Categoría: Obras

E50. Carretera de Ourense a Portugal: a su vera, Parderrubias. Por Juan Carlos Sierra Freire

E50. Carretera de Ourense a Portugal: a su vera, Parderrubias. Por Juan Carlos Sierra Freire

A mediados del siglo XVIII, las vías de comunicación existentes en la comarca de Parderrubias se limitaban, según Sierra Fernández (2018), a un par de veredas y un sinfín de “caminos de herradura” (senderos estrechos, por donde únicamente transitaban caballerías) y “caminos de rueda” (caminos de tierra pisada por el paso de personas, animales y carros). Una de las dos veredas era la que unía la capital ourensana con las tierras de Celanova, vía que se acabaría convirtiendo con el paso del tiempo en la actual carretera de Ourense a Portugal. Se trataba de un camino de tierra batida, plagado de obstáculos, con terraplenes, barrancos escavados por el agua y cruces de regatos sin puente alguno que había que vadear. Todo ello hacía que fuese una senda prácticamente intransitable durante los crudos inviernos. El tramo más transitado y, por tanto, con un firme más consolidado, era el que unía Bentraces con la ciudad. Ello era debido al uso diario que los arrieros de los Cotos de Bentraces, Sobrado do Bispo y Barbadás hacían de él para el transporte de cereales y vino hacia Ourense y Pontevedra. Sierra Fernández (2018) llega a contabilizar en el año 1750 hasta 20 arrieros en Bentraces, 24 en Barbadás y 47 en Sobrado.

Será a finales del siglo XIX cuando se inicien los trámites para ejecutar una de las obras que cambiaría la fisonomía del pueblo de Parderrubias, incluso llegando a dar nombre a una zona de la Parroquia: A Carretera. La obra en cuestión es la construcción de la carretera de Ourense a Portugal, pasando por Celanova. La vida de algunos vecinos de Parderrubias estuvo y está asociada a ella, pues nacimos y crecimos a su vera, viendo pasar vehículos en muy distintas épocas y siendo testigos del transcurrir de la vida a través de su calzada. A sus márgenes, desde la primera década del siglo XX, se fueron levantando viviendas. La primera casa fue la de Os Escultores, y más tarde vendrían la de don Isolino Camba, Felipe Garrido, Nicanor Lorenzo, mi abuelo Paulino, Adolfo Garrido, José Seara, Aurelio Grande, hasta llegar a la década de los setenta, época en la que tiene lugar el auge de la construcción en esta zona del pueblo, con la edificación de otras viviendas (Ramón Quintas, Higinio Grande, José Outumuro, Benito Rodríguez, Hermenegildo Outumuro, Eladio Grande, Paulino Sierra, José Sueiro, Isidro Grande, etc.).

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Carretera de Ourense a Portugal, a su paso por Parderrubias en los años sesenta.

Las obras de la construcción de la carretera se dividieron en dos secciones (Ourense a Celanova y Celanova a la frontera con Portugal), que a su vez se subdividieron en trozos, iniciándose primero los tramos más próximos a Portugal. En noviembre de 1884, ante el Gobernador Civil, en la Dirección de Obras Públicas, se llevaba a cabo la subasta de las obras del trozo noveno de la segunda sección, que enlazaba Aceredo (pueblo hoy sumergido bajo las aguas del embalse) con Lindoso; el presupuesto ascendía a 160.452,21 pesetas (Diario de Avisos de La Coruña, 3 de octubre de 1884). En abril de 1886, el Consejo de Ministros aprobaba la subasta de las obras de la Sección de Orense a Celanova que enlazaría con la carretera de Villacastín a Vigo, frente al Jardín del Posío. En julio de ese año se celebraban subastas de obras en la primera y segunda sección, haciéndose con ellas José Rodríguez Sotelo por 705.000 pesetas (El Eco de Galicia, 4 de julio de 1886). Sin embargo, debido a problemas en la subasta, el ministro de Fomento acuerda, en febrero de 1889, la rescisión de la contrata, remitiendo el proyecto a la Jefatura de Obras Públicas de Ourense para un nuevo estudio con un plazo de 30 días, a fin de anunciarse inmediatamente, en forma, la subasta de las obras (Crónica de Pontevedra, 21 de febrero de 1889). Ya en octubre de 1891, gracias a las gestiones del diputado a Cortes por Celanova, Senén Canido, es aprobado por el Ministerio de Fomento un nuevo proyecto de la primera sección, cuyo presupuesto de contrata ascendía a la cantidad de 660.174,90 pesetas, incluyendo la travesía de Celanova (El Lucense, 26 de octubre de 1891). Las obras tenían que comenzarse antes de los sesenta días y deberían quedar terminadas en el plazo de cinco años, es decir, en 1896. Con respecto a los tramos más adelantados, próximos a la frontera con Portugal, en noviembre de 1890 se verificaba la recepción de las obras correspondientes a los trozos noveno y décimo (El Regional, 1 de noviembre de 1890). A principios de 1891 se abrían al tráfico tramos de la segunda sección.

A finales de 1893 se concluía la construcción del puente sobre el río Orga, entre Celanova y Vilanova dos Infantes, que consistía en una obra de fábrica (El Eco de Galicia, 5 de diciembre de 1893). En ese año trabajaban en las inmediaciones de Vilanova un total de 600 jornaleros. En esas mismas fechas, se iniciaban las obras en el término municipal de Barbadás (El Regional, 14 de octubre de 1893). En el último trimestre de 1894 se ejecutan expedientes de expropiación de terrenos en el término municipal de Lovios y estaban próximos a terminarse los de los municipios de Lobeira y Celanova (El Diario de Galicia, 26 de octubre de 1894). A principios de ese año 1894 se trabajaba con intensidad en las inmediaciones de Bentraces (Diario de Lugo, 21 de marzo de 1894).

En abril de 1895 se intensifican los trabajos en las inmediaciones de la capital ourensana haciéndose contratas a un gran número de jornaleros. En el mes de noviembre se había finalizado la roturación de los terrenos en las inmediaciones de A Valenzá. Este tramo facilitaría la comunicación entre los pueblos de A Valenzá, Sobrado y Bentraces, que en ese momento eran importantes zonas vinícolas. En octubre de ese año ya se podía ir en carruaje desde A Merca hasta la villa de San Rosendo. Una cantera en el Polvorín proporcionaba materiales para los cimientos del puente sobre el Barbaña, cerca de los Jardines del Posío (El Diario de Galicia, 2 de junio de 1896). Dicho puente se finalizó a finales de agosto del año 1897, siendo sustituido en el año 1963 por otro que costaría diez millones de pesetas. Los trabajos del puente se habían iniciado en agosto de 1896, teniendo que desalojar importante caudal del río mediante una bomba y braceros, con el fin de poder colocar las piedras de los cimientos. El problema de ese puente era que estaba en el fondo de un desnivel por lo que los autos y los carruajes que entraban o salían de la ciudad tenían que acelerar bajando para poder ganar la cuesta al salir de él, con el peligro que ello suponía para los peatones y los propios conductores.

El 5 de agosto de 1897 se llevó a cabo en el Gobierno Civil la subasta de acopios para la conservación de la segunda sección por el importe de 3.460,31 pesetas. El 12 de agosto de 1905 se adjudicaban en pública subasta los acopios para conservación durante los años 1905 a 1907 de toda la carretera por 18.079,22 pesetas (La Correspondencia Gallega, 29 de julio de 1905). Estos acopios consistían básicamente en piedra machacada para conservación del firme. Así, en mayo de 1930, se le adjudica a Aurelio Fernández el tramo desde el kilómetro uno al doce por 53.000 pesetas (La Región, 16 de mayo de 1930).

Las obras no estuvieron exentas de accidentes y víctimas. En julio de 1893, en las inmediaciones de Vilanova dos Infantes, un desprendimiento de tierras ocasionaba la muerte de un jornalero y heridas de consideración a otro (Gaceta de Galicia, 9 de julio de 1893). También hubo paralizaciones provocadas por el mal tiempo, como la causada por el temporal de enero de 1896.

En el año 1896 se hace pública la lista de vecinos de Parderrubias que eran propietarios de fincas que, en todo o en parte, serían expropiadas para la construcción de la carretera.

A los efectos de art. 17 de la ley de expropiación forzosa se publica a continuación la relación nominal rectificada por el Sr. Alcalde de la Merca, de los propietarios de las fincas que es necesario ocupar con las obras de construcción de parte de los trozos 3º y 4º de la primera sección de la carretera de tercer orden Orense a Portugal por Celanova y Bande a fin de que las personas o corporaciones interesadas puedan exponer dentro del plazo de quince días contra la necesidad de la ocupación que se intenta. Lo que se hace público mediante este diario oficial para conocimiento de los interesados. Orense 18 de julio de 1896. El Gobernador Sérvulo M. González” (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 20 de julio de 1896).

Entre los terrenos expropiados había robledos, pinares, prados, tojales, montes, tierras de labradío de secano y de regadío, y viñedos. Se expropiaron fincas en la Cubela, Seixal, Campinas, Val das Fentas, Siesteiro, Seixo, Porto de Nigueiroá, Curtiña, Besada, Veiga, Corredoira, Veiga da Fonte, Carballeiriña, Carballeira, Táboa, Barge, Campo do Forno, Longuda, Xesteiriña, Nogueiriña, Ladeira de Bouzas, Salgueira y Fonticeira. En la fotografía de más abajo, correspondiente al Boletín Oficial de la Provincia de Orense del lunes 20 de julio de 1896, se pueden leer los nombres de algunos propietarios de fincas expropiadas, entre ellos los de mis bisabuelos Benigno Fernández Seara y Manuel Seara Casas, y mi tatarabuelo Benito Iglesias Pascual. En marzo de 1898 se ordena el pago de los terrenos expropiados en el municipio de A Merca, que se haría efectivo el 21 de noviembre en la Casa Consistorial. En ese mes de marzo había una gran actividad en las obras que transcurrían en el municipio, en donde el contratista había dado empleo a muchos jornaleros de la zona con el enorme beneficio económico que ello suponía para la comarca (El Eco de Galicia, 20 de abril de 1898). A principios de marzo de 1898 tres brigadas de jornaleros trabajaban en las obras del trozo tercero.

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Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 20 de julio de 1896.

En el albor del siglo XX, se abría a la circulación la carretera de Ourense a Celanova, arteria fundamental para el desarrollo de toda la comarca. En octubre de 1901, únicamente restaba por abrir al tráfico un tramo de dos kilómetros en el término de Parderrubias. De todos modos, todavía en el año 1906, gracias a las gestiones de Bullagal, diputado a cortes por el distrito de Bande, tenía lugar la subasta de un pequeño trozo en las proximidades de Entrimo. Los viajeros con destino final Entrimo llegaban a Cabaleiros y, desde este punto, tenían que terminar a pie el trayecto. La contrata ascendió a 59.756,65 pesetas.

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Casa de Parderrubias al lado de la carretera.

Periódicamente, y hasta nuestros días, el trazado fue objeto de reparaciones y mejoras. Así, por ejemplo, en agosto de 1915 se adjudicaron en subasta pública las obras de reparación de explanación y firme de los kilómetros 11 a 13, 18 a 25, 29 a 31, 37, 40, 41, 52 y 60 a 62 por 211.400,36 pesetas. En enero de 1924 se adjudicaban obras de reparación de los kilómetros 11 y 12 a Guillermo Gallego por la cantidad de 118.000 pesetas. En junio de 1935 se adjudicaron los kilómetros 11, 12 y 13, con riego superficial asfáltico, a Benito Malvar Corbal, de Pontevedra, por la cantidad de 36.000 pesetas; en septiembre le serían adjudicadas las obras de mejora de los kilómetros 14 al 19 por 37.900 pesetas.

En su apertura, la carretera no estaba asfaltada en todo su recorrido, hecho que se haría realidad varias décadas más tarde. Así, todavía en 1956, a pesar del ya intenso tránsito de camiones y turismos que había de Ourense a Entrimo y Lovios, únicamente estaba asfaltado el tramo hasta Celanova, hallándose a partir de ese punto el firme cubierto de tierra:

“…mejor dicho, de ese polvo que en las épocas secas se levanta en cegadoras nubes que se meten por los ojos, nariz y boca de quien vaya detrás, a pie o en coche, del auto que las levanta…“ (La Región, 10 de noviembre de 1956).

A principios del siglo XX, a pesar de encontrarse ya terminada la carretera, el servicio de transporte prestado por la empresa de carruajes era de escasa calidad y caro. Así, desde el diario El Eco de Orense, del 7 de agosto de 1901, se reclaman vehículos más amplios y cómodos, y que se abaratase el precio del billete a 2 pesetas a Celanova, y a 1,25 a Parderrubias. Las reclamaciones surtieron efecto y a finales de año la empresa puso en circulación coches de diez asientos a un precio de 2,50 pesetas a Celanova. En 1904, una plaza de asiento en el carruaje de Ourense a Celanova, en los servicios de las seis de la mañana y de las cuatro de la tarde costaba 3 pesetas. A finales de 1923, la empresa de automóviles que unía la capital ourensana con Celanova y Entrimo tardaba tres horas en llegar al destino. En 1913 eran ya dos las compañías de automóviles que hacen la línea Orense-Celanova-Bande-Entrimo, pues en agosto de ese año Enrique y Paulino Fernández y Compañía adquirían dos flamantes Hispano-Suiza fabricados en Barcelona para realizar dicho trayecto; la competencia a Dion Bouton, la otra empresa que hacía el recorrido de Ourense a la frontera portuguesa, se hacía realidad. En 1927, las empresas La Competencia y Suárez hacían ese recorrido a diario. Las rudimentarias características técnicas de estos vehículos, junto con las condiciones de la carretera, hacían que de vez en cuando saltasen a las páginas de noticias accidentes en los que se veían involucrados estos coches de línea. Era habitual que en el techo de estos vehículos viajasen pasajeros. Dado el riesgo de caídas, el 22 de julio de 1927, la Junta Central de Transportes obliga a las empresas de transportes a colocar en la parte superior de sus coches una barandilla horizontal de hierro de 80 centímetros.

