Categoría: Religiosidad

E51. El coste de las intenciones del alma: caso Cathalina (1783). Por Juan Carlos Sierra Freire

E51. El coste de las intenciones del alma: caso Cathalina (1783). Por Juan Carlos Sierra Freire

 

En la segunda mitad del siglo XVIII, Parderrubias pertenecía jurisdiccionalmente al Coto de Sobrado del Obispo, junto con Pereira de Montes, Loiro de Arriba, Loiro de Abaixo y el propio Sobrado do Bispo. Dicho Coto estaba bajo la autoridad del Obispo de Ourense, Frei Ramón Francisco Agustín de Eura (regidor de la Diócesis ourensana desde 1738 hasta 1763), representado en cargos locales (Juez, Teniente Juez y Escribano), que directamente él nombraba para impartir Justicia, y que recaían en algún vecino del Coto. Los límites de la Parroquia de Parderrubias estaban delimitados con marcos, que eran origen de frecuentes disputas entre feligresías colindantes, y sus tierras estaban cedidas por el Obispo a los vecinos en usufructo.

En 1752, el Coto de Sobrado del Obispo contaba con 395 vecinos (o familias), 1.777 almas (o habitantes) y nueve pobres de solemnidad, siendo el Coto más poblado de todos los que componían la actual municipalidad de A Merca. Aunque no hay datos fidedignos de la población de Parderrubias a mediados del siglo XVIII, Sierra Fernández (2018) estima que estaría compuesta por un centenar de vecinos y medio millar de habitantes, aproximadamente, situándose la esperanza de vida en torno a los 40 años y la tasa de mortalidad infantil, antes de los diez  años, en un 40%.

En esa época, Parderrubias estaba constituida por agrupamientos de casas que formaban los lugares de A Iglesia, Outeiro, Barrio y Nigueiroá. Se trataba de pequeñas edificaciones, rayando la miseria, en las que convivían personas y animales domésticos. En general, la calidad de vida de los vecinos de Parderrubias a lo largo del siglo XVIII fue muy pobre. El cura González de Ulloa, máximo exponente de la Ilustración en la comarca de A Limia en el siglo XVIII, en su libro “Descripción de los Estados de Monterrey”, publicado en 1777, describe la forma de vida de los campesinos de la comarca de A Limia, de la que no diferiría mucho la de los vecinos de Parderrubias:

No debe llamarse casa en la que viven, sino choza pajiza. Los muebles que contiene se reducen a un carcomido apero de labranza, una arca, poco menos antigua que la de Noé, para lo reservado, y todo lo demás común a brutos y racionales, con la diferencia de que la cama de estos es más dura que la de aquellos…” (tomado de Saavedra, 1991).

A la dura vida que les tocó llevar a nuestros trastatarabuelos contribuyó en gran medida la enorme carga tributaria a la que estaban sometidos. Según Sierra Fernández (2018), los tributos eran “muchos y muy variados”, y supondrían un 25-50% de las cosechas de cada familia. Entre estos impuestos cobraban gran relevancia los diezmos. Cada familia de la Parroquia contribuía a la Iglesia con una décima parte de todo lo que producía anualmente. Según Sierra Fernández existían tres tipos de diezmos: (1) mayores (lino, trigo, centeno, maíz, garbanzos, habas, castañas verdes, cebada y vino); (2) menores (hortalizas y frutos de la huerta); y (3) los relativos a animales y productos derivados (corderos, pollos, leche, huevos, manteca, etc.); estos últimos eran sustituidos en ocasiones por tasas monetarias. Saavedra (1991) afirma que entre el 70 y el 80% de los ingresos de un párroco de finales del siglo XVIII estaban constituidos por los diezmos, pues se quedaban con un porcentaje considerable de los mismos.

Parderrubias y el poder eclesiástico en la segunda mitad del siglo XVIII

Durante el período 1750-1799 pasan por la Parroquia de Parderrubias nueve curas: José Montes Villar (hasta 1753), Manuel Rodríguez (1753-1772), Felipe González (1772-1773), Francisco Sanjurjo (1773-), Vicente Portejo (-1784), Manuel Seara (1784-1788), Francisco Domínguez Lobera (1788-1791), Pedro Fernández (1791-1795) y Miguel Cayetano (1795-1828). Básicamente su labor consistía en administrar los Sacramentos, oficiar la misa dominical y las de fiestas de guardar (por ejemplo, la de la Patrona), bendecir las cosechas, dirigir las rogativas y celebrar los funerales. Eran habituales las novenas y las procesiones invocando la lluvia o que se aplacase la justicia (o ira) divina ante cualquier calamidad. A cambio, recibían los diezmos, aprovechaban los diestros y vivían cómodamente en la Casa Rectoral (Sierra Fernández, 2018). Tomando como referencia el Catastro de Ensenada podemos saber, tal como indica Sierra Fernández, que la Parroquia de Parderrubias en el año 1752 había percibido en concepto de diezmos y otros tributos 50 fanegas de centeno, 18 de trigo, 65 de maíz, 25 de castañas y 1,40 de habas, 16 moyos de vino y 55 “afusais” de lino. A los diezmos había que añadir las primicias para el sostenimiento de la Iglesia. En Parderrubias pagaban este impuesto únicamente las familias que tenían una yugada, contribuyendo con 26 kilogramos de centeno y maíz menudo.

La distancia cultural y de intereses que había entre el cura, supuestamente personaje culto, y sus feligreses era enorme (Saavedra, 1991). Así lo deja reflejado el cura don Pedro González de Ulloa en 1777 al referirse a la actitud de sus parroquianos en días festivos:

“…a oír, dije mal, a asistir a una misa sin atención, devoción ni reverencia, y después unos se van a sus domésticas labores (vayan, que no van tan mal descaminados); otros, a las tabernas de donde vuelven sicut equus et mulas quibus non est intelectus. Así dedican al diablo los días dedicados a Dios y a los Santos” (tomado de Saavedra, 1991).

Todos los vecinos cumplían con las obligaciones eclesiásticas y preceptos pascuales: misa dominical y fiestas de guardar, bautizo, boda, ayuno, abstinencia, y pagos de diezmos y primicias. Por los registros parroquiales del cura don Pedro Fernández sabemos que entre enero de 1791 y abril de 1795, el sacristán Francisco Casas había ingresado 156 reales por derechos de “cobaje” (sepultura), y había recibido de la Parroquia 24 reales por lavar la ropa, 12 para harina de las hostias y los santos óleos, cuatro para incienso y dos por componer el sepulcro.

Morir costaba dinero y salvar el alma aun más. La Parroquia de Parderrubias estaba exenta del pago de la “loitosa”, pero en otras muchas feligresías se abonaba un canon tras la muerte del cabeza de familia, que podía ser dinero o especies (Sierra Fernández, 2018). Pero aun no existiendo este humillante impuesto, los parroquianos parderrubienses del siglo XVIII se veían obligados a realizar importantes desembolsos para hacer frente a sus funerales y posteriores ofrendas por las intenciones de sus almas, ofrendas que solían dejar encargadas en los testamentos verbales o escritos antes de fallecer.

Mi trastatarabuelo Juan Antonio Villar Blanco, fallecido en 1841 en la Parroquia de Santiago da Rabeda, ofrendó dos “ferrados” (21 kilos) de centeno, un carnero y una “ola” (16 litros) de vino, ofrecimiento que se vuelve a repetir tan solo dos años después por el fallecimiento repentino de su esposa Teresa Quintana Fernández a los 45 años de edad. La desgracia de que mi tatarabuela Antonia se quedase huérfana de padre y madre a la tierna edad de diez años no redujo la obligación de las dádivas. En la Parroquia de Parderrubias, mi antepasado Antonio Sierra, fallecido en 1795, deja encargado mediante testamento verbal que (1) asistiesen a su entierro y cabo de año cinco sacerdotes, (2) se celebrasen por su ánima, y demás obligaciones, cuarenta misas rezadas y tres misas de privilegio, y (3) que sus familiares ofreciesen por su alma tres “tegas” (31 kilos) de centeno, un carnero y una cesta “con lo acostumbrado”.

Pero, tal vez, el ejemplo más llamativo del dispendio económico relacionado con la muerte y la salvación eterna lo encontremos en el caso de Cathalina Outomuro, fallecida en 1783, que llegó a vender todos sus bienes por las intenciones de su alma.

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Muerte y entierro de Cathalina Outomuro

El 8 de mayo de 1783 fallecía, después de una larga enfermedad, la celibata Cathalina Outomuro, habiendo recibido los Santos Sacramentos de la Penitencia, Viático y Extremaunción. Deja Testamento escrito en el que dispone la ceremonia de su entierro y posteriores funciones religiosas con la presencia de seis sacerdotes. Deja como cumplidor de su testamento al párroco don Vicente Portejo, al que encarga la venta de su casa y de sus tierras al mejor postor, para que con el dinero obtenido se sufragasen todos los actos religiosos relacionados con las intenciones de su alma y de las ánimas del purgatorio. En dicho Testamento se hace mención explícita a diversas limosnas y donaciones para acciones por su alma y la de sus obligaciones: doscientos reales para cien misas, ciento doce reales para cera, nueve reales para el sacristán por derecho de sepultura, seiscientos diez y nueve reales para la organización de los actos relacionados con su entierro, cuarenta reales para las dos mozas que la atendieron durante su enfermedad y veinticinco con cincuenta reales para el sacristán por su asistencia a todos estos actos. Todas estas partidas, junto con otras limosnas menores, sumaban la cantidad de 1.015 reales y dos maravedíes. De todo ello, llevó la debida cuenta en la Casa Rectoral de Parderrubias el párroco don Vicente Portejo.

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Partida de entierro de Cathalina Outomuro

Un hecho poco habitual es que los seis curas que asistieron a los actos fúnebres dejaron registrada en los Libros Parroquiales de Parderrubias su participación, así como los emolumentos recibidos:

Yo, Dn. Juan Antonio Justo, Teniente Cura de Santa María de Pereira de Montes, recibí de mano de Dn. Vicente Portejo, Abad y Cura Párroco de Sta. Eulalia de Parderrubias, ciento y setenta reales, limosna de treinta y cuatro misas y treinta y cuatro actos a que asistí en dicha Parroquia por el ánima y obligaciones de Cathalina Outomuro, vecina de esta Feligresía. Y por verdad, lo firmo”.

Yo, Dn. Agustín Aviñoá, Párroco y Vicario de Mezquita, recibí de mano del Sr. Abad de Parderrubias ciento y cincuenta reales, limosna de treinta Misas que celebré y treinta oficios de Ánimas a que asistí en la Feligresía arriba expresada por el Ánima de Cathalina Outomuro. Y para que conste, lo firmo”.

Yo, Dn. Pedro Vázquez, Teniente Cura del Sr. Abad de Barja, recibí de mano del Sr. Abad de Parderrubias ciento y treinta reales vellón, limosna de treinta y seis Misas y veinte y seis actos de Ánimas a que asistí y celebré en esta Parroquia de Parderrubias por el Ánima de Cathalina Outomuro y sus obligaciones, de mano de dicho Sr. Abad. Y para que conste, lo firmo”.

Yo, Dn. Pedro Fernández, Párroco y Vicario de La Merca, recibí de mano del Sr. Abad de Parderrubias, constando en los recibos antecedentes, doscientos y quince reales, limosna de cuarenta y tres Misas que apliqué y cuarenta y tres oficios de Ánimas a que asistí por el Ánima y obligaciones de Cathalina. Y para que conste, lo firmo”.

Yo, Dn. Antonio, Teniente Cura del Sr. Abad de Souto Penedo, recibí del expresado Sr. Abad de Parderrubias noventa y cinco reales vellón, limosna de diez y nueve Misas que apliqué y diez y nueve actos de Ánimas a que asistí por el Ánima y obligaciones de Cathalina Outomuro. Y para que conste, lo firmo”.

Yo, Dn. Juan Álvarez y Araújo, Subdiácono y Vicario de San Mamed de Grou, recibí del expresado Sr. Abad de Parderrubias ciento y sesenta y cinco reales, limosna de treinta y tres Misas que mandé celebrar y treinta y tres actos a que asistí por el Ánima y obligaciones de Cathalina Outomuro, contenida en los recibos antecedentes. Y para que conste, lo firmo”.

La subasta de los bienes de Catalina estuvo publicada durante tres domingos consecutivos en la puerta principal de la iglesia parroquial, que había sido inaugurada  tan solo 18 años antes. El terreno con su casa y un “souto” en A Requeixada, cercanos a Barrio, fueron adquiridos por Santiago Outomuro, vecino de este lugar, por la cantidad de ciento cincuenta y dos ducados (aproximadamente, 3.400 euros). Mientras, un terreno de Portabarrio fue adjudicado a Bernardo Iglesias del mismo lugar de Barrio en la cantidad de cuatrocientos once reales de vellón (aproximadamente, 325 euros). Una vez cerradas las cuentas, el saldo que quedaba a favor de la difunta se invirtió en una misa por su alma.

De esta manera, el párroco don Vicente Portejo había dado el debido cumplimiento a todas las intenciones por el alma de Cathalina Outomuro, y el testamento de ésta se había cumplido. Mientras tanto, los terrenales parroquianos de Parderrubias seguirían trabajando de sol a sol -inclusive, cuando no alumbraba- para poder hacer frente a las pesadas cargas de los tributos administrativos y eclesiásticos, y salvar sus almas al final de sus días.


Referencias

Saavedra, P. (1991). La Galicia del Antiguo Régimen. Economía y Sociedad. En F. Rodríguez Iglesias (Ed.), Galicia Historia. A Coruña: Hércules de Ediciones.

Sierra Fernández, A. (2018). A Merca no Réxime Señorial (1750). Vigo: Ir Indo Edicións.

E28. Se cumplen 450 años del nacimiento de 14 vecinos y de cuatro casamientos en Santa Olaia de Parderrubias (1566-2016). Por José Luis Camba Seara

E28. Se cumplen 450 años del nacimiento de 14 vecinos y de cuatro casamientos en Santa Olaia de Parderrubias (1566-2016). Por José Luis Camba Seara

Afirmaba el filósofo británico Edmund Burke, que “las gentes que nunca se preocupan por sus antepasados jamás mirarán hacia la posteridad”. En este afán por mirar a la posteridad situamos este brillante trabajo firmado por José Luis Camba Seara.

No es tarea fácil describir el origen de un pueblo con una dilatada historia como es el caso de Parderrubias, iniciada documentalmente allá por el año 957. José Luis nos adentra en el apasionante mundo de los primeros documentos que ponen nombre y apellidos a nuestros antepasados del siglo XVI. Gracias a su trabajo de investigación podemos conocer, entre otros muchos datos de gran relevancia, los nombres, por ejemplo, del primer vecino bautizado y de la primera pareja de casados en la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias.

Gracias, José Luis.

Juan Carlos Sierra Freire

Nota. Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano.


Cúmprense 450 anos do nacemento de 14 veciños e de catro casamentos en Santa Olaia de Parderrubias (1566-2016). Por José Luis Camba Seara

A parroquia de Parderrubias (a sua denominación cambia duns a outros documentos históricos (Parietes-Rubias, pardeRubias, Parderrubias, etc. (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/ubicacion-y-constitucion/) é un pobo, lugar ou vila, cuxo topónimo antigo data de fai máis de mil anos (Sánchez Pardo, 2008). Este autor fai mención a este lugar coa sua antiga denominación (Parietes Rubias) sendo altamente probable este a orixe da actual toponimia: Parderrubias. A sua primeira mención documental dataría do ano 957 nun documento dunha venda, documento ao que aluden tamén Sáez e Saez (1996) e López Sabatel (2013). Nun párrafo deste documento menciónase que no devandito ano 957:

Nigolago, Getina, Arias e Gogina, no seu propio nome, e Adaulfo e Menegundia, no seu nome e en representación dos seus sobriños, venden ao mosteiro de San Vicente a metade dunha vila” (López Sabatel, 2013, p. 85).

“...Et ipsa villa inter Minio et Arnogia, vocitata Parietes Rubias, pro quo accepimus de vobis precium, in quo et quanto nobis bene complacuit, per germanos capitales, quinque modios, vos dedistis et nos accepimus, et de ipso pretio apud vos nichil remansit in debito…”

É dicir, “…E a mesma vila entre o Miño e o  Arnoya, chamada Parietes Rubias, …”.

Igrexa
Igrexa Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias (século XVIII).

A obra citada de Sánchez Pardo (2008) inclúe un mapa coa ubicación das parroquias e aldeas  da hoxe denominada comarca Terras de Celanova, na provincia de Ourense, e no que aparecen os nomes das parroquias mencionadas polos seus topónimos antigos desa época, nun período comprendido entre os séculos IX e XIII (e posteriores), período  estudado por este historiador. Entre estas parroquias aparecen Parietes Rubias (Parderrubias) e pobos limítrofes como Peraria (Pereira), Villa Plana (Vilar), Spinoso (Espinoso), Montilanen (Muntián) ou Ravanal (Rabal). Sánchez Pardo, tendo en conta  o  nome da advocación da Parroquia (Santa Eulalia, Santa Olaya, Santa Olalla, Santa Baia) aventura que a súa orixe podería situarse no século V (véxanse as Figuras 1 e 2) .

No Censo de Pecheros do ano 1527, realizado na época de Carlos I (Instituto Nacional de Estadística, 2008), Parderrubias pertencía administrativamente á demarcación do Coto de Sobrado do Bispo que comprendía os pobos das parroquias de Sobrado do Bispo, Loiro, Parderrubias e Pereira. Este coto tiña entón 80 veciños (pecheros ou familias que pagaban os seus  impostos) e limitaba entre outros cos cotos de Bentrazes, Soutopenedo e Vilar de Paio.

Os Libros de Fábrica da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias

Deixando á marxe o debate cronolóxico sobre a antigüidade do topónimo Parderrubias (Parietes Rubias) vou expoñer algúns datos extraídos dos chamados Libros de Fábrica da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias que se conservan no Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Desde finais do século V estendeuse o costume da Igrexa Católica de levar un control estrito sobre os seus bens e posesións. Será a partir do século VI cando se chame a estos rexistros como Libros de Fábrica, porque neles faise referencia á masa de bens destinados ao mantemento da Igrexa. Será co Concilio de Trento (1545-1563) cando quedarán definitivamente reguladas as recomendacións para o uso e clasificación dos libros parroquiais, xeneralizándose desde entón o seu uso.

Os libros sacramentales dividíanse en libros de Bautizados, Matrimonios, Defuntos, Confirmados e Statu Animorum. Entre os de carácter administrativo diferenciábase os de Fábrica propiamente dos que levaban o control das Confrarías, Obras Pias e Misas Aniversario, Libros de Casas Reitorais, etc. Será precisamente  nesta época, no ano 1562, cando se realizan as primeiras anotacións dos Libros da Parroquia de Parderrubias.

Os Libros de Fábrica da Parroquia de Parderrubias que se conservan no Arquivo Histórico Diocesán de Ourense, son dos máis antigos da Diócese, tendo un incalculable valor e interese polos datos e referencias que neles se inclúen posibilitando coñecer a historia de Parderrubias a partir de mediados do século XVI, pois parte da mesma queda recollida neles. Estes libros constitúen un claro expoñente da realidade económica e social das parroquias rurales ao longo da Idade Moderna e unha magnífica ferramenta para reconstruír unha parte escasamente  coñecida da nosa historia.

Será no ano 1562 cando nos atopemos cos primeiros datos detallados da Parroquia de Parderrubias. No primeiro dos tres libros hai un documento eclesiástico  datado neste ano referido á visita que efectuou “a la parroquia de Santa Olaya de parde Rubias” o Visitador Xeral do Obispado de Ourense e “hallo por rretor  della a Alonso amigo de… y a  su  capellan Gregorio de prado…”.

Visita de la iglesia de sta Olaya depar de Rubias del año de 1562 aºs”(años). En la iglesia de Santaolayade par de R(ubias)… y anos del mes dehenero del ano de m(il e quinientos) y sesentaydos. El mag(nifi)co y muy Rvdmo señor—Anda visitador general  en todo el obispado de ore(nse) don fran(cisco) –larias ob(bis)po del s(ueb)o obispado… Magnifico sr my señor… y hallo por retor della a alonso amigo de… y su capellan que…. Y dice misa todos los domingos y días de fiestas…”.

