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E48. Una excursión a Parderrubias en el año 1915. Por Juan Carlos Sierra Freire

E48. Una excursión a Parderrubias en el año 1915. Por Juan Carlos Sierra Freire

El 15 de febrero de 1910 iniciaba su andadura el periódico ourensano La Región. A partir de los dos artículos que el cronista Suárez López (1915a, 1915b) publica en dicho diario los días 1 y 2 de julio de 1915, narrando el viaje que realiza a Parderrubias en junio de ese año (“Excursión a Parderrubias”), con motivo de la festividad del Sagrado Corazón de Jesús, vamos a viajar al Parderrubias de esos años.

En esa época, España estaba dominada por el “turnismo” y el caciquismo de los partidos Conservador y Liberal que apoyaban la Monarquía de Alfonso XIII. Perdidos los territorios de ultramar, el país se ve abocado a la Guerra de África (1911-1927) como consecuencia de la sublevación de las tribus del Rif en contra del colonialismo, acabando el conflicto de la peor manera posible para los intereses nacionales con el Desastre de Annual. Nuestros abuelos se vieron envueltos en dicha contienda y África era un destino nada deseable para realizar el Servicio Militar. El caciquismo funcionaba a las mil maravillas en Galicia, en donde entre 1902 y 1923 (es decir, ¡durante 21 años!) los partidos Socialista, Reformista, Carlista y Galleguista consiguieron un solo diputado en Cortes. Este sistema “…era el único instrumento a disposición del campesinado gallego que le garantizaba resoluciones judiciales favorables, contribuciones más benignas, concesiones de licencias, exenciones del servicio militar, estudios de algunos miembros de la familia, ascensos en las carreras, etc.” (Barreiro Fernández, 1991, p. 39). Este sistema corrupto sería fuertemente criticado por intelectuales, primero, y por obreros y campesinos, más tarde. El anticaciquismo agrario alcanzaría su máxima expresión con la figura del cura ourensano Basilio Álvarez:

Aquí existen millones de hombres honrados que sufren, que han hambre y sed de justicia, que tienen sobre sus hombros la maldición del foro, que pesa sobre sus frentes el escarnio del cacicuelo y sobre sus conciencias el atraco de su voluntad” (Alvarez, 1913, p. 37).

Castelao_Galicia Diario de Vigo 2gosto1922
Viñeta de Castelao en “Galicia: Diario de Vigo” del 2 de agosto de 1922

Este sistema electoral se deja entrever en el contenido de una carta publicada el 7 de abril de 1914 en el diario católico lucense La Voz de la Verdad, y una semana después en el periódico tradicionalista madrileño El Correo Español, que es firmada por varios vecinos de Parderrubias y va dirigida al parlamentario carlista Juan Vázquez de Mella y Fanjul:

Excmo. Sr. Los admiradores con que V. E. cuenta en este municipio de la Merca, se consideran obligados a darle cuenta de su proceder en la pasada contienda electoral. No acudimos a las urnas, obedeciendo nuestra reserva a la premura del tiempo, a la falta de organización y a estar tomadas las posiciones por el bando opuesto. Juzgamos que el nombre del excelso tribuno debe ir siempre asociado a ruidosos triunfos, y una votación, aunque nutrida, nos pareció ofrenda muy pequeña para un hombre de tantos prestigios. Sufre la raza intensa crisis, pero vuestro nombre esclarecido tiene la virtud de producir una reacción atentadora. Esperamos confiadamente no desista de nuestra representación, y en justa correspondencia cuente con el cariño y votos de todos los hombres dignos, que son los más. Nuestra honradez será fiadora de nuestras promesas. Reiterándole nuestra consideración tiene la orden de ponerse a las órdenes de V. E., el párroco de Parderrubias y arcipreste Benito Garrido; José Garrido y hermanos, escultores de Parderrubias; Germán Seara, propietario; Manuel Fernández y Compañía; Modesto Lorenzo, presbítero; Gerardo Castro, párroco de la Merca; Eladio Pereiro, párroco de la Mezquita; Darío Sousa, párroco de Faramontaos; José Casas, comerciante; Nicanor Lorenzo, industrial; José María Garrido, propietario; Benito Iglesias, presbítero de Parderrubias; Adolfo Garrido, industrial; Francisco Iglesias, propietario; Nicasio Magdalena, párroco de Corbillón; Jenero Cid Vispo, coadjutor de Zarracós; Antonio A. Espinosa, párroco de Proente; Emilio Dapía, párroco de Olás; Abelardo Fernández Basalo, presbítero de Zarracós; Francisco Fernández, propietario; Camilo F. Míguez, propietario”.

En este contexto social, vamos a realizar una excursión a Parderrubias del año 1915, época en la que inexcusablemente hay que hacer referencia a la figura de los Hermanos Garrido (Os Escultores de Parderrubias).

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Excursión a Parderrubias

El día estaba espléndido; la luz del sol caracoleaba graciosamente sobre los muros y techumbres y los guijarros del camino, y el firmamento ostentaba el ropaje, no de los valles umbrosos, ni de las airosas colinas, no de los prados floridos, ni de las pintadas aves, sino el de los cielos claros, radiantes, deslumbradores; el purísimo azul en toda su diafanidad y tersura, sin el menor celaje, símbolo expresivo de la limpieza sin par de la Concepción de María.

Apenas transcurrieron veinte minutos, y ya mi cuca me había transportado a Matusiños, residencia señorial de mi amigo, el humorístico hermano Felipe. Tras un breve descanso, y atravesando unos maizales que lagrimeaban el rocío de la noche, emprendimos en amena charla la ascensión al monte, orillando un arroyo, por áspera pero agradable cuesta que va serpenteando o en zig-zag, gargantada en la mitad por enormes peñascos y flanqueada luego por sombríos y altos pinares. Al concluir la ascensión, y en la hondonada, preséntase a la vista la dilatada y verde campiña del pintoresco pueblo de Parderrubias, dividida en dos partes por la carretera que, como cinta de plata, se extiende desde Orense hasta la villa de San Rosendo. Al lado derecho y en una meseta yace muellemente recostada la aldea de dicho nombre con toda la fealdad y falta de arte de las construcciones modernas, sirviéndole de espaldar selváticos y encumbrados montes que unos sobre otros van empinando sus salvajes picachos.

Galantemente invitado por el simpático y jovial Pepe Garrido y sus hermanos, notables escultores y pintores de esta localidad, ventajosamente conocidos por sus relevantes obras de indiscutible mérito artístico que han obtenido lisonjero éxito y sinceros elogios, así de la prensa como de los inteligentes del arte hermanado con la manifestación del más puro sentimiento religioso, he tenido el gusto de admirar sus magníficos talleres montados a la moderna e instalados en la planta baja del edificio de su propiedad, emplazado a orillas de la carretera.

Jóvenes aún los hermanos Garrido, más que una risueña esperanza, son ya una legítima gloria del arte escultórico y pictórico en nuestro suelo patrio, porque no son los años los que hacen la gloria, sino las obras, y estas llevan el sello de lo grande, del talento, del genio, siendo por esto mismo dignas de figurar en las mejores exposiciones así regionales como internacionales.

Y aunque el ambiente en el que se mueven es pequeño, los artistas y sus convicciones son grandes, pues no es el contorno, o como hoy se dice el ambiente, el que forma la grandeza, sino lo que se destaca en él. Y aquí esto es excelente, acabado, perfecto; sus obras son filigranas, verdaderas joyas de arte que suscitan los aplausos y entusiasmos de todas las personas que saben apreciar y valuar el verdadero mérito.

Tan sencillos como modestos, los hermanos Garrido huyen de todo ruido, convencidos de que el mérito positivo no necesita que se le anuncie con encomios, como no los necesita la belleza para atraer las miradas de todos: le basta con presentarse. Esto les pasa a las imágenes y toda clase de obras de escultura y pintura religiosa que sale de los talleres de Parderrubias.

A semejanza de un astro que asciende más y más, radiante y majestuoso, sobre el horizonte, así las nuevas obras que salen de las manos de los artistas Garrido, despiertan doquiera viva admiración, excitan una simpatía siempre creciente, y son alabadas por todo género de publicaciones periódicas en la Península y en ambas Américas.

Ayer eran los hermanos Garrido para muchos solamente los carpinteros del contorno; a lo más los ebanistas con ribetes de pintores. No pocos, quizá llamaron exagerado al cronista que esto escribe cuando, atribuyéndole la llama del genio, los llamaba ‘los genios artísticos de Galicia’. Hoy son mejor conocidos y más estimados. De su nombre y de sus geniales obras se ha apoderado la prensa; individuos y entidades se agrupan alrededor de su modesta personalidad, saludándoles como verdaderos genios.

Hay muchos artistas de su clase llevados y traídos por la prensa de todos los matices en pomposos anuncios y reclamos, que pasan por grandes, y hasta son aclamados cual genios, pero mirados de cerca no valen nada, son genios de arcilla; y si se los compara con los hermanos Garrido, pierden su esplendor, y hasta el eco de su nombre, sin que baste a salvarlos el ruido bullanguero que producen los anuncios periodísticos y tarjetas de propaganda, que la mayor parte de las veces crean glorias sin base y dicen lo que quieren, aunque sea sin sentirlo, y sobre todo, sin merecerlo las obras ni sus autores. Por el contrario, hay artistas humildes, modestos, que trabajan con decisión y talento, sin que sus fotografías aparezcan en las esquinas de las calles o en las hojas del periódico, ni sus bustos en los salones; que todo lo fían a su ideal e inspiración, y evitan con todo cuidado los clamores populares alrededor de su figura, y sin embargo tienen altísimo valor, con un glorioso símbolo de la intuición genial, la gloria del pueblo que los vio nacer y de centuria en que florecen. A este número pertenecen los hermanos Garrido. ¿Queréis verlo? No hay más que visitar los talleres de Parderrubias. Hay allí una galería de obras bellísimas.