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A Carretera. Primer automóvil de Parderrubias a finales de los años veinte. Fotografía de Manuel Garrido “Os Escultores”  (tomada de De los Ríos Conde, 2018).

Aunque el problema de los accidentes de tráfico, obviamente, no tenía la magnitud actual, sí se producían sucesos que más bien eran consecuencia de las paupérrimas condiciones de las carreteras y de las limitaciones de los vehículos que las transitaban, como fue el vuelco de una camioneta en el puente de Parderrubias, que en dirección a Ourense fue envestida por otra que intentaba adelantarla, resultando heridos sus tres ocupantes, que tuvieron que ser evacuados a la Casa de Socorro por el coche de línea que provenía de Entrimo (El Orzán, 18 de septiembre de 1926; La Región, 19 de septiembre de 1926). Tal vez la evidencia más clara de las condiciones en las que se encontraba la carretera de Ourense a Celanova y de las características de los vehículos de esa época la encontremos en la noticia publicada por El Eco de Santiago el 8 de octubre de 1919 en la que se alude al accidente que sufre el automóvil correo de Orense a Entrimo a su paso por A Manchica: al transitar el vehículo por un bache, el viajero Antonio Álvarez (“Rabias”) sale despedido del cupé lesionándose la cara y sufriendo una grave hemorragia, perdiendo el conocimiento y teniendo que ser conducido en un colchón hasta Parderrubias, en donde se le hacen las primeras curas. El 9 de septiembre de 1920 el automóvil de línea de Ourense a Entrimo, que llevaba un exceso de pasaje, era embestido en la cuesta de O Cristal por un camión que bajaba hacia la capital. Gracias al tronco de un castaño, que hizo de barrera, no acabó en el fondo del precipicio, por lo que el accidente se saldó únicamente con algunos heridos. Un accidente similar tiene lugar en mayo de 1927 cuando el coche de línea de la empresa Suárez, que hacía el itinerario Entrimo-Ourense, bajando en O Cristal, sufre el reventón de una rueda acabando en un terraplén. A consecuencia del accidente resulta muerto uno de los pasajeros, un vecino de Vilanova dos Infantes, siendo conducidos los heridos en caballerías hasta Celanova; entre los más graves estaba el chófer, Eladio Feijoó, vecino de A Merca. Esta misma empresa tendría otro percance el 4 de noviembre de 1929, en el puente de As Escorregas, en donde una camioneta que bajaba sin frenos hacía Ourense se empotra contra uno de sus autos de línea, resultando herido únicamente el chófer de la camioneta.

En definitiva, el próximo año 2021 se cumplirán 120 años de la apertura a la circulación de la carretera de Ourense a Portugal, una infraestructura que contribuyó en gran medida al desarrollo económico de nuestra comarca, cambió la fisonomía del pueblo de Parderrubias y terminó dando nombre a una de sus zonas: A Carretera.


Referencias

De los Ríos Conde,  A. (2018). XVII Romaría Etnográfica Raigame. Fiesta de la cultura gallega. Recuperado de http://vialethes.es/xvii-romaria-etnografica-raigame-fiesta-la-cultura-gallega

Sierra Fernández, A. (2018). A Merca no Réxime Señorial (1750). Vigo: Ir Indo Edicións.

E37. La llegada del agua potable a los pueblos de A Igrexa y O Valdemouro en los años sesenta.   Por José Luis Camba Seara

E37. La llegada del agua potable a los pueblos de A Igrexa y O Valdemouro en los años sesenta. Por José Luis Camba Seara

En este artículo, José Luis Camba Seara, basándose en documentación de la época, describe una de las obras más importantes llevada cabo en Parderrubias en la década de los años sesenta: el suministro de agua potable a los pueblos de A Iglesia y O Valdemouro.

Juan Carlos Sierra Freire

Nota. Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y a continuación el lector encontrará una versión en castellano.


A chegada de auga potable aos pobos de A Igrexa e O Valdemouro nos anos 60. Por José Luis Camba Seara

Tal como documentan Outomuro (2015), Fernández Seara (2016) e Sierra Fernández (2016), en Parderrubias existían nos anos 60 diversas fontes naturais de auga potable. Outumuro fala de varias: Fonte da Saúde, Fonte da Abella, Fonte do Cano, Fonte da Cerva, entre outras (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/09/20/toponimos-en-la-parroquia-de-parderrubias-por-tino-outumuro/). Sierra Fernández engade ás anteriores a Fonte de Currás, As Fontelas, Fonteiriñas e Val das Fontes, todos eles tamén mananciais naturais pertencentes a Parderrubias, aínda que un pouco máis afastados dos núcleos urbanos (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/07/19/e35-parderrubias-higiene-y-sanidad-en-el-siglo-xviii-por-avelino-sierra-fernandez/). Pola súa banda, Fernández Seara fala das fontes de Nigueiroá (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/10/23/un-canto-a-la-belleza-divina-por-jose-luis-fernandez-seara/).

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Sierra Fernández (2016) sinala que a máis coñecida de todas elas é a Fonte do Outeiro, situada no lugar denominado A Fonte. Esta fonte, que actualmente está en desuso pedindo a berros unha limpeza e mellora, abasteceu durante moitos anos aos barrios de O Outeiro, A Carretera e A Igrexa. Alí reuníanse as veciñas e veciños destes lugares esperando a beber e refrescarse no verán ou a coller auga para levar ás súas casas. Nesas reunións e esperas comentábanse as novidades do pobo ou se narraban vellos contos aos nenos que acompañaban ás súas nais. Ademais de centro de encontro e vida social, esta fonte tamén era o lugar no que se levaban a cabo tarefas domésticas, tales como o mazado do polbo, paso previo inprescindible á sua cocción, ou tamén como lugar no que se deixaban as botellas e botas de viño para que este se refrescase.

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A Fonte do Outeiro
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A Fonte do Outeiro

Sierra Fernández (2016) indica que a Parroquia de Parderrubias contou coa primeira billa e tanque público de auga no barrio da Igrexa na década dos anos 60. Na actualidade, afortunadamente, a realidade é moi distinta e todos os veciños teñen subministración pública de auga potable nas súas casas, tanto para o seu consumo como para os labores propios agrícolas ou industriais. Pero isto non foi así ata hai escasamente dúas décadas.

Nos anos 60 os habitantes de Parderrubias, especialmente os dos barrios da Igrexa e O Valdemouro, carecían de auga potable preto das súas vivendas. Noutros barrios como O Outeiro, Barrio ou Nigueiroá, os veciños abastecíanse de pozos propios ou fontes próximas ás súas casas e de fácil acceso. Aínda recordo, cando era neno, ás mulleres da Igrexa subir pausadamente a empinada costa -que hoxe aínda conduce á igrexa- coas súas olas ou baldes de auga sobre a cabeza coa única axuda dun pano enrolado encargado de amortecer o peso. Recórdoas tamén transportando nas súas cabezas pesadas tinas de roupa recentemente lavada, ao longo da costa da Chousiña, regresando da Fonte do Cano pola hoxe recuperada Ruta dos Lavadoiros.

Esta situación dará un envorco radical na primeira metade dos anos sesenta, data na que se proxectan e levan a cabo as obras de abastecemento de auga potable aos pobos da Igrexa e O Valdemouro desde a Fonte do Outeiro. Ditas obras foron iniciadas no ano 1962. A Comisión Provincial de Servizos Técnicos de Ourense, dependente do Goberno Civil, a petición do Párroco Fernández Rúas e dos veciños, concede unha subvención para a devandita obra. O proxecto de obra é redactado polo arquitecto Manuel Conde Fidalgo o 8 de setembro de 1962. Os detalles técnicos da obra, así como a desagregación do orzamento económico que ascenderá a 50.000 pesetas, figuran nas fotografías que acompañan a este texto. O Estado achegaría o 90% do custo (45.000 pesestas) e o Concello da Merca o resto.

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Publicación en BOPO

Aténdonos ao proxecto, preténdese reformar, aproveitando o manancial existente, a Fonte do Outeiro e ampliar a súa capacidade de encoro, deixando unha billa para servizo dos veciños próximos. Ao mesmo tempo acométese enviar, por medio dunha motobomba, a auga ata un depósito que se construirá no pobo da Igrexa. E desde alí, cunha nova condución soterrada, levar a auga ata O Valdemouro, onde se construirá unha pequena fonte cunha billa.

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Memoria de Proxeto de Obras
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Orzamento obra

Despois das preceptivas autorizacións comezan as obras a finais de 1962 e xa en xaneiro do ano seguinte, con parte delas realizadas, abónanse 16.000 pesetas en concepto dos gastos ocasionados ata esa data. A segunda fase das obras levarase a cabo durante a primavera do ano 1963, quedando rematada a prolongación ata o pobo de O Valdemouro no verán.

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Para a realización destas obras, ademais da colaboración dos veciños, contouse co traballo de varios albaneis e carpinteiros do pobo, caso de Higinio Grande, Xulio Seara, Hermenegildo Outumuro e outros, como o Señor Erasmo de Bouzas, quen realizou as obras de cantería. Tamén prestaron servizos algunhas empresas como a de fontanería de León Martínez Esteban ou a de electricidade Manuel Menor. Moitos dos materiais usados na obra foron adquiridos a empresarios da zona como a Ferraxería O Xardín de Ourense (Doniz e Dorrego S.L.), veciños de Solveira, almacéns de Modesto Garrido González (antes José Garrido e Irmáns “Os Escultores”) da Manchica ou a Paulino Sierra Fernández de Parderrubias.

Como contratista delegado para a coordinación das obras figuraba Isolino Camba Casas, mestre de Parderrubias. Outra das persoas impulsoras desta actuación foi o entón Párroco de Parderrubias Don José Manuel Fernández Rúas, verdadeira alma mater de moitas das obras de modernización da parroquia nos anos 60, tal como sinala Outumuro Seara (2015) ao referirse a el como a persoa que “conseguiu axudas para levar a auga desde a Fonte do Outeiro e facer un tanque na Aldea para non ter que ir buscala ao río da Chousiña” (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/10/10/e8-don-jose-manuel-fernandez-ruas-impulsor-de-la-modernidad-de-parderrubias-por-manuel-outumuro-seara/).

No ano 1984, vinte anos despois, volven acometerse obras de restauración e mellora da Fonte do Outeiro e do abastecemento ao pobo da Igrexa. Para estas novas obras constituíuse unha nova Comisión formada por Plácido Grande, Hermenegildo Outumuro e Isolino Camba. Estas novas obras consistiron nunha reestruturación e amaño da fonte, construíndose unha nova escaleira de acceso pola súa marxe dereita, tal como se pode ver na fotografía adxunta.

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Escaleira de A Fonte do Outeiro

Tamén se substituíu a antiga motobomba, e parte das tubaxes, e reformouse o depósito de auga da Igrexa. O importe destas obras ascendeu a 329.395 pesetas. A obra foi rematada no mes de decembro dese ano e nela traballaron, ademais dos veciños do pobo da Igrexa, albaneis do propio pobo como o caso de Manuel Outumuro e José Benito Outumuro. O enreixado e porta de ferro da fonte, que aínda se conservan actualmente, foron construídas por Isolino Fernández.

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Gastos obras de 1984

A finais dos anos noventa, acometéronse en Parderrubias as obras de abastecemento público da rede de augas polo que estas instalacións deixaron en gran parte de prestar o seu servizo, aínda que se mantivo e reformou no ano 2012 o depósito da Igrexa, quedando alí unha billa de auga para uso público de todos os veciños do pobo. As casas de Parderrubias, as do pobo da Igrexa e Valdemouro incluídas, a partir de finais da década dos noventa dispoñen de auga corrente en todos os seus barrios.

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Fonte actual de A Igrexa

Estes acontecementos forman parte da memoria colectiva do noso pobo e merecen ser lembrados para que os nosos fillos e netos conserven e valoren o Patrimonio material que os nosos antecesores máis próximos foron construíndo con tanto esforzo nos últimos anos.


VERSION EN CASTELLANO

La llegada del agua potable a los pueblos de A Igrexa y O Valdemouro en los años 60. Por José Luis Camba Seara

Tal como documentan Outomuro (2015), Sierra Fernández (2016) y Fernández Seara (2016), en Parderrubias existían en los años 60 diversas fuentes naturales de agua potable. Outumuro habla de la Fonte da Saúde, Fonte da Abella, Fonte do Cano, Fonte da Cerva, entre otras (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/09/20/toponimos-en-la-parroquia-de-parderrubias-por-tino-outumuro/). Sierra Fernández añade a las anteriores la Fonte de Currás, As Fontelas, Fonteiriñas y Val das Fontes, todos ellos también manantiales naturales pertenecientes a Parderrubias, aunque un poco más alejados de los núcleos urbanos (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/07/19/e35-parderrubias-higiene-y-sanidad-en-el-siglo-xviii-por-avelino-sierra-fernandez/). Por su parte, Fernández Seara alude a las fuentes de Nigueiroá (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/10/23/un-canto-a-la-belleza-divina-por-jose-luis-fernandez-seara/).

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Sierra Fernández (2016) señala que una de las más conocidas es la Fonte do Outeiro, situada en el lugar denominado “A Fonte”. Este manantial, que actualmente está prácticamente en desuso, pidiendo a gritos una limpieza y mejora, abasteció durante muchos años a los pueblos de O Outeiro, A Carretera y A Igrexa. Allí se reunían las vecinas y vecinos de estos lugares esperando a beber y refrescarse en verano o a coger agua para llevar a sus casas. En esas reuniones y esperas se comentaban las novedades del pueblo o se narraban viejos cuentos a los niños que acompañaban a sus madres. Además de sitio de encuentro y vida social, esta fuente también era el lugar en el que se llevaban a cabo tareas domésticas, tales como el mazado del pulpo, paso previo imprescindible a su cocción, o lugar en el que se dejaban las botellas y botas de vino para que éste se refrescase.

