Categoría: Iglesia

E51. El coste de las intenciones del alma: caso Cathalina (1783). Por Juan Carlos Sierra Freire

E51. El coste de las intenciones del alma: caso Cathalina (1783). Por Juan Carlos Sierra Freire

 

En la segunda mitad del siglo XVIII, Parderrubias pertenecía jurisdiccionalmente al Coto de Sobrado del Obispo, junto con Pereira de Montes, Loiro de Arriba, Loiro de Abaixo y el propio Sobrado do Bispo. Dicho Coto estaba bajo la autoridad del Obispo de Ourense, Frei Ramón Francisco Agustín de Eura (regidor de la Diócesis ourensana desde 1738 hasta 1763), representado en cargos locales (Juez, Teniente Juez y Escribano), que directamente él nombraba para impartir Justicia, y que recaían en algún vecino del Coto. Los límites de la Parroquia de Parderrubias estaban delimitados con marcos, que eran origen de frecuentes disputas entre feligresías colindantes, y sus tierras estaban cedidas por el Obispo a los vecinos en usufructo.

En 1752, el Coto de Sobrado del Obispo contaba con 395 vecinos (o familias), 1.777 almas (o habitantes) y nueve pobres de solemnidad, siendo el Coto más poblado de todos los que componían la actual municipalidad de A Merca. Aunque no hay datos fidedignos de la población de Parderrubias a mediados del siglo XVIII, Sierra Fernández (2018) estima que estaría compuesta por un centenar de vecinos y medio millar de habitantes, aproximadamente, situándose la esperanza de vida en torno a los 40 años y la tasa de mortalidad infantil, antes de los diez  años, en un 40%.

En esa época, Parderrubias estaba constituida por agrupamientos de casas que formaban los lugares de A Iglesia, Outeiro, Barrio y Nigueiroá. Se trataba de pequeñas edificaciones, rayando la miseria, en las que convivían personas y animales domésticos. En general, la calidad de vida de los vecinos de Parderrubias a lo largo del siglo XVIII fue muy pobre. El cura González de Ulloa, máximo exponente de la Ilustración en la comarca de A Limia en el siglo XVIII, en su libro “Descripción de los Estados de Monterrey”, publicado en 1777, describe la forma de vida de los campesinos de la comarca de A Limia, de la que no diferiría mucho la de los vecinos de Parderrubias:

No debe llamarse casa en la que viven, sino choza pajiza. Los muebles que contiene se reducen a un carcomido apero de labranza, una arca, poco menos antigua que la de Noé, para lo reservado, y todo lo demás común a brutos y racionales, con la diferencia de que la cama de estos es más dura que la de aquellos…” (tomado de Saavedra, 1991).

A la dura vida que les tocó llevar a nuestros trastatarabuelos contribuyó en gran medida la enorme carga tributaria a la que estaban sometidos. Según Sierra Fernández (2018), los tributos eran “muchos y muy variados”, y supondrían un 25-50% de las cosechas de cada familia. Entre estos impuestos cobraban gran relevancia los diezmos. Cada familia de la Parroquia contribuía a la Iglesia con una décima parte de todo lo que producía anualmente. Según Sierra Fernández existían tres tipos de diezmos: (1) mayores (lino, trigo, centeno, maíz, garbanzos, habas, castañas verdes, cebada y vino); (2) menores (hortalizas y frutos de la huerta); y (3) los relativos a animales y productos derivados (corderos, pollos, leche, huevos, manteca, etc.); estos últimos eran sustituidos en ocasiones por tasas monetarias. Saavedra (1991) afirma que entre el 70 y el 80% de los ingresos de un párroco de finales del siglo XVIII estaban constituidos por los diezmos, pues se quedaban con un porcentaje considerable de los mismos.

Parderrubias y el poder eclesiástico en la segunda mitad del siglo XVIII

Durante el período 1750-1799 pasan por la Parroquia de Parderrubias nueve curas: José Montes Villar (hasta 1753), Manuel Rodríguez (1753-1772), Felipe González (1772-1773), Francisco Sanjurjo (1773-), Vicente Portejo (-1784), Manuel Seara (1784-1788), Francisco Domínguez Lobera (1788-1791), Pedro Fernández (1791-1795) y Miguel Cayetano (1795-1828). Básicamente su labor consistía en administrar los Sacramentos, oficiar la misa dominical y las de fiestas de guardar (por ejemplo, la de la Patrona), bendecir las cosechas, dirigir las rogativas y celebrar los funerales. Eran habituales las novenas y las procesiones invocando la lluvia o que se aplacase la justicia (o ira) divina ante cualquier calamidad. A cambio, recibían los diezmos, aprovechaban los diestros y vivían cómodamente en la Casa Rectoral (Sierra Fernández, 2018). Tomando como referencia el Catastro de Ensenada podemos saber, tal como indica Sierra Fernández, que la Parroquia de Parderrubias en el año 1752 había percibido en concepto de diezmos y otros tributos 50 fanegas de centeno, 18 de trigo, 65 de maíz, 25 de castañas y 1,40 de habas, 16 moyos de vino y 55 “afusais” de lino. A los diezmos había que añadir las primicias para el sostenimiento de la Iglesia. En Parderrubias pagaban este impuesto únicamente las familias que tenían una yugada, contribuyendo con 26 kilogramos de centeno y maíz menudo.

La distancia cultural y de intereses que había entre el cura, supuestamente personaje culto, y sus feligreses era enorme (Saavedra, 1991). Así lo deja reflejado el cura don Pedro González de Ulloa en 1777 al referirse a la actitud de sus parroquianos en días festivos:

“…a oír, dije mal, a asistir a una misa sin atención, devoción ni reverencia, y después unos se van a sus domésticas labores (vayan, que no van tan mal descaminados); otros, a las tabernas de donde vuelven sicut equus et mulas quibus non est intelectus. Así dedican al diablo los días dedicados a Dios y a los Santos” (tomado de Saavedra, 1991).

Todos los vecinos cumplían con las obligaciones eclesiásticas y preceptos pascuales: misa dominical y fiestas de guardar, bautizo, boda, ayuno, abstinencia, y pagos de diezmos y primicias. Por los registros parroquiales del cura don Pedro Fernández sabemos que entre enero de 1791 y abril de 1795, el sacristán Francisco Casas había ingresado 156 reales por derechos de “cobaje” (sepultura), y había recibido de la Parroquia 24 reales por lavar la ropa, 12 para harina de las hostias y los santos óleos, cuatro para incienso y dos por componer el sepulcro.

Morir costaba dinero y salvar el alma aun más. La Parroquia de Parderrubias estaba exenta del pago de la “loitosa”, pero en otras muchas feligresías se abonaba un canon tras la muerte del cabeza de familia, que podía ser dinero o especies (Sierra Fernández, 2018). Pero aun no existiendo este humillante impuesto, los parroquianos parderrubienses del siglo XVIII se veían obligados a realizar importantes desembolsos para hacer frente a sus funerales y posteriores ofrendas por las intenciones de sus almas, ofrendas que solían dejar encargadas en los testamentos verbales o escritos antes de fallecer.

Mi trastatarabuelo Juan Antonio Villar Blanco, fallecido en 1841 en la Parroquia de Santiago da Rabeda, ofrendó dos “ferrados” (21 kilos) de centeno, un carnero y una “ola” (16 litros) de vino, ofrecimiento que se vuelve a repetir tan solo dos años después por el fallecimiento repentino de su esposa Teresa Quintana Fernández a los 45 años de edad. La desgracia de que mi tatarabuela Antonia se quedase huérfana de padre y madre a la tierna edad de diez años no redujo la obligación de las dádivas. En la Parroquia de Parderrubias, mi antepasado Antonio Sierra, fallecido en 1795, deja encargado mediante testamento verbal que (1) asistiesen a su entierro y cabo de año cinco sacerdotes, (2) se celebrasen por su ánima, y demás obligaciones, cuarenta misas rezadas y tres misas de privilegio, y (3) que sus familiares ofreciesen por su alma tres “tegas” (31 kilos) de centeno, un carnero y una cesta “con lo acostumbrado”.

Pero, tal vez, el ejemplo más llamativo del dispendio económico relacionado con la muerte y la salvación eterna lo encontremos en el caso de Cathalina Outomuro, fallecida en 1783, que llegó a vender todos sus bienes por las intenciones de su alma.

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Muerte y entierro de Cathalina Outomuro

El 8 de mayo de 1783 fallecía, después de una larga enfermedad, la celibata Cathalina Outomuro, habiendo recibido los Santos Sacramentos de la Penitencia, Viático y Extremaunción. Deja Testamento escrito en el que dispone la ceremonia de su entierro y posteriores funciones religiosas con la presencia de seis sacerdotes. Deja como cumplidor de su testamento al párroco don Vicente Portejo, al que encarga la venta de su casa y de sus tierras al mejor postor, para que con el dinero obtenido se sufragasen todos los actos religiosos relacionados con las intenciones de su alma y de las ánimas del purgatorio. En dicho Testamento se hace mención explícita a diversas limosnas y donaciones para acciones por su alma y la de sus obligaciones: doscientos reales para cien misas, ciento doce reales para cera, nueve reales para el sacristán por derecho de sepultura, seiscientos diez y nueve reales para la organización de los actos relacionados con su entierro, cuarenta reales para las dos mozas que la atendieron durante su enfermedad y veinticinco con cincuenta reales para el sacristán por su asistencia a todos estos actos. Todas estas partidas, junto con otras limosnas menores, sumaban la cantidad de 1.015 reales y dos maravedíes. De todo ello, llevó la debida cuenta en la Casa Rectoral de Parderrubias el párroco don Vicente Portejo.

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Partida de entierro de Cathalina Outomuro

Un hecho poco habitual es que los seis curas que asistieron a los actos fúnebres dejaron registrada en los Libros Parroquiales de Parderrubias su participación, así como los emolumentos recibidos:

Yo, Dn. Juan Antonio Justo, Teniente Cura de Santa María de Pereira de Montes, recibí de mano de Dn. Vicente Portejo, Abad y Cura Párroco de Sta. Eulalia de Parderrubias, ciento y setenta reales, limosna de treinta y cuatro misas y treinta y cuatro actos a que asistí en dicha Parroquia por el ánima y obligaciones de Cathalina Outomuro, vecina de esta Feligresía. Y por verdad, lo firmo”.

Yo, Dn. Agustín Aviñoá, Párroco y Vicario de Mezquita, recibí de mano del Sr. Abad de Parderrubias ciento y cincuenta reales, limosna de treinta Misas que celebré y treinta oficios de Ánimas a que asistí en la Feligresía arriba expresada por el Ánima de Cathalina Outomuro. Y para que conste, lo firmo”.

Yo, Dn. Pedro Vázquez, Teniente Cura del Sr. Abad de Barja, recibí de mano del Sr. Abad de Parderrubias ciento y treinta reales vellón, limosna de treinta y seis Misas y veinte y seis actos de Ánimas a que asistí y celebré en esta Parroquia de Parderrubias por el Ánima de Cathalina Outomuro y sus obligaciones, de mano de dicho Sr. Abad. Y para que conste, lo firmo”.

Yo, Dn. Pedro Fernández, Párroco y Vicario de La Merca, recibí de mano del Sr. Abad de Parderrubias, constando en los recibos antecedentes, doscientos y quince reales, limosna de cuarenta y tres Misas que apliqué y cuarenta y tres oficios de Ánimas a que asistí por el Ánima y obligaciones de Cathalina. Y para que conste, lo firmo”.

Yo, Dn. Antonio, Teniente Cura del Sr. Abad de Souto Penedo, recibí del expresado Sr. Abad de Parderrubias noventa y cinco reales vellón, limosna de diez y nueve Misas que apliqué y diez y nueve actos de Ánimas a que asistí por el Ánima y obligaciones de Cathalina Outomuro. Y para que conste, lo firmo”.

Yo, Dn. Juan Álvarez y Araújo, Subdiácono y Vicario de San Mamed de Grou, recibí del expresado Sr. Abad de Parderrubias ciento y sesenta y cinco reales, limosna de treinta y tres Misas que mandé celebrar y treinta y tres actos a que asistí por el Ánima y obligaciones de Cathalina Outomuro, contenida en los recibos antecedentes. Y para que conste, lo firmo”.

La subasta de los bienes de Catalina estuvo publicada durante tres domingos consecutivos en la puerta principal de la iglesia parroquial, que había sido inaugurada  tan solo 18 años antes. El terreno con su casa y un “souto” en A Requeixada, cercanos a Barrio, fueron adquiridos por Santiago Outomuro, vecino de este lugar, por la cantidad de ciento cincuenta y dos ducados (aproximadamente, 3.400 euros). Mientras, un terreno de Portabarrio fue adjudicado a Bernardo Iglesias del mismo lugar de Barrio en la cantidad de cuatrocientos once reales de vellón (aproximadamente, 325 euros). Una vez cerradas las cuentas, el saldo que quedaba a favor de la difunta se invirtió en una misa por su alma.

De esta manera, el párroco don Vicente Portejo había dado el debido cumplimiento a todas las intenciones por el alma de Cathalina Outomuro, y el testamento de ésta se había cumplido. Mientras tanto, los terrenales parroquianos de Parderrubias seguirían trabajando de sol a sol -inclusive, cuando no alumbraba- para poder hacer frente a las pesadas cargas de los tributos administrativos y eclesiásticos, y salvar sus almas al final de sus días.


Referencias

Saavedra, P. (1991). La Galicia del Antiguo Régimen. Economía y Sociedad. En F. Rodríguez Iglesias (Ed.), Galicia Historia. A Coruña: Hércules de Ediciones.

Sierra Fernández, A. (2018). A Merca no Réxime Señorial (1750). Vigo: Ir Indo Edicións.

E33. Acerca de la primera referencia documental a Parderrubias en el año 957.  Por Tino Outumuro y Lito Outumuro

E33. Acerca de la primera referencia documental a Parderrubias en el año 957. Por Tino Outumuro y Lito Outumuro

Todos los que nos sentimos atrapados por la curiosidad de conocer la Historia de nuestra Parroquia, Parderrubias, y nos sumergimos en la documentación al respecto, nos topamos con una fecha mágica: año 957. La primera referencia documental a Parderrubias, que al menos se conozca, data de ese año. Es decir, hace bastante más de un milenio que la tierra que nos vio nacer estaba ya habitada por un pequeño número de familias dedicadas a la agricultura.

En este artículo, Tino Outumuro y Lito Outumuro hacen un análisis detallado del documento histórico en el que por primera vez podemos leer Parietes Rubias (Parderrubias). Este análisis va mucho más allá de una simple traducción del texto, planteándose como una descripción argumentada y formulación de hipótesis sobre cómo sería el entorno y la vida de nuestros antepasados en ese siglo X.

Gracias Tino, gracias Lito, por permitirnos bucear en el origen de nuestra Historia.

Juan Carlos Sierra Freire

Nota. Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano.


Acerca da primeira referencia documental a Parderrubias no ano 957.  Por Tino Outumuro e Lito Outumuro

Seguindo na liña iniciada por José Luis Camba e Juan Carlos Sierra en anteriores artigos publicados neste Blogue [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/03/15/e28-se-cumplen-450-anos-del-nacimiento-de-14-vecinos-y-de-cuatro-casamientos-en-santa-olaia-de-parderrubias-1566-2016-por-jose-luis-camba-seara/https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/04/26/e31-parderrubias-de-1562-a-1577-una-breve-vision-desde-la-lectura-de-los-mandatos-episcopales-por-jose-luis-camba-seara-y-juan-carlos-sierra-freire/], ímonos centrar nesta ocasión no primeiro documento, polo menos coñecido, no que aparece mencionado o lugar de Parderrubias. Este documento, datado o 11 de xaneiro do ano 957, encóntrase no Tombo de Celanova[1], sendo transcrito e publicado, entre outros, por José Miguel Andrade Cernadas no seu libro, en latín, O Tombo de Celanova: Estudio introductorio, edición e índices (ss. IX-XII). Fontes Documentais para a Historia de Galicia. Neste documento, os herdeiros de Leovegildo e Ermesenda venden a herdade, que fundara a súa irmá e tía Ovestrilli en Parderrubias, ao abade Fafilán e aos seus monxes de San Vicente. Esta é a transcrición literal do devandito documento levada a cabo por Andrade Cernadas (1994).

TC fol. 26r.

Christus. In Dei Nomine. Nos filii et nepti Leovegildi et Ermesenda,id est Nigolago a mea persona, Getina a mea persona, Menegundia a mea persona, et de mea sobrina nomine Godina Adaulfiz a persona de meosneptos duos filius Baltari sive Cresconio et Nantildo filius Baltari, a nostras personas Ariaster et germana mea Godina a nostras personas. VobisFafilani abba vel fratribus tuis qui sunt habitantes in locum Sancti Vicenti, non est enim dubio sed multis manet notissimum eo quod germana nostra sive et tia recesit absque filios, et hereditavit nos. Obinde annuit nobis propia nostra voluntate nullius quoque gentis imperio neque suadentis articulo, sed propria nobis accesit voluntas ut vobis iam dictis Fafilani et fratribus tuis venderemus vobis sicut et vendimus hereditatem quam ipsa germana vel tia nostra nomine Ovestrilli fundavit vel comparavit cum viro suo nomine Gildo, in domos sub medietatem ab integro, in pumares suam medietatem ab integro, in terris sic medietatem ab integro cum suis aquis et suis prestationibus, in vinea de sua medietate media quarta, de ipsa vinea ab integro montes, fontes, aquas cursiles et incursiles, arbores fructuosas vel infructuosas, vel omne prestantie ville ipsius quantum cum suo viro congregavit omnem suam medietatem ab integro extra terras de Reparati. Et est ipsa villa inter Minio et Arnogia vocitata Parietes Rubias, pro quo accepimus de vobis precium in quo et quanto nobis bene complacuit per germanos capitales qumque quinque modios vos dedistis et nos accepimus, et de ipso pretio aput vos nichil remansit in debito. Ita ut de odie die vel tempore omnia quod de super resontant de iure nostro abrasa et in vestro iure vel dominio sint tradita faciendi exinde quod elegeritis libera in Dei nomine habeatis potestatem. Si quis tamen quod aliquis ex nobis aut quislibet rogata persona contra hanc scripturam venditionis quam fieri voluimus et relegendo cognovimus, tunc abeatis potestatem de partes nostras vobis apprehendere omnia que super resonant duplata, et vobis perpetim abitura.

Notum die III ydus Ianuarii. Era D CCCC LXLV.

Nigolago manu mea (signum). Getina manu mea (signum). Menegudnia manu mea (signum). Adaulfo a persona de meos neptos duos. Nantildo (signum). Cresconio (signum). Ariaster (signum). Gotina (signum).

Et qui presentes fuerunt: Argemiro cfr. Gondesendo cfr. Pelagio cfr. Sisivertus cfr. Astrulfi filius de Anderias ad persona de Nantildu filius Baltari accepit ipso pretio et roboravit  ipsam cartam (signum).

Maior ts. Anulfu ts. Aldoreto ts. Presidio ts, Nedran ts. Odorio ts.

E esta é a tradución que os autores deste traballo realizamos.

Cristo. No nome de Deus. Nós os fillos e netos de Leovegildo e Ermesenda, isto é: Nigolago no meu nome, Getina no meu nome, Menegundia no meu nome e no da miña sobriña de nome Godina, no nome de Adaulfo os meus dous netos, os fillos de Baltar, Creconio e Nantildo, nos nosos nomes Ariaster e miña irmá Godina nos nosos nomes. A vós abade Fafilani ou ben aos teus irmáns que son habitantes no lugar de San Vicente. Non é en efecto dubidoso senón que para moitos fica moi coñecido que a nosa irmá ou ben tía faleceu sen fillos, e recibimos a herdanza nós. Por esta razón permítenos a nosa propia vontade non por forza[2] nin por engano de ninguén, senón que a nosa propia vontade conséntenos que a vós o xa dito Fafilani e aos teus irmáns vendamos como vendemos a herdanza que esta irmá ou ben tía nosa de nome Ovestrilli fundou ou comprou co seu home de nome Gildo; a metade do total das casas, a metade do total de pomares[3] así tamén a metade do total das terras coas súa augas e os seus rendementos, da metade da viña media cuarta, desta mesma viña o total de montes, fontes, augas correntes e paradas, árbores froiteiras ou non froiteiras ou ben de todo o mellor da vila[4] aquilo canto co seu home xuntou toda a súa metade do total excepto as terras de Reparade[5] (ou Reparato). E é esta mesma vila entre o Miño e o Arnoia chamada Parderrubias, pola que recibimos de vós o prezo en que a nós ben nos compraceu por cada un dos irmáns principais[6] cinco modios[7], [8] que vós destes e nós recibimos e deste prezo da vosa parte nada quedou en débeda. De xeito que de hoxe para sempre, todo o que arriba foi mencionado do noso dereito sexa retirado e no voso dereito ou dominio sexa transferido facendo despois o que escollerdes libremente no nome de Deus tendes potestade. Non obstante se algún de nós ou calquera persoa a petición nosa (viñese) contra esta escritura de venda que quixemos que fose feita e que relendo recoñecemos, entón que teñades potestade de das nosas partes para vós tomar todo o que arriba foi mencionado dobrado, e para vós en perpetua posesión.

Anotado no día 3 idus de xaneiro. Ano 995[9]

Nigolano coa miña man (signo). Getina coa miña man (signo). Menegundia coa miña man (signo). Adaulfo na persoa dos meus dous netos. Nantildo (signo). Cresconio (signo). Ariaster (signo). Godina (signo).

E quen estiveron presentes Argemiro cfr. Godesendo cfr. Pelagio cfr.[10]

Sisivertus cfr.Astrulfo fillo de Anderias á persoa de Nantildu, fillo de Baltar recibiu este prezo e corroborou esta carta (signo).

Maior ts.[11]   Anulfu ts. Aldoreto ts. Presidio ts. Nedran ts. Odorio ts.

Notas.

[1] Tombo: libro de pergameo de gran tamaño que teñen as igrexas, conventos, mosteiros, coas copias dos seus privilexios e das escrituras das súas propiedades.

[2] Quoque gentis imperio: forma deturpada de “cogentis imperio”, algo así como orde coaccionante. O escriba xa non coñecía moi ben esta fórmula que se repite noutros documentos da época.

[3] Pomar: terreo ou horta plantada de árbores froiteiras, especialmente de maceiras.

[4] Vila: non sería unha vila como as de hoxe, sería mais ben unha pequena explotación familiar.

[5] Reparati: probablemente o microtopónimo Reparade que aínda se conserva en Parderrubias e que tamén é unha localidade do concello de Muiños. En xenitivo como outros acabados en -e (Podentes, Proente)  indica o nome do posuidor (Reparatusi); foron pois as terras de Reparato. Reparato é un nome de home que tamén encontramos noutros documentos do Tombo de Celanova. Se na época fose aínda antropónimo posiblemente diría “terras Reparati” sen a preposición “de” como cando fala neste mesmo texto “nepti Leovegildi”, “filius Baltari” aínda que tamén se di “filius de Anderias”.

[6] Per germanos capitales: por irmáns principais. Como  indica López Sabatel (2013, pp. 85-86), “sobresaliendo ciertos hermanos principales del resto, germanos capitales, que se encargarían de recibir el montante de la referida transacción”. Tamén se podería interpretar que a cambio de cada un dos capitais que lle corresponden a cada irmán da falecida lles dan os cinco modios.

[7] Qumque quinque modios: a primeira interpretación da repetición do número “quinque” leva a pensar nun descoido do escribán pero no texto de Sáez e Sáez (2000) aluden a un valor distributivo desta reiteración. En efecto, xa  aclara Ribeiro (1798,  p. 105) que “se ve bém, que o intento, com que se fazia a repetição consecutiva do número, era para fazer a distributiva por diversas pessoas, cousas, ou tempo.” E dá o exemplo de “decem boves de tredeccim tredeccim modios” ou sexa dez bois de trece modios de valor cada un. Entón  a tradución sería cinco modios por cada un dos irmáns principais.

[8] Modio: (do latín modĭus) é unha medida de capacidade tradicional utilizada desde a época romana para medir sólidos como trigo ou cebada e líquidos como o viño. Equivalía a 8,73 litros. Na época a circulación de moeda era moi escasa no Reino Astur-Leonés. Entre os séculos VIII e XI, usouse como unidade básica dos intercambios e como moeda de conta. Un modio equivalía na época a unha ovella ou a un soldo de prata. Así en documentos do Mosteiro de Celanova (anos 961, 962, 964 e 1005)  menciónanse ovelias modiales (ovellas que valen como un modio). Desta palabra procede moio, medida para o viño que aínda se conserva na actualidade.

[9] Segundo Andrade Cernadas (1994) o documento está datado o 11 de xaneiro do ano 957 pero  no  documento  consta “… die III ydus Ianuarii. Era D CCCC LXLV” (día 3 dos idus de xaneiro da era 995). A aparente contradición nas datas explícase porque a escritura está datada segundo a Era Hispánica. Ás datas que aparecen en documentos no reino de León, anteriores ao século XIV, coas expresións era (no noso caso) ou sub era, deben subtraerse 38 anos (tomaban como data de inicio a da pacificación de Hispania polos Romanos, ano 38 a. C.) para obter as correspondentes datas da Era cristiá, que nos documentos denótase coa expresión Anno Domini e as siglas AD, e no uso bibliográfico actual coas abreviaturas a. C. e d. C. (antes e despois de Cristo). Por outra banda, para establecer o día do mes utilizaban o calendario romano que constaba de tres datas fixas en cada mes: as calendas (Kalendae) o día 1, as nonas (Nonae) o día 5 e os Idus (Idus) o día 13, (a excepción dos meses de marzo, maio, xullo e outubro, onde as nonas pasaban a ser o día 7 e os idus o día 15). Para referirse a un día en concreto había que indicar os días que faltaban para que fosen as calendas, nonas ou idus dese mes. Para poder traducir a data do documento “die III ydus Ianuarii”, á data actual, hai que utilizar a seguinte formula: 13 (día correspondente os idus de xaneiro) + 1 (o propio día dos idus) – 3 (os días que faltan para os idus e que se indican na data en números romanos) = 11 de xaneiro.  A data correcta traducida ao noso calendario sería a indicada por Andrade Cernadas (1994): 11 de xaneiro de 957.

[10] Cfr.: quere dicir confirma e acompaña aos nomes dos que poden ser a parte que compra estes bens e que subscriben o documento.

[11] Ts.: testis, as testemuñas que asinan o documento.

Mapa
Mapa político da Península Ibérica no século X

Contexto histórico

Como sinala Pérez López (2015), os séculos IX e X foron realmente convulsos en Galicia, con guerras, saqueos de vikingos e árabes e a fin do mundo á volta do milenio. A inseguridade e a presión dos poderes da época levaron a que a poboación se puxese baixo a protección dos señores feudais. Os campesiños libres, que polos seus medios fundaran pequenos núcleos de explotación coñecidos como vilas, vense obrigados a vender, doar ou ceder parte das súas posesións a favor dun mosteiro ou señor, deixando de ser homes libres para se converteren en servos. Produciuse entón un proceso de feudalización que tivo como protagonistas principais aos mosteiros. Estes proliferaron de tal maneira que entre eses séculos cóntanse só en Galicia máis de 500 e en Ourense uns 107 (Freire Camaniel, 1998).

O gran dinamizador do feudalismo nesa época nas Terras de Celanova foi San Rosendo (907-977), fundador do Mosteiro de San Salvador de Celanova figura,o cal controlaba á súa vez pequenos cenobios estendidos pola súa demarcación. A nosa “vila”, Parderrubias, non foi allea a eses cambios que se estaban a producir na sociedade, quedando como proba desa transformación o documento antes presentado.

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Capela de San Salvador de Celanova construida sobre o ano 942

A continuación, abordaranse aspectos do documento que consideramos relevantes como son a familia protagonista, o sistema de propiedade e de herdanza, e a posible localización do Mosteiro receptor da compra. Exporemos algunhas hipóteses respecto do Mosteiro, sempre abertas a observacións e reformulacións de terceiros, co claro obxectivo de progresar no coñecemento da historia da nosa Parroquia.