Bien quisiera el cronista desplegarla toda entera a vista de los lectores de LA REGION. Pero prefiero detenerme principalmente sobre dos imágenes de talla recientemente adquiridas por el celoso párroco de La Merca, mi amigo Gerardo. Representa la primera a Jesucristo, mostrando su divino Corazón, cuya silueta se dibuja rodeada de una corona de llamas. Nótase a primera vista espontaneidad y elegancia en el modelado, y amplitud de concepción. La figura es verdaderamente inspirada y está trazada con sorprendente vigor. La factura es irreprochable, severa y al par brillante. La tonalidad especial de color y luz que exige el asunto está en proporción y armonía con la composición, sin desviarse del género. Solo sintiendo los inefables latidos del misticismo podía P. Garrido inspirar esa composición en la que palpita un ambiente de espiritualidad tal que el ánimo del espectador se transporta y arroba, forzándole a plegar las rodillas y adorarle poseído del más profundo respeto. La segunda representa la Inmaculada. Es de un carácter distinto de la primera, pues mientras en esta preside la idea de la majestad derramando amor sobre el mundo, en aquella se personifica el candor, la inocencia, la pureza, sin mácula. La figura de esta imagen bastaría a hacer la reputación de un escultor cristiano. En ella se admira la sobriedad y la corrección de escuela. Así la talla como la pintura de ambas obras guardan el propio carácter. Sin perder la serenidad del género espiritual purista, que no permite distraer las miradas a accidentes de forma y a efectos de artificio, y que impulsa al espíritu a concentrarse en el pensamiento de la obra, el pintor, combinando el sentimiento y la expresión de cada personaje de la composición, ha logrado encantadores efectos de luz, una primorosa armonía del conjunto. Indudablemente que estas dos imágenes de talla del más espiritual género purista, como asimismo su pintura, con toques de oro de singular magnificencia, son de las principales joyas de la corona artística de los hermanos Garrido”.

Más allá de la sobreactuación del cronista, era habitual encontrar a los Hermanos Garrido (Os Escultores) en la prensa ourensana de principios del siglo XX. Casi a diario, sus cuñas publicitarias aparecían en periódicos locales como La Región:

TALLER DE ESCULTURA RELIGIOSA. Talle, Pintura y Dorado. José Garrido y Hermanos (Orense, Parderrubias). Esta casa cuenta con todos los adelantos modernos para la construcción de Imágenes en madera y cartón-madera, Altares, Doseles, Púlpitos, Monumentos para Semana Santa, y todo lo concerniente al culto católico. También se encarga de la restauración y pintura de Imágenes y Altares, por deteriorados y antiguos que estén, ejecutando estos trabajos en nuestros talleres o a domicilio. Se remiten gratis dibujos, catálogos, fotografías y cuantos datos necesiten los señores que deseen honrarnos con sus encargos, para lo cual dirigirán su correspondencia a José Garrido y Hermanos, Orense, Parderrubias”.

Anuncio Os Escultores 1910
Cuña publicitaria de La Región en 1910
Anuncio Os Escultores 1913
Cuña publicitaria de La Región en 1913

En esa época, sus obras escultóricas llevaban el nombre de Parderrubias allende de sus fronteras. El 3 de junio de 1915, con el argumento de que “siempre hemos alentado desde estas columnas a los que cultivan con éxito el arte”, La Región abordaba la figura de Os Escultores:

En Parderrubias, pueblecito próximo a Orense, tienen emplazados sus talleres de escultura religiosa, de los que han salido gran número de imágenes; unas destinadas al culto en las iglesias y otras a oratorios particulares. De la visita que efectuamos a los mencionados talleres, obtuvimos una impresión gratísima y el firme convencimiento de que el premio a los desvelos que se imponen los hermanos Garrido, no se hará esperar. Un compañero aficionado a la fotografía, impresionó varias placas con algunas imágenes recientemente terminadas y que en breve van a ser enviadas a los puntos respectivos de destino. Una de ellas es la que hoy ofrecemos a nuestros lectores, la Divina Pastora, construida para las Siervas de la Divina Pastora, de Puenteareas. Todos cuantos elogios hiciésemos, serían pocos”.

Os Escultores_La Región 3junio1915
Escultura de la Divina Pastora creada por los Hermanos Garrido

En el mes de marzo de 1916 se exponía en los elegantes escaparates del comercio de novedades Los Chicos, ubicado en la calle Paz Nóvoa de la capital ourensana, una figura de San Francisco construida en los “afamados talleres de escultura religiosa de los Sres. Garrido y Hermanos de Parderrubias” (La Región, 23 de abril de 1916). Su destino final era la iglesia parroquial de Osmo, en Leiro. En diciembre se bendecía la nueve iglesia de Cambeo, estrenándose un altar que había sido construido, pintado y dorado por “los inteligentes escultores de Parderrubias” (La Región, 10 de diciembre de 1916). En el mes de septiembre de 1917, en los escaparates de la joyería Valentín Cid, los Hermanos Garrido exponían imágenes de los Sagrados Corazones de Jesús y María, del Niño Jesús y de la Sagrada Familia.

Sagrado Corazón
Escultura del Sagrado Corazón de Jesús creada por los Hermanos Garrido. Fotografía: Lucía Garrido

Continuamos la excursión a Parderrubias.

Eran ya las diez de la mañana, cuando una cascada de alegres y argentinos sonidos lanzados estrepitosamente sobre el vecindario desde la alta espadaña de la iglesia, me empujó hacia el templo parroquial, de bastante capacidad, pero de escaso mérito arquitectónico, aunque bien conservado y mejor aseado. Hallábase adornado con el más exquisito primor. Lucía los atavíos de los días de gran gala, y estaba esplendente, radiante, con los focos de acetileno cuyo reflejo mágico bajando de las artísticas arañas hacían surgir de entre la penumbra todos los lindos detalles del brillante decorado. Era una verdadera ascua de oro, y las innúmeras bombillas de variados colores que fulguraban, simétricamente distribuidas, semejaban una visión del cielo.

A duras penas pude franquear la entrada, obstruida por una apiñada masa de público deseoso de rendir público plebiscito de amor al Deífico Corazón de Jesús, cuya fiesta iba a comenzar. A los pocos momentos preludiaba el armónium las notas del Tantum Ergo coreado con afinación y exquisito gusto por numeroso clero, en tanto que en el altar mayor se hacía con exactitud y corrección litúrgica la exposición de S. D. M. Acto continuo dio principio la Misa solemne que fue oficiada por el presbítero de la Merca señor Rodríguez Grande, con acompañamiento a toda orquesta, y oída con todo el recogimiento y religioso silencio posible en actos de tan extraordinaria concurrencia, en los que las dificultades del acomodo no son fáciles de vencer. En los intermedios la afinada banda de la Mezquita desgranó las notas de una inspirada fantasía que volaron sobre el auditorio silencioso, cuya atención se mecía en aquellas ondas de armonía que bajando del coro iban perderse en las ricas colgaduras de la iglesia, comunicando al pasar por los cuerpos, la rítmica y placentera vibración del sonido a los nervios de los espectadores, sumergiendo por un momento sus espíritus en el dulce sueño del arte sin fronteras.

Hubo para mí un momento emocionante, de consoladora expectación, con inenarrables ternezas, que desfloraría el ambiente de la pública opinión. ¡Oh! Los ángeles de la Eucaristía habíanse dado cita deliciosa; un centenar de pequeñuelos aproximadamente, que apenas empezaba a soltarse su lengua en el uso de su nativo idioma, recogidos, fervorosos y sonrientes, con sonrisa cándida y de extrema satisfacción, revoloteando como palomas, símbolo de la paz y tranquilidad de sus almas; acercáronse al sagrado banquete. A su alrededor expandía fragancia de lirios, perfume de cielo… Esta imponente manifestación de amor a Jesús Sacramentado, precisamente en estos tiempos de apatía e indiferencia religiosa, hizo resbalar por las mejillas de más de uno, furtivas lágrimas de ternura y emoción.

Digno epílogo de tan solemnes cultos fue la brillante y tradicional procesión que, si cada año despierta nuevo y fervoroso entusiasmo, al decir de todos, en el presente fue un verdadero acontecimiento en Parderrubias, pues todo el pueblo tomó parte con viva complacencia, ya adornando las casas con vistosas colgaduras, ya formando parte del religioso cortejo. Organizóse en el orden siguiente. Abrían la marcha los pendones y estandartes de distintas parroquias y Asociaciones, siguiendo la hermosa cruz parroquial y ciriales, de estilo renacimiento, tras la que formaban ordenadamente en dos alas, los niños que en la misa hicieran su primera comunión; luego las hijas de María, luciendo su clásica mantilla; a continuación el clero; después la venerada imagen del Sagrado Corazón, y enseguida majestuosa carroza en la que se yergue dulcísima y bella la efigie de María. Seis niñas primorosamente vestidas de ángeles con vistosos ramilletes de gayas flores que ofrendan a su celestial Reina, haciéndole la corte, juntamente con otras seis un poco mayores, formaban su escolta. Cierra la comitiva la banda de música que contribuye a aumentar las emociones del corazón con sus notas delicadas. El estruendo ensordecedor de las tracas y de multitud de cohetes, los acordes de la música, los marciales cantos de los niños, el alegre repiqueteo de las campanas, la lluvia de flores que sin cesar cubría las imágenes y el entusiasmo de todos, producían una emoción y alborozo indescriptibles. Un gentío enorme de las parroquias limítrofes se agolpaba a las bocacalles a contemplar el desfile; en sus fisonomías dibujábase religioso respeto; de sus corazones brotan férvidas plegarias y al mismo tiempo salen de sus manos nubes de flores que ofrendan al Deífico Corazón y alfombran el suelo por donde ha de pasar triunfante el Auxilio de los Cristianos.

Terminóse el acto con la solemne bendición de S. D. M., resultando, en conjunto, grandioso y típico, por ese tinte popular que le comunicara el entusiasmo de la feligresía. Fiesta tan simpática dejará imperecedero recuerdo en el corazón de cuantos tuvimos la dicha de asistir a ella.