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A Fonte do Outeiro
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A Fonte do Outeiro

Sierra Fernandez (2016) indica que la Parroquia de Parderrubias contó con el primer grifo y tanque público de agua en el pueblo de A Igrexa en la década de los años 60. En la actualidad, afortunadamente, la realidad es muy distinta y todos los vecinos tienen suministro público de agua potable en sus casas, tanto para su consumo doméstico como para las labores  agrícolas o industriales. Pero esto no fue así hasta hace escasamente dos décadas.

En los años 60 los habitantes de Parderrubias, especialmente los de los pueblos de A Igrexa y O Valdemouro, carecían de agua potable cerca de sus viviendas. En otros pueblos de la Parroquia, como O Outeiro, Barrio o Nigueiroá, los vecinos se abastecían de pozos propios o fuentes cercanas a sus casas y de fácil acceso. Todavía recuerdo, cuando era niño, a las mujeres de A Igrexa subir lenta y pausadamente la empinada cuesta -que hoy todavía conduce a la iglesia- con sus “olas” o baldes de agua sobre la cabeza con la única ayuda de un pañuelo enrollado encargado de amortiguar el peso. Las recuerdo también transportando en sus cabezas pesadas tinas de ropa recién lavada, a lo largo de la cuesta de A Chousiña, regresando de la Fonte do Cano por la hoy recuperada Ruta dos Lavadoiros.

Esta situación dará un vuelco radical en la primera mitad de los años sesenta, fecha en la que se proyectan y llevan a cabo las obras de abastecimiento de agua potable a los pueblos de A Igrexa y O Valdemouro desde la Fonte do Outeiro. Dichas obras fueron iniciadas en el año 1962. La Comisión Provincial de Servicios Técnicos de Orense, dependiente del Gobierno Civil, a petición del Párroco Fernández Rúas y de los vecinos, concede una subvención para dicha obra. El proyecto de obra es redactado por el arquitecto Manuel Conde Fidalgo el 8 de septiembre de 1962. Los detalles técnicos de la obra, así como el desglose del presupuesto económico, que ascenderá a 50.000 pesetas, figuran en las fotografías que acompañan a este texto. El Estado aportaría el 90% del coste (45.000 pesetas) y el Ayuntamiento de A Merca el resto.

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Publicación en BOPO

Ateniéndonos al proyecto, se pretende reformar, aprovechando el manantial existente, la Fonte do Outeiro y ampliar su capacidad de embalse, dejando un grifo para servicio de los vecinos más cercanos. Al mismo tiempo se acomete enviar, por medio de una moto-bomba, el agua hasta un depósito que se construirá en A Igrexa. Y desde allí, mediante una nueva conducción soterrada, se llevará el agua hasta O Valdemouro, en donde se erigirá una pequeña fuente con un grifo.

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Memoria del Proyecto de Obras
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Presupuesto obra

Después de las preceptivas autorizaciones comienzan las obras a finales de 1962 y en enero del año siguiente, con parte de ellas realizadas, se abonan 16.000 pesetas en concepto de gastos ocasionados hasta esa fecha. La segunda fase de las obras se llevará a cabo durante la primavera del año 1963, quedando terminada la prolongación hasta el pueblo de O Valdemouro en el verano de ese mismo año.

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Para la realización de estas obras, además de la colaboración de los vecinos, se contó con el trabajo de varios albañiles y carpinteros del pueblo, caso de Higinio Grande, Julio Seara, Hermenegildo Outumuro y otros, como el Señor Erasmo de Bouzas, quien realizó las obras de cantería. También prestaron servicios algunas empresas como la de fontanería de León Martínez Esteban o la de electricidad Manuel Menor. Muchos de los materiales usados en la obra fueron adquiridos a empresarios de la zona como la Ferretería El Jardín de Ourense (Doniz y Dorrego S.L.), vecinos de Solveira, almacenes de Modesto Garrido González (antes José Garrido y Hermanos “Os Escultores”) de A Manchica o a Paulino Sierra Fernández de Parderrubias.

Como contratista delegado para la coordinación de las obras figuraba Isolino Camba Casas, maestro de Parderrubias. Otra de las personas impulsoras de esta actuación fue el entonces Párroco de Parderrubias Don José Manuel Fernández Rúas, auténtico impulsor de muchas de las obras de modernización de la Parroquia en los años 60, tal como señala Outumuro Seara (2015) al referirse a él como la persona que “consiguió ayudas para llevar el agua desde la Fonte do Outeiro y hacer un tanque en A Aldea para no tener que ir a buscarla al río de A Chousiña” (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/10/10/e8-don-jose-manuel-fernandez-ruas-impulsor-de-la-modernidad-de-parderrubias-por-manuel-outumuro-seara/).

En el año 1984, veinte años después, se vuelven a acometer obras de restauración y mejora de la Fonte do Outeiro y del abastecimiento al pueblo de A Igrexa. Para estas obras se constituyó una nueva Comisión formada por Plácido Grande, Hermenegildo Outumuro e Isolino Camba. Estas nuevas obras consistieron en una reestructuración y adecentamiento de la fuente, construyéndose una nueva escalera de acceso por su margen derecho, tal como se puede ver en la fotografía adjunta.

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Escalera de A Fonte de Outeiro

También se sustituyó la antigua moto-bomba y parte de las tuberías, y se reformó el depósito de agua de A Igrexa. El importe de estas obras ascendió a 329.395 pesetas, tal como aparece en el documento adjunto. La obra fue terminada en el mes de diciembre de ese año y en ella trabajaron, además de los vecinos del pueblo de A Igrexa, albañiles del propio pueblo como el caso de Manuel Outumuro y José Benito Outumuro. La verja y puerta de hierro de la fuente, que aún se conservan actualmente, fueron construidas por Isolino Fernández.

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Gastos obras de 1984

A finales de los años noventa, se acometieron en Parderrubias las obras de abastecimiento público de la red de aguas por lo que estas instalaciones dejaron en gran medida de prestar su servicio, aunque se mantuvo y reformó en el año 2012 el depósito de A Igrexa, con un grifo de agua para uso público de todos los vecinos del pueblo. Las casas de Parderrubias, las del pueblo de A Igrexa y Valdemouro incluidas, a partir de finales de la década de los noventa disponen de agua corriente.

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Fuente actual de A Igrexa

Estas obras que aquí describimos forman parte de la memoria colectiva de nuestro pueblo y merecen ser recordadas para que nuestros hijos y nietos conserven y valoren el Patrimonio material que nuestros antecesores más próximos han ido construyendo con tanto esfuerzo en los últimos años.


Referencias

Fernández Seara, J. L (2016). Nigueiroá, un canto a la belleza. Recuperado de https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/10/23/un-canto-a-la-belleza-divina-por-jose-luis-fernandez-seara/, el 19 de diciembre de 2016.

Outumuro, T. (2015). Topónimos en la Parroquia de Parderrubias. Recuperado de https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/09/20/toponimos-en-la-parroquia-de-parderrubias-por-tino-outumuro/, el 19 de diciembre de 2016.

Outumuro Seara, M. (2015). Don José Manuel Fernández Rúas: impulsor de la modernización de Parderrubias. Recuperado de https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/10/10/e8-don-jose-manuel-fernandez-ruas-impulsor-de-la-modernidad-de-parderrubias-por-manuel-outumuro-seara/, el 19 de diciembre de 2016.

Sierra Fernández, A. (2016). Parderrubias: higiene y sanidad en el siglo XVIII. Recuperado de https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/07/19/e35-parderrubias-higiene-y-sanidad-en-el-siglo-xviii-por-avelino-sierra-fernandez/, el 19 de diciembre de 2016.

E24. Los antiguos molinos de Parderrubias. Por Avelino Sierra Fernández

E24. Los antiguos molinos de Parderrubias. Por Avelino Sierra Fernández

Nuestra generación fue la última que cumplió con el rito de “ir o muíño”, aunque bien es verdad que nuestro proceder en esta costumbre fue ya muy diferente al de nuestros antepasados. Nosotros fuimos testigos de los molinos eléctricos (yo recuerdo ir muchos viernes al de A Manchica ), pero no de los de río. El desarrollo socioeconómico del mundo rural gallego acabo extinguiendo esta tradición fundamental durante mucho tiempo en el sustento de nuestras familias y, con ello, el oficio de “muiñeiro”.

En este artículo, Avelino Sierra Fernández aborda de manera brillante la existencia de molinos (“muíños) de río en nuestra Parroquia, de los que hay documentación desde el siglo XVIII, pero que con total seguridad datan de la Edad Media, como en el resto de Galicia.

Gracias, Avelino, por actualizarnos y salvaguardar esta tradición arraigada, y desaparecida, en Parderrubias.

Juan Carlos Sierra Freire

Notas. (1) Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano. (2) Los objetos que aparecen fotografiados en este artículo, a excepción de la rueda de molino, pertenecen a la colección privada de Avelino Sierra Fernández.


Os antigos muíños de Parderrubias. Por Avelino Sierra Fernández

Un minucioso estudo dos Dezmos  sufragados á Igrexa no ano 1750,  por cada unha das Freguesías que na actualidade conforman o Concello da Merca, autorízanos a afirmar que, naquela andaina, Parderrubias era a maior productora de cereais de tódalas parroquias, con  42,7 toneladas de gran de millo ao ano, 26 de centeo, 9,3 de trigo, 3,9 de millo miúdo (mijo) e 0,6 de orxo. A pesares de tan considerable abastecemento cerealístico, a industria fariñácea de que dispuña era, precaria e insuficiente, contando só con dous rudimentarios muíños hidráulicos. Nas terras do actual Concello da Merca, existían daquela  18 muíños. Todos moían con auga do río Arnoia ou dalgún afluente seu, agás os dous de Parderrubias que eran movidos pola auga do río da Boutureira, como nos confirma o Catastro de Ensenada:

“… y los otros dos [molinos] se hallan en par de rrubias… y muelen con agua del citado rrio da Boutureira”.

O río da Boutureira segue existindo na actualidade, sen  que os veciños o lembren con ese topónimo, que ao noso parecer debería  recuperarse. Trátase do que nace na Cabada do Lobo, pasa polo Portatrelle, Chousiña e Ponte do Couso. Despois da Chousiña, recibe ao Regueiriño  e, pasando a Ponte, conflúe co da Labandeira que vén da Manchica, continuando curso a Loiro de Abaixo e Barbadás, para ir a desembocar no Barbaña.

Descoñecemos a etimoloxía da palabra Boutureira. Particularmente, ocúrresenos que ben puidera provir dos vocábulos “bouta” e “eira”. Bouta, chamábaselle á costra impermeable que se formaba con bosta de vaca disolta en auga para extender sobre a eira, co fin de endurece-lo chan no tempo da malla. Eira, era o nome do lugar onde se realizaban os labores da malla. É posible que o caudal do citado río adoitara levar disoltos ou flotando, sobre todo no estío, resíduos do citado excremento, non só pola bouta das eiras, senón tamén porque  as mandas de vacas e rabaños de ovellas que bibían (e libraban) diariamente no río, indo, andando e vindo da Vacariza, eran numerosos. Segundo as Primicias  pagadas no ano 1752 á Igrexa de Santa Olaia polos fregueses que tiñan xugada de bois ou vacas, sabemos que nese ano había en Parderrubias, cando menos, 128 reses. A Vacariza tiña unha extensión de 7.928 ferrados (preto de 500 hectáreas) de souto e monte “propio de los vezinos… y todos en Comun los aprovechan y estan Baldios y Comun abiertos para entrar y salir los Ganados de los Vezinos sin que aiga separacion que se utiliza del fruto y Pasto que produzen”.   

Voltando aos muíños, sabemos que os dous pertencían ao Bispo de Ourense, daquela Frei Ramón Francisco Agustín de Eura, Prelado da diócese entre 1738 e 1763, que os traía alugados aos veciños, co resto das terras e casas, pois cabe recordar que Parderrubias pertencía ao Couto de Sobrado, feudo do debandito Bispo. Ambolosdous muíños eran atendidos polo muiñeiro “Bartholome Martínez Vecino de dho Lugar de par de rrubias”, estimándose que “cada uno dava de ganancia y producto al año cien rreales de Vellon”. Escaso rendimento, pero hai que considerar que tan só moían catro meses ao ano, por falta de caudal suficiente para move-lo rodicio, fóra do inverno.

“…muelen con agua del citado rrio da Boutureira solo la tercera parte del año por no estar en tambuena situazión…”.

Os dous muíños eran de rodicio horizontal, negreiros, é dicir, coa moa ordinaria para poder moer calquera tipo de gran (millo, centeo, trigo, orxo ou fabas). Os dous eran tamén maquieiros, que cobraban maquía (parte do gran á moer). A cantidade de fariña moída por cada un deles era igual á de calquera outro muíño  da zona que tivera unha soa moa: dúas fanegas entre día e noite, ou sexa, unhos 130 Kg. de millo, ou 104 de centeo, cada 24 horas, moendo sen parar.

“… tiene una rueda de Piedra negra y muele entre dia y noche dos fanegas”.

