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E48. Una excursión a Parderrubias en el año 1915. Por Juan Carlos Sierra Freire

E48. Una excursión a Parderrubias en el año 1915. Por Juan Carlos Sierra Freire

El 15 de febrero de 1910 iniciaba su andadura el periódico ourensano La Región. A partir de los dos artículos que el cronista Suárez López (1915a, 1915b) publica en dicho diario los días 1 y 2 de julio de 1915, narrando el viaje que realiza a Parderrubias en junio de ese año (“Excursión a Parderrubias”), con motivo de la festividad del Sagrado Corazón de Jesús, vamos a viajar al Parderrubias de esos años.

En esa época, España estaba dominada por el “turnismo” y el caciquismo de los partidos Conservador y Liberal que apoyaban la Monarquía de Alfonso XIII. Perdidos los territorios de ultramar, el país se ve abocado a la Guerra de África (1911-1927) como consecuencia de la sublevación de las tribus del Rif en contra del colonialismo, acabando el conflicto de la peor manera posible para los intereses nacionales con el Desastre de Annual. Nuestros abuelos se vieron envueltos en dicha contienda y África era un destino nada deseable para realizar el Servicio Militar. El caciquismo funcionaba a las mil maravillas en Galicia, en donde entre 1902 y 1923 (es decir, ¡durante 21 años!) los partidos Socialista, Reformista, Carlista y Galleguista consiguieron un solo diputado en Cortes. Este sistema “…era el único instrumento a disposición del campesinado gallego que le garantizaba resoluciones judiciales favorables, contribuciones más benignas, concesiones de licencias, exenciones del servicio militar, estudios de algunos miembros de la familia, ascensos en las carreras, etc.” (Barreiro Fernández, 1991, p. 39). Este sistema corrupto sería fuertemente criticado por intelectuales, primero, y por obreros y campesinos, más tarde. El anticaciquismo agrario alcanzaría su máxima expresión con la figura del cura ourensano Basilio Álvarez:

Aquí existen millones de hombres honrados que sufren, que han hambre y sed de justicia, que tienen sobre sus hombros la maldición del foro, que pesa sobre sus frentes el escarnio del cacicuelo y sobre sus conciencias el atraco de su voluntad” (Alvarez, 1913, p. 37).

Castelao_Galicia Diario de Vigo 2gosto1922
Viñeta de Castelao en “Galicia: Diario de Vigo” del 2 de agosto de 1922

Este sistema electoral se deja entrever en el contenido de una carta publicada el 7 de abril de 1914 en el diario católico lucense La Voz de la Verdad, y una semana después en el periódico tradicionalista madrileño El Correo Español, que es firmada por varios vecinos de Parderrubias y va dirigida al parlamentario carlista Juan Vázquez de Mella y Fanjul:

Excmo. Sr. Los admiradores con que V. E. cuenta en este municipio de la Merca, se consideran obligados a darle cuenta de su proceder en la pasada contienda electoral. No acudimos a las urnas, obedeciendo nuestra reserva a la premura del tiempo, a la falta de organización y a estar tomadas las posiciones por el bando opuesto. Juzgamos que el nombre del excelso tribuno debe ir siempre asociado a ruidosos triunfos, y una votación, aunque nutrida, nos pareció ofrenda muy pequeña para un hombre de tantos prestigios. Sufre la raza intensa crisis, pero vuestro nombre esclarecido tiene la virtud de producir una reacción atentadora. Esperamos confiadamente no desista de nuestra representación, y en justa correspondencia cuente con el cariño y votos de todos los hombres dignos, que son los más. Nuestra honradez será fiadora de nuestras promesas. Reiterándole nuestra consideración tiene la orden de ponerse a las órdenes de V. E., el párroco de Parderrubias y arcipreste Benito Garrido; José Garrido y hermanos, escultores de Parderrubias; Germán Seara, propietario; Manuel Fernández y Compañía; Modesto Lorenzo, presbítero; Gerardo Castro, párroco de la Merca; Eladio Pereiro, párroco de la Mezquita; Darío Sousa, párroco de Faramontaos; José Casas, comerciante; Nicanor Lorenzo, industrial; José María Garrido, propietario; Benito Iglesias, presbítero de Parderrubias; Adolfo Garrido, industrial; Francisco Iglesias, propietario; Nicasio Magdalena, párroco de Corbillón; Jenero Cid Vispo, coadjutor de Zarracós; Antonio A. Espinosa, párroco de Proente; Emilio Dapía, párroco de Olás; Abelardo Fernández Basalo, presbítero de Zarracós; Francisco Fernández, propietario; Camilo F. Míguez, propietario”.

En este contexto social, vamos a realizar una excursión a Parderrubias del año 1915, época en la que inexcusablemente hay que hacer referencia a la figura de los Hermanos Garrido (Os Escultores de Parderrubias).

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Excursión a Parderrubias

El día estaba espléndido; la luz del sol caracoleaba graciosamente sobre los muros y techumbres y los guijarros del camino, y el firmamento ostentaba el ropaje, no de los valles umbrosos, ni de las airosas colinas, no de los prados floridos, ni de las pintadas aves, sino el de los cielos claros, radiantes, deslumbradores; el purísimo azul en toda su diafanidad y tersura, sin el menor celaje, símbolo expresivo de la limpieza sin par de la Concepción de María.

Apenas transcurrieron veinte minutos, y ya mi cuca me había transportado a Matusiños, residencia señorial de mi amigo, el humorístico hermano Felipe. Tras un breve descanso, y atravesando unos maizales que lagrimeaban el rocío de la noche, emprendimos en amena charla la ascensión al monte, orillando un arroyo, por áspera pero agradable cuesta que va serpenteando o en zig-zag, gargantada en la mitad por enormes peñascos y flanqueada luego por sombríos y altos pinares. Al concluir la ascensión, y en la hondonada, preséntase a la vista la dilatada y verde campiña del pintoresco pueblo de Parderrubias, dividida en dos partes por la carretera que, como cinta de plata, se extiende desde Orense hasta la villa de San Rosendo. Al lado derecho y en una meseta yace muellemente recostada la aldea de dicho nombre con toda la fealdad y falta de arte de las construcciones modernas, sirviéndole de espaldar selváticos y encumbrados montes que unos sobre otros van empinando sus salvajes picachos.

Galantemente invitado por el simpático y jovial Pepe Garrido y sus hermanos, notables escultores y pintores de esta localidad, ventajosamente conocidos por sus relevantes obras de indiscutible mérito artístico que han obtenido lisonjero éxito y sinceros elogios, así de la prensa como de los inteligentes del arte hermanado con la manifestación del más puro sentimiento religioso, he tenido el gusto de admirar sus magníficos talleres montados a la moderna e instalados en la planta baja del edificio de su propiedad, emplazado a orillas de la carretera.

Jóvenes aún los hermanos Garrido, más que una risueña esperanza, son ya una legítima gloria del arte escultórico y pictórico en nuestro suelo patrio, porque no son los años los que hacen la gloria, sino las obras, y estas llevan el sello de lo grande, del talento, del genio, siendo por esto mismo dignas de figurar en las mejores exposiciones así regionales como internacionales.

Y aunque el ambiente en el que se mueven es pequeño, los artistas y sus convicciones son grandes, pues no es el contorno, o como hoy se dice el ambiente, el que forma la grandeza, sino lo que se destaca en él. Y aquí esto es excelente, acabado, perfecto; sus obras son filigranas, verdaderas joyas de arte que suscitan los aplausos y entusiasmos de todas las personas que saben apreciar y valuar el verdadero mérito.

Tan sencillos como modestos, los hermanos Garrido huyen de todo ruido, convencidos de que el mérito positivo no necesita que se le anuncie con encomios, como no los necesita la belleza para atraer las miradas de todos: le basta con presentarse. Esto les pasa a las imágenes y toda clase de obras de escultura y pintura religiosa que sale de los talleres de Parderrubias.

A semejanza de un astro que asciende más y más, radiante y majestuoso, sobre el horizonte, así las nuevas obras que salen de las manos de los artistas Garrido, despiertan doquiera viva admiración, excitan una simpatía siempre creciente, y son alabadas por todo género de publicaciones periódicas en la Península y en ambas Américas.

Ayer eran los hermanos Garrido para muchos solamente los carpinteros del contorno; a lo más los ebanistas con ribetes de pintores. No pocos, quizá llamaron exagerado al cronista que esto escribe cuando, atribuyéndole la llama del genio, los llamaba ‘los genios artísticos de Galicia’. Hoy son mejor conocidos y más estimados. De su nombre y de sus geniales obras se ha apoderado la prensa; individuos y entidades se agrupan alrededor de su modesta personalidad, saludándoles como verdaderos genios.

Hay muchos artistas de su clase llevados y traídos por la prensa de todos los matices en pomposos anuncios y reclamos, que pasan por grandes, y hasta son aclamados cual genios, pero mirados de cerca no valen nada, son genios de arcilla; y si se los compara con los hermanos Garrido, pierden su esplendor, y hasta el eco de su nombre, sin que baste a salvarlos el ruido bullanguero que producen los anuncios periodísticos y tarjetas de propaganda, que la mayor parte de las veces crean glorias sin base y dicen lo que quieren, aunque sea sin sentirlo, y sobre todo, sin merecerlo las obras ni sus autores. Por el contrario, hay artistas humildes, modestos, que trabajan con decisión y talento, sin que sus fotografías aparezcan en las esquinas de las calles o en las hojas del periódico, ni sus bustos en los salones; que todo lo fían a su ideal e inspiración, y evitan con todo cuidado los clamores populares alrededor de su figura, y sin embargo tienen altísimo valor, con un glorioso símbolo de la intuición genial, la gloria del pueblo que los vio nacer y de centuria en que florecen. A este número pertenecen los hermanos Garrido. ¿Queréis verlo? No hay más que visitar los talleres de Parderrubias. Hay allí una galería de obras bellísimas.

