Categoría: Años 70

E46. Don Felisindo Grande Seara (1917-1987). Por Mariví Seara Grande y Juan Carlos Sierra Freire

E46. Don Felisindo Grande Seara (1917-1987). Por Mariví Seara Grande y Juan Carlos Sierra Freire

Como bien es sabido, Parderrubias es cuna de un gran número de curas. Muchos de ellos llevaron a nuestro pueblo como bandera y difundieron su nombre allá por donde desarrollaron sus actividades. Claros ejemplos de ello son -aunque no nacido en Parderrubias- don Manuel Belvís (1808-1894) con sus incursiones en la prensa nacional de finales del siglo XIX (véase Don Manuel Belvís Seoane) y don Aurelio Grande (1930-2001) con su actividad misionera por buena parte del mundo durante la segunda mitad del siglo XX (véase Don Aurelio Grande Fernández). Ambos son considerados Vecinos Ilustres de Parderrubias. En esta misma línea situamos a don Felisindo Grande Seara (1917-1987). En especial, su actividad periodístico-literaria hizo que el nombre de Parderrubias (o de Paredes Rubias, pseudónimo con el que firmaba sus poemas) se difundiese allende de los límites geográficos de nuestra Parroquia.

Don Felisindo forma parte de un amplio listado de curas, nacidos en Parderrubias, que desarrollaron -o comenzaron a desenvolver- su actividad pastoral en la primera mitad del siglo XX. Entre los pioneros cabría destacar a don Adolfo Outumuro (tío) y don Adolfo Outumuro (sobrino; lamentablemente fallecido muy joven), a don Antonio Seara y a su hermano don José Seara (hijos del señor Francisco, sacristán de la Parroquia durante muchos años). A continuación, en esta línea cronológica, situaríamos a don Felisindo, personaje con méritos suficientes para formar parte de esta sección de Vecinos Ilustres de Parderrubias. En el presente artículo abordaremos su figura desde tres dimensiones diferentes: como persona, como cura y como literato.

La persona

Don Felisindo nace el 20 de mayo de 1917 en el seno de una familia humilde y numerosa en el pueblo de A Iglesia (Parderrubias), a escasos veinticinco metros de la iglesia parroquial. Quiso el destino que naciese el mismo año en el que triunfaba la revolución bolchevique, ideología duramente criticada en su posterior obra periodístico-literaria. El mismo día de su nacimiento fue bautizado de necesidad por su abuela materna Generosa y, ya al día siguiente, el párroco don Benito Garrido ratificaba el acto, bautizándole solemnemente y poniéndole por nombre Felisindo José. Fue el tercero de los seis hijos de Juan Bautista Grande (“O Tío Carteiro”) y de Vicenta Seara: Jesús (1911), María (1915), Felisindo (1917), Jesusa (1919), Manuel (1923) y María Clamores (1927). El 21 de enero de 1928, siendo Felisindo un niño de tan solo 10 años, fallece su madre a la edad de 42 años. Ante esta enorme adversidad se hará cargo de su crianza su tía Dominga, hermana de Vicenta. Esta pérdida irreparable marcará de forma significativa a Felisindo, convirtiéndose la figura materna en eje central de su vida, tal como refleja su obra literaria. Así, esa madre ausente (pero presente, a la vez) será objeto de sus poemas más bellos y emotivos, tal como abordaremos más adelante.

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Casa natal de don Felisindo en Parderrubias

Muy pronto, Felisindo despunta como un niño inteligente y con una enorme ansia de conocimientos. Durante su infancia sueña con ser fraile, pero su padre Juan Bautista, que no estaba por la labor de perderlo en un convento, lo manda a estudiar a la edad de once años al Seminario de Ourense, iniciando de este modo el año 1929 la carrera eclesiástica. Su hermano Manuel sigue sus mismos pasos, llegando a cursar hasta segundo año de Sagrada Teología. Desgraciadamente, la brillante carrera académica de Manuel se ve truncada por una grave enfermedad, falleciendo en su casa de Parderrubias el 21 de septiembre de 1942 a los 18 años de edad. La prensa local se hacía eco de su entierro:

Por su casa desfilaron todos los sacerdotes y seminaristas de la comarca, autoridades y numerosísimo público. La conducción del cadáver y funerales constituyeron una grandiosa manifestación de duelo. Presidían el duelo don Felisindo Grande Seara, sacerdote, hermano del difunto; don José R. Barreiros, párroco de Parderrubias y don Manuel Garrido González, en representación de la Casa Garrido” (La Región, 26 de septiembre de 1942).

En el año 1936, el estallido de la Guerra Civil obliga a Felisindo a interrumpir sus estudios en el Seminario, incorporándose en mayo de 1937 al Ejército Nacional, en cuyas filas sirvió hasta finalizar la guerra en 1939. En Ceuta, en donde pasó parte de ese tiempo y coincidió con algún vecino suyo, se encargó, entre otros quehaceres, de impartir clases a los hijos de un Comandante. Esta experiencia y conocimientos militares se aprecian en su novela “Don Proletario y Valdomino”, especialmente en el momento en el que estalla la revolución marxista en el ficticio pueblo de Cuesta Hermosa.

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Don Felisindo en Ceuta durante la Guerra Civil

Don Felisindo fallece el 26 de marzo de 1987, a los 69 años de edad, después de una fructífera vida dedicada a los demás. Su funeral y posterior entierro fueron celebrados en la iglesia parroquial de Santa Eulalia de Parderrubias, en cuyo cementerio está sepultado. Fueron testigos de su entierro don Miguel Ángel Araujo Iglesias, Obispo dimisionario de la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol, y don Antonio Montero Nieves, Vicario General de la Diócesis de Ourense. Algunas de sus ideas siguen plenamente vigentes en este siglo XXI.

El cura

En el mes de diciembre de 1940, don Felisindo toma en la Diócesis de Lugo las Órdenes Sagradas de Prima Tonsura y Menores, el primero de los grados clericales. Posteriormente, el 29 de junio de 1941, recibe el sagrado orden del Presbiterado en Santiago de Compostela, por hallarse vacante la sede de Ourense, quedando capacitado para celebrar la Eucaristía.

Un artículo publicado el 30 de julio de 1941 en La Región, firmado por José Aldea, se hacía eco de su Primera Misa celebrada en Parderrubias y del posterior ágape que tuvo lugar en la casa de los Hermanos Garrido (Os Escultores):

Todo el pueblo, toda la parroquia [Parderrubias] está allí. Es la fiesta mayor de uno de sus hijos más queridos. Pueblo de acendrada religiosidad, de fe grande, tan metida dentro de sus almas, que solo por ella se explica la pureza y mucha honra que en él hay y siempre hubo. El párroco de aquí asiste al misacantano y le son padrinos Modesto Garrido y su esposa. Vase animando y robusteciendo la voz que al principio aparecía poco segura y tranquila del nuevo sacerdote. Desde el púlpito nos habla de la dignidad y grandeza del sacerdocio un compañero de estudios, convecino y pariente de él, y luego del Felisindo, hijo de esta parroquia, del Felisindo seminarista, del Felisindo ungido ya con el don más excelso del Señor. Sigue la misa. Viene la consagración de la divina Víctima, y al alzarla las manos tiemblan de pavor y maravilla. Ahora el nuevo formado en la divina institución se atreve a decir el Padre Nuestro y luego consumir el Pan y el Vino. Ya la mano suya se vuelve y traza en el aire el signo que recibimos sobre nuestras cabezas, postrados. Pasamos todos después a besar aquella mano que ya todo lo puede en la tierra y en el cielo. Volvemos a la casa de los Garrido un poco tarde. Hay allí tres o cuatro mesas inmensas. En la nuestra, la más grande, están el nuevo presbítero y sus padrinos y los más de los sacerdotes”.

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El 24 de julio de 1941 don Felisindo es nombrado Ecónomo de la Parroquia de San Paio de Fitoiro y Encargado de la de Santa María de Rabal, pertenecientes ambas al Arciprestazgo de Os Milagros, en el Concello de Chandrexa de Queixa. En esa época se trataba de Parroquias prácticamente aisladas entre montañas, en plena Pena da Cruz, a las que únicamente se accedía cruzando los montes a pie o a caballo. En muchas ocasiones el trayecto lo tuvo que realizar en compañía de una pareja de la Guardia Civil, debido a la presencia de lobos y maleantes en los montes. Con el fin de brindar ayuda en la Casa Rectoral, su tía Dominga y sus hermanas María y Jesusa se irían a vivir con él, estas últimas hasta que se casan. En el año 1948, don Felisindo relataba así su experiencia en estos lugares:

He vivido durante varios años en uno de sus pueblos [de la Comarca de Queixa]. Mis convecinos de antaño saben, cuanto los aprecio y que siempre he defendido los fueros de sus tierras… Entre las cosas que más han llamado allí mi atención está la corta distancia existente entre Abeleda –ribera de clima benigno y apacible- y Fitoiro –sierra de clima duro y frío, poca distancia en verdad para tanta diferencia de clima; el país, rico y abundante; la gente, buena y sencilla; los pueblos muy separados unos de otros, los lobos en bosques y caminos, las leyendas de la ola en el río, bajo los añosos robles del pastizal de las Fontes, en el diestro de Rabal; de la “pena” de Santa Engracia en Acebedo; de la fuente del Tesoro entre Acebedo y Casteloais; las altas planuras de Cabeza de Manzaneda; la Pena da Cruz, en la sierra del Burgo de lejanos horizontes” (El Pueblo Gallego, 27 de julio de 1948).

En el año 1956 don Felisindo es nombrado Párroco de San Pedro de Cudeiro, Parroquia perteneciente al Arciprestazgo de Ourense-Norte, situada a escasos kilómetros de la capital ourensana, y en la que llevaba ya ejerciendo interinamente desde hacía siete años. El diario La Región publicaba la noticia:

El domingo por la tarde se ha celebrado en el inmediato pueblo de Cudeiro el solemne acto de toma de posesión del párroco don Felisindo Grande Seara, distinguido colaborador de nuestro periódico y hombre de grandes virtudes sacerdotales a las que une una inteligencia y cultura poco comunes. Con este motivo toda la parroquia se unió en una impresionante manifestación del cariño que le profesan todos sus feligreses y que se granjeó en los siete años que lleva interinamente al frente de la feligresía. A las cinco de la tarde tuvo lugar el acto de toma de posesión. Asistió en representación del señor Obispo, el párroco de Las Caldas don Jesús Pousa que dio lectura al nombramiento expedido por su S.E. Rvdma. Inmediatamente después, y acompañado del mencionado señor Pousa y del notario del Obispado, don Antonio Novoa, hizo su entrada en el templo, después de abrir su puerta y tocar la campana, pasando al baptisterio y luego al confesionario para ir después al sagrario y tomar asiento en el presbiterio, como está prescrito. Seguidamente subió al púlpito desde donde pronunció unas palabras llenas de emoción, dando las gracias por el amor que el pueblo le demostraba. Gracias a Dios que le había llamado al camino sacerdotal, a sus padres que lo habían guiado, al señor Obispo que le nombró para este cargo, al pueblo de Cudeiro por haberle aceptado con tal júbilo. Seguidamente subió al púlpito don Jesús Pousa, quien pronunció una alocución resaltando la importancia del acto que se celebraba y expresado su satisfacción por el mismo. Exhortó a los feligreses de don Felisindo a seguir como hasta ahora, seguro de que así la parroquia seguirá floreciendo en virtud. A continuación se entonó un Te Deum. Además de la totalidad de sus feligreses se sumaron al jubiloso acto de toma de posesión de don Felisindo Grande Seara numerosos amigos suyos entre los que figuraba una representación de esta casa. A él y a la parroquia de Cudeiro nuestra enhorabuena” (La Región, 27 de noviembre de 1956).

En ese tiempo don Felisindo compagina la gestión de esta Parroquia con la de Vilar das Tres, en este mismo Arciprestazgo. En esta ocasión será nuevamente acompañado por su tía Dominga, quien le ayuda en todo lo que puede en la Casa Rectoral de Cudeiro. En 1954, don Felisindo se refería de esta forma a Vilar:

“Vilar está a unos kilómetros de Orense. Visto desde la ciudad, ofrece, con su iglesia, cipreses y nogales un aspecto pintoresco. Aunque por el sur, este y poniente, su paisaje es adusto, por estar constituido por los montes de Canedo, se asienta en una dilatada llanura, en la cual, según dicen, es posible que, andando el tiempo llegue a instalarse el futuro aeródromo de Orense. El nombre de Vilar, como el de casi todos estos pueblos, Velle, Cudeiro, Las Caldas, podemos suponerlo romano… Hoy Vilar tiene carretera, y como podéis suponer, por su cercanía a la ciudad y su altitud, es un buen lugar para veraneo… Las tres parroquias más próximas tienen sendas iglesias románicas… La iglesia de Cudeiro es románica de transición, aunque ha sido muy reformada… Era obispo de Orense don José de la Cuesta y Maroto, quien comprobada con sus propios ojos la distancia entre estos pueblos y Beiro, y a solicitud de los vecinos de Vilar, decretó la erección de la nueva iglesia, apartando él mismo para los primeros gastos dos mil reales; dio este decreto el 29 de mayo de 1868. La piedra para el nuevo templo salió del monte Romiña. Datos curiosos: de estos montes de Vilar salió toda la piedra que se empleó en la construcción del Hospital Provincial y salieron también las altas columnas de la Casa de los Olmedos; las tales columnas bajaron por estas pendientes en carros de bueyes, cosa que no debió ser nada fácil. La piedra de esta zona tiene la calidad de ser más blanda que la célebre de Rante” (La Región, 6 de agosto de 1954).

En Cudeiro, don Felisindo vivió durante 30 años volcado en la actividad parroquial y en sus feligreses. Las puertas de la Casa Rectoral estaban siempre abiertas a todos aquellos que acudían buscando consuelo, tanto para su alma como para su cuerpo, en ocasiones, un simple plato de comida. Escuchaba y atendía a todo el mundo, sin importarle su ideología ni su nivel social. Con frecuencia se saltaba las ortodoxas normas de la Iglesia de la época con el único objetivo de ayudar y aliviar a personas que “se veían cargadas” de pecados y, sobre todo, de hambre. Eran tiempos extremadamente duros.

Su forma de ejercer el apostolado y su humanidad queda perfectamente reflejada en comportamientos e historias que caracterizaron su vida pastoral. Veamos dos ejemplos. En esos años, para la formalización de muchos contratos laborales se exigía un certificado de buena conducta religiosa que emitían los párrocos, en el que se certificaba la asistencia a misa y el descanso dominical. Don Felisindo, sabiendo que algunos de sus parroquianos no podían asistir a la misa del domingo porque era el único día de la semana en el que podían realizar ciertos trabajos agrícolas, o de otra índole, les proporcionaba sin mayor problema los documentos con el fin de que pudiesen vivir dignamente. En Cuaresma, era habitual que hubiese jornaleros trabajando en la Casa Rectoral o en la huerta, entre ellos vecinos de Parderrubias, que contrataba para determinadas tareas (e.g., poda, vendimia, etc.). A la hora de la comida les sorprendía con un buen plato de carne y ellos atónitos le recordaban que no se podía comer carne en esos días. Don Felisindo les contestaba que “para trabajar hay que estar bien alimentados, por lo que hoy estáis perdonados”. Les daba la bendición, comían y seguían trabajando. Su actitud y forma de afrontar algunos problemas y dificultades de sus feligreses le costó más de una reprimenda del Obispado.

En la Parroquia de Cudeiro tenía, y sigue teniendo, mucho arraigo la festividad de la Virgen de As Candelas, que se celebra el 2 de febrero. Ese día acudían gentes de los pueblos cercanos a participar y a divertirse en la fiesta. En esa fecha don Felisindo reunía en la Casa Parroquial, alrededor de una buena mesa con excelentes manjares, a todos los curas de las parroquias vecinas, a personas relevantes del pueblo y a intelectuales de la época. Allí se hablaba de lo divino y de lo humano, de política, de cultura, de la sociedad, de la actualidad, etc., etc., alargándose la sobremesa hasta bien avanzada la tarde. No eran ningún secreto sus gustos gastronómicos.

El literato

Don Felisindo era un hombre inteligente, muy culto y estudiado. Era un erudito, con un sentido del humor muy particular. Comprometido con la sociedad. Se definía como galleguista convencido, sin llegar a ser nacionalista (la mayoría de sus poemas están escritos en gallego). Fue una persona influyente de la época. En la Casa Parroquial poseía una de las mejores bibliotecas privadas de su tiempo, y en ella pasaba horas y horas entre libros, leyendo y escribiendo. Para don Felisindo un libro era “…un instrumento de trabajo… un maestro… un consejero… un manantial de aguas puras y cristalinas” (F. Seara Grande, La Región, 19 de mayo de 1950).

Su enorme atracción por el cultivo intelectual a costa de un escaso interés por asuntos materiales queda patente en un suceso que le ocurrió con su coche. Para poder atender a las Parroquias de manera eficiente, e impartir misa cuando era menester en la Capilla del barrio de Covadonga, se compró un Seat 600, con el que se mostraba encantado. Un buen día, ya transcurrido un cierto tiempo desde su adquisición, de repente se le para el motor y con gran preocupación acude a un taller para solucionar el problema mecánico. El diagnóstico fue contundente: el motor se había quemado porque nunca le había cambiado el aceite.

Siendo adolescente, con tan solo 16 años, comienza a publicar sus primeros trabajos literarios en la revista Vida Gallega, editada en Vigo, firmando con el pseudónimo “F. Paredes Rubias”. Esto hace que muchos lectores no identifiquen acertadamente la autoría de sus poemas. Así, por ejemplo, en la voluminosa obra “Poesía de Galicia. Poemas á nai”, su compilador López Fernández (1999) incluye sus poemas en el apartado de autores sin identificar, sospechando que se trata del cura de alguna de las dos Parroquias gallegas que llevan el nombre de Parderrubias, decantándose por la de Pontevedra, puesto que sus poemas habían sido publicados en la revista viguesa, aseveración, obviamente, errónea.

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Portada Vida Gallega año 1934

El 10 de agosto de 1934, en la sección Página Poética de Vida Gallega ven la luz sus primeras estrofas: el poema “Ledicias de Mocedá”, un canto a la alegría con motivo de la fiesta de As Pías:

Ouvense ledas as notas
dun garimoso cantar,
namentres as mozas bailan
cas carcaños, po-lo ar.
¡E qué mozas mais garridas!

Un mes después, el 20 de septiembre, publica “Anoitecer de Morriña”, poema en el que vuelca por primera vez la tristeza, la saudade y la desolación por la madre ausente:

Os vislumes da tardiña
con melancónica cor, fan chorar a miña i-alma,
¡qué triste desolación!
Pregando sobor das lousas
que cobexan meus abós,
que-m’a naiciña cobexan,
miña nay do curazón”.