Visitador
Documento que acredita a visita do Sr. Visitador do Obispado de Ourense á Igrexa Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias no ano 1562. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

O primeiro rexistro legible de bautizados que está documentado no Libro de Bautizados da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias, é o dunha nena chamada “constança” e que foi bautizada “el priº domingo de septiembre del año de 1564”. Foi bautizada polo párroco da igrexa  “francº do Casullo” cuxa sinatura pode verse no asentamento que se fai na dita partida de nacemento.

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Documento que acredita ao primeiro bautizado, legible, na Igrexa Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias no año 1564. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Ano de mil e cincocentos sesenta e seis: hai 450 anos

Centrándonos no ano de 1566, é decir hai  450 anos, a Parroquia de Parderrubias comprendía varios núcleos de poboación (Yglesia, aSeara, Bouças, Solbeyra, Nugueyroa), reseñados todos eles nos asentamentos de bautizados, casados e falecidos, así coma nos escritos das Visitas do Señor Visitador. Nestas datas a Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias contaba con 30 feligreses como se pode apreciar nos escritos dos Libros de Fábrica da mesma.

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Acta da Visita do Sr. Obispo de Ourense a Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias en 1581. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

En  1566 foron bautizados na Parroquia de Parderrubias 14 novos veciños, dos cales sete eran varóns e sete mulleres. Os meses nos que tiveron lugar os bautizos (e presumiblemente os nacementos) foron  xaneiro (1), febreiro (1), marzo (2), maio (1), agosto (2), setembro (2), outubro (1) e decembro (4). Todos eles eran veciños da Parroquia de Santa Olaia aínda que algúns dos seus pais procedían dalgunha Parroquia ou lugar diferentes.Os nomes dos novos bautizados e o de seus pais eran os seguintes:

“Cathalina: hija de alonso doniz e margarida

vartulome: hijo de Rº golin y de Antonia

pedro: hijo de alonso golin debaixo y de constança

catalina: hija de Antoº de noboa y de doña cathalina

pedro: hijo de pedro daSeara y de Ysabel golin hija de maria golin

maria: hija de juan de Sampedro y de Eynes

vartolome: hija de Jnº  de Sampedro y de maria

maria: hija de pedro daSeara y de dominga

Juan: hijo de Juan de layglesia y de Ysabel

simon: hijo de Vieyto das pias y de micia

Eynes: hija de francº  gºsy de Luzia

Luzia: hija de fernan pascual y de francª

antonio: hjo de Alonso golin y de margarida

marina : hija de frco martin y de maria “.

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Pila Bautismal da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias.

Nos asentamentos de bautizos aparecen, ademais do nome dos bautizados e o dos seus pais, o dos padriños, así como a data de celebración,  que normalmente era en domingo. Moitos dos nomes dos veciños apuntados (“pedro daSeara”, “juan de Sampedro”, “juan de layglesia”, “gregorio do campelo”, etc.) aparecen designados polo seu nome de pila seguido do da súa aldea ou lugar de veciñanza. Esta é unha caracterización  toponímica que aínda pervive actualmente como costume nos nosos pobos e aldeas. Noutros casos faise referencia, xunto co nome, ao seu parentesco (“muger da oº golin”, “hija de gonzº dasPias”, etc. ) ou ao seu oficio (“pedro zapateiro”, “criado de…”, “carpinteiro”, “capellan de Pereyras”, etc.). Tamén nalgún caso faise referencia a algún alcume  como “alonso golin elviejo” ou “alº do canal coxo”.

Algúns dos recén nados foron bautizados “causa necesitatis”. O bautizo únicamente se podía  administrar no propio fogar naqueles casos de máxima gravidade da situación ou perigo de morte. “Se pola distancia ou outras circunstancias o que debe ser bautizado non pode ir ou ser levado sen grave inconveniente á igrexa parroquial… pode e debe conferirse o bautismo noutra igrexa mais próxima… ou noutro lugar decente… Se o neno se atopa en perigo de morte debe ser bautizado sen demora” (Instituto Martín de Azpilcueta, 1983, p. 582).

Entre os anos 1565 e 1575 foron bautizados na parroquia de Santa Olaia de Parderrubias,  segundo se recolle do estudo dos seus asentamentos no Libro Parroquial 1 da devandita Parroquia, 126 nados, dos cales 54 (42,8%) foron homes e 72 (57,2%) mulleres. A media de bautizados nesta década foi duns 12 anuais, dos cales aproximadamente cinco eran homes e sete mulleres. Os anos cun maior número de bautizados foron 1569 e 1574 con 16, e 1566 con 14 (véxase Táboa 1). Todos os bautizados neste período, excepto un, que foi bautizado por “alonso gonzalez capellan de Pereyras”, fórono polo enton abade rector dela Blas Gonzalez.

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Documento firmado polo abade Blas Gonzalez, retor da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias entre 1565 e 1575. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Na Táboa 1 pódese observar a distribución dos bautizados entre 1565 e 1575 na Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias.

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Táboa 1. Distribución de bautizados entre os anos 1565 e 1575 na Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias. Elaborada por J. L. Camba Seara.

En canto aos casamentos celebrados na Parroquia no ano de 1566, figuran catro no citado Libro 1:

“Alonso ferro, vecino de ginzo, con Eynes doytomuro vecina de Parderrubias el 13 de henero”.

“Gonzalo doytomuro vecino de bouças con catalina vecina de Parderrubias el 12 de junio”.

“Juan perez, vº de sobrado y Antonia gonzalez vª de solveira el 10 de noviembre”.

“fernan giraldez vº de ulfe y maria daSeara de Parderrubias el 24 de noviembre”.

En todos estes casamentos oficiou como abade tamén Blas Gonzalez párroco de Santa Olaia de Parderrubias. É de destacar que estes matrimonios celebrábanse, como se pode comprobar pola veciñanza dos contraentes, entre os propios veciños de Parderrubias, e entre estes e  os doutras parroquias ou pobos próximos, e mesmo afastados como é o caso de veciños  de “ginzo” (Xinzo de Limia supostamente) ou “Sobrado”.

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Documento do asentamento dun matrimonio celebrado en “santa olaya deparderrubias” o 13 de xaneiro de 1566. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

No ano anterior, 1565, primeiro dos relacionados, figuran outros catro matrimonios:

“Afonso borrajo y Joana doytomuro el 17 de septiembre”.

“Dominga golin de Parderrubias y Diego de sanmamede vecino de sanmamede, el ultimo domingo de noviembre”.

“Rodrigo golin y Antonia martinez, el dia de San marcos”.

“Afonso doniz y margarida doytomuro el 9 de octubre”.

O casamento de “Bello Afonso borrajo y Joana doytomuro o 17 de septembro de 1565” é  o primeiro dos que aparecen no Libro de Bautizados da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias. “Fueron padrinos y testigos Pero de golín vº de moreras y ysabel muger de jnº dela iglsa“. Los casó Blas Gonzalez.

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Documento de asentamento do primeiro casamento rexistrado na Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias o 17 de septembro de 1565. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Todos estes nomes corresponden a  antepasados da Parroquia de Parderrubias que naceron, foron bautizados, traballaron, casaron e morreron nela e que forman parte da nosa memoria histórica,  o que da fe da existencia no século XVI  dunha  comunidade asentada e bastante numerosa no que hoxe é o noso pobo e arredores.

Noutra ocasión trataremos o estudo de falecidos e confirmados na Parroquia de Parderrubias durante esta época.


Referencias

Instituto Martín Azpilcueta (1983). Código de Derecho Canónico. Barañáin: EUNSA.

Instituto Nacional de Estadística (2008). Censo de Pecheros de 1528 y 1591. Madrid: INE.

López Sabatel, J. A. (2013). La villa altomedieval gallega: núcleo de estructuración social y escenario de feudalización. Social and Education History, 2, 78-100.

Sáez, E. y Sáez, C. (1996). Colección diplomática del monasterio de Celanova (842-1230). Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá.

Sánchez Pardo, J. C. (2008). Territorio y poblamiento en Galicia entre la Antigüedad y la plena Edad Media. Santiago de Compostela: Universidad de Santiago de Compostela.


VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego.

Se cumplen 450 años del nacimiento de 14 vecinos y de cuatro casamientos en Santa Olaia de Parderrubias (1566-2016). Por José Luis Camba Seara

La Parroquia de Parderrubias (su denominación cambia de unos documentos históricos a otros: Parietes-Rubias, pardeRubias, Parderrubias,  etc. (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/ubicacion-y-constitucion/) es un pueblo, lugar o villa, cuyo topónimo antiguo data de hace más de mil años (Sánchez Pardo, 2008). Este autor hace mención a este lugar con su antigua nominación (Parietes Rubias), siendo altamente probable éste el origen de la actual toponimia: Parderrubias. Su primera mención documental dataría del año 957 en un documento de una  venta, documento al que aluden también López Sabatel (2013) y  Sáez y Sáez (1996). En un párrafo de este documento se menciona que en dicho año 957:

“Nigolago, Getina, Arias y Gogina, en su propio nombre, y Adaulfo y Menegundia, en su nombre y en representación de sus sobrinos, venden al monasterio de San Vicente la mitad de una villa” (López Sabatel, 2013, p. 85).

“…Et ipsa villa inter Minio et Arnogia, vocitata Parietes Rubias, pro quo accepimus de vobis precium, in quo et quanto nobis bene complacuit, per germanos capitales, quinque modios, vos dedistis et nos accepimus, et de ipso pretio apud vos nichil remansit in debito…”

Es decir, “… Y la misma villa entre el Miño y el Arnoya, llamada Parietes Rubias…”.

Igrexa
Iglesia Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias (siglo XVIII).

La obra citada de Sánchez Pardo (2008) incluye un mapa con la ubicación de las parroquias y aldeas de la hoy denominada comarca Terras de Celanova, en la provincia de Ourense, y en el que aparecen las parroquias nombradas por sus topónimos antiguos entre los siglos X y XIII (y posteriores), periodo estudiado por este historiador. Entre estas parroquias aparece Parietes Rubias (Parderrubias) y pueblos limítrofes como Peraria (Pereira), Villa Plana (Vilar), Spinoso (Espinoso), Montilanen (Muntián) o Ravanal (Rabal). Sánchez Pardo, teniendo en cuenta el nombre de la advocación de la Parroquia (Santa Eulalia, Santa Olaya, Santa Olalla, Santa Baia) aventura que su origen podría situarse incluso en el siglo V. Véanse las Figuras 1 y 2.

 

En el Censo de Pecheros del año 1527, realizado en la época de Carlos I (Instituto Nacional de Estadística, 2008), Parderrubias pertenecía administrativamente a la demarcación del Coto de Sobrado del Obispo que comprendía los pueblos de las parroquias de Sobrado del Obispo, Loiro, Parderrubias y Pereira. Este coto tenía entonces 80 vecinos (pecheros o familias que pagaban sus  impuestos) y limitaba entre otros con los cotos de Bentrazes, Soutopenedo y Vilar de Paio.

Los Libros de Fábrica de la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias

Dejando a un lado el debate cronológico sobre la antigüedad del topónimo Parderrubias (Parietes Rubias) voy a exponer algunos datos extraídos de los denominados Libros de Fábrica de la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias que se conservan en el Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

Desde finales del siglo V se extendió la costumbre de la Iglesia Católica de llevar un control estricto sobre sus bienes y posesiones. Será a partir del siglo VI cuando se aluda a estos registros como Libros de Fábrica, denominados así porque en ellos se hace referencia a la masa de bienes destinados al mantenimiento de la Iglesia. Será con  el Concilio de Trento (1545-1563) cuando quedarán definitivamente reguladas las recomendaciones para el uso y clasificación de los libros parroquiales, generalizándose desde entonces su uso.

Los libros sacramentales se dividían en libros de Bautizados, Matrimonios, Difuntos, Confirmados y Statu Animorum. Entre los de carácter administrativo se diferenciaban los Libros de Fábrica propiamente dichos de los que llevaban el control de las Cofradías, Obras Pías y Misas Aniversario, Libros de Casas Rectorales, etc. Será precisamente en esta época, en el año 1562, cuando se realizan las primeras anotaciones de los Libros de la Parroquia de Parderrubias.

Los Libros de Fábrica de la Parroquia de Parderrubias que se conservan en el Archivo Histórico Diocesano de Ourense son de los más antiguos de la Diócesis, teniendo un incalculable valor e interés por los datos y referencias que en ellos se incluyen, posibilitando conocer la historia de Parderrubias a partir de mediados del siglo XVI,  pues parte de la misma queda recogida en ellos. Estos libros constituyen un claro exponente de la realidad económica y social de las parroquias rurales a lo largo de la Edad Moderna y una magnífica herramienta para reconstruir una parte escasamente conocida de nuestra historia.

Será en el año 1562 cuando nos encontremos con los primeros datos detallados de la Parroquia de Parderrubias. En el primero de los tres libros hay un documento eclesiástico datado en ese año referido a la visita que efectuó “a la parroquia de Santa Olaya de parde Rubias” el Visitador General del Obispado de Ourense, en donde “hallo por rretor  della a Alonso amigo de… y a  su capellan Gregorio de prado…”.

“Visita de la iglesia de sta Olaya depar de Rubias del año de 1562 aºs (años). En la iglesia de Santaolayade par de R(ubias)… y anos del mes dehenero del ano de m(il e quinientos) y sesentaydos. El mag(nifi)co y muy Rvdmo señor—Anda visitador general en todo el obispado de ore(nse) don fran(cisco) –larias ob(bis)po del s(ueb)o obispado… Magnifico sr my señor… y hallo por retor della a alonso amigo de… y su capellan que…. Y dice misa todos los domingos y días de fiestas…..”.

Visitador
Documento que acredita la visita del Sr. Visitador del Obispado de Ourense a la Iglesia Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias en el año 1562. Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

El primer bautizo, legible, que aparece registrado en el Libro de Bautizados de la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias, corresponde al de una niña llamada “constança”, bautizada “el priº domingo de septiembre del año de 1564” por el que era párroco “francº do Casullo”.

primeiro bautizo
Documento que acredita el primer bautizo, legible, en la Iglesia Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias en el año 1564. Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

Año de mil e quinientos sesenta e seis: hace 450 años

Centrándonos en el año de 1566, es decir, hace  450 años, la Parroquia de Parderrubias comprendía varios núcleos de población (Yglesia, aSeara, Bouças, Solbeyra, Nugueyroa), reseñados todos ellos en los asentamientos de bautizados, casados y fallecidos, así como en los escritos de las Visitas del Sr. Visitador. En esta época la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias contaba con 30 feligreses como se puede apreciar en los escritos de los Libros de Fábrica de la misma.

Visita obispo
Acta de la Visita del Sr. Obispo de Ourense a la Parroquia de de Santa Olaia de Parderrubias en 1581. Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

En 1566 fueron bautizados en la Parroquia de Parderrubias 14 nuevos vecinos, de los cuales siete eran varones y siete mujeres. Los meses en los que tuvieron lugar los bautizos (y presumiblemente, los nacimientos) fueron enero (1), febrero (1), marzo (2), mayo (1), agosto (2), septiembre (2), octubre (1) y diciembre (4). Todos ellos eran vecinos de la Parroquia de Santa Olaia, aunque algunos de sus padres procedían de alguna parroquia o lugar diferentes. Los nombres de los nuevos bautizados y los de sus padres eran los siguientes:

“Cathalina: hija de alonso doniz e margarida

vartulome: hijo de Rº golin y de Antonia

pedro: hijo de alonso golin debaixo y de constança

catalina: hija de Antoº de noboa y de doña cathalina

pedro: hijo de pedro daSeara y de Ysabel golin hija de maria golin

maria: hija de juan de Sampedro y de Eynes

vartolome: hija de Jnº  de Sampedro y de maria

maria: hija de pedro daSeara y de dominga

Juan: hijo de Juan de layglesia y de Ysabel

simon: hijo de Vieyto das pias y de micia

Eynes: hija de francº  gºsy de Luzia

Luzia: hija de fernan pascual y de francª

antonio: hjo de Alonso golin y de margarida

marina : hija de frco martin y de maria”.

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Pila Bautismal de la Iglesia Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias.

En los asentamientos de bautizos aparecen, además del nombre de los bautizados y el de sus padres, el de los padrinos, así como la fecha de celebración, que normalmente era en domingo. Muchos de los nombres de los vecinos reseñados (“pedro da Seara”, “juan de Sampedro”, “juan de layglesia”, “gregorio do campelo”, etc.) aparecen designados por su nombre de pila seguido del de su aldea o lugar de vecindad. Esta es una caracterización toponímica que aún pervive actualmente como costumbre en nuestros pueblos y aldeas. En otros casos se hacía referencia, junto con el nombre, a su parentesco (“muger de alº golin”, hija de gonzº dasPias”, etc.) o a su oficio (“pedro zapatero”, “criado de…”, “carpintero”, “capellan de Pereyras”, etc.). También en algún caso se hace referencia a algún apodo (alcume) como “alonso golin el viejo” o “alº do canal coxo”.

Algunos de los recién nacidos fueron bautizado “causa necesitatis”. El bautizo únicamente se podía administrar en el propio hogar en aquellos casos de máxima gravedad de la situación o peligro de muerte. “Si por la lejanía u otras circunstancias el que ha de ser bautizado no puede ir o ser llevado sin grave inconveniente a la iglesia parroquial… puede y debe conferirse el bautismo en otra iglesia más cercana… o en otro lugar decente… Si el niño se encuentra en peligro de muerte debe ser bautizado sin demora…” (Instituto Martín de Azpilcueta, 1983, p. 582).

Entre los años 1565 y 1575 fueron bautizados en la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias, según se extrae del estudio de sus asentamientos en el Libro Parroquial 1 de dicha Parroquia, 126 nacidos, de los cuales 54 (42,8%) fueron varones y 72 (57,2%) mujeres. La media de bautizados en esta década fue de unos 12 anuales, de los cuales aproximadamente cinco eran hombres y siete mujeres. Los años con un mayor número de bautizados fueron 1569 y 1574 con 16, y 1566 con 14 (véase la Tabla 1). Todos los bautizados en este periodo, excepto uno que fue bautizado por “alonso gonzalez capellan de Pereyras”, lo fueron por el entonces abad rector de ella “Blas Gonzalez”.

Blas González
Documento firmado por el abad Blas Gonzalez, rector da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias entre 1565 y 1575. Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

En la Tabla 1 se puede  observar la distribución de los bautizados entre 1565 y 1575 en la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias.

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Tabla 1. Distribución de bautizados entre los años 1565 y 1575 en la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias. Elaborada por J. L. Camba Seara.

Con respecto a los casamientos celebrados en la Parroquia en el año 1566, figuran cuatro en el citado Libro 1:

“Alonso ferro, vecino de ginzo, con Eynes doytomuro vecina de Parderrubias el 13 de henero”.

“Gonzalo doytomuro vecino de bouças con catalina vecina de Parderrubias el 12 de junio”.

“Juan perez, vº de sobrado y Antonia gonzalez vª de solveira el 10 de noviembre”.

“fernan giraldez vº de ulfe y maria daSeara de Parderrubias el 24 de noviembre.”

En todos estos matrimonios ofició como abad también Blas González párroco de Santa Olaia de Parderrubias. Es de destacar que estos matrimonios se celebraban, como se puede comprobar por la vecindad de los contrayentes, entre los propios vecinos de Parderrubias, o entre estos y los de otras parroquias o pueblos próximos, e incluso alejados como es el caso de vecinos de ginzo (Xinzo de Limia, supuestamente) o Sobrado.

Boda 1566
Documento de asentamiento de un matrimonio celebrado en “santa olaya deparderrubias” el 13 de enero de 1566. Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

En el año anterior, 1565, primero de los relacionados, figuran otros cuatro matrimonios:

“Bello Afonso borrajo y Joana doytomuro el 17 de septiembre”.

“Dominga golin de Parderrubias y Diego de sanmamede vecino de sanmamede, el ultimo domingo de noviembre”.

“Rodrigo golin y Antonia martinez, el dia de San marcos”.

“Afonso doniz y margarida doytomuro el 9 de octubre”.

Por tanto, el matrimonio de Bello Afonso borrajo con Joana doytomuro celebrado el 17 de septiembre de 1565 supone el primer casamiento registrado en la Parroquia. Fueron padrinos y testigos”pero de golín vº de moreras y ysabel mujer de jnº dela iglsa”.

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Documento de asentamiento del primer casamiento registrado en la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias el 17 de septiembre de 1565. Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

Todos estos nombres corresponden a antepasados de la Parroquia de Parderrubias que nacieron, fueron bautizados, trabajaron, se casaron y fallecieron en ella, y que forman  parte de  nuestra memoria histórica, lo que da fe de la existencia en el siglo XVI de una comunidad asentada y bastante numerosa en lo que hoy es nuestro pueblo y alrededores.