Con toda probabilidade, estes dous muíños foron os precursores dos dous pertencentes á familia dos Venturas de Parderrubias,  que as persoas maiores da Parroquia lembran no mesmo río, ocupando  seguramente o mesmo sitio. Un deles, coñecido como Muíño Vello ou Muíño do Evaristo, estaba situado trala confluencia co río da Labandeira, a unhos trescentos pasos despois da Ponte do Couso. O outro estaba antes, no río Regueiriño, a escasos pasos da súa desembocadura no Boutureira, a medio camiño entre a Ponte do Couso e A Chousiña, e pertencía a Benigno Seara, veciño de Barrio, do que os seus herdeiros gardan aínda certas pezas. Os dous eran tamén “negreiros” e “maquieiros”, o primeiro con dúas moas de moer e o outro con unha. A construcción de ambolosdous era moi semellante. Esta consistía básicamente nunha humilde caseta con muros  anchos feitos de pequenas lousas, lascas e cachotes asentados con barro, con teito dunha soa auga,  tella do país e unha única porta. Estaban situados a escasa distancia do río e ligados a el por unha corta canle (lovada) que conducía a auga encorada nunha cativa presa (ceña). No soto, ou parte baixa (inferno), dispuñan dunha grande roda de madeira dun metro de diámetro aproximadamente (rodicio), por cada pedra de moer, con radios en forma de pá (penas), que coa forza da auga puñan o rodicio en movimento, imprimindo o xiro a un eixe vertical (beo) provocando, xa na parte superior do muíño, a rotación da pedra de moer (moa), á que estaba xunguido mediante unha peza de ferro (segorella). A moa era unha pedra circular de un metro de diámetro aproximadamente e unhos 25 centímetros de groso, cun ollal no medio por onde entraba o gran verquido pola moega (adella), sendo triturado co rozamento da moa contra outra pedra inferior fixa (), do mesmo diámetro que a moa, pero dun expesor moito maior. A fariña, co impulso da moa, saía despedida ao chan (tremiñado).

Roda Muiño
Roda do muíño

Consideramos que tan só dous muíños de río, moendo únicamente  catro meses ao ano, eran insuficientes para toda a moenda dunha parroquia cunha poboación de 548 habitantes, como lle atribúe o Diccionario de Sebastián Miñano a Parderrubias no ano 1826, ou como mínimo de 234 almas, segundo lle outorga Pascual Madoz no 1846. Coidamos, polo tanto, que tal como sucedía nas parroquias veciñas de Pereira de Montes, Vilar de Paio Muñiz ou A Mezquita, que non contaban con río, e xa que logo tampouco con muíño hidráulico algún, debía obrigatoriamente valerse de muíños caseiros de man, consonte á información e descrición que nos proporciona  o  andarego bieito Frei Martín Sarmiento:

“…era común aquel género de molinos para sacar la harina del centeno… una pobre mujer movía circularmente la muela superior que, al menos, tenía el diámetro de un harnero (criba)”.

Os muíños hidráulicos  referidos, foron no seu tempo parte esencial na vida dos nosos devanceiros de Parderrubias, pero logo, foron abandonados e paseniñamente fóronse esmorecendo ata ser derruídos e desaparecer, porque a modernidade relevounos polos muíños do Baldovino, que comezaron a funcionar na Manchica (Parderrubias) co mesmo vapor do serradoiro, xa antes de chega-la  electricidade, seguíndo despois con eles “O Benito”, á par cos  dos irmáns Garrido (Os Escultores). Pero tamén estes remataron desaparecendo máis tarde, porque xa  non eran ncesarios. Agora, xa non se precisa cargar co saco de gran ao lombo ou no burro, anda-lo camiño cheo de lama ata o muíño, bota-lo gran na moega, agarda-la moenda, a veces toda a noite, mete-la fariña no costal e voltar á casa para amasala na artesa, busca-lo fermento onda algún veciño que o tivera, pedi-lo forno, quentalo con leña e coce-lo pan. E todo para poder levar á boca unhas rebandas de boroa, cando agora pasa o panadeiro a diario pola porta con “pantrigo” quentiño. Claro que, se non fora así, coas ansias, présas e impaciencias con que vivimos hoxe, tampouco teriamos  vagar sequera de porlle o cabeceiro ao burro.

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Pertrechos do muíño

Escribindo estas liñas, pecho os ollos un cantiño e o maxín lévame ao muíño vello do Evaristo que eu vira de neno, coaquela atronadora caída de auga no inferno, obrigando ao rodicio a dar voltas coma un tolo. Coaquela indeleble escuridade  que apenas deixaba albiscar a adella do gran, tremeleando co vaivén do tarangaño, e as moas ciscando a fariña polo tremiñado. Coaquelas inxénitas teas de araña, embranquecidas e domeadas polo po da fariña, pendurando das tellas e paredes. E imaxino a tanta xentiña de Barrio, do Outeiro, da Iglesia e de Nigueiroá indo e vindo a pé ou a cabalo do burro, co saco medio cheo ou medio vacío, e a tantas xeracións de nenos e anciáns migando bica no caldo, á carón da lareira, en tempos de subsistencia. Abro os ollos e penso que, por algo o benquerido amigo de sempre, o José do Benigno de Barrio, conserva aínda con tanto agarimo, no seu museo doméstico, os restos daquel muíño que o seu pai tiña no Regueiriño, e que tantas necesidades remediou naquela andaina de pan duro e viño acedo.


VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego.

Los antiguos molinos de Parderrubias. Por Avelino Sierra Fernández

 Un minucioso estudio de los Diezmos sufragados a la Iglesia en el año 1750, por cada una de las Feligresías que en la actualidad conforman el Concello de A Merca, nos autoriza  a afirmar que, en aquella época, Parderrubias era la mayor productora de cereales de todas las parroquias, con 42,7 toneladas de grano de maíz al año, 26 de centeno, 9,3 de trigo, 3,9 de maíz menudo (mijo) y 0,6 de cebada. A pesar de tan considerable abastecimiento de cereales, la industria harinera de que disponía era, precaria e insuficiente, contando sólo con dos rudimentarios molinos hidráulicos. En las tierras del actual Concello de A Merca, existían entonces 18 molinos. Todos molían con agua del río Arnoia o de algún afluente suyo, excepto los dos de Parderrubias que eran movidos con agua del río Boutureira, como nos confirma el Catastro de Ensenada:

“… y los otros dos [molinos] se hallan en par de rrubias… y muelen con agua del citado rrio Boutureira”.

El río Boutureira sigue existiendo en la actualidad, sin que los vecinos lo recuerden con este topónimo, que a nuestro parecer debería recuperarse. Se trata del que nace en Cabada do Lobo, pasa por Portatrelle, A Chousiña y A Ponte do Couso. Después de A Chousiña, recibe al Regueiriño y, pasando A Ponte, confluye con el de A Labandeira que viene de A Manchica, continuando curso a Loiro de Abaixo y Barbadás, para ir a desembocar en el Barbaña.

Desconocemos la etimología de la palabra Boutureira. Particularmente, se nos ocurre que bien pudiera provenir de los vocablos “bouta” e “eira”. Con el nombre de bouta se conocía la costra impermeable que se formaba con excrementos de vaca disueltos en agua para extender sobre la era, a fin de endurecer el suelo en los tiempos de la trilla. Eira, significa era, lugar donde precisamente se realizaban las labores de la trilla para separar el grano de la paja. Es posible que el caudal del citado río acostumbrara llevar disueltos o flotando, sobre todo durante el estío, residuos del citado excremento, no sólo por la bouta de las eiras, sino también porque las manadas de vacas y rebaños de ovejas que bebían (y libraban) diariamente en el río, yendo, estando y regresando del monte de la Vacariza, eran numerosos. Según las Primicias pagadas en el año 1752 a la Iglesia de Santa Eulalia por los feligreses que poseían yunta de bueyes o vacas, sabemos que en aquel año había en Parderrubias, cuando menos, 128 reses. La Vacariza tenía una extensión de 7.928 ferrados (cerca de 500 hectáreas) de sotomonte “propio de los vecinos… y todos en Común los aprovechan y están Baldios y Comun abiertos para entrar y salir los Ganados de los Vezinos sin que aiga separación que se utiliza del fruto y Pasto que producen”.

Volviendo a los molinos, sabemos que los dos pertenecían al Obispo de Ourense, entonces Fray Ramón Francisco Agustín de Eura, Prelado de la diócesis entre 1738 y 1763, que los traía arrendados a los vecinos, con el resto de las tierras y casas, pues cabe recordar que Parderrubias pertenecía al Coto de Sobrado, feudo de dicho Obispo. Ambos molinos eran atendidos por el molinero “Bartholome Martinez Vecino de dho Lugar de par de rrubias”, estimándose que “cada uno dava de ganancia y producto al año cien reales de Vellon”. Escaso rendimiento, pero hay que considerar que tan sólo molían cuatro meses al año, por falta de caudal suficiente para mover el rodicio, fuera del invierno.

“… muele con agua del citado rrio da Boutureira solo la tercera parte del año por no estar en tambuena situazión…”.

Los dos molinos eran de rodicio horizontal, “negreiros”, es decir, con muela (moa) ordinaria para poder moler cualquier tipo de grano (maíz, centeno, trigo, cebada o habas). Los dos eran también “maquieiros”, que cobraban maquila (porción del grano a moler). La cantidad de harina molida por cada uno de ellos era igual a la de cualquier otro molino de la zona que tuviera una sola muela: dos fanegas entre día y noche, es decir, unos 130 kg. de maíz, o 104 de centeno, cada 24 horas, moliendo sin parar.

“… tiene una rueda de Piedra negra y muele entre día y noche dos fanegas”.

Con toda probabilidad, estos dos molinos fueron los precursores de los dos pertenecientes a la familia de Os Venturas de Parderrubias, que las personas mayores de la Parroquia recuerdan en el mismo río, ocupando seguramente el mismo sitio. Uno de ellos, conocido como Muíño Vello o Muíño do Evaristo, estaba situado tras la confluencia con el río de la Labandeira, a unos trescientos pasos después de A Ponte do Couso. El otro estaba antes, en el río Regueiriño, a escasos pasos de su desembocadura en el Boutureira, a medio camino entre A Ponte do Couso y A Chousiña, y pertenecía a Benigno Seara, vecino de Barrio, del que sus herederos guardan aún algunas piezas. Los dos eran también “negreiros” y “maquieiros”, el primero con dos muelas de moler y el otro con una. Ambos eran de semejante construcción. Esta consistía básicamente en una humilde caseta con anchos muros hechos de pequeñas losas, lascas y cascotes asentados con barro, con techo de una sola agua, de teja del país y una única puerta. Estaban situados a escasa distancia del río y a él ligados por una corta acequia (lovada) que conducía el agua embalsada en una pequeña presa (ceña). En el sótano (inferno), disponían de una gran rueda de madera de un metro de diámetro aproximadamente (rodicio, rodezno), por cada muela, con radios en forma de pala (penas), que con la fuerza del agua ponían al rodicio en movimiento, imprimiendo el giro a un eje vertical (beo) provocando, ya en la parte superior del molino, la rotación de la piedra de moler (muela), a la que estaba unido mediante una pieza de hierro (segorella). La muela era una piedra circular de un metro de diámetro aproximadamente y unos 25 centímetros de grueso, con un ojo en el centro por donde entraba el grano vertido por la tolva, siendo triturado con el rozamiento de la muela contra otra piedra inferior fija (pie), del mismo diámetro que la muela, pero de un espesor mucho mayor. La harina, con el impulso de la muela, salía despedida al suelo (tremiñado).

Roda Muiño
Rueda de molino

Consideramos que tan sólo dos molinos de río, moliendo únicamente cuatro meses al año, eran insuficientes para toda la molienda de una parroquia con una población de 548 habitantes, como le atribuye el Diccionario de Sebastián Miñano a Parderrubias en el año 1826, o como mínimo de 234 almas, según le otorga Pascual Madoz en 1846. Pensamos, por lo tanto, que tal como sucedía en las parroquias vecinas de Pereira de Montes, Vilar de Payo Muñiz o A Mezquita, que no contaban con río, y por lo tanto tampoco con molino hidráulico alguno, debía obligatoriamente valerse de molinos caseros de mano, tal como nos informa y describe el andariego benedictino Fray Martín Sarmiento:

“… era común aquel género de molinos para sacar la harina del centeno… una pobre mujer movía circularmente la muela superior que, al menos tenía el diámetro de un harnero (criba)”.

Los molinos hidráulicos referidos fueron en su tiempo parte esencial en la vida de nuestros antepasados de Parderrubias, pero luego, fueron abandonados y poco a poco se fueron desmoronando hasta desaparecer, porque la modernidad los relevó por los molinos de Baldovino, que comenzaron a funcionar en A Manchica (Parderrubias) con el mismo vapor del aserradero, ya antes de llegar la electricidad, siguiendo después con ellos “O Benito”, a la par con los de los hermanos Garrido (Os Escultores). Pero también estos terminaron despareciendo más tarde, porque ya no eran necesarios. Ahora ya no se precisa cargar con el saco de grano a cuestas o en el burro, andar el camino lleno de barro hasta el molino, vaciar el grano en la tolva, esperar la molienda, a veces toda la noche, meter la harina en el costal y regresar a casa para amasarla en la artesa, buscar la levadura junto a algún vecino que la tuviera, pedir el horno, calentarlo con leña y cocer el pan. Y todo para poder llevar a la boca unas rebanadas de boroa, cuando ahora pasa el panadero todos los días por la puerta con “pantrigo” caliente. Claro que si no fuera así, con las ansias, prisas e impaciencias con que vivimos hoy, siquiera tendríamos tiempo de ponerle el cabezal al burro.

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Pertrechos de un molino

Escribiendo estas líneas, cierro un momento los ojos y la imaginación me lleva al “Muíño Vello do Evaristo” que yo viera siendo niño, con aquella atronadora caída de agua en el “inferno”, obligando al “rodicio” a dar vueltas como un loco. Con aquella indeleble oscuridad que apenas dejaba vislumbrar la tolva del grano oscilando con el  vaivén del “tarangaño”. Con aquellas ingénitas telarañas emblanquecidas y arqueadas por el polvo de la harina, colgando de las tejas y las paredes. E imagino a tanta gente de Barrio, de O Outeiro, de A Iglesia y de Nigueiroá yendo y viniendo a pie o en burro, con el costal medio lleno o medio vacío, y a tantas generaciones de niños y ancianos migando bica en el caldo, arrimados a la lumbre, en tiempos de subsistencia. Abro los ojos y pienso que, por algo el bienquerido amigo de siempre, “o José do Benigno de Barrio”, conserva aún con tanta estima, en su museo doméstico, los restos de aquel molino que su padre tenía en el Regueiriño, y que tantas necesidades remedió en aquella época de pan duro y vino ácido.