El cronista, haciendo justicia y alto honor a los acendrados sentimientos religiosos de tan católico pueblo, quiere estampar aquí esta su impresión recogida en acto tan solemne y conmovedor: Parderrubias es un feudo del Sagrado Corazón. Así lo patentizaron sus habitantes en las numerosas comuniones que con inefable recogimiento hicieron todos, mujeres y hombres, jóvenes y niños, ricos y pobres, en todas las misas que se celebraron, principalmente en la de la comunión general.

Plácemes merecen los hermanos Garrido, a cuya feliz iniciativa y munificencia se deben tan solemnes cultos; el virtuoso arcipreste y párroco de dicha feligresía [don Benito Garrido], cuya alma arde en el celo vivísimo por el bien de sus semejantes; siempre solícito en procurar la paz del alma de sus amados feligreses y afanoso y diligente por todas las cosas de su iglesia; y cuyo desvelo ha sido parte tan principal para que la función se llevase a cabo con el esplendor que admiramos; y, por fin, de un modo particular, el pueblo todo que con entusiasmo y fervor dignos de toda loa, tan hábilmente les han secundado”.

Durante esos años tuvieron lugar algunos hechos que fueron objeto de interés en la prensa local, constituyendo en su mayoría un reflejo de la religiosidad que caracterizaba a Parderrubias en esa época. El 27 de febrero de 1913, salía con destino a Oviedo un grupo de ourensanos presididos por el Obispo de la Diócesis. Se trataba de peregrinos que se unirían en la capital asturiana a otros grupos para dirigirse a Roma con el fin de ganar el Jubileo, con motivo de las fiestas constantinianas. Entre ellos se encontraba un vecino de Parderrubias: Manuel Garrido. El domingo 18 de junio de 1916, en la Parroquia de Soutomandrás, celebraba la primera misa un vecino ilustre de Parderrubias, don Adolfo Outumuro Outumuro, sobrino de don Adolfo Outumuro Seara, párroco de dicha feligresía, quien actuaría de padrino eclesiástico. La solemne misa cantada por un coro dirigido por don Severino Bermello, párroco de Trasalva, terminaría con el tradicional besamanos. Entre los invitados al espléndido convite, que tuvo lugar en la casa rectoral, se encontraban los párrocos de Sobreira, Cornoces, Castrelo, Pereda, Mandrás, Louredo y Boimorto, así como un representante de la famosa casa de escultura Hermanos Garrido (La Región, 25 de junio de 1916). El presbítero David García Álvarez, cronista de la noticia, que se publicaba en la primera página de La Región, no desaprovechó la oportunidad de arremeter contra el periódico satírico y anticlerical El Motín, dirigido por José Neken. Desgraciadamente, la vida del joven y brillante cura, que ejerció de ecónomo de la Parroquia de Parderrubias, se vio truncada en la madrugada del 8 de mayo de 1924 por una grave enfermedad. Tenía tan solo 31 años de edad. Escasos meses antes de que la gripe de 1918 impactase de lleno en la población de Parderrubias (véase Se cumplen 100 años de la peor peste de todos los tiempos: la mal denominada “gripe española” de 1918 en Parderrubias), la prensa publicó durante varios días el anunció del extravío de un cerdo de color blanco “con dos rayas hechas por una tijera”. El cura don Benito Garrido gratificaba a quien diese alguna nueva acerca del descarriado gorrino. A finales de 1920 serían nombrados por el Sindicato Católico Agrícola de Parderrubias, como vendedores de vinos, los siguientes afiliados: Luis Fernández, Germán Seara, Manuel Seara Casas, Emilio Outumuro, José Fernández, Ángel Santos y Francisco Seara. A principios del siglo XX comenzó la asociación de los campesinos gallegos en sindicatos y cámaras agrarias para la adquisición de maquinaria y abonos, así como para la gestión de las ventas de sus productos. Aunque bien es cierto, estas asociaciones nunca lucharon en su justa medida por los derechos de sus asociados, y así no fueron raros los motines y disturbios en el mundo rural.

El Motin, enero 1916
Viñeta satírica publicada en El Motín, año 1916
El Motin 1916_2
Viñeta satírica publicada en El Motín, año 1916

Referencias

Alvarez, B. (1913). Abriendo el surco: Manual de lucha campesina. La Habana: Ricardo Veloso.

Barreiro Fernández, X. R. (1991). Historia contemporánea. Política. Siglo XX (Tomo VIII) En F. Rodríguez Iglesias (Ed.), Galicia Historia. A Coruña: Hércules de Ediciones.

Suárez López, S. (1 de julio de 1915a). Una excursión a Parderrubias. La Región, p. 1.

Suárez López, S. (2 de julio de 1915b). Una excursión a Parderrubias. La Región, p. 1.

E45. Se cumplen 100 años de la peor peste de todos los tiempos: la mal denominada “gripe española” de 1918 en Parderrubias. Por Juan Carlos Sierra Freire

E45. Se cumplen 100 años de la peor peste de todos los tiempos: la mal denominada “gripe española” de 1918 en Parderrubias. Por Juan Carlos Sierra Freire

En el presente año 2018 se cumple un siglo de una de las pandemias más devastadoras que padeció la Humanidad a lo largo de su historia: la gripe de 1918. En Ourense, el otoño de ese año, en concreto el mes de octubre, fue el momento más trágico y dramático de la epidemia. En este artículo describimos el proceso que siguió la peste desde su fase inicial en marzo hasta el otoño/invierno de 1918, así como el impacto que tuvo en Parderrubias y en algunas Parroquias limítrofes (Vilar de Paio Muñiz, Pereira de Montes y Soutopenedo).

Introducción

¿Qué tuvieron en común el soldado Gilbert Mitchell, destinado en el Campamento Funston de Kansas (Estados Unidos) y el labrador José Epifanio Freire, vecino del pueblo de Montelongo, en la provincia de Ourense (España)? A simple vista, absolutamente nada, excepto que los dos compartieron la desgracia de ser víctimas de la plaga más infernal jamás padecida por la Humanidad, que acabó con la vida de más de 50 millones de personas en todo el mundo. Gilbert pasó a la historia por ser el paciente cero de la “gripe española”, José Epifanio es mi bisabuelo.

Probablemente fuese un día de “feira” en Ourense de aquel fatídico otoño de 1918, presumiblemente el 17 de octubre. Mi bisabuelo José Epifanio se había acercado a la capital por negocios relacionados con unas vacas, cuya propiedad compartía con otro ganadero. Su familia, y vecinos de Montelongo, le aconsejaron que no se acercase a la ciudad, pues la gripe estaba ya muy extendida y las noticias que llegaban de allí eran preocupantes. Sin embargo, pudo más la exigencia y el requerimiento del negocio del ganado que la justa valoración del riesgo, y mi bisabuelo vino infectado de Ourense, sintiéndose muy pronto enfermo. Se metió en cama, pidió a mi bisabuela Filomena que bajo ningún concepto dejase entrar a los niños en su habitación y que, en caso de que “pasase lo que podía pasar”, incinerase todas sus ropas. Mi bisabuelo fallecía, siete días más tarde, el 24 de octubre, a las seis de la madrugada, a la edad de 47 años, dejando seis hijos, todos ellos menores de edad, siendo mi abuelo Manuel el mayor, con 17 años, y contando el menor con tan solo dos años de edad. Así de fulminante y cruel fue la peste de 1918.

El soldado estadounidense Mitchell, cocinero en el Campamento Funston, en Kansas, ingresa en la Enfermería el 4 de marzo de 1918 con fiebre y un fuerte dolor de cabeza. Una semana después los enfermos eran incontables. Desde este campamento, en donde enfermó el cocinero, llegaban soldados ya infectados al frente francés de la Primera Guerra Mundial. Así fue como la peste desembarcó en Europa. En abril, la gripe ya producía estragos en las trincheras de Europa Occidental. Llega a España probablemente en tren, desde Francia, de donde regresaban jornaleros españoles y portugueses que suplían la falta de mano de obra en el país vecino debido a la guerra. Aunque el primer fallecido español está fechado oficialmente en el mes de mayo en Madrid, tal como señalaremos más adelante se produjeron muertes por gripe ya en los meses anteriores. La prensa española se hace eco de la mortal infección que se propagaba de manera alarmante, mientras que los países en guerra ocultan la plaga para no minar más la moral de la población y del Ejército. Por el simple hecho de que en España, país neutral, se hablaba abiertamente de la enfermedad sin censura alguna, se le denominó injustamente “gripe española”, creyéndose que era un problema de nuestro país. Así que, además de infectarse un 40% de la población y acabar con la vida de cerca de 300.000 españoles (entre ellos, mi bisabuelo), a nuestro país le quedó el sambenito de dar nombre a una de las plagas más mortíferas jamás padecida por la Humanidad. Baste señalar que en marzo el virus comenzó a matar en Kansas (Estados Unidos) y muy pocos meses después lo hacía en las Parroquias de Parderrubias, Vilar de Paio Muñiz, Pereira de Montes y Soutopenedo, en España.

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Servicio de la Cruz Roja en Estados Unidos durante la gripe de 1918. Fuente: Centers for Disease Control and Prevention

Ricos y pobres eran víctimas por igual de la gran pandemia, cebándose mayoritariamente en personas jóvenes, a diferencia de otras gripes. Los primeros síntomas se confundían con una gripe común: irritación de garganta, fiebre y dolor de cabeza. Pero pronto aparecían mareos, pérdida de audición, visión borrosa, delirios, convulsiones, etc. Eran típicas unas manchas de color negro que comenzaban en las mejillas y que pronto se expandían por todo el cuerpo. Todo este cuadro se complicaba con una neumonía bacteriana que era la que provocaba la mayoría de las muertes. El proceso era tan rápido que pacientes que comenzaban a toser por la mañana, por la noche fallecían. El virus H1N1 experimentó varias mutaciones a lo largo de 1918, convirtiéndose en letal, llegando lo peor en el otoño de ese año. Se transmitía de una persona a otra por secreciones respiratorias producto de la tos, estornudos o, simplemente, a través del habla. La miseria, la suciedad y el hambre contribuyeron sin duda alguna a su propagación. A ello se unió el hecho de que no existiesen vacunas para protegerse contra el contagio, ni antibióticos para tratar las infecciones bacterianas secundarias; a la penicilina todavía le quedaban diez años para su descubrimiento. Las intervenciones sanitarias se limitaban al aislamiento, cuarentena, recomendar hábitos higiénicos personales, uso de desinfectantes y limitaciones de reuniones públicas (Centers for Disease Control and Prevention, 2018).