A familia protagonista do documento

Andrade Cernades (1994) sinala que os herdeiros de Leovegildo e de Ermesenda venden a herdade que fundase a súa irmá e tía Ovestrilli, en Parderrubias, ao Abade Fafilán e aos seus monxes de San Vicente. Sáez e Sáez (2000) realizan a seguinte síntese:

Nigolago, Getina, Arias y Gogina, en su propio nombre, y Adaulfo y Menegundia, en su nombre y en representación de sus sobrinos, todos ellos hijos y nietos de Leovigildo y Ermesenda, venden al abad Fáfila y a los monjes del monasterio de San Vicente (de Loredo) la mitad de la vila de Parderrubias (con excepción de las tierras de Reparato), situada entre el Miño y el Arnoya, que habían heredado de su hermana, o tía, Ovestrilli, y reciben en pago cinco modios cada uno de los hermanos principales” (p. 100).

Pola nosa banda interpretamos que Leovegildo e Ermesenda formarían un matrimonio con sete fillos: Nigolago, Getina, Menegundia, Ariater, Godina, a nai de Godina Adaulfiz  (Godina filla de Adaulfo) e Overtilli (persoa falecida e causante da herdanza). Pensamos que no momento da herdanza, a muller de Adaulfo, nai de Godina Adaulfiz e irmá dos outros intervenientes cuxo nome non se menciona no documento, xa falecera, polo que os seus dereitos pasarían á súa filla Godina, muller de Baltar e nai de Cresconio e Nantildo. Sáez e Sáez (2000) interpretan que Godina e Adaulfiz son dúas persoas pois entre os dous nomes intercala un punto e coma, mentres que no texto transcrito por Andrade Cernadas (1994), e no que está baseada a nosa interpretación, non figura esta separación, polo que entendemos que Adaulfiz sería o apelido patronímico de Godina. A Figura 1 representa a probable árbore xenealóxica da familia.

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Figura 1. Árbore xenealóxica da familia

Sistema de propiedade e de herdanza

No documento faise constar que Ovestrilli era a muller de Gildo, e que o matrimonio tiña unha serie de propiedades na vila de Parderrubias. Á morte de Ovestrilli, por non ter descendencia directa que herdase, a totalidade das súas propiedades pasaron aos seus irmáns e sobriños. Estes farían prevalecer os seus dereitos de herdanza sobre os do seu marido Gildo, algo que naquela época era probablemente algo habitual. Existen documentos nos que consta como aínda estando en vida uno dos cónxuxes, os familiares do falecido podían reclamar para eles as propiedades do defunto (o que se denominaba “gens sua”), a condición de que non houbese herdeiros directos, como é o caso. A familia consanguínea de cada un dos cónxuxes que falecía sen fillos quedaría co seu parte correspondente (Isla Fernández, 1992).

Sáez e Sáez (2000) fan referencia a Reparato, que supostamente era propietario dunhas terras en Parderrubias e que quedarían á marxe da venda. Reparato sería entón un antropónimo, non sería un topónimo. Sexa como for, este personaxe deixou o sua marca gravada no nome Reparade, que son as terras situadas actualmente entre As Fontelas e A Marta, converténdose así no microtopónimo máis antigo do noso pobo do que teñamos constancia.

É interesante tamén o sistema de propiedade da época. As propiedades eran de toda a familia, no sentido extenso da palabra, e non se podían vender sen a anuencia de todos os seus membros. Cremos que sería algo parecido ao que ocorre hoxe cos montes en man común en Galicia: o monte é de todos, non se pode dividir e para tomar decisións sobre el hai que contar con todos os comuneiros. Se algún comuneiro falta a unha reunión pode delegar o seu voto nun familiar. Así, López Sabatel (2013, p. 86) sinala, refiriéndose a este documento:

(…) se hace necesario el concurso de cada familia mediante delegación en algunos miembros de la misma a la hora de poder hacer donación del conjunto de bienes (…).

(…) han de estar representados por si mismos o a través de delegación en el momento de enajenar una propiedad de marcado carácter “familiar”. Se puede apreciar, en consecuencia, el carácter indiviso de la propiedad, que se ha de transmitir bajo esa modalidad de padres a hijos y de hijos a nietos. Por tanto, para enajenar la mitad de la villa entra en escena de un modo u otro toda la parentela (…).

O lugar de San Vicente protagonista do documento

Freire Camaniel (1998) sinala como posibles a dous mosteiros á hora de identificar o lugar sacro ao que se alude no documento: Mosteiro de San Vicente de Louredo, e Mosteiro de San Vicente e San Estevo de Sorga. Pola súa banda Sáez e Saéz (200) falan expresamente, sen deixar lugar a dúbidas, do Mosteiro de San Vicente de Louredo. Pola nosa parte, a estes dous mosteiros imos engadir un terceiro relacionado coa compra: o Mosteiro de San Paio de Rabal. Con todo, debemos aclarar a este respecto que no propio documento non figura en ningún lugar a palabra “mosteiro”, só menciona uns frades que viven nun lugar chamado San Vicente, non deixando claro se o propio Abade tamén reside nese mesmo lugar, pois o verbo utilizado “sunt” refírese claramente aos frades e non ao Abade: “…Vobis Fafilani abba vel fratribus tuis qui sunt habitantes in locum Sancti Vicenti…”.

O Mosteiro de San Vicente de Louredo encontrábase á beira do río Miño, na aba dun antigo castelo denominado Louredo (“secus flumen Minei, sub castello quod vocitant Laurentum”; Freire Camaniel, 1998). A súa localización situaríase entre as actuais parroquias de Mugares e Alongos, no Concello de Toén, xusto debaixo do Monte Louredo. O 23 de xaneiro do ano 952, no folio 192 do Tombo de Celanova recóllese unha doazón feita polo confeso Fafila ao convento de San Vicente que estaba baixo a dirección de San Rosendo e do abade Frankila, o que equivale a dicir que estaba baixo o amparo do Convento de Celanova. Freire Camaniel afirma que San Rosendo tiña o costume de recollerse neste cenobio antes de que concluísen as obras do Convento de Celanova. O Convento de San Vicente sería fundado polo propio Fafila e o seu fillo Egas, que rexentaban ao mesmo tempo o castelo situado no Monte Louredo. Os seus dominios chegaban desde Puga a Sabucedo de Montes e Vilar de Paio Muñiz (A Merca). Na actualidade, nunha das ladeiras do Monte Louredo, á beira do regato San Vicente, pódense apreciar unhas ruínas denominadas polos veciños da zona como Adegas de San Vicenzo e que ben podería ser o lugar onde hai máis de 1.000 anos estaría situado o Mosteiro de San Vicente.

Ruinas
Adegas de San Vicenzo

O Mosteiro de San Vicente e San Estevo de Sorga estaba situado preto da aldea de Sabucedo, pertencente á parroquia de San Pedro de Orille, concello de Verea. No Tombo de Celanova, figura un diploma do ano 922 no que se recolle a cesión da igrexa de San Vicente Levita para a construción deste mosteiro.

“Adreto coa súa filla Hodrozia, e Placencio coa súa muller Adosinda, cederon ao abade Vidremiro e aos  presbíteros Egica e Berulfo e a toda a súa comunidade o 26 de setembro do 922, a igrexa de San Vicente Levita para que edificasen alí un monasterio; dita igrexa estaba entre os ríos Arnoia e Limia, cerca da vila de Sabucedo xunto ao regato Sorga…(Andrade Cernadas, 1994, pp. 785-786).

Existen discrepancias entre os historiadores acerca de se se trata dun só mosteiro dedicado a dous santos ou de dous mosteiros diferentes. A este respecto, no Tombo de Celanova, figuran varios testemuños relacionados con este lugar sacro que parecen indicar que se trata dun só mosteiro. Anos máis tarde da sinatura deste documento citado, Adosinda, viúva xa de Placencio, menciona o Convento de San Vicente ao delimitar a vila de San Pedro, onde se achaba outro cenobio dedicado esta vez a San Pedro de Sorga: “medietatem de mosteiro San Vincenti et Sancti Stephani” (Freire Camaniel, 1998).

Con respecto ao Mosteiro de San Paio de Rabal, os historiadores Portela e Pallares (1998) sitúan a súa fundación uns anos antes de 959 por un Abade de nome Fafilani. O documento que recolle a existencia deste cenobio é do 21 de maio do ano 959 e nel consta unha doazón realizada pola Abadesa Guntroda dunha viña situada en Rabal á beira do devandito mosteiro.

“Audiens eapropter ego fámula Dei Gunterodis abbatisse prolis uttierri comiti, mente recolens et corde intelligens propter remedium anime mee seu redemtione ante Deum, placuit mihi bone pads volum tas utfacerem tibi Fafilani abbati et fratribus tuis textum scripture donationis de ratione in vinea quos concessit Didaco filio Ermegildi in predicto Pavanai iuxta domum Sancti Pelagii ubi modo monasterio fundastis…(Fonte: Tombo de Celanova. Andrade Cernadas, 1994).

En definitiva, na mesma época na que se redactou o documento que nos ocupa existía un mosteiro próximo á nosa vila de Parietes Rubias que tiña como Abade a un frade chamado Fafilani, o mesmo nome que casualmente aparece no documento de venda. Tamén se ten constancia de que na mesma época, no lugar de Fontecuberta (Rabal), vivía unha persoa de certa importancia chamada Fafila. Un documento datado ao 5 de maio de 956 refírese a el como “domno”, é dicir, “señor”, polo que se trataría dun personaxe relevante:

“… omnem mem hereditatem quod babeo in villare de Fornellos tam de ista parte fontano quam de ilk quod ibidem babeo de meo comparato de devesa de domno Fafila usque in termino de Fonte Coberta…” (Fonte: Tombo de Celanova. Andrade Cernadas, 1994).

Tendo en conta esta información, podemos aseverar que en torno ao ano 957 situamos en Rabal a un Abade de nome Fafilani, que funda un Mosteiro dedicado a San Paio, e en Foncuberta (Rabal) a un personaxe relevante de nome Fafila tamén. Esta coincidencia pode levarnos a pensar que se trate da mesma persoa, aínda que os escasos datos dos que dispoñemos non nos permiten aseveralo con completa certeza. Do cenobio de Sancti Pelagii xa non queda resto algún, pero si se conserva o nome do lugar onde estivo asentado, o que hoxe en día coñecemos como San Paio de Rabal. No lugar no que un día se situaría o mosteiro, actualmente atopamos unha capela dedicada a San Antón.

Capilla de San Anton
Capela de San Antón en San Paio de Rabal

Conclusións

A partir deste documento obxecto de análise, primeira referencia documental coñecida a Parderrubias, aínda tratándose dun escrito moi simple, pódense extraer algunhas conclusións interesantes.

Hai agora 1059 anos (ano 957) Parderrubias era xa unha vila plenamente constituída, na que había casas e se labrába a terra, contaba con plantacións de maceiras e viñedos, sendo coñecida polo nome de Parietes Rubias (Paredes Rubias), presumiblemente pola cor dos muros das casas. Estes feitos lévannos a pensar que esa poboación debería ter como mínimo en 957 uns 100 anos de existencia, senón máis, o que outorgaría a Parderrubias unha antigüidade de 1100-1200 anos, aproximadamente.

No documento, salvo Reparati, non se mencionan lindeiros, que si eran habituais noutros diplomas, o que fai supoñer que o noso pobo nesa época sería un pequeno poboado conformado por uns poucos núcleos familiares.

Así mesmo, o escriba refírese ás terras como “compradas ou fundadas pola súa irmá e tía Ovestrilli”, sen quedar claro se a familia ou a tía eran orixinarias de Parderrubias e se eran veciños do devandito lugar. O que si consta claramente é que os familiares herdan as terras e casas pertencentes a esta muller, descoñecendo que foi da parte que quedou en posesión do seu marido Gildo e dos seus familiares.

O prezo de venda, cinco modios, aínda que fose por irmán, pódese cualificar de baixo, o que denotaría o pouco valor das casas e das terras, aínda que tamén hai que ter en conta que, polo xeral, o campesiño seguía traballando as terras como usufructuario, a cambio dunha renda que tiña que pagar ao Mosteiro.

A día de hoxe non existe constancia dun lugar denominado “San Vicente”, nin dunha advocación a este Santo, na zona de Rabal. Iso non quere dicir que non existise, pois o Tombo de Celanova só alude a lugares nos que tivo lugar algunha venda, cesión ou doazón. Como exemplo cítase o caso dun lugar chamado Fornello, sito na zona de Rabal, do que constan referencias en varios documentos do Tombo, e que actualmente os historiadores cren desaparecido. Sexa como fora, os datos do documento non alcanzan para coñecermos con exactitude a que Mosteiro foi vendida a herdanza, aínda que pensamos que o máis probable é que fora ao Mosteiro de San Vicente de Louredo ou, quen sabe, se ao de San Paio de Rabal.

Referencias

Andrade Cernadas, J. M. (1994). O Tombo de Celanova: estudio introductorio, edicións e índices (ss. IX-XII). Fontes documentais para a Historia de Galicia. Santiago de Compostela: Consello da Cultura Galega.

Freire Camaniel, J. (1998). El Monacato Gallego en la Alta Edad Media (Tomo II). Pontevedra: Fundación Pedro Barrié de la Maza.

Isla Fernández, A. (1992). La sociedad gallega en la Alta Edad Media (siglos IX-XII). Madrid: CSIC.

Pastor de Togneri, R. (1980). Resistencias y luchas campesinas en la época del crecimiento y consolidación de la formación feudal. Castilla y León, siglos X-XIII. Madrid: Siglo XXI.

Pérez López, D. (2015). Historia de Galicia. Pontevedra: Editorial Cumio.

Portela, E. y Pallares, M. C. (1998). La villa por dentro. Testimonios galaicos del siglo X y XI. Studia Historica. Historia Medieval, 16, 13-43.

Ribeiro, J. P. (1798). Observações historicas e criticas para servirem de memorias ao systema da diplomatica portugueza oferecidas ao serenissimo Principe do Brazil. Lisboa: Academia Real das Sciencias de Lisboa.

Sáez, S. y Sáez, E. (2000). Colección Diplomática del Monasterio de Celanova (943-988) (Tomo 2). Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá.


VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego.

Acerca de la primera referencia documental a Parderrubias en el año 957.  Por Tino Outumuro y Lito Outumuro

Siguiendo en la línea iniciada por José Luis Camba y Juan Carlos Sierra en anteriores artículos publicados en este Blog [links], nos vamos a centrar en esta ocasión en el primer documento, al menos conocido, en el que aparece mencionado el lugar de Parderrubias. Dicho documento, fechado el 11 de enero del año 957, se encuentra en el Tumbo de Celanova[1], siendo transcrito y publicado, entre otros, por José Miguel Andrade Cernadas en su libro, en latín, O Tombo de Celanova: Estudio introductorio, edición e índices (ss. IX-XII). Fontes Documentais para a Historia de Galicia. En este documento, los herederos de Leovegildo y Ermesenda venden la heredad, que había fundado su hermana y tía Ovestrilli en Parderrubias, al abad Fafilán y a sus monjes de San Vicente. Esta es la transcripción literal de dicho documento llevada a cabo por Andrade Cernadas (1994).

TC fol. 26r.

Christus. In Dei Nomine. Nos filii et nepti Leovegildi et Ermesenda,id est Nigolago a mea persona, Getina a mea persona, Menegundia a mea persona, et de mea sobrina nomine Godina Adaulfiz a persona de meosneptos duos filius Baltari sive Cresconio et Nantildo filius Baltari, a nostras personas Ariaster et germana mea Godina a nostras personas. VobisFafilani abba vel fratribus tuis qui sunt habitantes in locum Sancti Vicenti, non est enim dubio sed multis manet notissimum eo quod germana nostra sive et tia recesit absque filios, et hereditavit nos. Obinde annuit nobis propia nostra voluntate nullius quoque gentis imperio neque suadentis articulo, sed propria nobis accesit voluntas ut vobis iam dictis Fafilani et fratribus tuis venderemus vobis sicut et vendimus hereditatem quam ipsa germana vel tia nostra nomine Ovestrilli fundavit vel comparavit cum viro suo nomine Gildo, in domos sub medietatem ab integro, in pumares suam medietatem ab integro, in terris sic medietatem ab integro cum suis aquis et suis prestationibus, in vinea de sua medietate media quarta, de ipsa vinea ab integro montes, fontes, aquas cursiles et incursiles, arbores fructuosas vel infructuosas, vel omne prestantie ville ipsius quantum cum suo viro congregavit omnem suam medietatem ab integro extra terras de Reparati. Et est ipsa villa inter Minio et Arnogia vocitata Parietes Rubias, pro quo accepimus de vobis precium in quo et quanto nobis bene complacuit per germanos capitales quque quinque modios vos dedistis et nos accepimus, et de ipso pretio aput vos nichil remansit in debito. Ita ut de odie die vel tempore omnia quod de super resontant de iure nostro abrasa et in vestro iure vel dominio sint tradita faciendi exinde quod elegeritis libera in Dei nomine habeatis potestatem. Si quis tamen quod aliquis ex nobis aut quislibet rogata persona contra hanc scripturam venditionis quam fieri voluimus et relegendo cognovimus, tunc abeatis potestatem de partes nostras vobis apprehendere omnia que super resonant duplata, et vobis perpetim abitura.

Notum die III ydus Ianuarii. Era D CCCC LXLV.

Nigolago manu mea (signum). Getina manu mea (signum). Menegudnia manu mea (signum). Adaulfo a persona de meos neptos duos. Nantildo (signum). Cresconio (signum). Ariaster (signum). Gotina (signum).

Et qui presentes fuerunt: Argemiro cfr. Gondesendo cfr. Pelagio cfr. Sisivertus cfr. Astrulfi filius de Anderias ad persona de Nantildu filius Baltari accepit ipso pretio et roboravit  ipsam cartam (signum).

Maior ts. Anulfu ts. Aldoreto ts. Presidio ts, Nedran ts. Odorio ts.

Y esta es la traducción que los autores de este trabajo hemos realizado.

Cristo. En el nombre de Dios. Nosotros los hijos y nietos de Leovegildo y Ermesenda, esto es: Nigolago en mi nombre, Getina en mi nombre, Menegundia en mi nombre y en el de mi sobrina de nombre Godina, en el nombre de Adaulfo mis dos nietos, los hijos de Baltar, Creconio y Nantildo, en nuestros nombres Ariaster y mi hermana Godina en nuestros nombres. A vosotros abad Fafilani o bien a tus hermanos que son habitantes en el lugar de San Vicente. No es en efecto dudoso sino que para muchos queda muy conocido que nuestra hermana o bien tía falleció sin hijos, y recibimos la herencia nosotros. Por esta razón nos permite nuestra propia voluntad no por fuerza[2] ni por engaño de nadie, sino que nuestra propia voluntad nos consiente que a vosotros el ya dicho Fafilani y a tus hermanos vendamos como vendemos la herencia que esta hermana o bien tía nuestra de nombre Ovestrilli fundó o compró con su marido de nombre Gildo; la mitad del total de las casas, la mitad del total de pomares[3] así también la mitad del total de las tierras con su aguas y sus rendimientos, de la mitad de la viña media cuarta, de esta misma viña el total de montes, fuentes, aguas corrientes y paradas, árboles frutales o no frutales o bien de todo lo mejor de la villa[4] aquello cuanto con su marido juntó toda su mitad del total excepto las tierras de Reparade (o Reparato)[5]. Y es esta misma villa entre el Miño y el Arnoia llamada Parderrubias, por la que recibimos de vosotros el precio en que a nosotros bien nos complació por cada uno de los  hermanos principales[6] cinco modios[7], [8] que vosotros disteis y nosotros recibimos y de este precio de vuestra parte nada quedó en deuda. De manera que de hoy para siempre, todo lo que arriba mencionado de nuestro derecho sea retirado y en vuestro derecho o dominio sea transferido haciendo después lo que elijáis libremente en el nombre de Dios tenéis potestad. No obstante si alguno de nosotros o cualquier persona a petición nuestra (viniera) contra esta escritura de venta que quisimos hacer y que releyendo reconocemos, entonces que tengáis potestad de tomar de nuestras partes para vosotros todo lo que arriba fue mencionado doblado, y para vosotros en perpetua posesión.

Anotado en el día 3 idus de enero. Año 995[9].

Nigolano con mi mano (signo). Getina con mi mano (signo). Menegundia con mi mano (signo). Adaulfo en la persona de mis dos nietos. Nantildo (signo). Cresconio (signo). Ariaster (signo). Godina (signo).

Y quien estuvieron presentes Argemiro cfr. Godesendo cfr. Pelagio cfr.[10]

Sisivertus cfr. Astrulfo hijo de Anderias a la persona de Nantildu, hijo de Baltar recibió este precio y corroboró esta carta (signo).

Mayor ts.[11] Anulfu ts. Aldoreto ts. Presidio ts. Nedran ts. Odorio ts.

Notas.

[1] Tumbo: libro de pergamino de gran tamaño que poseen las iglesias, conventos, monasterios, con las copias de sus privilegios y las escrituras de sus propiedades.

[2] Quoque gentis imperio: forma deturpada de cogentis imperio, algo así como orden coaccionante. Da la impresión de que el escriba no conocía muy bien esta fórmula que se repite en otros documentos de la época.

[3] Pomar: terreno o huerta plantada de árboles frutales, especialmente, manzanos.

[4] Vila: no se trataría de una villa como las de hoy, sino más bien de una pequeña explotación familiar.

[5] Reparati: probablemente el microtopónimo Reparade que aún se conserva en Parderrubias y que también es una localidad del ayuntamiento de Muiños. En genitivo como otros acabados en -e (Podentes, Proente) indica el nombre del poseedor (Reparatusi). Serían pues las tierras de Reparato. Reparato es un nombre de varón que también encontramos en otros documentos del Tumbo de Celanova. Si en la época fuese aún antropónimo posiblemente diría “terras Reparati” sin la preposición “de” como cuando dice en este mismo texto “nepti Leovegildi”, “filius Baltari”, aunque también se dice “filius de Anderias”.

[6] Per germanos capitales: “por hermanos principales”. Como  indica López Sabatel (2013, pp. 85-86), “sobresaliendo ciertos hermanos principales del resto, germanos capitales, que se encargarían de recibir el montante de la referida transacción”. También se podría interpretar que a cambio de cada uno de los capitales que le corresponden a cada hermano de la fallecida, estos reciben los cinco modios.

[7] Qumque quinque modios: la primera interpretación de la repetición del número “quinque” lleva a pensar en un descuido del escribano, pero en el texto de Sáez y Sáez (2000) aluden a un valor distributivo de esta reiteración. En efecto, ya  aclara Ribeiro (1798, p. 105) que “se ve bém, que o intento, com que se fazia a repetição consecutiva do número, era para fazer a distributiva por diversas pessoas, cousas, ou tempo”. Y da el ejemplo de “decem boves de tredeccim tredeccim modios” o sea diez bueyes de trece modios de valor cada uno. Entonces la traducción sería cinco modios por cada uno de los hermanos principales.

[8] Modio: (del latín modĭus) se trata de una medida de capacidad tradicional utilizada desde la época romana para medir sólidos como el trigo o la cebada y líquidos como el vino. Equivalía a 8,73 litros. En esa época, en el Reino Astur-Leonés, la circulación de moneda era muy escasa. Entre los siglos VIII y XI, se usó el modio como unidad básica de los intercambios y como moneda de cuenta. Un modio equivalía en la época a una oveja o a un sueldo de plata. Así, en documentos del Monasterio de Celanova (años 961, 962, 964 y 1005) se mencionan ovelias modiales (ovejas que valen como un modio). De esta palabra procede el término “moio”, medida para el vino que aún se conserva en la actualidad.

[9] Según Andrade Cernadas (1994), el documento está fechado el 11 de enero de 957, pero  en el documento  consta “… die III ydus Ianuarii. Era D CCCC LXLV” (día 3 de los idus de enero de la era 995). La aparente contradicción en las fechas no es tal, y se explica porque la escritura está fechada según la Era Hispánica. A las fechas que aparecen en documentos en el Reino de León, previos al siglo XIV, con las expresiones “era” o “sub era”, se le deben sustraer 38 años (tomaban como fecha de inicio la de la pacificación de Hispania por los Romanos, año 38 a. C.) para obtener las correspondientes fechas de la Era Cristiana, que en los documentos se denota con la expresión Anno Domini y las siglas AD, y en el uso bibliográfico actual con las abreviaturas a. C. y d. C. (antes y después de Cristo). Por otra parte, para establecer el día del mes utilizaban el calendario romano que constaba de tres fechas fijas en cada mes: las calendas (Kalendae) el día 1, las nonas (Nonae) el día 5 y los idus (Idus) el día 13 (a excepción de los meses de marzo, mayo, julio y octubre, en los que las nonas pasaban a ser el día 7 y los idus el día 15). Para referirse a un día en concreto había que indicar los días que faltaban para que fuesen las calendas, nonas o idus de ese mes. Para poder transformar la fecha del documento “die III ydus Ianuarii” a la fecha actual hay que utilizar la siguiente fórmula: 13 (día correspondiente a los idus de enero) + 1 (el propio día de los idus) – 3 (los días que faltan para los idus y que se indican en la fecha en números romanos) = 11 de enero. La fecha correcta traducida a nuestro calendario sería la indicada por Andrade Cernadas (1994): 11 de enero de 957.

[10] Cfr.: quiere decir confirma y acompaña a los nombres de los que pueden ser la parte que compra estos bienes y que subscriben el documento.

[11] Ts.: testis, los testigos que firman el documento.

Mapa
Mapa político de la Península Ibérica en el siglo X

Contexto histórico

Tal como señala Pérez López (2015), los siglos IX y X fueron muy convulsos en Galicia, con guerras, saqueos de vikingos y árabes, y el fin del mundo a la vuelta del milenio. Así pues la inseguridad y la presión de los poderes de la época llevaron a la población a ponerse bajo la protección de los señores feudales. Los campesinos libres, que por sus medios habían fundado pequeños núcleos de explotación conocidos como villas, se ven obligados a vender, donar o ceder parte de sus posesiones a favor de un Monasterio o Señor, dejando de ser hombres libres para convertirse en siervos. Se produjo entonces un proceso de feudalización que tuvo como protagonistas principales a los Monasterios. Estos proliferaron de tal manera que en esos siglos se cuentan sólo en Galicia más de 500 y, concretamente, en Ourense 107 (Freire Camaniel, 1998). El gran dinamizador del feudalismo en esa época en las Tierras de Celanova fue San Rosendo (907-977) fundador del Monasterio de San Salvador de Celanova, el cual controlaba a su vez pequeños cenobios extendidos por su demarcación. Nuestra “vila”, Parderrubias, no fue ajena a esos cambios que se estaban produciendo en la sociedad, quedando como prueba de esa transformación el documento aquí presentado.

San Miguel Celanova
Capilla de San Miguel de Celanova construida en torno año 942

A continuación, se abordarán aspectos del documento que consideramos relevantes como son la familia protagonista, el sistema de propiedad y de herencia, y la posible ubicación del Monasterio receptor de la compra. Plantearemos algunas hipótesis al respecto del Monasterio, siempre abiertas a observaciones y reformulaciones de terceros, con el claro objetivo de progresar en el conocimiento de la historia de nuestra Parroquia.

La familia protagonista del documento

Andrade Cernades (1994) señala que los herederos de Leovegildo y de Ermesenda venden la heredad que fundara su hermana y tía Ovestrilli, en Parderrubias, al Abad Fafilán y a sus monjes de San Vicente. Sáez y Sáez (2000) realizan la siguiente síntesis:

Nigolago, Getina, Arias y Gogina, en su propio nombre, y Adaulfo y Menegundia, en su nombre y en representación de sus sobrinos, todos ellos hijos y nietos de Leovigildo y Ermesenda, venden al abad Fáfila y a los monjes del monasterio de San Vicente (de Loredo) la mitad de la vila de Parderrubias (con excepción de las tierras de Reparato), situada entre el Miño y el Arnoya, que habían heredado de su hermana, o tía, Ovestrilli, y reciben en pago cinco modios cada uno de los hermanos principales” (p. 100).