Será, sin embargo, en el poema “Naiciña” publicado el 20 de diciembre de 1934, también en Vida Gallega, en donde la emoción transformada en versos transmite de manera translucida esa añoranza y esa tristeza por no poder volver a verla:

 “¿Volverán aqués labios flamexeiros
que, ó pousa-los seus beixos melosiños,
dondecían meus nervios cativiños
trembando cal se foran milagreiros?
Non volverán -dime a triste memoria
que en min despertou o fogo e a paixón-,
porque hai tempo que xa rubiu á gloria
a  muller que me arrouba na oración,
a  mais nobre que ten a miña historia,
a naiciña, nanai do corazón”.

Con “Balada do Cemiterio”, publicada el 18 de junio de 1936 en el diario La Región y el 23 de junio en el diario El Compostelano, el poeta llora y reza a su madre a los pies de su sepultura:

Ó contemplar, pola tarde,
tan soios os panteóns,
sinto saudade na alma
e angustia no corazón;
e co rego dos meus ollos,
enloitados pola dor,
medran as flores na terra
onde dormen meus avós,
onde dorme feita cinsa
cal rosiña que secou,
aquel anxo que eu adoro:
miña nai do corazón.

¡Hoxe rezo eu por ti
entre breixas de dolor!
¡Por ti eu deixo un bagoa
nas lousas dos panteons!

En sus poemas, como no podía ser de otra manera, también encontramos guiños y referencias a Parderrubias. En “Atardecer”, poema publicado el 10 de febrero de 1935 en Vida Gallega, convierte en versos los recuerdos que, siendo ya mayor, tiene de una tarde de otoño en Parderrubias:

Y-acordeime d’unha tarde,
¡veigame Dios a lembranza!
en que contigo bailei
ond’ós palleiros da Aira
no medio do mullerio
que d’envexa nos ollaba,
pois éras a mais feituca,
entr-as garridas rapazas,
y-eu er’ó  millor mociño
c-había no foliada”.

Será en “Caminito de mi Aldea”, poema publicado en castellano el 20 de julio de 1935 en Vida Gallega, en donde don Felisindo fotografía aquel Parderrubias de los años treinta:

Parco perdido en la bruma,
vislumbro lejos mi aldea
la tarde muere. Gimiendo
se oye lejana carreta,
con la canción del boyero
que va escalando la sierra.
El zagal en la llanura,
pastorea sus ovejas…,
ellas pacen…, corren…, balan…
se revuelcan por la hierba.
Yo voy siguiendo mi ruta,
caminito de mi aldea;
la de las RUBIAS casitas,
la de encantadas robledas,
la de negruzcos pinares,
la de magníficas vegas,
la de alquería y trofín,
la de verbenas y fiestas,
la de ancianos chocarreiros,
la de rapazas morenas…
Son las nueve. Yo adelante
caminito de mi aldea.
Me asombra la lontananza,
resbalando en la vereda,
que trepa por las montañas
de encantadas arboledas.
Yo voy siguiendo mi ruta.
caminito de mi aldea.
¡Qué soledad tan amable…!
¡Qué montañas tan desiertas…!
¡Se oye lejana canción…
se oye lejana carreta…
se oyen lejanas campanas
-campanita- de mi aldea!

Aunque con anterioridad al año 1948 ya encontramos alguna incursión periodística, será a partir de este año cuando don Felisindo comience a colaborar de manera asidua con periódicos como La Región o El Pueblo Gallego, en los que nos encontramos numerosos artículos que llevan su firma, en donde aborda los más diversos temas. En el diario ourensano La Región, entre 1949 y 1956, llegamos a contabilizar medio centenar de artículos bajo su firma. En el rotativo vigués El Pueblo Gallego, en su sección Diario de Orense, publica varios artículos, en algunos de los cuales centra su interés en tradiciones religiosas. Esas publicaciones nos permiten conocer de buena pluma como se vivían esos ritos litúrgicos a finales de la década de los cuarenta. Seleccionamos dos de esos artículos, por la gran relevancia social que hoy tienen las tradiciones religiosas que abordan, debido a la gran afluencia de peregrinos: el año jubilar compostelano y la romería de la Virgen de los Milagros.

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Portada El Pueblo Gallego del 1 de febrero de 1948

El 15 de junio de 1948 bajo el título “A los peregrinos de Orense” publica, coincidiendo con el año jubilar, una apasionada descripción de la ciudad de Compostela y de la peregrinaciones a ella:

Ya se acerca el gran día de la peregrinación a Santiago de Compostela. Orense, como las demás provincias de España, irá a ganar el jubileo del Año Santo. Irá a vivir unas horas de entusiasmo, de entusiasmo santo, de fe y de amor, ante el sepulcro del Apóstol y la grandeza compostelana ¡Santiago de Compostela! La vieja ciudad de viejas rúas en su estado antiguo; de jardines que parecen tener un deje de nuestro románico sin igual en el mundo. Jardines sin gran profusión de flores, de añosos árboles, de pensativas estatuas, propio todo ello para hablar al alma igual que el arte y el paisaje de los montes de nombres sagrados; de iglesias y monasterios como mansas ovejas alrededor del pastor; de edificios civiles como la Universidad, el  palacio de Rajoy y tantos otros, y presidiendo el conjunto, la Basílica, de las más célebres del mundo. Jerusalén, Roma, Compostela, el milagro en piedra de la Edad Media, ante la plaza compostelana circundada de los cuatro edificios que significan la Religión, la Caridad, la Justicia y la Enseñanza, todo, fruto de la Religión. ¡La Catedral de Santiago! El Santo Sepulcro y el Apóstol en espera de nuestro abrazo, y la columna de mármol y el pórtico de la gloria… Bajo aquellas bóvedas y ante aquellos altares se postraron de rodillas, como dijo Murguía, emperadores, reyes, príncipes, duques, Papas, obispos, guerreros, trovadores, mujeres y hasta niños… venidos desde los más remotos confines de Europa. Allí van a dar los caminos jacobeos que cruzan nuestra patria, caminos por dónde venían extranjeros al canto de Ultreya, por donde retornaban a sus lejanos lares, adornados los vestidos de vieiras, conchas viajeras. Allí estuvieron San Francisco de Asís, Santa Isabel de Portugal, San Luis, San Franco de Sena, San Vicente Ferrer…, que como dijo Otero Pedrayo “pasaron por la historia de Santiago en alborada de alondras y campanas”. Y se acerca el gran día de nuestra peregrinación a Santiago de Compostela. ¡Ultreia, Deus adjuvanos! (F. Paredes Rubias, El Pueblo Gallego, 15 de junio de 1948).

El 13 de septiembre de 1949 publica un artículo en el que nos regala una fiel descripción de cómo se vivía la Romería de Nuestra Señora de los Milagros:

Escribo estas líneas en plena mañana del ocho de septiembre, fiesta principal del Santuario. En la cima del Medo, trono de nuestra Reina. Después de andar los caminos, que arrancan del templo como arterias de vida sobrenatural. En el instante preciso en que da comienzo, en el balcón de la fachada, la misa solemne, la misa grande, el espectáculo más bello del mundo católico. El gran atrio, el mayor de Galicia, y la explanada se hallan llenos de fieles. Multitud inmensa. Diez mil almas. ¿De cuántos pueblos, de qué lejanas comarcas, habrá venido tanta cristiandad? Imposible averiguarlo. Con decir que hay personas de La Coruña y de Vigo, y que, según he oído, hubo el domingo pasado día 4, un millar de coches, creo es decir lo bastante. En la mesa en donde escribo, hay el conocido opúsculo de nuestro malogrado paisano P. Benito Paradela Nóvoa. En él espigo estos hechos. En el año 1852 fue curada maravillosamente por la Virgen, doña Ildefonsa Gutiérrez, de Cacabelos, en el Bierzo; en 1816, don Ramón Pérez de Tejada, en la ciudad de Orense; en 1761, un niño de Rouzós, Amoeiro; en 1792, don Manuel Marcelo Gayón, del Pazo, del Campo de Trasalva, etc. Hállense pues aquí, no solo los hijos de la comarca, de las 25 parroquias con sus 125 pueblecillos que rodean al Medo, sino también gentes de los lugares más distantes de Galicia, y aun de Zamora y Portugal. Empieza el canon de la misa: ese momento siempre nuevo para el pueblo cristiano que asiste a la renovación del sacrosanto drama del Gólgota… Está próxima a su terminación la misa solemne. Salen las insignias, pendones y estandartes para la magna procesión. En el fino raso de seda de un estandarte, leo con emoción estas palabras en letras de oro: “Orense a la Virgen de los Milagros, como tributo de su devoción”. Niñas vestidas de blanco, símbolo del candor y la pureza. Un pueblo, vibrante de entusiasmo, cantando la Salve Regina, la secuencia más bella de los siglos, brotada como un milagro en el X compostelano, aquel siglo desventurado, un poco semejante al nuestro. Ya viene la Virgen, hermosa como la aurora cuando se levanta más resplandeciente que el sol en pleno día en frase del Cantar de los Cantares… Al regreso de la procesión, en el templo, el Rvdo. P. Domeño, Paúl, de la Residencia de Ávila pronuncia breve y elocuente oración sagrada. En su canto a la Virgen, las notas místicas del Santuario ermita primitiva, pastores del Medo, fieles que levantaron el templo, etc. producen gran emoción en los oyentes. La multitud en pie por falta de espacio para poder arrodillarse, recibe la bendición papal. …Las multitudes cunden casi lo mismo que hoy, en los anteriores días de la novena. Reina sí onda alegría, y no falta tampoco el gaitero de afición que, desde el coche o el campo de la fiesta, bajo los añosos robles, desgrama, al aire de la montaña, la típica muiñeira. Las gentes retornan a los lares, llenas de satisfacción y fuertes con la gracia para las batallas del Señor. Oigo a lo lejos una canción, digna de hacerse popular en las tristes circunstancias por que atraviesa nuestro campo, en este mes, en el de las vendimias: A Ti te pedimos con fe y devoción la lluvia del cielo, oh Madre de Dios…” (F. Grande Seara, El Pueblo Gallego, 13 de septiembre de 1949).

Su devoción a la Virgen también se ve reflejada en varios poemas publicados en La Región: Nos Remedios (1935), A Santiña do Cristal (1935) -incluido posteriormente por Fraguas (2004) en su obra “Romerías y Santuarios de Galicia”- y A la imagen de Nuestra Señora de Fátima (1952).

“¡Sobor das tellas da ermida,
hay duas pombas pousadas…
¡Baixan as augas do Mino,
respetosas e caladas…!
Acurrunchadas na aurela,
dos verdes agros das Caldas,
gardan contentes o gandos
duas fermosas rapazas,
escoitando, ó son do vento,
as doces notas da gaita;
é gu’hay festa nos Remedios…”.

(F. Paredes Rubias, Nos Remedios, La Región, 8 de septiembre de 1935)

No pobo de Vilanova,
nobre e distinto lugar,
nome de sonada vila
en non lonxanas edás,
apenas se encobr’a tarde,
péchans-as portas do lar,
y-a xente vaise, piadosa,
car’a ermida do Cristal...”.

(F. Paredes Rubias, A Santiña do Cristal, La Región, 14 de septiembre de 1935).

Se han prendido en su manto los albores
De una aurora infinita de blancura
Y, en su rostro, el hechizo de las flores
Y un misterio infinito de dulzura…”

(F. Grande Seara, A la imagen de Nuestra Señora de Fátima, 13 de mayo de 1952).

En los numerosos artículos publicados en La Región, don Felisindo aborda gran diversidad de temáticas de tipo religioso, social, político, moral, literario, cultural o turístico (e.g., su viaje en tren a Barcelona para asistir al XXXV Congreso Eucarístico Internacional celebrado en el año 1952), tanto de carácter local, como nacional e internacional. Así, por ejemplo, destacamos sus reflexiones sobre acontecimientos ocurridos en Ourense en esa época, como es el caso del fallecimiento del obispo Francisco Blanco Nájera en 1952:

Su nombre excelso será recogido por la historia patria, y la ilustre diócesis de Orense anota con amor el nombre de él al lado de los Mariños, Fonsecas, Blancos, Quevedos y Cerviños. Ningún lugar más apropiado para recoger sus gloriosas cenizas que la iglesia del nuevo Seminario” (F. Grande Seara, La Región, 17 de enero de 1952).

“…este gran Seminario de hoy, la obra de Allariz, los colegios de las Cooperadoras, la creación de nuevas parroquias y escuelas, la modernísima reglamentación de las casas rectorales, la reorganización del Fomento de Vocaciones, etc., etc., todo eso se ha hecho en el brevísimo correr de unos años” (F. Grande Seara, La Región, 18 de enero de 1952).

Tres años antes, en 1949, escribía sobre la figura del ourensano Fernando Quiroga Palacios, coincidiendo con su nombramiento como Arzobispo de Santiago de Compostela, por “el cariño y la admiración hacia el gran sacerdote, profesor de mi Seminario durante casi todos los años de mi carrera sacerdotal”:

“…D. Fernando Quiroga Palacios es el llamado por la Providencia para que sea continuador de la historia de esa gran ciudad: el llamado a continuar la mejora del centro religioso, cultural y artístico de Galicia… Orense no puede menos de sentir el gozo y la alegría de una madre, al ver triunfar de ese modo a un hijo tan querido. Se aproxima el momento de expresar nuestro entusiasmo por D. Fernando; por el profesor sabio, ameno y siempre comprensivo para las deficiencias de sus discípulos, por el  párroco, catequista y director de tantas almas. Hombre hondamente popular: Dios le había dado admirables dones sobrenaturales y naturales, y él con toda humildad y caridad los ponía siempre al servicio de Dios. La dirección espiritual y la Cátedras de Teología, Filosofía, Lenguas y Literatura del Seminario de San Fernando de Orense guardarán para siempre gratos recuerdos del maestro” (F. Grande Seara, La Región, 20 de noviembre de 1949).

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Portada de La Región del 8 de septiembre de 1935

En un artículo de septiembre de 1952, bajo el titular “Un día grande para Orense”, coincidiendo con la visita de Franco a la capital para inaugurar la nueva Estación, don Felisindo reflexionaba sobre el desarrollo económico ourensano:

Desde la carretera de Santiago, miro un instante la gran estación que va a inaugurarse hoy. Tengo a la derecha los grandes talleres de Peliquín, y a la izquierda la gran estación. Entre esta carretera y la de Vigo, en una explanada de varios kilómetros extiéndense las obras de una de las estaciones mejores de España. Aún más allá de la carretera de Vigo, fuera del recinto amurallado, se alzan elegantes pabellones, habitados ya por obreros de la RENFE. Sigue después el edificio principal; en el laberinto de líneas férreas, aparecen las cuarenta y seis vías, de estas, veintiuna para los distintos servicios de viaje y mercancías, y las restantes para el depósito de sesenta locomotoras; las instalaciones de agua, suficientes para un gasto diario de dos millones de litros; las ochenta y dos agujas de cambio, en fin la gran estación que todos conocemos y admiramos… Frente a nosotros se alzan las hermosas torres de un nuevo seminario; a nuestra derecha se tiende majestuoso un viaducto y a poca distancia tenemos los saltos de Las Conchas, Los Peares, Ribas del Sil, Celeirós, etc… Con este día comienza una nueva etapa económica para nuestra ciudad. Ahora es conveniente que en las llanuras que rodean a la nueva estación sigan apareciendo nuevas fábricas. Conviene que surjan iniciativas de empresas y particulares para dar a nuestra urbe el puesto comercial que le corresponde. He aquí un día grande para Orense” (F. Grande Seara, La Región, 23 de septiembre de 1952).

La obra literaria más conocida de don Felisindo, traspasando las fronteras locales, es la novela “Don Proleterio y Valdomino” publicada en el año 1961 por la editorial local ourensana La Editora Comercial. Todavía hoy, casi sesenta años después, se puede adquirir en varías librerías online. La novela tiene una clara inspiración en la obra “Don Camilo”, del escritor italiano Giovanni Guareschi, coétaneo de don Felisindo. Don Camilo es un cura de pueblo que, durante la posguerra italiana, vive continuos enfrentamientos ideológicos con el alcalde comunista Pepón, de los cuales obviamente sale siempre ganador. Estos personajes serán sustituidos por Don Proleterio, marxista sin oficio ni beneficio entregado a la edición de la revista Amapolas de ideología comunista, y Valdomino, joven estudiante universitario de Filosofía y Letras, formado en colegios religiosos, con gran proyección y que se ve en la necesidad de trabajar para Don Proleterio, colaborando en las tareas editoriales de su órgano propagandístico subversivo. De dos posiciones filosóficas diametralmente opuestas no se puede esperar más que continuas discusiones y enfrentamientos ideológicos.

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Portada de Don Proleterio y Valdomino

En síntesis, la novela constituye un alegato contra las desgracias y malevolencias del comunismo. El propio autor comienza afirmando:

“…me he propuesto por objeto material escribir una novela, y por objeto formal, una refutación del marxismo. No habré sido inoportuno, cuando tanto se habla del gran error y tantos pueblos han caído ya o están en peligro de caer bajo el dominio de los que comienzan por negar la existencia de Dios” (Grande Seara, 1961, p. 7).

Y finaliza justificando su publicación:

“…para que el mundo pueda reflexionar sobre lo peligrosas que son la propaganda y las organizaciones del marxismo, y sobre lo necesario que es instaurar y promover la vida cristiana” (Grande Seara, 1961, p. 374).

La novela toma como hilo argumental las actividades subversivas de don Proleterio en el pueblo ficticio de Cuesta Hermosa, quien:

“…llegó a verse en la vanguardia de los intelectuales marxistas por no haber dejado a tiempo la senda que había emprendido en un momento de irreflexión… Cuando era estudiante de ética, pues estudiante había sido y de estudiante no había pasado, comenzó a defender los errores del marxismo… Esta actitud de don Proleterio era más bien efecto de la ignorancia… No le faltaron consejos; mas no quiso abandonar sus teorías, y las defendió tanto que en la Universidad donde estudiaba le tuvieron por loco…” (Grande Seara, 1961, p. 13).

Tuvo que llegar don Proleterio al final de su vida para tomar conciencia de lo errado que estaba y retractarse públicamente, aunque ello no impidiese el triunfo de la revolución marxista, pues la ideología difundida a través de Amapolas había calado en la sociedad. Dejamos al lector, adentrándose en la lectura de la novela, que descubra por sí mismo las consecuencias de la revolución comunista y cómo esta cambia la vida de Valdomino.