La peste en Ourense

Desde agosto de 1918 hasta abril de 1919 se registraron en Ourense 145 muertes por cada 10.000 habitantes a causa de problemas respiratorios, siendo la quinta provincia más afectada del país, solamente superada por Burgos, Almería, Zamora y Palencia (Chowell, Erkoreka, Viboud y Echevarri-Dávila, 2014). El otoño de 1918 supuso el periodo más crítico de la gripe, declarándose el estado epidémico en la provincia. Así, ya el 27 de septiembre la prensa se hacía eco de la peste:

En Orense se desarrolla grandemente la epidemia, existiendo numerosos casos, algunos de ellos graves” (Diario de Pontevedra).

Ocho días más tarde, el 5 de octubre, ya se habla sin disimulo de estado epidémico, pues en esos primeros días del mes ya se contabilizaban 723 infectados en la capital:

El Boletín Oficial publicará una circular del Gobernador Civil, declarando en Orense el estado epidémico. Este acuerdo lo adoptó el Gobernador en vista de la importancia que adquiere la epidemia reinante en aquella capital. Ayer ocurrieron ocho defunciones” (Diario de Pontevedra).

El Gobernador insta al Alcalde a que habilite urgentemente locales para atender a enfermos pobres cuyas viviendas carecían de condiciones higiénicas. El 15 de octubre solicita con urgencia al Gobierno el envío de desinfectantes, pues en las últimas 24 horas habían fallecido once enfermos. La gravedad de la situación provocó la suspensión de las Oposiciones a Maestro que se venían celebrando en la capital durante ese mes de otoño y que el Presidente de la Audiencia de Orense solicitase la suspensión de los juicios orales programados. Por su parte, el Obispo de la Diócesis visitaba al Gobernador con el compromiso de colaborar en la campaña sanitaria.

El único hospital público en la capital ourensana en esas fechas era el Provincial de Las Mercedes, que muy pronto quedaría colapsado. Por ello, en el edificio de la actual Delegación del Ministerio de Defensa (en aquel momento Edificio de los Hermanos Maristas) se instaló un Hospitalillo Municipal de Epidémicos de dos plantas en donde ingresaron 117 enfermos. Estuvo atendido por seis médicos, dos practicantes, dos enfermeros, tres estudiantes de Medicina y seis Hijas de la Caridad (De la Torre Somoza, 2015).

El periódico La Región publicaba a diario los datos de los fallecidos, personas de todas las edades, pero sobre todo menores de 30 años. Con cal, sulfato de cobre, azufre o zotal se desinfectaban pisos, casas y lugares críticos como el asilo, la cárcel o el matadero. Un momento particularmente doloroso fue la prohibición de la Fiesta de Fieles Difuntos de ese año y la entrada a los cementerios por parte del Gobierno Civil (Simón Larda, 2001). La prensa publicaba recurrentes anuncios del tipo “La epidemia reinante se evita desinfectando con zotal” o “Epidemias contagiosas se evitan lavándose con jabón zotal”. El Diario de Pontevedra se hacía eco de un artículo publicado en El Figaro, por el doctor Sobrino Álvarez, en el que se hablaba de un tratamiento eficaz contra la gripe:

En primer término un purgante salino y, con preferencia, el sulfato de sosa. Si el enfermo no tolera el purgante le suministra un enema (38 gramos de sulfato de sosa disueltos en medio litro de agua hervida). Evacuado el intestino, la medicación consiste únicamente en cinco gotas de tintura de yodo, cada tres horas, para los adultos, y de dos a cuatro gotas, cada ocho horas, para los niños. El vehículo que prefiere para suministrar el yodo es la leche” (Diario de Pontevedra, 10 de octubre de 1918).

Vida Gallega 15 de noviembre de 1918
Anuncio en la revista Vida Gallega del 15 de noviembre de 1918

Si la situación en la capital era muy preocupante, en el resto de la provincia alcazaba tintes dramáticos debido a la ausencia de recursos sanitarios. En algunas Parroquias, las campanas ya no tocaban a muerto para no alarmar a los enfermos. Las crónicas que La Región publicaba a diario dejaban bien a las claras la trágica situación. Como ejemplos tomados de Simón Larda (2001) aludimos a dos pueblos relativamente cercanos a Parderrubias. En Bande “la epidemia se extiende de forma alarmante. Los empleados del municipio y la mayoría de la población de esta villa están enfermos, así como la mayor parte de los individuos que componen la Corporación. Los médicos están agotados físicamente, por efecto de las dificultades de este municipio, por tener la población muy diseminada para la atención de los enfermos, cuyo número excede de 1500” (La Región, 19 de octubre de 1918). El cura de Calvos, en Bande, informaba al Gobernador Civil que de los 300 vecinos de la Parroquia, 120 estaban infectados, muchos de ellos graves, careciéndose de medicinas y desinfectante (Diario de Pontevedra, 16 de octubre de 1918). En Piñor (Barbadás) “…en este pueblo a pesar de ser tan sano, la epidemia gripal se difunde de una manera atroz; hay un gran número de personas atacadas. El virtuosísimo párroco, Don Florencio Quintas, no da punto de reposo visitando a todas horas a los enfermos y proporcionándoles no solo los auxilios espirituales, sino también los corporales, a muchos pobres” (La Región, 23 de octubre de 1918). En otra villa importante de la provincia, Ribadavia, la situación era conmovedora:

En Ribadavia, según noticias oficiales, ocurrieron ayer nueve defunciones y hubo nuevas invasiones. Un amigo nuestro que ayer llegó de dicho pueblo nos dice que familias enteras han desaparecido víctimas de este mal. En una casa se murieron el padre, la madre y tres hijos” (Diario de Pontevedra, 5 de octubre de 1918).

En Carballiño, la tragedia alcanzaba niveles propios de una catástrofe, y así lo atestigua un telegrama recibido en el Gobierno Civil de Ourense:

Es verdaderamente espantoso el estado sanitario de esta villa y su partido, adquiriendo proporciones alarmantes, pues diariamente ocurren diez o doce defunciones, sin que las autoridades adopten medida alguna para evitar algo la difusión de tan terrible mal. Como vecino de esta villa acudo a V. S. en demanda de protección, pues se da el caso inaudito de que por ningún lado podemos encontrar desinfectantes para combatirlo por nuestra cuenta” (Diario de Pontevedra, 10 de octubre de 1918).

Combi
Partidas de fallecimientos provocados por la gripe de 1918

La peste en Parderrubias y Parroquias vecinas

Con  el objetivo de examinar el impacto de la gripe en Parderrubias y en algunas Parroquias limítrofes (Vilar de Paio Muñiz, Pereira de Montes y Soutopenedo) hemos revisado el número de enterramientos que tuvieron lugar en dichas feligresías a lo largo de los años 1918 y 1919. Ello nos permite apreciar su evolución e identificar claramente el momento crítico que venimos destacando: otoño de 1918. Si observamos la Figura 1, apreciamos que entre octubre y diciembre de ese año se incrementa de manera significativa la cifra de enterramientos en las cuatro Parroquias, permaneciendo relativamente estable su número antes y después de dicho trimestre. Debemos aclarar que no todos los fallecimientos producidos en esos meses fueron consecuencia de la gripe. En el caso de Parderrubias, el cura don Benito Garrido no incluía en las partidas de entierro la causa del fallecimiento; en las otras parroquias sí aparece registrada la causa y así sabemos que en unos pocos casos no fue la gripe la causante del fallecimiento (lo fueron, por ejemplo, la miocarditis o la debilidad senil). No obstante, es incuestionable, y no puede pasar desapercibido, el significativo incremento de muertes durante esos tres meses.

Gráfico
Figura 1. Evolución del número de enterramientos durante la gripe de 1918. Fuente: Elaboración propia

Prestando atención a la Figura 1, en primer lugar, percibimos claramente el pico en el número de enterramientos del último trimestre de 1918, pero sin que exista un solapamiento de las cifras en las cuatro Parroquias analizadas; así, por ejemplo, mientras en Parderrubias el mes de octubre es el más trágico con nueve fallecimientos, en Vilar de Paio Muñiz no se produce ninguno en ese mes. En segundo lugar, destaca el hecho de que la Parroquia más castigada fuese la de Parderrubias, debido probablemente a su mayor número de feligreses; recordemos que, en esa época, Solveira, Fondo de Vila y Nogueira pertenecían a la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias. Examinemos con un poco más de detalle los fallecimientos de esos meses.

En Parderrubias, se produce ya una muerte por gripe (presuponemos que la primera) en el mes de abril de 1918; se trata de Encarnación Garrido de 42 años, cuya esquela aparece publicada en La Región. En los meses de octubre, noviembre y diciembre fallecen 16 personas. Como ya se ha señalado, dado que las partidas de fallecimiento de esta Parroquia no recogen la causa de muerte, cabe pensar que no todos estos fallecimientos fueron provocados por la gripe, aunque bien es cierto que por la media de edad de los fallecidos sí podemos intuir que en la mayoría de los casos esa fue la causa. Esta hipótesis es avalada por los datos recogidos en otras Parroquias en las que sí se especifica la causa de muerte, y en donde la mayoría de los fallecimientos se asociaban a la gripe. La edad de los fallecidos en Parderrubias en esos meses osciló entre los pocos meses de vida y los 50 años (media = 20,67 años), es decir, todos fallecieron muy jóvenes; concretamente, seis eran niños o adolescentes. Como hemos dicho, el mes más trágico fue octubre con nueve fallecidos desde el día 13. Cronológicamente hubo entierros los días 13, 15, 16, 20, 21 (dos), 22, 28 y 29 de octubre. Conmueve imaginarse funerales casi todos los días de esa desgraciada quincena. En noviembre, el número de enterramientos desciende a cinco, y ya en diciembre solamente se produce uno. Entre los fallecidos en esos meses había nueve mujeres y seis hombres; un feto completaba el listado de dieciséis. En cuanto a los pueblos, cinco de los difuntos residían en Nogueira, cuatro en Barrio, dos en O Outeiro, dos en Solveira, uno en A Iglesia, uno en Fondo de Vila y en uno de los casos no se ha indicado su ubicación.