Bien quisiera el cronista desplegarla toda entera a vista de los lectores de LA REGION. Pero prefiero detenerme principalmente sobre dos imágenes de talla recientemente adquiridas por el celoso párroco de La Merca, mi amigo Gerardo. Representa la primera a Jesucristo, mostrando su divino Corazón, cuya silueta se dibuja rodeada de una corona de llamas. Nótase a primera vista espontaneidad y elegancia en el modelado, y amplitud de concepción. La figura es verdaderamente inspirada y está trazada con sorprendente vigor. La factura es irreprochable, severa y al par brillante. La tonalidad especial de color y luz que exige el asunto está en proporción y armonía con la composición, sin desviarse del género. Solo sintiendo los inefables latidos del misticismo podía P. Garrido inspirar esa composición en la que palpita un ambiente de espiritualidad tal que el ánimo del espectador se transporta y arroba, forzándole a plegar las rodillas y adorarle poseído del más profundo respeto. La segunda representa la Inmaculada. Es de un carácter distinto de la primera, pues mientras en esta preside la idea de la majestad derramando amor sobre el mundo, en aquella se personifica el candor, la inocencia, la pureza, sin mácula. La figura de esta imagen bastaría a hacer la reputación de un escultor cristiano. En ella se admira la sobriedad y la corrección de escuela. Así la talla como la pintura de ambas obras guardan el propio carácter. Sin perder la serenidad del género espiritual purista, que no permite distraer las miradas a accidentes de forma y a efectos de artificio, y que impulsa al espíritu a concentrarse en el pensamiento de la obra, el pintor, combinando el sentimiento y la expresión de cada personaje de la composición, ha logrado encantadores efectos de luz, una primorosa armonía del conjunto. Indudablemente que estas dos imágenes de talla del más espiritual género purista, como asimismo su pintura, con toques de oro de singular magnificencia, son de las principales joyas de la corona artística de los hermanos Garrido”.

Más allá de la sobreactuación del cronista, era habitual encontrar a los Hermanos Garrido (Os Escultores) en la prensa ourensana de principios del siglo XX. Casi a diario, sus cuñas publicitarias aparecían en periódicos locales como La Región:

TALLER DE ESCULTURA RELIGIOSA. Talle, Pintura y Dorado. José Garrido y Hermanos (Orense, Parderrubias). Esta casa cuenta con todos los adelantos modernos para la construcción de Imágenes en madera y cartón-madera, Altares, Doseles, Púlpitos, Monumentos para Semana Santa, y todo lo concerniente al culto católico. También se encarga de la restauración y pintura de Imágenes y Altares, por deteriorados y antiguos que estén, ejecutando estos trabajos en nuestros talleres o a domicilio. Se remiten gratis dibujos, catálogos, fotografías y cuantos datos necesiten los señores que deseen honrarnos con sus encargos, para lo cual dirigirán su correspondencia a José Garrido y Hermanos, Orense, Parderrubias”.

Anuncio Os Escultores 1910
Cuña publicitaria de La Región en 1910
Anuncio Os Escultores 1913
Cuña publicitaria de La Región en 1913

En esa época, sus obras escultóricas llevaban el nombre de Parderrubias allende de sus fronteras. El 3 de junio de 1915, con el argumento de que “siempre hemos alentado desde estas columnas a los que cultivan con éxito el arte”, La Región abordaba la figura de Os Escultores:

En Parderrubias, pueblecito próximo a Orense, tienen emplazados sus talleres de escultura religiosa, de los que han salido gran número de imágenes; unas destinadas al culto en las iglesias y otras a oratorios particulares. De la visita que efectuamos a los mencionados talleres, obtuvimos una impresión gratísima y el firme convencimiento de que el premio a los desvelos que se imponen los hermanos Garrido, no se hará esperar. Un compañero aficionado a la fotografía, impresionó varias placas con algunas imágenes recientemente terminadas y que en breve van a ser enviadas a los puntos respectivos de destino. Una de ellas es la que hoy ofrecemos a nuestros lectores, la Divina Pastora, construida para las Siervas de la Divina Pastora, de Puenteareas. Todos cuantos elogios hiciésemos, serían pocos”.

Os Escultores_La Región 3junio1915
Escultura de la Divina Pastora creada por los Hermanos Garrido

En el mes de marzo de 1916 se exponía en los elegantes escaparates del comercio de novedades Los Chicos, ubicado en la calle Paz Nóvoa de la capital ourensana, una figura de San Francisco construida en los “afamados talleres de escultura religiosa de los Sres. Garrido y Hermanos de Parderrubias” (La Región, 23 de abril de 1916). Su destino final era la iglesia parroquial de Osmo, en Leiro. En diciembre se bendecía la nueve iglesia de Cambeo, estrenándose un altar que había sido construido, pintado y dorado por “los inteligentes escultores de Parderrubias” (La Región, 10 de diciembre de 1916). En el mes de septiembre de 1917, en los escaparates de la joyería Valentín Cid, los Hermanos Garrido exponían imágenes de los Sagrados Corazones de Jesús y María, del Niño Jesús y de la Sagrada Familia.

Sagrado Corazón
Escultura del Sagrado Corazón de Jesús creada por los Hermanos Garrido. Fotografía: Lucía Garrido

Continuamos la excursión a Parderrubias.

Eran ya las diez de la mañana, cuando una cascada de alegres y argentinos sonidos lanzados estrepitosamente sobre el vecindario desde la alta espadaña de la iglesia, me empujó hacia el templo parroquial, de bastante capacidad, pero de escaso mérito arquitectónico, aunque bien conservado y mejor aseado. Hallábase adornado con el más exquisito primor. Lucía los atavíos de los días de gran gala, y estaba esplendente, radiante, con los focos de acetileno cuyo reflejo mágico bajando de las artísticas arañas hacían surgir de entre la penumbra todos los lindos detalles del brillante decorado. Era una verdadera ascua de oro, y las innúmeras bombillas de variados colores que fulguraban, simétricamente distribuidas, semejaban una visión del cielo.

A duras penas pude franquear la entrada, obstruida por una apiñada masa de público deseoso de rendir público plebiscito de amor al Deífico Corazón de Jesús, cuya fiesta iba a comenzar. A los pocos momentos preludiaba el armónium las notas del Tantum Ergo coreado con afinación y exquisito gusto por numeroso clero, en tanto que en el altar mayor se hacía con exactitud y corrección litúrgica la exposición de S. D. M. Acto continuo dio principio la Misa solemne que fue oficiada por el presbítero de la Merca señor Rodríguez Grande, con acompañamiento a toda orquesta, y oída con todo el recogimiento y religioso silencio posible en actos de tan extraordinaria concurrencia, en los que las dificultades del acomodo no son fáciles de vencer. En los intermedios la afinada banda de la Mezquita desgranó las notas de una inspirada fantasía que volaron sobre el auditorio silencioso, cuya atención se mecía en aquellas ondas de armonía que bajando del coro iban perderse en las ricas colgaduras de la iglesia, comunicando al pasar por los cuerpos, la rítmica y placentera vibración del sonido a los nervios de los espectadores, sumergiendo por un momento sus espíritus en el dulce sueño del arte sin fronteras.

Hubo para mí un momento emocionante, de consoladora expectación, con inenarrables ternezas, que desfloraría el ambiente de la pública opinión. ¡Oh! Los ángeles de la Eucaristía habíanse dado cita deliciosa; un centenar de pequeñuelos aproximadamente, que apenas empezaba a soltarse su lengua en el uso de su nativo idioma, recogidos, fervorosos y sonrientes, con sonrisa cándida y de extrema satisfacción, revoloteando como palomas, símbolo de la paz y tranquilidad de sus almas; acercáronse al sagrado banquete. A su alrededor expandía fragancia de lirios, perfume de cielo… Esta imponente manifestación de amor a Jesús Sacramentado, precisamente en estos tiempos de apatía e indiferencia religiosa, hizo resbalar por las mejillas de más de uno, furtivas lágrimas de ternura y emoción.

Digno epílogo de tan solemnes cultos fue la brillante y tradicional procesión que, si cada año despierta nuevo y fervoroso entusiasmo, al decir de todos, en el presente fue un verdadero acontecimiento en Parderrubias, pues todo el pueblo tomó parte con viva complacencia, ya adornando las casas con vistosas colgaduras, ya formando parte del religioso cortejo. Organizóse en el orden siguiente. Abrían la marcha los pendones y estandartes de distintas parroquias y Asociaciones, siguiendo la hermosa cruz parroquial y ciriales, de estilo renacimiento, tras la que formaban ordenadamente en dos alas, los niños que en la misa hicieran su primera comunión; luego las hijas de María, luciendo su clásica mantilla; a continuación el clero; después la venerada imagen del Sagrado Corazón, y enseguida majestuosa carroza en la que se yergue dulcísima y bella la efigie de María. Seis niñas primorosamente vestidas de ángeles con vistosos ramilletes de gayas flores que ofrendan a su celestial Reina, haciéndole la corte, juntamente con otras seis un poco mayores, formaban su escolta. Cierra la comitiva la banda de música que contribuye a aumentar las emociones del corazón con sus notas delicadas. El estruendo ensordecedor de las tracas y de multitud de cohetes, los acordes de la música, los marciales cantos de los niños, el alegre repiqueteo de las campanas, la lluvia de flores que sin cesar cubría las imágenes y el entusiasmo de todos, producían una emoción y alborozo indescriptibles. Un gentío enorme de las parroquias limítrofes se agolpaba a las bocacalles a contemplar el desfile; en sus fisonomías dibujábase religioso respeto; de sus corazones brotan férvidas plegarias y al mismo tiempo salen de sus manos nubes de flores que ofrendan al Deífico Corazón y alfombran el suelo por donde ha de pasar triunfante el Auxilio de los Cristianos.

Terminóse el acto con la solemne bendición de S. D. M., resultando, en conjunto, grandioso y típico, por ese tinte popular que le comunicara el entusiasmo de la feligresía. Fiesta tan simpática dejará imperecedero recuerdo en el corazón de cuantos tuvimos la dicha de asistir a ella.

El cronista, haciendo justicia y alto honor a los acendrados sentimientos religiosos de tan católico pueblo, quiere estampar aquí esta su impresión recogida en acto tan solemne y conmovedor: Parderrubias es un feudo del Sagrado Corazón. Así lo patentizaron sus habitantes en las numerosas comuniones que con inefable recogimiento hicieron todos, mujeres y hombres, jóvenes y niños, ricos y pobres, en todas las misas que se celebraron, principalmente en la de la comunión general.