Nosotros interpretamos que Leovegildo y Ermesenda formarían un matrimonio con siete hijos: Nigolago, Getina, Menegundia, Ariater, Godina, la madre de Godina Adaulfiz  (Godina hija de Adaulfo) y Overtilli (persona fallecida y causante de la herencia). Pensamos que en el momento de la herencia, la mujer de Adaulfo, madre de Godina Adaulfiz y hermana de los otros intervinientes cuyo nombre no se menciona en el documento, ya habría fallecido, por lo que sus derechos pasarían a su hija Godina, mujer de Baltar y madre de Cresconio y Nantildo. Sáez y Sáez (2000) interpretan que Godina y Adaulfiz son dos personas, pues entre los dos nombres intercala un punto y coma, mientras que en el texto transcrito por Andrade Cernadas (1994), y en el que está basada nuestra interpretación, no figura esta separación, por lo que entendemos que Adaulfiz sería el apellido patronímico de Godina. La Figura 1 representa el probable árbol genealógico de la familia.

Arbol
Figura 1. Árbol genealógico de la familia

Sistema de propiedad y de herencia

En el documento se hace constar que Ovestrilli era la mujer de Gildo, y que el matrimonio tenía una serie de propiedades en la villa de Parderrubias. A la muerte de Ovestrilli, por no tener descendencia directa que heredase, la totalidad de sus propiedades pasaron a sus hermanos y sobrinos. Estos harían prevalecer sus derechos de herencia sobre los de su marido Gildo, algo que en aquella época era probablemente algo habitual. Existen documentos en los que consta como aun estando en vida uno de los cónyuges, los familiares del fallecido podían reclamar para ellos las propiedades del difunto (lo que se denominaba “gens sua”), siempre y cuando no hubiera herederos directos, como es el caso. La familia consanguínea de cada uno de los cónyuges que fallecía sin hijos se quedaría con su parte correspondiente (Isla Fernández, 1992).

Sáez y Sáez (2000)  hacen referencia a Reparato, que supuestamente era propietario de unas tierras en Parderrubias y que quedarían al margen de la venta. Reparato sería entonces un antropónimo, no un topónimo. Sea como fuere, este personaje dejó su impronta grabada en el nombre Reparade, que son las tierras ubicadas actualmente entre As Fontelas y A Marta, convirtiéndose así en el microtopónimo más antiguo de nuestro pueblo del que tengamos constancia.

Es interesante también el sistema de propiedad de la época. Las propiedades eran de toda la familia, en el sentido extenso de la palabra, y no se podían vender sin la anuencia de todos sus miembros. Creemos que sería algo parecido a lo que ocurre hoy con los montes en común en Galicia: el monte es de todos, no se puede dividir y para tomar decisiones sobre él hay que contar con todos los comuneros. Si algún comunero falta a una reunión puede delegar su voto en un familiar. Así, López Sabatel (2013, p. 86) señala, refiriéndose a este documento:

(…) se hace necesario el concurso de cada familia mediante delegación en algunos miembros de la misma a la hora de poder hacer donación del conjunto de bienes (…).

(…) han de estar representados por si mismos o a través de delegación en el momento de enajenar una propiedad de marcado carácter “familiar”. Se puede apreciar, en consecuencia, el carácter indiviso de la propiedad, que se ha de transmitir bajo esa modalidad de padres a hijos y de hijos a nietos. Por tanto, para enajenar la mitad de la villa entra en escena de un modo u otro toda la parentela (…).

El lugar de San Vicente protagonista del documento

Freire Camaniel (1998) señala como posibles a dos monasterios a la hora de identificar el lugar sacro al que se alude en el documento: Monasterio de San Vicente de Louredo, y Monasterio de San Vicente y San Estevo de Sorga. Por su parte, Sáez y Saéz (200) hablan expresamente, sin dejar lugar a dudas, del Monasterio de San Vicente de Louredo. Por nuestra parte, a estos dos monasterios añadíriamos un tercero relacionado a la compra: el Monasterio de San Paio (Pelayo) de Rabal. Sin embargo, debemos aclarar a este respecto que en el propio documento no figura en ningún lugar la palabra “monasterio”, sólo hace mención a unos frailes que viven en un lugar llamado San Vicente, no dejando claro si el propio Abad también reside en ese mismo lugar, pues el verbo utilizado “sunt” se refiere claramente a los frailes y no al Abad: “…Vobis Fafilani abba vel fratribus tuis qui sunt habitantes in locum Sancti Vicenti…”.

El Monasterio de San Vicente de Louredo se encontraba a orillas del río Miño, en las faldas de un antiguo castillo denominado Louredo (“secus flumen Minei, sub castello quod vocitant Laurentum”; Freire Camaniel, 1998). Su localización se ubicaría entre las actuales parroquias de Mugares y Alongos, en el Ayuntamiento de Toén, justo debajo del Monte Louredo. El 23 de enero del año 952, en el folio 192 del Tumbo de Celanova se recoge una donación hecha por el confeso Fafila al convento de San Vicente que estaba bajo la dirección de San Rosendo y del abad Frankila, lo que equivale a decir que estaba bajo el amparo del Convento de Celanova. Freire Camaniel afirma que San Rosendo tenía la costumbre de recogerse en este cenobio antes de que concluyeran las obras del Convento de Celanova. El Convento de San Vicente habría sido fundado por el propio Fafila y su hijo Egas, que regentaban al mismo tiempo el castillo situado en el Monte Louredo. Sus dominios llegaban desde Puga a Sabucedo de Montes y Vilar de Paio Muñiz (A Merca). En la actualidad, en una de las laderas del Monte Louredo, al lado del arroyo San Vicente, se pueden apreciar unas ruinas denominadas por los vecinos de la zona como Adegas de San Vicenzo y que bien podría ser el lugar en donde hace más de 1.000 años estaría situado el Monasterio de San Vicente.

Ruinas
Adegas de San Vicenzo

El Monasterio de San Vicente y San Estevo de Sorga estaba situado cerca de la aldea de Sabucedo, perteneciente a la parroquia de San Pedro de Orille, ayuntamiento de Verea. En el Tumbo de Celanova, figura un diploma del año 922 en el que se recoge la cesión de la iglesia de San Vicente Levita para la construcción de este monasterio.

“Adreto coa súa filla Hodrozia, e Placencio coa súa muller Adosinda, cederon ao abade Vidremiro e aos  presbíteros Egica e Berulfo e a toda a súa comunidade o 26 de setembro do 922, a igrexa de San Vicente Levita para que edificasen alí un monasterio; dita igrexa estaba entre os ríos Arnoia e Limia, cerca da vila de Sabucedo xunto ao regato Sorga…(Andrade Cernadas, 1994, pp. 785-786).

Existen discrepancias entre los historiadores acerca de si se trata de un sólo monasterio dedicado a dos santos o de dos monasterios diferentes. A este respeto, en el Tumbo de Celanova, figuran varios testimonios relacionados con este lugar sacro que parecen indicar que se trata de un sólo monasterio. Años más tarde de la firma de este documento citado, Adosinda, viuda ya de Placencio, menciona el Convento de San Vicente al delimitar la villa de San Pedro, donde se encontraba otro cenobio dedicado esta vez a San Pedro de Sorga: “… medietatem de monasterio San Vincenti et Sancti Stephani…” (Freire Camaniel, 1998).

Con respecto al Monasterio de San Paio (Pelayo) de Rabal, los historiadores Portela y Pallares (1998) sitúan su fundación unos años antes de 959 por un Abad de nombre Fafilani. El documento que recoge la existencia de este cenobio es de 21 de mayo del año 959 y en él consta una donación realizada por la Abadesa Guntroda de una viña situada en Rabal, al lado de dicho monasterio.

“Audiens eapropter ego fámula Dei Gunterodis abbatisse prolis uttierri comiti, mente recolens et corde intelligens propter remedium anime mee seu redemtione ante Deum, placuit mihi bone pads volum tas utfacerem tibi Fafilani abbati et fratribus tuis textum scripture donationis de ratione in vinea quos concessit Didaco filio Ermegildi in predicto Pavanai iuxta domum Sancti Pelagii ubi modo monasterio fundastis…(Fuente: Tombo de Celanova. Andrade Cernadas, 1994).

En definitiva, en la misma época en la que se redactó el documento que nos ocupa existía un monasterio cercano a nuestra villa de Parietes Rubias que tenía como Abad a un fraile llamado Fafilani, el mismo nombre que casualmente aparece en el documento de venta. También se tiene constancia de que en la misma época, en el lugar de Fontecuberta (Rabal), vivía una persona de cierta importancia llamada Fafila. Un documento fechado a 5 de mayo de 956 se refiere a él como “domno”, es decir,señor”, por lo que se trataría de un personaje relevante:

“… omnem mem hereditatem quod babeo in villare de Fornellos tam de ista parte fontano quam de ilk quod ibidem babeo de meo comparato de devesa de domno Fafila usque in termino de Fonte Coberta…” (Fuente: Tumbo de Celanova. Andrade Cernadas, 1994).

Teniendo en cuenta esta información, podemos aseverar que en torno al año 957 ubicamos en Rabal a un Abad de nombre Fafilani, que funda un Monasterio dedicado a San Paio (Pelayo), y en Foncuberta (Rabal) a un personaje relevante de nombre Fafila también. Esta coincidencia puede llevarnos a pensar que se trate de la misma persona, aunque los escasos datos de los que disponemos no nos permiten aseverarlo con completa certeza.

Del cenobio de Sancti Pelagii ya no queda resto alguno, pero sí se conserva el nombre del lugar en donde estuvo asentado, lo que hoy en día conocemos como San Paio de Rabal. En el lugar en el que un día se ubicaría el monasterio, actualmente encontramos una capilla dedicada a San Antón.

Capilla de San Anton
Capilla de San Antón en San Paio de Rabal

Conclusiones

A partir de este documento objeto de análisis, la primera referencia documental conocida a Parderrubias, aun tratándose de un escrito muy simple, se pueden extraer algunas conclusiones interesantes.

Hace ahora 1059 años (año 957) Parderrubias era ya una villa plenamente constituida, en la que había casas y se labraba la tierra, contaba con plantaciones de manzanos y viñedos, siendo conocida por el nombre de Parietes Rubias (Paredes Rubias), presumiblemente por el color de los muros de las casas. Estos hechos nos llevan a pensar que ese poblado debería tener como mínimo en 957 unos 100 años de existencia, sino más, lo que otorgaría a Parderrubias una antigüedad de 1100-1200 años, aproximadamente.

En el documento, a excepción de Reparati, no se mencionan colindantes, que sí eran habituales en otros diplomas, lo que hace suponer que nuestro pueblo en esa época sería una pequeña población conformada por unos pocos núcleos familiares.

Asimismo, el escriba se refiere a las tierras como “compradas o fundadas por su hermana y tía Ovestrilli”, sin quedar claro si la familia o la tía eran originarias de Parderrubias y si eran vecinos de dicho lugar. Lo que sí consta claramente es que los familiares heredan las tierras y casas pertenecientes a esta mujer, desconociendo que fue de la parte que quedó en posesión de su marido Gildo y de sus familiares.

El precio de venta, cinco modios, aunque fuese por hermano, se puede calificar de bajo, lo que denotaría el poco valor de las casas y de las tierras, si bien también hay que tener en cuenta que, por lo general, el campesino seguía trabajando las tierras como usufructuario, a cambio de una renta que tenía que pagar al Monasterio.

A fecha de hoy no existe constancia de un lugar denominado “San Vicente”, ni de una advocación a este Santo, en la zona de Rabal. Eso no quiere decir que no existiese, pues el Tumbo de Celanova sólo alude a lugares en los que tuvo lugar alguna venta, cesión o donación. Como ejemplo se cita el caso de un lugar llamado Fornello, sito en la zona de Rabal, del que constan referencias en varios documentos del Tumbo, y que actualmente los historiadores creen desaparecido. Sea como fuera, los datos del documento no alcanzan para conocer con exactitud a qué Monasterio fue vendida la herencia, si bien pensamos que lo más probable es que lo haya sido al Monasterio de San Vicente de Louredo o, quién sabe, si al de San Paio de Rabal.

Referencias

Andrade Cernadas, J. M. (1994). O Tombo de Celanova: estudio introductorio, edicións e índices (ss. IX-XII). Fontes documentais para a Historia de Galicia. Santiago de Compostela: Consello da Cultura Galega.

Freire Camaniel, J. (1998). El Monacato Gallego en la Alta Edad Media (Tomo II). Pontevedra: Fundación Pedro Barrié de la Maza.

Isla Fernández, A. (1992). La sociedad gallega en la Alta Edad Media (siglos IX-XII). Madrid: CSIC.

Pastor de Togneri, R. (1980). Resistencias y luchas campesinas en la época del crecimiento y consolidación de la formación feudal. Castilla y León, siglos X-XIII. Madrid: Siglo XXI.

Pérez López, D. (2015). Historia de Galicia. Pontevedra: Editorial Cumio.

Portela, E. y Pallares, M. C. (1998). La villa por dentro. Testimonios galaicos del siglo X y XI. Studia Historica. Historia Medieval, 16, 13-43.

Ribeiro, J. P. (1798). Observações historicas e criticas para servirem de memorias ao systema da diplomatica portugueza oferecidas ao serenissimo Principe do Brazil. Lisboa: Academia Real das Sciencias de Lisboa.

Sáez, S. y Sáez, E. (2000). Colección Diplomática del Monasterio de Celanova (943-988) (Tomo 2). Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá.

E31. Parderrubias de 1562 a 1577: una breve visión desde la lectura de los mandatos episcopales. Por José Luis Camba Seara y Juan Carlos Sierra Freire

E31. Parderrubias de 1562 a 1577: una breve visión desde la lectura de los mandatos episcopales. Por José Luis Camba Seara y Juan Carlos Sierra Freire

Nota. Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano.

Ni me dejo forzar ni me defiendo, darme quiero a entender sin decir nada. Entiéndame quien pueda; yo me entiendo” (Lope de Vega en El perro del hortelano).


Parderrubias de 1562 a 1577: unha breve visión desde a lectura dos mandatos episcopais. Por José Luis Camba Seara e Juan Carlos Sierra Freire

Noutro traballo publicado recentemente neste Blogue [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/04/13/e29-sobre-como-el-clero-reglaba-conductas-y-obras-de-los-feligreses-de-parderrubias-en-el-siglo-xvi-1580-1583-por-jose-luis-camba-seara-y-juan-carlos-sierra-freire/], referímonos ao significado e implicacións que as periódicas visitas pastorais tiñan para os fregueses da Parroquia de Parderrubias. Neste novo traballo, á luz das visitas producidas durante o período que vai desde 1562 a 1577, pretendemos mostrar algúns trazos da sociedade da nosa Parroquia nesa época.

Ano 1562. Teresa de Ávila comeza as reformas da Orde de Carmelo que darían lugar aos primeiros mosteiros das Carmelitas Descalzas. Nese ano a Parroquia de Parderrubias está formada por 25 fregueses á fronte dos cales estaba o capelán Don Gregorio de Prado. Entre os obxectos eclesiásticos cos que contaba a antiga igrexa de Parderrubias destacan unha cruz, unha custodia, dous cálices de estaño, un misal romano, dúas vinaxeiras, unha crismeira e un cáliz de prata. Con todo, a igrexa carecía dun muro que pechase o atrio e dunha boa pia de auga bendita.

O que hoxe teñamos a fortuna de beber nestas fontes de documentación debémosllo ao interese, e tamén á obriga daqueles rexedores eclesiásticos por rexistrar todas as súas actividades.

Encuadernar

Y también mando quel siebo rrector haga encuadernar este libro un buen pergamino por mano de un librero y lo aga otro libro como esta y lo de a su capellán para bautizados” (Visita de 1562 registrada en el Libro Parroquial de Parderrubias).

Mentres a Orde de Carmelitas Descalzas trataba nese ano 1562 de retornar á sinxeleza e á pobreza propia dos primeiros eremitas do Monte Carmelo, os fregueses de Parderrubias que non cumprían cos mandatos episcopais víanse expostos ao pago de multas, ao escarnio de non ser merecedores de recibir os oficios divinos ou, directamente, á excomunión. Neste mesmo ano nacía en Madrid Félix Lope de Vega e Carpio, un dos máis grandes poetas e dramaturgos do Século de Ouro español. Traemos a colación a súa famosa frase “ni el Rey comería… si el labrador no labrase”.

1562
Visita pastoral do ano 1562. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Ano 1567. Felipe II “el Prudente” publica unha Pragmática pola cal se limitan as liberdades relixiosas, lingüísticas e culturais da poboación morisca de Granada, o que provoca a rebelión destes nas Alpujarras. Mentres, no outro extremo da península, a Parroquia de Parderrubias estaba rexentada por esas datas por Frei Blas Gonçalez, posto que chegou a ocupar desde 1565 a 1575. No ano 1567, a Parroquia contaba xa con 30 fregueses. Cinco anos despois da súa solicitude, o atrio da igrexa continuaba sen estar pechado, co cal o gando chegaba a entrar nel sen dificultade algunha.

1567
Visita pastoral do ano 1567. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense. 

A salvación eterna dos fregueses desa época pasaba necesariamente por oír misa enteira os domingos e festas de gardar, e por aprender e exercer a doutrina cristiá. Por tanto, os fregueses estaban obrigados a iso. Aos pais, a obrigación esixíalles levar á misa aos seus fillos, e o amo aos seus criados. A pena de non facelo supoñía un real por cada un que faltase. A regulación moral que a Igrexa facía das condutas dos seus fregueses faise evidente no caso do veciño Rodrigo datado no ano 1567. O Señor Visitador é informado que un fregués, por nome Rodrigo, “no quería hacer vida con su muger ni en casa ni en posada” e “anda distraído y no quiere venir a la yglesia a oir misa”. Examinado o asunto, esíxeselle ao devandito fregués, e así queda rexistrado, “que haga vida con su mujer, tal y como lo manda la santa madre yglesia, so pena de diez reales, por los días que no acudió a oir misa”. En caso de non acatar e cumprir dita condena, Rodrigo sería excomulgado.

Rodrigo
Caso do veciño Rodrigo no ano 1567. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

No ano 1577 dirixía as rendas da Parroquia de Parderrubias Don Juan García Andrés de la Calle, irmán de Cristóbal, racionero na Catedral de Ourense, naturales de Huércanos (La Rioja). Unha cuestión significativa obxecto de preocupación durante a visita pastoral deste ano foi o feito de que algúns fregueses “tenían por costumbre de dar y encomendar al demonio las casas y criaturas de dios nuestro señor”. O asunto non era menor, a razón do castigo económico que supoñía cada vez que alguén se encomendaba ao diaño: 50 maravedíes, “la mitad para la lumbre del santo sacramento e la otra mitad para el que demandare”. O “meigallo”, fenómeno tan presente na cultura popular galega ata os nosos días, caracterízase pola presenza do diaño no corpo dunha persoa, que lle obriga a illarse, provócalle insomnio e inapetencia e empúxalle a fuxir de lugares e obxectos sacros.

Unha “mala costume” dos fregueses, á que xa aludimos a ela no anterior documento referido ao ano 1580 [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/04/13/e29-sobre-como-el-clero-reglaba-conductas-y-obras-de-los-feligreses-de-parderrubias-en-el-siglo-xvi-1580-1583-por-jose-luis-camba-seara-y-juan-carlos-sierra-freire/], e que, polo visto, xa estaba presente en 1577, era a de acudir á taberna antes de oír misa. Os tendeiros Alonso Gulin e Francisco Martínez recibiran a orde de non dar naipes a ningún fregués antes de misa; é máis, non debían despachar pan nin viño ata que os fregueses saísen de cumprir coas súas obrigacións relixiosas propias de domingos e festas de gardar. A sanción por cada venda era de catro reais “para la lumbre del santo sacramento”.

1577
Visita pastoral do ano 1577. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego.

Parderrubias de 1562 a 1577: una breve visión desde la lectura de los mandatos episcopales. Por José Luis Camba Seara y Juan Carlos Sierra Freire

En otro trabajo publicado recientemente en este Blog [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/04/13/e29-sobre-como-el-clero-reglaba-conductas-y-obras-de-los-feligreses-de-parderrubias-en-el-siglo-xvi-1580-1583-por-jose-luis-camba-seara-y-juan-carlos-sierra-freire/], nos hemos referido al significado e implicaciones que las periódicas visitas pastorales tenían para los feligreses de la Parroquia de Parderrubias. En este nuevo trabajo, a la luz de las visitas producidas durante el período que va desde 1562 a 1577, pretendemos mostrar algunos rasgos de la sociedad de nuestra Parroquia en esa época.

Año 1562. Teresa de Ávila comienza las reformas de la Orden de Carmelo que darían lugar a los primeros monasterios de las Carmelitas Descalzas. En ese año la Parroquia de Parderrubias estaba formada por 25 feligreses al frente de los cuales se situaba el capellán Don Gregorio de Prado. Entre los objetos eclesiásticos con los que contaba la antigua iglesia de Parderrubias destacan una cruz, una custodia, dos cálices de estaño, un misal romano, dos vinajeras, una crismera y un cáliz de plata. Sin embargo, la iglesia carecía de un muro que cerrase el atrio y de una buena pila de agua bendita.

El que hoy tengamos la fortuna de beber en estas fuentes de documentación se lo debemos al interés de aquellos regidores eclesiásticos por registrar todas sus actividades.

Encuadernar

Y también mando quel siebo rrector haga encuadernar este libro un buen pergamino por mano de un librero y lo aga otro libro como esta y lo de a su capellán para bautizados” (Visita de 1562 registrada en el Libro Parroquial de Parderrubias).

Mientras la Orden de Carmelitas Descalzas trataba en ese año 1562 de retornar a la sencillez y a la pobreza propia de los primeros eremitas del Monte Carmelo, los feligreses de Parderrubias que no cumplían con los mandatos episcopales se veían expuestos al pago de multas, al escarnio de no ser merecedores de recibir los oficios divinos… o, directamente, a la excomunión. En este mismo año nacía en Madrid Félix Lope de Vega y Carpio, uno de los más grandes poetas y dramaturgos del Siglo de Oro español. Traemos a colación su famosa frase “ni el Rey comería… si el labrador no labrase”.

1562
Visita pastoral del año 1562. Fuente: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Año 1567. Felipe II “el Prudente” publica una Pragmática por la cual se limitan las libertades religiosas, lingüísticas y culturales de la población morisca de Granada, lo que provoca la rebelión de estos en Las Alpujarras. Mientras, en el otro extremo de la península, la Parroquia de Parderrubias estaba regentada por esas fechas por Fray Blas Gonçalez, puesto que llegó a ocupar desde 1565 a 1575. En el año 1567, la Parroquia contaba ya con 30 feligreses. Cinco años después de su solicitud, el atrio de la iglesia continuaba sin estar cerrado, con lo cual el ganado llegaba a entrar en él sin dificultad alguna.

1567
Visita pastoral del año año 1567. Fuente: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

La salvación eterna de los parroquianos de esa época pasaba necesariamente por oír misa entera los domingos y fiestas de guardar, y por aprender y ejercer la doctrina cristiana. Por tanto, los feligreses estaban obligados a ello. A los padres, la obligación les exigía llevar a misa a sus hijos, y al amo a sus criados. La pena de no hacerlo suponía un real por cada uno que faltase. La regulación moral que la Iglesia hacía de las conductas de sus feligreses se hace evidente en el caso del vecino Rodrigo fechado en el año 1567. El Señor Visitador es informado que un feligrés, por nombre Rodrigo, “no quería hacer vida con su mujer ni en casa ni en posada” y “anda distraído y no quiere venir a la iglesia a oyr misa”. Examinado el asunto, se le exige a dicho feligrés, y así queda registrado, “que haga vida con su mujer, tal como se lo manda la santa madre iglesia, so pena de diez reales” y se le condena al pago inmediato de seis reales por los días que no acudió a oír misa. En caso de no acatar y cumplir dicha condena, Rodrigo sería excomulgado.

Rodrigo
Caso del vecino Rodrigo en el año 1567. Fuente: Arquivo Diocesán de Ourense.

En el año 1577 dirigía las riendas de la Parroquia de Parderrubias Don Juan García Andrés de la Calle, hermano de Cristóbal, racionero en la Catedral de Ourense, naturales ambos de Huércanos (La Rioja). Una cuestión significativa objeto de preocupación durante la visita pastoral de este año fue el hecho de que algunos feligreses “tenían por costumbre de dar y encumendar al diablo las casas e criaturas de dios nuestro señor”. El asunto no era menor, a razón del castigo económico que suponía cada vez que alguien encomendaba al diablo: 50 maravedíes, “la mitad para lumbre del santo sacramento e la otra mitad para el que demandare”. El “meigallo”, fenómeno tan presente en la cultura popular gallega hasta nuestros días, se caracteriza por la presencia del diablo en el cuerpo de una persona, que le obliga a aislarse, le provoca insomnio e inapetencia y le empuja a huir de lugares y objetos sagrados.

Una “mala costumbre” de los feligreses, a la que ya aludimos a ella en el anterior documento referido al año 1580 [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/04/13/e29-sobre-como-el-clero-reglaba-conductas-y-obras-de-los-feligreses-de-parderrubias-en-el-siglo-xvi-1580-1583-por-jose-luis-camba-seara-y-juan-carlos-sierra-freire/], y que, por lo visto, ya estaba presente en 1577, era la de acudir a la taberna antes de oír misa. Los tenderos Alonso Gulin y Francisco Martínez habían recibido la orden de no dar naipes a ningún feligrés antes de misa; es más, no debían despachar pan ni vino hasta que los parroquianos saliesen de cumplir con sus obligaciones religiosas propias de domingos y fiestas de guardar. La sanción por cada venta era de cuatro reales “para la lumbre del santo sacramento”.

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Visita pastoral del año 1577. Fuente: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.
E30. La prolija actividad religiosa en Parderrubias durante la segunda mitad del siglo XIX. Por Juan Carlos Sierra Freire

E30. La prolija actividad religiosa en Parderrubias durante la segunda mitad del siglo XIX. Por Juan Carlos Sierra Freire

El paso del tiempo condujo a la desaparición de muchos actos y ceremonias religiosas que contaban con gran arraigo en la Parroquia de Parderrubias. Mientras que algunas de ellas han evolucionado, otras simplemente han desaparecido.  Más allá de lo que nos contaron nuestros antepasados  más cercanos, el conocimiento que tenemos de las actividades religiosas que se celebraban en el siglo XIX en Parderrubias es más bien escaso. Basándonos en los detallados escritos dejados por el cura Don Manuel Belvis en los libros parroquiales, vamos a tratar de recuperar del olvido los actos religiosos más característicos de la segunda mitad del siglo XIX en Parderrubias. Don Manuel Belvis, al que en su momento dedicaremos un apartado en la sección de Personas Relevantes de este Blog [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/parderrubias-personas-relevantes/], toma posesión de la Parroquia de Parderrubias en el año 1859, permaneciendo en dicho cargo hasta 1894, aunque durante algunos de esos años ejercieron de ecónomos Don Veremundo Domínguez y Don Ramón Pérez Sampayo. El 18 de junio de 1878, a la edad de 70 años, como “contribución a sus sucesores”, describió en el Libro Parroquial los actos devotos que se practicaban en la Parroquia. Su detallada redacción nos permite aproximarnos a la religiosidad de finales del siglo XIX en Parderrubias.

Misas de Precepto

Comenzando por las misas de los días festivos, éstas tenían lugar muy temprano con el fin de que los feligreses no perdiesen la jornada para ciertos trabajos que no podían esperar por el hecho de ser día festivo. De esta manera, se conseguía, según palabras del párroco, una gran afluencia a la misa. Para que la gente no se quedase de tertulia en el atrio de la iglesia antes del comienzo de la misa, se rezaba el Rosario una vez dado el segundo toque de campana.