E23. Campanas de Parderrubias…. cuando os oigo tocar. Por Juan Carlos Sierra Freire

E23. Campanas de Parderrubias…. cuando os oigo tocar. Por Juan Carlos Sierra Freire

Cando vos oio tocar, campaniñas, campaniñas,… cando de lonxe vos oio, penso que por min chamades”.

(Rosalía de Castro)

En la actualidad, en Parderrubias, se oyen las campanas con mucha menor frecuencia que antiguamente, siendo su sonido cada día más ocasional en nuestra Parroquia, coincidiendo casi exclusivamente con algún acto litúrgico y, en la mayoría de ocasiones, se trata de frías campanadas provocadas por un impasible sistema mecánico completamente ajeno a la virtuosa mano del ser humano. El avance y desarrollo socioeconómico hizo que las campanas dejasen de cumplir con su noble función de comunicación y anunciación de nuevas en beneficio de métodos más modernos. Antiguamente, las campanas de la iglesia de Santa OIaia de Parderrubias hablaban todos los días, y todo el vecindario era conocedor de su rico y variado lenguaje. Marcaban las horas más importantes de cada jornada, convocaban al rezo, llamaban a los feligreses a misa, anunciaban las festividades más importantes de la Parroquia, avisaban de los peligros lanzando llamadas de auxilio (en caso de incendios, por ejemplo) y, como no, comunicaban la muerte y emplazaban al duelo.

“Si por siempre enmudecieran, ¡qué tristeza en el aire y el cielo!, ¡qué silencio en las iglesias!, ¡qué extrañeza entre los muertos!”.

(Rosalía de Castro)

Basándome en un excelente trabajo de mi antiguo Profesor, tristemente desaparecido, Fidalgo Santamariña (2009), vamos a adentrarnos en la cultura y en el lenguaje de las campanas en el ámbito rural gallego, tomando como referencia el ejemplo de Parderrubias. El emotivo sonido del tañido de unas campanas en nuestro mundo rural tiene detrás de sí una dilatadísima historia. Su origen habría que buscarlo tres mil años antes de Cristo en la cultura china, en principio, sin relación aparente con la religión. Será el cristianismo quien comience a hacer uso de este ingenio, a partir del siglo V, para llamar a la oración. En esa primera época no se denominaba “campana”, el término como tal tiene su origen en las primeras fundiciones que se hicieron en la región italiana de Campania en el siglo VI.

A pesar de que existen diferentes tipos de campanas, el más habitual en el mundo rural gallego, como es el caso de Parderrubias, es el esquilón: campana con un perfil largo y estilizado. Las campanas eran elaboradas por los fundidores, oficio que se transmitía de padres a hijos. Su constitución es una mezcla de cobre (80%) y estaño (20%). En épocas más modernas se optaba en ocasiones por refundir la vieja campana agrietada y deteriorada para elaborar una nueva. Así, por ejemplo, en el año 1951, siendo párroco Don José Rodríguez Barreiros (O Cura Vello), se lleva a cabo en Lalín la refundición de la campana grande de la iglesia de Parderrubias. En ocasiones, el sonido de la campana nueva no mejoraba al de su predecesora, y así se lo he escuchado a personas mayores de la Parroquia refiriéndose a nuestra campana más reciente.

Las campanas pueden ser tocadas de varias maneras, dependiendo de lo que sus sonidos quieran transmitir. Fidalgo Santamariña (2009) habla de tres modos habituales en nuestro contexto: 1) volteo (las campanas giran completamente, quedando totalmente invertidas durante el giro), 2) repicado o “repenicado” (se lleva a cabo con las manos, de forma muy viva, sin imprimir movimiento a las campanas), y 3) toque (el badajo golpee de forma pausada los laterales de la campana). En Parderrubias, el primero de ellos, el volteo, no se ha empleado debido a la colocación de los esquilones en el campanario. En cualquiera de los casos, el proceso de toque era manual, siendo el “repenicado” el más complejo, pues requiere de fuerza, habilidad y ritmo para sacar sonido a las dos campanas a la vez.

Tocar las campanas, o al menos algunos de los toques, no estaba ni está al alcance de cualquiera. La habilidad que se requería, sumada a la dedicación que está tarea exigía (se tocaba varias veces al día y, en ocasiones, horas seguidas, como en el caso del toque a difunto), hace que sobresalga en nuestro ámbito rural la figura del sacristán. Entre las múltiples funciones que realizaba, incluía la de tocar las campanas. Esta tarea la combinaba con el mantenimiento de la iglesia, ayudar a misa, ayudar al cura en bautizos, bodas y entierros, recoger el dinero de las limosnas o de los responsos, etc. Hemos señalado en otra ocasión que en la década de los años treinta, en Parderrubias, el sacristán (Tío Francisco) había sido el testigo del 60% de los bautizos que habían tenido lugar en esos años [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/01/15/e19-parderrubias-sus-ninos-de-la-guerra/]. El oficio de sacristán, por sí mismo, tenía la suficiente relevancia como para dar el nombre a la familia a la que pertenecía; así, por ejemplo, en Parderrubias se habla de la familia de “Os Sancristás”. Como ocurría con otros oficios, el de sacristán tenía su remuneración, en la mayoría de casos en especies. Así, era habitual que un domingo después de la Pascua pasase por las diferentes casas de los vecinos pidiendo “a avinza” (en Parderrubias también se denominaba “o copelo”) en maíz, trigo, centeno, patatas, etc. (Araújo Iglesias,  1997). En Parderrubias, la figura del sacristán desaparece a finales de la década de los años ochenta del pasado siglo. Los últimos tres sacristanes de la Parroquia fueron Francisco Seara (Tío Francisco) hasta finales de los años 30, Ángel Outumuro (Tío Anxel) hasta finales de la década de los años 70 y Hermenegildo Outumuro hasta finales de los años 80.

Centrémonos en los mensajes que nos transmitían las campanas, es decir, en aquello que se encargaron de comunicarnos durante siglos. Tomando como referencia básica el trabajo de Fidalgo Santamariña (2009), los toques de campanas en nuestro ámbito tenían cuatro grandes funciones: llamar a la población, iniciar alguna actividad, comunicar noticias y dar una señal de alarma.

Una de las funciones con más arraigo, y que en cierta medida se sigue manteniendo, es llamar a los vecinos a la oración o convocarlos a actos litúrgicos. En el trabajo publicado en este Blog, en el que Sierra Fernández aborda las medidas del tiempo, [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/01/20/e20-unidades-de-medida-tradicionales-en-parderrubias-por-avelino-sierra-fernandez/] se indica que las campanas de Parderrubias tocaban en cuatro momentos diferentes del día convocando a la oración: 1) Toque del Alba a las 6 de la mañana, 2) Toque del Angelus a mediodía, 3) Toque de Oración a las 6 de la tarde, y 4) Toque de Ánimas al final del día. Indirectamente, estos toques de campana marcaban la distribución de la jornada laboral. El Toque del Alba -una tanda de campanadas- habitualmente convocaba a la misa y se producía media hora antes de iniciarse ésta. El Angelus consistía en tres campanadas de tres toques, seguidas de una pausa, terminando con nueve toques más suaves, que convocaban al rezo del Angelus o del Ave María, exigiendo una pausa en las labores que se estaban realizando en ese momento. En el Toque de Ánimas sonaban cinco campanadas dobles pausadas, alternándose ambas campanas, que llamaban al rezo por las Ánimas del Purgatorio. De todos estos toques, únicamente se conservan en la actualidad los del Angelus y los de llamar a misa, la cual durante la semana se celebra al atardecer, mientras que en domingos y festivos tiene lugar por la  mañana. La llamada a misa se hace media hora antes de su inicio (“A Primeira”, que consiste en una tanda de toques seguidos de una pausa y de un toque final), y quince minutos antes (“A Segunda”, tanda de toques seguidos de una pausa y de dos toques finales).

En medio do concerto sin segundo que fan as noites dolces e caladas,  resoa o triste son das campás, que cal voces doutro mundo dobran con misteriosas bateladas o toque de oración”.

(Lamas Carvajal)

La segunda función importante de las campanas es comunicar el inicio de ciertas actividades, básicamente de corte religioso. Muchos de los actos litúrgicos, y ciertos fragmentos de los mismos, eran y son anunciados a los vecinos de Parderrubias a toque de campana. En la actualidad todavía se anuncia el inicio de la misa con tres toques de campana (“A Terceira”). En la misa de Jueves Santo y de Sábado Santo -antiguamente Sábado de Gloria-, las campanas repican durante la misa anunciando el inicio del Gloria (Gloria in excelsis Deo, et in terra pax hominibus bonae voluntatis…). En la festividad del Corpus Christi, el repique de campanas anuncia la presencia de la Santa Custodia en las calles, manteniéndose durante todo el recorrido de la Procesión desde la iglesia hasta el Cruceiro de O Trabazo y viceversa. En la actualidad, son únicamente estas tres ocasiones (Jueves Santo, Sábado Santo y Corpus Christi) en las que todavía se sigue tocando manualmente las campanas; el resto de toques son resultado de automatismos mecánicos. Dada su larga duración, probablemente sea en la procesión de Corpus cuando las campanas de la iglesia de Santa Olaia de Parderrubias muestran su mayor espectacularidad. Dado el esfuerzo que supone mantener el repicado durante un prolongado tiempo, son dos vecinos, subidos en el campanario, los que se turnan para ejecutar dicha tarea. Como ya hemos señalado, el repicado exige fuerza, habilidad y ritmo, estando una brillante ejecución al alcance de muy pocos. En estas últimas décadas esta función viene siendo realizada de forma virtuosa por Benito Outumuro y Valentín Seara.

La tercera función relevante que las campanas han tenido desde siempre en Parderrubias ha sido la de comunicar nuevas. Hay zonas de Galicia en las que las campanas anunciaban un nacimiento o una despedida de soltero, sin embargo, en Parderrubias esta función se limitó básicamente al momento de la muerte. Sin duda alguna, los sonidos de campana más impactantes y conmovedores que yo recuerdo desde niño son el toque a agonía y el toque de difunto. El fallecimiento de un vecino se comunicaba mediante el toque de agonía, que consistía en una serie de, aproximadamente, treinta toques (“badaladas”) a las que seguía un silencio y tres toques, dos con la campana grande y uno con la pequeña. El velorio es comunicado mediante toques de difunto, que se realizan desde que el fallecido está de cuerpo presente hasta momentos previos a la conducción del féretro a la iglesia parroquial. Consiste en la repetición de toques individuales, combinados por momentos con dos toques, entre los que se producen silencios prudenciales. La salida del féretro de la vivienda del finado (en la actualidad, del velatorio) se anuncia apurando el toque de difunto, el cual es mantenido hasta que el féretro traspasa el umbral de la iglesia para iniciarse el funeral. Antiguamente el toque de difunto también se escuchaba desde el anochecer del Jueves Santo hasta el Viernes Santo, incluyendo su madrugada.

Campás da miña aldeia, que tendes tristura na serán crara, vós sodes a lingua i o alento dende onde nos dan o derradeiro adeus as ialmas”.

(Mariño Lago)

Por último, la cuarta función que cumplieron las campanas en Parderrubias -a fecha de hoy prácticamente extinguida-, era la de dar señales de alarma o llamadas de auxilio a la población. En nuestro pueblo, el toque más frecuente que cumplía con esta función era el de arrebato cuando se producía algún incendio en una “palleira”, “palleiro”, “aira”, casa o, en tiempos más recientes, en el monte. Lamentablemente, este tipo de sucesos fueron habituales entre nuestro vecindario. A modo de ejemplos, el 24 de octubre de 1923, El Correo de Galicia publica la noticia de un violento incendio en la casa de Claudino Fernández sofocado gracias a la pericia de los vecinos. En el verano de 1940 se desencadena, a las tres de la tarde, en A Aira un voraz incendio que arrasa 14 medas de centeno, perdiendo 13 familias del pueblo toda la cosecha de cereales (La Región, 2 de agosto de 1940). La Voz de Galicia, el 13 de septiembre de 2003, informa que la importante movilización de los vecinos evitó que el fuego de un incendio forestal alcanzase las viviendas. En todos estos casos el sonido de las campanas pedía auxilio a los vecinos para que acudiesen a sofocar las llamas. Se trataba de un toque muy acelerado con la campana grande que solía comenzar con tres toques separados. Aunque la llamada de auxilio más frecuente emitida por las campanas de la iglesia de Parderrubias se asocia a los incendios, ésta no fue la única. Este hecho queda avalado en el crimen que tuvo lugar en el año 1936 en la Casa Rectoral, el cual abordamos en otro artículo [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/01/08/e17-crimen-en-la-casa-rectoral-de-parderrubias-en-el-ano-1936/]. En este suceso, una de las primeras acciones que llevaron a cabo los asaltantes fue la de cortar el cable que permitía tocar las campanas de la iglesia, con el fin de evitar que se solicitase auxilio.

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En definitiva, las campanas y sus sonidos forman parte del patrimonio de Parderrubias, y a pesar de que algunas de sus funciones hayan desaparecido, así como en gran medida el virtuosismo humano necesario para hacerlas hablar, delegándolo a un frío automatismo mecánico, las “badaladas” seguirán siendo, en Parderrubias, un estímulo añorado para nuestro oído. Parafraseando a nuestra gran poetisa “…cuando os oigo tocar …sin querer vuelvo a llorar”.

“Campanas de Bastabales, cando vos oio tocar mórromo de soidades”.

(Rosalía de Castro)


Referencias

Araújo Iglesias, M. A. (1997). A Merca. Antropoloxía dun Concello Galego. Vigo: Ir Indo Edicións.

Fidalgo Santamariña, A, (2009). A linguaxe tradicional das campás: un exemplo de patrimonio sonoro. En X.A. Fidalgo Santamariña, X.M. Cid Fernández, M. Fernández Senra y X. Fernández Senra (Coords.), II Congreso de Patrimonio etnográfico galego. Actas (pp. 67-82). Ourense: Deputación de Ourense.