En otra ocasión abordaremos el estudio de fallecidos y confirmados en la Parroquia de Parderrubias durante esta época.


 Referencias

Instituto Martín Azpilcueta (1983). Código de Derecho Canónico. Barañáin: EUNSA.

Instituto Nacional de Estadística (2008). Censo de Pecheros de 1528 y 1591. Madrid: INE.

López Sabatel, J. A. (2013). La villa altomedieval gallega: núcleo de estructuración social y escenario de feudalización. Social and Education History, 2, 78-100.

Sáez, E. y Sáez, C. (1996). Colección diplomática del monasterio de Celanova (842-1230). Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá.

Sánchez Pardo, J. C. (2008). Territorio y poblamiento en Galicia entre la Antigüedad y la plena Edad Media. Santiago de Compostela: Universidad de Santiago de Compostela.

E23. Campanas de Parderrubias…. cuando os oigo tocar. Por Juan Carlos Sierra Freire

E23. Campanas de Parderrubias…. cuando os oigo tocar. Por Juan Carlos Sierra Freire

Cando vos oio tocar, campaniñas, campaniñas,… cando de lonxe vos oio, penso que por min chamades”.

(Rosalía de Castro)

En la actualidad, en Parderrubias, se oyen las campanas con mucha menor frecuencia que antiguamente, siendo su sonido cada día más ocasional en nuestra Parroquia, coincidiendo casi exclusivamente con algún acto litúrgico y, en la mayoría de ocasiones, se trata de frías campanadas provocadas por un impasible sistema mecánico completamente ajeno a la virtuosa mano del ser humano. El avance y desarrollo socioeconómico hizo que las campanas dejasen de cumplir con su noble función de comunicación y anunciación de nuevas en beneficio de métodos más modernos. Antiguamente, las campanas de la iglesia de Santa OIaia de Parderrubias hablaban todos los días, y todo el vecindario era conocedor de su rico y variado lenguaje. Marcaban las horas más importantes de cada jornada, convocaban al rezo, llamaban a los feligreses a misa, anunciaban las festividades más importantes de la Parroquia, avisaban de los peligros lanzando llamadas de auxilio (en caso de incendios, por ejemplo) y, como no, comunicaban la muerte y emplazaban al duelo.

“Si por siempre enmudecieran, ¡qué tristeza en el aire y el cielo!, ¡qué silencio en las iglesias!, ¡qué extrañeza entre los muertos!”.

(Rosalía de Castro)

Basándome en un excelente trabajo de mi antiguo Profesor, tristemente desaparecido, Fidalgo Santamariña (2009), vamos a adentrarnos en la cultura y en el lenguaje de las campanas en el ámbito rural gallego, tomando como referencia el ejemplo de Parderrubias. El emotivo sonido del tañido de unas campanas en nuestro mundo rural tiene detrás de sí una dilatadísima historia. Su origen habría que buscarlo tres mil años antes de Cristo en la cultura china, en principio, sin relación aparente con la religión. Será el cristianismo quien comience a hacer uso de este ingenio, a partir del siglo V, para llamar a la oración. En esa primera época no se denominaba “campana”, el término como tal tiene su origen en las primeras fundiciones que se hicieron en la región italiana de Campania en el siglo VI.

A pesar de que existen diferentes tipos de campanas, el más habitual en el mundo rural gallego, como es el caso de Parderrubias, es el esquilón: campana con un perfil largo y estilizado. Las campanas eran elaboradas por los fundidores, oficio que se transmitía de padres a hijos. Su constitución es una mezcla de cobre (80%) y estaño (20%). En épocas más modernas se optaba en ocasiones por refundir la vieja campana agrietada y deteriorada para elaborar una nueva. Así, por ejemplo, en el año 1951, siendo párroco Don José Rodríguez Barreiros (O Cura Vello), se lleva a cabo en Lalín la refundición de la campana grande de la iglesia de Parderrubias. En ocasiones, el sonido de la campana nueva no mejoraba al de su predecesora, y así se lo he escuchado a personas mayores de la Parroquia refiriéndose a nuestra campana más reciente.

Las campanas pueden ser tocadas de varias maneras, dependiendo de lo que sus sonidos quieran transmitir. Fidalgo Santamariña (2009) habla de tres modos habituales en nuestro contexto: 1) volteo (las campanas giran completamente, quedando totalmente invertidas durante el giro), 2) repicado o “repenicado” (se lleva a cabo con las manos, de forma muy viva, sin imprimir movimiento a las campanas), y 3) toque (el badajo golpee de forma pausada los laterales de la campana). En Parderrubias, el primero de ellos, el volteo, no se ha empleado debido a la colocación de los esquilones en el campanario. En cualquiera de los casos, el proceso de toque era manual, siendo el “repenicado” el más complejo, pues requiere de fuerza, habilidad y ritmo para sacar sonido a las dos campanas a la vez.

Tocar las campanas, o al menos algunos de los toques, no estaba ni está al alcance de cualquiera. La habilidad que se requería, sumada a la dedicación que está tarea exigía (se tocaba varias veces al día y, en ocasiones, horas seguidas, como en el caso del toque a difunto), hace que sobresalga en nuestro ámbito rural la figura del sacristán. Entre las múltiples funciones que realizaba, incluía la de tocar las campanas. Esta tarea la combinaba con el mantenimiento de la iglesia, ayudar a misa, ayudar al cura en bautizos, bodas y entierros, recoger el dinero de las limosnas o de los responsos, etc. Hemos señalado en otra ocasión que en la década de los años treinta, en Parderrubias, el sacristán (Tío Francisco) había sido el testigo del 60% de los bautizos que habían tenido lugar en esos años [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/01/15/e19-parderrubias-sus-ninos-de-la-guerra/]. El oficio de sacristán, por sí mismo, tenía la suficiente relevancia como para dar el nombre a la familia a la que pertenecía; así, por ejemplo, en Parderrubias se habla de la familia de “Os Sancristás”. Como ocurría con otros oficios, el de sacristán tenía su remuneración, en la mayoría de casos en especies. Así, era habitual que un domingo después de la Pascua pasase por las diferentes casas de los vecinos pidiendo “a avinza” (en Parderrubias también se denominaba “o copelo”) en maíz, trigo, centeno, patatas, etc. (Araújo Iglesias,  1997). En Parderrubias, la figura del sacristán desaparece a finales de la década de los años ochenta del pasado siglo. Los últimos tres sacristanes de la Parroquia fueron Francisco Seara (Tío Francisco) hasta finales de los años 30, Ángel Outumuro (Tío Anxel) hasta finales de la década de los años 70 y Hermenegildo Outumuro hasta finales de los años 80.

Centrémonos en los mensajes que nos transmitían las campanas, es decir, en aquello que se encargaron de comunicarnos durante siglos. Tomando como referencia básica el trabajo de Fidalgo Santamariña (2009), los toques de campanas en nuestro ámbito tenían cuatro grandes funciones: llamar a la población, iniciar alguna actividad, comunicar noticias y dar una señal de alarma.

Una de las funciones con más arraigo, y que en cierta medida se sigue manteniendo, es llamar a los vecinos a la oración o convocarlos a actos litúrgicos. En el trabajo publicado en este Blog, en el que Sierra Fernández aborda las medidas del tiempo, [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/01/20/e20-unidades-de-medida-tradicionales-en-parderrubias-por-avelino-sierra-fernandez/] se indica que las campanas de Parderrubias tocaban en cuatro momentos diferentes del día convocando a la oración: 1) Toque del Alba a las 6 de la mañana, 2) Toque del Angelus a mediodía, 3) Toque de Oración a las 6 de la tarde, y 4) Toque de Ánimas al final del día. Indirectamente, estos toques de campana marcaban la distribución de la jornada laboral. El Toque del Alba -una tanda de campanadas- habitualmente convocaba a la misa y se producía media hora antes de iniciarse ésta. El Angelus consistía en tres campanadas de tres toques, seguidas de una pausa, terminando con nueve toques más suaves, que convocaban al rezo del Angelus o del Ave María, exigiendo una pausa en las labores que se estaban realizando en ese momento. En el Toque de Ánimas sonaban cinco campanadas dobles pausadas, alternándose ambas campanas, que llamaban al rezo por las Ánimas del Purgatorio. De todos estos toques, únicamente se conservan en la actualidad los del Angelus y los de llamar a misa, la cual durante la semana se celebra al atardecer, mientras que en domingos y festivos tiene lugar por la  mañana. La llamada a misa se hace media hora antes de su inicio (“A Primeira”, que consiste en una tanda de toques seguidos de una pausa y de un toque final), y quince minutos antes (“A Segunda”, tanda de toques seguidos de una pausa y de dos toques finales).

En medio do concerto sin segundo que fan as noites dolces e caladas,  resoa o triste son das campás, que cal voces doutro mundo dobran con misteriosas bateladas o toque de oración”.

(Lamas Carvajal)

La segunda función importante de las campanas es comunicar el inicio de ciertas actividades, básicamente de corte religioso. Muchos de los actos litúrgicos, y ciertos fragmentos de los mismos, eran y son anunciados a los vecinos de Parderrubias a toque de campana. En la actualidad todavía se anuncia el inicio de la misa con tres toques de campana (“A Terceira”). En la misa de Jueves Santo y de Sábado Santo -antiguamente Sábado de Gloria-, las campanas repican durante la misa anunciando el inicio del Gloria (Gloria in excelsis Deo, et in terra pax hominibus bonae voluntatis…). En la festividad del Corpus Christi, el repique de campanas anuncia la presencia de la Santa Custodia en las calles, manteniéndose durante todo el recorrido de la Procesión desde la iglesia hasta el Cruceiro de O Trabazo y viceversa. En la actualidad, son únicamente estas tres ocasiones (Jueves Santo, Sábado Santo y Corpus Christi) en las que todavía se sigue tocando manualmente las campanas; el resto de toques son resultado de automatismos mecánicos. Dada su larga duración, probablemente sea en la procesión de Corpus cuando las campanas de la iglesia de Santa Olaia de Parderrubias muestran su mayor espectacularidad. Dado el esfuerzo que supone mantener el repicado durante un prolongado tiempo, son dos vecinos, subidos en el campanario, los que se turnan para ejecutar dicha tarea. Como ya hemos señalado, el repicado exige fuerza, habilidad y ritmo, estando una brillante ejecución al alcance de muy pocos. En estas últimas décadas esta función viene siendo realizada de forma virtuosa por Benito Outumuro y Valentín Seara.

La tercera función relevante que las campanas han tenido desde siempre en Parderrubias ha sido la de comunicar nuevas. Hay zonas de Galicia en las que las campanas anunciaban un nacimiento o una despedida de soltero, sin embargo, en Parderrubias esta función se limitó básicamente al momento de la muerte. Sin duda alguna, los sonidos de campana más impactantes y conmovedores que yo recuerdo desde niño son el toque a agonía y el toque de difunto. El fallecimiento de un vecino se comunicaba mediante el toque de agonía, que consistía en una serie de, aproximadamente, treinta toques (“badaladas”) a las que seguía un silencio y tres toques, dos con la campana grande y uno con la pequeña. El velorio es comunicado mediante toques de difunto, que se realizan desde que el fallecido está de cuerpo presente hasta momentos previos a la conducción del féretro a la iglesia parroquial. Consiste en la repetición de toques individuales, combinados por momentos con dos toques, entre los que se producen silencios prudenciales. La salida del féretro de la vivienda del finado (en la actualidad, del velatorio) se anuncia apurando el toque de difunto, el cual es mantenido hasta que el féretro traspasa el umbral de la iglesia para iniciarse el funeral. Antiguamente el toque de difunto también se escuchaba desde el anochecer del Jueves Santo hasta el Viernes Santo, incluyendo su madrugada.

Campás da miña aldeia, que tendes tristura na serán crara, vós sodes a lingua i o alento dende onde nos dan o derradeiro adeus as ialmas”.

(Mariño Lago)

Por último, la cuarta función que cumplieron las campanas en Parderrubias -a fecha de hoy prácticamente extinguida-, era la de dar señales de alarma o llamadas de auxilio a la población. En nuestro pueblo, el toque más frecuente que cumplía con esta función era el de arrebato cuando se producía algún incendio en una “palleira”, “palleiro”, “aira”, casa o, en tiempos más recientes, en el monte. Lamentablemente, este tipo de sucesos fueron habituales entre nuestro vecindario. A modo de ejemplos, el 24 de octubre de 1923, El Correo de Galicia publica la noticia de un violento incendio en la casa de Claudino Fernández sofocado gracias a la pericia de los vecinos. En el verano de 1940 se desencadena, a las tres de la tarde, en A Aira un voraz incendio que arrasa 14 medas de centeno, perdiendo 13 familias del pueblo toda la cosecha de cereales (La Región, 2 de agosto de 1940). La Voz de Galicia, el 13 de septiembre de 2003, informa que la importante movilización de los vecinos evitó que el fuego de un incendio forestal alcanzase las viviendas. En todos estos casos el sonido de las campanas pedía auxilio a los vecinos para que acudiesen a sofocar las llamas. Se trataba de un toque muy acelerado con la campana grande que solía comenzar con tres toques separados. Aunque la llamada de auxilio más frecuente emitida por las campanas de la iglesia de Parderrubias se asocia a los incendios, ésta no fue la única. Este hecho queda avalado en el crimen que tuvo lugar en el año 1936 en la Casa Rectoral, el cual abordamos en otro artículo [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/01/08/e17-crimen-en-la-casa-rectoral-de-parderrubias-en-el-ano-1936/]. En este suceso, una de las primeras acciones que llevaron a cabo los asaltantes fue la de cortar el cable que permitía tocar las campanas de la iglesia, con el fin de evitar que se solicitase auxilio.

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En definitiva, las campanas y sus sonidos forman parte del patrimonio de Parderrubias, y a pesar de que algunas de sus funciones hayan desaparecido, así como en gran medida el virtuosismo humano necesario para hacerlas hablar, delegándolo a un frío automatismo mecánico, las “badaladas” seguirán siendo, en Parderrubias, un estímulo añorado para nuestro oído. Parafraseando a nuestra gran poetisa “…cuando os oigo tocar …sin querer vuelvo a llorar”.

“Campanas de Bastabales, cando vos oio tocar mórromo de soidades”.

(Rosalía de Castro)


Referencias

Araújo Iglesias, M. A. (1997). A Merca. Antropoloxía dun Concello Galego. Vigo: Ir Indo Edicións.

Fidalgo Santamariña, A, (2009). A linguaxe tradicional das campás: un exemplo de patrimonio sonoro. En X.A. Fidalgo Santamariña, X.M. Cid Fernández, M. Fernández Senra y X. Fernández Senra (Coords.), II Congreso de Patrimonio etnográfico galego. Actas (pp. 67-82). Ourense: Deputación de Ourense.

E17. Crimen en la Casa Rectoral de Parderrubias en el año 1936. Por Juan Carlos Sierra Freire

E17. Crimen en la Casa Rectoral de Parderrubias en el año 1936. Por Juan Carlos Sierra Freire

En el mes de junio de 1919, una vez fallecido el cura don Benito Garrido, se hace cargo de la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias don Alfonso Losada Fernández, párroco en ese momento de Pereira de Montes. Permaneció en el cargo hasta junio de 1921, fecha en la que llega como encargado de la Parroquia don Adolfo Outumuro Outumuro, natural de O Outeiro. Lamentablemente, don Adolfo fallece muy joven a la edad de 31 años, víctima de una grave enfermedad. Ello hace que solo tres años después de haberse ido, don Alfonso retome de nuevo las riendas de la Parroquia durante unas semanas. Esta fue su primera etapa en la Parroquia, que sería regentada durante los siguientes cinco años por don José Balboa González (1924-1925), don Pedro Vázquez González (1925-1926) y don Ambrosio Cid Fariñas (1926-1929). Un día de 1929, don Alfonso regresa nuevamente para hacerse cargo de la Feligresía. En ese momento, no se podía imaginar que su nueva etapa al frente de la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias finalizaría trágicamente en la madrugada del 13 de junio de 1936. Don Alfonso Losada había nacido en Leborín (Barxa) en 1883 en el seno de la familia de Benito y Agustina.

El 14 de junio de 1936 varios periódicos locales y nacionales (La Región, El Pueblo Gallego, El Compostelano, La Vanguardia, Gaceta de Tenerife, etc.) se hacían eco de uno de los sucesos más dramáticos ocurridos en el siglo XX en Parderrubias: el asalto a la Casa Rectoral (hoy desaparecida con el paso del tiempo) en la que vivía el Párroco don Alfonso Losada Fernández. Aunque en un primer momento, y dada la situación prebélica que vivía España, pudo parecer un crimen político, el suceso no tuvo ninguna connotación política más allá del intento de robo perpetrado por delincuentes comunes. No obstante, el diario La Región del 14 de junio apuntaba a causas de índole político-social asociadas al clima de desconcierto social que se vivía en la provincia, al igual que en el resto del país:

En el fondo nos referimos al cambio de rumbo, o siquiera esbozo de cambio, que piensa imprimirle a su política social el Gobierno. Refiriéndonos a este suelto, una vez más, y van ciento, a la situación anárquica en que se lleva desenvuelto durante esta semana pasada nuestra ciudad y no pocos puntos más de la provincia. Aún ayer de madrugada un nuevo atentado, un nuevo crimen. El cura de Parderrubias vio asaltada a  mano armada su casa y sin haberle dado tiempo ni para intentar levantarse del lecho fue acribillado a balazos, y en estado gravísimo fue trasladado al hospital nuestro. Así están los pueblos nuestros, así se hallan cuantos allí viven en paz a merced de todos los detritus de esta conflagración social. Ya no respetan nada, ya nada dejan en pie los nuevos bárbaros, toda esa desdichada gente envenenada de las aldeas, ya nada les importa ni coarta, y con el saqueo, el incendio y con el asesinato están arrasándolo todo”. 

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Casa Rectoral de Parderrubias

A partir de las noticias publicadas por la prensa escrita en esos días y del testimonio de  algunos testigos del suceso, podemos saber que, en la madrugada del 13 de junio de 1936, dos individuos entran en la Casa Rectoral con la intención de robar. Habían permanecido escondidos desde varias horas antes en una casa próxima, esperando la oscuridad de la noche y a que abandonasen la Rectoral algunas visitas que había tenido el cura durante la tarde, entre ellas la del seminarista Felisindo Grande Seara (véase Don Felisindo Grande Seara). Como consecuencia de la resistencia que ofrece el cura para evitar el robo y de sus gritos de auxilio, los asaltantes le descerrajan varios tiros, dos de los cuales le dañan mortalmente un pulmón y los intestinos (El Pueblo Gallego, 14 de junio de 1936). Aun así, los asaltantes lograron apoderarse de algún dinero y de varios objetos (La Vanguardia, 14 de junio de 1936). Ante los gritos de auxilio de la víctima, acuden los vecinos del pueblo, que observando la gravedad del herido se organizan para ir a caballo hasta la Parroquia cercana de Pereira de Montes, con la finalidad de avisar a su Párroco, don Castor Gayo Arias, para que se acercase hasta Parderrubias con el objeto de impartir la extremaunción al malherido, y tratar de llevarlo a un centro hospitalario (El Compostelano, 15 de junio de 1936).  Los primeros vecinos que llegan a la Rectoral, ubicada al lado de la iglesia parroquial, intentan repicar las campanas para pedir auxilio, pero se encuentran con la sorpresa de que la cuerda había sido estratégicamente cortada.