Este posicionamiento antimarxista estuvo presente en varios de los artículos publicados en La Región. Así, por el XIV aniversario del asesinato de José Calvo Sotelo, don Felisindo escribía:

El marxismo internacional, en una de sus revoluciones mejor preparadas, intentó hacerse dueño de la Península Ibérica. Por la providencia de Dios no le fue posible. Desde entonces no ha cesado ni un instante en su ofensiva bárbara, cruel y frenética contra distintos pueblos… Y si alguien no estuviese conforme podríamos acudir a las pruebas, y serían argumentos contundentes, entre otros, los acontecimientos históricos de estos últimos años en Polonia, Estonia, Letonia, Lituania,…” (F. Grande Seara, La Región, 13 de julio de 1950).

Ese mismo año, en el artículo “La gran ingenuidad de los occidentales”, reflexionaba sobre la situación que se estaba viviendo en Corea:

“…No, lo acaecido en Corea no debe sorprender a nadie. Lo que si debiera sorprender a todo hombre de razón es la ingenuidad, la candidez de los antimarxistas aliados. Estos, cual si fueran hombres completamente vulgares, han seguido un sistema en sus actuaciones digno de burla, de mofa, de sarcasmo, si no se tratase de una cuestión decisiva para la humanidad. Solo España, claro ejemplo para las demás naciones, en esta hora crucial del mundo, ha sabido abstenerse de esa camaradería, indigna, del occidente –no sé si en decadencia como dijo Speagler- con el oriente” (F. Seara Grande, La Región, 20 de julio de 1950).

En el año 1956, don Felisindo afirmaba que “…desde su aparición en el mundo, el comunismo, al principio como sistema de doctrina y, desde hace años, como realidad política, viene siendo agresivo para todos: agresivo para con el cielo, pues predica y defiende el ateísmo; agresivo para con los habitantes de una misma nación, toda vez que intenta la destrucción de todo para poder levantar un nuevo Estado, una dictadura sin precedentes; agresivo para con los pueblos no comunistas, pues nunca ha dejado de ser un sistema de proselitismo internacional” (La Región, 1 de febrero de 1956). Ese mismo año, escribiendo sobre la libertad de expresión señalaba que “el comunismo, como el príncipe de las tinieblas, gusta de presentarse en dos formas distintas; hasta no hace mucho era el tigre que, amenazando a toda Europa y aun a todo el orbe, rugía desde la estepa; ahora es la serpiente que quiere lograr sus objetivos mediante sonrisas y ofertas imposibles… Ningún sistema político persigue tanto la libertad la expresión como la persigue el comunismo… el comunismo persigue, sin reparar en medios, a quienes se manifiestan en contra la dictadura comunista” (F. Grande Seara, La Región, 16 de febrero de 1956).

Conclusiones

Descritas las tres dimensiones que hemos abordado de don Felisindo (persona, cura y literato) pensamos que las tres, en su conjunto, le hacen merecedor de ser considerado Vecino Ilustre de Parderrubias. Su dilatada labor pastoral y periodístico-literaria ha tenido siempre presente el nombre de nuestra Parroquia allí en donde la desarrolló. Hoy podemos encontrarnos con un buen número de documentos escritos que dan buena fe de ello; descubrir en ellos el nombre de Felisindo Grande Seara, o de F. Paredes Rubias, llena de satisfacción a todo aquel que se interesa por conocer la historia de Parderrubias.

¡Divina misión la de hacer que los hombres y los pueblos sean mejores! He aquí la cuestión del mundo”.

(Felisindo Grande Seara, 8 de octubre de 1955).


Referencias

Fraguas, A. (2004). Romerías y santuarios de Galicia. Vigo: Editorial Galaxia.

Grande Seara, F. (1961). Don Proleterio y Valdomino. Orense: La Editora Comercial.

López Fernández, X. (1999). Poesía de Galicia. Poemas á nai. Santiago de Compostela: Difux, S. L.

E43. Parderrubias en los años 60, 70 y 80: un análisis sociodemográfico. Por Juan Carlos Sierra Freire

E43. Parderrubias en los años 60, 70 y 80: un análisis sociodemográfico. Por Juan Carlos Sierra Freire

El período comprendido entre los años 1960 y 1990 se ha caracterizado por continuos e intensos cambios en el seno de la sociedad española, alcanzando su cenit en el paso de la dictadura de casi cuarenta años a la democracia que actualmente disfrutamos. En los años sesenta, el régimen franquista trataba de hacerse un lavado de cara asociado a una evolución positiva de la economía, pero a todas luces insuficiente, pues no existía libertad democrática alguna. En esa década y en los primeros años setenta se experimentó un significativo desarrollo económico en la sociedad española, que dio lugar por primera vez a la existencia de una clase media con cierto poder adquisitivo. El salario medio en España en el año 1975 era de 22.000 pesetas aproximadamente (132 euros), un litro de gasolina costaba 24 pesetas, un periódico ocho y una cerveza diez.

En Galicia, en la década de los sesenta se originó un movimiento obrero que constituiría uno de los elementos más importantes de desgaste del régimen franquista, vinculándose a empresas como Astano, Bazán, Barreras, Vulcano, Endesa o Citroën. En 1968 la Universidad de Santiago de Compostela mantenía una larga huelga exigiendo el final de la dictadura. Una parte del clero comenzaba a cambiar su mentalidad, pues muchos curas iban a estudiar a Roma, trayendo ideas nuevas y aperturistas. Buen ejemplo de este aperturismo fueron los párrocos que pasaron por Parderrubias en esa época (e.g., Don José Manuel Fernández Rúas). No obstante, esta entrada de aire fresco no estuvo exenta de choques frontales con las altas jerarquías eclesiásticas. La polémica creada por el Obispo Temiño Saiz al separar la celebración religiosa de la profana en las festividades de la provincia de Ourense constituye un buen ejemplo de ello.

El 15 de junio de 1977 se celebraban las primeras elecciones generales al Congreso de Diputados desde la época de la República, produciéndose una clara victoria de la Unión de Centro Democrático (UCD) de Adolfo Suárez, cuya descomposición progresiva conducirá a la histórica victoria del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el año 1982. Los cinco diputados elegidos en Ourense en esas primeras elecciones fueron Pío Cabanillas Gallas, Eulogio Gómez Franqueira, José Antonio Trillo Torres y Estanislao Reverter Sequeiros por UCD, y Miguel Riestra Paris por Alianza Popular (AP). Lo más parecido a unas elecciones que conocían muchos españoles hasta esa fecha eran los simulacros que organizaba el Régimen para elegir Procuradores a Cortes, como el del 10 de octubre de 1967, o las Elecciones Municipales que se celebraban cada tres años (las últimas, el 13 de noviembre de 1973), en las que la democracia brillaba por su ausencia.

El 4 de diciembre de 1977 los gallegos salían a las calles reclamando un estatuto para Galicia. La autonomía que los gallegos habíamos casi acariciado en el año 1936, y que fue truncada por la Guerra Civil, iniciaba al fin su proceso de hacerse realidad. El 18 de abril de 1978 se constituye la Xunta de Galicia, cuyo primer Presidente fue Antonio Rosón Pérez de UCD. El 28 de abril de 1981 nuestro Estatuto aparecía publicado por fin en el Boletín Oficial del Estado y en octubre de ese año se celebraban las primeras elecciones al Parlamento Gallego, con las que llegó Fernández Albor a la Presidencia, al que acabó sustituyendo Fernández Laxe y a este, Fraga Iribarne.

El Pueblo Gallego_1enero1960
Portada del diario El Pueblo Gallego del 1 de enero de 1960.

El pueblo gallego_30diciembre1970
Sección Orense del diario El Pueblo Gallego del 30 de diciembre de 1970.

Al tiempo que los devenires sociopolíticos seguían su inapelable curso, la juventud se divertía en los famosos guateques en los que sonaban Los Diablos, Los Sirex o Fórmula V, entre otros, y se escuchaba a Miguel Ríos con su “Vuelvo a Granada” cantando a aquel tren que siempre iba muy despacio, pero con tiempo suficiente para llegar, y en el que dos décadas más tarde (¡quién iba a pensarlo!) me tocaría subir… también para volver, aunque eso sí, menos de lo que uno quisiera. Los nostálgicos también recordarán las fiestas de Ourense del año 1970 cuando los ourensanos abarrotaron el Jardín do Posío para ver a un Julio Iglesias que iniciaba su fulgurante carrera artística. Mientras tanto, Parderrubias seguía su propio rumbo, el de una sociedad rural, en el que las familias luchaban por proporcionar el mejor futuro posible a sus hijos, no importándoles tener que recurrir a la emigración si así lo exigían las necesidades. En los años sesenta y setenta, familias y vecinos de la Parroquia tuvieron que buscar un mejor porvenir en otras provincias (Barcelona, Madrid, Guipúzcoa, Álava, etc.) o en otros países europeos (Suiza, Francia, Luxemburgo, etc.) que disfrutaban de un mayor desarrollo económico.

A partir de la información publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) vamos a tratar de proporcionar unas pinceladas de la realidad social de Parderrubias, mostrando su evolución con datos de los años 1965, 1975 y 1986, relativos a la población incluida en los censos electorales. En el año 1965 estaban censados únicamente los residentes mayores de 21 años, pues la mayoría de edad a los 18 años no entraría en vigor hasta el 17 de noviembre de 1978. En 1975 ya se incluyen residentes de 17 a 20 años. Y, finalmente, en el censo de 1986 aparecen residentes de 16 años de edad en adelante. Analizaremos la evolución de la población incluida en estos censos, las profesiones, el nivel educativo y los apellidos. Todo ello nos dará una imagen del Parderrubias de aquella época. En la siguiente presentación se recogen algunas escenas de esos años en Parderrubias:

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Evolución de la población censada desde 1965 a 1986

En el año 1970, Ourense retrocedía su población a niveles de 1920 (Barreiro Fernández, 1991), por lo que presuponemos que en Parderrubias habrá sucedido algo parecido. Según el censo de población y de viviendas de 1960, publicado por el Instituto Nacional de Estadística, la población de derecho, o residentes, del municipio de A Merca era en ese año de 5.266 personas, pasando a 5.268 en 1970. Si hacemos caso a los censos electorales, en la Parroquia de Parderrubias no se evidencia tal estabilidad en la población, pues del censo del año 1965 con 290 personas, de 21 años de edad o más, pasamos a 289 censadas en 1975, incluyendo a residentes de 18, 19 y 20 años. El descenso será más pronunciado desde 1975 a 1986, al llegar únicamente a 255 censados en este último año, estando  también incluidas en esa cifra las personas de 16 y 17 años de edad. Tal como se puede observar en la Figura 1, el descenso se produce básicamente entre la población masculina, no tanto entre la femenina.

Figura1
Figura 1. Evolución del número de personas censadas en Parderrubias.

Actividad profesional en los años 1965 y 1975

Galicia fue, lo sigue siendo, eminentemente rural. En el año 1960 la población rural de la provincia de Ourense suponía el 86,5% del total (Barreiro Fernández, 1991). Parderrubias constituía un vivo ejemplo de esa realidad. En el año 1965, el 89% de las personas censadas tenían la profesión de labrador. El 11% restante se distribuía entre estudiantes, peones, carpinteros, industriales, sacerdotes y empleados, a los que hay que sumar un camarero, un cartero, un capataz de Obras Públicas, un chófer, un maestro, un músico y un tratante. Diez años después, en 1975, la realidad seguía siendo prácticamente igual, con un 87% de la población dedicada a las labores de labranza, distribuyéndose el 13% restante entre estudiantes, chóferes, pintores, camineros, enfermeras, maestros, a los que se sumaban un albañil, un carpintero, un empleado, un capataz de Obras Públicas y un Funcionario. Podemos apreciar como el oficio de carpintero, que tanto arraigo había tenido a lo largo de la historia de Parderrubias (véase Los carpinteros de Parderrubias), iniciaba su decadencia. En las Figuras 2 y 3 se muestra la distribución de las profesiones existentes en Parderrubias en los años 1965 y 1975, respectivamente.

Figura2
Figura 2. Distribución de las profesiones en el año 1965.

Figura3
Figura 3. Distribución de las profesiones en el año 1975.

Evolución del nivel educativo de la población

En 1960 la tasa de analfabetismo en España rondaba el 14% (9% en hombres y 18% en mujeres), descendiendo al 9% en 1970 y al 6% en 1981 (De Gabriel, 1987). En Parderrubias, las tasas se situaban significativamente por debajo de esas cifras, evidenciándose eso sí una gran diferencia entre hombres y mujeres, especialmente en el año 1965, en el que nos encontramos con un 19,23% de mujeres que no sabían leer ni escribir por solo un 1,49% de hombres (Figuras 4 y 5). Tal como ya afirmamos en otra ocasión (véase Parderrubias rinde homenaje a Don Isolino Camba Casas, “O Señor Maestro”), la labor del maestro don Isolino Camba Casas tuvo mucho que ver con este hecho. La razón de que Parderrubias se situase en esa época cinco puntos por debajo de la media nacional en analfabetismo se lo debemos en gran medida a don Isolino (el lector interesado en su figura puede consultar Don Isolino Camba Casas (1913-2001)).

Figura4
Figura 4. Evolución del porcentaje de analfabetismo por sexo.

Figura5
Figura 5. Evolución de la tasa de analfabetismo en Parderrubias y en España.

Tal como se puede observar en la Figura 6, en el año 1986 únicamente aparecen censadas en Parderrubias tres personas que no sabían leer ni escribir (es decir, un 1% de la población), aunque una gran mayoría de la misma (76%), aun estando alfabetizada, carecía de estudios. El 11% tenía estudios primarios, el 5% estudios secundarios y un 7% estudios universitarios (en su mayoría estudios de Magisterio). En España, en los años sesenta el porcentaje de hijos de agricultores que llegaban a cursar estudios superiores rondaba el 5% (algunas estadísticas lo sitúan en un 0,2%). Sin embargo, un 32% de los alumnos que pasaron por las aulas de la Escuela de Parderrubias entre los años cincuenta y ochenta terminaron cursando estudios superiores. En una sociedad eminentemente rural, como lo era la de Parderrubias en esa época, el hecho de que uno de cada tres estudiantes alcanzase el nivel educativo más alto es algo a destacar.

Figura6
Figura 6. Distribución de los niveles educativos en el año 1986.

Evolución de apellidos: 1965, 1975 y 1986

Establecer el número de apellidos en la dilatada historia de Parderrubias es una tarea probablemente imposible. El lector puede encontrar un listado incompleto de ellos en Onomástica: nombres, apellidos y familias. Si nos basamos en los censos electorales de 1965, 1975 y 1986 encontramos 29 primeros apellidos que están presentes a lo largo de esas tres décadas. Son, por orden alfabético, Atrio, Camba, Canal, Casas, Conde, Delgado, Díaz, Fernández, Freire, Garrido, González, Grande, Gulín, Iglesias, Justo, Lorenzo, Martínez, Outumuro, Pascual, Pazos, Pérez, Quintas, Rodríguez, Sampedro, Seara, Sierra, Suárez, Sueiro y Vieira.

Si observamos la Figura 7, que recoge la evolución temporal de esos primeros apellidos, podemos extraer algunas conclusiones. Lo primero que llama la atención son los cuatro apellidos más frecuentes: Grande, Outumuro, Seara y Fernández; a estos siguen, por este orden, Lorenzo, Sierra, Rodríguez, González y Garrido. La segunda cuestión relevante es que la evolución a lo largo de esos treinta años difiere significativamente de unos a otros. El apellido Outumuro no solo destaca por el número de personas que lo llevan, sino también por ser el único (junto con Atrio) que experimenta un incremento década tras década: 35 en 1965, 39 en 1975 y 45 en 1986. El resto de apellidos, como consecuencia del descenso demográfico progresivo que padece Parderrubias, sufren una involución, destacando por orden de la magnitud del retroceso (entre nueve y seis personas) cinco de ellos: Fernández, Seara, Sierra, Grande y Pazos.

Figura7
Figura 7. Evolución del primer apellido a través de los censos de los años 1965, 1975 y 1986.

La mayoría de estos apellidos forman parte de la historia de Parderrubias y su documentación se remonta a los primeros registros parroquiales del siglo XVI, aunque cabe pensar que sus orígenes se sitúen mucho más atrás, concretamente en los siglos XI-XII cuando se empieza a extender el uso de los apellidos en España. En unos casos, se trata de apellidos patronímicos, pues surgen de añadir al nombre del padre el sufijo “ez” (e.g., Fernández, de Fernando; González, de Gonzalo; Martínez, de Martín; o Rodríguez, de Rodrigo). En otros casos, son apellidos toponímicos (e.g., de la Iglesia, de Outumuro, da Seara, da Serra, etc., en los que con el paso del tiempo desaparece la “de” para convertirse en Iglesias, Outumuro, Seara o Sierra). Un ejemplo es el apellido Outumuro, que ya aparece en el registro de una boda celebrada en Parderrubias en el año 1566:

“Año 1566. Domingo treze de enero case a Alonso Ferro vecino de Gimzo con Ynes Doytomuro, hija de Margarida Doytomuro vecina de Santa Olaya de Parderrubias”.

Otro ejemplo es el apellido Sierra, que podemos encontrar con fecha de 19 de diciembre de 1732 en los libros parroquiales de Parderrubias, en referencia a Francisco da Sierra (mi sexta generación de abuelos) y a su hijo Antonio (quinta generación de mis abuelos).

En diez y nueve de diciembre de mil setecientos treinta y dos falleció de esta presente vida Cecilia de Outumuro viuda de Francisco da Sierra, recibió todos los Santos Sacramentos y dejó dicho le ofrecieran por su alma cincuenta misas inclusas las Cantadas de sus tres actos y la limosna acostumbrada, y por su cumplidor dejó a su hijo Antonio da Sierra. Y se le dio sepultura al otro día de su fallecimiento en la Parroquia de Santa Eulalia de Parderrubias, de donde era feligresa”.

Conclusiones

Este breve análisis realizado de la población, las actividades profesionales, el nivel educativo y los apellidos de Parderrubias a lo largo de los años 60, 70 y 80 permite hacernos una pequeña idea de aquel pueblo que nos vio nacer, crecer y madurar en una época en la que nos creímos que “no se podía separar la paz de la libertad, porque nadie puede estar en paz, a no ser que tenga libertad”.


Referencias

Barreiro Fernández, X. R. (1991). La sociedad gallega contemporánea. Tradición y modernidad (Vol. 5). En F. Rodriguez Iglesias (Ed.), Galicia Historia. A Coruña: Hércules de Ediciones.

De Gabriel, N. (1987). Alfabetización, semialfabetización y analfabetismo en España (1860-1991). Revista Complutenses de Educación, 8, 199-231.


Nota: el autor muestra su agradecimiento a José Luis Camba Seara por la información proporcionada para la elaboración de este artículo.