Plácemes merecen los hermanos Garrido, a cuya feliz iniciativa y munificencia se deben tan solemnes cultos; el virtuoso arcipreste y párroco de dicha feligresía [don Benito Garrido], cuya alma arde en el celo vivísimo por el bien de sus semejantes; siempre solícito en procurar la paz del alma de sus amados feligreses y afanoso y diligente por todas las cosas de su iglesia; y cuyo desvelo ha sido parte tan principal para que la función se llevase a cabo con el esplendor que admiramos; y, por fin, de un modo particular, el pueblo todo que con entusiasmo y fervor dignos de toda loa, tan hábilmente les han secundado”.

Durante esos años tuvieron lugar algunos hechos que fueron objeto de interés en la prensa local, constituyendo en su mayoría un reflejo de la religiosidad que caracterizaba a Parderrubias en esa época. El 27 de febrero de 1913, salía con destino a Oviedo un grupo de ourensanos presididos por el Obispo de la Diócesis. Se trataba de peregrinos que se unirían en la capital asturiana a otros grupos para dirigirse a Roma con el fin de ganar el Jubileo, con motivo de las fiestas constantinianas. Entre ellos se encontraba un vecino de Parderrubias: Manuel Garrido. El domingo 18 de junio de 1916, en la Parroquia de Soutomandrás, celebraba la primera misa un vecino ilustre de Parderrubias, don Adolfo Outumuro Outumuro, sobrino de don Adolfo Outumuro Seara, párroco de dicha feligresía, quien actuaría de padrino eclesiástico. La solemne misa cantada por un coro dirigido por don Severino Bermello, párroco de Trasalva, terminaría con el tradicional besamanos. Entre los invitados al espléndido convite, que tuvo lugar en la casa rectoral, se encontraban los párrocos de Sobreira, Cornoces, Castrelo, Pereda, Mandrás, Louredo y Boimorto, así como un representante de la famosa casa de escultura Hermanos Garrido (La Región, 25 de junio de 1916). El presbítero David García Álvarez, cronista de la noticia, que se publicaba en la primera página de La Región, no desaprovechó la oportunidad de arremeter contra el periódico satírico y anticlerical El Motín, dirigido por José Neken. Desgraciadamente, la vida del joven y brillante cura, que ejerció de ecónomo de la Parroquia de Parderrubias, se vio truncada en la madrugada del 8 de mayo de 1924 por una grave enfermedad. Tenía tan solo 31 años de edad. Escasos meses antes de que la gripe de 1918 impactase de lleno en la población de Parderrubias (véase Se cumplen 100 años de la peor peste de todos los tiempos: la mal denominada “gripe española” de 1918 en Parderrubias), la prensa publicó durante varios días el anunció del extravío de un cerdo de color blanco “con dos rayas hechas por una tijera”. El cura don Benito Garrido gratificaba a quien diese alguna nueva acerca del descarriado gorrino. A finales de 1920 serían nombrados por el Sindicato Católico Agrícola de Parderrubias, como vendedores de vinos, los siguientes afiliados: Luis Fernández, Germán Seara, Manuel Seara Casas, Emilio Outumuro, José Fernández, Ángel Santos y Francisco Seara. A principios del siglo XX comenzó la asociación de los campesinos gallegos en sindicatos y cámaras agrarias para la adquisición de maquinaria y abonos, así como para la gestión de las ventas de sus productos. Aunque bien es cierto, estas asociaciones nunca lucharon en su justa medida por los derechos de sus asociados, y así no fueron raros los motines y disturbios en el mundo rural.

El Motin, enero 1916
Viñeta satírica publicada en El Motín, año 1916
El Motin 1916_2
Viñeta satírica publicada en El Motín, año 1916

Referencias

Alvarez, B. (1913). Abriendo el surco: Manual de lucha campesina. La Habana: Ricardo Veloso.

Barreiro Fernández, X. R. (1991). Historia contemporánea. Política. Siglo XX (Tomo VIII) En F. Rodríguez Iglesias (Ed.), Galicia Historia. A Coruña: Hércules de Ediciones.

Suárez López, S. (1 de julio de 1915a). Una excursión a Parderrubias. La Región, p. 1.

Suárez López, S. (2 de julio de 1915b). Una excursión a Parderrubias. La Región, p. 1.

E45. Se cumplen 100 años de la peor peste de todos los tiempos: la mal denominada “gripe española” de 1918 en Parderrubias. Por Juan Carlos Sierra Freire

E45. Se cumplen 100 años de la peor peste de todos los tiempos: la mal denominada “gripe española” de 1918 en Parderrubias. Por Juan Carlos Sierra Freire

En el presente año 2018 se cumple un siglo de una de las pandemias más devastadoras que padeció la Humanidad a lo largo de su historia: la gripe de 1918. En Ourense, el otoño de ese año, en concreto el mes de octubre, fue el momento más trágico y dramático de la epidemia. En este artículo describimos el proceso que siguió la peste desde su fase inicial en marzo hasta el otoño/invierno de 1918, así como el impacto que tuvo en Parderrubias y en algunas Parroquias limítrofes (Vilar de Paio Muñiz, Pereira de Montes y Soutopenedo).

Introducción

¿Qué tuvieron en común el soldado Gilbert Mitchell, destinado en el Campamento Funston de Kansas (Estados Unidos) y el labrador José Epifanio Freire, vecino del pueblo de Montelongo, en la provincia de Ourense (España)? A simple vista, absolutamente nada, excepto que los dos compartieron la desgracia de ser víctimas de la plaga más infernal jamás padecida por la Humanidad, que acabó con la vida de más de 50 millones de personas en todo el mundo. Gilbert pasó a la historia por ser el paciente cero de la “gripe española”, José Epifanio es mi bisabuelo.

Probablemente fuese un día de “feira” en Ourense de aquel fatídico otoño de 1918, presumiblemente el 17 de octubre. Mi bisabuelo José Epifanio se había acercado a la capital por negocios relacionados con unas vacas, cuya propiedad compartía con otro ganadero. Su familia, y vecinos de Montelongo, le aconsejaron que no se acercase a la ciudad, pues la gripe estaba ya muy extendida y las noticias que llegaban de allí eran preocupantes. Sin embargo, pudo más la exigencia y el requerimiento del negocio del ganado que la justa valoración del riesgo, y mi bisabuelo vino infectado de Ourense, sintiéndose muy pronto enfermo. Se metió en cama, pidió a mi bisabuela Filomena que bajo ningún concepto dejase entrar a los niños en su habitación y que, en caso de que “pasase lo que podía pasar”, incinerase todas sus ropas. Mi bisabuelo fallecía, siete días más tarde, el 24 de octubre, a las seis de la madrugada, a la edad de 47 años, dejando seis hijos, todos ellos menores de edad, siendo mi abuelo Manuel el mayor, con 17 años, y contando el menor con tan solo dos años de edad. Así de fulminante y cruel fue la peste de 1918.

El soldado estadounidense Mitchell, cocinero en el Campamento Funston, en Kansas, ingresa en la Enfermería el 4 de marzo de 1918 con fiebre y un fuerte dolor de cabeza. Una semana después los enfermos eran incontables. Desde este campamento, en donde enfermó el cocinero, llegaban soldados ya infectados al frente francés de la Primera Guerra Mundial. Así fue como la peste desembarcó en Europa. En abril, la gripe ya producía estragos en las trincheras de Europa Occidental. Llega a España probablemente en tren, desde Francia, de donde regresaban jornaleros españoles y portugueses que suplían la falta de mano de obra en el país vecino debido a la guerra. Aunque el primer fallecido español está fechado oficialmente en el mes de mayo en Madrid, tal como señalaremos más adelante se produjeron muertes por gripe ya en los meses anteriores. La prensa española se hace eco de la mortal infección que se propagaba de manera alarmante, mientras que los países en guerra ocultan la plaga para no minar más la moral de la población y del Ejército. Por el simple hecho de que en España, país neutral, se hablaba abiertamente de la enfermedad sin censura alguna, se le denominó injustamente “gripe española”, creyéndose que era un problema de nuestro país. Así que, además de infectarse un 40% de la población y acabar con la vida de cerca de 300.000 españoles (entre ellos, mi bisabuelo), a nuestro país le quedó el sambenito de dar nombre a una de las plagas más mortíferas jamás padecida por la Humanidad. Baste señalar que en marzo el virus comenzó a matar en Kansas (Estados Unidos) y muy pocos meses después lo hacía en las Parroquias de Parderrubias, Vilar de Paio Muñiz, Pereira de Montes y Soutopenedo, en España.

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Servicio de la Cruz Roja en Estados Unidos durante la gripe de 1918. Fuente: Centers for Disease Control and Prevention

Ricos y pobres eran víctimas por igual de la gran pandemia, cebándose mayoritariamente en personas jóvenes, a diferencia de otras gripes. Los primeros síntomas se confundían con una gripe común: irritación de garganta, fiebre y dolor de cabeza. Pero pronto aparecían mareos, pérdida de audición, visión borrosa, delirios, convulsiones, etc. Eran típicas unas manchas de color negro que comenzaban en las mejillas y que pronto se expandían por todo el cuerpo. Todo este cuadro se complicaba con una neumonía bacteriana que era la que provocaba la mayoría de las muertes. El proceso era tan rápido que pacientes que comenzaban a toser por la mañana, por la noche fallecían. El virus H1N1 experimentó varias mutaciones a lo largo de 1918, convirtiéndose en letal, llegando lo peor en el otoño de ese año. Se transmitía de una persona a otra por secreciones respiratorias producto de la tos, estornudos o, simplemente, a través del habla. La miseria, la suciedad y el hambre contribuyeron sin duda alguna a su propagación. A ello se unió el hecho de que no existiesen vacunas para protegerse contra el contagio, ni antibióticos para tratar las infecciones bacterianas secundarias; a la penicilina todavía le quedaban diez años para su descubrimiento. Las intervenciones sanitarias se limitaban al aislamiento, cuarentena, recomendar hábitos higiénicos personales, uso de desinfectantes y limitaciones de reuniones públicas (Centers for Disease Control and Prevention, 2018).

La peste en Ourense

Desde agosto de 1918 hasta abril de 1919 se registraron en Ourense 145 muertes por cada 10.000 habitantes a causa de problemas respiratorios, siendo la quinta provincia más afectada del país, solamente superada por Burgos, Almería, Zamora y Palencia (Chowell, Erkoreka, Viboud y Echevarri-Dávila, 2014). El otoño de 1918 supuso el periodo más crítico de la gripe, declarándose el estado epidémico en la provincia. Así, ya el 27 de septiembre la prensa se hacía eco de la peste:

En Orense se desarrolla grandemente la epidemia, existiendo numerosos casos, algunos de ellos graves” (Diario de Pontevedra).