Los autores del crimen habían sido los mismos malhechores que cometieran meses atrás el homicidio del conocido ganadero Manuel Mera. Se trataba de Constantino Vázquez, natural de la provincia de Lugo, y José Campos (Pepe das Hortas), de nacionalidad portuguesa. Son detenidos días después del crimen por la Guardia Civil de Celanova en O Forriolo. Se trata de viejos conocidos de la Justicia, pues habían estado ya en prisión en anteriores ocasiones por diversos robos.  El diario La Región, 15 idas después del asalto, informaba de la singular detención de los dos criminales:

En Forriolo, pueblecito situado en una montaña del término de La Bola, merodeaban dos sujetos de ‘pinta’ sospechosa. En la tarde del día 23, y en un punto de las inmediaciones del mentado pueblo, y precisamente en el que hace unos dos meses asesinaron a José Mera, vecino de San Mamed, y al pie de una pequeña cruz sugeridora del sitio en donde había sido perpetrado el horroroso hecho, se sentaron dichos sujetos y se pusieron a merendar tranquilamente, a la vez que comentaban aquel triste suceso. En cuyo momento pasó por allí una mujercita enlutada a la que llamó la atención la actitud de aquellos sujetos desconocidos. Dicha mujer era hija política del infortunado Mera. Al pasar les oyó decir: ‘ ¡rezaremos un padrenuestro por el muerto!’ Al llegar al pueblo dio cuenta de lo ocurrido y todos los vecinos coincidieron en que tales sujetos debían de ser unos maleantes. Como al día siguiente les volvieron a ver por aquellos lugares, acordaron detenerles y salieron en su persecución. Aquellos, al verse perseguidos, se internaron en el monte y al ser descubiertos acometieron a tiros a sus perseguidores. Pero estos no se atemorizaron, si bien pidieron auxilio a la Comandancia de la Guardia Civil de Celanova. Inmediatamente con el celo y actividad que ponen en todas sus actuaciones las fuerzas de dicho puesto, salió el cabo y cuatro números a auxiliar a los vecinos de Forriolo y con la ayuda de estos procedieron a la captura y detención de los referidos sujetos. Al ser interrogados dijeron llamarse José Campos (‘Pepe das Hortas’), de unos 40 años y de nacionalidad portuguesa, y Constantino Vázquez Pérez, de la misma edad, natural de Lugo. Al ser registrados le fue encontrado al portugués el reloj que llevaba el José Mera cuando fue asesinado, el que fue reconocido por un hijo de este. Una pistola, un revólver, unos prismáticos y un arsenal de artefactos útiles para el robo. Interrogados sobre la procedencia del reloj confesaron ser efectivamente del infortunado Mera, a quien habían robado y dado muerte. También confesaron ser los autores del asesinato frustrado del cura de Parderrubias don Alfonso Losada. Explicaron el hecho con toda clase de detalles y que el que había hecho los disparos fuera el ‘Pepe das Hortas'” (La Región, 27 de junio de 1936).

El Libro Parroquial de Parderrubias, en el apartado referido a la relación de sacerdotes que rigieron la Parroquia, hace una precisa descripción del suceso con detalles no reflejados en la prensa de la época. En esa relación de curas, al llegar a don Alfonso Losada Fernández, en las páginas escritas años después de su muerte, se señala que “desempeñó el cargo hasta el día 13 de junio de 1936, fecha en que fue vilmente asesinado”. Y a continuación se hace una descripción pormenorizada de los hechos, en la que algunos detalles no coinciden con lo publicado por la prensa:

“A las dos horas (por tanto en plena noche) del mes de junio de mil novecientos treinta y seis, dos hombres, después de haber taladrado y abierto la puerta que da al Cementerio entraron en la habitación-dormitorio del párroco y le dispararon dos tiros hiriéndolo mortalmente.

A las voces de auxilio acudieron los vecinos sin dar tiempo a  los malvados para el robo ni pudieron tan siquiera verlos; a los pocos días fueron capturados y entraron en la cárcel pero enseguida los pusieron en libertad porque gobernaba entonces el Frente Popular. Al ocurrir el Alzamiento de Franco, dieron con ellos; uno cayó cerca de Barbantes perseguido por la Guardia Civil; otro cayó e Corbillón o sea fue capturado por una partida de falangistas que lo llevaron al monte del Furriolo donde, por lo visto, los mismos ladrones habían robado y dado muerte a un ganadero apellidado Mera; de allí lo llevaron a la cárcel de Celanova donde a los pocos días ya no estaba…

Volvamos al Párroco. El Párroco en gravísimo estado fue llevado a un Sanatorio a Orense, pero no quisieron intervenirle por considerarlo gravísimo; así que se vio en la necesidad de entrar en el Hospital Provincial en medio de insultos y blasfemias; tampoco allí quisieron intervenirle por considerar inútil toda intervención, pues los proyectiles le habían atravesado un pulmón.

Toda la parroquia fue a visitarle y él declaró solemnemente que ninguno de sus feligreses había tenido parte en el crimen y que todos eran muy amantes de su párroco.

El día veintiséis del mismo mes volvieron a traerlo a la Rectoral y murió a las 18 horas del día veintiocho o sea dos días después.

El día treinta le dieron sepultura y tuvieron un solemnísimo funeral al que asistieron más de treinta sacerdotes y la parroquia en pleno”.

En el libro de difuntos de la Parroquia de Parderrubias podemos leer:

“…falleció el día veintiocho del actual a consecuencia de un colapso cardíaco según certificación facultativa. Hizo testamento en el Hospital de Orense por ante el Notario Sr. Gambón donde hace constar su última voluntad… Fue funerado con treinta y ocho sacerdotes de cuerpo presente. Testigos D. José y Manuel Garrido vecinos de Parderrubias. Treinta de junio de mil novecientos treinta y seis. Castor Gayo Arias“.

La Región del 30 de junio se hacía eco del fallecimiento, que se había producido  el domingo día 28 a las 10 de la noche, dejando un hermano (Hipólito) y dos sobrinos (Benito y Alfonso):

Anteayer falleció en su casa de Parderrubias el sacerdote don Alfonso Losada Fernández, que hace unos días fue víctima de un salvaje atentado. La noticia de su muerte, no por menos esperada, ha causado gran dolor. Todas aquellas personas que le trataron sabían que se trataba de un hombre ejemplar cuyas virtudes cristianas, puestas a prueba muchas veces en el trascurso de su vida, le hacían acreedor a la consideración, el respeto y el cariño de todos. Sus feligreses lloran hoy su pérdida amargamente. El día en que ocurrió el atentado bien puede decirse sin temor a exageración que el pueblo en pleno vino a Orense a enterarse del estado del herido. Los funerales por el eterno descanso de su alma tendrán lugar hoy por la mañana, a las diez, en Parderrubias, y acto seguido se verificará la conducción del cadáver. A todos sus familiares, y en especial a su cumplidor testamentario, don Castor Gayo, y a los sobrinos, enviamos nuestro más sentido pésame“.

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Esquela de don Alfonso Losada publicada en La Región del 30 de junio de 1936

El 2 de julio, el diario La Región informaba acerca de los funerales celebrados en la Parroquial de Parderrubias con la asistencia de 38 curas:

La concurrencia a dicho acto fue enorme, imponente. La espaciosa iglesia estaba completamente llena de fieles y feligreses del finado que doloridos rezaban por el alma del hombre bueno y virtuoso sacerdote que una triste noche y en su propio lecho fue víctima de un salvaje atentado. Seguidamente tuvo lugar la conducción del cadáver a su última morada. Fue una enorme manifestación de duelo. Allí hemos visto personas de todos los pueblos de la comarca y muy especialmente de los Ayuntamientos de Cartelle y Celanova“.

Don Alfonso Losada fue sepultado en el cementerio parroquial de Parderrubias, ubicándose su sepultura en la entrada principal de la iglesia.

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Sepultura de don Alfonso Losada en el cementerio parroquial de Parderrubias
E14. DON ISOLINO CAMBA CASAS (1913-2001). Por Manuel Outumuro Seara

E14. DON ISOLINO CAMBA CASAS (1913-2001). Por Manuel Outumuro Seara

Nota. Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano.

Recordo como se fora onte, aquela mañá do mes de setembro de fai mais de medio século, cando “ó carreliño” do Celso da Señora Alicia cheguei ao Trabazo e fun presentado na sociedade educativa por un: “quen lle toque ao Manoliño vai ter que velas comigo”. Ao pouco tempo de chegar, e por arte de maxia, comprobei con asombro que tódolos nenos que alí estaban, recollían os pións da chapela e sen chiar dirixíanse á porta da escola. Viñan de albiscar ao Señor Mestre subir polo carreiro da Cueva co seu paso lento e maxestoso envolto polo fume do Ducados. Ese foi o meu primeiro contacto con aquel home que marcou a miña traxectoria vital mailo futuro de outros arredor de 115 nenos e nenas de Parderrubias que tivemos a grande sorte de caer nas súas mans. O primeiro que figura nesa listaxe de alumnos matriculados que foi elaborando ano tras ano e que celosamente conserva o seu fillo Luís, é Manuel Grande Fernández (curso escolar 1957/58) e o último José Grande Atrio (curso escolar 1978/79).

Datos biográficos

Logo de rebulir na súa historia, e sen pretender ser o seu biógrafo, pero si coa intención de lembrar e por en valor a súa traxectoria vital tratei de recuperar para o imaxinario colectivo do noso pobo a súa figura, como mestre mais tamén como persoa.

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Don Isolino Camba nos inicios de súa vida académica. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino naceu un 15 de xaneiro de 1913 en Loiro (Concello de Barbadás), sendo o mais pequeno de sete irmáns dunha familia do rural galego de labregos e tamén emigrantes na América. Estuda Bacharelato no enton Instituto de Instrucción Pública de Ourense (actual IES Otero Pedraio), onde acabou sendo Profesora tamén a súa filla María Xosé Camba. Logo estudou Maxisterio na Escola Normal de Mestres de Ourense, rematando os seus estudos no ano 1931 dun xeito brillante contando tan só con 18 anos e converténdose de facto e sen pretendelo en un de tantos por aquela “Mestres da República”, extremo que marcará o seu devir persoal e profesional. Don Isolino lembraba con nostalxia o seu primeiro destino como Mestre Interino na Escola de Rosen (Celanova). Saca plaza de mestre e é nomeado Mestre Nacional no 1933. Un ano despois, e logo de iniciar a sua carreira profesional xa coma propietario definitivo na Escola de Montelongo, incorpórase a filas colléndoo a Guerra Civil prestando servizo militar na Comandancia Militar da Coruña. Rematada a guerra no 1939 foi de novo incorporado como Mestre propietario á escola de Montelongo. Eran tempos duros para moitos Mestres. As represalias da ditadura sobre aqueles, que sobre todo a nivel de ensinantes, foran formados na época da República, non se fixeron agardar. Así no ano 1940 Don Isolino foi expedientado con suspensión definitiva de emprego e soldo. Suspensión fundamentada en que durante a sua época de estudante formaba parte dunha asociación cultural e sindical de mestres. Afortunadamente esta persecución só tivo consecuencias no eido profesional e non no persoal xa que as propias autoridades gobernativas e educativas da época revisaron dita resolución e foille conmutada por dous anos de sanción con traslado forzoso fóra da provincia e con cinco anos de inhabilitación para cargos directivos e solicitude de traslado. Así que tivo que marchar a un pobo da provincia da Coruña (Lestelle, do concello de Outes) onde estivo dende 1942 ata 1948. No 1942 casa con Josefa Seara Garrido, que  faleceu un ano despois con  tan só 36 anos. Unha vez rematada a sua sanción, no ano 1948 volve para Ourense e casa con Esther (irmá de Josefa) coa que tivo dous fillos: María Xosé e Xosé Luís. Foi destinado á escola de Santa Baia de Anfeoz (Concello de Cartelle) onde chegou a ter 67 alumnos na escola (segundo  as actas da época) de entre 6 e 14 anos, permanecendo alí nove anos ata que en 1957 permuta a sua escola de Santa Baia con Don José Martinez (“O Co”), mestre en Parderrubias.

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Curso escolar 1966/67. Fotografía cedida por José Luis Camba

Comeza así a súa etapa na Escola de nenos de Parderrubias onde xa tiña fixada a súa residencia familiar e permanece dun xeito continuado como veciño e como mestre de nenos. Posteriormente de nenas tamén ao xuntarse as escolas no curso escolar 1970/71, e ata xullo de 1980 en que pecha a escola unitaria de Parderrubias e é  trasladada para o Grupo Escolar de A Merca. É nomeado Director deste grupo escolar e permanece como profesor do mesmo dende o curso 1980/81 ata súa xubilación en outubro do ano 1982. Tiña enton 69 anos de idade e deixa o Maxisterio logo de 50 anos de servizos. Segueu vivindo en Parderrubias ata que falece a sua muller Esther. Don Isolino falece no ano 2001 con 88 anos despois de pasar os seus derradeiros anos entre Ourense e Parderrubias.

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Don Isolino Camba, unha vez xubilado. Fotografía cedida por José Luis Camba

Tiven a fortuna de intimar con el xa de xubilado, debido a dobre veciñanza tanto en Parderrubias como en Ourense, onde vivía coa súa filla María Xosé. Pero sobre todo tiven a oportunidade de coñecelo mellor como consecuencia da posta en marcha da Asociación de Veciños de Parderrubias alá por 1993 onde mantivemos moitas reunións. Logo seguimos en contacto xa que para min as súas apreciacións e consellos (que sempre deixaba flotando na aire sen impor nada, para que votaras man deles cando precisaras) foron inestimables. Daquela non só redescubrín ao Señor Mestre senón que tamén coñecín a persoa. Xa que logo, vou permitirme dar o meu punto de vista sobre estes dous aspectos.

O Mestre

Dende o punto de vista profesional a súa traxectoria foi impecable, aínda que nun principio estivo marcada, como a de tantos outros Mestres, pola ditadura franquista. Na escola de Parderrubias, e xa asentado na sua residencia, puido desenvolver a súa tarefa como docente dun xeito brillante e altamente eficaz. Como Mestre formado na República, bebeu nas fontes reformadoras da “Escola Nova” que aplicaba métodos pedagóxicos novidosos, e que desgraciadamente logo na formación da ditadura reduciuse á máxima de que “a letra con sangre entra”, máxima que él  procuraba moderar adaptándoa ás características dos seus alumnos. Segundo se desprende das súas propias estadísticas, mais do 80% do alumnado obtivo o Título de Estudios Primarios dende o ano 1958 ata o 1966 en que se implantou a E.X.B. Idénticos resultados acadou coa nova lei educativa, a pesares de ter ratios de 31 alumnos dende 1º ata 8º de E.X.B. (curso escolar 1978/79).

Estadísticas
Estadísticas do alumnado realizadas por o propio Don Isolino. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Escola Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1974/75. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Escola Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1976/77. Fotografía cedida por José Luis Camba

Abondaba a súa autoridade intelectual e moral para manter a disciplina maila orde sen ter que recorrer ó castigo físico. Só usaba este en contadas ocasións e dun xeito proporcional, sendo en todo caso sempre menos agresivo e contundente co que nos poderían ter aplicado os nosos pais, de selo caso. O seu respecto e cariño pola natureza  facía  que un dos castigos mais duros fora o de “¡axeonllado cos  brazos en cruz mirando para parede!” cando se coñecía que algún de nós desfixera un niño para collerlle os ovos ou facerlle o lazo. Aínda que, moitos da miña época, xa tiñamos castigo dabondo ao ter que beber tódolos días aquel leite en po con gromos do Plan Marshall que, por quendas, remexíamos antes do recreo. Os que estudamos co Parvulario e coas Enciclopedias Álvarez podemos presumir daqueles cadernos de caligrafía con letra de molde feita con pluma de mollar no tinteiro, que para nosa desesperación sempre se esgallaba ao final do ditado. Cadernos que algún deles garda o seu fillo Xosé Luís e que xunto con outro tipo de material dun valor incalculable teremos que darlle algún día o acomodo axeitado. Podo dicir, sen temor a equivocarme, que todos aqueles alumnos que pasamos polas súas mans recibimos unha formación académica e humana de alto nivel, moi superior á media. Isto queda acreditado co grande número de nenos e nenas que puidemos proseguir os estudos, a maioría de nenos no Seminario de Ourense.

Este excelente facer académico, xunto coa súa actitude de entrega e cariño pola sua profesión que traspasaba o esixible e só se pode entender dende a entrega vocacional, non só era recoñecido polos propios compañeiros senón que tamén polos seus superiores. Así se fixo merecedor de varios premios traducidos en “votos de gracia” que outorgaban as autoridades educativas a proposta de informes da Inspección, onde sempre eloxiaban a súa laboura educativa, rematando case todos aqueles informes cun “…resta felicitar una vez más a este ejemplar Profesor como premio merecido”. En 1963 a Escola de Parderrubias acada o sexto posto na Sexta edición do concurso “La Mejor Escuela” na que participaron 237 escolas da provincia.

Premio
Premio otorgado a Don Isolino na década dos 50 por a sua labor docente na Escola de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Informe Inspección da Escola de Parderrubias no Curso escolar 1960/61. Fotografía cedida por José Luis Camba

O ano 1964 a nosa escola é premiada tamén con 10.000 pesetas, recibíndoas persoalmente  Don Isolino en Pontevedra da man do Ministro de Educación Nacional. Xa na etapa democrática, no ano 1981 (un ano antes de xubilarse) o Ministerio de Educación e Ciencia, e a proposta da Delegación e Inspección Educativa de Ourense, condecorouno coa Cruz da Orde Civil de Alfonso X el Sabio, galardón que polo seu prestixio está nas mans de só uns poucos. Segundo o Real Decreto que regula a súa concesión, este galardón “destínase a premiar as persoas físicas e xurídicas mailas entidades tanto españolas coma estranxeiras, que se destinguiran polos seus méritos contraídos nos eidos da educación, ciencia, cultura, docencia e investigación e que prestaran servizos destacados tanto en España como no ámbito internacional”. Don Isolino nunca presumiu de tal recoñecemento, o que di moito da sua perssonalidade, sinxela e humilde.

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Concesión da “Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio”. Fotografía cedida por José Luis Camba

Pero segundo me comentou mais tarde, e corrobora o seu fillo Xosé Luís, un dos recoñecementos que lle fixo mais ilusión foi unha pequena homenaxe que lle preparamos dende a Asociación de Veciños de Parderrubias os antigos alumnos alá polo ano 1995 cunha cea no restaurante Conde da Merca onde se lle entregou un pequeno agasallo conmemorativo.

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Cea homenaxe no ano 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Cea homenaxe no ano 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Placa conmemorativa do homenaxe celebrado o 14 de xullo de 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

Foi unha mágoa cando, no ano 1997, se pensou nel para darlle o seu nome ao Grupo Escolar de A Merca, proposta que por diversas vicisitudes non foi adiante, sendo nomeado co da daquela Inspectora de Zona Doña Joaquina Gallego Jorreto, sen vinculación co noso concello, e rexeitándose así a proposta do Grupo Municipal o que eu pertencín, onde se pretendía que o nome do Centro fora o de Isolino Camba Casas, ou o dalgún doutros persoeiros vencellados ao noso Concello.

A persoa

Se a súa traxectoria profesional foi brillante, esta non estivo desleigada da coa súa implicación naquela sociedade rural que lle tocou vivir. Sempre se definiu como home do rural, tendo un grande aprecio por Parderrubias. Viña case tódolos días dende Ourense no coche de liña cando xa estaba xubilado e dende que lle faltou a súa muller Esther.

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Don Isolino Camba. Fotografía cedida por José Luis Camba

A súa tarefa en Parderrubias non se cinguiu só o seu labor educativo, senón que abrangueu tódalas frontes e abrazou todas aquelas causas que contribuíran a mellorar a calidade de vida daquel pobo que xa fixera de seu, aínda que algunhas lle trouxeran máis dun desgusto e algunas críticas inmerecidas como cando se fixo a concentración parcelaria, da que foi verdadeiro impulsor. Daquela foi nomeado representante da Irmandade de Labradores e Gandeiros na Concentración Parcelaria de Parderrubias para levala a cabo, segundo consta en escrito de dita Irmandade do 26 de maio de 1973. Críticas que soubo levar sempre sen lugar para xenreira nin rancor.

Don Isolino xogou un papel importantísimo como dinamizador cultural da Parroquia sendo un piar imprescindible para a construción do Tele-Clube de Parderrubias xunto co párroco Don Manuel Rúas (a quen adicamos a Entrada 8 de este Blog, outubro 2015, https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/10/10/e8-don-jose-manuel-fernandez-ruas-impulsor-de-la-modernidad-de-parderrubias-por-manuel-outumuro-seara/), sendo él o Vicepresidente e Tesoureiro. Da súa relevancia dá conta a prensa da época como se pode ver na entrevista que lle fixeron no xornal  La Región o 18 de setembro de 1970 (Entrada 16 neste Blog: https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/12/08/e16-se-cumplen-50-anos-de-la-fundacion-del-teleclub-de-parderrubias/). Do mesmo xeito se implicaba en todas aquelas formas de expresión cultural que promovía xunto cos párrocos de quenda, en especial co xa citado Don Manuel Rúas, Don Ramón, Don Hermesindo, e con todos aqueles curas veciños da parroquia cos que el tanto conversaba e apreciaba sempre. Así a nosa parroquia era coñecida daquela pola realización de obras de teatro, comidas populares, concursos, excursións, beléns polo Nadal, cabalgatas de Reis Magos, etc. dando boa conta delo a abundante reportaxe fotográfica que existe ao respecto e se publica neste Blog.