E32. Los prodigiosos años 60 y 70: sueños del futuro. Por Juan Carlos Sierra Freire

E32. Los prodigiosos años 60 y 70: sueños del futuro. Por Juan Carlos Sierra Freire

Con el objetivo de dar continuidad al recorrido sobre las distintas generaciones del siglo XX en Parderrubias, que iniciamos en este Blog en los años treinta con “Parderrubias: sus Niños de la Guerra” [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/01/15/e19-parderrubias-sus-ninos-de-la-guerra/] y continuamos con “Aquel Parderrubias de la Posguerra” [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/02/13/aquel-parderrubias-de-la-posguerra/], nos adentrarnos ahora en los apasionantes años sesenta y setenta, las décadas prodigiosas. Parafraseando a Thomas Jefferson (1743-1826), la época en la que gustaban más los sueños del futuro que la historia del pasado.

Si por algo se caracterizaron, a nivel mundial, los años sesenta y setenta fue por los grandes movimientos sociales. La Guerra Fría llegaba a su punto álgido, Estados Unidos se desangraba con la Guerra de Vietnam y en América Latina surgían movimientos revolucionarios. Los jóvenes reaccionaban contra el sistema establecido protagonizando el Mayo Francés, la Primavera de Praga, el Movimiento Hippie, la Revolución de los Claveles o el Movimiento por los Derechos civiles para los Afroamericanos en Estados Unidos. El pacifismo, el ecologismo y el feminismo empezaban a abrirse hueco en la sociedad. En España, a pesar de que el desarrollo económico experimentado durante esos años había dado lugar, por primera vez, a una clase media, las libertades individuales y políticas seguían estando muy limitadas. Como consecuencia, las protestas de obreros y estudiantes contra la dictadura se convirtieron en imagen habitual de nuestro país en esa época. Eran tiempos que fueron testigos de la emigración de los pueblos a las grandes ciudades, especialmente de Cataluña y del País Vasco, así como a Europa Occidental (Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, etc.). Esta sangría poblacional no fue ajena a Parderrubias. Y, por fin, la década de los 70 trajo la muerte del Dictador, la llegada de la Democracia y la entrada de España en una nueva época. En 1964 Bob Dylan, a los acordes de su guitarra y su armónica, cantaba al mundo:

“…que el orden se está desvaneciendo rápidamente y el primero ahora más tarde será el último porque los tiempos están cambiando” (The Times They Are A Changin’).

Esta época de sueños y cambios, que supusieron los años 60 y 70, se simbolizó en Parderrubias en la figura de Don José Manuel Fernández Rúas, Párroco desde 1962 a 1967, tal como quedó reflejado en el trabajo de Outumuro Seara (2015) [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/10/10/e8-don-jose-manuel-fernandez-ruas-impulsor-de-la-modernidad-de-parderrubias-por-manuel-outumuro-seara/]. Su llegada a Parderrubias supuso romper con el pasado gracias a una bocanada de modernidad y aire fresco que inundó toda la Parroquia. Su labor, junto con la de Don Hermesindo Andrada Pérez y Don Isolino Camba Casas [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/11/27/e14-don-isolino-camba-casas-1913-2001-por-manuel-outumuro-seara/], abrió paso a cambios profundos en la sociedad tradicional de la época en nuestro pueblo. Muchos de los avances sociales y culturales tuvieron su epicentro en la actividad del Teleclub durante esa época, de la que ya se dio cuenta en otros trabajos de este mismo Blog [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/category/teleclub/].

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Niños en la década de los 70 en Parderrubias

Estos aires de modernidad que llegaron a Parderrubias en esa época se hacen realidad en el hecho de que la generación de los 60 es la primera en la Parroquia que disfrutó de la electricidad desde el mismo día de nacer. Recordemos que la electrificación del pueblo terminó a finales del año 1957. En ese tiempo también tiene lugar un hecho que cambiará la fisionomía de la Parroquia. El Boletín Oficial del Estado publica el 19 de agosto de 1974 el Decreto 2318/1974 por el que se declara de utilidad pública la concentración parcelaria de la zona de Parderrubias. Se iniciaba así un largo proceso, no exento de complicaciones, que finalizaría ocho años después y que supondría una significativa mejora del estilo de vida de los vecinos. Es ésta también la época en la que empiezan a llegar los coches utilitarios a Parderrubias: el Seat 600, que se adjudicaba tras la espera de varios meses o años, incluso anticipando el dinero, unas 70.000 pesetas; el Seat 850, con mayor comodidad que el 600 y que costaba 80.000 pesetas; el Renault 4; el Seat 124, un coche ya para viajes largos, y el Seat 1430, con mayor potencia; y ya años más tarde, el Seat 127, el Renault 5 y el Renault 8, sin olvidarnos del Mini.

Renault 8
Renault 8 en la década de los 70 en Parderrubias

La bonanza económica experimentada en los años sesenta junto con la mejoría de las condiciones sanitarias, que redujo de manera drástica la tasa de mortalidad infantil, condujo al fenómeno baby boom en España. En el caso de Parderrubias, mientras en el periodo 1940-1959 habían fallecido 14 recién nacidos, únicamente lo hacen dos entre 1960 y 1979. Otro indicador del desarrollo socioeconómico de la época en Parderrubias podría ser el número de bodas celebradas. Mientras en las dos décadas anteriores se habían celebrado 46 bodas, entre 1960 y 1979 se llegaron a oficiar 62 casamientos, de los cuales solamente el 35% se produjeron entre personas de la propia Parroquia, lo que pone de manifiesto el aperturismo que se estaba experimentando. La tendencia en el número de bodas a lo largo de este periodo fue prácticamente plana con dos picos en 1966 y 1971, respectivamente. Véase el Gráfico 1.

Bodas
Gráfico 1

Boda
Boda celebrada en Parderrubias en el año 1965

En el periodo 1960-1979 nacieron en la Parroquia de Parderrubias 103 niños (56% varones y 44% mujeres), frente a los 157 que habían nacido durante el periodo 1940-1959; es decir, un promedio de 5,15 nacimientos por año frente al 7,85 de las dos décadas anteriores. La evolución a lo largo de estos 20 años (1960-1979) marcó una tendencia plana en el caso de las mujeres, mientras que en los hombres fue ligeramente ascendente (véase el Gráfico 2). Si atendemos a la distribución por núcleos poblacionales, apreciamos que entre O Outeiro y Barrio suman el 58% de los nacimientos, siendo muy significativa la caída que experimentó A Iglesia con respecto a las décadas anteriores, pasando de un 24% a un 8% del total de la Parroquia. Posibles explicaciones a este hecho podemos encontrarlas en el trasvase poblacional de A Iglesia a otros núcleos (A Carretera, por ejemplo) o en el mayor castigo que haya podido recibir de parte de la emigración. Cabe señalar que a inicios de la década de los 70 se produjo la expansión urbanística de A Carretera.

Nacimientos por sexo
Gráfico 2

Nacimientos por nucleo poblacional
Gráfico 3

A tenor de estos datos relativos al número de nacimientos, la pregunta que nos planteamos es si existió en Parderrubias un fenómeno baby boom similar al ocurrido en España entre 1960 y 1974. Obviamente, responder a esta cuestión no es tarea fácil, pues a la par de analizar el número de nacimientos habría que considerar el fenómeno de la emigración que sacudió a Parderrubias en la década de los años 60 y 70. En 1977 la Parroquia de Parderrubias contaba con 250 habitantes (76 familias) distribuidos de la siguiente manera: 73 en Barrio, 65 en A Iglesia/Valdemouro, 42 en O Outeiro, 36 en A Carretera y 34 en Nigueiroá/Campinas (Fuente: Registro de la Visita Pastoral a la Parroquia del 15 de marzo de 1977). Aparte de la emigración al País Vasco y Cataluña, y a Europa Occidental, el hecho de que naciesen menos personas de las que fallecían estaba dando lugar al inicio del proceso de despoblamiento que todavía Parderrubias padece en la actualidad. Entre el 13 de septiembre de 1970 y el 15 de marzo de 1977 se produjeron en la Parroquia 31 nacimientos frente a 34 defunciones. El problema de natalidad era ya un hecho evidente, aunque muy lejos todavía de la magnitud actual. De hecho, de 1977 a 1982 se llega producir un incremento poblacional, pasando de 250 a 275 vecinos, con la presencia de dos nuevas familias (Fuente: Registro de la Visita Pastoral a la Parroquia del 5 de marzo de 1982).

Si examinamos con cierto detalle el Gráfico 4, que muestra la evolución del número de nacimientos desde el año 1931 hasta 1979, apreciamos que la tendencia es claramente descendente. Si fijamos el foco de atención en el período 1960-1974, observamos que salvo en el año 1967, no se produce en absoluto esa explosión de natalidad que los demógrafos sitúan durante esa época en España. El número de nacimientos de ese período en Parderrubias está muy lejos del contabilizado entre los años 1939 y 1949, dato éste muy llamativo pues se sitúa justo al final de la Guerra Civil, produciéndose de esta manera el efecto contrario al experimentado habitualmente por poblaciones víctimas de guerras. El promedio anual de nacimientos del período 1939-1949 fue de 10,91 frente al 4,81 del de 1960-1974. Si comparamos la década de los 50 (1950-1959) con la de los 60 (1960-1969) observamos que el promedio anual de nacimientos desciende ligeramente, pasando de 4,78 a 4,50, recuperándose en la de los 70 (1970-79) al llegar a 5,8 nacimientos por año. Mención aparte merece el año 1967, el cual sí podría ser considerado como un exponente del baby boom, produciéndose 12 nacimientos e igualando de este modo los del año 1948. Esta cifra está directamente asociada a la del número de matrimonios celebrados el año anterior, siete, que supone la cifra más elevada de este ciclo.

Evolución número de nacimientos
Gráfico 4

Los que hemos nacido en aquella época, impregnada de profundos cambios, y que hoy observamos el mundo desde la perspectiva que nos da la madurez propia de la edad, cuando echamos la vista atrás nos damos cuenta de que muchas de las utopías de esos años, hoy siguen siendo eso, utopías.

“Si algo enseñan los años es la poca importancia que tiene todo. Todo, tarde o temprano, pasa… La vaga juventud, con sus sueños, sus grandes esperanzas” (Nada importa nada de Javier Salvago, 1997).

E22. Los carpinteros de Parderrubias. Por Avelino Sierra Fernández

E22. Los carpinteros de Parderrubias. Por Avelino Sierra Fernández

Continuando con la línea editorial centrada en los oficios tradicionales de Parderrubias, que hemos iniciado con las tejedoras [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/01/09/e18-las-tejedoras-de-parderrubias-por-avelino-sierra-fernandez/], Avelino Sierra Fernández nos aproxima en esta ocasión al oficio de carpintero, el cual tuvo y tiene tanto arraigo en nuestra Parroquia. Partiendo de la premisa de que carpintero es el que trabaja la madera, sus diferentes especialidades (ebanistas, armadores, “fragueiros“, “cubeiros“, “chanqueiros“, etc.) requerían habilidades muy diferentes. De forma rigurosa, este artículo hace un recorrido desde el siglo XVIII, época en la que ya se documenta la labor de los carpinteros en nuestro pueblo, hasta la fecha de hoy.

Gracias, Avelino, por acercarnos de manera sobresaliente a la tradición de este oficio en Parderrubias.

Juan Carlos Sierra Freire

 Notas. (1) Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano. (2) Los objetos que aparecen fotografiados en este artículo pertenecen a la colección privada de Avelino Sierra Fernández.


Os carpinteiros de Parderrubias. Por Avelino Sierra Fernández

Na historia de Parderrubias, salientan Clérigos e Mestres, algunhos xa tratados neste Blog, que coa súa entrega e xenerosidade deixaron imborrable impronta na formación das xeracións desta parroquia. Houbo tamén outros profesionais, como tecedeiras, tamén tratadas, e costureiras, ferreiros, canteiros, etc., que seguramente algún día serán asimesmo traídos a estas páxinas pola súa senlleira aportación á mellora das condicións de vida dos seus coetáneos. Pero nesta ocasión, queremos ocuparnos dun gremio de artesáns que co seu traballo, moitas veces desinteresado, quizabes foran quen máis contribuíran á mellora-la particular vida material dos veciños ao longo da historia. Referímonos aos  carpinteiros.

Debido á abundancia de madeira en toda a zona, e á súa utilización como un dos primeiros materiais en estado natural para fabrica-los útiles necesarios para o desenrolo humano, que ían dende o berce ata o ataúde, o oficio de carpinteiro era, despois do agrogandeiro e tecedeiro, o máis estendido en toda a municipalidade. No ano 1750, exercían este oficio nas terras que actualmente constitúen o Concello da Merca, 13 artesáns, un deles, polo menos, en Parderrubias. Todos traballaban por un xornal de catro reais ao día a secas, ou dous a mantidas. O seu traballo ía dende tronza-las toradas no monte e saca-las táboas coa serra de aire, ao artellamento de apeiros e trebellos (carros, arados, anciños…), útiles domésticos (arcas, maseiras, cubas…), mobles (escanos, leitos, alacenas…) ou portas, xanelas, armazón dos teitos, etc. Hai que dicir que daquela, as casas eran case todas terreas, é dicir, dunha soa planta, distribuída en espazos adicados a cortes, lareira e leitos,  separados por estacas e táboas, ou raramente con sobrado nunha segunda planta, sobre piso tamén de madeira e tabiques de táboas verticais. As portas e fiestras eran de táboas perpendiculares, con travesas horizontais, xirando por medio de couzóns ou guiceiros,  cerradas con pancas ou pechos e aseguradas con trancas, todo ilo de madeira.

Logo, transcorren tempos escuros na historia de Parderrubias, dos que carecemos de novas sobre esta actividade, ata chegadas épocas posteriores. A comezos do século pasado, foron asentados na Manchica, que entón pertencía a Parderrubias, os serradoiros a vapor, do Baldovino, onde hoxe está a cerámica, e os dos irmáns Manuel, José e Modesto Garrido, un pouco máis abaixo. Esta industrialización da madeira veu a redimir aos serranchíns, da esgotadora tarefa de sacar á man as táboas e pontóns das toradas, valéndose dunha extenuante serra de aire de dous metros e medio de longa, manexada por dous homes. Polas mesmas datas, creáronse tamén na Manchica os obradoiros de imaxinería relixiosa dos propios irmáns Garrido (coñecidos dende entón como Os Escultores), e os de Eliseo Garrido, seu irmán, situados entre A Manchica e Parderrubias. Obradoiros que pola súa relevancia e o seu cuño empresarial, merecen estudo aparte. Da mesma andaina, eran os carpinteiros artesáns, Avelino Martínez na Manchica, Hixinio Grande na Aldea, Manuel Grande no Valdemouro, Felipe Garrido e Paulino Sierra, na Carretera, e Modesto González en Nigueiroá.

O señor Avelino (así era coñecido) traballou durante 25 anos nos obradoiros dos Escultores (1918-1943). Tras independizarse, seguiu adicado á escultura pola súa conta, tallando, modelando, decorando e restaurando arte sacro. Obras súas son, ducias de imaxes, viacrucis, altares e dourados de retábulos de igrexas nas provincias de Ourense e Pontevedra, pero entre as últimas, están a imaxe da Virxe de Lourdes que preside o altar maior da Manchica, así como as 14 estacións do Viacrucis, os confesionarios e outros decorados da mesma igrexa, obras todas elas talladas, pintadas e doadas gratuitamente por el.

O Señor Hixinio estaba considerado como Mestre Carpinteiro entendido en tódalas especialidades e aplicacións da madeira. Un profesional coñecido, recoñecido e apreciado en toda a bisbarra, onde era solicitado para aqueles traballos máis técnicos, de grande envergadura e  maior responsabilidade.

Manuel Grande era o único carpinteiro de Parderrubias adicado a unha soa especialidade de carpintería, a de toneleiro. Experto en armar, pero sobre todo reparar e restaurar todo tipo de cubas, barrís, tonéis, pipotes, etc., acudía solícito a cantas adegas o necesitaran, ben pertrechado das súas especiais ferramentas de cubeiro, como eran as aixolas curvas, cepillos de volta, xabreadores, chazos e martelos alcotana.

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Cónstanos que, xa a mediados do século XVIII, Parderrubias era a parroquia máis vitícola de todo o Concello da Merca. Concretamente, no ano 1752, satisfacía 16 moios de viño á igrexa de Santa Olaia, en concepto de Dezmos, o que supón, polo menos,  unha producción de 23.616 litros anuais. Isto significa que as cubas, únicas presexas de almacenamento do viño para o consumo anual, tiñan que ser usuais en tódalas casas, así que tamén a Manuel Grande precedéronlle outros toneleiros en Parderrubias. Ben é verdade que, dito sexa de paso, inda que o viño abundaba, este non era de grande calidade, tal como certifica Sebastián Miñano no ano 1826 ao afirmar que “Parderrubias produce vino de inferior calidad”, cuestión que corrobora Pascual Madoz vinte anos despois, ratificando que unha das principais produccións de Parderrubias era “vino inferior”.

O tío Paulino, como cariñosamente era coñecido, home creativo e mañoso, traballou tamén durante os seus anos mozos nos obradoiros dos Escultores, pero finalmente adicouse a outras ocupacións industriais, sen deixar de tallar e armar roupeiros, cómodas ou leitos no seu obradoiro particular. El facía, sempre de balde, as maletas de madeira para os mozos de Parderrubias que ían a cumplir o servicio militar.

O tío Felipe era o carpinteiro ebanista máis inxeñoso e habelencioso coñecido en toda a contorna. Home de pouco traballo, pero de senlleira e abraiante realización. De neno, oín dicir del (supoño que sarcásticamente) que era quen de facer cofres para gardar tesouros, tan seguros que unha vez pechados coa chave por fóra, só se podían abrir secretamente por dentro (¿?). En todo caso, a súa  maña quedou manifesta nunha chea de inxeños que, aínda sen chega-la electricidade, funcionaban automáticamente, como era o caso dun barril de viño que, segundo o seu antollo, manipulando unha pequena panca a distancia, desprazábase el só por un raíl dende a adega ata o obradoiro onde traballaba e, unha vez servido o seu vaso de viño, o barril tornaba el soíño á adega polo mesmo carril. Isto, segundo contaba a xente.

O tío Modesto de Nigueiroá, era un ebanista arteiro, mañoso e curioso coma poucos, que traballaba a madeira de castiñeiro como naide. Os últimos anos adicouse á especialidade de fragueiro, armando carros  para toda a contorna, no seu obradoiro de As Campinas.