Cuaresma

En Cuaresma se rezaba todos los días el Rosario al anochecer en la iglesia, realizándose a continuación la Visita de Altares, concluyendo con la Salve. En los días festivos de este tiempo de Cuaresma se realizaban los Ejercicios de las Tres de la Tarde consistentes en “andar el Calvario” (Viacrucis), una lectura en el púlpito del libro “Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola” (libro de oraciones y meditaciones), canto del Acto de Contrición, finalizando con una procesión de la imagen del Ecce Homo cantando los versos de la Pasión por el libro “Despertador Eucarístico y Dulce Convite,…” de Juan Gabriel de Contreras. El jueves, viernes y sábado de la cuarta semana eran los días en los que se celebraba el precepto pascual.

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Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola

Semana Santa

En Semana Santa, el martes se montaba el Monumento para los Oficios a celebrar el Jueves y Viernes Santo. El Jueves Santo, por la mañana, se realizaban las confesiones y, se celebraba una solemne Misa con cantos del “Despertador Eucarístico y Dulce Convite,…” en la comunión. Ya por la tarde se efectuaban las visitas al Calvario hasta las cinco de la tarde, hora a la que se iniciaban los Oficios cantados con toda solemnidad. Tenía lugar el Oficio de las Tinieblas, hoy desaparecido, que giraba en torno a un candelabro (tenebrario) con 15 cirios, que representan a 11 apóstoles, las tres Marías y a la Virgen María, los cuales se van apagando sucesivamente tras la lectura de cada salmo. Una vez finalizado el Oficio salía la procesión hacia O Trabazo, presidida por el Estandarte de Ánimas y la Cruz Parroquial, a los que seguían la Virgen de los Dolores con sus cirios y faroles, el Ecce Homo y el Gran Crucifijo, acompañado también de faroles y cirios. Los sacerdotes que seguían la procesión entonaban el Miserere, y a la vuelta cantaban junto con los niños que participaban en el acto. Al regreso a la iglesia, se rezaba el Rosario. El Viernes Santo, a temprana hora, comenzaban las visitas al Calvario. A las siete se daba inicio al Sermón de la Pasión desde el Púlpito, situándose delante del mismo el Gran Crucifijo fijado en un cepo y que mediante unas ruedas se acercaba al púlpito al finalizar el Sermón. El Sábado Santo tenía lugar una Misa cantada. El Lunes de Pascua se llevaba a cabo una tradición ya desaparecida en la actualidad: la bendición de las casas, que comenzaba en A Nugueira.

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Despertador Eucarístico y Dulce Convite
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Virgen de los Dolores
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Ecce Homo
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Gran Cruz

Mes de Mayo

En el mes de mayo se celebraban las Flores de María, para lo cual se creaba un gran dosel sobre la Custodia con sábanas adornadas de estrellas de papel dorado, formando un altar con la Virgen del Rosario sin el Niño, con diferentes adornos. El altar incluía unas escalerillas sobre las que se colocaban velas y ramos de flores. Durante todo el mes se rezaba el Rosario en la noche. Era tradición que el primer domingo de junio se tuviese una solemne Misa con las limosnas que los devotos habían aportado durante todo el mes de mayo, habiendo confesiones el viernes anterior, acudiendo algunos sacerdotes de  parroquias próximas.

Festividad de Corpus Christi

Ya indicamos en otro momento que probablemente la Festividad de Corpus se venga celebrando en Parderrubias desde el siglo XVI [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/11/02/e12-la-fiesta-de-corpus-en-parderrubias/]. Don Manuel Belvis alude a ella como “una función con mucha solemnidad” que incluye una procesión que llega a O Trabazo. En su texto da a entender que previamente a la festividad del Corpus se celebraba una misa en la Capilla de San Miguel de Solveira y otra en la de la Magdalena, en las que se cobraban dos reales a cada vecino, entendemos que para la celebración del Corpus.

Festividad del Sagrado Corazón de Jesús e Inmaculado Corazón de María

La Novena del Sagrado de Corazón de Jesús se iniciaba el mismo día de Corpus con la misa de la mañana, para que de este modo terminase el viernes de la semana siguiente a la Festividad del Corpus, día del Sagrado Corazón de Jesús.

En el año 1880, Don Manuel Belvis, una vez solicitada a Roma la correspondiente bula, instaura en la Parroquia la Cofradía de los Purísimos Corazones de Jesús y de María. Por dicho motivo se adquirió un estandarte con ambos corazones para presidir la procesión que tenía lugar el domingo después de la infraoctava de Corpus, día en el que se celebraba el Corazón de María. A dicha Cofradía se refiere Don Manuel en la carta que dirige al Director del diario católico El Siglo Futuro (publicada el 23 de diciembre de 1889) para mostrar su oposición, y la de sus feligreses, a una estatua a Giordano Bruno:

“Don Manuel Belvis, Párroco, aunque en la avanzada edad de ochenta y dos años, suplica a Vd. se digne añadir a las numerosas listas de adhesión al mensaje a su Santidad contra el monumento al apóstata Jordán, su persona y las de sus cuatrocientas treinta feligreses, por quienes responde, pues le consta que todos son fervorosos católicos, afiliados a los Corazones de Jesús y María, cuya Hermandad se haya establecida en la parroquia desde hace nueve años”. 

Este estandarte con los corazones de Jesús y María tuvo gran relevancia en la vida religiosa de la Parroquia, pues el Señor Obispo Cesáreo Rodrigo llegó a conceder 40 días de indulgencia a todos los que asistiesen a las procesiones en las que estuviese dicho pendón. Por ello, presidía también la conducción de los fallecidos de la Parroquia desde sus casas hasta la iglesia para que se pudiesen ofrecer por ellos dichas indulgencias.

En el retablo del Altar Mayor fueron colocados dos cuadros, uno con el Corazón de Jesús y otro del Corazón de María, a los que también el Señor Obispo concedió 40 días de indulgencias por cada Padre Nuestro o Salve que se rezase delante de cada uno de ellos, respectivamente.

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Sagrado Corazón de Jesús

Meses de verano

Durante los meses de verano, la actividad religiosa no decaía, y así en los días festivos, a las tres de la tarde, se realizaban ejercicios en la iglesia, que consistían en “andar el Calvario”, visitar el Santísimo y a la Virgen María, siguiendo el libro “Camino recto y seguro para llegar al cielo” de Antonio María Claret, concluyendo con un rato de lectura piadosa como, por ejemplo, las obras de Tomás de Kempis, canónigo agustino del siglo XV.

Camino recto
Camino recto y seguro para llegar al cielo

Fiesta del Rosario

En la Parroquia estaba establecida la Cofradía del Rosario, cuya celebración tenía lugar el primer domingo de octubre, manteniéndose dicha fiesta todavía en la actualidad. Don Manuel Belvis instauró durante su regencia de la Parroquia la costumbre de procesionar la Virgen del Rosario dos domingos antes de su festividad. La procesión se hacía con la imagen de la Virgen en las andas de cristal hasta la Capilla de Solveira en donde permanecía hasta el siguiente domingo cuando por la tarde regresaba en procesión hasta su iglesia. El sábado anterior al regreso de la Virgen a su iglesia daba comienzo la novena que continuaría en los siguientes días al finalizar la misa diaria. Ya el viernes y sábado previos a la festividad del Rosario se realizaban confesiones con siete u ocho sacerdotes con el objetivo de ganar las indulgencias concedidas, comulgando el sábado. Ya el domingo, Día del Rosario, se celebraba una solemne Misa con un extenso Sermón en el que se explicaban los Misterios del Rosario. Al final del sermón tenía lugar la bendición de los rosarios y las candelas gracias a la facultad que tienen los curas de la Parroquia como capellanes de la Hermandad. Ya por la tarde salía en procesión la Virgen por los tres pueblos (A Iglesia, Outeiro y Barrrio) cantando el Rosario y finalizando la Novena al regreso a la iglesia.

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Virgen del Rosario

Novena de Las Ánimas

La Novena de las Ánimas fue instaurada en la Parroquia de Parderrubias por Don Manuel Belvis durante el periodo en el que había sido coadjutor de Don Francisco Folguerol (1842-1846), antes de hacerse con las riendas de la Parroquia. La novena comenzaba el 24 de octubre. Con la finalidad de que los vecinos tuviesen la mañana libre para la recolección de las castañas, cuya cosecha estaba en pleno apogeo, se tocaba a misa entre las 4,30 y las 4,45 horas de la madrugada; a la media hora se daban tres toques de campana. Se celebraba misa, y a su fin se encendían los blandones y se llevaba a cabo el Acto de Contrición de la Novena de Ánimas de Santiago. A continuación se leía un capítulo del libro “Gritos del Purgatorio y medios para acallarlos” de  José Boneta, y seguían las oraciones correspondientes (Siete Ave Marías y Lamentos en Verso Cantados), concluyendo con el responso Ne Recorderis:

Ne recordéris peccáta mea, Dómine.
Dum véneris iudicáre sæculum per ignem.
Dírige, Dómine, Deus meus, in conspéctu tuo viam meam.
Dum véneris iudicáre sæculum per ignem.
Réquiem ætérnam dona eis, Dómine, et lux perpétua lúceat eis.
Dum véneris iudicáre sæculum per ignem.
Kyrie, eléison, Christe, eléison. Kyrie, eléison.

El último día de la Novena tenía lugar el Día de Todos los Santos (1 de noviembre) a las cuatro de la tarde, concluyendo con la renovación del Voto de las Ánimas. Al día siguiente, Día de Fieles Difuntos, con el fin de que los feligreses que acudían a la Feria de Allariz pudiesen oír misa, se celebraban varias, la primera a las cinco de la madrugada.

Gritos
Gritos del Purgatorio y Medios para Acallarlos

Novena de la Purísima Concepción

En esa época, gracias a la labor de Don Manuel Belvis, se habían constituido en la Parroquia los Coros de Hijas de María.  A ellos se hace referencia en la noticia publicada en el diario católico El Siglo Futuro, de fecha 11 de junio de 1889, que recoge el Acto de Celebración del XIII Centenario de la Unidad Católica, que había tenido lugar en As Maravillas el 30 de mayo de ese año:

“Cuando estaba ultimándose la colocación de personas y cosas, un gran murmullo nos hizo mirar hacia la izquierda, y era procedido de la llegada del nunca bien ponderado señor Abad de Parderrubias, capitaneando una gruesa procesión precedida de varios Coros de Hijas de María, montado en su yegua, y permaneciendo en este estado hasta dejar unida su gente a la que ya estaba colocada”.

Por dicho motivo, se celebraba la Novena a la Purísima Concepción, que daba comienzo el día de San Andrés, 30 de noviembre. Con la ayuda de las limosnas y donativos recaudados durante la Novena de Las Ánimas y el Día de Fieles Difuntos se organizaba una serie de actos los días 6 y 7 de diciembre con un buen número de confesores. En el Día de la Purísima Concepción tenía lugar una Misa solemne. Existían también Coros de la Felicitación de la Virgen que tomaban protagonismo los sábados.

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Purísima Concepción

Otras Novenas

En la Parroquia de Parderrubias, además de las descritas, se celebraban también, en esa época, la Novena de San José (19 de marzo) y la Novena de San Antonio de Padua (13 de junio).

En definitiva, Parderrubias fue durante la segunda mitad del siglo XIX una Parroquia muy prolija en celebraciones religiosas, de las cuales en alguna ocasión hemos oído hablar a nuestros antepasados más cercanos. Gracias al meticuloso trabajo llevado a cabo por el párroco Don Manuel Belvis en ese tiempo, las generaciones futuras pueden tener conocimiento de ellas, e incluso imaginárselas, pues los contextos geográficos a los que se alude en sus escritos siguen existiendo.


Nota del autor. Agradezco a César González Fernández la revisión y corrección de la versión final de este artículo.

E29. Sobre como el Clero reglaba conductas y obras de los feligreses de Parderrubias en el siglo XVI (1580-1583). Por José Luis Camba Seara y Juan Carlos Sierra Freire

E29. Sobre como el Clero reglaba conductas y obras de los feligreses de Parderrubias en el siglo XVI (1580-1583). Por José Luis Camba Seara y Juan Carlos Sierra Freire

Nota. Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano.


Sobre como o Clero regulaba condutas e obras dos fregueses de Parderrubias no século XVI (1580-1583). Por José Luis Camba Seara e Juan Carlos Sierra Freire

A parroquia rural galega chegou a desempeñar funcións que ían moito máis alá das propias da administración eclesiástica. Na actualidade, o seu papel como marco de veciñanza no ámbito rural galego segue tendo gran relevancia (Saavedra, Sobrado e Presedo, 2013). En 1580 contabilizábanse en Galicia 3.571 parroquias, a inmensa maioría de tipo rural e de pequena extensión (8 km2). A extensión actual da Parroquia de Parderrubias é de 8,3 km2.

Tal como sinalan Saavedra et al. (2013), desde a segunda metade do século XVI a vida comunitaria faise ao redor do templo parroquial. A inmensa maioría da poboación española do século XVI era analfabeta, constituíndo polo tanto a lectura e a escritura privilexios propios de clérigos, nobres e burgueses. Gran parte da cultura popular estaba plenamente influenciada polo Clero, influencia que en moitas ocasións caracterizábase pola intolerancia e a represión, atributos claramente reflectidos no Concilio de Trento (1545-1563) e, de maneira extrema, no labor da Inquisición.

As visitas pastorais ás Parroquias, das que en Ourense hai rexistros desde o ano 1480, permítennos apreciar como gran parte da vida comunitaria viraba ao redor do templo parroquial atopándose esta fortemente influenciada polo Clero: pago dos diezmos e outros tributos, cumprimento de obrigacións relixiosas, regulación de múltiples comportamentos, implicación nas obras parroquiais, etc. Baseándonos nas visitas episcopais realizadas no último terzo do século XVI á Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias daremos apoio a esta afirmación, ao longo dunha serie de artigos que iremos publicando. Neste primeiro traballo, referirémonos ás visitas realizadas á Parroquia polo Señor Bispo Juan de San Clemente e/ou o Visitador Xeral do Bispado de Ourense, o Licenciado Gerónimo Martínez, nos anos 1580, 1581, 1582 e 1583, sendo Párroco de Parderrubias Don Juan García, e as cales aparecen rexistradas no Libro Parroquial da época. Neses anos a Parroquia estaba integrada por 30 fregueses, e os seus destros eran valorados en cen ducados (o ducado era a moeda vixente nos séculos XVI e XVII en España, e tiña un peso de 3,6 gramos de ouro, equivalendo a 11 reais casteláns e un maravedí, ou 375 maravedíes).

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Visita pastoral do ano 1580. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Todas as visitas incluían unha primeira fase protocolaria que consistía na revisión e avaliación das condicións nas que se atopaba o Santísimo Sacramento, os Sagrados Oleos e a Pía do Bautizo. Con todo, o contido máis relevante destes rexistros son os mandatos que o Señor Bispo dirixe aos fregueses de Parderrubias. Estes mandatos pódense clasificar en dúas modalidades: 1) mandatos sobre a regulación das boas condutas dos fregueses e 2) mandatos sobre as ordenanzas relativas a obras e loxística do patrimonio que a Igrexa posuía en Parderrubias.

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Visita pastoral do ano 1581. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Regulación de boas condutas

Na visita realizada o 21 de maio de 1580, así como na levada a cabo o 22 de xaneiro de 1582, esíxese a aquelas persoas con testamentos por cumprir que os cumpran no día do enterro do finado que deixara o testamento e ao longo dese ano. Era práctica habitual que os fregueses, vendo preto o final da súa vida, deixasen un testamento verbal no que se establecía o número de curas asistentes ás honras fúnebres, así como o número de misas que estes deberían celebrar pola súa alma. É máis, na visita de 1582 exhórtase aos enfermos, tanto homes como mulleres, a que fagan os seus testamentos para “descargo de sus conciencias”.

O feito de acudir á misa os domingos e festas de gardar é un deber que todo cristián debe cumprir, polo que na visita de 1580 lémbrase aos fregueses, baixo mandato, acerca da obrigación de oír misa enteira todos os domingos e festas de gardar, debendo estar “callados, devotos, atentos e moi obedientes a su cura”. Na visita de 1582 concrétanse as penas ás que se expón todo aquel que non cumpra co devandito precepto:

“…oír misa entera todos los domingos e fiestas de guardar como son obligados de precepto so pena de un real para la fábrica por cada una que faltare en esta manera un cuartillo al que no llegare a la epístola y medio real al que no llegare al evangelio y un real a toda la misa”.

O comportamento en misa tamén era obxectivo do “manual dos bos costumes” e así, por exemplo, prohíbese falar de cousas profanas dentro da igrexa, pídese non arrimarse aos altares e que as mulleres non traian os seus fillos pequenos, pois “lloran e desasosiegan al rector y feligreses”, feito que lles poñería sen dúbida na disxuntiva de con quen deixalos, pois todo fregués estaba obrigado a asistir a misa.

Traballar ou mandar traballar un domingo ou festa de gardar en calquera labor penalízase con multa de catro reais (moeda de prata de 3,35 gramos que equivalía a 34 maravedíes) e penitencia pública participando na misa de domingo ou festa de gardar cunha vela acesa. Non acatar esta condena supoñía un castigo de maior rigor. Así, recóllese esta cuestión na visita do ano 1582:

…no trabajen ni manden trabajar en ningún labor ni casa so pena de cada cuatro reales para la fábrica e siendo rebeldes hagan una sentencia pública en la iglesia un domingo o fiesta de guardar estando a la misa mayor en cuerpo en pies descalzo e sin bonete con una bela de cera encendida en las manos e acabada la misa ofrezca la bela al cura e no lo cumpliendo los heviten de los oficios divinos y executen como bando”.

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Visita pastoral do ano 1582. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Pero talvez, o exemplo máis claro acerca de como se regulaba o comportamento dos fregueses atopémolo no caso do taberneiro Alonso Gulin, o cal constata a presenza de polo menos unha taberna en Parderrubias no ano 1580.

“…no viene a misa él y su mujer sino por días y que cuando viene el uno no viene el otro y se ocupan en de coger los feligreses los domingos y fiestas en su taberna antes de misa por lo cual el señor visitador le condenaron una libra de cera para la fábrica de la yglesia la cual se pague al mayordomo de la yglesia dentro de nueve días so pena de dos ducados y de que lo eviten y executen como bando que de aquí adelante los domingos y fiestas de guardar no recoja en su casa a los feligreses antes de misa a comer ni beber ni otras cosas y vengan oir misa entera marido y mujer y la gente de su casa so pena de dos ducados cada vez que no lo cumplieran aplicados según costumbre”.

Nesta mesma cuestión volve insistir na visita de 1582, o cal parece indicar que o “malo costume” de visitar a taberna antes de acudir á misa estaba bastante arraigada na Parroquia. Nesta ocasión fálase de “tabernas”, o que avalaría a hipótese da existencia de máis dunha, nas que se despacharían comida e bebida:

…los feligreses los domingos e festas de guardar antes de misa mayor no se vayan a las tabernas a comer beber ni jugar ni los taberneros no los reciban en sus casas ni les den naypes para jugar so pena de cada cuatro reales para la fábrica y siendo rebeldes hagan una penitencia pública como horando”.

Na visita de 1580 proponse regular tamén, mediante mandato, a “mala costume” que teñen algúns fregueses de acudir por negocios á misa de domingo ou festas de gardar a Parroquias próximas, polo que se pide que ningún fregués salga neses días da súa freguesía antes de oír misa.

Ademais da corrección de malos hábitos, os mandatos serven para lembrar aos fregueses a necesidade do cumprir cos cultos máis aló de asistir á misa. Nas visitas de 1581 e 1582 pídese ao Cura que ensine aos seus fregueses os misterios do Rosario co fin de que saiban rezalo, e que oito ou quince días antes das festas de Nadal, Corpus Christi e da nosa Señora (en setembro) avise aos fregueses para que se confesen e comulguen para gañar as grazas e indulxencias concedidas polo Santo Pai Gregorio XIII. Este feito avala que a festividade do Corpus Christi vénse celebrando en Parderrubias desde a súa instauración en Galicia alá polo século XVI, tal como xa expomos noutro traballo publicado neste Blogue acerca desta festa [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/11/02/e12-la-fiesta-de-corpus-en-parderrubias/].

Un dos mandatos incluídos na visita de 1582 fai referencia ao comportamento para seguir nas visitas do Santísimo Sacramento aos enfermos, tradición que o paso do tempo fixo desaparecer:

…luego que el cura e rector tañere las campanas haciendo señal para salir con el Santísimo Sacramento a visitar a los enfermos se junten a la iglesia y los acompañen con sus velas de cera encendidas en las manos los que pudieran so pena de cada su real para la lumbre del Santísimo Sacramento”.

A regulación de comportamentos adecuados entre os fregueses tamén se facía explícita para o caso dos enterros. O mandato rubricado en 1582 era moi claro neste sentido:

…y cuando hubieren difuntos bayan a sus entierros y los acompañen desde sus casas a la iglesia y allí asistan a los oficios que se les hiziere so pena de cada su real para la lumbre del Santísimo Sacramento”.

Este “manual de boas condutas” tiña espazo tamén para regulacións de obras de acción social. Así, na visita de 1580 ínstase a que se dea continuidade de forma habitual á acción do anterior Párroco, Don Francisco Alonso de Carballos, que doara en esmola 166 fanegas de pan para unha Alhóndiga da Misericordia co fin de repartir nos meses de necesidade entre os veciños (abril e maio, basicamente). A posta en marcha dunha “tulla” (almacén de cereais) regularizouse na visita do seguinte ano, realizada o 20 de agosto:

…todas las personas que deben pan a la tulla le acudan con el dentro de diez días primeros siguientes a la persona que le suele coger y no lo habiendo el Rector los quite de oficios divinos y demás desto les condene de un ducado…”.

Na visita do ano seguinte, a condena por incumprimento do devandito mandato faise explícita na persoa dun fregués de nome Domingo, quen se ve exposto a unha condena exemplarizante por violar o devandito mandato:

…de y pague las nueve fanegas de pan que debe a la tulla de la misericordia de la feligresía dentro de beinte dias primeros siguientes so pena descomunion y de cuatro ducados y de que lo hebiten de los oficios divinos y executen como bando”.

 Ordenanzas relativas a loxística e obras parroquiais

Á parte dos mandatos sobre boas condutas, nos rexistros de visitas episcopais atopámonos cos relativos á loxística e infraestruturas parroquiais. Na visita de 1580 pídese aos fregueses que compren un novo Misal, pois o único que hai é insuficiente cando se reúnen varios clérigos. Debe ser adquirido nun prazo de tres meses baixo multa de catro ducados, cantidade nada despreciable. Na visita realizada o 20 de agosto de 1581 demándase aos fregueses que no prazo de dous meses adquiran catro manteles para os altares e unhas vinaxeiras baixo pena de dous ducados destinados á compra da cera do Santísimo Sacramento, en caso de incumprimento.

Con todo, o mandato máis complexo exposto na visita de 1580 foi a petición da ampliación da igrexa, que quedaba pequena para albergar aos fregueses en misa de domingo. Lembremos que estamos a falar da igrexa que precedeu á actual, a cal sería construída case dous séculos despois, en 1765. Dise textualmente:

 “…que los feligreses alarguen para adelante la puerta principal de la iglesia doce pies a cada lado de buena piedra de cantería con su maderamiento y tejado de obra limpia y lúcida”.

Obra que debería estar rematada en tres anos, baixo pena de 20 ducados en caso de non cumprir co prazo. Esta ampliación da antiga igrexa ía asociada, como solicita o Visitador, ao derrube dunha casa de planta baixa sita diante da porta principal, propiedade de Constança e Domingos da Yglesia. Estas obras son lembradas nas visitas dos seguintes anos 1581 e 1582,  polo que supoñemos que non foron iniciadas no prazo convido. A esta reforma engadíronse outras na visita de 1582. Así, neste ano 1582 ínstase a iniciar outras obras importantes na igrexa. Esíxese arranxar o campanario (“y carguenlo mas pues se menea y podrá caer”) nun prazo de seis meses baixo pena de seis ducados, así como tellar a igrexa nos dous seguintes meses so pena de catro ducados.

Os mandatos da visita realizada o 13 de setembro de 1583 volven incidir nesta cuestión, limitándose practicamente todo o escrito ás esixencias ao cura e aos fregueses de acometer novas obras na igrexa:

…el Rector y feligreses por partes iguales conforme a la costumbre de este obispado levanten el Arco del Coro dos hiladas de piedra o tres… y el cura levante otras tres filadas de piedra al coro porque está muy bajo y le vuelvan a maderar de buena madera y quite la ventana que está en medio del altar mayor y quede todo llano y que los otros feligreses levante las paredes de la Yglesia otra hilada de piedra porque queda muy baja, lo cual cumplan cada uno por lo que le toque dentro de seis meses so pena de veinte ducados aplicados para obras pías”.

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Visita pastoral do ano 1583. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

En definitiva, a partir das visitas pastorais levadas a cabo en Parderrubias desde 1580 a 1583 podemos apreciar como a Igrexa exercía un estrito control sobre os seus fregueses e sobre o seu patrimonio. Este control tiña un carácter marcadamente represivo, pois como moi ben se puido apreciar todo mandato levaba emparellado, de forma explícita, un castigo económico polo seu incumprimento, tratándose en moitos casos de cantidades nada despreciables, que ían parar ás arcas da Igrexa para o seu mantemento. Se a esta fiscalización unimos o pago dos diezmos (décima parte do produto bruto producido en cada casa ao cabo do ano), que estaban vixentes desde o século VI, podemos facernos unha idea acerca da presión fiscal á que estaban sometidos os nosos antepasados por parte da Igrexa.


Referencias

Saavedra, P., Sobrado, H. y Presedo, A. (2013). La red parroquial y el clero rural en la Galicia en los siglos XVI-XIX: resultados de una investigación en curso. Obradoiro de Historia Moderna, 22, 93-128.


 

VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego.

Sobre como el Clero reglaba conductas y obras de los feligreses de Parderrubias en el siglo XVI (1580-1583). Por José Luis Camba Seara y Juan Carlos Sierra Freire

La parroquia rural gallega llegó a desempeñar funciones que iban mucho más allá de las propias de la administración eclesiástica. En la actualidad, su papel como marco de vecindad en el ámbito rural gallego sigue teniendo gran relevancia (Saavedra, Sobrado y Presedo, 2013). En 1580 se contabilizaban en Galicia 3.571 parroquias, la gran mayoría de tipo rural y de pequeña extensión (8 km2). La extensión actual de la Parroquia de Parderrubias es de 8,3 km2.

Tal como señalan Saavedra et al. (2013), desde la segunda mitad del siglo XVI la vida comunitaria se hace en torno al templo parroquial. La inmensa mayoría de la población española del siglo XVI era analfabeta, constituyendo por tanto la lectura y la escritura privilegios exclusivos de clérigos, nobles y burgueses. Gran parte de la cultura popular estaba plenamente influenciada por el Clero, influencia que en muchas ocasiones se caracterizaba por la intolerancia y la represión, atributos claramente reflejados en el Concilio de Trento (1545-1563) y, de manera extrema, en la labor de la Inquisición.

Las visitas pastorales a las Parroquias, de las que en Ourense hay registros desde el año 1480, nos permiten apreciar como gran parte de la vida comunitaria giraba en torno al templo parroquial, encontrándose ésta fuertemente influenciada por el Clero: pago de los diezmos y otros tributos, cumplimiento de obligaciones religiosas, regulación de múltiples comportamientos, implicación en las obras parroquiales, etc. Basándonos en las visitas episcopales realizadas en el último tercio del siglo XVI a la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias daremos apoyo a esta afirmación, a lo largo de una serie de artículos que iremos publicando. En este primer trabajo, nos referiremos a las visitas realizadas a la Parroquia por el Señor Obispo Juan de San Clemente y/o el Visitador General del Obispado de Ourense, el Licenciado Gerónimo Martínez, en los años 1580, 1581, 1582 y 1583, siendo Párroco de Parderrubias Don Juan García, y las cuales aparecen registradas en el Libro Parroquial de la época. En esos años la Parroquia estaba integrada por 30 feligreses, y sus diestros eran valorados en cien ducados (el ducado era la moneda vigente en los siglos XVI y XVII en España, y tenía un peso de 3,6 gramos de oro, equivaliendo a 11 reales castellanos y un maravedí, o 375 maravedíes).