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Acto social con Don Aurelio Grande, Don Manuel Rúas e Don José Quintas. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino era unha persoa activa, pero discreta. Non era amante do protagonismo nin da adulación, e percuraba as cousas ben feitas. Implicado socialmente, era dos que prefería empurrar no carro a ir na fura dianteira. Así emocionábase cando recordaba que foran capaces de levar a auga dende a Fonte á porta da Igrexa, para que especialmente as mulleres e nenos, non tiveran que ir buscala ao río. Daquela compremetéuse a ir tódolos días a prender e apagalo motor da Fonte ata que por fin ideou un sistema tipo “boia” para que se fixera dun xeito automático. Do mesmo xeito tamén foi o verdadeiro impulsor dun dos acontecementos máis importantes da parroquia, como foi o da chegada da luz eléctrica. Delo dá conta o documento de data 29 de decembro de 1954 onde figura como a persoa que solicita a “Sociedad General Gallega de Electricidad, S. A.” un orzamento para obter dito servizo. Actuaría como Secretario da Xunta Veciñal presedida polo Párroco, durante todo proceso que rematou a finais de 1957, sendo inaugurada a liña eléctrica mailo trasnformador polo Gobernador Civil da provincia. De todo elo gardou celosamente toda a documentación, hoxe en poder do seu fillo.

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Orzamento do ano 1954 para a electrificación de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Croquis da primeira rede eléctrica de Parderrubias no ano 1957. Fotografía cedida por José Luis Camba

Home profundamente crente, mais non beato, considerábase un cristián de base, cuns valores morais e humanos moi enraizados e interiorizados, e sempre na procura de axuda e servizo aos demais. Era o padriño de tódalas confirmacións levadas a cabo na Parroquia e a sua presencia era habitual nas Primeiras Comunións. Aínda lembro e o estou vendo tamén, cando eu era neno,  tódolos domingos á tarde subir polo Outeiro camiño da casa do Tio Basilio para asealo e atendelo ata que morreu.

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Primeira Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Primeira Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Primeira Comunión. Fotografía de Don Manuel Rúas cedida por Manuel Outumuro Seara
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Visita do Señor Bispo Don Angel Temiño para levar a cabo Confirmacións. Fotografía cedida por José Luis Camba

Non rexeitaba ningún reto sempre que fora en prol da procura do ben común. Foi Concelleiro no Concello de A Merca durante un breve espazo de tempo xa na época final do franquismo. A pesares desa breve e obrigada experiencia nunca quixo militar en ningún partido político. Sempre foi moi celoso e reservado coas súas ideas, pero sempre respectuoso coas dos demais foran as que foran. Relata o seu fillo Xose Luís que como pai era esixente con él mesmo e cos demais, non amante da improvisación nin de deixar “cabos soltos”. Para él, despois da familia, a preparación e o compromiso era o primeiro e o traballo tiña que ser ben feito ou non ser. Non era home de tabernas, nin de papatorias, nin luxos. Na sua mocidade tivo os seus “pinitos” como granxeiro  emprendedor, cunha pequena granxa caseira de pitos que él mesmo atendía. O seu verdadeiro hobby xa de xubilado era a súa horta con invernadoiro incluído, onde investía o seu tempo  e onde o veu buscar a morte unha tarde de abril de 2001.

O guión estaba escrito, marchou tal e como era. Dun xeito natural, sinxelo, na súa casa,sen amolar, sen ostentacións, paiseniñamente sen facer ruído, orgulloso dos seus e coa tranquilidade e sosego do deber cumprido. O traballo quedaba rematado e ben rematado como a él sempre lle gustaba. A sementeira dera os seu froitos. Que cada quen os administre como mellor lle conveña. Para todos aqueles que tivemos a grande sorte de telo como Mestre e de tratalo como persoa permítome despedirme tal e como adoitabamos facelo ao rematar a xornada escolar “USTED LO PASE BIEN, SEÑOR MAESTRO”.

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Panxoliña do alumno Adolfo Outumuro. Curso escolar 1961/62. Fotografía cedida por José Luis Camba

P.D. O meu agradecemento o seu fillo Xosé Luís, en primeiro lugar, por facilitarme e deixarme mergullar na  valiosísima documentación que dispón e garda celosamente. E en segundo lugar polo seu ofrecemento para que a Parroquia de Parderrubias poida disfrutar daqueles documentos ou obxectos que o Señor Mestre conservou relativos á escola e ao noso pobo. Considero que debiamos empezar a traballar para buscarlle un lugar axeitado para sua exposición e disfrute e non perder así a memoria e legado que él deixou e sin o cal hoxe a historia de Parderrubias seguramente se escrebería de xeito distinto.


VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego

Recuerdo como si fuese ayer aquella mañana del mes de septiembre de hace más de medio siglo, cuando sobre las espaldas de Celso de la Señora Alicia llegué al Trabazo y fui presentado a la sociedad educativa por un “…quien le toque a Manoliño va a tener que vérselas conmigo”. Al poco tiempo de llegar, y por arte de magia, comprobé con asombro que todos aquellos niños que allí estaban recogían sus peonzas y, sin pestañear, se dirigían a la puerta de la escuela. Habían divisado al Señor Maestro subir por el sendero de la Cueva con su paso lento y majestuoso envuelto por el humo del Ducados. Éste fue mi primer contacto con aquel hombre que marcó mi trayectoria vital, así como el futuro de aproximadamente otros 115 niños y niñas de Parderrubias que tuvimos la gran suerte de estar en sus manos. El primer niño que figura en la lista de alumnos matriculados, que fue elaborando curso tras curso y que celosamente conserva su hijo Luis, es Manuel Grande Fernández (curso escolar 1957/58) y el último José Grande Atrio (curso escolar 1978/79).

Datos biográficos

Después de investigar en su historia, y sin ánimo de ser su biógrafo, pero sí con la intención de recordar y poner en valor su trayectoria vital, trataré de recuperar para el imaginario colectivo de nuestro pueblo su figura, como maestro y como persona.

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Don Isolino en los inicios de su vida académica. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino nació el 15 de enero de 1913 en Loiro (Concello de Barbadás), siendo el más joven de siete hermanos pertenecientes a una familia del mundo rural gallego formada por labriegos y emigrantes en América. Estudia Bachillerato en el Instituto de Instrucción Pública de Ourense (actual IES Otero Pedraio), en donde llegó a ser Profesora su hija María José Camba. Posteriormente, realiza estudios de Magisterio en la Escuela Normal de Maestros de Ourense, finalizándolos en el año 1931 de manera brillante con tan solo 18 años, convirtiéndose de facto, y sin pretenderlo, en un Maestro de la República, hecho que marcará su devenir personal y profesional. Don Isolino solía recordar con nostalgia su primer destino como Maestro Interino en la Escuela de Rosen (Celanova). Obtiene la plaza de Maestro y es nombrado Maestro Nacional en el año 1933. Un año más tarde, y ya iniciada su carrera profesional como titular definitivo de la Escuela de Montelongo, se incorpora a filas, sorprendiéndole la Guerra Civil prestando servicio militar en la Comandancia Militar de A Coruña. Una vez finalizada la contienda en el año 1939 se incorpora de nuevo, como Maestro propietario de la plaza, a la Escuela de Montelongo. Eran tiempos muy difíciles para muchos docentes. Las represalias de la dictadura sobre aquellos docentes formados en la época de la República no se hicieron esperar. Así, en 1940 Don Isolino fue expedientado con suspensión definitiva de empleo y sueldo. Suspensión fundamentada única y exclusivamente en el hecho de que durante su época de estudiante había formado parte de una asociación cultural y sindical de maestros. Afortunadamente esta persecución solo tuvo consecuencias en el campo profesional y no en el personal, ya que las propias autoridades gubernativas y educativas de la época revisaron dicha resolución, siendo conmutada la pena por dos años de sanción con traslado forzoso fuera de la provincia y con cinco años de inhabilitación para cargos directivos y solicitud de traslado. De esta manera tuvo que marcharse a un pueblo de la provincia de A Coruña (Lestelle, en el Concello de Outes), en donde estuvo ejerciendo desde 1942 hasta 1948. En 1942 contrae matrimonio con Josefa Seara Garrido, que fallece un año después con tan solo 36 años. Una vez finalizada su sanción, en el año 1948, regresa a Ourense y se casa con Esther (hermana de Josefa), con quién tiene dos hijos: María José y José Luis. Es destinado a la Escuela de Santa Baia de Anfeoz (Concello de Cartelle) en donde, según las Actas, llegó a tener 67 alumnos con edades entre 6 y 14 años, permaneciendo allí durante nueve años, hasta que en 1957 permuta la escuela de Santa Baia con Don José Martínez (“O Co”), maestro en Parderrubias en ese momento.

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Curso escolar 1966/67. Fotografía cedida por José Luis Camba

Comienza así su etapa en la Escuela de Parderrubias, en donde ya tenía establecida su residencia familiar, permaneciendo de manera continuada como vecino y como maestro de niños, y posteriormente también de niñas, al unirse las aulas en el curso escolar 1970/71, hasta julio de 1980, fecha en la que cierra la Escuela Unitaria de Parderrubias, siendo trasladado al Grupo Escolar de A Merca. Es nombrado Director de este Grupo Escolar, manteniéndose como docente desde el curso 1980/81 hasta su jubilación en octubre de 1982. Tenía entonces 69 años y dejaba la labor docente después de 50 años de servicio. Siguió viviendo en Parderrubias hasta que muere su esposa Esther. Don Isolino fallece en el año 2001 a la edad de 88 años, después de pasar sus últimos años entre Ourense y Parderrubias.

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Don Isolino Camba, una vez jubilado. Fotografía cedida por José Luis Camba

Tuve la fortuna de intimar con él, ya jubilado, como consecuencia de la doble vecindad, tanto en Parderrubias como en Ourense, en donde vivía con su hija María José. Pero sobre todo tuve la oportunidad de conocerlo mejor a partir de la puesta en marcha de la Asociación de Veciños de Parderrubias en el año 1993, lo que dio lugar a muchas reuniones. Posteriormente seguimos en contacto ya que para mí sus apreciaciones y consejos fueron inestimables, los cuales siempre dejaba flotando en el aire, sin imponer nada, para que uno los emplease cuando fuese preciso. En ese etapa no solo redescubrí al Señor Maestro sino que también conocí a la persona. A ambos, maestro y persona, me permito dedicarle las siguientes líneas.

El Maestro

Desde un punto de vista profesional su trayectoria fue impecable, aunque en un principio estuviese marcada, como la de tantos otros maestros, por la dictadura franquista. En la Escuela de Parderrubias, y ya asentado en su residencia, pudo desarrollar su tarea docente de una manera brillante y eficaz. Como Maestro formado en la República bebió en las fuentes reformadoras de la “Escuela Nueva” que aplicaba métodos pedagógicos novedosos y que, lamentablemente, con posterioridad en la formación de la dictadura, se redujeron a la máxima de que “la letra con sangre entra”, máxima que él procuraba moderar, adaptándola a las características de sus alumnos. Según se desprende de sus propias estadísticas, más de un 80% del alumnado obtuvo el Título de Estudios Primarios entre el año 1958 y 1966, en el que se implantó la Educación General Básica (E.G.B.). Alcanzó idénticos resultados con la nueva ley educativa, a pesar de tener ratios de 31 alumnos de Primero hasta Octavo de E.G.B. (curso escolar 1978/79).

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Estadísticas del alumnado realizadas por el propio Don Isolino. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Escuela Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1974/75. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Escuela Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1976/77. Fotografía cedida por José Luis Camba

Era suficiente con su autoridad intelectual y moral para mantener la disciplina y el orden sin tener que recurrir al castigo físico. Únicamente lo usaba en contadas ocasiones y de un modo proporcional, siendo en todo caso siempre menos agresivo y contundente al que nos podrían haber aplicado nuestros padres. Su respeto y cariño por la naturaleza hacía que uno de los castigos más duros fuera el de “¡póngase de rodillas con los brazos en cruz mirando hacia la pared!” cuando descubría que alguno de nosotros había deshecho un nido para coger los huevos o había hecho un lazo para cazar a los pájaros que daban de comer a sus crías. No obstante, muchos de nosotros en esa época, ya teníamos castigo suficiente bebiendo todos los días la leche en polvo con grumos del Plan Marshall que por turnos removíamos antes del recreo. Los que estudiamos con Parvulario y con las Enciclopedias Álvarez podíamos presumir de aquellos cuadernos de caligrafía con letra de molde hecha con pluma de mojar en el tintero, que para desesperación de uno siempre se hendía al final del dictado. Cuadernos de los que algún ejemplar guarda su hijo José Luis y que junto con otros materiales de un valor incalculable deberemos darle algún día acomodo adecuado. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que todos aquellos alumnos que pasamos por sus manos recibimos una formación académica y humana de un alto nivel, muy superior al promedio. Esto queda suficientemente acreditado con el elevado número de niños y niñas que pudimos proseguir los estudios, la mayoría de niños en el Seminario de Ourense.

Esta excelente labor académica, junto con su actitud de entrega y cariño hacia su profesión, que traspasaba lo exigible, pudiendo comprenderse desde una entrega vocacional, no solamente era reconocida por los propios compañeros sino también por sus superiores. Así, se hizo merecedor de varios premios traducidos en “votos de gracia” que otorgaban las autoridades educativas a propuesta de los informes de la Inspección, en donde siempre se elogiaba su labor educativa, finalizando casi todos con un “…resta felicitar una vez más a este ejemplar Profesor como premio merecido”. En 1963 la Escuela de Parderrubias obtiene el sexto puesto de la sexta edición del Concurso La Mejor Escuela en el que participaron 237 escuelas de toda la provincia.

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Premio otorgado a Don Isolino en la década de los 50 por su labor docente desarrollada en la Escuela de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Informe Inspección de la Escuela de Parderrubias en el Curso escolar 1960/61. Fotografía cedida por José Luis Camba

En el año 1964, la Escuela obtiene un premio en metálico de 10.000 pesetas, que recibe Don Isolino de manos del Ministro de Educación Nacional en Pontevedra. Ya en la etapa democrática, en el año 1981 (un año antes de jubilarse), el Ministerio de Educación y Ciencia, y a propuesta de la Delegación e Inspección Educativa de Ourense, le condecora con la Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, galardón que por su prestigio está únicamente al alcance de unos pocos. Según el Real Decreto que regula su concesión, este galardón “se destina a premiar a personas físicas y jurídicas, así como a entidades tanto españolas como extranjeras, que se distinguirán por sus méritos contraídos en los campos de la educación, ciencia, cultura, docencia e investigación y que prestaran servicios destacados tanto en España como en el ámbito internacional”. Don Isolino nunca presumió de tal reconocimiento, lo cual dice mucho de su carácter reservado, sencillo y humilde.

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Concesión de la Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio. Fotografía cedida por José Luis Camba

Tal como me comentó tiempo después, y corrobora su hijo José Luis, uno de los reconocimientos que le hizo más ilusión fue el pequeño homenaje que, a través de la Asociación de Veciños de Parderrubias, le brindaron en el año 1995 sus antiguos alumnos, quienes organizaron una cena en el Restaurante Conde de A Merca, a cuyo término se le hizo entrega de una placa conmemorativa.

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Cena homenaje en el año 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Cena homenaje en el año 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Placa conmemorativa del homenaje celebrado el 14 de julio de 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

Fue una verdadera pena cuando en el año 1997 se pensó en él para darle su nombre al Grupo Escolar de A Merca, propuesta que por diversas vicisitudes no fue adelante, siendo denominado Joaquina Gallego Jorreto, Inspectora de Zona, persona sin vinculación con nuestro Concello, rechazándose así la propuesta del Grupo Municipal al que yo pertenecí, que pretendía que el nombre del Centro fuese Isolino Camba Casas o el de algún otro personaje vinculado a nuestro Concello.

La persona

Si su trayectoria profesional fue brillante, no lo fue menos su implicación en aquella sociedad rural que le tocó vivir. Siempre se definió como un hombre del rural y tuvo un gran aprecio por Parderrubias. Una vez jubilado y con la ausencia de su esposa Esther venía casi todos los días desde Ourense en el coche de línea.

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Don Isolino Camba. Fotografía cedida por José Luis Camba

Su labor en Parderrubias no se limitó únicamente a su labor educativa, sino que abarcó todos los frentes, abrazando todas aquellas causas que contribuían a mejorar la calidad de vida del pueblo que ya hiciera suyo, a pesar de que algunas le supusiesen más de un disgusto y algunas críticas inmerecidas, como cuando se hizo la concentración parcelaria, de la cual fue el verdadero impulsor, siendo nombrado representante de la Irmandade de Labradores e Gandeiros de la Concentración Parcelaria de Parderrubias, según consta en escrito de dicha hermandad de 26 de mayo de 1973. Críticas que supo llevar sin odio ni rencor alguno.

Don Isolino tuvo un papel fundamental como dinamizador cultural de la Parroquia, siendo un pilar imprescindible en la construcción del Tele-Club de Parderrubias junto al párroco Don Manuel Rúas (al cual hemos dedicado la Entrada 8 de este Blog, octubre 2015, (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/10/10/e8-don-jose-manuel-fernandez-ruas-impulsor-de-la-modernidad-de-parderrubias-por-manuel-outumuro-seara/), ostentando los cargos de Vicepresidente y Tesorero. De su relevancia da cuenta la prensa de la época como se puede apreciar en la entrevista que le realizó el diario La Región el 18 de septiembre de 1970 (Entrada 16 de este Blog: https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/12/08/e16-se-cumplen-50-anos-de-la-fundacion-del-teleclub-de-parderrubias/). Del mismo modo se implicaba en todas aquellas formas de expresión cultural que se encargaba de promover conjuntamente con los párrocos de la época, en especial con el ya citado Don Manuel Rúas, Don Ramón y Don Hermesindo, así como con todos los curas vecinos de la parroquia con los que él conversaba y apreciaba tanto. Así, nuestra parroquia era conocida en aquellos años por la representación de obras de teatro, comidas populares, concursos, excursiones, belenes por Navidades, cabalgatas de Reyes Magos, etc., dando buena cuenta de ello la abundante documentación fotográfica que existe al respecto y que aparece publicada en este Blog.

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Acto social con Don Aurelio Grande, Don Manuel Rúas y Don José Quintas. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino era una persona activa, pero discreta. No era amante del protagonismo ni de la adulación, y buscaba las cosas bien hechas. Implicado socialmente, era de los que prefería empujar el carro a ir en la delantera. Por ello se emocionaba al recordar que habían sido capaces de llevar el agua desde la Fuente a la puerta de la Iglesia para que sobre todo las mujeres y los niños no tuvieran que ir a buscarla al río. En aquel momento se comprometió a ir todos los días a encender y apagar el motor de la Fuente hasta que un día ideó un sistema tipo “boya” para que se pudiese hacer de un modo automático. Del mismo modo también fue el verdadero impulsor de uno de los acontecimientos más importantes que vivió la parroquia: la llegada de la luz eléctrica. De este hecho histórico da cuenta el documento fechado el 29 de diciembre de 1954 en donde Don Isolino figura como la persona que solicita a la “Sociedad General Gallega de Electricidad, S. A.” un presupuesto para conseguir dicho servicio. Durante todo el proceso de electrificación del pueblo, el cual remató a finales de 1957, Don Isolino actúo como Secretario de la Junta Vecinal presidida por el Párroco, siendo inaugurados la línea eléctrica y el transformador por el Gobernador Civil de la provincia. De todo ello guardó celosamente toda la documentación, hoy en poder de su hijo.

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Presupuesto del año 1954 para la electrificación de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Croquis de la primera red eléctrica de Parderrubias en el año 1957. Fotografía cedida por José Luis Camba

Hombre profundamente creyente, pero no beato, se consideraba un cristiano de base, con unos valores morales y humanos muy enraizados e interiorizados, y siempre buscando la ayuda y el servicio a los demás. Era el padrino de todas las confirmaciones realizadas en la Parroquia y su presencia era habitual en las Primeras Comuniones. Le recuerdo, siendo yo niño, subiendo por el Outeiro camino de la casa de Tío Basilio para asearlo y atenderlo hasta su fallecimiento.