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Iglesia de Parderrubias

En Vilar de Paio Muñiz, durante el trimestre octubre-diciembre, fallecen diez personas (cinco hombres y cinco mujeres). En este caso, dado que el cura don Gerardo Castro indicaba expresamente en la partida de defunción la causa de muerte, sabemos que cinco de ellos fallecieron por bronquitis gripal y los restantes por miocarditis. Aunque el período crítico de la epidemia fue el último trimestre de 1918, en esta Parroquia ya habían fallecido tres personas (dos de ellas, niños) por bronquitis capilar aguda en el verano (en junio, julio y agosto, respectivamente). La media de edad de los cinco fallecidos por la gripe en otoño/invierno fue de 35,13 años. En este caso resulta llamativo el adelanto temporal en los fallecimientos por la epidemia a antes del comienzo del otoño y que, en cambio, en el mes de octubre no se produjese ninguna muerte. A raíz de los datos de esta Parroquia podemos saber también que, aunque como está demostrado el período crítico fue el otoño/invierno de 1918, los fallecimientos a causa del virus de la gripe se extendieron al año 1919. Así, aparecen registrados en ese año dos fallecimientos en abril y dos en noviembre por esta causa. En cuanto al sexo, de los fallecidos por gripe en 1918, cinco eran mujeres y tres hombres.

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Iglesia de Vilar de Paio Muñiz

En la Parroquia de Pereira de Montes, se produjo el fallecimiento de un hombre de 69 años por bronquitis capilar aguda en el mes de marzo. Sin embargo, tal como ocurrió en las otras Parroquias, los meses problemáticos fueron octubre con cuatro fallecimientos, todos ellos por gripe, y noviembre con siete muertes. En diciembre se producían dos fallecimientos, uno de ellos por bronquitis gripal. La media de edad de los fallecidos fue de 39,17 años. La gripe no respetaba edades, así en octubre fallece una niña de 10 años y en noviembre lo hace una mujer de 60. De los fallecidos, de igual manera que ocurrió en las dos Parroquias anteriores, la mayoría fueron mujeres.

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Iglesia de Pereira de Montes

Finalmente, en la Parroquia de San Miguel de Soutopenedo, de la que era feligrés mi bisabuelo José Epifanio, en todo el año 1918 tienen lugar 16 fallecimientos, de los cuales el 44% fueron debidos a la gripe, tal como indican las partidas de entierro firmadas por el párroco don Francisco Coello. En el mes de octubre fallece únicamente José Epifanio, a la edad de 47 años. Fue la primera víctima de la peste en Soutopenedo:

“…falleció el veinticuatro de octubre de mil novecientos diez y ocho a las seis de la mañana en el lugar de Montelongo de bronco-neumonía según certificación facultativa…”.

En el mes de noviembre se producen cinco fallecimientos, todos ellos asociados a la gripe. Es decir, en Soutopenedo la gripe provocó seis muertes, únicamente en los meses de octubre y noviembre, de las cuales solamente dos de ellas corresponden a hombres. La media de edad de los fallecidos fue de 36,83 años, oscilando entre 10 y 63 años.

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Iglesia de Soutopenedo

En resumen, la gripe de 1918, la mal denominada “gripe española”, de igual modo que ocurrió en el resto de España y en otros muchos lugares del mundo, dejó un importante número de muertes en Parderrubias y Parroquias limítrofes. El mayor número de víctimas se produjo entre la población femenina durante los meses de otoño e invierno de ese año, sin que existiese un paralelismo exacto entre las Parroquias analizadas. Así, mientras en Parderrubias el mes con mayor número de víctimas fue octubre, en Vilar de Paio Muñiz lo será diciembre; en Pereira de Montes y Soutopenedo el mes más trágico fue noviembre.

Terminamos con el deseo de que estas estas líneas constituyan un pequeño homenaje a todos los fallecidos por la gripe de 1918 en la comarca de Parderrubias, entre ellos, el bisabuelo José Epifanio, de cuyas muertes se cumplen ahora cien años. Aunque la peste no diferenciaba a pobres de ricos, sí es verdad que los labradores fallecidos en estas Parroquias estaban en clara desventaja para hacer frente a la epidemia, debido a las condiciones socioeconómicas en las que les tocó vivir.


Nota. El autor muestra su agradecimiento a don Julio Grande Seara y a don Fernando López Seoane por la información aportada para la elaboración de este artículo. Otra parte de la información procede del Archivo Histórico Diocesano de Ourense.


Referencias

Centers for Disease Control and Prevention (2018). Historia de la pandemia de influenza de 1918. Recuperado de https://espanol.cdc.gov/enes/flu/pandemic-resources/1918-commemoration/1918-pandemic-history.htm

Chowell, G., Erkoreka, A., Viboud, C. y Echevarri-Dávila, B. (2014). Spatial-temporal excess mortality patterns of the 1918-1919 influenza pandemic in Spain. BMC Infectious Diseases, 14, 371. Recuperado de https://bmcinfectdis.biomedcentral.com/track/pdf/10.1186/1471-2334-14-371

De la Torre Somoza, J. (2015). El hospital provincial de Ourense (1930-1979). Ourense: Diputación de Ourense.

Simón Lorda, D. (2001). La epidemia gripal de 1918 en Ourense. MINIUS, IX, 85-96.

E32. Los prodigiosos años 60 y 70: sueños del futuro. Por Juan Carlos Sierra Freire

E32. Los prodigiosos años 60 y 70: sueños del futuro. Por Juan Carlos Sierra Freire

Con el objetivo de dar continuidad al recorrido sobre las distintas generaciones del siglo XX en Parderrubias, que iniciamos en este Blog en los años treinta con “Parderrubias: sus Niños de la Guerra” [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/01/15/e19-parderrubias-sus-ninos-de-la-guerra/] y continuamos con “Aquel Parderrubias de la Posguerra” [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/02/13/aquel-parderrubias-de-la-posguerra/], nos adentrarnos ahora en los apasionantes años sesenta y setenta, las décadas prodigiosas. Parafraseando a Thomas Jefferson (1743-1826), la época en la que gustaban más los sueños del futuro que la historia del pasado.

Si por algo se caracterizaron, a nivel mundial, los años sesenta y setenta fue por los grandes movimientos sociales. La Guerra Fría llegaba a su punto álgido, Estados Unidos se desangraba con la Guerra de Vietnam y en América Latina surgían movimientos revolucionarios. Los jóvenes reaccionaban contra el sistema establecido protagonizando el Mayo Francés, la Primavera de Praga, el Movimiento Hippie, la Revolución de los Claveles o el Movimiento por los Derechos civiles para los Afroamericanos en Estados Unidos. El pacifismo, el ecologismo y el feminismo empezaban a abrirse hueco en la sociedad. En España, a pesar de que el desarrollo económico experimentado durante esos años había dado lugar, por primera vez, a una clase media, las libertades individuales y políticas seguían estando muy limitadas. Como consecuencia, las protestas de obreros y estudiantes contra la dictadura se convirtieron en imagen habitual de nuestro país en esa época. Eran tiempos que fueron testigos de la emigración de los pueblos a las grandes ciudades, especialmente de Cataluña y del País Vasco, así como a Europa Occidental (Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, etc.). Esta sangría poblacional no fue ajena a Parderrubias. Y, por fin, la década de los 70 trajo la muerte del Dictador, la llegada de la Democracia y la entrada de España en una nueva época. En 1964 Bob Dylan, a los acordes de su guitarra y su armónica, cantaba al mundo:

“…que el orden se está desvaneciendo rápidamente y el primero ahora más tarde será el último porque los tiempos están cambiando” (The Times They Are A Changin’).

Esta época de sueños y cambios, que supusieron los años 60 y 70, se simbolizó en Parderrubias en la figura de Don José Manuel Fernández Rúas, Párroco desde 1962 a 1967, tal como quedó reflejado en el trabajo de Outumuro Seara (2015) [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/10/10/e8-don-jose-manuel-fernandez-ruas-impulsor-de-la-modernidad-de-parderrubias-por-manuel-outumuro-seara/]. Su llegada a Parderrubias supuso romper con el pasado gracias a una bocanada de modernidad y aire fresco que inundó toda la Parroquia. Su labor, junto con la de Don Hermesindo Andrada Pérez y Don Isolino Camba Casas [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/11/27/e14-don-isolino-camba-casas-1913-2001-por-manuel-outumuro-seara/], abrió paso a cambios profundos en la sociedad tradicional de la época en nuestro pueblo. Muchos de los avances sociales y culturales tuvieron su epicentro en la actividad del Teleclub durante esa época, de la que ya se dio cuenta en otros trabajos de este mismo Blog [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/category/teleclub/].

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Niños en la década de los 70 en Parderrubias

Estos aires de modernidad que llegaron a Parderrubias en esa época se hacen realidad en el hecho de que la generación de los 60 es la primera en la Parroquia que disfrutó de la electricidad desde el mismo día de nacer. Recordemos que la electrificación del pueblo terminó a finales del año 1957. En ese tiempo también tiene lugar un hecho que cambiará la fisionomía de la Parroquia. El Boletín Oficial del Estado publica el 19 de agosto de 1974 el Decreto 2318/1974 por el que se declara de utilidad pública la concentración parcelaria de la zona de Parderrubias. Se iniciaba así un largo proceso, no exento de complicaciones, que finalizaría ocho años después y que supondría una significativa mejora del estilo de vida de los vecinos. Es ésta también la época en la que empiezan a llegar los coches utilitarios a Parderrubias: el Seat 600, que se adjudicaba tras la espera de varios meses o años, incluso anticipando el dinero, unas 70.000 pesetas; el Seat 850, con mayor comodidad que el 600 y que costaba 80.000 pesetas; el Renault 4; el Seat 124, un coche ya para viajes largos, y el Seat 1430, con mayor potencia; y ya años más tarde, el Seat 127, el Renault 5 y el Renault 8, sin olvidarnos del Mini.