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Visita pastoral del año 1580. Fuente: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Todas las visitas incluían una primera fase protocolaria que consistía en la revisión y evaluación de las condiciones en las que se encontraba el Santísimo Sacramento, los Sagrados Oleos y la Pila Bautismal. Sin embargo, el contenido más relevante de estos registros tiene que ver con los mandatos que el Señor Obispo dirige a los feligreses de Parderrubias. Estos se pueden clasificar en dos modalidades: 1) mandatos sobre la regulación de las buenas conductas de los feligreses y 2) mandatos sobre las ordenanzas relativas a obras y logística del patrimonio que la Iglesia poseía en Parderrubias.

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Visita pastoral del año 1580. Fuente: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Regulación de buenas conductas

En la visita realizada el 21 de mayo de 1580, así como en la llevada a cabo el 22 de enero de 1582, se exige a aquellas personas con testamentos por cumplir que los cumplan en el día del entierro del finado que había hecho testamento y a lo largo de ese año. Era práctica habitual que los feligreses, viendo cerca el final de su vida, dejasen un testamento verbal en el que se establecía el número de curas asistentes a las honras fúnebres, así como el número de misas que estos deberían celebrar por su alma. Es más, en la visita de 1582 se exhorta a los enfermos, tanto hombres como mujeres, a que hagan sus testamentos para “descargo de sus conciencias”.

El hecho de acudir a misa los domingos y fiestas de guardar es un deber que todo cristiano debe cumplir, por lo que en la visita de 1580 se recuerda a los feligreses, bajo mandato, acerca de la obligación de oír misa entera todos los domingos y fiestas de guardar, debiendo estar “callados, devotos, atentos e muy obedientes a su cura”. En la visita de 1582 se concretan las penas a las que se expone todo aquel que no cumpla con dicho precepto:

“…oír misa entera todos los domingos e fiestas de guardar como son obligados de precepto so pena de un real para la fábrica por cada una que faltare en esta manera un cuartillo al que no llegare a la epístola y medio real al que no llegare al evangelio y un real a toda la misa”.

El comportamiento en misa también era objetivo del “manual de las buenas costumbres” y así, por ejemplo, se prohíbe hablar de cosas profanas dentro de la iglesia, se pide no arrimarse a los altares y que las mujeres no lleven a sus hijos pequeños, pues “lloran e desasosiegan al rector e feligreses”, hecho que les pondría sin duda en la disyuntiva de con quién dejarlos, pues todo parroquiano estaba obligado a asistir a misa.

Trabajar o mandar trabajar un domingo o fiesta de guardar en cualquier labor se penalizaba con multa de cuatro reales (moneda de plata de 3,35 gramos que equivalía a 34 maravedíes) y penitencia pública participando en misa de domingo o fiesta de guardar con una vela encendida. No acatar esta condena suponía un castigo de mayor rigor. Así, se recoge esta cuestión en la visita del año 1582:

…no trabajen ni manden trabajar en ningún labor ni casa so pena de cada cuatro reales para la fábrica e siendo rebeldes hagan una sentencia pública en la iglesia un domingo o fiesta de guardar estando a la misa mayor en cuerpo en pies descalzo e sin bonete con una bela de cera encendida en las manos e acabada la misa ofrezca la bela al cura e no lo cumpliendo los heviten de los oficios divinos y executen como bando”.

Pero tal vez, el ejemplo más claro acerca de cómo se regulaba el comportamiento de los feligreses nos lo encontremos en el caso del tabernero Alonso Gulin, lo cual constata la presencia de al menos una taberna en Parderrubias en el año 1580.

“…no viene a misa él y su mujer sino por días y que cuando viene el uno no viene el otro y se ocupan en de coger los feligreses los domingos y fiestas en su taberna antes de misa por lo cual el señor visitador le condenaron una libra de cera para la fábrica de la yglesia la cual se pague al mayordomo de la yglesia dentro de nueve días so pena de dos ducados y de que lo eviten y executen como bando que de aquí adelante los domingos y fiestas de guardar no recoja en su casa a los feligreses antes de misa a comer ni beber ni otras cosas y vengan oir misa entera marido y mujer y la gente de su casa so pena de dos ducados cada vez que no lo cumplieran aplicados según costumbre”.

En esta misma cuestión se vuelve a insistir en la visita de 1582, lo cual parece indicar que la costumbre de visitar la taberna antes de acudir a misa estaba bastante arraigada en la Parroquia. En esta ocasión se habla de “tabernas”, lo que avalaría la hipótesis de la existencia de más de una, en las que se despacharían comida y bebida:

…los feligreses los domingos e festas de guardar antes de misa mayor no se vayan a las tabernas a comer beber ni jugar ni los taberneros no los reciban en sus casas ni les den naypes para jugar so pena de cada cuatro reales para la fábrica y siendo rebeldes hagan una penitencia pública como horando”.

En la visita de 1580 se propone regular también, mediante mandato, la “mala costumbre” que tienen algunos feligreses de acudir por negocios a misa de domingo o fiestas de guardar a Parroquias cercanas, por lo que se pide que ningún feligrés salga en esos días de su feligresía antes de oír misa.

Además de la corrección de malos hábitos, los mandatos sirven para recordar a los feligreses la necesidad del cumplir con los cultos más allá de asistir a misa. En la visitas de 1581 y 1582 se pide al Cura que enseñe a sus feligreses los misterios del Rosario con el fin de que sepan rezarlo, y que ocho o quince días antes de las fiestas de Navidad, Corpus Christi y de Nuestra Señora (en septiembre) avise a los feligreses para que se confiesen y comulguen para ganar las gracias e indulgencias concedidas por el Santo Padre Gregorio XIII. Este hecho avala que la festividad del Corpus Christi se viene celebrando en Parderrubias desde su instauración en Galicia allá por el siglo XVI, tal como ya defendimos en otro trabajo publicado en este Blog acerca de esta fiesta [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/11/02/e12-la-fiesta-de-corpus-en-parderrubias/].

Uno de los mandatos incluidos en la visita de 1582 hace referencia al comportamiento a seguir en las visitas del Santísimo Sacramento a los enfermos, tradición que el paso del tiempo hizo desaparecer:

…luego que el cura e rector tañere las campanas haciendo señal para salir con el Santísimo Sacramento a visitar a los enfermos se junten a la iglesia y los acompañen con sus velas de cera encendidas en las manos los que pudieran so pena de cada su real para la lumbre del Santísimo Sacramento”.

La regulación de comportamientos adecuados entre los feligreses también se hacía explícita para el caso de los entierros. El mandato rubricado en 1582 era muy claro en este sentido:

…y cuando hubieren difuntos bayan a sus entierros y los acompañen desde sus casas a la iglesia y allí asistan a los oficios que se les hiziere so pena de cada su real para la lumbre del Santísimo Sacramento”.

Este “manual de buenas conductas” tenía espacio también para regulaciones de obras de acción social. Así, en la visita de 1580 se insta a que se dé continuidad de forma habitual a la acción del anterior Párroco, Don Francisco Alonso de Robles, que había donado en limosna 166 fanegas de pan para una Alhóndiga de la Misericordia con el fin de repartir en los meses de necesidad entre los vecinos (abril y mayo, básicamente). La puesta en marcha de una “tulla” (almacén de cereales) se regularizó en la visita del siguiente año, realizada el 20 de agosto:

…todas las personas que deben pan a la tulla le acudan con el dentro de diez días primeros siguientes a la persona que le suele coger y no lo habiendo el Rector los quite de oficios divinos y demás desto les condene de un ducado…”.

En la visita del año siguiente, la condena por incumplimiento de dicho mandato se hace explícita en la persona de un feligrés de nombre Domingo, quien se ve expuesto a una condena ejemplarizante por violar dicho mandato:

…de y pague las nueve fanegas de pan que debe a la tulla de la misericordia de la feligresía dentro de beinte dias primeros siguientes so pena descomunion y de cuatro ducados y de que lo hebiten de los oficios divinos y executen como bando”.

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Visita pastoral del año 1582. Fuente: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Ordenanzas relativas a logística y obras parroquiales

Aparte de los mandatos sobre buenas conductas, en los registros de visitas episcopales nos encontramos con los relativos a la logística e infraestructuras parroquiales. En la visita de 1580 se pide a los feligreses que compren un nuevo Misal, pues el único que hay es insuficiente cuando se reúnen varios clérigos. Debe ser adquirido en un plazo de tres meses bajo multa de cuatro ducados, cantidad nada despreciable. En la visita realizada el 20 de agosto de 1581 se demanda a los feligreses que en el plazo de dos meses adquieran cuatro sábanas para los altares y unas vinajeras bajo pena de dos ducados destinados a la compra de la cera del Santísimo Sacramento, en caso de incumplimiento.

No obstante, el mandato más complejo planteado en la visita de 1580 fue la petición de la ampliación de la iglesia que se quedaba pequeña para albergar a los feligreses en misa de domingo. Recordemos que estamos hablando de la iglesia que precedió a la actual, la cual sería construida casi dos siglos después, en 1765. Se dice textualmente:

…que los feligreses alarguen para adelante la puerta principal de la iglesia doce pies a cada lado de buena piedra de cantería con su maderamiento y tejado de obra limpia y lúcida”.

Obra que debería estar terminada en tres años, bajo pena de 20 ducados en caso de no cumplir con el plazo. Esta ampliación de la antigua iglesia iba asociada, como solicita el Visitador, al derribo de una casa de planta baja sita delante de la puerta principal, propiedad de Constança y Domingos de la Yglesia. Estas obras son recordadas en las visitas de los siguientes años 1581 y 1582,  por lo que suponemos que no fueron iniciadas en el plazo convenido. A esta reforma se añadieron otras en la visita de 1582. Así, en este año 1582 se insta a iniciar otras obras importantes en la iglesia. Se exige arreglar el campanario (“…y lo carguen mas pues se menea y podrá caer”) en un plazo de seis meses bajo pena de seis ducados, así como tejar la iglesia en los dos siguientes meses so pena de cuatro ducados.

Los mandatos de la visita realizada el 13 de septiembre de 1583 vuelven a incidir en esta cuestión, limitándose prácticamente todo el escrito a las exigencias al cura y a los feligreses de acometer nuevas obras en la iglesia:

…el Rector y feligreses por partes iguales conforme a la costumbre de este obispado levanten el Arco del Coro dos hiladas de piedra o tres… y el cura levante otras tres filadas de piedra al coro porque está muy bajo y le vuelvan a maderar de buena madera y quite la ventana que está en medio del altar mayor y quede todo llano y que los otros feligreses levante las paredes de la Yglesia otra hilada de piedra porque queda muy baja, lo cual cumplan cada uno por lo que le toque dentro de seis meses so pena de veinte ducados aplicados para obras pías”.

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Visita pastoral de 1583. Fuente: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

En definitiva, a partir de las visitas pastorales llevadas a cabo en Parderrubias desde 1580 a 1583 podemos apreciar como la Iglesia ejercía un estricto control sobre sus feligreses y sobre su patrimonio. Este control tenía un carácter marcadamente represivo, pues como muy bien se ha podido apreciar todo mandato llevaba emparejado, de forma explícita, un castigo económico por su incumplimiento, tratándose en muchos casos de cantidades nada despreciables, que iban parar a las arcas de la Iglesia para su mantenimiento. Si a esta fiscalización unimos el pago de los diezmos (décima parte del producto bruto producido en cada casa al cabo del año), que estaban vigentes ya desde el siglo VI, podemos hacernos una idea más o menos clara sobre la presión fiscal a la que estaban sometidos nuestros antepasados por parte de la Iglesia.


Referencias

Saavedra, P., Sobrado, H. y Presedo, A. (2013). La red parroquial y el clero rural en la Galicia en los siglos XVI-XIX: resultados de una investigación en curso. Obradoiro de Historia Moderna, 22, 93-128.

E28. Se cumplen 450 años del nacimiento de 14 vecinos y de cuatro casamientos en Santa Olaia de Parderrubias (1566-2016). Por José Luis Camba Seara

E28. Se cumplen 450 años del nacimiento de 14 vecinos y de cuatro casamientos en Santa Olaia de Parderrubias (1566-2016). Por José Luis Camba Seara

Afirmaba el filósofo británico Edmund Burke, que “las gentes que nunca se preocupan por sus antepasados jamás mirarán hacia la posteridad”. En este afán por mirar a la posteridad situamos este brillante trabajo firmado por José Luis Camba Seara.

No es tarea fácil describir el origen de un pueblo con una dilatada historia como es el caso de Parderrubias, iniciada documentalmente allá por el año 957. José Luis nos adentra en el apasionante mundo de los primeros documentos que ponen nombre y apellidos a nuestros antepasados del siglo XVI. Gracias a su trabajo de investigación podemos conocer, entre otros muchos datos de gran relevancia, los nombres, por ejemplo, del primer vecino bautizado y de la primera pareja de casados en la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias.

Gracias, José Luis.

Juan Carlos Sierra Freire

Nota. Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano.


Cúmprense 450 anos do nacemento de 14 veciños e de catro casamentos en Santa Olaia de Parderrubias (1566-2016). Por José Luis Camba Seara

A parroquia de Parderrubias (a sua denominación cambia duns a outros documentos históricos (Parietes-Rubias, pardeRubias, Parderrubias, etc. (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/ubicacion-y-constitucion/) é un pobo, lugar ou vila, cuxo topónimo antigo data de fai máis de mil anos (Sánchez Pardo, 2008). Este autor fai mención a este lugar coa sua antiga denominación (Parietes Rubias) sendo altamente probable este a orixe da actual toponimia: Parderrubias. A sua primeira mención documental dataría do ano 957 nun documento dunha venda, documento ao que aluden tamén Sáez e Saez (1996) e López Sabatel (2013). Nun párrafo deste documento menciónase que no devandito ano 957:

Nigolago, Getina, Arias e Gogina, no seu propio nome, e Adaulfo e Menegundia, no seu nome e en representación dos seus sobriños, venden ao mosteiro de San Vicente a metade dunha vila” (López Sabatel, 2013, p. 85).

“...Et ipsa villa inter Minio et Arnogia, vocitata Parietes Rubias, pro quo accepimus de vobis precium, in quo et quanto nobis bene complacuit, per germanos capitales, quinque modios, vos dedistis et nos accepimus, et de ipso pretio apud vos nichil remansit in debito…”

É dicir, “…E a mesma vila entre o Miño e o  Arnoya, chamada Parietes Rubias, …”.

Igrexa
Igrexa Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias (século XVIII).

A obra citada de Sánchez Pardo (2008) inclúe un mapa coa ubicación das parroquias e aldeas  da hoxe denominada comarca Terras de Celanova, na provincia de Ourense, e no que aparecen os nomes das parroquias mencionadas polos seus topónimos antigos desa época, nun período comprendido entre os séculos IX e XIII (e posteriores), período  estudado por este historiador. Entre estas parroquias aparecen Parietes Rubias (Parderrubias) e pobos limítrofes como Peraria (Pereira), Villa Plana (Vilar), Spinoso (Espinoso), Montilanen (Muntián) ou Ravanal (Rabal). Sánchez Pardo, tendo en conta  o  nome da advocación da Parroquia (Santa Eulalia, Santa Olaya, Santa Olalla, Santa Baia) aventura que a súa orixe podería situarse no século V (véxanse as Figuras 1 e 2) .

No Censo de Pecheros do ano 1527, realizado na época de Carlos I (Instituto Nacional de Estadística, 2008), Parderrubias pertencía administrativamente á demarcación do Coto de Sobrado do Bispo que comprendía os pobos das parroquias de Sobrado do Bispo, Loiro, Parderrubias e Pereira. Este coto tiña entón 80 veciños (pecheros ou familias que pagaban os seus  impostos) e limitaba entre outros cos cotos de Bentrazes, Soutopenedo e Vilar de Paio.

Os Libros de Fábrica da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias

Deixando á marxe o debate cronolóxico sobre a antigüidade do topónimo Parderrubias (Parietes Rubias) vou expoñer algúns datos extraídos dos chamados Libros de Fábrica da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias que se conservan no Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Desde finais do século V estendeuse o costume da Igrexa Católica de levar un control estrito sobre os seus bens e posesións. Será a partir do século VI cando se chame a estos rexistros como Libros de Fábrica, porque neles faise referencia á masa de bens destinados ao mantemento da Igrexa. Será co Concilio de Trento (1545-1563) cando quedarán definitivamente reguladas as recomendacións para o uso e clasificación dos libros parroquiais, xeneralizándose desde entón o seu uso.

Os libros sacramentales dividíanse en libros de Bautizados, Matrimonios, Defuntos, Confirmados e Statu Animorum. Entre os de carácter administrativo diferenciábase os de Fábrica propiamente dos que levaban o control das Confrarías, Obras Pias e Misas Aniversario, Libros de Casas Reitorais, etc. Será precisamente  nesta época, no ano 1562, cando se realizan as primeiras anotacións dos Libros da Parroquia de Parderrubias.

Os Libros de Fábrica da Parroquia de Parderrubias que se conservan no Arquivo Histórico Diocesán de Ourense, son dos máis antigos da Diócese, tendo un incalculable valor e interese polos datos e referencias que neles se inclúen posibilitando coñecer a historia de Parderrubias a partir de mediados do século XVI, pois parte da mesma queda recollida neles. Estes libros constitúen un claro expoñente da realidade económica e social das parroquias rurales ao longo da Idade Moderna e unha magnífica ferramenta para reconstruír unha parte escasamente  coñecida da nosa historia.

Será no ano 1562 cando nos atopemos cos primeiros datos detallados da Parroquia de Parderrubias. No primeiro dos tres libros hai un documento eclesiástico  datado neste ano referido á visita que efectuou “a la parroquia de Santa Olaya de parde Rubias” o Visitador Xeral do Obispado de Ourense e “hallo por rretor  della a Alonso amigo de… y a  su  capellan Gregorio de prado…”.

Visita de la iglesia de sta Olaya depar de Rubias del año de 1562 aºs”(años). En la iglesia de Santaolayade par de R(ubias)… y anos del mes dehenero del ano de m(il e quinientos) y sesentaydos. El mag(nifi)co y muy Rvdmo señor—Anda visitador general  en todo el obispado de ore(nse) don fran(cisco) –larias ob(bis)po del s(ueb)o obispado… Magnifico sr my señor… y hallo por retor della a alonso amigo de… y su capellan que…. Y dice misa todos los domingos y días de fiestas…”.

Visitador
Documento que acredita a visita do Sr. Visitador do Obispado de Ourense á Igrexa Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias no ano 1562. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

O primeiro rexistro legible de bautizados que está documentado no Libro de Bautizados da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias, é o dunha nena chamada “constança” e que foi bautizada “el priº domingo de septiembre del año de 1564”. Foi bautizada polo párroco da igrexa  “francº do Casullo” cuxa sinatura pode verse no asentamento que se fai na dita partida de nacemento.

primeiro bautizo
Documento que acredita ao primeiro bautizado, legible, na Igrexa Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias no año 1564. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Ano de mil e cincocentos sesenta e seis: hai 450 anos

Centrándonos no ano de 1566, é decir hai  450 anos, a Parroquia de Parderrubias comprendía varios núcleos de poboación (Yglesia, aSeara, Bouças, Solbeyra, Nugueyroa), reseñados todos eles nos asentamentos de bautizados, casados e falecidos, así coma nos escritos das Visitas do Señor Visitador. Nestas datas a Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias contaba con 30 feligreses como se pode apreciar nos escritos dos Libros de Fábrica da mesma.

Visita obispo
Acta da Visita do Sr. Obispo de Ourense a Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias en 1581. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

En  1566 foron bautizados na Parroquia de Parderrubias 14 novos veciños, dos cales sete eran varóns e sete mulleres. Os meses nos que tiveron lugar os bautizos (e presumiblemente os nacementos) foron  xaneiro (1), febreiro (1), marzo (2), maio (1), agosto (2), setembro (2), outubro (1) e decembro (4). Todos eles eran veciños da Parroquia de Santa Olaia aínda que algúns dos seus pais procedían dalgunha Parroquia ou lugar diferentes.Os nomes dos novos bautizados e o de seus pais eran os seguintes:

“Cathalina: hija de alonso doniz e margarida

vartulome: hijo de Rº golin y de Antonia

pedro: hijo de alonso golin debaixo y de constança

catalina: hija de Antoº de noboa y de doña cathalina

pedro: hijo de pedro daSeara y de Ysabel golin hija de maria golin

maria: hija de juan de Sampedro y de Eynes

vartolome: hija de Jnº  de Sampedro y de maria

maria: hija de pedro daSeara y de dominga

Juan: hijo de Juan de layglesia y de Ysabel

simon: hijo de Vieyto das pias y de micia

Eynes: hija de francº  gºsy de Luzia

Luzia: hija de fernan pascual y de francª

antonio: hjo de Alonso golin y de margarida

marina : hija de frco martin y de maria “.

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Pila Bautismal da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias.

Nos asentamentos de bautizos aparecen, ademais do nome dos bautizados e o dos seus pais, o dos padriños, así como a data de celebración,  que normalmente era en domingo. Moitos dos nomes dos veciños apuntados (“pedro daSeara”, “juan de Sampedro”, “juan de layglesia”, “gregorio do campelo”, etc.) aparecen designados polo seu nome de pila seguido do da súa aldea ou lugar de veciñanza. Esta é unha caracterización  toponímica que aínda pervive actualmente como costume nos nosos pobos e aldeas. Noutros casos faise referencia, xunto co nome, ao seu parentesco (“muger da oº golin”, “hija de gonzº dasPias”, etc. ) ou ao seu oficio (“pedro zapateiro”, “criado de…”, “carpinteiro”, “capellan de Pereyras”, etc.). Tamén nalgún caso faise referencia a algún alcume  como “alonso golin elviejo” ou “alº do canal coxo”.

Algúns dos recén nados foron bautizados “causa necesitatis”. O bautizo únicamente se podía  administrar no propio fogar naqueles casos de máxima gravidade da situación ou perigo de morte. “Se pola distancia ou outras circunstancias o que debe ser bautizado non pode ir ou ser levado sen grave inconveniente á igrexa parroquial… pode e debe conferirse o bautismo noutra igrexa mais próxima… ou noutro lugar decente… Se o neno se atopa en perigo de morte debe ser bautizado sen demora” (Instituto Martín de Azpilcueta, 1983, p. 582).

Entre os anos 1565 e 1575 foron bautizados na parroquia de Santa Olaia de Parderrubias,  segundo se recolle do estudo dos seus asentamentos no Libro Parroquial 1 da devandita Parroquia, 126 nados, dos cales 54 (42,8%) foron homes e 72 (57,2%) mulleres. A media de bautizados nesta década foi duns 12 anuais, dos cales aproximadamente cinco eran homes e sete mulleres. Os anos cun maior número de bautizados foron 1569 e 1574 con 16, e 1566 con 14 (véxase Táboa 1). Todos os bautizados neste período, excepto un, que foi bautizado por “alonso gonzalez capellan de Pereyras”, fórono polo enton abade rector dela Blas Gonzalez.

Blas González
Documento firmado polo abade Blas Gonzalez, retor da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias entre 1565 e 1575. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Na Táboa 1 pódese observar a distribución dos bautizados entre 1565 e 1575 na Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias.

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Táboa 1. Distribución de bautizados entre os anos 1565 e 1575 na Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias. Elaborada por J. L. Camba Seara.

En canto aos casamentos celebrados na Parroquia no ano de 1566, figuran catro no citado Libro 1:

“Alonso ferro, vecino de ginzo, con Eynes doytomuro vecina de Parderrubias el 13 de henero”.

“Gonzalo doytomuro vecino de bouças con catalina vecina de Parderrubias el 12 de junio”.

“Juan perez, vº de sobrado y Antonia gonzalez vª de solveira el 10 de noviembre”.

“fernan giraldez vº de ulfe y maria daSeara de Parderrubias el 24 de noviembre”.

En todos estes casamentos oficiou como abade tamén Blas Gonzalez párroco de Santa Olaia de Parderrubias. É de destacar que estes matrimonios celebrábanse, como se pode comprobar pola veciñanza dos contraentes, entre os propios veciños de Parderrubias, e entre estes e  os doutras parroquias ou pobos próximos, e mesmo afastados como é o caso de veciños  de “ginzo” (Xinzo de Limia supostamente) ou “Sobrado”.

Boda 1566
Documento do asentamento dun matrimonio celebrado en “santa olaya deparderrubias” o 13 de xaneiro de 1566. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

No ano anterior, 1565, primeiro dos relacionados, figuran outros catro matrimonios:

“Afonso borrajo y Joana doytomuro el 17 de septiembre”.

“Dominga golin de Parderrubias y Diego de sanmamede vecino de sanmamede, el ultimo domingo de noviembre”.

“Rodrigo golin y Antonia martinez, el dia de San marcos”.

“Afonso doniz y margarida doytomuro el 9 de octubre”.

O casamento de “Bello Afonso borrajo y Joana doytomuro o 17 de septembro de 1565” é  o primeiro dos que aparecen no Libro de Bautizados da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias. “Fueron padrinos y testigos Pero de golín vº de moreras y ysabel muger de jnº dela iglsa“. Los casó Blas Gonzalez.

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Documento de asentamento do primeiro casamento rexistrado na Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias o 17 de septembro de 1565. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Todos estes nomes corresponden a  antepasados da Parroquia de Parderrubias que naceron, foron bautizados, traballaron, casaron e morreron nela e que forman parte da nosa memoria histórica,  o que da fe da existencia no século XVI  dunha  comunidade asentada e bastante numerosa no que hoxe é o noso pobo e arredores.

Noutra ocasión trataremos o estudo de falecidos e confirmados na Parroquia de Parderrubias durante esta época.


Referencias

Instituto Martín Azpilcueta (1983). Código de Derecho Canónico. Barañáin: EUNSA.

Instituto Nacional de Estadística (2008). Censo de Pecheros de 1528 y 1591. Madrid: INE.

López Sabatel, J. A. (2013). La villa altomedieval gallega: núcleo de estructuración social y escenario de feudalización. Social and Education History, 2, 78-100.

Sáez, E. y Sáez, C. (1996). Colección diplomática del monasterio de Celanova (842-1230). Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá.

Sánchez Pardo, J. C. (2008). Territorio y poblamiento en Galicia entre la Antigüedad y la plena Edad Media. Santiago de Compostela: Universidad de Santiago de Compostela.


VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego.

Se cumplen 450 años del nacimiento de 14 vecinos y de cuatro casamientos en Santa Olaia de Parderrubias (1566-2016). Por José Luis Camba Seara

La Parroquia de Parderrubias (su denominación cambia de unos documentos históricos a otros: Parietes-Rubias, pardeRubias, Parderrubias,  etc. (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/ubicacion-y-constitucion/) es un pueblo, lugar o villa, cuyo topónimo antiguo data de hace más de mil años (Sánchez Pardo, 2008). Este autor hace mención a este lugar con su antigua nominación (Parietes Rubias), siendo altamente probable éste el origen de la actual toponimia: Parderrubias. Su primera mención documental dataría del año 957 en un documento de una  venta, documento al que aluden también López Sabatel (2013) y  Sáez y Sáez (1996). En un párrafo de este documento se menciona que en dicho año 957:

“Nigolago, Getina, Arias y Gogina, en su propio nombre, y Adaulfo y Menegundia, en su nombre y en representación de sus sobrinos, venden al monasterio de San Vicente la mitad de una villa” (López Sabatel, 2013, p. 85).

“…Et ipsa villa inter Minio et Arnogia, vocitata Parietes Rubias, pro quo accepimus de vobis precium, in quo et quanto nobis bene complacuit, per germanos capitales, quinque modios, vos dedistis et nos accepimus, et de ipso pretio apud vos nichil remansit in debito…”

Es decir, “… Y la misma villa entre el Miño y el Arnoya, llamada Parietes Rubias…”.