Ocho días más tarde, el 5 de octubre, ya se habla sin disimulo de estado epidémico, pues en esos primeros días del mes ya se contabilizaban 723 infectados en la capital:

El Boletín Oficial publicará una circular del Gobernador Civil, declarando en Orense el estado epidémico. Este acuerdo lo adoptó el Gobernador en vista de la importancia que adquiere la epidemia reinante en aquella capital. Ayer ocurrieron ocho defunciones” (Diario de Pontevedra).

El Gobernador insta al Alcalde a que habilite urgentemente locales para atender a enfermos pobres cuyas viviendas carecían de condiciones higiénicas. El 15 de octubre solicita con urgencia al Gobierno el envío de desinfectantes, pues en las últimas 24 horas habían fallecido once enfermos. La gravedad de la situación provocó la suspensión de las Oposiciones a Maestro que se venían celebrando en la capital durante ese mes de otoño y que el Presidente de la Audiencia de Orense solicitase la suspensión de los juicios orales programados. Por su parte, el Obispo de la Diócesis visitaba al Gobernador con el compromiso de colaborar en la campaña sanitaria.

El único hospital público en la capital ourensana en esas fechas era el Provincial de Las Mercedes, que muy pronto quedaría colapsado. Por ello, en el edificio de la actual Delegación del Ministerio de Defensa (en aquel momento Edificio de los Hermanos Maristas) se instaló un Hospitalillo Municipal de Epidémicos de dos plantas en donde ingresaron 117 enfermos. Estuvo atendido por seis médicos, dos practicantes, dos enfermeros, tres estudiantes de Medicina y seis Hijas de la Caridad (De la Torre Somoza, 2015).

El periódico La Región publicaba a diario los datos de los fallecidos, personas de todas las edades, pero sobre todo menores de 30 años. Con cal, sulfato de cobre, azufre o zotal se desinfectaban pisos, casas y lugares críticos como el asilo, la cárcel o el matadero. Un momento particularmente doloroso fue la prohibición de la Fiesta de Fieles Difuntos de ese año y la entrada a los cementerios por parte del Gobierno Civil (Simón Larda, 2001). La prensa publicaba recurrentes anuncios del tipo “La epidemia reinante se evita desinfectando con zotal” o “Epidemias contagiosas se evitan lavándose con jabón zotal”. El Diario de Pontevedra se hacía eco de un artículo publicado en El Figaro, por el doctor Sobrino Álvarez, en el que se hablaba de un tratamiento eficaz contra la gripe:

En primer término un purgante salino y, con preferencia, el sulfato de sosa. Si el enfermo no tolera el purgante le suministra un enema (38 gramos de sulfato de sosa disueltos en medio litro de agua hervida). Evacuado el intestino, la medicación consiste únicamente en cinco gotas de tintura de yodo, cada tres horas, para los adultos, y de dos a cuatro gotas, cada ocho horas, para los niños. El vehículo que prefiere para suministrar el yodo es la leche” (Diario de Pontevedra, 10 de octubre de 1918).

Vida Gallega 15 de noviembre de 1918
Anuncio en la revista Vida Gallega del 15 de noviembre de 1918

Si la situación en la capital era muy preocupante, en el resto de la provincia alcazaba tintes dramáticos debido a la ausencia de recursos sanitarios. En algunas Parroquias, las campanas ya no tocaban a muerto para no alarmar a los enfermos. Las crónicas que La Región publicaba a diario dejaban bien a las claras la trágica situación. Como ejemplos tomados de Simón Larda (2001) aludimos a dos pueblos relativamente cercanos a Parderrubias. En Bande “la epidemia se extiende de forma alarmante. Los empleados del municipio y la mayoría de la población de esta villa están enfermos, así como la mayor parte de los individuos que componen la Corporación. Los médicos están agotados físicamente, por efecto de las dificultades de este municipio, por tener la población muy diseminada para la atención de los enfermos, cuyo número excede de 1500” (La Región, 19 de octubre de 1918). El cura de Calvos, en Bande, informaba al Gobernador Civil que de los 300 vecinos de la Parroquia, 120 estaban infectados, muchos de ellos graves, careciéndose de medicinas y desinfectante (Diario de Pontevedra, 16 de octubre de 1918). En Piñor (Barbadás) “…en este pueblo a pesar de ser tan sano, la epidemia gripal se difunde de una manera atroz; hay un gran número de personas atacadas. El virtuosísimo párroco, Don Florencio Quintas, no da punto de reposo visitando a todas horas a los enfermos y proporcionándoles no solo los auxilios espirituales, sino también los corporales, a muchos pobres” (La Región, 23 de octubre de 1918). En otra villa importante de la provincia, Ribadavia, la situación era conmovedora:

En Ribadavia, según noticias oficiales, ocurrieron ayer nueve defunciones y hubo nuevas invasiones. Un amigo nuestro que ayer llegó de dicho pueblo nos dice que familias enteras han desaparecido víctimas de este mal. En una casa se murieron el padre, la madre y tres hijos” (Diario de Pontevedra, 5 de octubre de 1918).

En Carballiño, la tragedia alcanzaba niveles propios de una catástrofe, y así lo atestigua un telegrama recibido en el Gobierno Civil de Ourense:

Es verdaderamente espantoso el estado sanitario de esta villa y su partido, adquiriendo proporciones alarmantes, pues diariamente ocurren diez o doce defunciones, sin que las autoridades adopten medida alguna para evitar algo la difusión de tan terrible mal. Como vecino de esta villa acudo a V. S. en demanda de protección, pues se da el caso inaudito de que por ningún lado podemos encontrar desinfectantes para combatirlo por nuestra cuenta” (Diario de Pontevedra, 10 de octubre de 1918).

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Partidas de fallecimientos provocados por la gripe de 1918

La peste en Parderrubias y Parroquias vecinas

Con  el objetivo de examinar el impacto de la gripe en Parderrubias y en algunas Parroquias limítrofes (Vilar de Paio Muñiz, Pereira de Montes y Soutopenedo) hemos revisado el número de enterramientos que tuvieron lugar en dichas feligresías a lo largo de los años 1918 y 1919. Ello nos permite apreciar su evolución e identificar claramente el momento crítico que venimos destacando: otoño de 1918. Si observamos la Figura 1, apreciamos que entre octubre y diciembre de ese año se incrementa de manera significativa la cifra de enterramientos en las cuatro Parroquias, permaneciendo relativamente estable su número antes y después de dicho trimestre. Debemos aclarar que no todos los fallecimientos producidos en esos meses fueron consecuencia de la gripe. En el caso de Parderrubias, el cura don Benito Garrido no incluía en las partidas de entierro la causa del fallecimiento; en las otras parroquias sí aparece registrada la causa y así sabemos que en unos pocos casos no fue la gripe la causante del fallecimiento (lo fueron, por ejemplo, la miocarditis o la debilidad senil). No obstante, es incuestionable, y no puede pasar desapercibido, el significativo incremento de muertes durante esos tres meses.

Gráfico
Figura 1. Evolución del número de enterramientos durante la gripe de 1918. Fuente: Elaboración propia

Prestando atención a la Figura 1, en primer lugar, percibimos claramente el pico en el número de enterramientos del último trimestre de 1918, pero sin que exista un solapamiento de las cifras en las cuatro Parroquias analizadas; así, por ejemplo, mientras en Parderrubias el mes de octubre es el más trágico con nueve fallecimientos, en Vilar de Paio Muñiz no se produce ninguno en ese mes. En segundo lugar, destaca el hecho de que la Parroquia más castigada fuese la de Parderrubias, debido probablemente a su mayor número de feligreses; recordemos que, en esa época, Solveira, Fondo de Vila y Nogueira pertenecían a la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias. Examinemos con un poco más de detalle los fallecimientos de esos meses.

En Parderrubias, se produce ya una muerte por gripe (presuponemos que la primera) en el mes de abril de 1918; se trata de Encarnación Garrido de 42 años, cuya esquela aparece publicada en La Región. En los meses de octubre, noviembre y diciembre fallecen 16 personas. Como ya se ha señalado, dado que las partidas de fallecimiento de esta Parroquia no recogen la causa de muerte, cabe pensar que no todos estos fallecimientos fueron provocados por la gripe, aunque bien es cierto que por la media de edad de los fallecidos sí podemos intuir que en la mayoría de los casos esa fue la causa. Esta hipótesis es avalada por los datos recogidos en otras Parroquias en las que sí se especifica la causa de muerte, y en donde la mayoría de los fallecimientos se asociaban a la gripe. La edad de los fallecidos en Parderrubias en esos meses osciló entre los pocos meses de vida y los 50 años (media = 20,67 años), es decir, todos fallecieron muy jóvenes; concretamente, seis eran niños o adolescentes. Como hemos dicho, el mes más trágico fue octubre con nueve fallecidos desde el día 13. Cronológicamente hubo entierros los días 13, 15, 16, 20, 21 (dos), 22, 28 y 29 de octubre. Conmueve imaginarse funerales casi todos los días de esa desgraciada quincena. En noviembre, el número de enterramientos desciende a cinco, y ya en diciembre solamente se produce uno. Entre los fallecidos en esos meses había nueve mujeres y seis hombres; un feto completaba el listado de dieciséis. En cuanto a los pueblos, cinco de los difuntos residían en Nogueira, cuatro en Barrio, dos en O Outeiro, dos en Solveira, uno en A Iglesia, uno en Fondo de Vila y en uno de los casos no se ha indicado su ubicación.