E21. 1966-2016: se cumplen 50 años de la creación del Teleclub de Parderrubias. Por José Luis Camba Seara

E21. 1966-2016: se cumplen 50 años de la creación del Teleclub de Parderrubias. Por José Luis Camba Seara

Como es conocido, en este año 2016 se conmemora el 50 aniversario de la fundación del Teleclub de Parderrubias. En un artículo publicado en el mes de diciembre de 2015 hicimos un primer análisis de la función que este local social tuvo en la sociedad de Parderrubias durante los años 60 y 70, análisis enriquecido con una entrevista realizada en 1970 a Don Isolino Camba Casas (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/12/08/e16-se-cumplen-50-anos-de-la-fundacion-del-teleclub-de-parderrubias/). En este nuevo artículo sobre esta temática, José Luis Camba Seara lleva a cabo una descripción histórica de su fundación y de sus primeras actividades, avalada por documentos redactados por los propios protagonistas principales de esa época. Entendemos que es el complemento necesario al artículo publicado con anterioridad.

Quiero agradecer a José Luis esta excelente y necesaria colaboración con el Blog aportando datos y documentos que forman parte de la historia reciente de nuestro pueblo, permitiéndonos salvaguardarlos y difundirlos. Gracias.

Juan Carlos Sierra Freire

Nota. Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano.


1966-2016: cúmprense 50 anos da creación do Teleclub de Parderrubias. Por José Luis Camba Seara

A petición de Juan Carlos Sierra, que escribiu o anterior artigo sobre este tema, e para completar o mesmo, vou lembrar algúns datos máis da creación e funcionamento nos seus primeiros anos do Teleclub de Parderrubias, dos que gardo algunha documentación.

 Os primeiros anos do Teleclub

Ainda que a Acta de creación do Teleclub é de 20 de abril de 1966, como consta na copia de documento adxunto, a súa actividade real como tal comeza a finais de 1967 cando queda rematado o “Salón Parroquial” construído para a Parroquia e que foi cedido para o seu uso como sede local do mesmo. Este local construíuse en terreos da Casa Parroquial para o que foi necesario o derrubamento dunha parte da mesma así como do muro que a protexía. Lembrar tamen que dentro do recinto desa casa había un patio onde se atopaba un forno no que ate ben entrado o século pasado se facía o pan de boa parte do pobo da Igrexa e sobre cuxa actividade tamén haberá que escribir algún día.

Na data sinalada constitúese a primeira Xunta Organizadora Provisional para a creación do Teleclub que estaba formada por Don Manuel Fernández Rúas (Párroco de Parderrubias) como Presidente, Don Isolino Camba Casas (Mestre) como Vicepresidente, Don Benigno Seara como Secretario-Monitor, D. Laurentino Outomuro Outomuro como Tesoureiro e os seguintes vocais: Don Eladio Grande Garrido, Don Alejandro Justo Sampedro, Don Jesús Fernández Fernández e Don Valentín Seara Prieto (Documento 1).

Documento 1_Acta
Documento 1. Acta de constitución do Teleclub

Daquela unha das primeiras funcións foi a de redactar as Normas Estatutarias do Teleclub para o funcionamento do mesmo, normas que quedaban resumidas en cinco capítulos dos que entresaco o mais importante.

O Capítulo 1  trata sobre a Localización do Teleclub e di:

El Teleclub de Parderrubias, que así se llamará, tendrá como domicilio social el local Salón Parroquial”.

O Capítulo 2 refírese aos fins da asociación:

Su fin primordial será el perfeccionamiento cultural de sus asociados y fomentar la convivencia social y el espíritu asociativo”. Tamén “…conseguir poner un medio de esparcimiento y recreo a disposición de los asociados”.

O Capítulo 3 fala dos socios:

La asociación al Teleclub será voluntaria y en beneficio de todos los vecinos pertenezcan o no a la parroquia o municipio”.

Los socios tendrán voz y voto en las Juntas Generales y podrán ser elegidos miembros de la Junta Directiva”.

Los socios estarán obligados a acatar las normas de funcionamiento y respetar las decisiones de la Junta Directiva y satisfacer las cuotas acordadas”.

O Capítulo 4 refírese á Xunta Directiva:

El Teleclub será regido por una Junta Directiva que integrará un Presidente, Vicepresidente, Secretario-Monitor, Monitor 2º, y como máximo tres vocales, uno de los cuales actuará como Tesorero”.

Será elegida y renovada anualmente por la Junta General de Socios y velará por el perfecto funcionamiento del Teleclub, presentando estado de cuentas anual y proyecto de actividades”.

“La administración de los fondos públicos le corresponde al Tesorero con el Visto Bueno del Presidente”.

Los cargos directivos serán honoríficos y sin derecho a retribución alguna”.

O Capítulo 5 define as cuotas dos asociados:

Las cuotas de los asociados serán mensuales y destinadas al sostenimiento del Teleclub”.

Nunha disposición transitoria sinálase que:

Con carácter provisional se constituirá la primera Junta Directiva”.

Nunha primeira relación de socios do Teleclub figuran 50 socios. Existe tamén un escrito de cesión do Local que está a ser construido pola Parroquia como Salón Parroquial para sua utilización polo Teleclub, establecéndose nel o seu Domicilio Social para a realización das funcións e actividades do mesmo.

A construcción deste Salón Parroquial fora iniciada no ano 1965 e non foi rematada ata o ano 1967. Na construcción do mesmo colaboraron tanto co seu traballo coma cunha aportación económica de 300 pesetas os veciños de Parderrubias e Negueiroá, acadándose un importe de 24.000 pesetas. Tamén colaborou a “Hermandad de Labradores” cun importe de 1.000 pesetas. Como datos históricos hai que sinalar que traballaron albaneis e carpinteiros da Parroquia, como os irmáns Hermenegildo, Benito e Manuel Outomuro, o Adolfo e o Higinio. Foi empregado tamén un camión da Deputación de Ourense que o cedeu un día para desescombro. Moito do material que se utilizou foi dos almacéns de construcción Sierra. A porta da entrada custou 675 pesetas e as ventas 2.000. Adxúntase documento manuscrito por Don Manuel Fernández Rúas dos gastos desas obras (Documento 2).

Documento 2_Gastos
Documento 2. Gastos do Salón Parroquial

Según consta en Acta do 17 de nadal de 1967 hai unha Xuntanza da Asamblea Xeral do Teleclub, e nela dase conta do Regulamento redactado aos socios. Nesta asamblea tamén se comunica o cese do Presidente e cura de Parderrubias Don Manuel Fernández Rúas que fora destinado a outra parroquia e sustituído por D. Ramón Blanco Caride como novo cura. Acórdase pois nomear a este último como Presidente do Teleclub e que o resto da Xunta Directiva quede como estaba. Nesa xuntanza faise saber o estado de contas e trátase da admisión de novos socios quedando o asunto en estudio. Dáselle á nova Xunta a confianza para rematar as obras do local solicitando a colaboración dos socios para rematar os traballos que faltan (Documento 3).

Documento 3_Junta diciembre 1967
Documento 3. Comunicación da Acta da Asamblea Xeral de Socios ano 1967

O primeiro de novembro de 1969 hai unha xuntanza na que se da conta do cese de Don Ramón Blanco Presidente do Teleclub por ser destinado cura a outra parroquia. Nesta Xunta dase conta tamén da falta de fondos para o funcionamento do Teleclub. Procédese ao nomeamento como novo Presidente de Don Hermesindo Andrade Pérez e renóvase o resto da Xunta, quedando como Vicepresidente Don Benigno Seara, como Secretario-Monitor Don Isolino Camba, como Tesoureiro Don Laurentino Outomuro e como Vocais Don Eladio Grande, Don Alejandro Justo e Don Jesús Fernández. Acórdase arranxar o televisor e realizar algunas obras de acondicionamento do local e adquisición de mobiliario para o que se solicita unha subvención ao Gobernador Civil (Documento 4).

Documento 4_Junta 1969
Documento 4. Comunicación de Acta da Asamblea Xeral ano 1969

O 23 de xaneiro de 1970 recíbese a subvención solicitada por un importe de 40.000 pesestas que foron investidas no acondicionamento do local. De novo hai cambios na Xunta directiva. O 3 de xaneiro de 1971 e baixo a presidencia de Don Benigno Seara reúnese a Xunta Directiva para dar conta unha vez máis do cese do Presidente do Teleclub Don Hermesindo Andrade por ser destinado de párroco a outro lugar. Nesa xuntanza dase tamén conta da subvención recibida polo Teleclub das 40.000 pesetas e  acórdase regular mellor o uso do local e solicitar unha axuda do Concello para gastos ordinarios. Tamén se acorda convocar unha Asamblea de Socios para elexir novo Presidente, propoñendo para o cargo ao novo cura encargado da parroquia Don José Gayo Arias, párroco da Manchica onde reside.

A partir deste momento a actividade do Teleclub vai minguando e apenas hai actividade por parte da sua Xunta Directiva, salvo a organización dunha peregrinación o 28 de abril de 1971 a Santiago de Compostela con motivo do Ano Santo e á que acudiron uns 40 veciños do pobo (Documentos 5 e 6).

Segue funcionando o Teleclub nos anos seguintes  como sinala Sierra Freire no anterior artigo ate os anos 90, pero esta actividade redúcese sobretodo pola existencia xa nas casas e bares de televisión particular. A asistencia ao local limítase á dos vecinos do barrio da Igrexa e a algunhas das xuntanzas da Parroquia con motivo dalgunha actividade especial ou dos mozos e mozas.

Asistencia e materiais do Teleclub

Dunha enquisa feita no ano 1972 para a Oficina de Información e Turismo (CITE) podemos entresacar cales foron os datos máis destacabeis da actividade deste Teleclub durante estes anos, sobretodo entre  1967 e  1972. O número de socios chegou a ser duns 160, polo cal pódese decir que case todos os vecinos da parroquia chegaron a ser socios do Teleclub. A asistencia ao local era dunhas 15 ou 20 persoas diarias pola semana, sendo moito maior a asistencia os fins de semana ou cando había algunha actividade importante. A mellor hora de asistencia era polas tardes-noite pois era cando, sobretodo no inverno cesaba a actividade laboral do campo e tamén a televisión tiña os programas de maior audiencia, así como os domingos. Os programas de televisión máis vistos naquela época eran as novelas, Cesta e puntos, partidos de fútbol, os telediarios…

O material que había ao principio no Teleclub era escaso: un televisor en branco e negro que se estropeaba a miúdo, unha libraría para os poucos libros que había (unha colección de Historia de España de Salvat, unha colección de libros de lectura da colección de RTV, e revistas de Teleradio e Teleclub), un armario, catro mesas, vinte sillas e oito bancos así como unha mesa para o televisor. Mais adiante foise renovando este material e adquirindo algún novo.

Teleclub2
Interior Teleclub

As actividades do Teleclub

A maiores das actividades individuais que se realizaban nel como o visionado da televisión ou a lectura, o Teleclub servíu tamén como dinamizador de actividades deportivas, culturais e de programación e deseño de obras básicas na Parroquia. Das actividades de obras de mellora de infraestruturas da Parroquia hai que salientar algunhas como a propia construción do Teleclub e a mellora das suas instalacións, a construcción dunha pista ó barrio da Igrexa, o arreglo de camiños e fontes (da Igrexa, do Valdemouro e de Negueiroá), de lavadoiros, da luz pública, etc.

Neses anos tivo lugar unha chea de realizacións de obras fundamentais  para Parderrubias que rematou coa Concentración Parcelaria e que foron daquela unha aposta modernizadora fundamental,  que nalgúns casos xerou certa controversia pero que vista coa perspectiva do tempo,  foi fundamental para modernización do pobo. E  todo isto fixose co esforzo, colaboración e aportación económica de todos o cal ben merece unha louvanza para afortalar a nosa autoestima como pobo.

Dentro da actividade sociocultural foron estes anos os do florecemento dunha inesquecible actividade cultural que se concretou en veladas teatrais, na que os actores e actrices eran mozos e mozas do pobo, actividades nas festas de Nadal e Reises, con Cabalgatas e festivais de panxoliñas, xantares populares na festa de Corpus, actividades deportivas como partidos de fútbol, carreiras ciclistas, carreiras de sacos, carreiras de burros, festas na Chousiña, etc. Todos os que temos unha certa idade lembramos con certa nostalxia aqueles anos.

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Hai que sinalar tamen outras actividades como un Curso de Promoción Cultural e Alfabetización de Adultos de 75 días, as Conferencias de Extensión Agraria sobre actividades agrícolas e da concentración parcelaria, ou tamén cursos do Programa de Promoción Profesional Obrera (PPO) a mediados dos anos 70 sobre temas como cociña e costura, dirixidos ás mulleres. Neses cursos as nosas nais coñeceron como se facían uns ovos a flamenca, uns emparedados fritos ou os canelóns con bechamel. Tamén a facer alfombras, coxíns  ou unha colcha.

Seguramente hai moitas mais actividades que eu non lembro pero que quedaron ahí na memoria colectiva dos veciños de Parderrubias e que forman parte do patrimonio inmaterial da nosa Parroquia que debe alomenos ser lembrado para as novas xeracións.

PD: Invito a todos aqueles que teñan fotografías ou carteis dalgunha actividade levada a cabo durante estes anos a que as acheguen a Juan Carlos Sierra para que poidan ser recollidas e documentadas para ser espostas nun futuro.


VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego

1966-2016: se cumplen 50 años de la creación del Teleclub de Parderrubias. Por José Luis Camba Seara

A petición de Juan Carlos Sierra, que escribió el anterior artículo sobre este tema, y con el fin de complementarlo, voy a exponer algunos datos sobre la creación y funcionamiento en sus primeros años del Teleclub de Parderrubias, de los que conservo alguna documentación.