Igrexa
Iglesia Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias (siglo XVIII).

La obra citada de Sánchez Pardo (2008) incluye un mapa con la ubicación de las parroquias y aldeas de la hoy denominada comarca Terras de Celanova, en la provincia de Ourense, y en el que aparecen las parroquias nombradas por sus topónimos antiguos entre los siglos X y XIII (y posteriores), periodo estudiado por este historiador. Entre estas parroquias aparece Parietes Rubias (Parderrubias) y pueblos limítrofes como Peraria (Pereira), Villa Plana (Vilar), Spinoso (Espinoso), Montilanen (Muntián) o Ravanal (Rabal). Sánchez Pardo, teniendo en cuenta el nombre de la advocación de la Parroquia (Santa Eulalia, Santa Olaya, Santa Olalla, Santa Baia) aventura que su origen podría situarse incluso en el siglo V. Véanse las Figuras 1 y 2.

 

En el Censo de Pecheros del año 1527, realizado en la época de Carlos I (Instituto Nacional de Estadística, 2008), Parderrubias pertenecía administrativamente a la demarcación del Coto de Sobrado del Obispo que comprendía los pueblos de las parroquias de Sobrado del Obispo, Loiro, Parderrubias y Pereira. Este coto tenía entonces 80 vecinos (pecheros o familias que pagaban sus  impuestos) y limitaba entre otros con los cotos de Bentrazes, Soutopenedo y Vilar de Paio.

Los Libros de Fábrica de la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias

Dejando a un lado el debate cronológico sobre la antigüedad del topónimo Parderrubias (Parietes Rubias) voy a exponer algunos datos extraídos de los denominados Libros de Fábrica de la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias que se conservan en el Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

Desde finales del siglo V se extendió la costumbre de la Iglesia Católica de llevar un control estricto sobre sus bienes y posesiones. Será a partir del siglo VI cuando se aluda a estos registros como Libros de Fábrica, denominados así porque en ellos se hace referencia a la masa de bienes destinados al mantenimiento de la Iglesia. Será con  el Concilio de Trento (1545-1563) cuando quedarán definitivamente reguladas las recomendaciones para el uso y clasificación de los libros parroquiales, generalizándose desde entonces su uso.

Los libros sacramentales se dividían en libros de Bautizados, Matrimonios, Difuntos, Confirmados y Statu Animorum. Entre los de carácter administrativo se diferenciaban los Libros de Fábrica propiamente dichos de los que llevaban el control de las Cofradías, Obras Pías y Misas Aniversario, Libros de Casas Rectorales, etc. Será precisamente en esta época, en el año 1562, cuando se realizan las primeras anotaciones de los Libros de la Parroquia de Parderrubias.

Los Libros de Fábrica de la Parroquia de Parderrubias que se conservan en el Archivo Histórico Diocesano de Ourense son de los más antiguos de la Diócesis, teniendo un incalculable valor e interés por los datos y referencias que en ellos se incluyen, posibilitando conocer la historia de Parderrubias a partir de mediados del siglo XVI,  pues parte de la misma queda recogida en ellos. Estos libros constituyen un claro exponente de la realidad económica y social de las parroquias rurales a lo largo de la Edad Moderna y una magnífica herramienta para reconstruir una parte escasamente conocida de nuestra historia.

Será en el año 1562 cuando nos encontremos con los primeros datos detallados de la Parroquia de Parderrubias. En el primero de los tres libros hay un documento eclesiástico datado en ese año referido a la visita que efectuó “a la parroquia de Santa Olaya de parde Rubias” el Visitador General del Obispado de Ourense, en donde “hallo por rretor  della a Alonso amigo de… y a  su capellan Gregorio de prado…”.

“Visita de la iglesia de sta Olaya depar de Rubias del año de 1562 aºs (años). En la iglesia de Santaolayade par de R(ubias)… y anos del mes dehenero del ano de m(il e quinientos) y sesentaydos. El mag(nifi)co y muy Rvdmo señor—Anda visitador general en todo el obispado de ore(nse) don fran(cisco) –larias ob(bis)po del s(ueb)o obispado… Magnifico sr my señor… y hallo por retor della a alonso amigo de… y su capellan que…. Y dice misa todos los domingos y días de fiestas…..”.

Visitador
Documento que acredita la visita del Sr. Visitador del Obispado de Ourense a la Iglesia Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias en el año 1562. Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

El primer bautizo, legible, que aparece registrado en el Libro de Bautizados de la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias, corresponde al de una niña llamada “constança”, bautizada “el priº domingo de septiembre del año de 1564” por el que era párroco “francº do Casullo”.

primeiro bautizo
Documento que acredita el primer bautizo, legible, en la Iglesia Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias en el año 1564. Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

Año de mil e quinientos sesenta e seis: hace 450 años

Centrándonos en el año de 1566, es decir, hace  450 años, la Parroquia de Parderrubias comprendía varios núcleos de población (Yglesia, aSeara, Bouças, Solbeyra, Nugueyroa), reseñados todos ellos en los asentamientos de bautizados, casados y fallecidos, así como en los escritos de las Visitas del Sr. Visitador. En esta época la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias contaba con 30 feligreses como se puede apreciar en los escritos de los Libros de Fábrica de la misma.

Visita obispo
Acta de la Visita del Sr. Obispo de Ourense a la Parroquia de de Santa Olaia de Parderrubias en 1581. Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

En 1566 fueron bautizados en la Parroquia de Parderrubias 14 nuevos vecinos, de los cuales siete eran varones y siete mujeres. Los meses en los que tuvieron lugar los bautizos (y presumiblemente, los nacimientos) fueron enero (1), febrero (1), marzo (2), mayo (1), agosto (2), septiembre (2), octubre (1) y diciembre (4). Todos ellos eran vecinos de la Parroquia de Santa Olaia, aunque algunos de sus padres procedían de alguna parroquia o lugar diferentes. Los nombres de los nuevos bautizados y los de sus padres eran los siguientes:

“Cathalina: hija de alonso doniz e margarida

vartulome: hijo de Rº golin y de Antonia

pedro: hijo de alonso golin debaixo y de constança

catalina: hija de Antoº de noboa y de doña cathalina

pedro: hijo de pedro daSeara y de Ysabel golin hija de maria golin

maria: hija de juan de Sampedro y de Eynes

vartolome: hija de Jnº  de Sampedro y de maria

maria: hija de pedro daSeara y de dominga

Juan: hijo de Juan de layglesia y de Ysabel

simon: hijo de Vieyto das pias y de micia

Eynes: hija de francº  gºsy de Luzia

Luzia: hija de fernan pascual y de francª

antonio: hjo de Alonso golin y de margarida

marina : hija de frco martin y de maria”.

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Pila Bautismal de la Iglesia Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias.

En los asentamientos de bautizos aparecen, además del nombre de los bautizados y el de sus padres, el de los padrinos, así como la fecha de celebración, que normalmente era en domingo. Muchos de los nombres de los vecinos reseñados (“pedro da Seara”, “juan de Sampedro”, “juan de layglesia”, “gregorio do campelo”, etc.) aparecen designados por su nombre de pila seguido del de su aldea o lugar de vecindad. Esta es una caracterización toponímica que aún pervive actualmente como costumbre en nuestros pueblos y aldeas. En otros casos se hacía referencia, junto con el nombre, a su parentesco (“muger de alº golin”, hija de gonzº dasPias”, etc.) o a su oficio (“pedro zapatero”, “criado de…”, “carpintero”, “capellan de Pereyras”, etc.). También en algún caso se hace referencia a algún apodo (alcume) como “alonso golin el viejo” o “alº do canal coxo”.

Algunos de los recién nacidos fueron bautizado “causa necesitatis”. El bautizo únicamente se podía administrar en el propio hogar en aquellos casos de máxima gravedad de la situación o peligro de muerte. “Si por la lejanía u otras circunstancias el que ha de ser bautizado no puede ir o ser llevado sin grave inconveniente a la iglesia parroquial… puede y debe conferirse el bautismo en otra iglesia más cercana… o en otro lugar decente… Si el niño se encuentra en peligro de muerte debe ser bautizado sin demora…” (Instituto Martín de Azpilcueta, 1983, p. 582).

Entre los años 1565 y 1575 fueron bautizados en la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias, según se extrae del estudio de sus asentamientos en el Libro Parroquial 1 de dicha Parroquia, 126 nacidos, de los cuales 54 (42,8%) fueron varones y 72 (57,2%) mujeres. La media de bautizados en esta década fue de unos 12 anuales, de los cuales aproximadamente cinco eran hombres y siete mujeres. Los años con un mayor número de bautizados fueron 1569 y 1574 con 16, y 1566 con 14 (véase la Tabla 1). Todos los bautizados en este periodo, excepto uno que fue bautizado por “alonso gonzalez capellan de Pereyras”, lo fueron por el entonces abad rector de ella “Blas Gonzalez”.

Blas González
Documento firmado por el abad Blas Gonzalez, rector da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias entre 1565 y 1575. Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

En la Tabla 1 se puede  observar la distribución de los bautizados entre 1565 y 1575 en la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias.

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Tabla 1. Distribución de bautizados entre los años 1565 y 1575 en la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias. Elaborada por J. L. Camba Seara.

Con respecto a los casamientos celebrados en la Parroquia en el año 1566, figuran cuatro en el citado Libro 1:

“Alonso ferro, vecino de ginzo, con Eynes doytomuro vecina de Parderrubias el 13 de henero”.

“Gonzalo doytomuro vecino de bouças con catalina vecina de Parderrubias el 12 de junio”.

“Juan perez, vº de sobrado y Antonia gonzalez vª de solveira el 10 de noviembre”.

“fernan giraldez vº de ulfe y maria daSeara de Parderrubias el 24 de noviembre.”

En todos estos matrimonios ofició como abad también Blas González párroco de Santa Olaia de Parderrubias. Es de destacar que estos matrimonios se celebraban, como se puede comprobar por la vecindad de los contrayentes, entre los propios vecinos de Parderrubias, o entre estos y los de otras parroquias o pueblos próximos, e incluso alejados como es el caso de vecinos de ginzo (Xinzo de Limia, supuestamente) o Sobrado.

Boda 1566
Documento de asentamiento de un matrimonio celebrado en “santa olaya deparderrubias” el 13 de enero de 1566. Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

En el año anterior, 1565, primero de los relacionados, figuran otros cuatro matrimonios:

“Bello Afonso borrajo y Joana doytomuro el 17 de septiembre”.

“Dominga golin de Parderrubias y Diego de sanmamede vecino de sanmamede, el ultimo domingo de noviembre”.

“Rodrigo golin y Antonia martinez, el dia de San marcos”.

“Afonso doniz y margarida doytomuro el 9 de octubre”.

Por tanto, el matrimonio de Bello Afonso borrajo con Joana doytomuro celebrado el 17 de septiembre de 1565 supone el primer casamiento registrado en la Parroquia. Fueron padrinos y testigos”pero de golín vº de moreras y ysabel mujer de jnº dela iglsa”.

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Documento de asentamiento del primer casamiento registrado en la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias el 17 de septiembre de 1565. Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

Todos estos nombres corresponden a antepasados de la Parroquia de Parderrubias que nacieron, fueron bautizados, trabajaron, se casaron y fallecieron en ella, y que forman  parte de  nuestra memoria histórica, lo que da fe de la existencia en el siglo XVI de una comunidad asentada y bastante numerosa en lo que hoy es nuestro pueblo y alrededores.

En otra ocasión abordaremos el estudio de fallecidos y confirmados en la Parroquia de Parderrubias durante esta época.


 Referencias

Instituto Martín Azpilcueta (1983). Código de Derecho Canónico. Barañáin: EUNSA.

Instituto Nacional de Estadística (2008). Censo de Pecheros de 1528 y 1591. Madrid: INE.

López Sabatel, J. A. (2013). La villa altomedieval gallega: núcleo de estructuración social y escenario de feudalización. Social and Education History, 2, 78-100.

Sáez, E. y Sáez, C. (1996). Colección diplomática del monasterio de Celanova (842-1230). Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá.

Sánchez Pardo, J. C. (2008). Territorio y poblamiento en Galicia entre la Antigüedad y la plena Edad Media. Santiago de Compostela: Universidad de Santiago de Compostela.

E23. Campanas de Parderrubias…. cuando os oigo tocar. Por Juan Carlos Sierra Freire

E23. Campanas de Parderrubias…. cuando os oigo tocar. Por Juan Carlos Sierra Freire

Cando vos oio tocar, campaniñas, campaniñas,… cando de lonxe vos oio, penso que por min chamades”.

(Rosalía de Castro)

En la actualidad, en Parderrubias, se oyen las campanas con mucha menor frecuencia que antiguamente, siendo su sonido cada día más ocasional en nuestra Parroquia, coincidiendo casi exclusivamente con algún acto litúrgico y, en la mayoría de ocasiones, se trata de frías campanadas provocadas por un impasible sistema mecánico completamente ajeno a la virtuosa mano del ser humano. El avance y desarrollo socioeconómico hizo que las campanas dejasen de cumplir con su noble función de comunicación y anunciación de nuevas en beneficio de métodos más modernos. Antiguamente, las campanas de la iglesia de Santa OIaia de Parderrubias hablaban todos los días, y todo el vecindario era conocedor de su rico y variado lenguaje. Marcaban las horas más importantes de cada jornada, convocaban al rezo, llamaban a los feligreses a misa, anunciaban las festividades más importantes de la Parroquia, avisaban de los peligros lanzando llamadas de auxilio (en caso de incendios, por ejemplo) y, como no, comunicaban la muerte y emplazaban al duelo.

“Si por siempre enmudecieran, ¡qué tristeza en el aire y el cielo!, ¡qué silencio en las iglesias!, ¡qué extrañeza entre los muertos!”.

(Rosalía de Castro)

Basándome en un excelente trabajo de mi antiguo Profesor, tristemente desaparecido, Fidalgo Santamariña (2009), vamos a adentrarnos en la cultura y en el lenguaje de las campanas en el ámbito rural gallego, tomando como referencia el ejemplo de Parderrubias. El emotivo sonido del tañido de unas campanas en nuestro mundo rural tiene detrás de sí una dilatadísima historia. Su origen habría que buscarlo tres mil años antes de Cristo en la cultura china, en principio, sin relación aparente con la religión. Será el cristianismo quien comience a hacer uso de este ingenio, a partir del siglo V, para llamar a la oración. En esa primera época no se denominaba “campana”, el término como tal tiene su origen en las primeras fundiciones que se hicieron en la región italiana de Campania en el siglo VI.

A pesar de que existen diferentes tipos de campanas, el más habitual en el mundo rural gallego, como es el caso de Parderrubias, es el esquilón: campana con un perfil largo y estilizado. Las campanas eran elaboradas por los fundidores, oficio que se transmitía de padres a hijos. Su constitución es una mezcla de cobre (80%) y estaño (20%). En épocas más modernas se optaba en ocasiones por refundir la vieja campana agrietada y deteriorada para elaborar una nueva. Así, por ejemplo, en el año 1951, siendo párroco Don José Rodríguez Barreiros (O Cura Vello), se lleva a cabo en Lalín la refundición de la campana grande de la iglesia de Parderrubias. En ocasiones, el sonido de la campana nueva no mejoraba al de su predecesora, y así se lo he escuchado a personas mayores de la Parroquia refiriéndose a nuestra campana más reciente.

Las campanas pueden ser tocadas de varias maneras, dependiendo de lo que sus sonidos quieran transmitir. Fidalgo Santamariña (2009) habla de tres modos habituales en nuestro contexto: 1) volteo (las campanas giran completamente, quedando totalmente invertidas durante el giro), 2) repicado o “repenicado” (se lleva a cabo con las manos, de forma muy viva, sin imprimir movimiento a las campanas), y 3) toque (el badajo golpee de forma pausada los laterales de la campana). En Parderrubias, el primero de ellos, el volteo, no se ha empleado debido a la colocación de los esquilones en el campanario. En cualquiera de los casos, el proceso de toque era manual, siendo el “repenicado” el más complejo, pues requiere de fuerza, habilidad y ritmo para sacar sonido a las dos campanas a la vez.

Tocar las campanas, o al menos algunos de los toques, no estaba ni está al alcance de cualquiera. La habilidad que se requería, sumada a la dedicación que está tarea exigía (se tocaba varias veces al día y, en ocasiones, horas seguidas, como en el caso del toque a difunto), hace que sobresalga en nuestro ámbito rural la figura del sacristán. Entre las múltiples funciones que realizaba, incluía la de tocar las campanas. Esta tarea la combinaba con el mantenimiento de la iglesia, ayudar a misa, ayudar al cura en bautizos, bodas y entierros, recoger el dinero de las limosnas o de los responsos, etc. Hemos señalado en otra ocasión que en la década de los años treinta, en Parderrubias, el sacristán (Tío Francisco) había sido el testigo del 60% de los bautizos que habían tenido lugar en esos años [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/01/15/e19-parderrubias-sus-ninos-de-la-guerra/]. El oficio de sacristán, por sí mismo, tenía la suficiente relevancia como para dar el nombre a la familia a la que pertenecía; así, por ejemplo, en Parderrubias se habla de la familia de “Os Sancristás”. Como ocurría con otros oficios, el de sacristán tenía su remuneración, en la mayoría de casos en especies. Así, era habitual que un domingo después de la Pascua pasase por las diferentes casas de los vecinos pidiendo “a avinza” (en Parderrubias también se denominaba “o copelo”) en maíz, trigo, centeno, patatas, etc. (Araújo Iglesias,  1997). En Parderrubias, la figura del sacristán desaparece a finales de la década de los años ochenta del pasado siglo. Los últimos tres sacristanes de la Parroquia fueron Francisco Seara (Tío Francisco) hasta finales de los años 30, Ángel Outumuro (Tío Anxel) hasta finales de la década de los años 70 y Hermenegildo Outumuro hasta finales de los años 80.

Centrémonos en los mensajes que nos transmitían las campanas, es decir, en aquello que se encargaron de comunicarnos durante siglos. Tomando como referencia básica el trabajo de Fidalgo Santamariña (2009), los toques de campanas en nuestro ámbito tenían cuatro grandes funciones: llamar a la población, iniciar alguna actividad, comunicar noticias y dar una señal de alarma.

Una de las funciones con más arraigo, y que en cierta medida se sigue manteniendo, es llamar a los vecinos a la oración o convocarlos a actos litúrgicos. En el trabajo publicado en este Blog, en el que Sierra Fernández aborda las medidas del tiempo, [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/01/20/e20-unidades-de-medida-tradicionales-en-parderrubias-por-avelino-sierra-fernandez/] se indica que las campanas de Parderrubias tocaban en cuatro momentos diferentes del día convocando a la oración: 1) Toque del Alba a las 6 de la mañana, 2) Toque del Angelus a mediodía, 3) Toque de Oración a las 6 de la tarde, y 4) Toque de Ánimas al final del día. Indirectamente, estos toques de campana marcaban la distribución de la jornada laboral. El Toque del Alba -una tanda de campanadas- habitualmente convocaba a la misa y se producía media hora antes de iniciarse ésta. El Angelus consistía en tres campanadas de tres toques, seguidas de una pausa, terminando con nueve toques más suaves, que convocaban al rezo del Angelus o del Ave María, exigiendo una pausa en las labores que se estaban realizando en ese momento. En el Toque de Ánimas sonaban cinco campanadas dobles pausadas, alternándose ambas campanas, que llamaban al rezo por las Ánimas del Purgatorio. De todos estos toques, únicamente se conservan en la actualidad los del Angelus y los de llamar a misa, la cual durante la semana se celebra al atardecer, mientras que en domingos y festivos tiene lugar por la  mañana. La llamada a misa se hace media hora antes de su inicio (“A Primeira”, que consiste en una tanda de toques seguidos de una pausa y de un toque final), y quince minutos antes (“A Segunda”, tanda de toques seguidos de una pausa y de dos toques finales).

En medio do concerto sin segundo que fan as noites dolces e caladas,  resoa o triste son das campás, que cal voces doutro mundo dobran con misteriosas bateladas o toque de oración”.

(Lamas Carvajal)

La segunda función importante de las campanas es comunicar el inicio de ciertas actividades, básicamente de corte religioso. Muchos de los actos litúrgicos, y ciertos fragmentos de los mismos, eran y son anunciados a los vecinos de Parderrubias a toque de campana. En la actualidad todavía se anuncia el inicio de la misa con tres toques de campana (“A Terceira”). En la misa de Jueves Santo y de Sábado Santo -antiguamente Sábado de Gloria-, las campanas repican durante la misa anunciando el inicio del Gloria (Gloria in excelsis Deo, et in terra pax hominibus bonae voluntatis…). En la festividad del Corpus Christi, el repique de campanas anuncia la presencia de la Santa Custodia en las calles, manteniéndose durante todo el recorrido de la Procesión desde la iglesia hasta el Cruceiro de O Trabazo y viceversa. En la actualidad, son únicamente estas tres ocasiones (Jueves Santo, Sábado Santo y Corpus Christi) en las que todavía se sigue tocando manualmente las campanas; el resto de toques son resultado de automatismos mecánicos. Dada su larga duración, probablemente sea en la procesión de Corpus cuando las campanas de la iglesia de Santa Olaia de Parderrubias muestran su mayor espectacularidad. Dado el esfuerzo que supone mantener el repicado durante un prolongado tiempo, son dos vecinos, subidos en el campanario, los que se turnan para ejecutar dicha tarea. Como ya hemos señalado, el repicado exige fuerza, habilidad y ritmo, estando una brillante ejecución al alcance de muy pocos. En estas últimas décadas esta función viene siendo realizada de forma virtuosa por Benito Outumuro y Valentín Seara.

La tercera función relevante que las campanas han tenido desde siempre en Parderrubias ha sido la de comunicar nuevas. Hay zonas de Galicia en las que las campanas anunciaban un nacimiento o una despedida de soltero, sin embargo, en Parderrubias esta función se limitó básicamente al momento de la muerte. Sin duda alguna, los sonidos de campana más impactantes y conmovedores que yo recuerdo desde niño son el toque a agonía y el toque de difunto. El fallecimiento de un vecino se comunicaba mediante el toque de agonía, que consistía en una serie de, aproximadamente, treinta toques (“badaladas”) a las que seguía un silencio y tres toques, dos con la campana grande y uno con la pequeña. El velorio es comunicado mediante toques de difunto, que se realizan desde que el fallecido está de cuerpo presente hasta momentos previos a la conducción del féretro a la iglesia parroquial. Consiste en la repetición de toques individuales, combinados por momentos con dos toques, entre los que se producen silencios prudenciales. La salida del féretro de la vivienda del finado (en la actualidad, del velatorio) se anuncia apurando el toque de difunto, el cual es mantenido hasta que el féretro traspasa el umbral de la iglesia para iniciarse el funeral. Antiguamente el toque de difunto también se escuchaba desde el anochecer del Jueves Santo hasta el Viernes Santo, incluyendo su madrugada.

Campás da miña aldeia, que tendes tristura na serán crara, vós sodes a lingua i o alento dende onde nos dan o derradeiro adeus as ialmas”.

(Mariño Lago)

Por último, la cuarta función que cumplieron las campanas en Parderrubias -a fecha de hoy prácticamente extinguida-, era la de dar señales de alarma o llamadas de auxilio a la población. En nuestro pueblo, el toque más frecuente que cumplía con esta función era el de arrebato cuando se producía algún incendio en una “palleira”, “palleiro”, “aira”, casa o, en tiempos más recientes, en el monte. Lamentablemente, este tipo de sucesos fueron habituales entre nuestro vecindario. A modo de ejemplos, el 24 de octubre de 1923, El Correo de Galicia publica la noticia de un violento incendio en la casa de Claudino Fernández sofocado gracias a la pericia de los vecinos. En el verano de 1940 se desencadena, a las tres de la tarde, en A Aira un voraz incendio que arrasa 14 medas de centeno, perdiendo 13 familias del pueblo toda la cosecha de cereales (La Región, 2 de agosto de 1940). La Voz de Galicia, el 13 de septiembre de 2003, informa que la importante movilización de los vecinos evitó que el fuego de un incendio forestal alcanzase las viviendas. En todos estos casos el sonido de las campanas pedía auxilio a los vecinos para que acudiesen a sofocar las llamas. Se trataba de un toque muy acelerado con la campana grande que solía comenzar con tres toques separados. Aunque la llamada de auxilio más frecuente emitida por las campanas de la iglesia de Parderrubias se asocia a los incendios, ésta no fue la única. Este hecho queda avalado en el crimen que tuvo lugar en el año 1936 en la Casa Rectoral, el cual abordamos en otro artículo [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/01/08/e17-crimen-en-la-casa-rectoral-de-parderrubias-en-el-ano-1936/]. En este suceso, una de las primeras acciones que llevaron a cabo los asaltantes fue la de cortar el cable que permitía tocar las campanas de la iglesia, con el fin de evitar que se solicitase auxilio.

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En definitiva, las campanas y sus sonidos forman parte del patrimonio de Parderrubias, y a pesar de que algunas de sus funciones hayan desaparecido, así como en gran medida el virtuosismo humano necesario para hacerlas hablar, delegándolo a un frío automatismo mecánico, las “badaladas” seguirán siendo, en Parderrubias, un estímulo añorado para nuestro oído. Parafraseando a nuestra gran poetisa “…cuando os oigo tocar …sin querer vuelvo a llorar”.

“Campanas de Bastabales, cando vos oio tocar mórromo de soidades”.

(Rosalía de Castro)


Referencias

Araújo Iglesias, M. A. (1997). A Merca. Antropoloxía dun Concello Galego. Vigo: Ir Indo Edicións.

Fidalgo Santamariña, A, (2009). A linguaxe tradicional das campás: un exemplo de patrimonio sonoro. En X.A. Fidalgo Santamariña, X.M. Cid Fernández, M. Fernández Senra y X. Fernández Senra (Coords.), II Congreso de Patrimonio etnográfico galego. Actas (pp. 67-82). Ourense: Deputación de Ourense.

E17. Crimen en la Casa Rectoral de Parderrubias en el año 1936. Por Juan Carlos Sierra Freire

E17. Crimen en la Casa Rectoral de Parderrubias en el año 1936. Por Juan Carlos Sierra Freire

En el mes de junio de 1919, una vez fallecido el cura don Benito Garrido, se hace cargo de la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias don Alfonso Losada Fernández, párroco en ese momento de Pereira de Montes. Permaneció en el cargo hasta junio de 1921, fecha en la que llega como encargado de la Parroquia don Adolfo Outumuro Outumuro, natural de O Outeiro. Lamentablemente, don Adolfo fallece muy joven a la edad de 31 años, víctima de una grave enfermedad. Ello hace que solo tres años después de haberse ido, don Alfonso retome de nuevo las riendas de la Parroquia durante unas semanas. Esta fue su primera etapa en la Parroquia, que sería regentada durante los siguientes cinco años por don José Balboa González (1924-1925), don Pedro Vázquez González (1925-1926) y don Ambrosio Cid Fariñas (1926-1929). Un día de 1929, don Alfonso regresa nuevamente para hacerse cargo de la Feligresía. En ese momento, no se podía imaginar que su nueva etapa al frente de la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias finalizaría trágicamente en la madrugada del 13 de junio de 1936. Don Alfonso Losada había nacido en Leborín (Barxa) en 1883 en el seno de la familia de Benito y Agustina.