A estes seis Mestres artesáns, sucedéronlle  cinco dignos e salientables discípulos do Sr. Hixinio, como foron os irmáns Benito, Hermenegildo e Manolo Outomuro, e os seus curmáns Julio e José Seara, todos veciños da Aldea. Deles pódese dicir que eran verdadeiros “milmañas”, que o mesmo amoblaban unha casa nova con madeiras nobres, que botaban un remendo nunha palleira, ou amañaban o chedeiro dun carro. Para eles, ningunha especialidade de carpinteiro, ebanista, fragueiro, toneleiro, etc. lles era allea. Sempre facendosos e xenerosos, nunca rexeitaron  arranxarlle, de xeito desinteresado, calquera pequeno problema surxido a un veciño. Aínda que pasaban a maior parte do tempo nas obras, dispuñan de obradoiro nas súas casas, onde abundaban os apeiros e ferramentas, iso sí, sempre ben afiadas, lizadas, ordenadas e coidadas como ouro en pano.

Sendo tan numerosas e variadas as ferramentas utilizadas por este gremio de carpinteiros de Parderrubias, máis que relacionalas polo seu nome, coidamos que é preferible mostra-la súa imaxe nunha colección ordenada, segundo as funcións de serrar, tradear, labrar, cepillar, cravar, etc. de cada unha.

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A tradición da carpintería continúa en Parderrubias con versados profesionais da madeira e obradoiros de carácter industrial, dotados das tecnoloxías máis vanguardistas, pero non debemos esquecer que as súas raíces están na aixola e no berbequí dos protagonistas desta crónica, escrita coa única intencíon de traelos á memoria colectiva das actuais e futuras xeracións.


 

VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego

Los carpinteros de Parderrubias. Por Avelino Sierra Fernández

En la historia de Parderrubias destacan Clérigos y Maestros, algunos ya tratados en este Blog, que con su entrega y generosidad dejaron imborrable impronta en la formación de las generaciones de esta Parroquia. Hubo también otros profesionales, como tejedoras, también tratadas, y costureras, herreros, canteros, etc., que seguramente algún día serán asimismo traídos a estas páginas por su singular aportación a la mejora de las condiciones de vida de sus coetáneos. Pero en esta ocasión, queremos  ocuparnos  de un gremio de artesanos que con su trabajo, muchas veces desinteresado, quizás fueran quienes más contribuyeran a mejorar la particular vida material de los vecinos a lo largo de la historia. Nos referimos a los carpinteros.

Debido a la abundancia de madera en toda la zona, y a su utilización como uno de los primeros materiales en estado natural para fabricar los útiles necesarios para el desarrollo humano, que iban desde la cuna hasta el ataúd, el oficio de carpintero era, después del agroganadero y tejedor, el más corriente en toda la municipalidad. En el año 1750, ejercían este oficio en las tierras que actualmente constituyen el Ayuntamiento de La Merca, 13 artesanos, uno de ellos, por lo menos, en Parderrubias. Todos trabajaban por un jornal de cuatro reales al día, a secas, o dos y mantenidos. Su trabajo iba desde cortar los troncos de los árboles en el monte y hacer las tablas con la sierra de aire, a la elaboración de aperos y aparejos (carros, arados, rastrillos…), útiles domésticos (arcas, artesas, cubas…), muebles (bancos, camas, armarios…) o puertas, ventanas, armazón de tejados, etc. Hay que decir que entonces, las casas eran casi todas terrenas, es decir, de una sola planta distribuída en espacios dedicados a cuadras, cocina y dormitorios, separados por estacas y tablas, o excepcionalmente con un sobrado en una segunda planta, sobre piso también de madera y tabiques de tablas verticales. Las puertas y ventanas eran de tablas perpendiculares  con traviesas horizontales, girando por medio de quicios, cerradas con pestillos o pasadores y aseguradas con trancas, todo ello de madera.

Luego transcurren tiempos oscuros en la historia de Parderrubias, de los que carecemos de noticias sobre esta actividad, hasta la llegada de épocas posteriores. A principios del siglo pasado fueron asentados en A Manchica, que entonces pertenecía a Parderrubias, los aserraderos a vapor de Baldovino, en donde hoy está la cerámica, y los de los hermanos Manuel, José y Modesto Garrido, un poco más abajo. Esta industrialización de la madera vino a redimir a los serranchines, de la agotadora tarea de sacar a mano las tablas y pontones de los troncos de los árboles, valiéndose de una extenuante sierra de aire de dos metros y medio de largo, manejada por dos hombres. Por las mismas fechas, se crearon también en A Manchica los talleres de imaginería religiosa de los propios hermanos Garrido (conocidos desde entonces como Os Escultores) y los de Eliseo Garrido, su hermano, situados entre A Manchica y Parderrubias. Talleres que por su relevancia y su cuño empresarial merecen estudio aparte. De la misma época, eran los carpinteros artesanos Avelino Martínez, en A Manchica, Higinio Grande en A Aldea, Manuel Grande en Valdemouro, Felipe Garrido y Paulino Sierra, en A Carretera, y Modesto González en Nigueiroá.

El Señor Avelino (así era conocido) trabajó durante 25 años en los talleres de Os Escultores (1918-1943). Tras independizarse, siguió dedicado a la escultura por su cuenta, tallando, modelando, decorando y restaurando arte sacro. Obras suyas son docenas de imágenes, viacrucis, altares y dorados de retablos de iglesias en las provincias de Orense y Pontevedra, pero entre las últimas, están la imagen de la Virgen de Lourdes que preside el altar mayor de A Manchica, así como las 14 estaciones del Viacrucis, los confesionarios y otros decorados de la misma iglesia, obras todas ellas talladas, pintadas y donadas gratuitamente por él.

El Señor Higinio estaba considerado como Maestro Carpintero entendido en todas las especialidades y aplicaciones de la madera. Un profesional conocido, reconocido y apreciado en toda la comarca, donde era solicitado para aquellos trabajos más técnicos,  de gran envergadura y mayor responsabilidad.

Manuel Grande era el único carpintero de Parderrubias dedicado a una sola especialidad de la carpintería, la de tonelero. Experto en armar, pero sobre todo reparar y restaurar todo tipo de cubas, barriles, toneles, pipotes, etc., acudía solícito a cualquier bodega donde lo necesitaran, bien pertrechado de sus especiales herramientas de cubero, como eran las azuelas curvas, cepillos de vuelta, “xabreadores”, “chazos” y martillos “alcotana”.

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Nos consta que, ya a mediados del siglo XVIII, Parderrubias era la parroquia más vitivinícola de todo el Municipio de A Merca. Concretamente, en el año 1752, satisfacía 16 moyos de vino a la Iglesia de Santa Eulalia, en concepto de Diezmos, lo que supone una producción, al menos, de 23.616 litros anuales. Esto significa que las cubas, únicos recipientes de almacenamiento del vino para el consumo anual, tenían que ser usuales en todas las casas, así que también a Manuel Grande le han precedido otros toneleros en Parderrubias. Bien es verdad que, dicho sea de paso, aunque el vino abundaba, éste no era de gran calidad, tal como certifica Sebastián Miñano en el año 1826 al afirmar que “Parderrubias produce vino de inferior calidad”, cuestión que corrobora Pascual Madoz veinte años después, ratificando que una de las principales producciones de Parderrubias era “vino inferior”.

El tío Paulino, como cariñosame era conocido, hombre creativo y mañoso, trabajó también durante sus años mozos en los talleres de Os Escultores, pero finalmente se dedicó a otras ocupaciones industriales, sin dejar de tallar y armar roperos, cómodas o camas en su taller particular. El hacía, siempre gratis, las maletas de madera para los mozos de Parderrubias que iban a cumplir el servicio militar.

El tío Felipe era el carpintero ebanista más ingenioso y habilidoso conocido en todo el contorno. Hombre de poco trabajo, pero de singular y asombrosa realización. De niño, oí decir (supongo que sarcásticamente) que era capaz de hacer cofres para guardar tesoros, tan seguros que una vez cerrados con llave por fuera, sólo se podían abrir secretamente por dentro (¿?). En todo caso, su maña quedó patente en cantidad de ingenios que, aún sin llegar la electricidad, funcionaban automáticamente, como era el caso de un barril de vino que, a su antojo, manipulando una pequeña palanca a distancia, se desplazaba el solo por un raíl desde la bodega hasta el taller donde trabajaba y, una vez servido su vaso de vino, el barril regresaba solito a la bodega por el mismo carril. Esto, según contaba la gente.

El tío Modesto de Nigueiroá era un ebanista artero, mañoso y curioso como pocos, que trabajaba la madera de castaño como nadie. En los últimos años se dedicó a la especialidad de “fragueiro”, armando carros para todo el contorno, en su taller de As Campinas.

A estos seis Maestros artesanos, les sucedieron cinco dignos y destacados discípulos de Señor Higinio, como fueron los hermanos Benito, Hermenegildo y Manolo Outumuro, y sus primos Julio y José Seara, todos vecinos de A Aldea. De ellos se puede decir que eran verdaderos “milmañas”, que igual amueblaban una casa nueva con maderas nobles, que echaban un remiendo en un pajar o componían el lecho de un carro. Para ellos, ninguna especialidad de carpintero, ebanista, “fragueiro”, tonelero, etc. les era ajena. Siempre diligentes y generosos, nunca rehusaron arreglarle, de forma desinteresada, cualquier pequeño problema surgido a un vecino. Aunque pasaban la mayor parte del tiempo en las obras, disponían de taller en sus casas, donde abundaban los aperos y herramientas, eso sí, siempre bien afiladas, lizadas, ordenadas y cuidadas como oro en paño.

Siendo tan numerosas y variadas las herramientas utilizadas por este gremio de carpinteros de Parderrubias, más que relacionarlas por su nombre, pensamos que es preferible mostrar su imagen en una colección ordenada según las funciones de serrar, tradear, labrar, cepillar, clavar, etc. de cada una.

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La tradición de la carpintería continúa en Parderrubias con versados profesionales de la madera y talleres de carácter industrial, dotados de las tecnologías más vanguardistas, pero no debemos olvidar que sus raíces están en la azuela y en el berbiquí de los protagonistas de esta crónica, escrita con la única intención de traerlos a la memoria colectiva de las actuales y futuras generaciones.

E21. 1966-2016: se cumplen 50 años de la creación del Teleclub de Parderrubias. Por José Luis Camba Seara

E21. 1966-2016: se cumplen 50 años de la creación del Teleclub de Parderrubias. Por José Luis Camba Seara

Como es conocido, en este año 2016 se conmemora el 50 aniversario de la fundación del Teleclub de Parderrubias. En un artículo publicado en el mes de diciembre de 2015 hicimos un primer análisis de la función que este local social tuvo en la sociedad de Parderrubias durante los años 60 y 70, análisis enriquecido con una entrevista realizada en 1970 a Don Isolino Camba Casas (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/12/08/e16-se-cumplen-50-anos-de-la-fundacion-del-teleclub-de-parderrubias/). En este nuevo artículo sobre esta temática, José Luis Camba Seara lleva a cabo una descripción histórica de su fundación y de sus primeras actividades, avalada por documentos redactados por los propios protagonistas principales de esa época. Entendemos que es el complemento necesario al artículo publicado con anterioridad.

Quiero agradecer a José Luis esta excelente y necesaria colaboración con el Blog aportando datos y documentos que forman parte de la historia reciente de nuestro pueblo, permitiéndonos salvaguardarlos y difundirlos. Gracias.

Juan Carlos Sierra Freire

Nota. Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano.


1966-2016: cúmprense 50 anos da creación do Teleclub de Parderrubias. Por José Luis Camba Seara

A petición de Juan Carlos Sierra, que escribiu o anterior artigo sobre este tema, e para completar o mesmo, vou lembrar algúns datos máis da creación e funcionamento nos seus primeiros anos do Teleclub de Parderrubias, dos que gardo algunha documentación.

 Os primeiros anos do Teleclub

Ainda que a Acta de creación do Teleclub é de 20 de abril de 1966, como consta na copia de documento adxunto, a súa actividade real como tal comeza a finais de 1967 cando queda rematado o “Salón Parroquial” construído para a Parroquia e que foi cedido para o seu uso como sede local do mesmo. Este local construíuse en terreos da Casa Parroquial para o que foi necesario o derrubamento dunha parte da mesma así como do muro que a protexía. Lembrar tamen que dentro do recinto desa casa había un patio onde se atopaba un forno no que ate ben entrado o século pasado se facía o pan de boa parte do pobo da Igrexa e sobre cuxa actividade tamén haberá que escribir algún día.

Na data sinalada constitúese a primeira Xunta Organizadora Provisional para a creación do Teleclub que estaba formada por Don Manuel Fernández Rúas (Párroco de Parderrubias) como Presidente, Don Isolino Camba Casas (Mestre) como Vicepresidente, Don Benigno Seara como Secretario-Monitor, D. Laurentino Outomuro Outomuro como Tesoureiro e os seguintes vocais: Don Eladio Grande Garrido, Don Alejandro Justo Sampedro, Don Jesús Fernández Fernández e Don Valentín Seara Prieto (Documento 1).

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Documento 1. Acta de constitución do Teleclub

Daquela unha das primeiras funcións foi a de redactar as Normas Estatutarias do Teleclub para o funcionamento do mesmo, normas que quedaban resumidas en cinco capítulos dos que entresaco o mais importante.

O Capítulo 1  trata sobre a Localización do Teleclub e di:

El Teleclub de Parderrubias, que así se llamará, tendrá como domicilio social el local Salón Parroquial”.

O Capítulo 2 refírese aos fins da asociación:

Su fin primordial será el perfeccionamiento cultural de sus asociados y fomentar la convivencia social y el espíritu asociativo”. Tamén “…conseguir poner un medio de esparcimiento y recreo a disposición de los asociados”.

O Capítulo 3 fala dos socios:

La asociación al Teleclub será voluntaria y en beneficio de todos los vecinos pertenezcan o no a la parroquia o municipio”.

Los socios tendrán voz y voto en las Juntas Generales y podrán ser elegidos miembros de la Junta Directiva”.

Los socios estarán obligados a acatar las normas de funcionamiento y respetar las decisiones de la Junta Directiva y satisfacer las cuotas acordadas”.

O Capítulo 4 refírese á Xunta Directiva:

El Teleclub será regido por una Junta Directiva que integrará un Presidente, Vicepresidente, Secretario-Monitor, Monitor 2º, y como máximo tres vocales, uno de los cuales actuará como Tesorero”.

Será elegida y renovada anualmente por la Junta General de Socios y velará por el perfecto funcionamiento del Teleclub, presentando estado de cuentas anual y proyecto de actividades”.

“La administración de los fondos públicos le corresponde al Tesorero con el Visto Bueno del Presidente”.

Los cargos directivos serán honoríficos y sin derecho a retribución alguna”.

O Capítulo 5 define as cuotas dos asociados:

Las cuotas de los asociados serán mensuales y destinadas al sostenimiento del Teleclub”.

Nunha disposición transitoria sinálase que:

Con carácter provisional se constituirá la primera Junta Directiva”.

Nunha primeira relación de socios do Teleclub figuran 50 socios. Existe tamén un escrito de cesión do Local que está a ser construido pola Parroquia como Salón Parroquial para sua utilización polo Teleclub, establecéndose nel o seu Domicilio Social para a realización das funcións e actividades do mesmo.

A construcción deste Salón Parroquial fora iniciada no ano 1965 e non foi rematada ata o ano 1967. Na construcción do mesmo colaboraron tanto co seu traballo coma cunha aportación económica de 300 pesetas os veciños de Parderrubias e Negueiroá, acadándose un importe de 24.000 pesetas. Tamén colaborou a “Hermandad de Labradores” cun importe de 1.000 pesetas. Como datos históricos hai que sinalar que traballaron albaneis e carpinteiros da Parroquia, como os irmáns Hermenegildo, Benito e Manuel Outomuro, o Adolfo e o Higinio. Foi empregado tamén un camión da Deputación de Ourense que o cedeu un día para desescombro. Moito do material que se utilizou foi dos almacéns de construcción Sierra. A porta da entrada custou 675 pesetas e as ventas 2.000. Adxúntase documento manuscrito por Don Manuel Fernández Rúas dos gastos desas obras (Documento 2).

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Documento 2. Gastos do Salón Parroquial

Según consta en Acta do 17 de nadal de 1967 hai unha Xuntanza da Asamblea Xeral do Teleclub, e nela dase conta do Regulamento redactado aos socios. Nesta asamblea tamén se comunica o cese do Presidente e cura de Parderrubias Don Manuel Fernández Rúas que fora destinado a outra parroquia e sustituído por D. Ramón Blanco Caride como novo cura. Acórdase pois nomear a este último como Presidente do Teleclub e que o resto da Xunta Directiva quede como estaba. Nesa xuntanza faise saber o estado de contas e trátase da admisión de novos socios quedando o asunto en estudio. Dáselle á nova Xunta a confianza para rematar as obras do local solicitando a colaboración dos socios para rematar os traballos que faltan (Documento 3).

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Documento 3. Comunicación da Acta da Asamblea Xeral de Socios ano 1967

O primeiro de novembro de 1969 hai unha xuntanza na que se da conta do cese de Don Ramón Blanco Presidente do Teleclub por ser destinado cura a outra parroquia. Nesta Xunta dase conta tamén da falta de fondos para o funcionamento do Teleclub. Procédese ao nomeamento como novo Presidente de Don Hermesindo Andrade Pérez e renóvase o resto da Xunta, quedando como Vicepresidente Don Benigno Seara, como Secretario-Monitor Don Isolino Camba, como Tesoureiro Don Laurentino Outomuro e como Vocais Don Eladio Grande, Don Alejandro Justo e Don Jesús Fernández. Acórdase arranxar o televisor e realizar algunas obras de acondicionamento do local e adquisición de mobiliario para o que se solicita unha subvención ao Gobernador Civil (Documento 4).

Documento 4_Junta 1969
Documento 4. Comunicación de Acta da Asamblea Xeral ano 1969

O 23 de xaneiro de 1970 recíbese a subvención solicitada por un importe de 40.000 pesestas que foron investidas no acondicionamento do local. De novo hai cambios na Xunta directiva. O 3 de xaneiro de 1971 e baixo a presidencia de Don Benigno Seara reúnese a Xunta Directiva para dar conta unha vez máis do cese do Presidente do Teleclub Don Hermesindo Andrade por ser destinado de párroco a outro lugar. Nesa xuntanza dase tamén conta da subvención recibida polo Teleclub das 40.000 pesetas e  acórdase regular mellor o uso do local e solicitar unha axuda do Concello para gastos ordinarios. Tamén se acorda convocar unha Asamblea de Socios para elexir novo Presidente, propoñendo para o cargo ao novo cura encargado da parroquia Don José Gayo Arias, párroco da Manchica onde reside.

A partir deste momento a actividade do Teleclub vai minguando e apenas hai actividade por parte da sua Xunta Directiva, salvo a organización dunha peregrinación o 28 de abril de 1971 a Santiago de Compostela con motivo do Ano Santo e á que acudiron uns 40 veciños do pobo (Documentos 5 e 6).