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Primera Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Primera Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Primera Comunión. Fotografía cedida por Manuel Outumuro Seara
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Visita del Señor Obispo Angel Temiño para llevar a cabo Confirmaciones. Fotografía cedida por José Luis Camba

No rechazaba ningún reto siempre que fuese en pro del bien común. Fue Concejal del Ayuntamiento de A Merca durante un breve espacio de tiempo en el periodo final del franquismo. A pesar de esa breve y obligada experiencia nunca quiso militar en ningún partido político. Siempre fue muy celoso y reservado acerca de sus ideas, pero siempre respetuoso con las de los demás, fueran las que fuesen. Relata su hijo José Luis que como padre era exigente con él mismo y con los demás, no le gustaba ni la improvisación ni dejar “cabos sueltos”. Para él, después de la familia, la preparación y el compromiso eran lo primero, y el trabajo debía ser bien realizado, de lo contrario no era trabajo. No era hombre de tabernas, ni de comidas, ni de lujos. En su juventud hizo sus pinitos como granjero emprendedor, con una pequeña granja casera de pollos que él mismo atendía. Su verdadero hobby, ya una vez jubilado, será su huerta con invernadero incluido, en donde invertía su tiempo y en donde lo vino a buscar la muerte una tarde de abril de 2001.

El guión estaba escrito, se fue tal como era. De una manera natural, sencilla, en su casa, sin molestar, sin ostentaciones, lentamente, sin hacer ruido, orgulloso de los suyos y con la tranquilidad y el sosiego del deber cumplido. El trabajo quedaba rematado y bien rematado, tal como a él siempre le gustaba. La siembra había dado sus frutos. Que cada quien los administre como mejor le convenga. De todos aquellos que tuvimos la enorme suerte de tenerlo como Maestro y de tratarlo como persona, me permito despedirme tal y como acostumbrábamos hacerlo al finalizar la jornada escolar: “USTED LO PASE BIEN, SEÑOR MAESTRO”.

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“Panxoliña” del alumno Adolfo Outumuro. Curso escolar 1961/62. Fotografía cedida por José Luis Camba

P. D. Mi agradecimiento a su hijo José Luis, en primer lugar, por facilitarme y dejarme sumergir en la valiosísima documentación de la que dispone y guarda celosamente; y, en segundo lugar, por su ofrecimiento para que la Parroquia de Parderrubias pueda disfrutar de los documentos y objetos que el Señor Maestro conservó relacionados con la escuela y nuestro pueblo. Considero que deberíamos empezar a trabajar para buscarle un lugar adecuado para su exposición y disfrute, y de este modo no perder la memoria y el legado que él dejó, sin el cual hoy la historia de Parderrubias con total seguridad se escribiría de modo diferente.

E12. Festa do Corpus en Parderrubias. Por Juan Carlos Sierra Freire

E12. Festa do Corpus en Parderrubias. Por Juan Carlos Sierra Freire

La festividad del Corpus Christi tiene su origen en la ciudad de Lieja, convirtiéndose en una fiesta universal de la Iglesia Católica en el año 1264 por orden de Urbano IV, siendo fijada en el jueves siguiente a la octava de Pentecostés. Desde el primer momento la celebración giró en torno a una procesión eucarística. Existe evidencia de que en España se comenzó a celebrar en el siglo XIII, difundiéndose ya por todo el territorio gallego durante los siglos XV y XVI. En Ourense la festividad data su inicio en el año 1437 (González Montañés, 2002).

Dice el refranero español que “tres jueves hay en el año que relucen más que el Sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión”. El Corpus Christi constituye una de las celebraciones más importantes que la Iglesia Católica conmemora durante el año, en la cual se rinde culto a la Eucaristía. Tiene lugar el jueves posterior a la celebración de la Santísima Trinidad, la cual se celebra el domingo siguiente al de Pentecostés; es decir, el Corpus tiene lugar 60 días después del Domingo de Resurrección. Actualmente, en la mayor parte de España, la celebración se trasladó al domingo siguiente, salvo en algunas poblaciones como Granada, Sevilla o Toledo, por ejemplo. Destaca de forma muy significativa el Corpus de Granada, pues fueron los mismos Reyes Católicos quienes lo instauran como Fiesta Mayor de la ciudad hace ya más de 500 años, procesionando ese día una espectacular Custodia, regalo de Isabel la Católica a los granadinos.

Por lo que respecta a Parderrubias, la festividad del Corpus Christi probablemente se venga celebrando desde el momento en que se generalizó en toda Galicia allá por el siglo XVI. Existen evidencias fotográficas y periodísticas de su celebración a principios del siglo pasado. Así, una fotografía realizada por Manuel Garrido (Os Escultores) en esa época muestra la Procesión a la altura del Trabazo presidida por varios candelabros y numerosos estandartes y pendones.

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Procesión de Corpus en el primer tercio del siglo XX. Fotografía de Manuel Garrido cedida por Mesón Labrego

El 29 de mayo de 1942, el diario ourensano La Región publicaba la siguiente crónica sobre la inminente festividad del Corpus en Parderrubias:

El día 3 del próximo mes de junio se celebrarán en esta localidad los tradicionales festejos de Corpus, que durarán varios días. Amenizarán los festejos las afamadas bandas de música de Sobrado del Obispo y Souto Penedo, al mando del director don Antonio Valdés. También habrá animadas verbenas. El día cuatro, festividad del Santísimo Christi, se celebrará una misa solemne a toda orquesta en la Iglesia Parroquial con asistencia de las autoridades locales. El Padre don José Sueiro pronunciará un sermón. Este mismo día saldrá la procesión del Corpus que recorrerá las principales calles de la villa. Existe gran animación en todo el pueblo. Durante los festejos se disparará profusión de fuego fijo y volador”.

Cabe suponer, por tanto, que la celebración del Corpus ha estado asociada desde hace muchas décadas a las fiestas parroquiales de Parderrubias. Actualmente es la fiesta más importante que se celebra en la Parroquia. Se conmemoran también, aunque a menor escala, la Fiesta del Rosario a principios de octubre y la Festividad de la Patrona, Santa Eulalia (Olaia), en diciembre. Antiguamente se celebraba también la Fiesta del Sagrado Corazón, dos domingos después del día de Pentecostés.

Hasta el año 1990, la festividad se celebraba en jueves, por lo que las fiestas parroquiales del Corpus tenían lugar durante dos días: jueves (día de Corpus) y viernes (refestexo). Desde 1990, se celebran las “vísperas” el sábado y el día grande, el domingo. En esa víspera tienen lugar actividades deportivas, juegos infantiles y alguna otra actividad lúdica como, por ejemplo, el concurso de tartas que se recuperó en el año 2015 o el de pinchos que celebró su primera edición en 2016.

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Carrera de bicicletas Fiestas del Corpus. Fotografía cedida por Xulio Outumuro
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Concurso de tartas Fiestas del Corpus 2015. Fotografía cedida por María Grande Rodríguez
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Concurso de pinchos Fiestas del Corpus 2016. Fotografía cedida por María Grande Rodríguez

El día previo a la celebración del Corpus, en torno al mediodía, se dispara un buen surtido de bombas y cohetes anunciando los días grandes de la Parroquia. Era común, que los niños corriésemos detrás de las varillas de los fuegos, superando muros, matorrales o cualquier otro obstáculo que se nos interpusiese, y así hacer el mayor acopio de ellas con el fin de demostrar quién era más agudo y veloz en estos avatares. Antiguamente, en las vísperas del Corpus, una de las tradiciones era la visita del “Tío Servando” con un rebaño de corderos (“años”) y cabritos que iba sacrificando a demanda de los vecinos, sobre el mismo terreno, para el banquete del día siguiente. La víspera de Corpus, por la tarde, también llegaban a las casas los roscones encargados, hechos con huevos caseros que se reservaban durante días para que el obrador los emplease para dicho fin. Las mujeres acometían también ese día la preparación de una buena cantidad de rosquillas caseras, tradición que se sigue manteniendo a fecha de hoy.

En el día de Corpus se engalanan con banderas españolas y gallegas los balcones de las casas por donde pasa la procesión, y se alfombran las calles con espadañas y flores para el paso de la Custodia. A mediodía se oficia una solemne misa cantada que termina con la procesión, en la que el cura lleva la Custodia bajo palio, desde la iglesia hasta el Cruceiro del Trabazo (véase https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/09/19/cruceiros-de-parderrubias/). El cortejo es acompañado durante todo el trayecto de ida y vuelta por el repique constante de las campanas de la iglesia, los sones de una banda de música y el disparo continuo de bombas y fuegos de artificio. El repique de campanas (tocar las campanas a “repenicado”) es un arte que no está al alcance de cualquiera, requiriéndose experiencia y destreza, pues se hace sin imprimir movimientos a las campanas, sino con las manos (véase https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/02/03/campanas-de-parderrubias-cuando-os-oigo-tocar-por-juan-carlos-sierra-freire/. Ese día celebran su Primera Comunión los niños de la Parroquia, quienes dan un colorido especial a la procesión.

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Salida de la Procesión de Corpus del año 1981. Fotografía cedida por Merche Grande Gallego
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Procesión de Corpus del año 1981. Fotografía cedida por Merche Grande Gallego
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Procesión de Corpus del año 1981. Fotografía cedida por Merche Grande Gallego
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Primeras comuniones en la Procesión de Corpus del año 1975
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Primeras Comuniones en la Procesión de Corpus del año 1986
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Procesión de Corpus del año 1996. Fotografía cedida por Modesto Madarnás
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Procesión de Corpus del año 1996. Fotografía cedida por Modesto Madarnás
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Procesión de Corpus de año 2009. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Procesión de Corpus del año 2009. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Procesión de Corpus del año 2009. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Procesión de Corpus del año 2012
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Procesión de Corpus del año 2012
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Procesión de Corpus del año 2016
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Procesión de Corpus del año 2018

Finalizado el acto religioso los vecinos con sus respectivos invitados se reúnen en torno a la mesa -que ese día habitualmente se queda pequeña- a degustar un excelente y copioso banquete. Por la tarde tiene lugar el baile amenizado por alguna orquesta, banda de música, charanga o grupo musical. Antiguamente, la fiesta tenía lugar en O Trabazo, al lado de la escuela, en donde se reunían todos los vecinos e invitados a disfrutar de la orquesta de turno, a bailar y a tomar en el Auto Bar alguna cerveza San Martín o El León, alguna copa de licor café o alguna Mirinda. El interés de los niños estaba centrado en las “rosquilleiras”. Así, una figura en torno a la cual giraba gran parte de nuestra atención era “A Garabasia” de Bentraces. Recuerdo el sueño de “hacernos mayores” comprando y disparando petardos, o la ilusión que provocaba abrir aquellos sobres llenos de soldados de plástico que nos transportaban literalmente a otros mundos. Con el paso de los años, el espacio del Trabazo se quedó pequeño y la fiesta se trasladó al Campo de Fútbol en donde se llegó a construir un palco de obra para ubicar a las orquestas. En este lugar, las orquestas tradicionales y las bandas de música poco a poco fueron dejando paso a modernos y magnos espectáculos como el que brindó la orquesta París de Noia en los años 2010 y 2012. Los tiempos cambian.

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Actuación de la orquesta París de Noia en el año 2010. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Actuación de la orquesta París de Noia en el año 2010. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Actuación de la orquesta París de Noia en el año 2010. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm

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Referencias

González-Montañes, J. I. (2002). Teatro y espectáculos públicos en Galicia. De los orígenes a 1670. Recuperado de http://www.teatroengalicia.es/corpus.htm, el 31 de octubre de 2015.

E11. DON AURELIO GRANDE FERNANDEZ (1930-2001). Por Merche Grande Gallego

E11. DON AURELIO GRANDE FERNANDEZ (1930-2001). Por Merche Grande Gallego

El 5 de octubre de 1930 nace en nuestra querida Parderrubias, Don Aurelio Grande Fernández, Aurelio, en una familia de nueve hermanos. Cursa estudios en el Seminario de Ourense y en el año 1953 obtiene el Título de Licenciado en Historia Eclesiástica por la Universidad Gregoriana de Roma. Ese mismo año es ordenado sacerdote diocesano y comienza su labor como Profesor de Historia de la Iglesia en el Seminario Mayor de Orense, actividad que mantuvo durante cuarenta años, siendo recordado como un hombre alegre, muy conversador, que divagaba en sus clases hasta el punto de salirse completamente de su tema inicial. Le encantaba hablar, le encantaban las personas.

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Recordatorio Ordenación Sacerdotal y Primera Misa en Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba

Aurelio era un hombre sencillo, pero que fue grande en su vida y que tocó la vida de las personas que estaban cerca de él. Su faceta más importante fue la de Delegado Diocesano de Misiones, cargo que llevó su nombre treinta y seis años (1965-2001).

Aurelio hizo una labor  única en la Delegación de Misiones de Ourense. Su pasión por las Misiones y los misioneros, los viajes que hizo para conocer “in situ” su situación en diferentes países, su ilusión con la Misión Diocesana en Jipijapa (Ecuador) son pequeñas pinceladas de la grandeza interior de este hombre pequeño en su constitución pero     enorme en su corazón.

Sin duda, su gran legado en Ourense fueron y son los Festivales de la Canción Misionera, en sus ediciones Infantil y Juvenil. A día de hoy son los únicos festivales que se mantienen en España en las dos ediciones con una alta participación. A raíz de su fallecimiento, la Delegación de Misiones de Ourense creó los premios “Aurelio Grande” a los misioneros   de “aquí” y de “allá”, buscando reconocer la labor de nuestros religiosos y religiosas, laicos y organizaciones que viven en territorio de Misiones o colaboran arduamente para hacer un poco más feliz las vidas de otras personas.

Como Delegado de Misiones guiaba un grupo de jóvenes colaboradores y voluntarios de la Delegación para hacernos entender la labor misionera y la importancia de ayudar a nuestros misioneros allá donde estuviesen. Mantener contacto con ellos, hacerles sentir que estábamos a su disposición, que no estaban solos era algo en lo que Aurelio se empeñaba de forma especial.

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Don Aurelio Grande Fernández. Fotografía cedida por Merche Grande Gallego

Aurelio fallece el 29 de septiembre de 2001, y en nuestra Parroquia no se recuerdan precedentes de un entierro ni siquiera parecido. Todos queríamos despedirnos de él y darle nuestras más sinceras Gracias.

Podríamos citar muchos más cargos, títulos y logros académicos de Aurelio, como el de Canónigo de nuestra S. I. Catedral de Ourense, desde 1992, pero lo más importante y   relevante de Aurelio era su corazón y su amor incondicional con todas aquellas personas que coincidían en su vida. Dejó un vacío enorme no solo en su familia, hermanos, sobrinos y bisobrinos. En la Delegación aún huele a Aurelio, y en Jipi Japa, y en tantos y tantos lugares por donde pasó.

Buen Sacerdote, buen hermano, buen hijo, buen delegado, buen vecino, BUEN AMIGO!   Sin duda, Don Aurelio es un ejemplo a seguir para todos los vecinos de esta pequeña Parroquia, a la que él siempre, allá a donde iba, por lejos que fuese, nombraba con orgullo:

EU SON DE PARDERRUBIAS”.

Gracias Aurelio.

Misioneros Ourense
Fotografía cedida por Merche Grande Gallego
E10. Parderrubias y el XIII Centenario de la Unidad Católica promovido por los Carlistas. Por Juan Carlos Sierra Freire

E10. Parderrubias y el XIII Centenario de la Unidad Católica promovido por los Carlistas. Por Juan Carlos Sierra Freire

En el año 1889, los Carlistas, tanto los leales a don Carlos VII, pretendiente al trono de España, como los escindidos integristas, celebran, apropiándose del aniversario, el XIII centenario de la conversión de Recaredo, rey de los Visigodos, al catolicismo y su abjuración del arrianismo en el III Concilio de Toledo (589), consiguiéndose de esa manera la unificación religiosa de visigodos e hispanorromanos en la Península. Hay que destacar que esta  magna celebración se había pensado, además de para conmemorar la unidad católica, para mostrar la oposición del carlismo a la Revolución Francesa, que cumplía su primer centenario. Recuérdese que el trilema de los carlistas era “Dios, Patria, Rey”, es decir, Dios por encima de todo (Fernández Escudero, 2014). La escisión carlista de 1888 fue protagonizada por Ramón Nocedal, fundador del Partido Integrista Español, de corte mucho más conservador que los leales, y del periódico tradicionalista El Siglo Futuro, medio que trató de centralizar el protagonismo del XIII Centenario. El  Partido Integrista Español estaba formado básicamente por religiosos y laicos ilustrados con fuerte preocupación religiosa (Fernández Escudero, 2014).

Teniendo en cuenta que había sido el 8 de mayo del año 589 cuando Recaredo abjuraba del arrianismo, será en ese mes cuando se concentre el mayor número de actos religiosos del XIII Centenario a lo largo de más de mil lugares de toda la Península (Fernández Escudero, 2012). Así, en la misa solemnemente celebrada en Ourense, con motivo del centenario del establecimiento de la Unidad Católica en España, se cantó el Himno de Recaredo (Fernández Escudero, 2014).

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Himno del XIII Centenario de la Conversión de Recaredo. Fotografía tomada de http://cloud1.todocoleccion.net/coleccionismo/tc/2015/05/31/12/49598828.jpg

Uno de los múltiples lugares en los que se conmemoró el evento fue la comarca en donde se ubica la Parroquia de Parderrubias. El multitudinario acto de celebración del centenario tuvo lugar el 30 de mayo de 1889 en As Maravillas, participando de forma activa la Parroquia de Parderrubias.  Un artículo firmado por don José Álvarez publicado por el diario El Siglo Futuro, el 11 de junio de 1889, describe con todo lujo de detalles lo que allí tuvo lugar. Con el objetivo de ser lo más fidedignos posible, transcribimos literalmente dicho documento.

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Requetés con la Cruz de Borgoña. Fotografía tomada de http://joseantoniobru.blogspot.com.es/2013/05/batalla-sierra-de-guadarrama-ricardo-de.html

 

“Señor director de EL SIGLO FUTURO.

ORENSE (Proente), Junio, 1º de 1889.

Muy señor mío y de mi particular afecto:

Convencido de los sentimientos de Vd. hacia todo lo que contribuya al bien espiritual de las almas, me tomo la libertad de poner en su conocimiento, por si juzga conveniente publicarlo en el periódico de su digno cargo, un maravilloso hecho que, si otra mejor pluma describiera, podría ponerse al lado de las más elevadas manifestaciones que diariamente estamos leyendo en EL SIGLO FUTURO, relativas a la celebración del XIII Centenario de la Unidad Católica. Desde el 8 de Mayo último, que en la parroquia de San Miguel de Soutopenedo se celebró la primera y primorosa función del Centenario, todos los días festivos, y casi en todas las parroquias de este Arciprestazgo de la Merca, procuraron imitarla. En una de las funciones se dio a conocer una voz que en tono exclamatorio dijo: “¡Si esto se hiciese por todos en el Campo de las Maravillas!”. Aunque en el acto ni se esplanó ni se propuso ponerla en ejecución, hizo tal eco entre los asistentes, que hiriendo sus corazones cual chispa eléctrica, los puso en disposición de obrar, y con sólo un Párroco haber pedido licencia y consejo para celebrar la función en la magnífica capilla de Nuestra Señora de las Maravillas en el día 22 del dicho Mayo, para efectuarlo el 30, día de la Ascensión, fue lo bastante para que se verificase Io que a continuación consigno.

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Santuario de As Maravillas

Obtenido el permiso del Licenciado Don José Iglesias, Párroco de San Miguel de Espinoso, en donde radica dicha capilla, y ofreciendo cooperar a tan laudable obra con todas sus fuerzas (hizo algo sobrehumano), pasé a la villa de Allariz el 24, y con sólo indicar al ínclito hijo de San Francisco de Paula, don Ricardo Rodríguez Rivas, el pensamiento, aceptó predicar en la función, verificándolo con tanta elocuencia y maestría como pudiera hacerlo el que más en la mayor población del mundo católico.

Creo que a todos, aunque el tiempo era corto (¡¡¡seis días!!!) les pareció un año, por el gran deseo de presenciar tal acto. Apareció la aurora del 30, y las campanas de todas las iglesias en el radio de dos muy largas leguas, anunciaban la solemnidad del día. Cada parroquia emprendió su viaje al centro en la hora que juzgó necesaria para llegar a tiempo. Las más cercanas esperaban por las más lejanas, y fueron formándose gruesos grupos, que cantando desde la salida del Santísimo Rosario y varías coplas de la Misiones, llegaron a las alturas que coronan el lugar del santuario a las once de la mañana.