Renault 8
Renault 8 en la década de los 70 en Parderrubias

La bonanza económica experimentada en los años sesenta junto con la mejoría de las condiciones sanitarias, que redujo de manera drástica la tasa de mortalidad infantil, condujo al fenómeno baby boom en España. En el caso de Parderrubias, mientras en el periodo 1940-1959 habían fallecido 14 recién nacidos, únicamente lo hacen dos entre 1960 y 1979. Otro indicador del desarrollo socioeconómico de la época en Parderrubias podría ser el número de bodas celebradas. Mientras en las dos décadas anteriores se habían celebrado 46 bodas, entre 1960 y 1979 se llegaron a oficiar 62 casamientos, de los cuales solamente el 35% se produjeron entre personas de la propia Parroquia, lo que pone de manifiesto el aperturismo que se estaba experimentando. La tendencia en el número de bodas a lo largo de este periodo fue prácticamente plana con dos picos en 1966 y 1971, respectivamente. Véase el Gráfico 1.

Bodas
Gráfico 1
Boda
Boda celebrada en Parderrubias en el año 1965

En el periodo 1960-1979 nacieron en la Parroquia de Parderrubias 103 niños (56% varones y 44% mujeres), frente a los 157 que habían nacido durante el periodo 1940-1959; es decir, un promedio de 5,15 nacimientos por año frente al 7,85 de las dos décadas anteriores. La evolución a lo largo de estos 20 años (1960-1979) marcó una tendencia plana en el caso de las mujeres, mientras que en los hombres fue ligeramente ascendente (véase el Gráfico 2). Si atendemos a la distribución por núcleos poblacionales, apreciamos que entre O Outeiro y Barrio suman el 58% de los nacimientos, siendo muy significativa la caída que experimentó A Iglesia con respecto a las décadas anteriores, pasando de un 24% a un 8% del total de la Parroquia. Posibles explicaciones a este hecho podemos encontrarlas en el trasvase poblacional de A Iglesia a otros núcleos (A Carretera, por ejemplo) o en el mayor castigo que haya podido recibir de parte de la emigración. Cabe señalar que a inicios de la década de los 70 se produjo la expansión urbanística de A Carretera.

Nacimientos por sexo
Gráfico 2
Nacimientos por nucleo poblacional
Gráfico 3

A tenor de estos datos relativos al número de nacimientos, la pregunta que nos planteamos es si existió en Parderrubias un fenómeno baby boom similar al ocurrido en España entre 1960 y 1974. Obviamente, responder a esta cuestión no es tarea fácil, pues a la par de analizar el número de nacimientos habría que considerar el fenómeno de la emigración que sacudió a Parderrubias en la década de los años 60 y 70. En 1977 la Parroquia de Parderrubias contaba con 250 habitantes (76 familias) distribuidos de la siguiente manera: 73 en Barrio, 65 en A Iglesia/Valdemouro, 42 en O Outeiro, 36 en A Carretera y 34 en Nigueiroá/Campinas (Fuente: Registro de la Visita Pastoral a la Parroquia del 15 de marzo de 1977). Aparte de la emigración al País Vasco y Cataluña, y a Europa Occidental, el hecho de que naciesen menos personas de las que fallecían estaba dando lugar al inicio del proceso de despoblamiento que todavía Parderrubias padece en la actualidad. Entre el 13 de septiembre de 1970 y el 15 de marzo de 1977 se produjeron en la Parroquia 31 nacimientos frente a 34 defunciones. El problema de natalidad era ya un hecho evidente, aunque muy lejos todavía de la magnitud actual. De hecho, de 1977 a 1982 se llega producir un incremento poblacional, pasando de 250 a 275 vecinos, con la presencia de dos nuevas familias (Fuente: Registro de la Visita Pastoral a la Parroquia del 5 de marzo de 1982).

Si examinamos con cierto detalle el Gráfico 4, que muestra la evolución del número de nacimientos desde el año 1931 hasta 1979, apreciamos que la tendencia es claramente descendente. Si fijamos el foco de atención en el período 1960-1974, observamos que salvo en el año 1967, no se produce en absoluto esa explosión de natalidad que los demógrafos sitúan durante esa época en España. El número de nacimientos de ese período en Parderrubias está muy lejos del contabilizado entre los años 1939 y 1949, dato éste muy llamativo pues se sitúa justo al final de la Guerra Civil, produciéndose de esta manera el efecto contrario al experimentado habitualmente por poblaciones víctimas de guerras. El promedio anual de nacimientos del período 1939-1949 fue de 10,91 frente al 4,81 del de 1960-1974. Si comparamos la década de los 50 (1950-1959) con la de los 60 (1960-1969) observamos que el promedio anual de nacimientos desciende ligeramente, pasando de 4,78 a 4,50, recuperándose en la de los 70 (1970-79) al llegar a 5,8 nacimientos por año. Mención aparte merece el año 1967, el cual sí podría ser considerado como un exponente del baby boom, produciéndose 12 nacimientos e igualando de este modo los del año 1948. Esta cifra está directamente asociada a la del número de matrimonios celebrados el año anterior, siete, que supone la cifra más elevada de este ciclo.

Evolución número de nacimientos
Gráfico 4

Los que hemos nacido en aquella época, impregnada de profundos cambios, y que hoy observamos el mundo desde la perspectiva que nos da la madurez propia de la edad, cuando echamos la vista atrás nos damos cuenta de que muchas de las utopías de esos años, hoy siguen siendo eso, utopías.

“Si algo enseñan los años es la poca importancia que tiene todo. Todo, tarde o temprano, pasa… La vaga juventud, con sus sueños, sus grandes esperanzas” (Nada importa nada de Javier Salvago, 1997).

E29. Sobre como el Clero reglaba conductas y obras de los feligreses de Parderrubias en el siglo XVI (1580-1583). Por José Luis Camba Seara y Juan Carlos Sierra Freire

E29. Sobre como el Clero reglaba conductas y obras de los feligreses de Parderrubias en el siglo XVI (1580-1583). Por José Luis Camba Seara y Juan Carlos Sierra Freire

Nota. Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano.


Sobre como o Clero regulaba condutas e obras dos fregueses de Parderrubias no século XVI (1580-1583). Por José Luis Camba Seara e Juan Carlos Sierra Freire

A parroquia rural galega chegou a desempeñar funcións que ían moito máis alá das propias da administración eclesiástica. Na actualidade, o seu papel como marco de veciñanza no ámbito rural galego segue tendo gran relevancia (Saavedra, Sobrado e Presedo, 2013). En 1580 contabilizábanse en Galicia 3.571 parroquias, a inmensa maioría de tipo rural e de pequena extensión (8 km2). A extensión actual da Parroquia de Parderrubias é de 8,3 km2.

Tal como sinalan Saavedra et al. (2013), desde a segunda metade do século XVI a vida comunitaria faise ao redor do templo parroquial. A inmensa maioría da poboación española do século XVI era analfabeta, constituíndo polo tanto a lectura e a escritura privilexios propios de clérigos, nobres e burgueses. Gran parte da cultura popular estaba plenamente influenciada polo Clero, influencia que en moitas ocasións caracterizábase pola intolerancia e a represión, atributos claramente reflectidos no Concilio de Trento (1545-1563) e, de maneira extrema, no labor da Inquisición.

As visitas pastorais ás Parroquias, das que en Ourense hai rexistros desde o ano 1480, permítennos apreciar como gran parte da vida comunitaria viraba ao redor do templo parroquial atopándose esta fortemente influenciada polo Clero: pago dos diezmos e outros tributos, cumprimento de obrigacións relixiosas, regulación de múltiples comportamentos, implicación nas obras parroquiais, etc. Baseándonos nas visitas episcopais realizadas no último terzo do século XVI á Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias daremos apoio a esta afirmación, ao longo dunha serie de artigos que iremos publicando. Neste primeiro traballo, referirémonos ás visitas realizadas á Parroquia polo Señor Bispo Juan de San Clemente e/ou o Visitador Xeral do Bispado de Ourense, o Licenciado Gerónimo Martínez, nos anos 1580, 1581, 1582 e 1583, sendo Párroco de Parderrubias Don Juan García, e as cales aparecen rexistradas no Libro Parroquial da época. Neses anos a Parroquia estaba integrada por 30 fregueses, e os seus destros eran valorados en cen ducados (o ducado era a moeda vixente nos séculos XVI e XVII en España, e tiña un peso de 3,6 gramos de ouro, equivalendo a 11 reais casteláns e un maravedí, ou 375 maravedíes).

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Visita pastoral do ano 1580. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Todas as visitas incluían unha primeira fase protocolaria que consistía na revisión e avaliación das condicións nas que se atopaba o Santísimo Sacramento, os Sagrados Oleos e a Pía do Bautizo. Con todo, o contido máis relevante destes rexistros son os mandatos que o Señor Bispo dirixe aos fregueses de Parderrubias. Estes mandatos pódense clasificar en dúas modalidades: 1) mandatos sobre a regulación das boas condutas dos fregueses e 2) mandatos sobre as ordenanzas relativas a obras e loxística do patrimonio que a Igrexa posuía en Parderrubias.

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Visita pastoral do ano 1581. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Regulación de boas condutas

Na visita realizada o 21 de maio de 1580, así como na levada a cabo o 22 de xaneiro de 1582, esíxese a aquelas persoas con testamentos por cumprir que os cumpran no día do enterro do finado que deixara o testamento e ao longo dese ano. Era práctica habitual que os fregueses, vendo preto o final da súa vida, deixasen un testamento verbal no que se establecía o número de curas asistentes ás honras fúnebres, así como o número de misas que estes deberían celebrar pola súa alma. É máis, na visita de 1582 exhórtase aos enfermos, tanto homes como mulleres, a que fagan os seus testamentos para “descargo de sus conciencias”.