Los primeros años del Teleclub

Aun cuando el Acta de creación del Teleclub está fechada el 20 de abril de 1966, como consta en el documento adjunto (Documento 1), su actividad real como tal comienza a finales de 1967 cuando queda rematado el Salón Parroquial, construido para la Parroquia y que fue cedido para su uso como sede local del mismo. Este local fue edificado en terrenos de la Casa Parroquial para lo que fue necesario derribar una parte de la misma y del muro que la protegía. Debemos recordar que dentro del recinto de esa casa había un patio en el cual existía un horno en el que hasta bien entrado el siglo pasado se elaboraba el pan de buena parte del pueblo de A Igrexa y sobre cuya actividad también habría que escribir algún día.

En la fecha señalada se constituye la primera Junta Organizadora Provisional para la creación del Teleclub, la cual estaba formada por Don Manuel Fernández Rúas (Párroco de Parderrubias) como Presidente, Don Isolino Camba Casas (Maestro) como Vicepresidente, Don Benigno Seara como Secretario-Monitor, Don Laurentino Outumuro Outumuro como Tesorero, y los siguientes vocales: Don Eladio Grande Garrido, Don Alejandro Justo Sampedro, Don Jesús Fernández Fernández y Don Valentín Seara Prieto (Documento 1).

Documento 1_Acta
Documento 1. Acta de constitución del Teleclub

En aquel momento, una de las primeras tareas fue redactar las Normas Estatutarias del Teleclub para su funcionamiento, normas que quedaban resumidas en cinco capítulos, de los cuales extraigo lo más relevante.

El Capítulo 1 trata sobre la Localización del Teleclub y dice:

El Teleclub de Parderrubias, que así se llamará, tendrá como domicilio social el local Salón Parroquial”.

El Capítulo 2 se refiere a los fines de la asociación:

Su fin primordial será el perfeccionamiento cultural de sus asociados y fomentar la convivencia social y el espíritu asociativo”. También “…conseguir poner un medio de esparcimiento y recreo a disposición de los asociados”.

El Capítulo 3 habla de los socios:

La asociación al Teleclub será voluntaria y en beneficio de todos los vecinos, pertenezcan o no a la parroquia o municipio”.

Los socios tendrán voz y voto en las Juntas Generales y podrán ser elegidos miembros de la Junta Directiva”.

Los socios estarán obligados a acatar las normas de funcionamiento y respetar las decisiones de la Junta Directiva y satisfacer las cuotas acordadas”.

El Capítulo 4 se refiere a la Junta Directiva:

El Teleclub será regido por una Junta Directiva que integrará un Presidente, Vicepresidente, Secretario-Monitor, Monitor 2º, y como máximo tres vocales, uno de los cuales actuará como Tesorero”.

Será elegida y renovada anualmente por la Junta General de Socios y velará por el perfecto funcionamiento del Teleclub, presentando estado de cuentas anual y proyecto de actividades”.

“La administración de los fondos públicos le corresponde al Tesorero con el Visto Bueno del Presidente”.

Los cargos directivos serán honoríficos y sin derecho a retribución alguna”.

El Capítulo 5 define las cuotas de los asociados:

Las cuotas de los asociados serán mensuales y destinadas al sostenimiento del Teleclub”.

Una disposición transitoria señala que:

Con carácter provisional se constituirá la primera Junta Directiva”.

En una primea relación de socios del Teleclub figuran 50 socios. Existe también un escrito de cesión del Local que está siendo construido por la Parroquia como Salón Parroquial para su empleo como Teleclub, estableciéndose en él su Domicilio Social para la realización de las funciones y actividades del mismo.

La construcción de este Salón Parroquial se inició en el año 1965, finalizándose en 1967. En su edificación colaboraron, tanto con su trabajo como con una aportación económica de 300 pesetas, los vecinos de Parderrubias y Nigueiroá, obteniéndose una cantidad de 24.000 pesetas. También contribuyó la Hermandad de Labradores con una cantidad de 1.000 pesetas. Como datos históricos hay que señalar que trabajaron albañiles y carpinteros de la Parroquia, como los hermanos Hermenegildo, Benito y Manuel Outumuro, Adolfo e Higinio. Se empleó un camión de la Diputación de Ourense cedido durante un día para el desescombro. Mucho de los materiales empleados fueron suministrados por los Almacenes de Construcción Sierra. La  puerta principal tuvo un coste de 675 pesetas y las ventanas 2.000. Se adjunta documento manuscrito de Don Manuel Fernández Rúas de los gastos de las obras (Documento 2).

Documento 2_Gastos
Documento 2. Gastos del Salón Parroquial

Según consta en Acta de 17 de diciembre de 1967, tiene lugar una Reunión de la Asamblea General del Teleclub en la que se da cuenta a los socios del Reglamento redactado. En esta asamblea también se comunica el cese del Presidente, Párroco de Parderrubias, Don Manuel Fernández Rúas que había sido destinado a otra parroquia y sustituido por Don Ramón Blanco Caride como nuevo párroco. Se acuerda nombrar a este último como Presidente del Teleclub y que el resto de Junta Directiva quede como estaba. En esta reunión se comunica el estado de cuentas y se aborda la admisión de nuevos socios quedando el asunto en estudio. Se le otorga a la nueva Junta la confianza para finalizar las obras del local solicitando la colaboración de los socios para rematar los trabajos restantes (Documento 3).

Documento 3_Junta diciembre 1967
Documento 3. Comunicación del Acta de la Asamblea General de Socios año 1967

El día 1 de noviembre de 1969 hay otra reunión en la que cesa Don Ramón Blanco como Presidente del Teleclub por ser destinado párroco en otra parroquia. Además se informa de la falta de fondos para el funcionamiento del Teleclub. Se procede al nombramiento de Don Hermisindo Andrade Pérez como Presidente y se renueva el resto de Junta, quedando como Vicepresidente Don Benigno Seara, como Secretario-Monitor Don Isolino Camba, como Tesorero Don Laurentino Outumuro y como Vocales Don Eladio Grande, Don Alejandro Justo y don Jesús Fernández. Se acuerda arreglar el televisor y realizar algunas obras de acondicionamiento del local y adquisición de mobiliario  para lo que se solicita una subvención al Gobierno Civil (Documento 4).

Documento 4_Junta 1969
Documento 4. Comunicación del Acta de la Asamblea General año 1969

El 23 de enero de 1970 se recibe la subvención solicitada por un importe de 40.000 pesetas que fueron invertidas en el acondicionamiento del local. Nuevamente se produjeron cambios en la Junta Directiva. El 3 de enero de 1971, bajo la presidencia de Don Benigno Seara, se reúne la Junta Directiva para formalizar el cese como Presidente de Don Hermisindo Andrade por ser destinado como párroco a otra localidad. En esta reunión se informa también de la subvención recibida de 40.000 pesetas y se acuerda regular mejor el uso del local y solicitar una ayuda al Concello para gastos ordinarios. También se acuerda convocar una Asamblea de Socios para elegir nuevo Presidente, proponiéndose para el cargo al nuevo párroco Don José Gayo Arias, natural de A Manchica.

A partir de este momento la actividad del Teleclub va decreciendo y apenas se producen movimientos en su Junta Directiva, salvo la organización de una peregrinación el 28 de abril de 1971 a Santiago de Compostela con motivo de la celebración del Año Santo, a la que acudieron unos 40 vecinos del pueblo (Documentos 5 y 6).

El Teleclub sigue en funcionamiento, tal como señala Sierra Freire en el anterior artículo hasta los años 90, pero su actividad se reduce drásticamente debido especialmente a la presencia de televisores en los bares y casas particulares. La asistencia al local se limita a los vecinos de A Iglesia y algunas reuniones parroquiales con motivo de alguna actividad especial o reuniones de mozos y mozas.

Asistencia y materiales del Teleclub

En una encuesta realizada en el año 1972 para la Oficina de Información y Turismo (CITE) podemos entresacar datos destacables acerca de la actividad del Teleclub durante su época dorada (1967-1972). El número de socios llegó a ser de 160, por lo que se puede afirmar que prácticamente todos los vecinos de la Parroquia llegaron a ser socios del Teleclub. La asistencia al local era de unas 15-20 personas diarias por la semana, cifra mucho más elevada en los fines de semana o cuanto tenía lugar alguna actividad importante. La hora de mayor asistencia era por la tarde-noche, pues era cuando, especialmente en invierno, cesaban lan actividades laborales en el campo y era cuando la televisión emitía los programas de mayor audiencia. El domingo era el mejor día. Los programas televisivos más vistos en aquella época eran las novelas, el concurso Cesta y Puntos, los partidos de fútbol, los telediarios…

Los materiales existentes en el Teleclub en un primer momento eran escasos: un televisor en blanco y negro, que se estropeaba frecuentemente, mesa del televisor, una librería para unos escasos libros (colección de Historia de España de Salvat, colección de libros RTV, y revistas de Teleradio y Teleclub), un armario, cuatro mesas, veinte sillas y ocho bancos. Con el tiempo se fue renovando este material y adquiriendo alguno nuevo.

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Interior del Teleclub

Actividades del Teleclub

A pesar de que la actividad individual más frecuente realizada en el Teleclub era ver la televisión y la lectura, éste sirvió también de dinamizador de actividades deportivas, culturales, así como de programación y diseño de obras básicas en la Parroquia. Entre las actividades relativas a obras de mejora de infraestructuras en la Parroquia destacan la propia construcción del Teleclub y la mejora de sus instalaciones, la construcción de una pista a A Iglesia, el arreglo de caminos y fuentes (en A Iglesia, O Valdemouro o Nigueiroá), lavaderos, luz pública, etc.

En esos años tuvo lugar un gran número de obras fundamentales para Parderrubias, culminando con la Concentración Parcelaria, que supusieron en aquel momento una apuesta fundamental por la modernización, que en algunos casos llegó a generar cierta controversia, pero que vistas con la perspectiva del tiempo, fueron claves para la modernización del pueblo. Y todo esto se hizo con el esfuerzo, colaboración y aportación económica de todos, lo cual fue merecedor de alabanzas en el fortalecimiento de nuestra autoestima como pueblo.

En cuanto a actividades culturales, estos años supusieron una brillante e inolvidable actividad cultural reflejada en veladas teatrales, en las que los actores y actrices eran los mozos y mozas del pueblo, actividades en Navidades y Reyes con festivales de villancicos y cabalgatas, comidas populares en la Fiesta de Corpus, actividades deportivas como partidos de fútbol, carreras ciclistas, carreras de sacos o de burros, fiestas en A Chousiña, etc. Todos los que tenemos cierta edad recordamos con cierta nostalgia aquellos años.

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Son destacables también otras actividades como el Curso de Promoción Cultural e Alfabetización de Adultos de 75 días, las Conferencias de Extensión Agraria sobre actividades agrícolas y de la concentración parcelaria, o los Cursos del Programa de Promoción Profesional Obrera (PPO) a mediados de los años 70 sobre cocina y costura, dirigidos a las mujeres. En ese curso nuestras madres aprendieron, entre otras cosas, a cocinar unos huevos a la flamenca, unos emparedados fritos o unos canelones con bechamel; también a hacer alfombras, cojines o una colcha.

Seguramente hay muchas más actividades que yo no recuerdo, pero que quedaron en la memoria colectiva de los vecinos de Parderrubias y que forman parte del patrimonio inmaterial de nuestra Parroquia, que deben ser al menos recordados para nuestras nuevas generaciones.

PD: Invito a todos aquellos que tengan fotografías o carteles de alguna de las actividades realizadas durante estos años que contacten con Juan Carlos Sierra, Editor de este Blog, para que puedan ser recogidas y documentadas para una futura exposición.

E9. Noticias de Sociedad de Parderrubias siglo a siglo. Por Juan Carlos Sierra Freire

En otro artículo hicimos referencia a aquellos hechos relacionados con Parderrubias que aparecieron en las páginas de sucesos de la prensa escrita hasta mediados del siglo pasado. En esta ocasión traemos un listado de noticias publicadas en distintos medios de comunicación relativas a la vida social de la parroquia, que también las hubo. La lista se inicia en el siglo XVI y termina  con los hechos más actuales. Como es lógico, la lista está incompleta y se irá actualizando a medida que vayamos teniendo acceso a otros hechos documentados.