Bajaron al centro, entrando por tres partes, tres gruesas procesiones que, colocándose frente al altar formado en la parte posterior de los muros del grandioso templo, presentaba una visión arrebatadora. El campo es espaciosísimo. Pueden, sin exageración, maniobrar treinta mil hombres en simulacro de guerra, dejando sitio seguro para otros tantos espectadores y sin peligro.

La capilla está rodeada de robles y de seculares pinos. El altar, lujosamente formado por él señor Abad de Espinoso, y el de Santa Eulalia de Anfeoz, ayudados por los sacerdotes de sus parroquias, contuvo en lugares a propósito las varias preciosas imágenes que de las parroquias salieron en procesión. Al frente de este peregrino altar se hallaba la casi total gente de veinte y tres parroquias, presididas por sus Párrocos y sacerdotes, y muchísima gente que concurrió de otras parroquias lejanas que no se avisaron. Todo este inmenso gentío se hallaba rodeado de cuarenta pendones, cuarenta banderas, algunas con el lema “¡Viva el Papa!”, “¡Viva la Unidad Católica!”, treinta cruces, muchos estandartes y bonitos ramos.

Varios jóvenes, por ver y oír mejor el sermón, trepando por las gruesas ramas, se subieron a los árboles de enfrente, habiendo alguno de éstos que contenía cincuenta personas. De dos leguas de distancia llegó el señor Abad de Queiroás con varios coros de hijas de María, y tres de ellas representaban las tres virtudes, Fe, Esperanza y Caridad, y colocadas en la escalinata que daba acceso al altar, formaba una maravillosa perspectiva. Cuando estaba ultimándose la colocación de personas y cosas, un gran murmullo nos hizo mirar hacia la izquierda, y era procedido de la llegada del nunca bien ponderado señor Abad de Parderrubias*, capitaneando una gruesa procesión precedida de varios coros de hijas de María, montado en su yegua, y permaneciendo en este estado hasta dejar unida su gente a la que ya estaba colocada. No fue solo a mí a quien se le ocurrió, con tal visita, la frase “Santiago y Cierra España”. Se dio principio a la solemne Misa, cantada por preciosas voces y acompañada por música magnífica. A su tiempo subió al pulpito el predicador, y después de exponer el objeto de la reunión y de dividir su sermón en dos partes:

1º Celebración del XIII Centenario de la proclamación de la Unidad Católica en España por el rey Recaredo, y confirmada por el Concilio de Toledo.

2º. Pedir a Dios nuestro Señor la restauración de la misma, hoy conculcada por las leyes, que autorizan la libertad de cultos y todo género de libertades infernales; probó en largo discurso con hechos históricos, antiguos y contemporáneos, los inmensos favores y gracias que han hecho a España la mayor de las naciones, al calor de la Unidad Católica, protegida por los reyes, y los aterradores males que acarreó y sigue acarreando con la protección de gobiernos impíos.

Probó también que el Liberalismo es la recopilación del Protestantismo, racionalismo e indiferentismo, así como de todas las herejías desde los primeros hasta el actual siglo. Estuvo admirable. Concluyó con la lectura de la indulgenciada oración “Omnipotente Dios…” diariamente regalada por Vd., encomiando su lectura, y coronó la obra con una atronadora pero suavísimo voz diciendo: ¡¡Viva el Papa León XIII!!, ¡¡Viva la Unidad Católica!!, ¡¡Viva la Virgen de las Maravillas!!, ¡¡Reine Jesucristo en todo el mundo!! Que, contestadas entre sollozos por la mayor parte de los concurrentes, presentó un magnífico cuadro de alegría y fervor.

No porque, señor director, haga especial mención de cuatro o cinco Párrocos, es mi ánimo ocultar los deseos y magníficos hechos de todos los demás, salvo la insignificancia, sin duda por imprescindibles ocupaciones, de las faltas de asistencia de algunos, sino porque me haría interminable. ¿Cómo ocultaría el celo del señor Arcipreste, D. Camilo Enríquez, Párroco de la Merced? ¿Cómo me olvidaría de la cooperación de los dignísimos Párrocos de San Victorio de Soutomayor, Santa Comba, Pereyra, Sabucedo, Entranbarrios, Penela, Barja, Bobadela, los dos Urrós San Mamed y Santa Eulalia, Olás, Corvillón, Mezquita y Rabal, representadas respectivamente te por los incansables y fervorosos sacerdotes D. José Saborido y D. Emilio Fernandez Atrio? ¿Cómo no consignaría los nombres y hechos de los demás dignos sacerdotes don Paulino, que a dos leguas de distancia fue con Misa, por si hacía falta, y la celebró también solemnemente antes de la principal; de don José González, de ésta, que tuvo que privarse de presenciar tan magnífico suceso por sustituir al predicador en una Misa solemne para lo que estaba comprometido D. Ramón Quintayros, D. Antonio Álvarez y otros muchos que no recuerdo, visto el celo que han desplegado para solemnizar la función?

El ayuntamiento, no sólo correspondió a la súplica de que mandase una comisión, sino que asistió en masa, y llamó guardias para la custodia del orden, que no se alteró en lo más mínimo, a pesar de la concurrencia, cooperando a esta obra afectuosamente el vecino y empleado D. Javier Blanco, a todos los que les damos las más rendidas gracias. Aún hay, señor director, fe en Israel. Si todos los que deseamos la restauración de la Unidad Católica obramos como deseamos, o mejor dicho, trabajamos eficazmente, con la ayuda de Dios, protección de José y María, y la de Santiago y Santos de España, podremos esperar ver la coronación de nuestros deseos. Mil veces sea Dios alabado y bendito por todo cuanto hemos recibido, estamos recibiendo y esperamos recibir; pero especialmente por haber coronado nuestros pequeños esfuerzos con tan prodigiosas obras.

Anticipa a Vd. las gracias, señor director, y le autoriza para publicar este tosco escrito, añadiendo o quitando todo lo que juzgue oportuno, su atento servidor Capellán y suscriptor, Q. B. S. M.,

JOSÉ ALVAREZ”.

El Siglo Futuro, 11 de junio de 1889.

*Se presupone que el abad en cuestión es don Manuel Belvís.


Referencias

Fernández-Escudero, A. (2012). El XVII Marqués de Cerralbo (1845-1922). Iglesia y Carlismo, distintas formas de ver el centenario de la Unidad Católica. Studium. Revista de Humanidades, 18, 125-154.

Fernández-Escudero, A. (2012). La contracelebración carlista del centenario de la Revolución Francesa.  Hispania Sacra, LXVI, 661-687.

E9. Noticias de Sociedad de Parderrubias siglo a siglo. Por Juan Carlos Sierra Freire

En otro artículo hicimos referencia a aquellos hechos relacionados con Parderrubias que aparecieron en las páginas de sucesos de la prensa escrita hasta mediados del siglo pasado. En esta ocasión traemos un listado de noticias publicadas en distintos medios de comunicación relativas a la vida social de la parroquia, que también las hubo. La lista se inicia en el siglo XVI y termina  con los hechos más actuales. Como es lógico, la lista está incompleta y se irá actualizando a medida que vayamos teniendo acceso a otros hechos documentados.

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A Touza
  • 1596: El 25 de octubre fallece el párroco de Parderrubias, Juan García Andrés de la Calle, natural de Huércanos (La Rioja), siendo enterrado en la propia iglesia parroquial (http://desdehuercanos.blogspot.com.es/2014/09/juan-garcia-fundador-de-una-obra-pia.html).
  • 1702: El 7 de julio es bautizado Francisco de las Casas, vecino de Nigueiroá, posterior tatarabuelo de Don Pedro Casas y Souto, quien llegó a ser Obispo de Plasencia (Biografía de Don Pedro Casas y Souto. Madrid: Imprenta de San Francisco de Sales).
  • 1867: El párroco de Santa Eulalia de Parderrubias denuncia al Ayuntamiento el gran estorbo que ocasiona para las procesiones y demás servicios públicos el balcón de la casa propiedad de José Resvie (Boletín Oficial de la Provincia de Segovia, 1 de marzo de 1867).
  • 1889: Macroacto religioso, en el campo de As Maravillas, con el objeto de celebrar el XIII Centenario de la Unidad Católica y, de paso, arremeter contra “los males y las desgracias del Liberalismo”. Está presente un importante séquito de la Parroquia de Parderrubias (El Siglo Futuro, 11 de junio de 1889). [Noticia ampliada en la entrada E10 de este Blog].
  • 1889: Don Manuel Belvis, Párroco de Parderrubias, publica una carta en contra el monumento al apóstata Giordano Bruno (El Siglo Futuro, 23 de diciembre de 1889). [Noticia ampliada en la Sección de Noticias y acontecimientos históricos de este Blog].
  • 1890: Asignación de la plaza de maestro de Parderrubias a doña Matilde Quintas Cid (El Magisterio Gallego, 25 de agosto 1890).
  • 1891: Se cita a doña Elvira Álvarez Vilata para que comparezca a su puesto de maestra de la escuela mixta de Parderrubias. Se encuentra en paradero desconocido (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 8 de agosto de 1891).
  • 1894: Se nombra a doña Dolores Rodríguez Pérez como maestra de la escuela de Parderrubias (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 12 de febrero de 1894).
  • 1896: Se hace pública la lista de vecinos de Parderrubias, propietarios de las fincas que en todo o en parte serán ocupadas con las obras de la carretera de Orense a Portugal (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 20 de julio de 1896; Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 21 de julio de 1896). [Noticia ampliada en la Sección de Noticias y acontecimientos históricos de este Blog].
  • 1900: Nombramiento de doña Matilde Seara como maestra de Parderrubias (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 8 de junio de 1900).
  • 1903: Nombramiento de don Antonio Rollón como maestro de Parderrubias (La Correspondencia Gallega, 6 de octubre de 1903).
  • 1907: Nombramiento de don Cesáreo Pérez Rodríguez como maestro de Parderrubias (El Correo de Galicia, 9 de abril de 1907).
  • 1907: Visita del Obispo de la Diócesis a Parderrubias con el objeto de administrar el sacramento de la Confirmación (La Correspondencia Gallega, 18 de abril de 1907).
  • 1915: Expuesto en uno de los escaparates de la Casa Bravo, en la calle del Príncipe de Vigo, un magnífico retablo con dos estatuas religiosas, procedente de los grandes talleres de escultura religiosa José Garrido y Hermanos, de Parderrubias (El Progreso, 10 de agosto de 1915).
  • 1916: El Excmo. Sr. Obispo de la Diócesis ha encargado de explicar la cátedra de Latín y Humanidades al Sr. Don Adolfo Outumuro Outumuro (El Correo de Galicia, 6 de octubre de 1916).
  • 1923: Los jefes y oficiales del Batallón de Cazadores de Orense visitan los importantes talleres de escultura religiosa que tienen los hermanos Garrido en Parderrubias (Vida Gallega, 20 de noviembre de 1923).
  • 1924: Fallece en Parderrubias don Adolfo Outumuro Outumuro, cura ecónomo de la Parroquia (Vida Gallega, 20 de mayo de 1924).
  • 1926: Toma posesión de maestro de la escuela de Parderrubias don Félix S. del Moral Biempiea (El Heraldo Gallego, 25 de julio de 1926).
  • 1927: Colocación de la primera piedra de la Escuela de Parderrubias (La Zarpa, 13 de enero de 1927). [Noticia ampliada en la Sección de Noticias y acontecimientos históricos de este Blog].
  • 1928: Coincidiendo con la fiesta de San Antonio, el culto y entusiasta maestro de Quintela de Leirado fue con los niños de la escuela a esperar el nuevo San Antonio adquirido en los acreditados talleres de Parderrubias (El Pueblo Gallego, 22 de febrero de 1928).
  • 1928: Inauguración de la Escuela de Parderrubias (La Zarpa, 14 de agosto de 1928). [Noticia ampliada en la Sección de Noticias y acontecimientos históricos de este Blog].
  • 1929: Segundo premio, valorado en 20 pesetas, al novillo de José Garrido, de Parderrubias, en el Concurso Provincial de Ganados, en los festejos de Corpus de Orense (El Pueblo Gallego, 28 de mayo de 1929).
  • 1933: Los Garrido, en Parderrubias, celebran en su casa solariega la fiesta de la patrona de la casa, la Virgen de Lourdes. Hubo misa solemne en el oratorio en la que la Banda de Música de la Manchica interpretó temas de Perosi. A continuación se sirve una suculenta comida a cerca de cien invitados. Se termina por la tarde con una fiesta popular en los patios de la fábrica de escultura (La Región, 30 de julio de 1933).
  • 1936: Las niñas de Parderrubias entregan al Gobernador trece jerseys de punto realizados por ellas con ayuda de sus maestras (La Región, octubre de 1936).
  • 1937: Se reabre al culto la iglesia parroquial de Barbadás que había sido incendiada el Jueves Santo de 1936. Los Escultores de Parderrubias, Hermanos Garrido, regalaron la imagen de San Juan Bautista, patrono de la Parroquia (La Región, 31 de octubre de 1937).
  • 1939: La prueba ciclista Orense-Celanova-Allariz-Orense pasa por Parderrubias a las 5 de la tarde. El pelotón cruza el pueblo liderado por Julio Carrasco Rojo (La Región, 10 de junio de 1939).
  • 1940: La carrera ciclista “Gran Premio de Corpus” pasa por Parderrubias bajo una lluvia torrencial (La Región, 28 de mayo de 1940).
  • 1940: Nombramiento de don José Rodríguez Barreiros como párroco de Parderrubias (Boletín Oficial Eclesiástico del Obispado de Orense, 9 de octubre de 1940).
  • 1941: Mercedes Seara Outumuro obtiene el tercer premio, valorado en 100 pesetas, en la categoría de novillas en el Concurso Provincial de Ganado Vacuno (La Región, 8 de noviembre de 1941).
  • 1942: Confirmación en el cargo de maestro de Parderrubias a don José Rodríguez Portela (La Región, 16 de enero de 1942).
  • 1942: Anuncio de los tradicionales festejos de Corpus en Parderrubias (La Región, 29 de mayo de 1942). [Noticia ampliada en la Sección de Fiestas, tradiciones y costumbres de este Blog].
  • 1942: Fallece el seminarista, natural de Parderrubias, Manuel Grande Seara (La Región, 26 de septiembre de 1942).
  • 1948: El párroco don José Rodríguez Barreiros dona 1.000 pesetas, recaudadas en la Parroquia, como donativo para la construcción del nuevo seminario de Orense (La Región, 18 de junio de 1948).
  • 1954: En la entrevista realizada al Rector del Seminario Divino Maestro de Orense (Manuel Gil Atrio), éste afirma que la parroquia de la provincia que cuenta con un mayor número de seminaristas es la de Parderrubias, junto con la de la Santísima Trinidad, 13 cada una de ellas (La Región, 18 de marzo de 1954).
  • 1961: Don Felisindo Grande Seara publica su novela Don Proleterio y Valdomino, en la que un trabajador de ideología marxista lucha contra el capitalismo.
  • 1963: La escuela de Parderrubias obtiene el sexto puesto en la Sexta Edición del Concurso “La mejor escuela” en la que participaron 237 escuelas de toda la provincia de Ourense. Únicamente es superada por las escuelas de San Clodio, Verín, Celanova, Carballiño y Boborás (El Pueblo Gallego, 14 de julio de 1963).
  • 1963: Se celebran en Parderrubias los solemnes funerales por el eterno descanso de don Nicanor Lorenzo Sueiro, industrial que contaba con muchas amistades en Vigo (El Pueblo Gallego, 27 de diciembre de 1963).
  • 1964: Don Isolino Camba Casas, maestro de la escuela de Parderrubias, es premiado con 10.000 pesetas en la inauguración del curso 1964/65. El premio es entregado por el Ministro de Educación Nacional en Pontevedra (El Pueblo Gallego, 30 de agosto de 1964).
  • 1965: Se casan en Parderrubias los jóvenes Paulino Sierra Fernández y Aurora Freire Seara (La Región, 5 de agosto de 1965).
  • 1974: El Decreto 2318/1974 de 20 de julio declara de utilidad pública la concentración parcelaria de la zona de Parderrubias (Boletín Oficial del Estado, 19 de agosto de 1974).
  • 1975: Se aprueba el plan de mejoras territoriales y obras de la zona de concentración parcelaria de Parderrubias: red de caminos, red de saneamientos y eliminación de lindes (Boletín Oficial del Estado, 13 de junio de 1975).
  • 1977: Se aprueba el plan de obras de red de caminos y roturación de monte bajo en la zona de concentración parcelaria de Parderrubias (Boletín Oficial del Estado, 2 de agosto de 1977).
  • 1982: Concluye el proceso de la concentración parcelaria con la entrega de los títulos de propiedad de las fincas concentradas (Boletín Oficial de las Cortes Generales, 5 de marzo de 1982).
  • 2007: Fallece Monseñor Miguel Anxo Araújo, obispo emérito de Mondoñedo-Ferrol y miembro numerario de la Real Academia Galega. Su primera misa la había oficiado en Parderrubias en el año 1945 (La Región, 23 de julio de 2007).
  • 2008: Inauguración oficial de las obras de recuperación del paraje de A Chousiña (La Región, 13 de agosto de 2008).
  • 2009: Laura PS crea el Grupo de Facebook “A min tamen me gusta Parderrubias” bajo el lema “Un lugar precioso con xente auténtica de verdade, onde sempre que marchas tes ganas de voltar, e cando voltas tes ganas de non marchar”, constituyéndose en un punto de encuentro para vecinos, y enamorados de Parderrubias, de distintas generaciones repartidos por muchos lugares de la geografía española, de Europa, América y Oceanía (https://www.facebook.com/groups/50364541178/).
  • 2015: Juan Carlos Sierra Freire crea el grupo Mozos de Parderrubias con el fin de mantener y consolidar lazos de unión entre mozos de varias generaciones a los que el destino no les permite coincidir todo lo que quisieran. A mediados del año 2016 el grupo cuenta con 72 miembros.
  • 2015: Los Profesores Sierra Freire y Fernández Seara crean el Blog “Parderrubias. Parroquia de Santa Olaia” con el fin de que constituya un centro de documentación, relacionado con Parderrubias, abierto a todo tipo de colaboraciones documentales (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/).
E8. Don José Manuel Fernández Rúas: impulsor de la modernización de Parderrubias. Por Manuel Outumuro Seara

E8. Don José Manuel Fernández Rúas: impulsor de la modernización de Parderrubias. Por Manuel Outumuro Seara

Las generaciones más recientes de Parderrubias hemos escuchado en múltiples ocasiones el nombre de Don Manuel Rúas asociado a un cambio de ciclo y a la llegada de la modernidad a la Parroquia. Las generaciones que precedieron a la nuestra tuvieron la oportunidad de ser, junto a él, parte activa de ese proceso en la década de los años sesenta.

A pesar de la terrible dictadura que padecíamos, la España de los años sesenta empezó a experimentar algunos cambios sociales muy significativos como consecuencia de la ligera apertura que se estaba produciendo. Cualquier innovación que se produjese, por pequeña que fuese, se hacía más llamativa en poblaciones pequeñas, tradicionales y arraigadas en la moral y las costumbres del pasado, como era el caso de Parderrubias en los años sesenta. Todo cambio requiere de un impulsor, un líder, que a pesar de las enormes reticencias y dificultades, muestra capacidad para llevar a la práctica sus ideales. Esa persona que cambió Parderrubias fue Don José Manuel Fernández Rúas, conocido por todos como Don Manuel Rúas.

En esta colaboración para el Blog, Manuel Outumuro Seara, vecino de Parderrubias y amigo de Don Manuel, describe mejor que nadie la figura de Don Manuel Rúas y todo lo que supuso su breve, pero fructífero, paso por la Parroquia.

Muchas gracias, Manolo, por este brillantísimo aporte, que nos ayuda a conocer de primera mano una etapa de nuestra historia y así poder reconocer la figura de un cura que será siempre bien recordado.

Juan Carlos Sierra Freire


Nota. Dado que el documento ha sido escrito originalmente en gallego, éste ha sido traducido, apareciendo primero en gallego y, justo a continuación, en castellano.