El 14 de junio de 1936 varios periódicos locales y nacionales (La Región, El Pueblo Gallego, El Compostelano, La Vanguardia, Gaceta de Tenerife, etc.) se hacían eco de uno de los sucesos más dramáticos ocurridos en el siglo XX en Parderrubias: el asalto a la Casa Rectoral (hoy desaparecida con el paso del tiempo) en la que vivía el Párroco don Alfonso Losada Fernández. Aunque en un primer momento, y dada la situación prebélica que vivía España, pudo parecer un crimen político, el suceso no tuvo ninguna connotación política más allá del intento de robo perpetrado por delincuentes comunes. No obstante, el diario La Región del 14 de junio apuntaba a causas de índole político-social asociadas al clima de desconcierto social que se vivía en la provincia, al igual que en el resto del país:

En el fondo nos referimos al cambio de rumbo, o siquiera esbozo de cambio, que piensa imprimirle a su política social el Gobierno. Refiriéndonos a este suelto, una vez más, y van ciento, a la situación anárquica en que se lleva desenvuelto durante esta semana pasada nuestra ciudad y no pocos puntos más de la provincia. Aún ayer de madrugada un nuevo atentado, un nuevo crimen. El cura de Parderrubias vio asaltada a  mano armada su casa y sin haberle dado tiempo ni para intentar levantarse del lecho fue acribillado a balazos, y en estado gravísimo fue trasladado al hospital nuestro. Así están los pueblos nuestros, así se hallan cuantos allí viven en paz a merced de todos los detritus de esta conflagración social. Ya no respetan nada, ya nada dejan en pie los nuevos bárbaros, toda esa desdichada gente envenenada de las aldeas, ya nada les importa ni coarta, y con el saqueo, el incendio y con el asesinato están arrasándolo todo”. 

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Casa Rectoral de Parderrubias

A partir de las noticias publicadas por la prensa escrita en esos días y del testimonio de  algunos testigos del suceso, podemos saber que, en la madrugada del 13 de junio de 1936, dos individuos entran en la Casa Rectoral con la intención de robar. Habían permanecido escondidos desde varias horas antes en una casa próxima, esperando la oscuridad de la noche y a que abandonasen la Rectoral algunas visitas que había tenido el cura durante la tarde, entre ellas la del seminarista Felisindo Grande Seara (véase Don Felisindo Grande Seara). Como consecuencia de la resistencia que ofrece el cura para evitar el robo y de sus gritos de auxilio, los asaltantes le descerrajan varios tiros, dos de los cuales le dañan mortalmente un pulmón y los intestinos (El Pueblo Gallego, 14 de junio de 1936). Aun así, los asaltantes lograron apoderarse de algún dinero y de varios objetos (La Vanguardia, 14 de junio de 1936). Ante los gritos de auxilio de la víctima, acuden los vecinos del pueblo, que observando la gravedad del herido se organizan para ir a caballo hasta la Parroquia cercana de Pereira de Montes, con la finalidad de avisar a su Párroco, don Castor Gayo Arias, para que se acercase hasta Parderrubias con el objeto de impartir la extremaunción al malherido, y tratar de llevarlo a un centro hospitalario (El Compostelano, 15 de junio de 1936).  Los primeros vecinos que llegan a la Rectoral, ubicada al lado de la iglesia parroquial, intentan repicar las campanas para pedir auxilio, pero se encuentran con la sorpresa de que la cuerda había sido estratégicamente cortada.

Los autores del crimen habían sido los mismos malhechores que cometieran meses atrás el homicidio del conocido ganadero Manuel Mera. Se trataba de Constantino Vázquez, natural de la provincia de Lugo, y José Campos (Pepe das Hortas), de nacionalidad portuguesa. Son detenidos días después del crimen por la Guardia Civil de Celanova en O Forriolo. Se trata de viejos conocidos de la Justicia, pues habían estado ya en prisión en anteriores ocasiones por diversos robos.  El diario La Región, 15 idas después del asalto, informaba de la singular detención de los dos criminales:

En Forriolo, pueblecito situado en una montaña del término de La Bola, merodeaban dos sujetos de ‘pinta’ sospechosa. En la tarde del día 23, y en un punto de las inmediaciones del mentado pueblo, y precisamente en el que hace unos dos meses asesinaron a José Mera, vecino de San Mamed, y al pie de una pequeña cruz sugeridora del sitio en donde había sido perpetrado el horroroso hecho, se sentaron dichos sujetos y se pusieron a merendar tranquilamente, a la vez que comentaban aquel triste suceso. En cuyo momento pasó por allí una mujercita enlutada a la que llamó la atención la actitud de aquellos sujetos desconocidos. Dicha mujer era hija política del infortunado Mera. Al pasar les oyó decir: ‘ ¡rezaremos un padrenuestro por el muerto!’ Al llegar al pueblo dio cuenta de lo ocurrido y todos los vecinos coincidieron en que tales sujetos debían de ser unos maleantes. Como al día siguiente les volvieron a ver por aquellos lugares, acordaron detenerles y salieron en su persecución. Aquellos, al verse perseguidos, se internaron en el monte y al ser descubiertos acometieron a tiros a sus perseguidores. Pero estos no se atemorizaron, si bien pidieron auxilio a la Comandancia de la Guardia Civil de Celanova. Inmediatamente con el celo y actividad que ponen en todas sus actuaciones las fuerzas de dicho puesto, salió el cabo y cuatro números a auxiliar a los vecinos de Forriolo y con la ayuda de estos procedieron a la captura y detención de los referidos sujetos. Al ser interrogados dijeron llamarse José Campos (‘Pepe das Hortas’), de unos 40 años y de nacionalidad portuguesa, y Constantino Vázquez Pérez, de la misma edad, natural de Lugo. Al ser registrados le fue encontrado al portugués el reloj que llevaba el José Mera cuando fue asesinado, el que fue reconocido por un hijo de este. Una pistola, un revólver, unos prismáticos y un arsenal de artefactos útiles para el robo. Interrogados sobre la procedencia del reloj confesaron ser efectivamente del infortunado Mera, a quien habían robado y dado muerte. También confesaron ser los autores del asesinato frustrado del cura de Parderrubias don Alfonso Losada. Explicaron el hecho con toda clase de detalles y que el que había hecho los disparos fuera el ‘Pepe das Hortas'” (La Región, 27 de junio de 1936).

El Libro Parroquial de Parderrubias, en el apartado referido a la relación de sacerdotes que rigieron la Parroquia, hace una precisa descripción del suceso con detalles no reflejados en la prensa de la época. En esa relación de curas, al llegar a don Alfonso Losada Fernández, en las páginas escritas años después de su muerte, se señala que “desempeñó el cargo hasta el día 13 de junio de 1936, fecha en que fue vilmente asesinado”. Y a continuación se hace una descripción pormenorizada de los hechos, en la que algunos detalles no coinciden con lo publicado por la prensa:

“A las dos horas (por tanto en plena noche) del mes de junio de mil novecientos treinta y seis, dos hombres, después de haber taladrado y abierto la puerta que da al Cementerio entraron en la habitación-dormitorio del párroco y le dispararon dos tiros hiriéndolo mortalmente.

A las voces de auxilio acudieron los vecinos sin dar tiempo a  los malvados para el robo ni pudieron tan siquiera verlos; a los pocos días fueron capturados y entraron en la cárcel pero enseguida los pusieron en libertad porque gobernaba entonces el Frente Popular. Al ocurrir el Alzamiento de Franco, dieron con ellos; uno cayó cerca de Barbantes perseguido por la Guardia Civil; otro cayó e Corbillón o sea fue capturado por una partida de falangistas que lo llevaron al monte del Furriolo donde, por lo visto, los mismos ladrones habían robado y dado muerte a un ganadero apellidado Mera; de allí lo llevaron a la cárcel de Celanova donde a los pocos días ya no estaba…

Volvamos al Párroco. El Párroco en gravísimo estado fue llevado a un Sanatorio a Orense, pero no quisieron intervenirle por considerarlo gravísimo; así que se vio en la necesidad de entrar en el Hospital Provincial en medio de insultos y blasfemias; tampoco allí quisieron intervenirle por considerar inútil toda intervención, pues los proyectiles le habían atravesado un pulmón.

Toda la parroquia fue a visitarle y él declaró solemnemente que ninguno de sus feligreses había tenido parte en el crimen y que todos eran muy amantes de su párroco.

El día veintiséis del mismo mes volvieron a traerlo a la Rectoral y murió a las 18 horas del día veintiocho o sea dos días después.

El día treinta le dieron sepultura y tuvieron un solemnísimo funeral al que asistieron más de treinta sacerdotes y la parroquia en pleno”.

En el libro de difuntos de la Parroquia de Parderrubias podemos leer:

“…falleció el día veintiocho del actual a consecuencia de un colapso cardíaco según certificación facultativa. Hizo testamento en el Hospital de Orense por ante el Notario Sr. Gambón donde hace constar su última voluntad… Fue funerado con treinta y ocho sacerdotes de cuerpo presente. Testigos D. José y Manuel Garrido vecinos de Parderrubias. Treinta de junio de mil novecientos treinta y seis. Castor Gayo Arias“.

La Región del 30 de junio se hacía eco del fallecimiento, que se había producido  el domingo día 28 a las 10 de la noche, dejando un hermano (Hipólito) y dos sobrinos (Benito y Alfonso):

Anteayer falleció en su casa de Parderrubias el sacerdote don Alfonso Losada Fernández, que hace unos días fue víctima de un salvaje atentado. La noticia de su muerte, no por menos esperada, ha causado gran dolor. Todas aquellas personas que le trataron sabían que se trataba de un hombre ejemplar cuyas virtudes cristianas, puestas a prueba muchas veces en el trascurso de su vida, le hacían acreedor a la consideración, el respeto y el cariño de todos. Sus feligreses lloran hoy su pérdida amargamente. El día en que ocurrió el atentado bien puede decirse sin temor a exageración que el pueblo en pleno vino a Orense a enterarse del estado del herido. Los funerales por el eterno descanso de su alma tendrán lugar hoy por la mañana, a las diez, en Parderrubias, y acto seguido se verificará la conducción del cadáver. A todos sus familiares, y en especial a su cumplidor testamentario, don Castor Gayo, y a los sobrinos, enviamos nuestro más sentido pésame“.

Esquela
Esquela de don Alfonso Losada publicada en La Región del 30 de junio de 1936

El 2 de julio, el diario La Región informaba acerca de los funerales celebrados en la Parroquial de Parderrubias con la asistencia de 38 curas:

La concurrencia a dicho acto fue enorme, imponente. La espaciosa iglesia estaba completamente llena de fieles y feligreses del finado que doloridos rezaban por el alma del hombre bueno y virtuoso sacerdote que una triste noche y en su propio lecho fue víctima de un salvaje atentado. Seguidamente tuvo lugar la conducción del cadáver a su última morada. Fue una enorme manifestación de duelo. Allí hemos visto personas de todos los pueblos de la comarca y muy especialmente de los Ayuntamientos de Cartelle y Celanova“.

Don Alfonso Losada fue sepultado en el cementerio parroquial de Parderrubias, ubicándose su sepultura en la entrada principal de la iglesia.

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Sepultura de don Alfonso Losada en el cementerio parroquial de Parderrubias
E14. DON ISOLINO CAMBA CASAS (1913-2001). Por Manuel Outumuro Seara

E14. DON ISOLINO CAMBA CASAS (1913-2001). Por Manuel Outumuro Seara

Nota. Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano.

Recordo como se fora onte, aquela mañá do mes de setembro de fai mais de medio século, cando “ó carreliño” do Celso da Señora Alicia cheguei ao Trabazo e fun presentado na sociedade educativa por un: “quen lle toque ao Manoliño vai ter que velas comigo”. Ao pouco tempo de chegar, e por arte de maxia, comprobei con asombro que tódolos nenos que alí estaban, recollían os pións da chapela e sen chiar dirixíanse á porta da escola. Viñan de albiscar ao Señor Mestre subir polo carreiro da Cueva co seu paso lento e maxestoso envolto polo fume do Ducados. Ese foi o meu primeiro contacto con aquel home que marcou a miña traxectoria vital mailo futuro de outros arredor de 115 nenos e nenas de Parderrubias que tivemos a grande sorte de caer nas súas mans. O primeiro que figura nesa listaxe de alumnos matriculados que foi elaborando ano tras ano e que celosamente conserva o seu fillo Luís, é Manuel Grande Fernández (curso escolar 1957/58) e o último José Grande Atrio (curso escolar 1978/79).

Datos biográficos

Logo de rebulir na súa historia, e sen pretender ser o seu biógrafo, pero si coa intención de lembrar e por en valor a súa traxectoria vital tratei de recuperar para o imaxinario colectivo do noso pobo a súa figura, como mestre mais tamén como persoa.

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Don Isolino Camba nos inicios de súa vida académica. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino naceu un 15 de xaneiro de 1913 en Loiro (Concello de Barbadás), sendo o mais pequeno de sete irmáns dunha familia do rural galego de labregos e tamén emigrantes na América. Estuda Bacharelato no enton Instituto de Instrucción Pública de Ourense (actual IES Otero Pedraio), onde acabou sendo Profesora tamén a súa filla María Xosé Camba. Logo estudou Maxisterio na Escola Normal de Mestres de Ourense, rematando os seus estudos no ano 1931 dun xeito brillante contando tan só con 18 anos e converténdose de facto e sen pretendelo en un de tantos por aquela “Mestres da República”, extremo que marcará o seu devir persoal e profesional. Don Isolino lembraba con nostalxia o seu primeiro destino como Mestre Interino na Escola de Rosen (Celanova). Saca plaza de mestre e é nomeado Mestre Nacional no 1933. Un ano despois, e logo de iniciar a sua carreira profesional xa coma propietario definitivo na Escola de Montelongo, incorpórase a filas colléndoo a Guerra Civil prestando servizo militar na Comandancia Militar da Coruña. Rematada a guerra no 1939 foi de novo incorporado como Mestre propietario á escola de Montelongo. Eran tempos duros para moitos Mestres. As represalias da ditadura sobre aqueles, que sobre todo a nivel de ensinantes, foran formados na época da República, non se fixeron agardar. Así no ano 1940 Don Isolino foi expedientado con suspensión definitiva de emprego e soldo. Suspensión fundamentada en que durante a sua época de estudante formaba parte dunha asociación cultural e sindical de mestres. Afortunadamente esta persecución só tivo consecuencias no eido profesional e non no persoal xa que as propias autoridades gobernativas e educativas da época revisaron dita resolución e foille conmutada por dous anos de sanción con traslado forzoso fóra da provincia e con cinco anos de inhabilitación para cargos directivos e solicitude de traslado. Así que tivo que marchar a un pobo da provincia da Coruña (Lestelle, do concello de Outes) onde estivo dende 1942 ata 1948. No 1942 casa con Josefa Seara Garrido, que  faleceu un ano despois con  tan só 36 anos. Unha vez rematada a sua sanción, no ano 1948 volve para Ourense e casa con Esther (irmá de Josefa) coa que tivo dous fillos: María Xosé e Xosé Luís. Foi destinado á escola de Santa Baia de Anfeoz (Concello de Cartelle) onde chegou a ter 67 alumnos na escola (segundo  as actas da época) de entre 6 e 14 anos, permanecendo alí nove anos ata que en 1957 permuta a sua escola de Santa Baia con Don José Martinez (“O Co”), mestre en Parderrubias.

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Curso escolar 1966/67. Fotografía cedida por José Luis Camba

Comeza así a súa etapa na Escola de nenos de Parderrubias onde xa tiña fixada a súa residencia familiar e permanece dun xeito continuado como veciño e como mestre de nenos. Posteriormente de nenas tamén ao xuntarse as escolas no curso escolar 1970/71, e ata xullo de 1980 en que pecha a escola unitaria de Parderrubias e é  trasladada para o Grupo Escolar de A Merca. É nomeado Director deste grupo escolar e permanece como profesor do mesmo dende o curso 1980/81 ata súa xubilación en outubro do ano 1982. Tiña enton 69 anos de idade e deixa o Maxisterio logo de 50 anos de servizos. Segueu vivindo en Parderrubias ata que falece a sua muller Esther. Don Isolino falece no ano 2001 con 88 anos despois de pasar os seus derradeiros anos entre Ourense e Parderrubias.

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Don Isolino Camba, unha vez xubilado. Fotografía cedida por José Luis Camba

Tiven a fortuna de intimar con el xa de xubilado, debido a dobre veciñanza tanto en Parderrubias como en Ourense, onde vivía coa súa filla María Xosé. Pero sobre todo tiven a oportunidade de coñecelo mellor como consecuencia da posta en marcha da Asociación de Veciños de Parderrubias alá por 1993 onde mantivemos moitas reunións. Logo seguimos en contacto xa que para min as súas apreciacións e consellos (que sempre deixaba flotando na aire sen impor nada, para que votaras man deles cando precisaras) foron inestimables. Daquela non só redescubrín ao Señor Mestre senón que tamén coñecín a persoa. Xa que logo, vou permitirme dar o meu punto de vista sobre estes dous aspectos.

O Mestre

Dende o punto de vista profesional a súa traxectoria foi impecable, aínda que nun principio estivo marcada, como a de tantos outros Mestres, pola ditadura franquista. Na escola de Parderrubias, e xa asentado na sua residencia, puido desenvolver a súa tarefa como docente dun xeito brillante e altamente eficaz. Como Mestre formado na República, bebeu nas fontes reformadoras da “Escola Nova” que aplicaba métodos pedagóxicos novidosos, e que desgraciadamente logo na formación da ditadura reduciuse á máxima de que “a letra con sangre entra”, máxima que él  procuraba moderar adaptándoa ás características dos seus alumnos. Segundo se desprende das súas propias estadísticas, mais do 80% do alumnado obtivo o Título de Estudios Primarios dende o ano 1958 ata o 1966 en que se implantou a E.X.B. Idénticos resultados acadou coa nova lei educativa, a pesares de ter ratios de 31 alumnos dende 1º ata 8º de E.X.B. (curso escolar 1978/79).

Estadísticas
Estadísticas do alumnado realizadas por o propio Don Isolino. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Escola Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1974/75. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Escola Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1976/77. Fotografía cedida por José Luis Camba

Abondaba a súa autoridade intelectual e moral para manter a disciplina maila orde sen ter que recorrer ó castigo físico. Só usaba este en contadas ocasións e dun xeito proporcional, sendo en todo caso sempre menos agresivo e contundente co que nos poderían ter aplicado os nosos pais, de selo caso. O seu respecto e cariño pola natureza  facía  que un dos castigos mais duros fora o de “¡axeonllado cos  brazos en cruz mirando para parede!” cando se coñecía que algún de nós desfixera un niño para collerlle os ovos ou facerlle o lazo. Aínda que, moitos da miña época, xa tiñamos castigo dabondo ao ter que beber tódolos días aquel leite en po con gromos do Plan Marshall que, por quendas, remexíamos antes do recreo. Os que estudamos co Parvulario e coas Enciclopedias Álvarez podemos presumir daqueles cadernos de caligrafía con letra de molde feita con pluma de mollar no tinteiro, que para nosa desesperación sempre se esgallaba ao final do ditado. Cadernos que algún deles garda o seu fillo Xosé Luís e que xunto con outro tipo de material dun valor incalculable teremos que darlle algún día o acomodo axeitado. Podo dicir, sen temor a equivocarme, que todos aqueles alumnos que pasamos polas súas mans recibimos unha formación académica e humana de alto nivel, moi superior á media. Isto queda acreditado co grande número de nenos e nenas que puidemos proseguir os estudos, a maioría de nenos no Seminario de Ourense.

Este excelente facer académico, xunto coa súa actitude de entrega e cariño pola sua profesión que traspasaba o esixible e só se pode entender dende a entrega vocacional, non só era recoñecido polos propios compañeiros senón que tamén polos seus superiores. Así se fixo merecedor de varios premios traducidos en “votos de gracia” que outorgaban as autoridades educativas a proposta de informes da Inspección, onde sempre eloxiaban a súa laboura educativa, rematando case todos aqueles informes cun “…resta felicitar una vez más a este ejemplar Profesor como premio merecido”. En 1963 a Escola de Parderrubias acada o sexto posto na Sexta edición do concurso “La Mejor Escuela” na que participaron 237 escolas da provincia.

Premio
Premio otorgado a Don Isolino na década dos 50 por a sua labor docente na Escola de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba
Inspectora
Informe Inspección da Escola de Parderrubias no Curso escolar 1960/61. Fotografía cedida por José Luis Camba

O ano 1964 a nosa escola é premiada tamén con 10.000 pesetas, recibíndoas persoalmente  Don Isolino en Pontevedra da man do Ministro de Educación Nacional. Xa na etapa democrática, no ano 1981 (un ano antes de xubilarse) o Ministerio de Educación e Ciencia, e a proposta da Delegación e Inspección Educativa de Ourense, condecorouno coa Cruz da Orde Civil de Alfonso X el Sabio, galardón que polo seu prestixio está nas mans de só uns poucos. Segundo o Real Decreto que regula a súa concesión, este galardón “destínase a premiar as persoas físicas e xurídicas mailas entidades tanto españolas coma estranxeiras, que se destinguiran polos seus méritos contraídos nos eidos da educación, ciencia, cultura, docencia e investigación e que prestaran servizos destacados tanto en España como no ámbito internacional”. Don Isolino nunca presumiu de tal recoñecemento, o que di moito da sua perssonalidade, sinxela e humilde.

Orden
Concesión da “Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio”. Fotografía cedida por José Luis Camba

Pero segundo me comentou mais tarde, e corrobora o seu fillo Xosé Luís, un dos recoñecementos que lle fixo mais ilusión foi unha pequena homenaxe que lle preparamos dende a Asociación de Veciños de Parderrubias os antigos alumnos alá polo ano 1995 cunha cea no restaurante Conde da Merca onde se lle entregou un pequeno agasallo conmemorativo.

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Cea homenaxe no ano 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Cea homenaxe no ano 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Placa conmemorativa do homenaxe celebrado o 14 de xullo de 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

Foi unha mágoa cando, no ano 1997, se pensou nel para darlle o seu nome ao Grupo Escolar de A Merca, proposta que por diversas vicisitudes non foi adiante, sendo nomeado co da daquela Inspectora de Zona Doña Joaquina Gallego Jorreto, sen vinculación co noso concello, e rexeitándose así a proposta do Grupo Municipal o que eu pertencín, onde se pretendía que o nome do Centro fora o de Isolino Camba Casas, ou o dalgún doutros persoeiros vencellados ao noso Concello.

A persoa

Se a súa traxectoria profesional foi brillante, esta non estivo desleigada da coa súa implicación naquela sociedade rural que lle tocou vivir. Sempre se definiu como home do rural, tendo un grande aprecio por Parderrubias. Viña case tódolos días dende Ourense no coche de liña cando xa estaba xubilado e dende que lle faltou a súa muller Esther.

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Don Isolino Camba. Fotografía cedida por José Luis Camba

A súa tarefa en Parderrubias non se cinguiu só o seu labor educativo, senón que abrangueu tódalas frontes e abrazou todas aquelas causas que contribuíran a mellorar a calidade de vida daquel pobo que xa fixera de seu, aínda que algunhas lle trouxeran máis dun desgusto e algunas críticas inmerecidas como cando se fixo a concentración parcelaria, da que foi verdadeiro impulsor. Daquela foi nomeado representante da Irmandade de Labradores e Gandeiros na Concentración Parcelaria de Parderrubias para levala a cabo, segundo consta en escrito de dita Irmandade do 26 de maio de 1973. Críticas que soubo levar sempre sen lugar para xenreira nin rancor.

Don Isolino xogou un papel importantísimo como dinamizador cultural da Parroquia sendo un piar imprescindible para a construción do Tele-Clube de Parderrubias xunto co párroco Don Manuel Rúas (a quen adicamos a Entrada 8 de este Blog, outubro 2015, https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/10/10/e8-don-jose-manuel-fernandez-ruas-impulsor-de-la-modernidad-de-parderrubias-por-manuel-outumuro-seara/), sendo él o Vicepresidente e Tesoureiro. Da súa relevancia dá conta a prensa da época como se pode ver na entrevista que lle fixeron no xornal  La Región o 18 de setembro de 1970 (Entrada 16 neste Blog: https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/12/08/e16-se-cumplen-50-anos-de-la-fundacion-del-teleclub-de-parderrubias/). Do mesmo xeito se implicaba en todas aquelas formas de expresión cultural que promovía xunto cos párrocos de quenda, en especial co xa citado Don Manuel Rúas, Don Ramón, Don Hermesindo, e con todos aqueles curas veciños da parroquia cos que el tanto conversaba e apreciaba sempre. Así a nosa parroquia era coñecida daquela pola realización de obras de teatro, comidas populares, concursos, excursións, beléns polo Nadal, cabalgatas de Reis Magos, etc. dando boa conta delo a abundante reportaxe fotográfica que existe ao respecto e se publica neste Blog.

Curas
Acto social con Don Aurelio Grande, Don Manuel Rúas e Don José Quintas. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino era unha persoa activa, pero discreta. Non era amante do protagonismo nin da adulación, e percuraba as cousas ben feitas. Implicado socialmente, era dos que prefería empurrar no carro a ir na fura dianteira. Así emocionábase cando recordaba que foran capaces de levar a auga dende a Fonte á porta da Igrexa, para que especialmente as mulleres e nenos, non tiveran que ir buscala ao río. Daquela compremetéuse a ir tódolos días a prender e apagalo motor da Fonte ata que por fin ideou un sistema tipo “boia” para que se fixera dun xeito automático. Do mesmo xeito tamén foi o verdadeiro impulsor dun dos acontecementos máis importantes da parroquia, como foi o da chegada da luz eléctrica. Delo dá conta o documento de data 29 de decembro de 1954 onde figura como a persoa que solicita a “Sociedad General Gallega de Electricidad, S. A.” un orzamento para obter dito servizo. Actuaría como Secretario da Xunta Veciñal presedida polo Párroco, durante todo proceso que rematou a finais de 1957, sendo inaugurada a liña eléctrica mailo trasnformador polo Gobernador Civil da provincia. De todo elo gardou celosamente toda a documentación, hoxe en poder do seu fillo.

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Orzamento do ano 1954 para a electrificación de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Croquis da primeira rede eléctrica de Parderrubias no ano 1957. Fotografía cedida por José Luis Camba

Home profundamente crente, mais non beato, considerábase un cristián de base, cuns valores morais e humanos moi enraizados e interiorizados, e sempre na procura de axuda e servizo aos demais. Era o padriño de tódalas confirmacións levadas a cabo na Parroquia e a sua presencia era habitual nas Primeiras Comunións. Aínda lembro e o estou vendo tamén, cando eu era neno,  tódolos domingos á tarde subir polo Outeiro camiño da casa do Tio Basilio para asealo e atendelo ata que morreu.

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Primeira Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Primeira Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Primeira Comunión. Fotografía de Don Manuel Rúas cedida por Manuel Outumuro Seara
Confirmación
Visita do Señor Bispo Don Angel Temiño para levar a cabo Confirmacións. Fotografía cedida por José Luis Camba

Non rexeitaba ningún reto sempre que fora en prol da procura do ben común. Foi Concelleiro no Concello de A Merca durante un breve espazo de tempo xa na época final do franquismo. A pesares desa breve e obrigada experiencia nunca quixo militar en ningún partido político. Sempre foi moi celoso e reservado coas súas ideas, pero sempre respectuoso coas dos demais foran as que foran. Relata o seu fillo Xose Luís que como pai era esixente con él mesmo e cos demais, non amante da improvisación nin de deixar “cabos soltos”. Para él, despois da familia, a preparación e o compromiso era o primeiro e o traballo tiña que ser ben feito ou non ser. Non era home de tabernas, nin de papatorias, nin luxos. Na sua mocidade tivo os seus “pinitos” como granxeiro  emprendedor, cunha pequena granxa caseira de pitos que él mesmo atendía. O seu verdadeiro hobby xa de xubilado era a súa horta con invernadoiro incluído, onde investía o seu tempo  e onde o veu buscar a morte unha tarde de abril de 2001.

O guión estaba escrito, marchou tal e como era. Dun xeito natural, sinxelo, na súa casa,sen amolar, sen ostentacións, paiseniñamente sen facer ruído, orgulloso dos seus e coa tranquilidade e sosego do deber cumprido. O traballo quedaba rematado e ben rematado como a él sempre lle gustaba. A sementeira dera os seu froitos. Que cada quen os administre como mellor lle conveña. Para todos aqueles que tivemos a grande sorte de telo como Mestre e de tratalo como persoa permítome despedirme tal e como adoitabamos facelo ao rematar a xornada escolar “USTED LO PASE BIEN, SEÑOR MAESTRO”.