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A Touza
  • 1596: El 25 de octubre fallece el párroco de Parderrubias, Juan García Andrés de la Calle, natural de Huércanos (La Rioja), siendo enterrado en la propia iglesia parroquial (http://desdehuercanos.blogspot.com.es/2014/09/juan-garcia-fundador-de-una-obra-pia.html).
  • 1702: El 7 de julio es bautizado Francisco de las Casas, vecino de Nigueiroá, posterior tatarabuelo de Don Pedro Casas y Souto, quien llegó a ser Obispo de Plasencia (Biografía de Don Pedro Casas y Souto. Madrid: Imprenta de San Francisco de Sales).
  • 1867: El párroco de Santa Eulalia de Parderrubias denuncia al Ayuntamiento el gran estorbo que ocasiona para las procesiones y demás servicios públicos el balcón de la casa propiedad de José Resvie (Boletín Oficial de la Provincia de Segovia, 1 de marzo de 1867).
  • 1889: Macroacto religioso, en el campo de As Maravillas, con el objeto de celebrar el XIII Centenario de la Unidad Católica y, de paso, arremeter contra “los males y las desgracias del Liberalismo”. Está presente un importante séquito de la Parroquia de Parderrubias (El Siglo Futuro, 11 de junio de 1889). [Noticia ampliada en la entrada E10 de este Blog].
  • 1889: Don Manuel Belvis, Párroco de Parderrubias, publica una carta en contra el monumento al apóstata Giordano Bruno (El Siglo Futuro, 23 de diciembre de 1889). [Noticia ampliada en la Sección de Noticias y acontecimientos históricos de este Blog].
  • 1890: Asignación de la plaza de maestro de Parderrubias a doña Matilde Quintas Cid (El Magisterio Gallego, 25 de agosto 1890).
  • 1891: Se cita a doña Elvira Álvarez Vilata para que comparezca a su puesto de maestra de la escuela mixta de Parderrubias. Se encuentra en paradero desconocido (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 8 de agosto de 1891).
  • 1894: Se nombra a doña Dolores Rodríguez Pérez como maestra de la escuela de Parderrubias (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 12 de febrero de 1894).
  • 1896: Se hace pública la lista de vecinos de Parderrubias, propietarios de las fincas que en todo o en parte serán ocupadas con las obras de la carretera de Orense a Portugal (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 20 de julio de 1896; Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 21 de julio de 1896). [Noticia ampliada en la Sección de Noticias y acontecimientos históricos de este Blog].
  • 1900: Nombramiento de doña Matilde Seara como maestra de Parderrubias (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 8 de junio de 1900).
  • 1903: Nombramiento de don Antonio Rollón como maestro de Parderrubias (La Correspondencia Gallega, 6 de octubre de 1903).
  • 1907: Nombramiento de don Cesáreo Pérez Rodríguez como maestro de Parderrubias (El Correo de Galicia, 9 de abril de 1907).
  • 1907: Visita del Obispo de la Diócesis a Parderrubias con el objeto de administrar el sacramento de la Confirmación (La Correspondencia Gallega, 18 de abril de 1907).
  • 1915: Expuesto en uno de los escaparates de la Casa Bravo, en la calle del Príncipe de Vigo, un magnífico retablo con dos estatuas religiosas, procedente de los grandes talleres de escultura religiosa José Garrido y Hermanos, de Parderrubias (El Progreso, 10 de agosto de 1915).
  • 1916: El Excmo. Sr. Obispo de la Diócesis ha encargado de explicar la cátedra de Latín y Humanidades al Sr. Don Adolfo Outumuro Outumuro (El Correo de Galicia, 6 de octubre de 1916).
  • 1923: Los jefes y oficiales del Batallón de Cazadores de Orense visitan los importantes talleres de escultura religiosa que tienen los hermanos Garrido en Parderrubias (Vida Gallega, 20 de noviembre de 1923).
  • 1924: Fallece en Parderrubias don Adolfo Outumuro Outumuro, cura ecónomo de la Parroquia (Vida Gallega, 20 de mayo de 1924).
  • 1926: Toma posesión de maestro de la escuela de Parderrubias don Félix S. del Moral Biempiea (El Heraldo Gallego, 25 de julio de 1926).
  • 1927: Colocación de la primera piedra de la Escuela de Parderrubias (La Zarpa, 13 de enero de 1927). [Noticia ampliada en la Sección de Noticias y acontecimientos históricos de este Blog].
  • 1928: Coincidiendo con la fiesta de San Antonio, el culto y entusiasta maestro de Quintela de Leirado fue con los niños de la escuela a esperar el nuevo San Antonio adquirido en los acreditados talleres de Parderrubias (El Pueblo Gallego, 22 de febrero de 1928).
  • 1928: Inauguración de la Escuela de Parderrubias (La Zarpa, 14 de agosto de 1928). [Noticia ampliada en la Sección de Noticias y acontecimientos históricos de este Blog].
  • 1929: Segundo premio, valorado en 20 pesetas, al novillo de José Garrido, de Parderrubias, en el Concurso Provincial de Ganados, en los festejos de Corpus de Orense (El Pueblo Gallego, 28 de mayo de 1929).
  • 1933: Los Garrido, en Parderrubias, celebran en su casa solariega la fiesta de la patrona de la casa, la Virgen de Lourdes. Hubo misa solemne en el oratorio en la que la Banda de Música de la Manchica interpretó temas de Perosi. A continuación se sirve una suculenta comida a cerca de cien invitados. Se termina por la tarde con una fiesta popular en los patios de la fábrica de escultura (La Región, 30 de julio de 1933).
  • 1936: Las niñas de Parderrubias entregan al Gobernador trece jerseys de punto realizados por ellas con ayuda de sus maestras (La Región, octubre de 1936).
  • 1937: Se reabre al culto la iglesia parroquial de Barbadás que había sido incendiada el Jueves Santo de 1936. Los Escultores de Parderrubias, Hermanos Garrido, regalaron la imagen de San Juan Bautista, patrono de la Parroquia (La Región, 31 de octubre de 1937).
  • 1939: La prueba ciclista Orense-Celanova-Allariz-Orense pasa por Parderrubias a las 5 de la tarde. El pelotón cruza el pueblo liderado por Julio Carrasco Rojo (La Región, 10 de junio de 1939).
  • 1940: La carrera ciclista “Gran Premio de Corpus” pasa por Parderrubias bajo una lluvia torrencial (La Región, 28 de mayo de 1940).
  • 1940: Nombramiento de don José Rodríguez Barreiros como párroco de Parderrubias (Boletín Oficial Eclesiástico del Obispado de Orense, 9 de octubre de 1940).
  • 1941: Mercedes Seara Outumuro obtiene el tercer premio, valorado en 100 pesetas, en la categoría de novillas en el Concurso Provincial de Ganado Vacuno (La Región, 8 de noviembre de 1941).
  • 1942: Confirmación en el cargo de maestro de Parderrubias a don José Rodríguez Portela (La Región, 16 de enero de 1942).
  • 1942: Anuncio de los tradicionales festejos de Corpus en Parderrubias (La Región, 29 de mayo de 1942). [Noticia ampliada en la Sección de Fiestas, tradiciones y costumbres de este Blog].
  • 1942: Fallece el seminarista, natural de Parderrubias, Manuel Grande Seara (La Región, 26 de septiembre de 1942).
  • 1948: El párroco don José Rodríguez Barreiros dona 1.000 pesetas, recaudadas en la Parroquia, como donativo para la construcción del nuevo seminario de Orense (La Región, 18 de junio de 1948).
  • 1954: En la entrevista realizada al Rector del Seminario Divino Maestro de Orense (Manuel Gil Atrio), éste afirma que la parroquia de la provincia que cuenta con un mayor número de seminaristas es la de Parderrubias, junto con la de la Santísima Trinidad, 13 cada una de ellas (La Región, 18 de marzo de 1954).
  • 1961: Don Felisindo Grande Seara publica su novela Don Proleterio y Valdomino, en la que un trabajador de ideología marxista lucha contra el capitalismo.
  • 1963: La escuela de Parderrubias obtiene el sexto puesto en la Sexta Edición del Concurso “La mejor escuela” en la que participaron 237 escuelas de toda la provincia de Ourense. Únicamente es superada por las escuelas de San Clodio, Verín, Celanova, Carballiño y Boborás (El Pueblo Gallego, 14 de julio de 1963).
  • 1963: Se celebran en Parderrubias los solemnes funerales por el eterno descanso de don Nicanor Lorenzo Sueiro, industrial que contaba con muchas amistades en Vigo (El Pueblo Gallego, 27 de diciembre de 1963).
  • 1964: Don Isolino Camba Casas, maestro de la escuela de Parderrubias, es premiado con 10.000 pesetas en la inauguración del curso 1964/65. El premio es entregado por el Ministro de Educación Nacional en Pontevedra (El Pueblo Gallego, 30 de agosto de 1964).
  • 1965: Se casan en Parderrubias los jóvenes Paulino Sierra Fernández y Aurora Freire Seara (La Región, 5 de agosto de 1965).
  • 1974: El Decreto 2318/1974 de 20 de julio declara de utilidad pública la concentración parcelaria de la zona de Parderrubias (Boletín Oficial del Estado, 19 de agosto de 1974).
  • 1975: Se aprueba el plan de mejoras territoriales y obras de la zona de concentración parcelaria de Parderrubias: red de caminos, red de saneamientos y eliminación de lindes (Boletín Oficial del Estado, 13 de junio de 1975).
  • 1977: Se aprueba el plan de obras de red de caminos y roturación de monte bajo en la zona de concentración parcelaria de Parderrubias (Boletín Oficial del Estado, 2 de agosto de 1977).
  • 1982: Concluye el proceso de la concentración parcelaria con la entrega de los títulos de propiedad de las fincas concentradas (Boletín Oficial de las Cortes Generales, 5 de marzo de 1982).
  • 2007: Fallece Monseñor Miguel Anxo Araújo, obispo emérito de Mondoñedo-Ferrol y miembro numerario de la Real Academia Galega. Su primera misa la había oficiado en Parderrubias en el año 1945 (La Región, 23 de julio de 2007).
  • 2008: Inauguración oficial de las obras de recuperación del paraje de A Chousiña (La Región, 13 de agosto de 2008).
  • 2009: Laura PS crea el Grupo de Facebook “A min tamen me gusta Parderrubias” bajo el lema “Un lugar precioso con xente auténtica de verdade, onde sempre que marchas tes ganas de voltar, e cando voltas tes ganas de non marchar”, constituyéndose en un punto de encuentro para vecinos, y enamorados de Parderrubias, de distintas generaciones repartidos por muchos lugares de la geografía española, de Europa, América y Oceanía (https://www.facebook.com/groups/50364541178/).
  • 2015: Juan Carlos Sierra Freire crea el grupo Mozos de Parderrubias con el fin de mantener y consolidar lazos de unión entre mozos de varias generaciones a los que el destino no les permite coincidir todo lo que quisieran. A mediados del año 2016 el grupo cuenta con 72 miembros.
  • 2015: Los Profesores Sierra Freire y Fernández Seara crean el Blog “Parderrubias. Parroquia de Santa Olaia” con el fin de que constituya un centro de documentación, relacionado con Parderrubias, abierto a todo tipo de colaboraciones documentales (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/).
E4. Canastros (hórreos) de Parderrubias. Por Juan Carlos Sierra Freire

E4. Canastros (hórreos) de Parderrubias. Por Juan Carlos Sierra Freire

Una de las imágenes más típicas de la Galicia rural es la de sus hórreos o canastros.  El uso de un término u otro está en función de la zona geográfica. En el Sur de Galicia, en la Parroquia de Parderrubias, por su proximidad a Portugal, se emplea de forma generalizada el término “canastro” para aludir a estas construcciones rurales.  El término “canastro” proviene del latín y significa canasta, cesto.

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Canastro de A Iglesia (Aldea)

Según el historiador Xaquín Lorenzo (O Xocas), su origen podría situarse en los antiguos castros. En las Cantigas de Santa María (1280), de Alfonso X el Sabio, aparece una ilustración de canastros similares a los que actualmente se reparten por toda la geografía de la Parroquia de Parderrubias. Su mayor auge y desarrollo se alcanza en el siglo XVI con la llegada del maíz desde el Nuevo Mundo.

Cantigas de Santa María. Fotografía recuperada de https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/6/69/Cantiga_de_Santa_Maria_CLXXXVI_-_Horreos.jpeg
Cantigas de Santa María. Fotografía recuperada de https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/6/69/Cantiga_de_Santa_Maria_CLXXXVI_-_Horreos.jpeg

El canastro es una construcción hecha para conservar y guardar, básicamente el maíz (millo), aunque también se puede emplear para almacenar otros productos, con el fin de aislarlos de la humedad y de los animales. Para ello, se levanta sobre pilares (entre cuatro y seis) y sus paredes dejan pasar la ventilación a través de ranuras. En zonas húmedas, como Galicia, no se podría conservar el maíz de otra manera. Su forma y materiales varían de una zona geográfica a otra. En la Parroquia de Parderrubias todos tienen una estructura similar. Se trata de una construcción de reducido tamaño de forma rectangular, sobre pilares y con tejado a dos aguas. Los pilares son de granito, el piso de madera, las tablas que forman las paredes son de madera de castaño y las tejas de cerámica son curvas. En la pared frontal incluye una puerta. Su longitud puede variar, pero el ancho es similar en todos ellos: 1,30-1,50 metros.

En la Parroquia de Parderrubias, a fecha de hoy, se pueden visualizar todavía 82 canastros, en mejor o peor estado de conservación, repartidos por todos los pueblos que forman la Parroquia: A Iglesia (25), Barrio (25), O Outeiro (15), Nigueiroá (9), A Carretera (6) y As Campinas (2); además, se pueden contabilizar los restos de otros nueve (cuatro de ellos en A Iglesia). Teniendo en cuenta el tamaño poblacional de Parderrubias, se trata de un número muy considerable. Desde cualquier perspectiva de la Parroquia es imposible no avistar algún canastro. En muchas ocasiones se construyen al lado de la casa del propio agricultor, y así nos encontramos con canastros aislados en As Campinas o en Barrio, por ejemplo. Pero también existen conjuntos formados por varios canastros situados en zonas ventiladas (airas), como ocurre en A Iglesia, Barrio o Nigueiroá. Su uso puede ser exclusivo de una sola familia o compartido por varias.

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Canastro de Nigueiroá

 

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Canastro de As Campinas
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Canastro de A Iglesia (Aldea)
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Canastro de A Iglesia (Aldea)
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Conjunto de canastros en A Iglesia (Aldea)
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Conjunto de canastros de A Iglesia (Aldea)
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Canastro de A Iglesia (Aldea)
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Canastro de A Iglesia (Aldea)

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Canastros en A Igleisa (Aldea)

Lamentablemente, debido a que ya apenas se cosecha maíz en la Parroquia, muchos de estos canastros se encuentran muy deteriorados por el paso del tiempo, la falta de uso y de mantenimiento, cayendo ya algunos en el completo abandono por parte de sus propietarios. En cambio, otros han sido restaurados y siguen cumpliendo con su honorable función de resguardar las espigas doradas de la humedad y de los roedores. Ojalá puedan seguir haciéndolo durante mucho tiempo y que aquellos que ya dejaron de estar activos puedan ser restaurados para disfrute y admiración de las generaciones venideras.

A continuación se muestran diversas perspectivas de la Parroquia  de Parderrubias en las que es fácil divisar canastros.

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Perspectiva de canastros en A Iglesia (Aldea)
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Perspectiva de canastros en O Valdemouro
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Perspectiva de canastros en O Outeiro
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Perspectiva de canastros en O Outeiro
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Perspectiva de canastros en Barrio
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Perspectiva de canastros en Barrio