O feito de acudir á misa os domingos e festas de gardar é un deber que todo cristián debe cumprir, polo que na visita de 1580 lémbrase aos fregueses, baixo mandato, acerca da obrigación de oír misa enteira todos os domingos e festas de gardar, debendo estar “callados, devotos, atentos e moi obedientes a su cura”. Na visita de 1582 concrétanse as penas ás que se expón todo aquel que non cumpra co devandito precepto:

“…oír misa entera todos los domingos e fiestas de guardar como son obligados de precepto so pena de un real para la fábrica por cada una que faltare en esta manera un cuartillo al que no llegare a la epístola y medio real al que no llegare al evangelio y un real a toda la misa”.

O comportamento en misa tamén era obxectivo do “manual dos bos costumes” e así, por exemplo, prohíbese falar de cousas profanas dentro da igrexa, pídese non arrimarse aos altares e que as mulleres non traian os seus fillos pequenos, pois “lloran e desasosiegan al rector y feligreses”, feito que lles poñería sen dúbida na disxuntiva de con quen deixalos, pois todo fregués estaba obrigado a asistir a misa.

Traballar ou mandar traballar un domingo ou festa de gardar en calquera labor penalízase con multa de catro reais (moeda de prata de 3,35 gramos que equivalía a 34 maravedíes) e penitencia pública participando na misa de domingo ou festa de gardar cunha vela acesa. Non acatar esta condena supoñía un castigo de maior rigor. Así, recóllese esta cuestión na visita do ano 1582:

…no trabajen ni manden trabajar en ningún labor ni casa so pena de cada cuatro reales para la fábrica e siendo rebeldes hagan una sentencia pública en la iglesia un domingo o fiesta de guardar estando a la misa mayor en cuerpo en pies descalzo e sin bonete con una bela de cera encendida en las manos e acabada la misa ofrezca la bela al cura e no lo cumpliendo los heviten de los oficios divinos y executen como bando”.

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Visita pastoral do ano 1582. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Pero talvez, o exemplo máis claro acerca de como se regulaba o comportamento dos fregueses atopémolo no caso do taberneiro Alonso Gulin, o cal constata a presenza de polo menos unha taberna en Parderrubias no ano 1580.

“…no viene a misa él y su mujer sino por días y que cuando viene el uno no viene el otro y se ocupan en de coger los feligreses los domingos y fiestas en su taberna antes de misa por lo cual el señor visitador le condenaron una libra de cera para la fábrica de la yglesia la cual se pague al mayordomo de la yglesia dentro de nueve días so pena de dos ducados y de que lo eviten y executen como bando que de aquí adelante los domingos y fiestas de guardar no recoja en su casa a los feligreses antes de misa a comer ni beber ni otras cosas y vengan oir misa entera marido y mujer y la gente de su casa so pena de dos ducados cada vez que no lo cumplieran aplicados según costumbre”.

Nesta mesma cuestión volve insistir na visita de 1582, o cal parece indicar que o “malo costume” de visitar a taberna antes de acudir á misa estaba bastante arraigada na Parroquia. Nesta ocasión fálase de “tabernas”, o que avalaría a hipótese da existencia de máis dunha, nas que se despacharían comida e bebida:

…los feligreses los domingos e festas de guardar antes de misa mayor no se vayan a las tabernas a comer beber ni jugar ni los taberneros no los reciban en sus casas ni les den naypes para jugar so pena de cada cuatro reales para la fábrica y siendo rebeldes hagan una penitencia pública como horando”.

Na visita de 1580 proponse regular tamén, mediante mandato, a “mala costume” que teñen algúns fregueses de acudir por negocios á misa de domingo ou festas de gardar a Parroquias próximas, polo que se pide que ningún fregués salga neses días da súa freguesía antes de oír misa.

Ademais da corrección de malos hábitos, os mandatos serven para lembrar aos fregueses a necesidade do cumprir cos cultos máis aló de asistir á misa. Nas visitas de 1581 e 1582 pídese ao Cura que ensine aos seus fregueses os misterios do Rosario co fin de que saiban rezalo, e que oito ou quince días antes das festas de Nadal, Corpus Christi e da nosa Señora (en setembro) avise aos fregueses para que se confesen e comulguen para gañar as grazas e indulxencias concedidas polo Santo Pai Gregorio XIII. Este feito avala que a festividade do Corpus Christi vénse celebrando en Parderrubias desde a súa instauración en Galicia alá polo século XVI, tal como xa expomos noutro traballo publicado neste Blogue acerca desta festa [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/11/02/e12-la-fiesta-de-corpus-en-parderrubias/].

Un dos mandatos incluídos na visita de 1582 fai referencia ao comportamento para seguir nas visitas do Santísimo Sacramento aos enfermos, tradición que o paso do tempo fixo desaparecer:

…luego que el cura e rector tañere las campanas haciendo señal para salir con el Santísimo Sacramento a visitar a los enfermos se junten a la iglesia y los acompañen con sus velas de cera encendidas en las manos los que pudieran so pena de cada su real para la lumbre del Santísimo Sacramento”.

A regulación de comportamentos adecuados entre os fregueses tamén se facía explícita para o caso dos enterros. O mandato rubricado en 1582 era moi claro neste sentido:

…y cuando hubieren difuntos bayan a sus entierros y los acompañen desde sus casas a la iglesia y allí asistan a los oficios que se les hiziere so pena de cada su real para la lumbre del Santísimo Sacramento”.

Este “manual de boas condutas” tiña espazo tamén para regulacións de obras de acción social. Así, na visita de 1580 ínstase a que se dea continuidade de forma habitual á acción do anterior Párroco, Don Francisco Alonso de Carballos, que doara en esmola 166 fanegas de pan para unha Alhóndiga da Misericordia co fin de repartir nos meses de necesidade entre os veciños (abril e maio, basicamente). A posta en marcha dunha “tulla” (almacén de cereais) regularizouse na visita do seguinte ano, realizada o 20 de agosto:

…todas las personas que deben pan a la tulla le acudan con el dentro de diez días primeros siguientes a la persona que le suele coger y no lo habiendo el Rector los quite de oficios divinos y demás desto les condene de un ducado…”.

Na visita do ano seguinte, a condena por incumprimento do devandito mandato faise explícita na persoa dun fregués de nome Domingo, quen se ve exposto a unha condena exemplarizante por violar o devandito mandato:

…de y pague las nueve fanegas de pan que debe a la tulla de la misericordia de la feligresía dentro de beinte dias primeros siguientes so pena descomunion y de cuatro ducados y de que lo hebiten de los oficios divinos y executen como bando”.

 Ordenanzas relativas a loxística e obras parroquiais

Á parte dos mandatos sobre boas condutas, nos rexistros de visitas episcopais atopámonos cos relativos á loxística e infraestruturas parroquiais. Na visita de 1580 pídese aos fregueses que compren un novo Misal, pois o único que hai é insuficiente cando se reúnen varios clérigos. Debe ser adquirido nun prazo de tres meses baixo multa de catro ducados, cantidade nada despreciable. Na visita realizada o 20 de agosto de 1581 demándase aos fregueses que no prazo de dous meses adquiran catro manteles para os altares e unhas vinaxeiras baixo pena de dous ducados destinados á compra da cera do Santísimo Sacramento, en caso de incumprimento.

Con todo, o mandato máis complexo exposto na visita de 1580 foi a petición da ampliación da igrexa, que quedaba pequena para albergar aos fregueses en misa de domingo. Lembremos que estamos a falar da igrexa que precedeu á actual, a cal sería construída case dous séculos despois, en 1765. Dise textualmente:

 “…que los feligreses alarguen para adelante la puerta principal de la iglesia doce pies a cada lado de buena piedra de cantería con su maderamiento y tejado de obra limpia y lúcida”.

Obra que debería estar rematada en tres anos, baixo pena de 20 ducados en caso de non cumprir co prazo. Esta ampliación da antiga igrexa ía asociada, como solicita o Visitador, ao derrube dunha casa de planta baixa sita diante da porta principal, propiedade de Constança e Domingos da Yglesia. Estas obras son lembradas nas visitas dos seguintes anos 1581 e 1582,  polo que supoñemos que non foron iniciadas no prazo convido. A esta reforma engadíronse outras na visita de 1582. Así, neste ano 1582 ínstase a iniciar outras obras importantes na igrexa. Esíxese arranxar o campanario (“y carguenlo mas pues se menea y podrá caer”) nun prazo de seis meses baixo pena de seis ducados, así como tellar a igrexa nos dous seguintes meses so pena de catro ducados.

Os mandatos da visita realizada o 13 de setembro de 1583 volven incidir nesta cuestión, limitándose practicamente todo o escrito ás esixencias ao cura e aos fregueses de acometer novas obras na igrexa:

…el Rector y feligreses por partes iguales conforme a la costumbre de este obispado levanten el Arco del Coro dos hiladas de piedra o tres… y el cura levante otras tres filadas de piedra al coro porque está muy bajo y le vuelvan a maderar de buena madera y quite la ventana que está en medio del altar mayor y quede todo llano y que los otros feligreses levante las paredes de la Yglesia otra hilada de piedra porque queda muy baja, lo cual cumplan cada uno por lo que le toque dentro de seis meses so pena de veinte ducados aplicados para obras pías”.

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Visita pastoral do ano 1583. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

En definitiva, a partir das visitas pastorais levadas a cabo en Parderrubias desde 1580 a 1583 podemos apreciar como a Igrexa exercía un estrito control sobre os seus fregueses e sobre o seu patrimonio. Este control tiña un carácter marcadamente represivo, pois como moi ben se puido apreciar todo mandato levaba emparellado, de forma explícita, un castigo económico polo seu incumprimento, tratándose en moitos casos de cantidades nada despreciables, que ían parar ás arcas da Igrexa para o seu mantemento. Se a esta fiscalización unimos o pago dos diezmos (décima parte do produto bruto producido en cada casa ao cabo do ano), que estaban vixentes desde o século VI, podemos facernos unha idea acerca da presión fiscal á que estaban sometidos os nosos antepasados por parte da Igrexa.