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Fachada de la Iglesia de Parderrubias

Don José Manuel Fernández Rúas: impulsor da modernización de Parderrubias. Por Manuel Outumuro Seara

Coñecido por todos como Don Manuel Rúas, párroco de Parderrubias entre os anos 1962 e 1967. De aspecto fráxil, alegre, con ollos agudos e unha mirada limpa a través dos seus lentes, de verbo fácil e rápido, bo conversador, memoria impresionante, espléndido, cosmopolita, nada encorsetado, de pensamento libre e ilustrado, crente mais non dogmático, comprometido coa xente e en especial cos máis desfavorecido. Deste xeito, é como se pode definir este cura de 82 anos nacido na comarca do Carballiño, que lle tocou vivir na súa etapa moza unha das épocas máis penosas da nosa historia recente, pero que tivo o don maila sabedoría de sabela interpretar e de facerlle a vida máis doada a todos aqueles que tiveron e tivemos a sorte de coñecelo e tratalo.

Chegou a Parderrubias alá polo ano 1962 xunto coa súa inseperable irmá “Maruja”, recén saído do forno como quen di xa que, cos seus 29 anos, só lle dera tempo de facer parada e fonda preto de 3 anos na parroquia de Fátima. Viña para substituír ao coñecido como “cura vello” Don José, que debido a súa idade mailos seus achaques retirouse para súa terra de Allariz. Os seus primeiros recordos lembran a situación de atraso e de miseria daquela primeira parroquia do rural (en contradicción coas abundantes “caixas fortes” instaladas entre as pedras das paredes das palleiras) interiorizando como lembranza simbólica de todo aquel mundo a foto fixa da xente andando de noite co candil e co fachuco para alumearse polos camiños e carreiras. Daquela foi cando se decatou da cal debía ser a súa misión neste lugar.

Traía nun dos ocos da súa alforxa vital as ensinanzas eclesiásticas dun Seminario ríxido, clásico e culto, aderezado co tremendismo relixioso daquela época, mais no outro oco da alforxa, e como se fora para compensar, viña toda a ilusión dun cura xove disposto a romper con “corsés” e dogmatismos, e facer a súa Igrexa máis humanizada, tratando de influír directamente na realidade social daquela parroquia rural, atávica, chea de supesticións e mitos, que ben parecían recrear algúns dos episodios da propia Idade Media.

Aquela bocalada de aire fresco, osixenou as relacións sociais e de convivencia dos veciños da parroquia, aínda que, por outra banda, arrefriou algúns dos seus colegas do arciprestazgo instalados no inmovilismo e no status-quo establecido que non entendían tanto empeño e entusiasmo para rachar aquela situación de atraso que estaban a vivir moitos daqueles labregos. Total, ¿para qué?

Polo tanto, a idea de axuda, de modernización, de rachar con mitos e supersticións, de servir a xente, de culturizar, de sacar do atraso e da miseria, de abrir novos horizontes aos nenos e xente moza foron as metas que se marcou Don Manuel ao seu paso pola nosa parroquia. Neste afán de cambio e mellora da calidade de vida da veciñanza mostrouse decidido e eficaz, mais non temerario, tal e como se caracteriza aos prudentes, tendo que deixar para mellor ocasión e seguir consentindo, moi ao seu pesar, tradicións tales como cobrar os responsos, coller o millo e mailo trigo que os veciños lles levaban ofrecidos aos santos ou a “paga” en especies que lle daban ao cura.

Nesta tarefa de modernización e compromiso coa xente, en especial cos nenos e nenas, contou cun aliado inestimable, o “Señor Maestro” Don Isolino Camba (que merece capítulo á parte, e así se fará na sección de Persoas relevantes do Blog) facendo un tándem perfecto. Como lle gusta recordar a súa consigna: “Isolino ti aquí e eu alá”, ao referirse a que a el lle tocaba pedir e influenciar nas autoridades civis e eclesiásticas da época en Ourense  e a Don Isolino mobilizar e motivar a xente para que asumiran e colaboraran nas melloras que tentaban implantar.

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Don Isolino Camba e Don Manuel Rúas. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara

Así lembra,  aínda con amargura, cando o deixou plantado o Xefe de Colonización Agraria de Ourense logo de terlle prometido facer unha balsa coa súa canalización de auga para mellorar o regadío e ter a tódolos homes armados con petas e sachos para recibilo e poder comenzar a obra. Pero como non hai mal que por ben non veña, conseguiu outra axuda para levar a auga dende a fonte do Outeiro e facer un tanque na Aldea para non ter que ir buscala ao río da Chousiña.  Recorda tamén con orgullo cando o Delegado de Información e Turismo (utilizando a obrigatoria recomendación previa dun amigo) lle informou persoalmante dunha subvención que lle outorgaba para realizar o coñecido como “Tele-club”, lugar de encontro e reunión dos veciños. Foi alí onde moitos descubrimos xogos tan “raros” coma o parchís, as  damas ou o xadrez, e onde puidemos ver por primeira vez aquel aparato rectangular que ademais de escoitar, tamén podíamos ver aos que estaban falando, e que entraba nas nosas vidas con tanta forza que recordo asombrado como a tía Elena lle respondía educadamente cun “buenas tardes” cando dende o outro lado da pantalla saudaba o presentador do telexornal. Outra das súas contribucións foi a das melloras na reitoral, aínda que tivo que custear parte da galería co seu arañeirado  peto; mais o que se lle resistiu foi a autorización do Señor Bispo (Rvdo. Ángel Temiño Sáiz) para facer un cuarto de baño, xa que dende a curia ourensá considerábano un luxo terreal, condenándoo a seguir tirando da trapela do sobrado cando tiña que relaxar os esfínteres e depositar directamente no curral.

Os nenos daquela descubrimos con ledicia que a catequese entraba mellor na “horta do cura” debaixo dunha cerdeira ca nos bancos da igrexa; ou que aquel “repoboado” onde nos obrigaban a ir ao monte coas vacas, ou buscar piñas e “candos”, tiña outro encanto cando o cura nos levaba de excursión ao Castro e zampabamos de xantar aquela rebanda de pan con sardiñas acompañadas coa aquela bebida que facía cóxegas na boca feita de sobres de “sanitex”; ou cando de mañanciña cantaba o galo e nos erguiamos desacougados por chegar primeiro á igrexa e poder gañar unha peseta que nos daba o Señor Abade por axudar á misa das sete; ou aqueles partidos de fubol que organizaba os domingos, onde puidemos ver por primeira vez un balón de coiro, dos de verdade, que segundo me lembra Don Manuel fora un regalo persoal de “Ibarreche” aquel porteiro famoso do Clube Deportivo Ourense da época prodixiosa dos 60, cando militaba en Segunda División, logo de perder unha eliminatoria da copa do Xeneralísimo contra a Unión Deportiva Salamanca.

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Equipo de fútbol de Parderrubias nos anos sesenta. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara

Non me quero esquecer do labor que levou a cabo tamén coa mocidade e coa xente maior. Dá fe desta prolífera tarefa o arquivo fotográfico que tiven a honra que me cedera no ano 2008 e que xa no seu día o dei a coñecer a toda parroquia no local da Asociación, quedando en exposición permanente, e que contribuíu a lubricar os nosos recordos. Así se fixeron famosas as súas obras de teatro interpretadas pola propia mocidade, repartindo os papeis segundo as características de cada quen; aquelas comidas na Chousiña onde nos xuntabamos as familias compartindo mesa e mantel con tódolos veciños; as carreiras de burros que se engalanaban para a ocasión, ou as de bicicletas que se facían pola estrada nacional sen permiso expreso das forzas da orde, para non ter que cortar o escaso tráfico da época; aqueles concursos de doces que facían as mulleres entre as localidades de Aldea, Barrio, Outeiro e Nigueiroa, e onde as nenas facían de espías para descubrir que cocían as rivais.

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Don Manuel Rúas con mozos e mozas de Parderrubias. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara
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Comida campestre en A Chousiña. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara

 

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Carreira de burros. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara
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Carreira de bicicletas. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara
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Concurso de doces. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara

Tamén recordo as excursións que facía cos maiores, chegando a medio financialas co seu propio peto (algunhas con ata 600 pts). Os maiores aínda lembran a feita a Vigo onde quedaron impresionados con aquelas cidades flotantes amarradas no porto, descubrindo alguns/has por primeira vez o mar e deixándose acariñar por aqueles aires que, segundo dicía o médico, abrían o apetito e eran bos para o reuma. A de Coruña onde as nosas nais e avoas escandalizábanse coa xente case espida que estaba na praia de Riazor, indicándolle a que, como cura, non mirara para aquelas “puercas” que só invitaban a tentación da carne; aínda que no fondo a tía María chegoulle a confesar: “D. Manuel, ¡e eu ía morrer sen coñecer mundo!”.

Como todo bo ten data de caducidade, o de Don Manuel non ia ser menos. A él non o colleu por sorpresa, xa que a súa andaina por Parderrubias era unha interinidade; e dicir, algo de paso. O Señor Bispo tiñalle destinado que debía pastorear na súa terra. E así foi, marchouse para Parroquia de Santa María de Arcos no Carballiño (terra de polbeiras) a ali leva exercendo a súa pastoral preto de 48 años que compaxinou con outras tarefas tales coma a de dar clases, xa que tamén fixo Maxisterio, tendo a honra de coincidir con el e intercambiar apuntes alá por finais da época dos 70. Actualmente,  e debido os seus ben levados 82 anos,aparte da Parroquia tamén presta auxilio espiritual nunha residencia de monxas ali no Carballiño.

Por toda esta historia viva, que eu non sería quen de recordar na súa totalidade (debido á miña escasa idade que tiña cando Don Manuel era párroco de Parderrubias) senón fora polo que me tivo contado xa de mozo a miña tía Maria (q.e.d) e polas longas e gratas conversas que levo tido con Don Manuel nestes últimos anos cando quedamos de cando en vez cuns bos amigos que temos en común, eu quero adicarlle este recordatorio a ese home, a ese cura bo e xeneroso, que, abofé, deixou forte pegada na Parroquia de Parderrubias e dun xeito notable contribuíu a engrandecer a súa historia e a ser o que hoxe é, tanto no seu contorno coma a súa xente.

Vaia a miña e a nosa gratitude para vostede.


VERSION EN CASTELLANO

Don José Manuel Fenández Rúas: impulsor de la modernización de Parderrubias. Por Manuel Outumuro Seara

Conocido por todos como Don Manuel Rúas, párroco de Parderrubias entre los años 1962 y 1967. De aspecto frágil, con vista aguda y una mirada limpia a través de sus gafas, de verbo fácil y ágil, buen conversador, impresionante memoria, espléndido, cosmopolita, nada encorsetado, de pensamiento libre e ilustrado, creyente, pero no dogmático, comprometido con la gente y, en especial, con los más desfavorecidos. Así es como se puede definir a este cura de 82 años, nacido en la comarca de Carballiño, que le ha tocado vivir en su juventud una de las épocas más penosas de nuestra historia reciente, pero que tuvo el don y la sabiduría de saberla interpretar y hacer la vida más fácil a todas aquellas personas que tuvieron o tuvimos la suerte de conocerle y tratarle.

Llegó a Parderrubias en el año 1962 junto con su inseparable hermana, Maruja, recién salido del horno, pues a sus 29 años solo había tenido tiempo para hacer una breve parada de tres años en la Parroquia de Fátima. Venía para sustituir al que conocíamos como “cura vello”, Don José, que debido a su edad y a los achaque se retiró a su tierra, Allariz. Sus recuerdos de esos primeros momentos reflejan una situación de atraso y de miseria en aquella su primera parroquia rural, en contradicción con las abundantes “cajas fuertes” instaladas entre las piedras de las paredes de los pajares. Un recuerdo simbólico de aquella sociedad en forma de foto fija es la gente yendo de noche con un candil o un hacho para alumbrarse por caminos y senderos. En ese momento se dio cuenta de cuál debería ser su misión en la Parroquia.

En uno de los huecos de su alforja vital traía las enseñanzas eclesiásticas de un Seminario rígido, clásico y culto, aderezadas con un tremendismo religioso propio de aquella época. En el otro hueco de la alforja, como si fuera para compensar, traía toda la ilusión de un cura joven dispuesto a romper con “corsés” y dogmatismos, y humanizar su Iglesia, tratando de influir directamente sobre la realidad social de aquella parroquia rural, atávica, cargada de supersticiones y mitos, que bien podrían recrear algunos de los episodios de la propia Edad Media.

Aquella bocanada de aire fresco oxigenó las relaciones sociales y la convivencia de los vecinos de la parroquia, aunque ello supusiese “resfriar” a algunos de sus colegas del Arciprestazgo, instalados en el inmovilismo y en el status quo establecido, y que no entendían tanto empeño y entusiasmo por romper con aquella situación de atraso que experimentaban muchos de los agricultores de esa época. Total, ¿para qué?

Por lo tanto, la idea de ayuda, de modernización, de acabar con mitos y supersticiones, de servir a la gente, de culturizar, de sacar del atraso y la miseria, de abrir nuevos horizontes a los niños y a los jóvenes fueron las metas que se marcó Don Manuel en su paso por la Parroquia, En este afán de cambio y mejora de la calidad de vida del vecindario se mostró decidido y eficaz, pero nunca temerario, tal como se caracteriza a los prudentes, teniendo que dejar para mejor ocasión y seguir consintiendo muy a su pesar tradiciones como cobrar por los responsos, recibir el maíz y el trigo que los vecinos le llevaban como ofrenda a los santos o como paga en especies por la labor de cura.

En esta tarea de modernización y compromiso con la gente, en especial con los niños, contó con un aliado inestimable, el “Señor Maestro”, Don Isolino Camba (al que dedicaremos un capítulo en la Sección de Personas relevantes del Blog), haciendo un tándem perfecto. Todavía recuerda su consigna de “Isolino, tú aquí y yo allá”, refiriéndose a que a él le tocaba pedir e influir en las autoridades civiles y eclesiásticas de la época en Ourense, mientras que Don Isolino debía movilizar y motivar a la gente para que asumieran y colaborasen en las mejoras que trataban de implantar.

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Don Isolino Camba y Don Ramón Rúas. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara

Así, todavía recuerda con amargura cuando le dio plantón el Jefe de Colonización Agraria de Ourense, después de haberle prometido la construcción de una balsa con su correspondiente canalización de agua para mejorar el regadío, estando los hombres del pueblo preparados con picos y azadas para recibirlo y empezar inmediatamente la obra. Pero como no hay mal que por bien no venga, consiguió otra ayuda para llevar el agua desde la fuente del Outeiro y hacer un tanque en la Aldea, para que de este modo los vecinos no tuvieran que ir a buscarla al río de A Chousiña. Don Manuel recuerda también con orgullo al Delegado de Información y Turismo, que, después de emplear la obligatoria recomendación previa de un amigo, le informó personalmente de una subvención que le otorgaba para construir el Teleclub, lugar de encuentro y reunión de los vecinos. Fue aquí donde muchos descubrimos juegos tan “raros” como el parchís, las damas o el ajedrez, y donde pudimos ver primera vez aquel aparato rectangular que además de escuchar, también podíamos ver a los que hablaban, y que entraba en nuestras vidas con tanta fuerza que recuerdo asombrado como la tía Elena le respondía educadamente con unas “buenas tardes” cuando desde el otro lado de la pantalla saludaba el presentador del telediario. Otra de las contribuciones de Don Manuel fueron las mejoras realizadas en la casa rectoral, a pesar de que tuvo que costear parte de la galería con su hucha cargada de telarañas. Pero lo que se le resistió fue la autorización del Señor Obispo (Rvdo. Ángel Temiño Sáiz) para construir un cuarto de baño, ya que desde la curia ourensana lo consideraban un lujo terrenal, condenándolo a seguir tirando de la trampilla del piso cuanto tenía que relajar los esfínteres depositando directamente en el corral.

En aquel tiempo los niños descubrimos con alegría que la catequesis entraba mejor en la Huerta del Cura, debajo de un cerezo, que en los bancos de la iglesia, o que aquel repoblado a donde nos obligaban a ir con las vacas “al monte” o a buscar piñas y leña tenía otro encanto cuando el cura nos llevaba de excursión al Castro y zampábamos de almuerzo una rebanada de pan con sardinas acompañada de aquella bebida hecha a base de sobres de “sanitex” que producía cosquillas en la boca. O cuando al alba cantaba el gallo y nos levantábamos inquietos por llegar el primero a la iglesia y así poder ganar una peseta que nos daba el Señor Abad por ayudar a misa de siete. O aquellos partidos de fútbol que organizaba los domingos, en los que pudimos ver por primea vez un balón de cuero, de los de verdad, que tal como recuerda Don Manuel, había sido un regalo personal de Ibarreche, aquel portero famoso del Club Deportivo Ourense de la época prodigiosa de  los años sesenta, cuando militaba en Segunda División, después de perder la eliminatoria de Copa del Generalísimo contra la Unión Deportiva Salamanca.

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Equipo de fútbol de Parderrubias en los años sesenta. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara

No me quiero olvidar de la labor que también llevó a cabo con la juventud y la gente mayor. De esta prolífera tarea da fe el archivo fotográfico que tuve el honor de que me cediera en el año 2008 y que ya en su día lo di a conocer a toda la Parroquia en el local de la Asociación, quedando en exposición permanente y que contribuyó a lubricar nuestros recuerdos. Así, fueron famosas sus obras de teatro interpretadas por los mozos y mozas del pueblo, distribuyéndose los papeles en función de las características de cada cual. Aquellas comidas en A Chousiña, en donde nos reuníamos las familias compartiendo mesa y mantel todos los vecinos. Las carreras de burros que se engalanaban para la ocasión, o las de bicicletas que se hacían por la carretera nacional sin permiso expreso de las fuerzas del orden para no tener que cortar el escaso tráfico de la época. Los concursos de dulces que hacían las mujeres de A Aldea, Barrio, Outeiro y Nigueiroá, y en los que las niñas ejercían de espías para descubrir que preparaban las rivales.

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Don Manuel Rúas con mozos e mozas de Parderrubias. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara

 

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Comida campestre en A Chousiña. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara

 

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Carrera de burros. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara
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Carrera de bicicletas. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara
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Concurso de tartas. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara

También recuerdo las excursiones que hacía con las personas mayores, llegando a cofinanciarlas con su propia hucha, alguna hasta con 600 pesetas. Los mayores aún recuerdan la que se hizo a Vigo, en donde quedaron impresionados con aquellas ciudades flotantes amarradas en el puerto, descubriendo algunos y algunas el mar por primera vez, dejándose acariciar por aquella brisa que, tal como decía el médico, abría el apetito y era buena para el reuma. Y la excursión a Coruña, en donde nuestras madres y abuelas se escandalizaban con las personas casi desnudas que tomaban el sol en la playa de Riazor, indicándole a Don Manuel que como cura no mirara a aquellas “cochinas” que solo invitaban a la tentación de la carne. De todas maneras, tía María le llegó a confesar: “Don Manuel, ¡y yo iba a morirme sin conocer mundo!”

Como todo lo bueno tiene fecha de caducidad, lo de Don Manuel no iba a ser menos. A él no le cogió por sorpresa, ya que su paso por Parderrubias era una interinidad, algo de paso. El Señor Obispo le tenía preparado como destino pastorear en su tierra. Y así fue, se marchó para la Parroquia de Santa María de Arcos en la comarca de Carballiño (tierra de pulpeiras), y allí sigue ejerciendo su pastoral desde hace 48 años, la cual compaginó con otras actividades como la de dar clases, ya que también hizo Magisterio, teniendo uno la honra de coincidir con él e intercambiar apuntes allá por finales de los años setenta. Actualmente, y debido a sus bien llevados 82 años, aparte de la Parroquia también presta auxilio espiritual en una residencia de monjas en Carballiño.

Por toda esta historia viva, que yo no sería quien de recordar en su totalidad (debido a mi edad cuando Don Manuel fue párroco de Parderrubias) sino fuera por lo que me ha contado, ya de mozo, mi tía María (q.e.d.) y por las largas y gratas conversaciones que vengo teniendo con Don Manuel en estos últimos años cuando quedamos de vez en cuando con unos buenos amigos comunes, quiero dedicar este recordatorio a este hombre, a este cura bueno y generoso, que sin lugar a dudas dejó una fuerte huella en la Parroquia de Parderrubias y de una manera muy notable contribuyó a engrandecer su historia y a ser lo que hoy es, tanto en su contorno como en sus gentes.

Mi gratitud, nuestra gratitud para usted.