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Iglesia de Parderrubias

En Vilar de Paio Muñiz, durante el trimestre octubre-diciembre, fallecen diez personas (cinco hombres y cinco mujeres). En este caso, dado que el cura don Gerardo Castro indicaba expresamente en la partida de defunción la causa de muerte, sabemos que cinco de ellos fallecieron por bronquitis gripal y los restantes por miocarditis. Aunque el período crítico de la epidemia fue el último trimestre de 1918, en esta Parroquia ya habían fallecido tres personas (dos de ellas, niños) por bronquitis capilar aguda en el verano (en junio, julio y agosto, respectivamente). La media de edad de los cinco fallecidos por la gripe en otoño/invierno fue de 35,13 años. En este caso resulta llamativo el adelanto temporal en los fallecimientos por la epidemia a antes del comienzo del otoño y que, en cambio, en el mes de octubre no se produjese ninguna muerte. A raíz de los datos de esta Parroquia podemos saber también que, aunque como está demostrado el período crítico fue el otoño/invierno de 1918, los fallecimientos a causa del virus de la gripe se extendieron al año 1919. Así, aparecen registrados en ese año dos fallecimientos en abril y dos en noviembre por esta causa. En cuanto al sexo, de los fallecidos por gripe en 1918, cinco eran mujeres y tres hombres.

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Iglesia de Vilar de Paio Muñiz

En la Parroquia de Pereira de Montes, se produjo el fallecimiento de un hombre de 69 años por bronquitis capilar aguda en el mes de marzo. Sin embargo, tal como ocurrió en las otras Parroquias, los meses problemáticos fueron octubre con cuatro fallecimientos, todos ellos por gripe, y noviembre con siete muertes. En diciembre se producían dos fallecimientos, uno de ellos por bronquitis gripal. La media de edad de los fallecidos fue de 39,17 años. La gripe no respetaba edades, así en octubre fallece una niña de 10 años y en noviembre lo hace una mujer de 60. De los fallecidos, de igual manera que ocurrió en las dos Parroquias anteriores, la mayoría fueron mujeres.

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Iglesia de Pereira de Montes

Finalmente, en la Parroquia de San Miguel de Soutopenedo, de la que era feligrés mi bisabuelo José Epifanio, en todo el año 1918 tienen lugar 16 fallecimientos, de los cuales el 44% fueron debidos a la gripe, tal como indican las partidas de entierro firmadas por el párroco don Francisco Coello. En el mes de octubre fallece únicamente José Epifanio, a la edad de 47 años. Fue la primera víctima de la peste en Soutopenedo:

“…falleció el veinticuatro de octubre de mil novecientos diez y ocho a las seis de la mañana en el lugar de Montelongo de bronco-neumonía según certificación facultativa…”.

En el mes de noviembre se producen cinco fallecimientos, todos ellos asociados a la gripe. Es decir, en Soutopenedo la gripe provocó seis muertes, únicamente en los meses de octubre y noviembre, de las cuales solamente dos de ellas corresponden a hombres. La media de edad de los fallecidos fue de 36,83 años, oscilando entre 10 y 63 años.

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Iglesia de Soutopenedo

En resumen, la gripe de 1918, la mal denominada “gripe española”, de igual modo que ocurrió en el resto de España y en otros muchos lugares del mundo, dejó un importante número de muertes en Parderrubias y Parroquias limítrofes. El mayor número de víctimas se produjo entre la población femenina durante los meses de otoño e invierno de ese año, sin que existiese un paralelismo exacto entre las Parroquias analizadas. Así, mientras en Parderrubias el mes con mayor número de víctimas fue octubre, en Vilar de Paio Muñiz lo será diciembre; en Pereira de Montes y Soutopenedo el mes más trágico fue noviembre.

Terminamos con el deseo de que estas estas líneas constituyan un pequeño homenaje a todos los fallecidos por la gripe de 1918 en la comarca de Parderrubias, entre ellos, el bisabuelo José Epifanio, de cuyas muertes se cumplen ahora cien años. Aunque la peste no diferenciaba a pobres de ricos, sí es verdad que los labradores fallecidos en estas Parroquias estaban en clara desventaja para hacer frente a la epidemia, debido a las condiciones socioeconómicas en las que les tocó vivir.


Nota. El autor muestra su agradecimiento a don Julio Grande Seara y a don Fernando López Seoane por la información aportada para la elaboración de este artículo. Otra parte de la información procede del Archivo Histórico Diocesano de Ourense.


Referencias

Centers for Disease Control and Prevention (2018). Historia de la pandemia de influenza de 1918. Recuperado de https://espanol.cdc.gov/enes/flu/pandemic-resources/1918-commemoration/1918-pandemic-history.htm

Chowell, G., Erkoreka, A., Viboud, C. y Echevarri-Dávila, B. (2014). Spatial-temporal excess mortality patterns of the 1918-1919 influenza pandemic in Spain. BMC Infectious Diseases, 14, 371. Recuperado de https://bmcinfectdis.biomedcentral.com/track/pdf/10.1186/1471-2334-14-371

De la Torre Somoza, J. (2015). El hospital provincial de Ourense (1930-1979). Ourense: Diputación de Ourense.

Simón Lorda, D. (2001). La epidemia gripal de 1918 en Ourense. MINIUS, IX, 85-96.

E17. Crimen en la Casa Rectoral de Parderrubias en el año 1936. Por Juan Carlos Sierra Freire

E17. Crimen en la Casa Rectoral de Parderrubias en el año 1936. Por Juan Carlos Sierra Freire

En el mes de junio de 1919, una vez fallecido el cura don Benito Garrido, se hace cargo de la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias don Alfonso Losada Fernández, párroco en ese momento de Pereira de Montes. Permaneció en el cargo hasta junio de 1921, fecha en la que llega como encargado de la Parroquia don Adolfo Outumuro Outumuro, natural de O Outeiro. Lamentablemente, don Adolfo fallece muy joven a la edad de 31 años, víctima de una grave enfermedad. Ello hace que solo tres años después de haberse ido, don Alfonso retome de nuevo las riendas de la Parroquia durante unas semanas. Esta fue su primera etapa en la Parroquia, que sería regentada durante los siguientes cinco años por don José Balboa González (1924-1925), don Pedro Vázquez González (1925-1926) y don Ambrosio Cid Fariñas (1926-1929). Un día de 1929, don Alfonso regresa nuevamente para hacerse cargo de la Feligresía. En ese momento, no se podía imaginar que su nueva etapa al frente de la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias finalizaría trágicamente en la madrugada del 13 de junio de 1936. Don Alfonso Losada había nacido en Leborín (Barxa) en 1883 en el seno de la familia de Benito y Agustina.

El 14 de junio de 1936 varios periódicos locales y nacionales (La Región, El Pueblo Gallego, El Compostelano, La Vanguardia, Gaceta de Tenerife, etc.) se hacían eco de uno de los sucesos más dramáticos ocurridos en el siglo XX en Parderrubias: el asalto a la Casa Rectoral (hoy desaparecida con el paso del tiempo) en la que vivía el Párroco don Alfonso Losada Fernández. Aunque en un primer momento, y dada la situación prebélica que vivía España, pudo parecer un crimen político, el suceso no tuvo ninguna connotación política más allá del intento de robo perpetrado por delincuentes comunes. No obstante, el diario La Región del 14 de junio apuntaba a causas de índole político-social asociadas al clima de desconcierto social que se vivía en la provincia, al igual que en el resto del país:

En el fondo nos referimos al cambio de rumbo, o siquiera esbozo de cambio, que piensa imprimirle a su política social el Gobierno. Refiriéndonos a este suelto, una vez más, y van ciento, a la situación anárquica en que se lleva desenvuelto durante esta semana pasada nuestra ciudad y no pocos puntos más de la provincia. Aún ayer de madrugada un nuevo atentado, un nuevo crimen. El cura de Parderrubias vio asaltada a  mano armada su casa y sin haberle dado tiempo ni para intentar levantarse del lecho fue acribillado a balazos, y en estado gravísimo fue trasladado al hospital nuestro. Así están los pueblos nuestros, así se hallan cuantos allí viven en paz a merced de todos los detritus de esta conflagración social. Ya no respetan nada, ya nada dejan en pie los nuevos bárbaros, toda esa desdichada gente envenenada de las aldeas, ya nada les importa ni coarta, y con el saqueo, el incendio y con el asesinato están arrasándolo todo”. 

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Casa Rectoral de Parderrubias

A partir de las noticias publicadas por la prensa escrita en esos días y del testimonio de  algunos testigos del suceso, podemos saber que, en la madrugada del 13 de junio de 1936, dos individuos entran en la Casa Rectoral con la intención de robar. Habían permanecido escondidos desde varias horas antes en una casa próxima, esperando la oscuridad de la noche y a que abandonasen la Rectoral algunas visitas que había tenido el cura durante la tarde, entre ellas la del seminarista Felisindo Grande Seara (véase Don Felisindo Grande Seara). Como consecuencia de la resistencia que ofrece el cura para evitar el robo y de sus gritos de auxilio, los asaltantes le descerrajan varios tiros, dos de los cuales le dañan mortalmente un pulmón y los intestinos (El Pueblo Gallego, 14 de junio de 1936). Aun así, los asaltantes lograron apoderarse de algún dinero y de varios objetos (La Vanguardia, 14 de junio de 1936). Ante los gritos de auxilio de la víctima, acuden los vecinos del pueblo, que observando la gravedad del herido se organizan para ir a caballo hasta la Parroquia cercana de Pereira de Montes, con la finalidad de avisar a su Párroco, don Castor Gayo Arias, para que se acercase hasta Parderrubias con el objeto de impartir la extremaunción al malherido, y tratar de llevarlo a un centro hospitalario (El Compostelano, 15 de junio de 1936).  Los primeros vecinos que llegan a la Rectoral, ubicada al lado de la iglesia parroquial, intentan repicar las campanas para pedir auxilio, pero se encuentran con la sorpresa de que la cuerda había sido estratégicamente cortada.