Segue funcionando o Teleclub nos anos seguintes  como sinala Sierra Freire no anterior artigo ate os anos 90, pero esta actividade redúcese sobretodo pola existencia xa nas casas e bares de televisión particular. A asistencia ao local limítase á dos vecinos do barrio da Igrexa e a algunhas das xuntanzas da Parroquia con motivo dalgunha actividade especial ou dos mozos e mozas.

Asistencia e materiais do Teleclub

Dunha enquisa feita no ano 1972 para a Oficina de Información e Turismo (CITE) podemos entresacar cales foron os datos máis destacabeis da actividade deste Teleclub durante estes anos, sobretodo entre  1967 e  1972. O número de socios chegou a ser duns 160, polo cal pódese decir que case todos os vecinos da parroquia chegaron a ser socios do Teleclub. A asistencia ao local era dunhas 15 ou 20 persoas diarias pola semana, sendo moito maior a asistencia os fins de semana ou cando había algunha actividade importante. A mellor hora de asistencia era polas tardes-noite pois era cando, sobretodo no inverno cesaba a actividade laboral do campo e tamén a televisión tiña os programas de maior audiencia, así como os domingos. Os programas de televisión máis vistos naquela época eran as novelas, Cesta e puntos, partidos de fútbol, os telediarios…

O material que había ao principio no Teleclub era escaso: un televisor en branco e negro que se estropeaba a miúdo, unha libraría para os poucos libros que había (unha colección de Historia de España de Salvat, unha colección de libros de lectura da colección de RTV, e revistas de Teleradio e Teleclub), un armario, catro mesas, vinte sillas e oito bancos así como unha mesa para o televisor. Mais adiante foise renovando este material e adquirindo algún novo.

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Interior Teleclub

As actividades do Teleclub

A maiores das actividades individuais que se realizaban nel como o visionado da televisión ou a lectura, o Teleclub servíu tamén como dinamizador de actividades deportivas, culturais e de programación e deseño de obras básicas na Parroquia. Das actividades de obras de mellora de infraestruturas da Parroquia hai que salientar algunhas como a propia construción do Teleclub e a mellora das suas instalacións, a construcción dunha pista ó barrio da Igrexa, o arreglo de camiños e fontes (da Igrexa, do Valdemouro e de Negueiroá), de lavadoiros, da luz pública, etc.

Neses anos tivo lugar unha chea de realizacións de obras fundamentais  para Parderrubias que rematou coa Concentración Parcelaria e que foron daquela unha aposta modernizadora fundamental,  que nalgúns casos xerou certa controversia pero que vista coa perspectiva do tempo,  foi fundamental para modernización do pobo. E  todo isto fixose co esforzo, colaboración e aportación económica de todos o cal ben merece unha louvanza para afortalar a nosa autoestima como pobo.

Dentro da actividade sociocultural foron estes anos os do florecemento dunha inesquecible actividade cultural que se concretou en veladas teatrais, na que os actores e actrices eran mozos e mozas do pobo, actividades nas festas de Nadal e Reises, con Cabalgatas e festivais de panxoliñas, xantares populares na festa de Corpus, actividades deportivas como partidos de fútbol, carreiras ciclistas, carreiras de sacos, carreiras de burros, festas na Chousiña, etc. Todos os que temos unha certa idade lembramos con certa nostalxia aqueles anos.

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Hai que sinalar tamen outras actividades como un Curso de Promoción Cultural e Alfabetización de Adultos de 75 días, as Conferencias de Extensión Agraria sobre actividades agrícolas e da concentración parcelaria, ou tamén cursos do Programa de Promoción Profesional Obrera (PPO) a mediados dos anos 70 sobre temas como cociña e costura, dirixidos ás mulleres. Neses cursos as nosas nais coñeceron como se facían uns ovos a flamenca, uns emparedados fritos ou os canelóns con bechamel. Tamén a facer alfombras, coxíns  ou unha colcha.

Seguramente hai moitas mais actividades que eu non lembro pero que quedaron ahí na memoria colectiva dos veciños de Parderrubias e que forman parte do patrimonio inmaterial da nosa Parroquia que debe alomenos ser lembrado para as novas xeracións.

PD: Invito a todos aqueles que teñan fotografías ou carteis dalgunha actividade levada a cabo durante estes anos a que as acheguen a Juan Carlos Sierra para que poidan ser recollidas e documentadas para ser espostas nun futuro.


VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego

1966-2016: se cumplen 50 años de la creación del Teleclub de Parderrubias. Por José Luis Camba Seara

A petición de Juan Carlos Sierra, que escribió el anterior artículo sobre este tema, y con el fin de complementarlo, voy a exponer algunos datos sobre la creación y funcionamiento en sus primeros años del Teleclub de Parderrubias, de los que conservo alguna documentación.

Los primeros años del Teleclub

Aun cuando el Acta de creación del Teleclub está fechada el 20 de abril de 1966, como consta en el documento adjunto (Documento 1), su actividad real como tal comienza a finales de 1967 cuando queda rematado el Salón Parroquial, construido para la Parroquia y que fue cedido para su uso como sede local del mismo. Este local fue edificado en terrenos de la Casa Parroquial para lo que fue necesario derribar una parte de la misma y del muro que la protegía. Debemos recordar que dentro del recinto de esa casa había un patio en el cual existía un horno en el que hasta bien entrado el siglo pasado se elaboraba el pan de buena parte del pueblo de A Igrexa y sobre cuya actividad también habría que escribir algún día.

En la fecha señalada se constituye la primera Junta Organizadora Provisional para la creación del Teleclub, la cual estaba formada por Don Manuel Fernández Rúas (Párroco de Parderrubias) como Presidente, Don Isolino Camba Casas (Maestro) como Vicepresidente, Don Benigno Seara como Secretario-Monitor, Don Laurentino Outumuro Outumuro como Tesorero, y los siguientes vocales: Don Eladio Grande Garrido, Don Alejandro Justo Sampedro, Don Jesús Fernández Fernández y Don Valentín Seara Prieto (Documento 1).

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Documento 1. Acta de constitución del Teleclub

En aquel momento, una de las primeras tareas fue redactar las Normas Estatutarias del Teleclub para su funcionamiento, normas que quedaban resumidas en cinco capítulos, de los cuales extraigo lo más relevante.

El Capítulo 1 trata sobre la Localización del Teleclub y dice:

El Teleclub de Parderrubias, que así se llamará, tendrá como domicilio social el local Salón Parroquial”.

El Capítulo 2 se refiere a los fines de la asociación:

Su fin primordial será el perfeccionamiento cultural de sus asociados y fomentar la convivencia social y el espíritu asociativo”. También “…conseguir poner un medio de esparcimiento y recreo a disposición de los asociados”.

El Capítulo 3 habla de los socios:

La asociación al Teleclub será voluntaria y en beneficio de todos los vecinos, pertenezcan o no a la parroquia o municipio”.

Los socios tendrán voz y voto en las Juntas Generales y podrán ser elegidos miembros de la Junta Directiva”.

Los socios estarán obligados a acatar las normas de funcionamiento y respetar las decisiones de la Junta Directiva y satisfacer las cuotas acordadas”.

El Capítulo 4 se refiere a la Junta Directiva:

El Teleclub será regido por una Junta Directiva que integrará un Presidente, Vicepresidente, Secretario-Monitor, Monitor 2º, y como máximo tres vocales, uno de los cuales actuará como Tesorero”.

Será elegida y renovada anualmente por la Junta General de Socios y velará por el perfecto funcionamiento del Teleclub, presentando estado de cuentas anual y proyecto de actividades”.

“La administración de los fondos públicos le corresponde al Tesorero con el Visto Bueno del Presidente”.

Los cargos directivos serán honoríficos y sin derecho a retribución alguna”.

El Capítulo 5 define las cuotas de los asociados:

Las cuotas de los asociados serán mensuales y destinadas al sostenimiento del Teleclub”.

Una disposición transitoria señala que:

Con carácter provisional se constituirá la primera Junta Directiva”.

En una primea relación de socios del Teleclub figuran 50 socios. Existe también un escrito de cesión del Local que está siendo construido por la Parroquia como Salón Parroquial para su empleo como Teleclub, estableciéndose en él su Domicilio Social para la realización de las funciones y actividades del mismo.

La construcción de este Salón Parroquial se inició en el año 1965, finalizándose en 1967. En su edificación colaboraron, tanto con su trabajo como con una aportación económica de 300 pesetas, los vecinos de Parderrubias y Nigueiroá, obteniéndose una cantidad de 24.000 pesetas. También contribuyó la Hermandad de Labradores con una cantidad de 1.000 pesetas. Como datos históricos hay que señalar que trabajaron albañiles y carpinteros de la Parroquia, como los hermanos Hermenegildo, Benito y Manuel Outumuro, Adolfo e Higinio. Se empleó un camión de la Diputación de Ourense cedido durante un día para el desescombro. Mucho de los materiales empleados fueron suministrados por los Almacenes de Construcción Sierra. La  puerta principal tuvo un coste de 675 pesetas y las ventanas 2.000. Se adjunta documento manuscrito de Don Manuel Fernández Rúas de los gastos de las obras (Documento 2).

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Documento 2. Gastos del Salón Parroquial

Según consta en Acta de 17 de diciembre de 1967, tiene lugar una Reunión de la Asamblea General del Teleclub en la que se da cuenta a los socios del Reglamento redactado. En esta asamblea también se comunica el cese del Presidente, Párroco de Parderrubias, Don Manuel Fernández Rúas que había sido destinado a otra parroquia y sustituido por Don Ramón Blanco Caride como nuevo párroco. Se acuerda nombrar a este último como Presidente del Teleclub y que el resto de Junta Directiva quede como estaba. En esta reunión se comunica el estado de cuentas y se aborda la admisión de nuevos socios quedando el asunto en estudio. Se le otorga a la nueva Junta la confianza para finalizar las obras del local solicitando la colaboración de los socios para rematar los trabajos restantes (Documento 3).

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Documento 3. Comunicación del Acta de la Asamblea General de Socios año 1967

El día 1 de noviembre de 1969 hay otra reunión en la que cesa Don Ramón Blanco como Presidente del Teleclub por ser destinado párroco en otra parroquia. Además se informa de la falta de fondos para el funcionamiento del Teleclub. Se procede al nombramiento de Don Hermisindo Andrade Pérez como Presidente y se renueva el resto de Junta, quedando como Vicepresidente Don Benigno Seara, como Secretario-Monitor Don Isolino Camba, como Tesorero Don Laurentino Outumuro y como Vocales Don Eladio Grande, Don Alejandro Justo y don Jesús Fernández. Se acuerda arreglar el televisor y realizar algunas obras de acondicionamiento del local y adquisición de mobiliario  para lo que se solicita una subvención al Gobierno Civil (Documento 4).

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Documento 4. Comunicación del Acta de la Asamblea General año 1969

El 23 de enero de 1970 se recibe la subvención solicitada por un importe de 40.000 pesetas que fueron invertidas en el acondicionamiento del local. Nuevamente se produjeron cambios en la Junta Directiva. El 3 de enero de 1971, bajo la presidencia de Don Benigno Seara, se reúne la Junta Directiva para formalizar el cese como Presidente de Don Hermisindo Andrade por ser destinado como párroco a otra localidad. En esta reunión se informa también de la subvención recibida de 40.000 pesetas y se acuerda regular mejor el uso del local y solicitar una ayuda al Concello para gastos ordinarios. También se acuerda convocar una Asamblea de Socios para elegir nuevo Presidente, proponiéndose para el cargo al nuevo párroco Don José Gayo Arias, natural de A Manchica.

A partir de este momento la actividad del Teleclub va decreciendo y apenas se producen movimientos en su Junta Directiva, salvo la organización de una peregrinación el 28 de abril de 1971 a Santiago de Compostela con motivo de la celebración del Año Santo, a la que acudieron unos 40 vecinos del pueblo (Documentos 5 y 6).

El Teleclub sigue en funcionamiento, tal como señala Sierra Freire en el anterior artículo hasta los años 90, pero su actividad se reduce drásticamente debido especialmente a la presencia de televisores en los bares y casas particulares. La asistencia al local se limita a los vecinos de A Iglesia y algunas reuniones parroquiales con motivo de alguna actividad especial o reuniones de mozos y mozas.

Asistencia y materiales del Teleclub

En una encuesta realizada en el año 1972 para la Oficina de Información y Turismo (CITE) podemos entresacar datos destacables acerca de la actividad del Teleclub durante su época dorada (1967-1972). El número de socios llegó a ser de 160, por lo que se puede afirmar que prácticamente todos los vecinos de la Parroquia llegaron a ser socios del Teleclub. La asistencia al local era de unas 15-20 personas diarias por la semana, cifra mucho más elevada en los fines de semana o cuanto tenía lugar alguna actividad importante. La hora de mayor asistencia era por la tarde-noche, pues era cuando, especialmente en invierno, cesaban lan actividades laborales en el campo y era cuando la televisión emitía los programas de mayor audiencia. El domingo era el mejor día. Los programas televisivos más vistos en aquella época eran las novelas, el concurso Cesta y Puntos, los partidos de fútbol, los telediarios…

Los materiales existentes en el Teleclub en un primer momento eran escasos: un televisor en blanco y negro, que se estropeaba frecuentemente, mesa del televisor, una librería para unos escasos libros (colección de Historia de España de Salvat, colección de libros RTV, y revistas de Teleradio y Teleclub), un armario, cuatro mesas, veinte sillas y ocho bancos. Con el tiempo se fue renovando este material y adquiriendo alguno nuevo.

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Interior del Teleclub

Actividades del Teleclub

A pesar de que la actividad individual más frecuente realizada en el Teleclub era ver la televisión y la lectura, éste sirvió también de dinamizador de actividades deportivas, culturales, así como de programación y diseño de obras básicas en la Parroquia. Entre las actividades relativas a obras de mejora de infraestructuras en la Parroquia destacan la propia construcción del Teleclub y la mejora de sus instalaciones, la construcción de una pista a A Iglesia, el arreglo de caminos y fuentes (en A Iglesia, O Valdemouro o Nigueiroá), lavaderos, luz pública, etc.

En esos años tuvo lugar un gran número de obras fundamentales para Parderrubias, culminando con la Concentración Parcelaria, que supusieron en aquel momento una apuesta fundamental por la modernización, que en algunos casos llegó a generar cierta controversia, pero que vistas con la perspectiva del tiempo, fueron claves para la modernización del pueblo. Y todo esto se hizo con el esfuerzo, colaboración y aportación económica de todos, lo cual fue merecedor de alabanzas en el fortalecimiento de nuestra autoestima como pueblo.

En cuanto a actividades culturales, estos años supusieron una brillante e inolvidable actividad cultural reflejada en veladas teatrales, en las que los actores y actrices eran los mozos y mozas del pueblo, actividades en Navidades y Reyes con festivales de villancicos y cabalgatas, comidas populares en la Fiesta de Corpus, actividades deportivas como partidos de fútbol, carreras ciclistas, carreras de sacos o de burros, fiestas en A Chousiña, etc. Todos los que tenemos cierta edad recordamos con cierta nostalgia aquellos años.

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Son destacables también otras actividades como el Curso de Promoción Cultural e Alfabetización de Adultos de 75 días, las Conferencias de Extensión Agraria sobre actividades agrícolas y de la concentración parcelaria, o los Cursos del Programa de Promoción Profesional Obrera (PPO) a mediados de los años 70 sobre cocina y costura, dirigidos a las mujeres. En ese curso nuestras madres aprendieron, entre otras cosas, a cocinar unos huevos a la flamenca, unos emparedados fritos o unos canelones con bechamel; también a hacer alfombras, cojines o una colcha.

Seguramente hay muchas más actividades que yo no recuerdo, pero que quedaron en la memoria colectiva de los vecinos de Parderrubias y que forman parte del patrimonio inmaterial de nuestra Parroquia, que deben ser al menos recordados para nuestras nuevas generaciones.

PD: Invito a todos aquellos que tengan fotografías o carteles de alguna de las actividades realizadas durante estos años que contacten con Juan Carlos Sierra, Editor de este Blog, para que puedan ser recogidas y documentadas para una futura exposición.

E14. DON ISOLINO CAMBA CASAS (1913-2001). Por Manuel Outumuro Seara

E14. DON ISOLINO CAMBA CASAS (1913-2001). Por Manuel Outumuro Seara

Nota. Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano.

Recordo como se fora onte, aquela mañá do mes de setembro de fai mais de medio século, cando “ó carreliño” do Celso da Señora Alicia cheguei ao Trabazo e fun presentado na sociedade educativa por un: “quen lle toque ao Manoliño vai ter que velas comigo”. Ao pouco tempo de chegar, e por arte de maxia, comprobei con asombro que tódolos nenos que alí estaban, recollían os pións da chapela e sen chiar dirixíanse á porta da escola. Viñan de albiscar ao Señor Mestre subir polo carreiro da Cueva co seu paso lento e maxestoso envolto polo fume do Ducados. Ese foi o meu primeiro contacto con aquel home que marcou a miña traxectoria vital mailo futuro de outros arredor de 115 nenos e nenas de Parderrubias que tivemos a grande sorte de caer nas súas mans. O primeiro que figura nesa listaxe de alumnos matriculados que foi elaborando ano tras ano e que celosamente conserva o seu fillo Luís, é Manuel Grande Fernández (curso escolar 1957/58) e o último José Grande Atrio (curso escolar 1978/79).

Datos biográficos

Logo de rebulir na súa historia, e sen pretender ser o seu biógrafo, pero si coa intención de lembrar e por en valor a súa traxectoria vital tratei de recuperar para o imaxinario colectivo do noso pobo a súa figura, como mestre mais tamén como persoa.