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Panxoliña do alumno Adolfo Outumuro. Curso escolar 1961/62. Fotografía cedida por José Luis Camba

P.D. O meu agradecemento o seu fillo Xosé Luís, en primeiro lugar, por facilitarme e deixarme mergullar na  valiosísima documentación que dispón e garda celosamente. E en segundo lugar polo seu ofrecemento para que a Parroquia de Parderrubias poida disfrutar daqueles documentos ou obxectos que o Señor Mestre conservou relativos á escola e ao noso pobo. Considero que debiamos empezar a traballar para buscarlle un lugar axeitado para sua exposición e disfrute e non perder así a memoria e legado que él deixou e sin o cal hoxe a historia de Parderrubias seguramente se escrebería de xeito distinto.


VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego

Recuerdo como si fuese ayer aquella mañana del mes de septiembre de hace más de medio siglo, cuando sobre las espaldas de Celso de la Señora Alicia llegué al Trabazo y fui presentado a la sociedad educativa por un “…quien le toque a Manoliño va a tener que vérselas conmigo”. Al poco tiempo de llegar, y por arte de magia, comprobé con asombro que todos aquellos niños que allí estaban recogían sus peonzas y, sin pestañear, se dirigían a la puerta de la escuela. Habían divisado al Señor Maestro subir por el sendero de la Cueva con su paso lento y majestuoso envuelto por el humo del Ducados. Éste fue mi primer contacto con aquel hombre que marcó mi trayectoria vital, así como el futuro de aproximadamente otros 115 niños y niñas de Parderrubias que tuvimos la gran suerte de estar en sus manos. El primer niño que figura en la lista de alumnos matriculados, que fue elaborando curso tras curso y que celosamente conserva su hijo Luis, es Manuel Grande Fernández (curso escolar 1957/58) y el último José Grande Atrio (curso escolar 1978/79).

Datos biográficos

Después de investigar en su historia, y sin ánimo de ser su biógrafo, pero sí con la intención de recordar y poner en valor su trayectoria vital, trataré de recuperar para el imaginario colectivo de nuestro pueblo su figura, como maestro y como persona.

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Don Isolino en los inicios de su vida académica. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino nació el 15 de enero de 1913 en Loiro (Concello de Barbadás), siendo el más joven de siete hermanos pertenecientes a una familia del mundo rural gallego formada por labriegos y emigrantes en América. Estudia Bachillerato en el Instituto de Instrucción Pública de Ourense (actual IES Otero Pedraio), en donde llegó a ser Profesora su hija María José Camba. Posteriormente, realiza estudios de Magisterio en la Escuela Normal de Maestros de Ourense, finalizándolos en el año 1931 de manera brillante con tan solo 18 años, convirtiéndose de facto, y sin pretenderlo, en un Maestro de la República, hecho que marcará su devenir personal y profesional. Don Isolino solía recordar con nostalgia su primer destino como Maestro Interino en la Escuela de Rosen (Celanova). Obtiene la plaza de Maestro y es nombrado Maestro Nacional en el año 1933. Un año más tarde, y ya iniciada su carrera profesional como titular definitivo de la Escuela de Montelongo, se incorpora a filas, sorprendiéndole la Guerra Civil prestando servicio militar en la Comandancia Militar de A Coruña. Una vez finalizada la contienda en el año 1939 se incorpora de nuevo, como Maestro propietario de la plaza, a la Escuela de Montelongo. Eran tiempos muy difíciles para muchos docentes. Las represalias de la dictadura sobre aquellos docentes formados en la época de la República no se hicieron esperar. Así, en 1940 Don Isolino fue expedientado con suspensión definitiva de empleo y sueldo. Suspensión fundamentada única y exclusivamente en el hecho de que durante su época de estudiante había formado parte de una asociación cultural y sindical de maestros. Afortunadamente esta persecución solo tuvo consecuencias en el campo profesional y no en el personal, ya que las propias autoridades gubernativas y educativas de la época revisaron dicha resolución, siendo conmutada la pena por dos años de sanción con traslado forzoso fuera de la provincia y con cinco años de inhabilitación para cargos directivos y solicitud de traslado. De esta manera tuvo que marcharse a un pueblo de la provincia de A Coruña (Lestelle, en el Concello de Outes), en donde estuvo ejerciendo desde 1942 hasta 1948. En 1942 contrae matrimonio con Josefa Seara Garrido, que fallece un año después con tan solo 36 años. Una vez finalizada su sanción, en el año 1948, regresa a Ourense y se casa con Esther (hermana de Josefa), con quién tiene dos hijos: María José y José Luis. Es destinado a la Escuela de Santa Baia de Anfeoz (Concello de Cartelle) en donde, según las Actas, llegó a tener 67 alumnos con edades entre 6 y 14 años, permaneciendo allí durante nueve años, hasta que en 1957 permuta la escuela de Santa Baia con Don José Martínez (“O Co”), maestro en Parderrubias en ese momento.

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Curso escolar 1966/67. Fotografía cedida por José Luis Camba

Comienza así su etapa en la Escuela de Parderrubias, en donde ya tenía establecida su residencia familiar, permaneciendo de manera continuada como vecino y como maestro de niños, y posteriormente también de niñas, al unirse las aulas en el curso escolar 1970/71, hasta julio de 1980, fecha en la que cierra la Escuela Unitaria de Parderrubias, siendo trasladado al Grupo Escolar de A Merca. Es nombrado Director de este Grupo Escolar, manteniéndose como docente desde el curso 1980/81 hasta su jubilación en octubre de 1982. Tenía entonces 69 años y dejaba la labor docente después de 50 años de servicio. Siguió viviendo en Parderrubias hasta que muere su esposa Esther. Don Isolino fallece en el año 2001 a la edad de 88 años, después de pasar sus últimos años entre Ourense y Parderrubias.

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Don Isolino Camba, una vez jubilado. Fotografía cedida por José Luis Camba

Tuve la fortuna de intimar con él, ya jubilado, como consecuencia de la doble vecindad, tanto en Parderrubias como en Ourense, en donde vivía con su hija María José. Pero sobre todo tuve la oportunidad de conocerlo mejor a partir de la puesta en marcha de la Asociación de Veciños de Parderrubias en el año 1993, lo que dio lugar a muchas reuniones. Posteriormente seguimos en contacto ya que para mí sus apreciaciones y consejos fueron inestimables, los cuales siempre dejaba flotando en el aire, sin imponer nada, para que uno los emplease cuando fuese preciso. En ese etapa no solo redescubrí al Señor Maestro sino que también conocí a la persona. A ambos, maestro y persona, me permito dedicarle las siguientes líneas.

El Maestro

Desde un punto de vista profesional su trayectoria fue impecable, aunque en un principio estuviese marcada, como la de tantos otros maestros, por la dictadura franquista. En la Escuela de Parderrubias, y ya asentado en su residencia, pudo desarrollar su tarea docente de una manera brillante y eficaz. Como Maestro formado en la República bebió en las fuentes reformadoras de la “Escuela Nueva” que aplicaba métodos pedagógicos novedosos y que, lamentablemente, con posterioridad en la formación de la dictadura, se redujeron a la máxima de que “la letra con sangre entra”, máxima que él procuraba moderar, adaptándola a las características de sus alumnos. Según se desprende de sus propias estadísticas, más de un 80% del alumnado obtuvo el Título de Estudios Primarios entre el año 1958 y 1966, en el que se implantó la Educación General Básica (E.G.B.). Alcanzó idénticos resultados con la nueva ley educativa, a pesar de tener ratios de 31 alumnos de Primero hasta Octavo de E.G.B. (curso escolar 1978/79).

Estadísticas
Estadísticas del alumnado realizadas por el propio Don Isolino. Fotografía cedida por José Luis Camba
Grupo1
Escuela Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1974/75. Fotografía cedida por José Luis Camba
Curso 1976-77
Escuela Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1976/77. Fotografía cedida por José Luis Camba

Era suficiente con su autoridad intelectual y moral para mantener la disciplina y el orden sin tener que recurrir al castigo físico. Únicamente lo usaba en contadas ocasiones y de un modo proporcional, siendo en todo caso siempre menos agresivo y contundente al que nos podrían haber aplicado nuestros padres. Su respeto y cariño por la naturaleza hacía que uno de los castigos más duros fuera el de “¡póngase de rodillas con los brazos en cruz mirando hacia la pared!” cuando descubría que alguno de nosotros había deshecho un nido para coger los huevos o había hecho un lazo para cazar a los pájaros que daban de comer a sus crías. No obstante, muchos de nosotros en esa época, ya teníamos castigo suficiente bebiendo todos los días la leche en polvo con grumos del Plan Marshall que por turnos removíamos antes del recreo. Los que estudiamos con Parvulario y con las Enciclopedias Álvarez podíamos presumir de aquellos cuadernos de caligrafía con letra de molde hecha con pluma de mojar en el tintero, que para desesperación de uno siempre se hendía al final del dictado. Cuadernos de los que algún ejemplar guarda su hijo José Luis y que junto con otros materiales de un valor incalculable deberemos darle algún día acomodo adecuado. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que todos aquellos alumnos que pasamos por sus manos recibimos una formación académica y humana de un alto nivel, muy superior al promedio. Esto queda suficientemente acreditado con el elevado número de niños y niñas que pudimos proseguir los estudios, la mayoría de niños en el Seminario de Ourense.

Esta excelente labor académica, junto con su actitud de entrega y cariño hacia su profesión, que traspasaba lo exigible, pudiendo comprenderse desde una entrega vocacional, no solamente era reconocida por los propios compañeros sino también por sus superiores. Así, se hizo merecedor de varios premios traducidos en “votos de gracia” que otorgaban las autoridades educativas a propuesta de los informes de la Inspección, en donde siempre se elogiaba su labor educativa, finalizando casi todos con un “…resta felicitar una vez más a este ejemplar Profesor como premio merecido”. En 1963 la Escuela de Parderrubias obtiene el sexto puesto de la sexta edición del Concurso La Mejor Escuela en el que participaron 237 escuelas de toda la provincia.

Premio
Premio otorgado a Don Isolino en la década de los 50 por su labor docente desarrollada en la Escuela de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba
Inspectora
Informe Inspección de la Escuela de Parderrubias en el Curso escolar 1960/61. Fotografía cedida por José Luis Camba

En el año 1964, la Escuela obtiene un premio en metálico de 10.000 pesetas, que recibe Don Isolino de manos del Ministro de Educación Nacional en Pontevedra. Ya en la etapa democrática, en el año 1981 (un año antes de jubilarse), el Ministerio de Educación y Ciencia, y a propuesta de la Delegación e Inspección Educativa de Ourense, le condecora con la Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, galardón que por su prestigio está únicamente al alcance de unos pocos. Según el Real Decreto que regula su concesión, este galardón “se destina a premiar a personas físicas y jurídicas, así como a entidades tanto españolas como extranjeras, que se distinguirán por sus méritos contraídos en los campos de la educación, ciencia, cultura, docencia e investigación y que prestaran servicios destacados tanto en España como en el ámbito internacional”. Don Isolino nunca presumió de tal reconocimiento, lo cual dice mucho de su carácter reservado, sencillo y humilde.

Orden
Concesión de la Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio. Fotografía cedida por José Luis Camba

Tal como me comentó tiempo después, y corrobora su hijo José Luis, uno de los reconocimientos que le hizo más ilusión fue el pequeño homenaje que, a través de la Asociación de Veciños de Parderrubias, le brindaron en el año 1995 sus antiguos alumnos, quienes organizaron una cena en el Restaurante Conde de A Merca, a cuyo término se le hizo entrega de una placa conmemorativa.

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Cena homenaje en el año 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Cena homenaje en el año 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Placa conmemorativa del homenaje celebrado el 14 de julio de 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

Fue una verdadera pena cuando en el año 1997 se pensó en él para darle su nombre al Grupo Escolar de A Merca, propuesta que por diversas vicisitudes no fue adelante, siendo denominado Joaquina Gallego Jorreto, Inspectora de Zona, persona sin vinculación con nuestro Concello, rechazándose así la propuesta del Grupo Municipal al que yo pertenecí, que pretendía que el nombre del Centro fuese Isolino Camba Casas o el de algún otro personaje vinculado a nuestro Concello.

La persona

Si su trayectoria profesional fue brillante, no lo fue menos su implicación en aquella sociedad rural que le tocó vivir. Siempre se definió como un hombre del rural y tuvo un gran aprecio por Parderrubias. Una vez jubilado y con la ausencia de su esposa Esther venía casi todos los días desde Ourense en el coche de línea.

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Don Isolino Camba. Fotografía cedida por José Luis Camba

Su labor en Parderrubias no se limitó únicamente a su labor educativa, sino que abarcó todos los frentes, abrazando todas aquellas causas que contribuían a mejorar la calidad de vida del pueblo que ya hiciera suyo, a pesar de que algunas le supusiesen más de un disgusto y algunas críticas inmerecidas, como cuando se hizo la concentración parcelaria, de la cual fue el verdadero impulsor, siendo nombrado representante de la Irmandade de Labradores e Gandeiros de la Concentración Parcelaria de Parderrubias, según consta en escrito de dicha hermandad de 26 de mayo de 1973. Críticas que supo llevar sin odio ni rencor alguno.

Don Isolino tuvo un papel fundamental como dinamizador cultural de la Parroquia, siendo un pilar imprescindible en la construcción del Tele-Club de Parderrubias junto al párroco Don Manuel Rúas (al cual hemos dedicado la Entrada 8 de este Blog, octubre 2015, (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/10/10/e8-don-jose-manuel-fernandez-ruas-impulsor-de-la-modernidad-de-parderrubias-por-manuel-outumuro-seara/), ostentando los cargos de Vicepresidente y Tesorero. De su relevancia da cuenta la prensa de la época como se puede apreciar en la entrevista que le realizó el diario La Región el 18 de septiembre de 1970 (Entrada 16 de este Blog: https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/12/08/e16-se-cumplen-50-anos-de-la-fundacion-del-teleclub-de-parderrubias/). Del mismo modo se implicaba en todas aquellas formas de expresión cultural que se encargaba de promover conjuntamente con los párrocos de la época, en especial con el ya citado Don Manuel Rúas, Don Ramón y Don Hermesindo, así como con todos los curas vecinos de la parroquia con los que él conversaba y apreciaba tanto. Así, nuestra parroquia era conocida en aquellos años por la representación de obras de teatro, comidas populares, concursos, excursiones, belenes por Navidades, cabalgatas de Reyes Magos, etc., dando buena cuenta de ello la abundante documentación fotográfica que existe al respecto y que aparece publicada en este Blog.

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Acto social con Don Aurelio Grande, Don Manuel Rúas y Don José Quintas. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino era una persona activa, pero discreta. No era amante del protagonismo ni de la adulación, y buscaba las cosas bien hechas. Implicado socialmente, era de los que prefería empujar el carro a ir en la delantera. Por ello se emocionaba al recordar que habían sido capaces de llevar el agua desde la Fuente a la puerta de la Iglesia para que sobre todo las mujeres y los niños no tuvieran que ir a buscarla al río. En aquel momento se comprometió a ir todos los días a encender y apagar el motor de la Fuente hasta que un día ideó un sistema tipo “boya” para que se pudiese hacer de un modo automático. Del mismo modo también fue el verdadero impulsor de uno de los acontecimientos más importantes que vivió la parroquia: la llegada de la luz eléctrica. De este hecho histórico da cuenta el documento fechado el 29 de diciembre de 1954 en donde Don Isolino figura como la persona que solicita a la “Sociedad General Gallega de Electricidad, S. A.” un presupuesto para conseguir dicho servicio. Durante todo el proceso de electrificación del pueblo, el cual remató a finales de 1957, Don Isolino actúo como Secretario de la Junta Vecinal presidida por el Párroco, siendo inaugurados la línea eléctrica y el transformador por el Gobernador Civil de la provincia. De todo ello guardó celosamente toda la documentación, hoy en poder de su hijo.

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Presupuesto del año 1954 para la electrificación de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Croquis de la primera red eléctrica de Parderrubias en el año 1957. Fotografía cedida por José Luis Camba

Hombre profundamente creyente, pero no beato, se consideraba un cristiano de base, con unos valores morales y humanos muy enraizados e interiorizados, y siempre buscando la ayuda y el servicio a los demás. Era el padrino de todas las confirmaciones realizadas en la Parroquia y su presencia era habitual en las Primeras Comuniones. Le recuerdo, siendo yo niño, subiendo por el Outeiro camino de la casa de Tío Basilio para asearlo y atenderlo hasta su fallecimiento.

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Primera Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Primera Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Primera Comunión. Fotografía cedida por Manuel Outumuro Seara
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Visita del Señor Obispo Angel Temiño para llevar a cabo Confirmaciones. Fotografía cedida por José Luis Camba

No rechazaba ningún reto siempre que fuese en pro del bien común. Fue Concejal del Ayuntamiento de A Merca durante un breve espacio de tiempo en el periodo final del franquismo. A pesar de esa breve y obligada experiencia nunca quiso militar en ningún partido político. Siempre fue muy celoso y reservado acerca de sus ideas, pero siempre respetuoso con las de los demás, fueran las que fuesen. Relata su hijo José Luis que como padre era exigente con él mismo y con los demás, no le gustaba ni la improvisación ni dejar “cabos sueltos”. Para él, después de la familia, la preparación y el compromiso eran lo primero, y el trabajo debía ser bien realizado, de lo contrario no era trabajo. No era hombre de tabernas, ni de comidas, ni de lujos. En su juventud hizo sus pinitos como granjero emprendedor, con una pequeña granja casera de pollos que él mismo atendía. Su verdadero hobby, ya una vez jubilado, será su huerta con invernadero incluido, en donde invertía su tiempo y en donde lo vino a buscar la muerte una tarde de abril de 2001.

El guión estaba escrito, se fue tal como era. De una manera natural, sencilla, en su casa, sin molestar, sin ostentaciones, lentamente, sin hacer ruido, orgulloso de los suyos y con la tranquilidad y el sosiego del deber cumplido. El trabajo quedaba rematado y bien rematado, tal como a él siempre le gustaba. La siembra había dado sus frutos. Que cada quien los administre como mejor le convenga. De todos aquellos que tuvimos la enorme suerte de tenerlo como Maestro y de tratarlo como persona, me permito despedirme tal y como acostumbrábamos hacerlo al finalizar la jornada escolar: “USTED LO PASE BIEN, SEÑOR MAESTRO”.

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“Panxoliña” del alumno Adolfo Outumuro. Curso escolar 1961/62. Fotografía cedida por José Luis Camba

P. D. Mi agradecimiento a su hijo José Luis, en primer lugar, por facilitarme y dejarme sumergir en la valiosísima documentación de la que dispone y guarda celosamente; y, en segundo lugar, por su ofrecimiento para que la Parroquia de Parderrubias pueda disfrutar de los documentos y objetos que el Señor Maestro conservó relacionados con la escuela y nuestro pueblo. Considero que deberíamos empezar a trabajar para buscarle un lugar adecuado para su exposición y disfrute, y de este modo no perder la memoria y el legado que él dejó, sin el cual hoy la historia de Parderrubias con total seguridad se escribiría de modo diferente.

E12. Festa do Corpus en Parderrubias. Por Juan Carlos Sierra Freire

E12. Festa do Corpus en Parderrubias. Por Juan Carlos Sierra Freire

La festividad del Corpus Christi tiene su origen en la ciudad de Lieja, convirtiéndose en una fiesta universal de la Iglesia Católica en el año 1264 por orden de Urbano IV, siendo fijada en el jueves siguiente a la octava de Pentecostés. Desde el primer momento la celebración giró en torno a una procesión eucarística. Existe evidencia de que en España se comenzó a celebrar en el siglo XIII, difundiéndose ya por todo el territorio gallego durante los siglos XV y XVI. En Ourense la festividad data su inicio en el año 1437 (González Montañés, 2002).

Dice el refranero español que “tres jueves hay en el año que relucen más que el Sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión”. El Corpus Christi constituye una de las celebraciones más importantes que la Iglesia Católica conmemora durante el año, en la cual se rinde culto a la Eucaristía. Tiene lugar el jueves posterior a la celebración de la Santísima Trinidad, la cual se celebra el domingo siguiente al de Pentecostés; es decir, el Corpus tiene lugar 60 días después del Domingo de Resurrección. Actualmente, en la mayor parte de España, la celebración se trasladó al domingo siguiente, salvo en algunas poblaciones como Granada, Sevilla o Toledo, por ejemplo. Destaca de forma muy significativa el Corpus de Granada, pues fueron los mismos Reyes Católicos quienes lo instauran como Fiesta Mayor de la ciudad hace ya más de 500 años, procesionando ese día una espectacular Custodia, regalo de Isabel la Católica a los granadinos.

Por lo que respecta a Parderrubias, la festividad del Corpus Christi probablemente se venga celebrando desde el momento en que se generalizó en toda Galicia allá por el siglo XVI. Existen evidencias fotográficas y periodísticas de su celebración a principios del siglo pasado. Así, una fotografía realizada por Manuel Garrido (Os Escultores) en esa época muestra la Procesión a la altura del Trabazo presidida por varios candelabros y numerosos estandartes y pendones.

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Procesión de Corpus en el primer tercio del siglo XX. Fotografía de Manuel Garrido cedida por Mesón Labrego

El 29 de mayo de 1942, el diario ourensano La Región publicaba la siguiente crónica sobre la inminente festividad del Corpus en Parderrubias:

El día 3 del próximo mes de junio se celebrarán en esta localidad los tradicionales festejos de Corpus, que durarán varios días. Amenizarán los festejos las afamadas bandas de música de Sobrado del Obispo y Souto Penedo, al mando del director don Antonio Valdés. También habrá animadas verbenas. El día cuatro, festividad del Santísimo Christi, se celebrará una misa solemne a toda orquesta en la Iglesia Parroquial con asistencia de las autoridades locales. El Padre don José Sueiro pronunciará un sermón. Este mismo día saldrá la procesión del Corpus que recorrerá las principales calles de la villa. Existe gran animación en todo el pueblo. Durante los festejos se disparará profusión de fuego fijo y volador”.

Cabe suponer, por tanto, que la celebración del Corpus ha estado asociada desde hace muchas décadas a las fiestas parroquiales de Parderrubias. Actualmente es la fiesta más importante que se celebra en la Parroquia. Se conmemoran también, aunque a menor escala, la Fiesta del Rosario a principios de octubre y la Festividad de la Patrona, Santa Eulalia (Olaia), en diciembre. Antiguamente se celebraba también la Fiesta del Sagrado Corazón, dos domingos después del día de Pentecostés.

Hasta el año 1990, la festividad se celebraba en jueves, por lo que las fiestas parroquiales del Corpus tenían lugar durante dos días: jueves (día de Corpus) y viernes (refestexo). Desde 1990, se celebran las “vísperas” el sábado y el día grande, el domingo. En esa víspera tienen lugar actividades deportivas, juegos infantiles y alguna otra actividad lúdica como, por ejemplo, el concurso de tartas que se recuperó en el año 2015 o el de pinchos que celebró su primera edición en 2016.

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Carrera de bicicletas Fiestas del Corpus. Fotografía cedida por Xulio Outumuro
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Concurso de tartas Fiestas del Corpus 2015. Fotografía cedida por María Grande Rodríguez
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Concurso de pinchos Fiestas del Corpus 2016. Fotografía cedida por María Grande Rodríguez

El día previo a la celebración del Corpus, en torno al mediodía, se dispara un buen surtido de bombas y cohetes anunciando los días grandes de la Parroquia. Era común, que los niños corriésemos detrás de las varillas de los fuegos, superando muros, matorrales o cualquier otro obstáculo que se nos interpusiese, y así hacer el mayor acopio de ellas con el fin de demostrar quién era más agudo y veloz en estos avatares. Antiguamente, en las vísperas del Corpus, una de las tradiciones era la visita del “Tío Servando” con un rebaño de corderos (“años”) y cabritos que iba sacrificando a demanda de los vecinos, sobre el mismo terreno, para el banquete del día siguiente. La víspera de Corpus, por la tarde, también llegaban a las casas los roscones encargados, hechos con huevos caseros que se reservaban durante días para que el obrador los emplease para dicho fin. Las mujeres acometían también ese día la preparación de una buena cantidad de rosquillas caseras, tradición que se sigue manteniendo a fecha de hoy.

En el día de Corpus se engalanan con banderas españolas y gallegas los balcones de las casas por donde pasa la procesión, y se alfombran las calles con espadañas y flores para el paso de la Custodia. A mediodía se oficia una solemne misa cantada que termina con la procesión, en la que el cura lleva la Custodia bajo palio, desde la iglesia hasta el Cruceiro del Trabazo (véase https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/09/19/cruceiros-de-parderrubias/). El cortejo es acompañado durante todo el trayecto de ida y vuelta por el repique constante de las campanas de la iglesia, los sones de una banda de música y el disparo continuo de bombas y fuegos de artificio. El repique de campanas (tocar las campanas a “repenicado”) es un arte que no está al alcance de cualquiera, requiriéndose experiencia y destreza, pues se hace sin imprimir movimientos a las campanas, sino con las manos (véase https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/02/03/campanas-de-parderrubias-cuando-os-oigo-tocar-por-juan-carlos-sierra-freire/. Ese día celebran su Primera Comunión los niños de la Parroquia, quienes dan un colorido especial a la procesión.

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Salida de la Procesión de Corpus del año 1981. Fotografía cedida por Merche Grande Gallego
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Procesión de Corpus del año 1981. Fotografía cedida por Merche Grande Gallego
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Procesión de Corpus del año 1981. Fotografía cedida por Merche Grande Gallego
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Primeras comuniones en la Procesión de Corpus del año 1975
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Primeras Comuniones en la Procesión de Corpus del año 1986
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Procesión de Corpus del año 1996. Fotografía cedida por Modesto Madarnás
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Procesión de Corpus del año 1996. Fotografía cedida por Modesto Madarnás
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Procesión de Corpus de año 2009. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Procesión de Corpus del año 2009. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Procesión de Corpus del año 2009. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Procesión de Corpus del año 2012
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Procesión de Corpus del año 2012
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Procesión de Corpus del año 2016
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Procesión de Corpus del año 2018

Finalizado el acto religioso los vecinos con sus respectivos invitados se reúnen en torno a la mesa -que ese día habitualmente se queda pequeña- a degustar un excelente y copioso banquete. Por la tarde tiene lugar el baile amenizado por alguna orquesta, banda de música, charanga o grupo musical. Antiguamente, la fiesta tenía lugar en O Trabazo, al lado de la escuela, en donde se reunían todos los vecinos e invitados a disfrutar de la orquesta de turno, a bailar y a tomar en el Auto Bar alguna cerveza San Martín o El León, alguna copa de licor café o alguna Mirinda. El interés de los niños estaba centrado en las “rosquilleiras”. Así, una figura en torno a la cual giraba gran parte de nuestra atención era “A Garabasia” de Bentraces. Recuerdo el sueño de “hacernos mayores” comprando y disparando petardos, o la ilusión que provocaba abrir aquellos sobres llenos de soldados de plástico que nos transportaban literalmente a otros mundos. Con el paso de los años, el espacio del Trabazo se quedó pequeño y la fiesta se trasladó al Campo de Fútbol en donde se llegó a construir un palco de obra para ubicar a las orquestas. En este lugar, las orquestas tradicionales y las bandas de música poco a poco fueron dejando paso a modernos y magnos espectáculos como el que brindó la orquesta París de Noia en los años 2010 y 2012. Los tiempos cambian.

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Actuación de la orquesta París de Noia en el año 2010. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Actuación de la orquesta París de Noia en el año 2010. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Actuación de la orquesta París de Noia en el año 2010. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm

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Referencias

González-Montañes, J. I. (2002). Teatro y espectáculos públicos en Galicia. De los orígenes a 1670. Recuperado de http://www.teatroengalicia.es/corpus.htm, el 31 de octubre de 2015.