Los autores del crimen habían sido los mismos malhechores que cometieran meses atrás el homicidio del conocido ganadero Manuel Mera. Se trataba de Constantino Vázquez, natural de la provincia de Lugo, y José Campos (Pepe das Hortas), de nacionalidad portuguesa. Son detenidos días después del crimen por la Guardia Civil de Celanova en O Forriolo. Se trata de viejos conocidos de la Justicia, pues habían estado ya en prisión en anteriores ocasiones por diversos robos.  El diario La Región, 15 idas después del asalto, informaba de la singular detención de los dos criminales:

En Forriolo, pueblecito situado en una montaña del término de La Bola, merodeaban dos sujetos de ‘pinta’ sospechosa. En la tarde del día 23, y en un punto de las inmediaciones del mentado pueblo, y precisamente en el que hace unos dos meses asesinaron a José Mera, vecino de San Mamed, y al pie de una pequeña cruz sugeridora del sitio en donde había sido perpetrado el horroroso hecho, se sentaron dichos sujetos y se pusieron a merendar tranquilamente, a la vez que comentaban aquel triste suceso. En cuyo momento pasó por allí una mujercita enlutada a la que llamó la atención la actitud de aquellos sujetos desconocidos. Dicha mujer era hija política del infortunado Mera. Al pasar les oyó decir: ‘ ¡rezaremos un padrenuestro por el muerto!’ Al llegar al pueblo dio cuenta de lo ocurrido y todos los vecinos coincidieron en que tales sujetos debían de ser unos maleantes. Como al día siguiente les volvieron a ver por aquellos lugares, acordaron detenerles y salieron en su persecución. Aquellos, al verse perseguidos, se internaron en el monte y al ser descubiertos acometieron a tiros a sus perseguidores. Pero estos no se atemorizaron, si bien pidieron auxilio a la Comandancia de la Guardia Civil de Celanova. Inmediatamente con el celo y actividad que ponen en todas sus actuaciones las fuerzas de dicho puesto, salió el cabo y cuatro números a auxiliar a los vecinos de Forriolo y con la ayuda de estos procedieron a la captura y detención de los referidos sujetos. Al ser interrogados dijeron llamarse José Campos (‘Pepe das Hortas’), de unos 40 años y de nacionalidad portuguesa, y Constantino Vázquez Pérez, de la misma edad, natural de Lugo. Al ser registrados le fue encontrado al portugués el reloj que llevaba el José Mera cuando fue asesinado, el que fue reconocido por un hijo de este. Una pistola, un revólver, unos prismáticos y un arsenal de artefactos útiles para el robo. Interrogados sobre la procedencia del reloj confesaron ser efectivamente del infortunado Mera, a quien habían robado y dado muerte. También confesaron ser los autores del asesinato frustrado del cura de Parderrubias don Alfonso Losada. Explicaron el hecho con toda clase de detalles y que el que había hecho los disparos fuera el ‘Pepe das Hortas'” (La Región, 27 de junio de 1936).

El Libro Parroquial de Parderrubias, en el apartado referido a la relación de sacerdotes que rigieron la Parroquia, hace una precisa descripción del suceso con detalles no reflejados en la prensa de la época. En esa relación de curas, al llegar a don Alfonso Losada Fernández, en las páginas escritas años después de su muerte, se señala que “desempeñó el cargo hasta el día 13 de junio de 1936, fecha en que fue vilmente asesinado”. Y a continuación se hace una descripción pormenorizada de los hechos, en la que algunos detalles no coinciden con lo publicado por la prensa:

“A las dos horas (por tanto en plena noche) del mes de junio de mil novecientos treinta y seis, dos hombres, después de haber taladrado y abierto la puerta que da al Cementerio entraron en la habitación-dormitorio del párroco y le dispararon dos tiros hiriéndolo mortalmente.

A las voces de auxilio acudieron los vecinos sin dar tiempo a  los malvados para el robo ni pudieron tan siquiera verlos; a los pocos días fueron capturados y entraron en la cárcel pero enseguida los pusieron en libertad porque gobernaba entonces el Frente Popular. Al ocurrir el Alzamiento de Franco, dieron con ellos; uno cayó cerca de Barbantes perseguido por la Guardia Civil; otro cayó e Corbillón o sea fue capturado por una partida de falangistas que lo llevaron al monte del Furriolo donde, por lo visto, los mismos ladrones habían robado y dado muerte a un ganadero apellidado Mera; de allí lo llevaron a la cárcel de Celanova donde a los pocos días ya no estaba…

Volvamos al Párroco. El Párroco en gravísimo estado fue llevado a un Sanatorio a Orense, pero no quisieron intervenirle por considerarlo gravísimo; así que se vio en la necesidad de entrar en el Hospital Provincial en medio de insultos y blasfemias; tampoco allí quisieron intervenirle por considerar inútil toda intervención, pues los proyectiles le habían atravesado un pulmón.

Toda la parroquia fue a visitarle y él declaró solemnemente que ninguno de sus feligreses había tenido parte en el crimen y que todos eran muy amantes de su párroco.

El día veintiséis del mismo mes volvieron a traerlo a la Rectoral y murió a las 18 horas del día veintiocho o sea dos días después.

El día treinta le dieron sepultura y tuvieron un solemnísimo funeral al que asistieron más de treinta sacerdotes y la parroquia en pleno”.

En el libro de difuntos de la Parroquia de Parderrubias podemos leer:

“…falleció el día veintiocho del actual a consecuencia de un colapso cardíaco según certificación facultativa. Hizo testamento en el Hospital de Orense por ante el Notario Sr. Gambón donde hace constar su última voluntad… Fue funerado con treinta y ocho sacerdotes de cuerpo presente. Testigos D. José y Manuel Garrido vecinos de Parderrubias. Treinta de junio de mil novecientos treinta y seis. Castor Gayo Arias“.

La Región del 30 de junio se hacía eco del fallecimiento, que se había producido  el domingo día 28 a las 10 de la noche, dejando un hermano (Hipólito) y dos sobrinos (Benito y Alfonso):

Anteayer falleció en su casa de Parderrubias el sacerdote don Alfonso Losada Fernández, que hace unos días fue víctima de un salvaje atentado. La noticia de su muerte, no por menos esperada, ha causado gran dolor. Todas aquellas personas que le trataron sabían que se trataba de un hombre ejemplar cuyas virtudes cristianas, puestas a prueba muchas veces en el trascurso de su vida, le hacían acreedor a la consideración, el respeto y el cariño de todos. Sus feligreses lloran hoy su pérdida amargamente. El día en que ocurrió el atentado bien puede decirse sin temor a exageración que el pueblo en pleno vino a Orense a enterarse del estado del herido. Los funerales por el eterno descanso de su alma tendrán lugar hoy por la mañana, a las diez, en Parderrubias, y acto seguido se verificará la conducción del cadáver. A todos sus familiares, y en especial a su cumplidor testamentario, don Castor Gayo, y a los sobrinos, enviamos nuestro más sentido pésame“.

Esquela
Esquela de don Alfonso Losada publicada en La Región del 30 de junio de 1936

El 2 de julio, el diario La Región informaba acerca de los funerales celebrados en la Parroquial de Parderrubias con la asistencia de 38 curas:

La concurrencia a dicho acto fue enorme, imponente. La espaciosa iglesia estaba completamente llena de fieles y feligreses del finado que doloridos rezaban por el alma del hombre bueno y virtuoso sacerdote que una triste noche y en su propio lecho fue víctima de un salvaje atentado. Seguidamente tuvo lugar la conducción del cadáver a su última morada. Fue una enorme manifestación de duelo. Allí hemos visto personas de todos los pueblos de la comarca y muy especialmente de los Ayuntamientos de Cartelle y Celanova“.

Don Alfonso Losada fue sepultado en el cementerio parroquial de Parderrubias, ubicándose su sepultura en la entrada principal de la iglesia.

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Sepultura de don Alfonso Losada en el cementerio parroquial de Parderrubias
E10. Parderrubias y el XIII Centenario de la Unidad Católica promovido por los Carlistas. Por Juan Carlos Sierra Freire

E10. Parderrubias y el XIII Centenario de la Unidad Católica promovido por los Carlistas. Por Juan Carlos Sierra Freire

Por Juan Carlos Sierra Freire

En el año 1889, los Carlistas, tanto los leales a don Carlos VII, pretendiente al trono de España, como los escindidos integristas, celebran, apropiándose del aniversario, el XIII centenario de la conversión de Recaredo, rey de los Visigodos, al catolicismo y su abjuración del arrianismo en el III Concilio de Toledo (589), consiguiéndose de esa manera la unificación religiosa de visigodos e hispanorromanos en la Península. Hay que destacar que esta  magna celebración se había pensado, además de para conmemorar la unidad católica, para mostrar la oposición del carlismo a la Revolución Francesa, que cumplía su primer centenario. Recuérdese que el trilema de los carlistas era “Dios, Patria, Rey”, es decir, Dios por encima de todo (Fernández Escudero, 2014). La escisión carlista de 1888 fue protagonizada por Ramón Nocedal, fundador del Partido Integrista Español, de corte mucho más conservador que los leales, y del periódico tradicionalista El Siglo Futuro, medio que trató de centralizar el protagonismo del XIII Centenario. El  Partido Integrista Español estaba formado básicamente por religiosos y laicos ilustrados con fuerte preocupación religiosa (Fernández Escudero, 2014).

Teniendo en cuenta que había sido el 8 de mayo del año 589 cuando Recaredo abjuraba del arrianismo, será en ese mes cuando se concentre el mayor número de actos religiosos del XIII Centenario a lo largo de más de mil lugares de toda la Península (Fernández Escudero, 2012). Así, en la misa solemnemente celebrada en Ourense, con motivo del centenario del establecimiento de la Unidad Católica en España, se cantó el Himno de Recaredo (Fernández Escudero, 2014).

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Himno del XIII Centenario de la Conversión de Recaredo. Fotografía tomada de http://cloud1.todocoleccion.net/coleccionismo/tc/2015/05/31/12/49598828.jpg

Uno de los múltiples lugares en los que se conmemoró el evento fue la comarca en donde se ubica la Parroquia de Parderrubias. El multitudinario acto de celebración del centenario tuvo lugar el 30 de mayo de 1889 en As Maravillas, participando de forma activa la Parroquia de Parderrubias.  Un artículo firmado por don José Álvarez publicado por el diario El Siglo Futuro, el 11 de junio de 1889, describe con todo lujo de detalles lo que allí tuvo lugar. Con el objetivo de ser lo más fidedignos posible, transcribimos literalmente dicho documento.

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Requetés con la Cruz de Borgoña. Fotografía tomada de http://joseantoniobru.blogspot.com.es/2013/05/batalla-sierra-de-guadarrama-ricardo-de.html

 

“Señor director de EL SIGLO FUTURO.

ORENSE (Proente), Junio, 1º de 1889.