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Don Isolino Camba nos inicios de súa vida académica. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino naceu un 15 de xaneiro de 1913 en Loiro (Concello de Barbadás), sendo o mais pequeno de sete irmáns dunha familia do rural galego de labregos e tamén emigrantes na América. Estuda Bacharelato no enton Instituto de Instrucción Pública de Ourense (actual IES Otero Pedraio), onde acabou sendo Profesora tamén a súa filla María Xosé Camba. Logo estudou Maxisterio na Escola Normal de Mestres de Ourense, rematando os seus estudos no ano 1931 dun xeito brillante contando tan só con 18 anos e converténdose de facto e sen pretendelo en un de tantos por aquela “Mestres da República”, extremo que marcará o seu devir persoal e profesional. Don Isolino lembraba con nostalxia o seu primeiro destino como Mestre Interino na Escola de Rosen (Celanova). Saca plaza de mestre e é nomeado Mestre Nacional no 1933. Un ano despois, e logo de iniciar a sua carreira profesional xa coma propietario definitivo na Escola de Montelongo, incorpórase a filas colléndoo a Guerra Civil prestando servizo militar na Comandancia Militar da Coruña. Rematada a guerra no 1939 foi de novo incorporado como Mestre propietario á escola de Montelongo. Eran tempos duros para moitos Mestres. As represalias da ditadura sobre aqueles, que sobre todo a nivel de ensinantes, foran formados na época da República, non se fixeron agardar. Así no ano 1940 Don Isolino foi expedientado con suspensión definitiva de emprego e soldo. Suspensión fundamentada en que durante a sua época de estudante formaba parte dunha asociación cultural e sindical de mestres. Afortunadamente esta persecución só tivo consecuencias no eido profesional e non no persoal xa que as propias autoridades gobernativas e educativas da época revisaron dita resolución e foille conmutada por dous anos de sanción con traslado forzoso fóra da provincia e con cinco anos de inhabilitación para cargos directivos e solicitude de traslado. Así que tivo que marchar a un pobo da provincia da Coruña (Lestelle, do concello de Outes) onde estivo dende 1942 ata 1948. No 1942 casa con Josefa Seara Garrido, que  faleceu un ano despois con  tan só 36 anos. Unha vez rematada a sua sanción, no ano 1948 volve para Ourense e casa con Esther (irmá de Josefa) coa que tivo dous fillos: María Xosé e Xosé Luís. Foi destinado á escola de Santa Baia de Anfeoz (Concello de Cartelle) onde chegou a ter 67 alumnos na escola (segundo  as actas da época) de entre 6 e 14 anos, permanecendo alí nove anos ata que en 1957 permuta a sua escola de Santa Baia con Don José Martinez (“O Co”), mestre en Parderrubias.

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Curso escolar 1966/67. Fotografía cedida por José Luis Camba

Comeza así a súa etapa na Escola de nenos de Parderrubias onde xa tiña fixada a súa residencia familiar e permanece dun xeito continuado como veciño e como mestre de nenos. Posteriormente de nenas tamén ao xuntarse as escolas no curso escolar 1970/71, e ata xullo de 1980 en que pecha a escola unitaria de Parderrubias e é  trasladada para o Grupo Escolar de A Merca. É nomeado Director deste grupo escolar e permanece como profesor do mesmo dende o curso 1980/81 ata súa xubilación en outubro do ano 1982. Tiña enton 69 anos de idade e deixa o Maxisterio logo de 50 anos de servizos. Segueu vivindo en Parderrubias ata que falece a sua muller Esther. Don Isolino falece no ano 2001 con 88 anos despois de pasar os seus derradeiros anos entre Ourense e Parderrubias.

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Don Isolino Camba, unha vez xubilado. Fotografía cedida por José Luis Camba

Tiven a fortuna de intimar con el xa de xubilado, debido a dobre veciñanza tanto en Parderrubias como en Ourense, onde vivía coa súa filla María Xosé. Pero sobre todo tiven a oportunidade de coñecelo mellor como consecuencia da posta en marcha da Asociación de Veciños de Parderrubias alá por 1993 onde mantivemos moitas reunións. Logo seguimos en contacto xa que para min as súas apreciacións e consellos (que sempre deixaba flotando na aire sen impor nada, para que votaras man deles cando precisaras) foron inestimables. Daquela non só redescubrín ao Señor Mestre senón que tamén coñecín a persoa. Xa que logo, vou permitirme dar o meu punto de vista sobre estes dous aspectos.

O Mestre

Dende o punto de vista profesional a súa traxectoria foi impecable, aínda que nun principio estivo marcada, como a de tantos outros Mestres, pola ditadura franquista. Na escola de Parderrubias, e xa asentado na sua residencia, puido desenvolver a súa tarefa como docente dun xeito brillante e altamente eficaz. Como Mestre formado na República, bebeu nas fontes reformadoras da “Escola Nova” que aplicaba métodos pedagóxicos novidosos, e que desgraciadamente logo na formación da ditadura reduciuse á máxima de que “a letra con sangre entra”, máxima que él  procuraba moderar adaptándoa ás características dos seus alumnos. Segundo se desprende das súas propias estadísticas, mais do 80% do alumnado obtivo o Título de Estudios Primarios dende o ano 1958 ata o 1966 en que se implantou a E.X.B. Idénticos resultados acadou coa nova lei educativa, a pesares de ter ratios de 31 alumnos dende 1º ata 8º de E.X.B. (curso escolar 1978/79).

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Estadísticas do alumnado realizadas por o propio Don Isolino. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Escola Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1974/75. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Escola Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1976/77. Fotografía cedida por José Luis Camba

Abondaba a súa autoridade intelectual e moral para manter a disciplina maila orde sen ter que recorrer ó castigo físico. Só usaba este en contadas ocasións e dun xeito proporcional, sendo en todo caso sempre menos agresivo e contundente co que nos poderían ter aplicado os nosos pais, de selo caso. O seu respecto e cariño pola natureza  facía  que un dos castigos mais duros fora o de “¡axeonllado cos  brazos en cruz mirando para parede!” cando se coñecía que algún de nós desfixera un niño para collerlle os ovos ou facerlle o lazo. Aínda que, moitos da miña época, xa tiñamos castigo dabondo ao ter que beber tódolos días aquel leite en po con gromos do Plan Marshall que, por quendas, remexíamos antes do recreo. Os que estudamos co Parvulario e coas Enciclopedias Álvarez podemos presumir daqueles cadernos de caligrafía con letra de molde feita con pluma de mollar no tinteiro, que para nosa desesperación sempre se esgallaba ao final do ditado. Cadernos que algún deles garda o seu fillo Xosé Luís e que xunto con outro tipo de material dun valor incalculable teremos que darlle algún día o acomodo axeitado. Podo dicir, sen temor a equivocarme, que todos aqueles alumnos que pasamos polas súas mans recibimos unha formación académica e humana de alto nivel, moi superior á media. Isto queda acreditado co grande número de nenos e nenas que puidemos proseguir os estudos, a maioría de nenos no Seminario de Ourense.

Este excelente facer académico, xunto coa súa actitude de entrega e cariño pola sua profesión que traspasaba o esixible e só se pode entender dende a entrega vocacional, non só era recoñecido polos propios compañeiros senón que tamén polos seus superiores. Así se fixo merecedor de varios premios traducidos en “votos de gracia” que outorgaban as autoridades educativas a proposta de informes da Inspección, onde sempre eloxiaban a súa laboura educativa, rematando case todos aqueles informes cun “…resta felicitar una vez más a este ejemplar Profesor como premio merecido”. En 1963 a Escola de Parderrubias acada o sexto posto na Sexta edición do concurso “La Mejor Escuela” na que participaron 237 escolas da provincia.

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Premio otorgado a Don Isolino na década dos 50 por a sua labor docente na Escola de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Informe Inspección da Escola de Parderrubias no Curso escolar 1960/61. Fotografía cedida por José Luis Camba

O ano 1964 a nosa escola é premiada tamén con 10.000 pesetas, recibíndoas persoalmente  Don Isolino en Pontevedra da man do Ministro de Educación Nacional. Xa na etapa democrática, no ano 1981 (un ano antes de xubilarse) o Ministerio de Educación e Ciencia, e a proposta da Delegación e Inspección Educativa de Ourense, condecorouno coa Cruz da Orde Civil de Alfonso X el Sabio, galardón que polo seu prestixio está nas mans de só uns poucos. Segundo o Real Decreto que regula a súa concesión, este galardón “destínase a premiar as persoas físicas e xurídicas mailas entidades tanto españolas coma estranxeiras, que se destinguiran polos seus méritos contraídos nos eidos da educación, ciencia, cultura, docencia e investigación e que prestaran servizos destacados tanto en España como no ámbito internacional”. Don Isolino nunca presumiu de tal recoñecemento, o que di moito da sua perssonalidade, sinxela e humilde.

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Concesión da “Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio”. Fotografía cedida por José Luis Camba

Pero segundo me comentou mais tarde, e corrobora o seu fillo Xosé Luís, un dos recoñecementos que lle fixo mais ilusión foi unha pequena homenaxe que lle preparamos dende a Asociación de Veciños de Parderrubias os antigos alumnos alá polo ano 1995 cunha cea no restaurante Conde da Merca onde se lle entregou un pequeno agasallo conmemorativo.

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Cea homenaxe no ano 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Cea homenaxe no ano 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Placa conmemorativa do homenaxe celebrado o 14 de xullo de 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

Foi unha mágoa cando, no ano 1997, se pensou nel para darlle o seu nome ao Grupo Escolar de A Merca, proposta que por diversas vicisitudes non foi adiante, sendo nomeado co da daquela Inspectora de Zona Doña Joaquina Gallego Jorreto, sen vinculación co noso concello, e rexeitándose así a proposta do Grupo Municipal o que eu pertencín, onde se pretendía que o nome do Centro fora o de Isolino Camba Casas, ou o dalgún doutros persoeiros vencellados ao noso Concello.

A persoa

Se a súa traxectoria profesional foi brillante, esta non estivo desleigada da coa súa implicación naquela sociedade rural que lle tocou vivir. Sempre se definiu como home do rural, tendo un grande aprecio por Parderrubias. Viña case tódolos días dende Ourense no coche de liña cando xa estaba xubilado e dende que lle faltou a súa muller Esther.

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Don Isolino Camba. Fotografía cedida por José Luis Camba

A súa tarefa en Parderrubias non se cinguiu só o seu labor educativo, senón que abrangueu tódalas frontes e abrazou todas aquelas causas que contribuíran a mellorar a calidade de vida daquel pobo que xa fixera de seu, aínda que algunhas lle trouxeran máis dun desgusto e algunas críticas inmerecidas como cando se fixo a concentración parcelaria, da que foi verdadeiro impulsor. Daquela foi nomeado representante da Irmandade de Labradores e Gandeiros na Concentración Parcelaria de Parderrubias para levala a cabo, segundo consta en escrito de dita Irmandade do 26 de maio de 1973. Críticas que soubo levar sempre sen lugar para xenreira nin rancor.

Don Isolino xogou un papel importantísimo como dinamizador cultural da Parroquia sendo un piar imprescindible para a construción do Tele-Clube de Parderrubias xunto co párroco Don Manuel Rúas (a quen adicamos a Entrada 8 de este Blog, outubro 2015, https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/10/10/e8-don-jose-manuel-fernandez-ruas-impulsor-de-la-modernidad-de-parderrubias-por-manuel-outumuro-seara/), sendo él o Vicepresidente e Tesoureiro. Da súa relevancia dá conta a prensa da época como se pode ver na entrevista que lle fixeron no xornal  La Región o 18 de setembro de 1970 (Entrada 16 neste Blog: https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/12/08/e16-se-cumplen-50-anos-de-la-fundacion-del-teleclub-de-parderrubias/). Do mesmo xeito se implicaba en todas aquelas formas de expresión cultural que promovía xunto cos párrocos de quenda, en especial co xa citado Don Manuel Rúas, Don Ramón, Don Hermesindo, e con todos aqueles curas veciños da parroquia cos que el tanto conversaba e apreciaba sempre. Así a nosa parroquia era coñecida daquela pola realización de obras de teatro, comidas populares, concursos, excursións, beléns polo Nadal, cabalgatas de Reis Magos, etc. dando boa conta delo a abundante reportaxe fotográfica que existe ao respecto e se publica neste Blog.

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Acto social con Don Aurelio Grande, Don Manuel Rúas e Don José Quintas. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino era unha persoa activa, pero discreta. Non era amante do protagonismo nin da adulación, e percuraba as cousas ben feitas. Implicado socialmente, era dos que prefería empurrar no carro a ir na fura dianteira. Así emocionábase cando recordaba que foran capaces de levar a auga dende a Fonte á porta da Igrexa, para que especialmente as mulleres e nenos, non tiveran que ir buscala ao río. Daquela compremetéuse a ir tódolos días a prender e apagalo motor da Fonte ata que por fin ideou un sistema tipo “boia” para que se fixera dun xeito automático. Do mesmo xeito tamén foi o verdadeiro impulsor dun dos acontecementos máis importantes da parroquia, como foi o da chegada da luz eléctrica. Delo dá conta o documento de data 29 de decembro de 1954 onde figura como a persoa que solicita a “Sociedad General Gallega de Electricidad, S. A.” un orzamento para obter dito servizo. Actuaría como Secretario da Xunta Veciñal presedida polo Párroco, durante todo proceso que rematou a finais de 1957, sendo inaugurada a liña eléctrica mailo trasnformador polo Gobernador Civil da provincia. De todo elo gardou celosamente toda a documentación, hoxe en poder do seu fillo.

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Orzamento do ano 1954 para a electrificación de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Croquis da primeira rede eléctrica de Parderrubias no ano 1957. Fotografía cedida por José Luis Camba

Home profundamente crente, mais non beato, considerábase un cristián de base, cuns valores morais e humanos moi enraizados e interiorizados, e sempre na procura de axuda e servizo aos demais. Era o padriño de tódalas confirmacións levadas a cabo na Parroquia e a sua presencia era habitual nas Primeiras Comunións. Aínda lembro e o estou vendo tamén, cando eu era neno,  tódolos domingos á tarde subir polo Outeiro camiño da casa do Tio Basilio para asealo e atendelo ata que morreu.

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Primeira Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Primeira Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Primeira Comunión. Fotografía de Don Manuel Rúas cedida por Manuel Outumuro Seara

Confirmación
Visita do Señor Bispo Don Angel Temiño para levar a cabo Confirmacións. Fotografía cedida por José Luis Camba

Non rexeitaba ningún reto sempre que fora en prol da procura do ben común. Foi Concelleiro no Concello de A Merca durante un breve espazo de tempo xa na época final do franquismo. A pesares desa breve e obrigada experiencia nunca quixo militar en ningún partido político. Sempre foi moi celoso e reservado coas súas ideas, pero sempre respectuoso coas dos demais foran as que foran. Relata o seu fillo Xose Luís que como pai era esixente con él mesmo e cos demais, non amante da improvisación nin de deixar “cabos soltos”. Para él, despois da familia, a preparación e o compromiso era o primeiro e o traballo tiña que ser ben feito ou non ser. Non era home de tabernas, nin de papatorias, nin luxos. Na sua mocidade tivo os seus “pinitos” como granxeiro  emprendedor, cunha pequena granxa caseira de pitos que él mesmo atendía. O seu verdadeiro hobby xa de xubilado era a súa horta con invernadoiro incluído, onde investía o seu tempo  e onde o veu buscar a morte unha tarde de abril de 2001.

O guión estaba escrito, marchou tal e como era. Dun xeito natural, sinxelo, na súa casa,sen amolar, sen ostentacións, paiseniñamente sen facer ruído, orgulloso dos seus e coa tranquilidade e sosego do deber cumprido. O traballo quedaba rematado e ben rematado como a él sempre lle gustaba. A sementeira dera os seu froitos. Que cada quen os administre como mellor lle conveña. Para todos aqueles que tivemos a grande sorte de telo como Mestre e de tratalo como persoa permítome despedirme tal e como adoitabamos facelo ao rematar a xornada escolar “USTED LO PASE BIEN, SEÑOR MAESTRO”.

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Panxoliña do alumno Adolfo Outumuro. Curso escolar 1961/62. Fotografía cedida por José Luis Camba

P.D. O meu agradecemento o seu fillo Xosé Luís, en primeiro lugar, por facilitarme e deixarme mergullar na  valiosísima documentación que dispón e garda celosamente. E en segundo lugar polo seu ofrecemento para que a Parroquia de Parderrubias poida disfrutar daqueles documentos ou obxectos que o Señor Mestre conservou relativos á escola e ao noso pobo. Considero que debiamos empezar a traballar para buscarlle un lugar axeitado para sua exposición e disfrute e non perder así a memoria e legado que él deixou e sin o cal hoxe a historia de Parderrubias seguramente se escrebería de xeito distinto.


VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego

Recuerdo como si fuese ayer aquella mañana del mes de septiembre de hace más de medio siglo, cuando sobre las espaldas de Celso de la Señora Alicia llegué al Trabazo y fui presentado a la sociedad educativa por un “…quien le toque a Manoliño va a tener que vérselas conmigo”. Al poco tiempo de llegar, y por arte de magia, comprobé con asombro que todos aquellos niños que allí estaban recogían sus peonzas y, sin pestañear, se dirigían a la puerta de la escuela. Habían divisado al Señor Maestro subir por el sendero de la Cueva con su paso lento y majestuoso envuelto por el humo del Ducados. Éste fue mi primer contacto con aquel hombre que marcó mi trayectoria vital, así como el futuro de aproximadamente otros 115 niños y niñas de Parderrubias que tuvimos la gran suerte de estar en sus manos. El primer niño que figura en la lista de alumnos matriculados, que fue elaborando curso tras curso y que celosamente conserva su hijo Luis, es Manuel Grande Fernández (curso escolar 1957/58) y el último José Grande Atrio (curso escolar 1978/79).

Datos biográficos

Después de investigar en su historia, y sin ánimo de ser su biógrafo, pero sí con la intención de recordar y poner en valor su trayectoria vital, trataré de recuperar para el imaginario colectivo de nuestro pueblo su figura, como maestro y como persona.

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Don Isolino en los inicios de su vida académica. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino nació el 15 de enero de 1913 en Loiro (Concello de Barbadás), siendo el más joven de siete hermanos pertenecientes a una familia del mundo rural gallego formada por labriegos y emigrantes en América. Estudia Bachillerato en el Instituto de Instrucción Pública de Ourense (actual IES Otero Pedraio), en donde llegó a ser Profesora su hija María José Camba. Posteriormente, realiza estudios de Magisterio en la Escuela Normal de Maestros de Ourense, finalizándolos en el año 1931 de manera brillante con tan solo 18 años, convirtiéndose de facto, y sin pretenderlo, en un Maestro de la República, hecho que marcará su devenir personal y profesional. Don Isolino solía recordar con nostalgia su primer destino como Maestro Interino en la Escuela de Rosen (Celanova). Obtiene la plaza de Maestro y es nombrado Maestro Nacional en el año 1933. Un año más tarde, y ya iniciada su carrera profesional como titular definitivo de la Escuela de Montelongo, se incorpora a filas, sorprendiéndole la Guerra Civil prestando servicio militar en la Comandancia Militar de A Coruña. Una vez finalizada la contienda en el año 1939 se incorpora de nuevo, como Maestro propietario de la plaza, a la Escuela de Montelongo. Eran tiempos muy difíciles para muchos docentes. Las represalias de la dictadura sobre aquellos docentes formados en la época de la República no se hicieron esperar. Así, en 1940 Don Isolino fue expedientado con suspensión definitiva de empleo y sueldo. Suspensión fundamentada única y exclusivamente en el hecho de que durante su época de estudiante había formado parte de una asociación cultural y sindical de maestros. Afortunadamente esta persecución solo tuvo consecuencias en el campo profesional y no en el personal, ya que las propias autoridades gubernativas y educativas de la época revisaron dicha resolución, siendo conmutada la pena por dos años de sanción con traslado forzoso fuera de la provincia y con cinco años de inhabilitación para cargos directivos y solicitud de traslado. De esta manera tuvo que marcharse a un pueblo de la provincia de A Coruña (Lestelle, en el Concello de Outes), en donde estuvo ejerciendo desde 1942 hasta 1948. En 1942 contrae matrimonio con Josefa Seara Garrido, que fallece un año después con tan solo 36 años. Una vez finalizada su sanción, en el año 1948, regresa a Ourense y se casa con Esther (hermana de Josefa), con quién tiene dos hijos: María José y José Luis. Es destinado a la Escuela de Santa Baia de Anfeoz (Concello de Cartelle) en donde, según las Actas, llegó a tener 67 alumnos con edades entre 6 y 14 años, permaneciendo allí durante nueve años, hasta que en 1957 permuta la escuela de Santa Baia con Don José Martínez (“O Co”), maestro en Parderrubias en ese momento.