Muy señor mío y de mi particular afecto:

Convencido de los sentimientos de Vd. hacia todo lo que contribuya al bien espiritual de las almas, me tomo la libertad de poner en su conocimiento, por si juzga conveniente publicarlo en el periódico de su digno cargo, un maravilloso hecho que, si otra mejor pluma describiera, podría ponerse al lado de las más elevadas manifestaciones que diariamente estamos leyendo en EL SIGLO FUTURO, relativas a la celebración del XIII Centenario de la Unidad Católica. Desde el 8 de Mayo último, que en la parroquia de San Miguel de Soutopenedo se celebró la primera y primorosa función del Centenario, todos los días festivos, y casi en todas las parroquias de este Arciprestazgo de la Merca, procuraron imitarla. En una de las funciones se dio a conocer una voz que en tono exclamatorio dijo: “¡Si esto se hiciese por todos en el Campo de las Maravillas!”. Aunque en el acto ni se esplanó ni se propuso ponerla en ejecución, hizo tal eco entre los asistentes, que hiriendo sus corazones cual chispa eléctrica, los puso en disposición de obrar, y con sólo un Párroco haber pedido licencia y consejo para celebrar la función en la magnífica capilla de Nuestra Señora de las Maravillas en el día 22 del dicho Mayo, para efectuarlo el 30, día de la Ascensión, fue lo bastante para que se verificase Io que a continuación consigno.

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Santuario de As Maravillas

Obtenido el permiso del Licenciado Don José Iglesias, Párroco de San Miguel de Espinoso, en donde radica dicha capilla, y ofreciendo cooperar a tan laudable obra con todas sus fuerzas (hizo algo sobrehumano), pasé a la villa de Allariz el 24, y con sólo indicar al ínclito hijo de San Francisco de Paula, don Ricardo Rodríguez Rivas, el pensamiento, aceptó predicar en la función, verificándolo con tanta elocuencia y maestría como pudiera hacerlo el que más en la mayor población del mundo católico.

Creo que a todos, aunque el tiempo era corto (¡¡¡seis días!!!) les pareció un año, por el gran deseo de presenciar tal acto. Apareció la aurora del 30, y las campanas de todas las iglesias en el radio de dos muy largas leguas, anunciaban la solemnidad del día. Cada parroquia emprendió su viaje al centro en la hora que juzgó necesaria para llegar a tiempo. Las más cercanas esperaban por las más lejanas, y fueron formándose gruesos grupos, que cantando desde la salida del Santísimo Rosario y varías coplas de la Misiones, llegaron a las alturas que coronan el lugar del santuario a las once de la mañana.

Bajaron al centro, entrando por tres partes, tres gruesas procesiones que, colocándose frente al altar formado en la parte posterior de los muros del grandioso templo, presentaba una visión arrebatadora. El campo es espaciosísimo. Pueden, sin exageración, maniobrar treinta mil hombres en simulacro de guerra, dejando sitio seguro para otros tantos espectadores y sin peligro.

La capilla está rodeada de robles y de seculares pinos. El altar, lujosamente formado por él señor Abad de Espinoso, y el de Santa Eulalia de Anfeoz, ayudados por los sacerdotes de sus parroquias, contuvo en lugares a propósito las varias preciosas imágenes que de las parroquias salieron en procesión. Al frente de este peregrino altar se hallaba la casi total gente de veinte y tres parroquias, presididas por sus Párrocos y sacerdotes, y muchísima gente que concurrió de otras parroquias lejanas que no se avisaron. Todo este inmenso gentío se hallaba rodeado de cuarenta pendones, cuarenta banderas, algunas con el lema “¡Viva el Papa!”, “¡Viva la Unidad Católica!”, treinta cruces, muchos estandartes y bonitos ramos.

Varios jóvenes, por ver y oír mejor el sermón, trepando por las gruesas ramas, se subieron a los árboles de enfrente, habiendo alguno de éstos que contenía cincuenta personas. De dos leguas de distancia llegó el señor Abad de Queiroás con varios coros de hijas de María, y tres de ellas representaban las tres virtudes, Fe, Esperanza y Caridad, y colocadas en la escalinata que daba acceso al altar, formaba una maravillosa perspectiva. Cuando estaba ultimándose la colocación de personas y cosas, un gran murmullo nos hizo mirar hacia la izquierda, y era procedido de la llegada del nunca bien ponderado señor Abad de Parderrubias*, capitaneando una gruesa procesión precedida de varios coros de hijas de María, montado en su yegua, y permaneciendo en este estado hasta dejar unida su gente a la que ya estaba colocada. No fue solo a mí a quien se le ocurrió, con tal visita, la frase “Santiago y Cierra España”. Se dio principio a la solemne Misa, cantada por preciosas voces y acompañada por música magnífica. A su tiempo subió al pulpito el predicador, y después de exponer el objeto de la reunión y de dividir su sermón en dos partes:

1º Celebración del XIII Centenario de la proclamación de la Unidad Católica en España por el rey Recaredo, y confirmada por el Concilio de Toledo.

2º. Pedir a Dios nuestro Señor la restauración de la misma, hoy conculcada por las leyes, que autorizan la libertad de cultos y todo género de libertades infernales; probó en largo discurso con hechos históricos, antiguos y contemporáneos, los inmensos favores y gracias que han hecho a España la mayor de las naciones, al calor de la Unidad Católica, protegida por los reyes, y los aterradores males que acarreó y sigue acarreando con la protección de gobiernos impíos.

Probó también que el Liberalismo es la recopilación del Protestantismo, racionalismo e indiferentismo, así como de todas las herejías desde los primeros hasta el actual siglo. Estuvo admirable. Concluyó con la lectura de la indulgenciada oración “Omnipotente Dios…” diariamente regalada por Vd., encomiando su lectura, y coronó la obra con una atronadora pero suavísimo voz diciendo: ¡¡Viva el Papa León XIII!!, ¡¡Viva la Unidad Católica!!, ¡¡Viva la Virgen de las Maravillas!!, ¡¡Reine Jesucristo en todo el mundo!! Que, contestadas entre sollozos por la mayor parte de los concurrentes, presentó un magnífico cuadro de alegría y fervor.

No porque, señor director, haga especial mención de cuatro o cinco Párrocos, es mi ánimo ocultar los deseos y magníficos hechos de todos los demás, salvo la insignificancia, sin duda por imprescindibles ocupaciones, de las faltas de asistencia de algunos, sino porque me haría interminable. ¿Cómo ocultaría el celo del señor Arcipreste, D. Camilo Enríquez, Párroco de la Merced? ¿Cómo me olvidaría de la cooperación de los dignísimos Párrocos de San Victorio de Soutomayor, Santa Comba, Pereyra, Sabucedo, Entranbarrios, Penela, Barja, Bobadela, los dos Urrós San Mamed y Santa Eulalia, Olás, Corvillón, Mezquita y Rabal, representadas respectivamente te por los incansables y fervorosos sacerdotes D. José Saborido y D. Emilio Fernandez Atrio? ¿Cómo no consignaría los nombres y hechos de los demás dignos sacerdotes don Paulino, que a dos leguas de distancia fue con Misa, por si hacía falta, y la celebró también solemnemente antes de la principal; de don José González, de ésta, que tuvo que privarse de presenciar tan magnífico suceso por sustituir al predicador en una Misa solemne para lo que estaba comprometido D. Ramón Quintayros, D. Antonio Álvarez y otros muchos que no recuerdo, visto el celo que han desplegado para solemnizar la función?

El ayuntamiento, no sólo correspondió a la súplica de que mandase una comisión, sino que asistió en masa, y llamó guardias para la custodia del orden, que no se alteró en lo más mínimo, a pesar de la concurrencia, cooperando a esta obra afectuosamente el vecino y empleado D. Javier Blanco, a todos los que les damos las más rendidas gracias. Aún hay, señor director, fe en Israel. Si todos los que deseamos la restauración de la Unidad Católica obramos como deseamos, o mejor dicho, trabajamos eficazmente, con la ayuda de Dios, protección de José y María, y la de Santiago y Santos de España, podremos esperar ver la coronación de nuestros deseos. Mil veces sea Dios alabado y bendito por todo cuanto hemos recibido, estamos recibiendo y esperamos recibir; pero especialmente por haber coronado nuestros pequeños esfuerzos con tan prodigiosas obras.

Anticipa a Vd. las gracias, señor director, y le autoriza para publicar este tosco escrito, añadiendo o quitando todo lo que juzgue oportuno, su atento servidor Capellán y suscriptor, Q. B. S. M.,

JOSÉ ALVAREZ”.

El Siglo Futuro, 11 de junio de 1889.

*Se presupone que el abad en cuestión es don Manuel Belvís.


Referencias

Fernández-Escudero, A. (2012). El XVII Marqués de Cerralbo (1845-1922). Iglesia y Carlismo, distintas formas de ver el centenario de la Unidad Católica. Studium. Revista de Humanidades, 18, 125-154.

Fernández-Escudero, A. (2012). La contracelebración carlista del centenario de la Revolución Francesa.  Hispania Sacra, LXVI, 661-687.

E9. Noticias de Sociedad de Parderrubias siglo a siglo. Por Juan Carlos Sierra Freire

Por Juan Carlos Sierra Freire

En otro artículo hicimos referencia a aquellos hechos relacionados con Parderrubias que aparecieron en las páginas de sucesos de la prensa escrita hasta mediados del siglo pasado. En esta ocasión traemos un listado de noticias publicadas en distintos medios de comunicación relativas a la vida social de la parroquia, que también las hubo. La lista se inicia en el siglo XVI y termina  con los hechos más actuales. Como es lógico, la lista está incompleta y se irá actualizando a medida que vayamos teniendo acceso a otros hechos documentados.

Galicia 114
A Touza
  • 1596: El 25 de octubre fallece el párroco de Parderrubias, Juan García Andrés de la Calle, natural de Huércanos (La Rioja), siendo enterrado en la propia iglesia parroquial (http://desdehuercanos.blogspot.com.es/2014/09/juan-garcia-fundador-de-una-obra-pia.html).
  • 1702: El 7 de julio es bautizado Francisco de las Casas, vecino de Nigueiroá, posterior tatarabuelo de Don Pedro Casas y Souto, quien llegó a ser Obispo de Plasencia (Biografía de Don Pedro Casas y Souto. Madrid: Imprenta de San Francisco de Sales).
  • 1867: El párroco de Santa Eulalia de Parderrubias denuncia al Ayuntamiento el gran estorbo que ocasiona para las procesiones y demás servicios públicos el balcón de la casa propiedad de José Resvie (Boletín Oficial de la Provincia de Segovia, 1 de marzo de 1867).
  • 1889: Macroacto religioso, en el campo de As Maravillas, con el objeto de celebrar el XIII Centenario de la Unidad Católica y, de paso, arremeter contra “los males y las desgracias del Liberalismo”. Está presente un importante séquito de la Parroquia de Parderrubias (El Siglo Futuro, 11 de junio de 1889). [Noticia ampliada en la entrada E10 de este Blog].
  • 1889: Don Manuel Belvis, Párroco de Parderrubias, publica una carta en contra el monumento al apóstata Giordano Bruno (El Siglo Futuro, 23 de diciembre de 1889). [Noticia ampliada en la Sección de Noticias y acontecimientos históricos de este Blog].
  • 1890: Asignación de la plaza de maestro de Parderrubias a doña Matilde Quintas Cid (El Magisterio Gallego, 25 de agosto 1890).
  • 1891: Se cita a doña Elvira Álvarez Vilata para que comparezca a su puesto de maestra de la escuela mixta de Parderrubias. Se encuentra en paradero desconocido (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 8 de agosto de 1891).
  • 1894: Se nombra a doña Dolores Rodríguez Pérez como maestra de la escuela de Parderrubias (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 12 de febrero de 1894).
  • 1896: Se hace pública la lista de vecinos de Parderrubias, propietarios de las fincas que en todo o en parte serán ocupadas con las obras de la carretera de Orense a Portugal (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 20 de julio de 1896; Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 21 de julio de 1896). [Noticia ampliada en la Sección de Noticias y acontecimientos históricos de este Blog].
  • 1900: Nombramiento de doña Matilde Seara como maestra de Parderrubias (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 8 de junio de 1900).
  • 1903: Nombramiento de don Antonio Rollón como maestro de Parderrubias (La Correspondencia Gallega, 6 de octubre de 1903).
  • 1907: Nombramiento de don Cesáreo Pérez Rodríguez como maestro de Parderrubias (El Correo de Galicia, 9 de abril de 1907).
  • 1907: Visita del Obispo de la Diócesis a Parderrubias con el objeto de administrar el sacramento de la Confirmación (La Correspondencia Gallega, 18 de abril de 1907).
  • 1915: Expuesto en uno de los escaparates de la Casa Bravo, en la calle del Príncipe de Vigo, un magnífico retablo con dos estatuas religiosas, procedente de los grandes talleres de escultura religiosa José Garrido y Hermanos, de Parderrubias (El Progreso, 10 de agosto de 1915).
  • 1916: El Excmo. Sr. Obispo de la Diócesis ha encargado de explicar la cátedra de Latín y Humanidades al Sr. Don Adolfo Outumuro Outumuro (El Correo de Galicia, 6 de octubre de 1916).
  • 1923: Los jefes y oficiales del Batallón de Cazadores de Orense visitan los importantes talleres de escultura religiosa que tienen los hermanos Garrido en Parderrubias (Vida Gallega, 20 de noviembre de 1923).
  • 1924: Fallece en Parderrubias don Adolfo Outumuro Outumuro, cura ecónomo de la Parroquia (Vida Gallega, 20 de mayo de 1924).
  • 1926: Toma posesión de maestro de la escuela de Parderrubias don Félix S. del Moral Biempiea (El Heraldo Gallego, 25 de julio de 1926).
  • 1927: Colocación de la primera piedra de la Escuela de Parderrubias (La Zarpa, 13 de enero de 1927). [Noticia ampliada en la Sección de Noticias y acontecimientos históricos de este Blog].
  • 1928: Coincidiendo con la fiesta de San Antonio, el culto y entusiasta maestro de Quintela de Leirado fue con los niños de la escuela a esperar el nuevo San Antonio adquirido en los acreditados talleres de Parderrubias (El Pueblo Gallego, 22 de febrero de 1928).
  • 1928: Inauguración de la Escuela de Parderrubias (La Zarpa, 14 de agosto de 1928). [Noticia ampliada en la Sección de Noticias y acontecimientos históricos de este Blog].
  • 1929: Segundo premio, valorado en 20 pesetas, al novillo de José Garrido, de Parderrubias, en el Concurso Provincial de Ganados, en los festejos de Corpus de Orense (El Pueblo Gallego, 28 de mayo de 1929).
  • 1933: Los Garrido, en Parderrubias, celebran en su casa solariega la fiesta de la patrona de la casa, la Virgen de Lourdes. Hubo misa solemne en el oratorio en la que la Banda de Música de la Manchica interpretó temas de Perosi. A continuación se sirve una suculenta comida a cerca de cien invitados. Se termina por la tarde con una fiesta popular en los patios de la fábrica de escultura (La Región, 30 de julio de 1933).
  • 1936: Las niñas de Parderrubias entregan al Gobernador trece jerseys de punto realizados por ellas con ayuda de sus maestras (La Región, octubre de 1936).
  • 1937: Se reabre al culto la iglesia parroquial de Barbadás que había sido incendiada el Jueves Santo de 1936. Los Escultores de Parderrubias, Hermanos Garrido, regalaron la imagen de San Juan Bautista, patrono de la Parroquia (La Región, 31 de octubre de 1937).
  • 1939: La prueba ciclista Orense-Celanova-Allariz-Orense pasa por Parderrubias a las 5 de la tarde. El pelotón cruza el pueblo liderado por Julio Carrasco Rojo (La Región, 10 de junio de 1939).
  • 1940: La carrera ciclista “Gran Premio de Corpus” pasa por Parderrubias bajo una lluvia torrencial (La Región, 28 de mayo de 1940).
  • 1940: Nombramiento de don José Rodríguez Barreiros como párroco de Parderrubias (Boletín Oficial Eclesiástico del Obispado de Orense, 9 de octubre de 1940).
  • 1941: Mercedes Seara Outumuro obtiene el tercer premio, valorado en 100 pesetas, en la categoría de novillas en el Concurso Provincial de Ganado Vacuno (La Región, 8 de noviembre de 1941).
  • 1942: Confirmación en el cargo de maestro de Parderrubias a don José Rodríguez Portela (La Región, 16 de enero de 1942).
  • 1942: Anuncio de los tradicionales festejos de Corpus en Parderrubias (La Región, 29 de mayo de 1942). [Noticia ampliada en la Sección de Fiestas, tradiciones y costumbres de este Blog].
  • 1942: Fallece el seminarista, natural de Parderrubias, Manuel Grande Seara (La Región, 26 de septiembre de 1942).
  • 1948: El párroco don José Rodríguez Barreiros dona 1.000 pesetas, recaudadas en la Parroquia, como donativo para la construcción del nuevo seminario de Orense (La Región, 18 de junio de 1948).
  • 1954: En la entrevista realizada al Rector del Seminario Divino Maestro de Orense (Manuel Gil Atrio), éste afirma que la parroquia de la provincia que cuenta con un mayor número de seminaristas es la de Parderrubias, junto con la de la Santísima Trinidad, 13 cada una de ellas (La Región, 18 de marzo de 1954).
  • 1961: Don Felisindo Grande Seara publica su novela Don Proleterio y Valdomino, en la que un trabajador de ideología marxista lucha contra el capitalismo.
  • 1963: La escuela de Parderrubias obtiene el sexto puesto en la Sexta Edición del Concurso “La mejor escuela” en la que participaron 237 escuelas de toda la provincia de Ourense. Únicamente es superada por las escuelas de San Clodio, Verín, Celanova, Carballiño y Boborás (El Pueblo Gallego, 14 de julio de 1963).
  • 1963: Se celebran en Parderrubias los solemnes funerales por el eterno descanso de don Nicanor Lorenzo Sueiro, industrial que contaba con muchas amistades en Vigo (El Pueblo Gallego, 27 de diciembre de 1963).
  • 1964: Don Isolino Camba Casas, maestro de la escuela de Parderrubias, es premiado con 10.000 pesetas en la inauguración del curso 1964/65. El premio es entregado por el Ministro de Educación Nacional en Pontevedra (El Pueblo Gallego, 30 de agosto de 1964).
  • 1965: Se casan en Parderrubias los jóvenes Paulino Sierra Fernández y Aurora Freire Seara (La Región, 5 de agosto de 1965).
  • 1974: El Decreto 2318/1974 de 20 de julio declara de utilidad pública la concentración parcelaria de la zona de Parderrubias (Boletín Oficial del Estado, 19 de agosto de 1974).
  • 1975: Se aprueba el plan de mejoras territoriales y obras de la zona de concentración parcelaria de Parderrubias: red de caminos, red de saneamientos y eliminación de lindes (Boletín Oficial del Estado, 13 de junio de 1975).
  • 1977: Se aprueba el plan de obras de red de caminos y roturación de monte bajo en la zona de concentración parcelaria de Parderrubias (Boletín Oficial del Estado, 2 de agosto de 1977).
  • 1982: Concluye el proceso de la concentración parcelaria con la entrega de los títulos de propiedad de las fincas concentradas (Boletín Oficial de las Cortes Generales, 5 de marzo de 1982).
  • 2007: Fallece Monseñor Miguel Anxo Araújo, obispo emérito de Mondoñedo-Ferrol y miembro numerario de la Real Academia Galega. Su primera misa la había oficiado en Parderrubias en el año 1945 (La Región, 23 de julio de 2007).
  • 2008: Inauguración oficial de las obras de recuperación del paraje de A Chousiña (La Región, 13 de agosto de 2008).
  • 2009: Laura PS crea el Grupo de Facebook “A min tamen me gusta Parderrubias” bajo el lema “Un lugar precioso con xente auténtica de verdade, onde sempre que marchas tes ganas de voltar, e cando voltas tes ganas de non marchar”, constituyéndose en un punto de encuentro para vecinos, y enamorados de Parderrubias, de distintas generaciones repartidos por muchos lugares de la geografía española, de Europa, América y Oceanía (https://www.facebook.com/groups/50364541178/).
  • 2015: Juan Carlos Sierra Freire crea el grupo Mozos de Parderrubias con el fin de mantener y consolidar lazos de unión entre mozos de varias generaciones a los que el destino no les permite coincidir todo lo que quisieran. A mediados del año 2016 el grupo cuenta con 72 miembros.
  • 2015: Los Profesores Sierra Freire y Fernández Seara crean el Blog “Parderrubias. Parroquia de Santa Olaia” con el fin de que constituya un centro de documentación, relacionado con Parderrubias, abierto a todo tipo de colaboraciones documentales (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/).