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Curso escolar 1966/67. Fotografía cedida por José Luis Camba

Comienza así su etapa en la Escuela de Parderrubias, en donde ya tenía establecida su residencia familiar, permaneciendo de manera continuada como vecino y como maestro de niños, y posteriormente también de niñas, al unirse las aulas en el curso escolar 1970/71, hasta julio de 1980, fecha en la que cierra la Escuela Unitaria de Parderrubias, siendo trasladado al Grupo Escolar de A Merca. Es nombrado Director de este Grupo Escolar, manteniéndose como docente desde el curso 1980/81 hasta su jubilación en octubre de 1982. Tenía entonces 69 años y dejaba la labor docente después de 50 años de servicio. Siguió viviendo en Parderrubias hasta que muere su esposa Esther. Don Isolino fallece en el año 2001 a la edad de 88 años, después de pasar sus últimos años entre Ourense y Parderrubias.

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Don Isolino Camba, una vez jubilado. Fotografía cedida por José Luis Camba

Tuve la fortuna de intimar con él, ya jubilado, como consecuencia de la doble vecindad, tanto en Parderrubias como en Ourense, en donde vivía con su hija María José. Pero sobre todo tuve la oportunidad de conocerlo mejor a partir de la puesta en marcha de la Asociación de Veciños de Parderrubias en el año 1993, lo que dio lugar a muchas reuniones. Posteriormente seguimos en contacto ya que para mí sus apreciaciones y consejos fueron inestimables, los cuales siempre dejaba flotando en el aire, sin imponer nada, para que uno los emplease cuando fuese preciso. En ese etapa no solo redescubrí al Señor Maestro sino que también conocí a la persona. A ambos, maestro y persona, me permito dedicarle las siguientes líneas.

El Maestro

Desde un punto de vista profesional su trayectoria fue impecable, aunque en un principio estuviese marcada, como la de tantos otros maestros, por la dictadura franquista. En la Escuela de Parderrubias, y ya asentado en su residencia, pudo desarrollar su tarea docente de una manera brillante y eficaz. Como Maestro formado en la República bebió en las fuentes reformadoras de la “Escuela Nueva” que aplicaba métodos pedagógicos novedosos y que, lamentablemente, con posterioridad en la formación de la dictadura, se redujeron a la máxima de que “la letra con sangre entra”, máxima que él procuraba moderar, adaptándola a las características de sus alumnos. Según se desprende de sus propias estadísticas, más de un 80% del alumnado obtuvo el Título de Estudios Primarios entre el año 1958 y 1966, en el que se implantó la Educación General Básica (E.G.B.). Alcanzó idénticos resultados con la nueva ley educativa, a pesar de tener ratios de 31 alumnos de Primero hasta Octavo de E.G.B. (curso escolar 1978/79).

Estadísticas
Estadísticas del alumnado realizadas por el propio Don Isolino. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Escuela Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1974/75. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Escuela Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1976/77. Fotografía cedida por José Luis Camba

Era suficiente con su autoridad intelectual y moral para mantener la disciplina y el orden sin tener que recurrir al castigo físico. Únicamente lo usaba en contadas ocasiones y de un modo proporcional, siendo en todo caso siempre menos agresivo y contundente al que nos podrían haber aplicado nuestros padres. Su respeto y cariño por la naturaleza hacía que uno de los castigos más duros fuera el de “¡póngase de rodillas con los brazos en cruz mirando hacia la pared!” cuando descubría que alguno de nosotros había deshecho un nido para coger los huevos o había hecho un lazo para cazar a los pájaros que daban de comer a sus crías. No obstante, muchos de nosotros en esa época, ya teníamos castigo suficiente bebiendo todos los días la leche en polvo con grumos del Plan Marshall que por turnos removíamos antes del recreo. Los que estudiamos con Parvulario y con las Enciclopedias Álvarez podíamos presumir de aquellos cuadernos de caligrafía con letra de molde hecha con pluma de mojar en el tintero, que para desesperación de uno siempre se hendía al final del dictado. Cuadernos de los que algún ejemplar guarda su hijo José Luis y que junto con otros materiales de un valor incalculable deberemos darle algún día acomodo adecuado. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que todos aquellos alumnos que pasamos por sus manos recibimos una formación académica y humana de un alto nivel, muy superior al promedio. Esto queda suficientemente acreditado con el elevado número de niños y niñas que pudimos proseguir los estudios, la mayoría de niños en el Seminario de Ourense.

Esta excelente labor académica, junto con su actitud de entrega y cariño hacia su profesión, que traspasaba lo exigible, pudiendo comprenderse desde una entrega vocacional, no solamente era reconocida por los propios compañeros sino también por sus superiores. Así, se hizo merecedor de varios premios traducidos en “votos de gracia” que otorgaban las autoridades educativas a propuesta de los informes de la Inspección, en donde siempre se elogiaba su labor educativa, finalizando casi todos con un “…resta felicitar una vez más a este ejemplar Profesor como premio merecido”. En 1963 la Escuela de Parderrubias obtiene el sexto puesto de la sexta edición del Concurso La Mejor Escuela en el que participaron 237 escuelas de toda la provincia.

Premio
Premio otorgado a Don Isolino en la década de los 50 por su labor docente desarrollada en la Escuela de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Informe Inspección de la Escuela de Parderrubias en el Curso escolar 1960/61. Fotografía cedida por José Luis Camba

En el año 1964, la Escuela obtiene un premio en metálico de 10.000 pesetas, que recibe Don Isolino de manos del Ministro de Educación Nacional en Pontevedra. Ya en la etapa democrática, en el año 1981 (un año antes de jubilarse), el Ministerio de Educación y Ciencia, y a propuesta de la Delegación e Inspección Educativa de Ourense, le condecora con la Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, galardón que por su prestigio está únicamente al alcance de unos pocos. Según el Real Decreto que regula su concesión, este galardón “se destina a premiar a personas físicas y jurídicas, así como a entidades tanto españolas como extranjeras, que se distinguirán por sus méritos contraídos en los campos de la educación, ciencia, cultura, docencia e investigación y que prestaran servicios destacados tanto en España como en el ámbito internacional”. Don Isolino nunca presumió de tal reconocimiento, lo cual dice mucho de su carácter reservado, sencillo y humilde.

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Concesión de la Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio. Fotografía cedida por José Luis Camba

Tal como me comentó tiempo después, y corrobora su hijo José Luis, uno de los reconocimientos que le hizo más ilusión fue el pequeño homenaje que, a través de la Asociación de Veciños de Parderrubias, le brindaron en el año 1995 sus antiguos alumnos, quienes organizaron una cena en el Restaurante Conde de A Merca, a cuyo término se le hizo entrega de una placa conmemorativa.

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Cena homenaje en el año 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Cena homenaje en el año 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Placa conmemorativa del homenaje celebrado el 14 de julio de 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

Fue una verdadera pena cuando en el año 1997 se pensó en él para darle su nombre al Grupo Escolar de A Merca, propuesta que por diversas vicisitudes no fue adelante, siendo denominado Joaquina Gallego Jorreto, Inspectora de Zona, persona sin vinculación con nuestro Concello, rechazándose así la propuesta del Grupo Municipal al que yo pertenecí, que pretendía que el nombre del Centro fuese Isolino Camba Casas o el de algún otro personaje vinculado a nuestro Concello.

La persona

Si su trayectoria profesional fue brillante, no lo fue menos su implicación en aquella sociedad rural que le tocó vivir. Siempre se definió como un hombre del rural y tuvo un gran aprecio por Parderrubias. Una vez jubilado y con la ausencia de su esposa Esther venía casi todos los días desde Ourense en el coche de línea.

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Don Isolino Camba. Fotografía cedida por José Luis Camba

Su labor en Parderrubias no se limitó únicamente a su labor educativa, sino que abarcó todos los frentes, abrazando todas aquellas causas que contribuían a mejorar la calidad de vida del pueblo que ya hiciera suyo, a pesar de que algunas le supusiesen más de un disgusto y algunas críticas inmerecidas, como cuando se hizo la concentración parcelaria, de la cual fue el verdadero impulsor, siendo nombrado representante de la Irmandade de Labradores e Gandeiros de la Concentración Parcelaria de Parderrubias, según consta en escrito de dicha hermandad de 26 de mayo de 1973. Críticas que supo llevar sin odio ni rencor alguno.

Don Isolino tuvo un papel fundamental como dinamizador cultural de la Parroquia, siendo un pilar imprescindible en la construcción del Tele-Club de Parderrubias junto al párroco Don Manuel Rúas (al cual hemos dedicado la Entrada 8 de este Blog, octubre 2015, (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/10/10/e8-don-jose-manuel-fernandez-ruas-impulsor-de-la-modernidad-de-parderrubias-por-manuel-outumuro-seara/), ostentando los cargos de Vicepresidente y Tesorero. De su relevancia da cuenta la prensa de la época como se puede apreciar en la entrevista que le realizó el diario La Región el 18 de septiembre de 1970 (Entrada 16 de este Blog: https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/12/08/e16-se-cumplen-50-anos-de-la-fundacion-del-teleclub-de-parderrubias/). Del mismo modo se implicaba en todas aquellas formas de expresión cultural que se encargaba de promover conjuntamente con los párrocos de la época, en especial con el ya citado Don Manuel Rúas, Don Ramón y Don Hermesindo, así como con todos los curas vecinos de la parroquia con los que él conversaba y apreciaba tanto. Así, nuestra parroquia era conocida en aquellos años por la representación de obras de teatro, comidas populares, concursos, excursiones, belenes por Navidades, cabalgatas de Reyes Magos, etc., dando buena cuenta de ello la abundante documentación fotográfica que existe al respecto y que aparece publicada en este Blog.

Curas
Acto social con Don Aurelio Grande, Don Manuel Rúas y Don José Quintas. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino era una persona activa, pero discreta. No era amante del protagonismo ni de la adulación, y buscaba las cosas bien hechas. Implicado socialmente, era de los que prefería empujar el carro a ir en la delantera. Por ello se emocionaba al recordar que habían sido capaces de llevar el agua desde la Fuente a la puerta de la Iglesia para que sobre todo las mujeres y los niños no tuvieran que ir a buscarla al río. En aquel momento se comprometió a ir todos los días a encender y apagar el motor de la Fuente hasta que un día ideó un sistema tipo “boya” para que se pudiese hacer de un modo automático. Del mismo modo también fue el verdadero impulsor de uno de los acontecimientos más importantes que vivió la parroquia: la llegada de la luz eléctrica. De este hecho histórico da cuenta el documento fechado el 29 de diciembre de 1954 en donde Don Isolino figura como la persona que solicita a la “Sociedad General Gallega de Electricidad, S. A.” un presupuesto para conseguir dicho servicio. Durante todo el proceso de electrificación del pueblo, el cual remató a finales de 1957, Don Isolino actúo como Secretario de la Junta Vecinal presidida por el Párroco, siendo inaugurados la línea eléctrica y el transformador por el Gobernador Civil de la provincia. De todo ello guardó celosamente toda la documentación, hoy en poder de su hijo.

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Presupuesto del año 1954 para la electrificación de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Croquis de la primera red eléctrica de Parderrubias en el año 1957. Fotografía cedida por José Luis Camba

Hombre profundamente creyente, pero no beato, se consideraba un cristiano de base, con unos valores morales y humanos muy enraizados e interiorizados, y siempre buscando la ayuda y el servicio a los demás. Era el padrino de todas las confirmaciones realizadas en la Parroquia y su presencia era habitual en las Primeras Comuniones. Le recuerdo, siendo yo niño, subiendo por el Outeiro camino de la casa de Tío Basilio para asearlo y atenderlo hasta su fallecimiento.

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Primera Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Primera Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Primera Comunión. Fotografía cedida por Manuel Outumuro Seara

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Visita del Señor Obispo Angel Temiño para llevar a cabo Confirmaciones. Fotografía cedida por José Luis Camba

No rechazaba ningún reto siempre que fuese en pro del bien común. Fue Concejal del Ayuntamiento de A Merca durante un breve espacio de tiempo en el periodo final del franquismo. A pesar de esa breve y obligada experiencia nunca quiso militar en ningún partido político. Siempre fue muy celoso y reservado acerca de sus ideas, pero siempre respetuoso con las de los demás, fueran las que fuesen. Relata su hijo José Luis que como padre era exigente con él mismo y con los demás, no le gustaba ni la improvisación ni dejar “cabos sueltos”. Para él, después de la familia, la preparación y el compromiso eran lo primero, y el trabajo debía ser bien realizado, de lo contrario no era trabajo. No era hombre de tabernas, ni de comidas, ni de lujos. En su juventud hizo sus pinitos como granjero emprendedor, con una pequeña granja casera de pollos que él mismo atendía. Su verdadero hobby, ya una vez jubilado, será su huerta con invernadero incluido, en donde invertía su tiempo y en donde lo vino a buscar la muerte una tarde de abril de 2001.

El guión estaba escrito, se fue tal como era. De una manera natural, sencilla, en su casa, sin molestar, sin ostentaciones, lentamente, sin hacer ruido, orgulloso de los suyos y con la tranquilidad y el sosiego del deber cumplido. El trabajo quedaba rematado y bien rematado, tal como a él siempre le gustaba. La siembra había dado sus frutos. Que cada quien los administre como mejor le convenga. De todos aquellos que tuvimos la enorme suerte de tenerlo como Maestro y de tratarlo como persona, me permito despedirme tal y como acostumbrábamos hacerlo al finalizar la jornada escolar: “USTED LO PASE BIEN, SEÑOR MAESTRO”.

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“Panxoliña” del alumno Adolfo Outumuro. Curso escolar 1961/62. Fotografía cedida por José Luis Camba

P. D. Mi agradecimiento a su hijo José Luis, en primer lugar, por facilitarme y dejarme sumergir en la valiosísima documentación de la que dispone y guarda celosamente; y, en segundo lugar, por su ofrecimiento para que la Parroquia de Parderrubias pueda disfrutar de los documentos y objetos que el Señor Maestro conservó relacionados con la escuela y nuestro pueblo. Considero que deberíamos empezar a trabajar para buscarle un lugar adecuado para su exposición y disfrute, y de este modo no perder la memoria y el legado que él dejó, sin el cual hoy la historia de Parderrubias con total seguridad se escribiría de modo diferente.

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E11. DON AURELIO GRANDE FERNANDEZ (1930-2001). Por Merche Grande Gallego

El 5 de octubre de 1930 nace en nuestra querida Parderrubias, Don Aurelio Grande Fernández, Aurelio, en una familia de nueve hermanos. Cursa estudios en el Seminario de Ourense y en el año 1953 obtiene el Título de Licenciado en Historia Eclesiástica por la Universidad Gregoriana de Roma. Ese mismo año es ordenado sacerdote diocesano y comienza su labor como Profesor de Historia de la Iglesia en el Seminario Mayor de Orense, actividad que mantuvo durante cuarenta años, siendo recordado como un hombre alegre, muy conversador, que divagaba en sus clases hasta el punto de salirse completamente de su tema inicial. Le encantaba hablar, le encantaban las personas.

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Recordatorio Ordenación Sacerdotal y Primera Misa en Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba

Aurelio era un hombre sencillo, pero que fue grande en su vida y que tocó la vida de las personas que estaban cerca de él. Su faceta más importante fue la de Delegado Diocesano de Misiones, cargo que llevó su nombre treinta y seis años (1965-2001).

Aurelio hizo una labor  única en la Delegación de Misiones de Ourense. Su pasión por las Misiones y los misioneros, los viajes que hizo para conocer “in situ” su situación en diferentes países, su ilusión con la Misión Diocesana en Jipijapa (Ecuador) son pequeñas pinceladas de la grandeza interior de este hombre pequeño en su constitución pero     enorme en su corazón.

Sin duda, su gran legado en Ourense fueron y son los Festivales de la Canción Misionera, en sus ediciones Infantil y Juvenil. A día de hoy son los únicos festivales que se mantienen en España en las dos ediciones con una alta participación. A raíz de su fallecimiento, la Delegación de Misiones de Ourense creó los premios “Aurelio Grande” a los misioneros   de “aquí” y de “allá”, buscando reconocer la labor de nuestros religiosos y religiosas, laicos y organizaciones que viven en territorio de Misiones o colaboran arduamente para hacer un poco más feliz las vidas de otras personas.

Como Delegado de Misiones guiaba un grupo de jóvenes colaboradores y voluntarios de la Delegación para hacernos entender la labor misionera y la importancia de ayudar a nuestros misioneros allá donde estuviesen. Mantener contacto con ellos, hacerles sentir que estábamos a su disposición, que no estaban solos era algo en lo que Aurelio se empeñaba de forma especial.

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Don Aurelio Grande Fernández. Fotografía cedida por Merche Grande Gallego

Aurelio fallece el 29 de septiembre de 2001, y en nuestra Parroquia no se recuerdan precedentes de un entierro ni siquiera parecido. Todos queríamos despedirnos de él y darle nuestras más sinceras Gracias.

Podríamos citar muchos más cargos, títulos y logros académicos de Aurelio, como el de Canónigo de nuestra S. I. Catedral de Ourense, desde 1992, pero lo más importante y   relevante de Aurelio era su corazón y su amor incondicional con todas aquellas personas que coincidían en su vida. Dejó un vacío enorme no solo en su familia, hermanos, sobrinos y bisobrinos. En la Delegación aún huele a Aurelio, y en Jipi Japa, y en tantos y tantos lugares por donde pasó.

Buen Sacerdote, buen hermano, buen hijo, buen delegado, buen vecino, BUEN AMIGO!   Sin duda, Don Aurelio es un ejemplo a seguir para todos los vecinos de esta pequeña Parroquia, a la que él siempre, allá a donde iba, por lejos que fuese, nombraba con orgullo:

EU SON DE PARDERRUBIAS”.

Gracias Aurelio.

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Fotografía cedida por Merche Grande Gallego