Referencias

Saavedra, P., Sobrado, H. y Presedo, A. (2013). La red parroquial y el clero rural en la Galicia en los siglos XVI-XIX: resultados de una investigación en curso. Obradoiro de Historia Moderna, 22, 93-128.


 

VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego.

Sobre como el Clero reglaba conductas y obras de los feligreses de Parderrubias en el siglo XVI (1580-1583). Por José Luis Camba Seara y Juan Carlos Sierra Freire

La parroquia rural gallega llegó a desempeñar funciones que iban mucho más allá de las propias de la administración eclesiástica. En la actualidad, su papel como marco de vecindad en el ámbito rural gallego sigue teniendo gran relevancia (Saavedra, Sobrado y Presedo, 2013). En 1580 se contabilizaban en Galicia 3.571 parroquias, la gran mayoría de tipo rural y de pequeña extensión (8 km2). La extensión actual de la Parroquia de Parderrubias es de 8,3 km2.

Tal como señalan Saavedra et al. (2013), desde la segunda mitad del siglo XVI la vida comunitaria se hace en torno al templo parroquial. La inmensa mayoría de la población española del siglo XVI era analfabeta, constituyendo por tanto la lectura y la escritura privilegios exclusivos de clérigos, nobles y burgueses. Gran parte de la cultura popular estaba plenamente influenciada por el Clero, influencia que en muchas ocasiones se caracterizaba por la intolerancia y la represión, atributos claramente reflejados en el Concilio de Trento (1545-1563) y, de manera extrema, en la labor de la Inquisición.

Las visitas pastorales a las Parroquias, de las que en Ourense hay registros desde el año 1480, nos permiten apreciar como gran parte de la vida comunitaria giraba en torno al templo parroquial, encontrándose ésta fuertemente influenciada por el Clero: pago de los diezmos y otros tributos, cumplimiento de obligaciones religiosas, regulación de múltiples comportamientos, implicación en las obras parroquiales, etc. Basándonos en las visitas episcopales realizadas en el último tercio del siglo XVI a la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias daremos apoyo a esta afirmación, a lo largo de una serie de artículos que iremos publicando. En este primer trabajo, nos referiremos a las visitas realizadas a la Parroquia por el Señor Obispo Juan de San Clemente y/o el Visitador General del Obispado de Ourense, el Licenciado Gerónimo Martínez, en los años 1580, 1581, 1582 y 1583, siendo Párroco de Parderrubias Don Juan García, y las cuales aparecen registradas en el Libro Parroquial de la época. En esos años la Parroquia estaba integrada por 30 feligreses, y sus diestros eran valorados en cien ducados (el ducado era la moneda vigente en los siglos XVI y XVII en España, y tenía un peso de 3,6 gramos de oro, equivaliendo a 11 reales castellanos y un maravedí, o 375 maravedíes).

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Visita pastoral del año 1580. Fuente: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Todas las visitas incluían una primera fase protocolaria que consistía en la revisión y evaluación de las condiciones en las que se encontraba el Santísimo Sacramento, los Sagrados Oleos y la Pila Bautismal. Sin embargo, el contenido más relevante de estos registros tiene que ver con los mandatos que el Señor Obispo dirige a los feligreses de Parderrubias. Estos se pueden clasificar en dos modalidades: 1) mandatos sobre la regulación de las buenas conductas de los feligreses y 2) mandatos sobre las ordenanzas relativas a obras y logística del patrimonio que la Iglesia poseía en Parderrubias.

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Visita pastoral del año 1580. Fuente: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Regulación de buenas conductas

En la visita realizada el 21 de mayo de 1580, así como en la llevada a cabo el 22 de enero de 1582, se exige a aquellas personas con testamentos por cumplir que los cumplan en el día del entierro del finado que había hecho testamento y a lo largo de ese año. Era práctica habitual que los feligreses, viendo cerca el final de su vida, dejasen un testamento verbal en el que se establecía el número de curas asistentes a las honras fúnebres, así como el número de misas que estos deberían celebrar por su alma. Es más, en la visita de 1582 se exhorta a los enfermos, tanto hombres como mujeres, a que hagan sus testamentos para “descargo de sus conciencias”.

El hecho de acudir a misa los domingos y fiestas de guardar es un deber que todo cristiano debe cumplir, por lo que en la visita de 1580 se recuerda a los feligreses, bajo mandato, acerca de la obligación de oír misa entera todos los domingos y fiestas de guardar, debiendo estar “callados, devotos, atentos e muy obedientes a su cura”. En la visita de 1582 se concretan las penas a las que se expone todo aquel que no cumpla con dicho precepto:

“…oír misa entera todos los domingos e fiestas de guardar como son obligados de precepto so pena de un real para la fábrica por cada una que faltare en esta manera un cuartillo al que no llegare a la epístola y medio real al que no llegare al evangelio y un real a toda la misa”.

El comportamiento en misa también era objetivo del “manual de las buenas costumbres” y así, por ejemplo, se prohíbe hablar de cosas profanas dentro de la iglesia, se pide no arrimarse a los altares y que las mujeres no lleven a sus hijos pequeños, pues “lloran e desasosiegan al rector e feligreses”, hecho que les pondría sin duda en la disyuntiva de con quién dejarlos, pues todo parroquiano estaba obligado a asistir a misa.

Trabajar o mandar trabajar un domingo o fiesta de guardar en cualquier labor se penalizaba con multa de cuatro reales (moneda de plata de 3,35 gramos que equivalía a 34 maravedíes) y penitencia pública participando en misa de domingo o fiesta de guardar con una vela encendida. No acatar esta condena suponía un castigo de mayor rigor. Así, se recoge esta cuestión en la visita del año 1582:

…no trabajen ni manden trabajar en ningún labor ni casa so pena de cada cuatro reales para la fábrica e siendo rebeldes hagan una sentencia pública en la iglesia un domingo o fiesta de guardar estando a la misa mayor en cuerpo en pies descalzo e sin bonete con una bela de cera encendida en las manos e acabada la misa ofrezca la bela al cura e no lo cumpliendo los heviten de los oficios divinos y executen como bando”.

Pero tal vez, el ejemplo más claro acerca de cómo se regulaba el comportamiento de los feligreses nos lo encontremos en el caso del tabernero Alonso Gulin, lo cual constata la presencia de al menos una taberna en Parderrubias en el año 1580.

“…no viene a misa él y su mujer sino por días y que cuando viene el uno no viene el otro y se ocupan en de coger los feligreses los domingos y fiestas en su taberna antes de misa por lo cual el señor visitador le condenaron una libra de cera para la fábrica de la yglesia la cual se pague al mayordomo de la yglesia dentro de nueve días so pena de dos ducados y de que lo eviten y executen como bando que de aquí adelante los domingos y fiestas de guardar no recoja en su casa a los feligreses antes de misa a comer ni beber ni otras cosas y vengan oir misa entera marido y mujer y la gente de su casa so pena de dos ducados cada vez que no lo cumplieran aplicados según costumbre”.

En esta misma cuestión se vuelve a insistir en la visita de 1582, lo cual parece indicar que la costumbre de visitar la taberna antes de acudir a misa estaba bastante arraigada en la Parroquia. En esta ocasión se habla de “tabernas”, lo que avalaría la hipótesis de la existencia de más de una, en las que se despacharían comida y bebida:

…los feligreses los domingos e festas de guardar antes de misa mayor no se vayan a las tabernas a comer beber ni jugar ni los taberneros no los reciban en sus casas ni les den naypes para jugar so pena de cada cuatro reales para la fábrica y siendo rebeldes hagan una penitencia pública como horando”.

En la visita de 1580 se propone regular también, mediante mandato, la “mala costumbre” que tienen algunos feligreses de acudir por negocios a misa de domingo o fiestas de guardar a Parroquias cercanas, por lo que se pide que ningún feligrés salga en esos días de su feligresía antes de oír misa.

Además de la corrección de malos hábitos, los mandatos sirven para recordar a los feligreses la necesidad del cumplir con los cultos más allá de asistir a misa. En la visitas de 1581 y 1582 se pide al Cura que enseñe a sus feligreses los misterios del Rosario con el fin de que sepan rezarlo, y que ocho o quince días antes de las fiestas de Navidad, Corpus Christi y de Nuestra Señora (en septiembre) avise a los feligreses para que se confiesen y comulguen para ganar las gracias e indulgencias concedidas por el Santo Padre Gregorio XIII. Este hecho avala que la festividad del Corpus Christi se viene celebrando en Parderrubias desde su instauración en Galicia allá por el siglo XVI, tal como ya defendimos en otro trabajo publicado en este Blog acerca de esta fiesta [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/11/02/e12-la-fiesta-de-corpus-en-parderrubias/].

Uno de los mandatos incluidos en la visita de 1582 hace referencia al comportamiento a seguir en las visitas del Santísimo Sacramento a los enfermos, tradición que el paso del tiempo hizo desaparecer:

…luego que el cura e rector tañere las campanas haciendo señal para salir con el Santísimo Sacramento a visitar a los enfermos se junten a la iglesia y los acompañen con sus velas de cera encendidas en las manos los que pudieran so pena de cada su real para la lumbre del Santísimo Sacramento”.

La regulación de comportamientos adecuados entre los feligreses también se hacía explícita para el caso de los entierros. El mandato rubricado en 1582 era muy claro en este sentido:

…y cuando hubieren difuntos bayan a sus entierros y los acompañen desde sus casas a la iglesia y allí asistan a los oficios que se les hiziere so pena de cada su real para la lumbre del Santísimo Sacramento”.

Este “manual de buenas conductas” tenía espacio también para regulaciones de obras de acción social. Así, en la visita de 1580 se insta a que se dé continuidad de forma habitual a la acción del anterior Párroco, Don Francisco Alonso de Robles, que había donado en limosna 166 fanegas de pan para una Alhóndiga de la Misericordia con el fin de repartir en los meses de necesidad entre los vecinos (abril y mayo, básicamente). La puesta en marcha de una “tulla” (almacén de cereales) se regularizó en la visita del siguiente año, realizada el 20 de agosto:

…todas las personas que deben pan a la tulla le acudan con el dentro de diez días primeros siguientes a la persona que le suele coger y no lo habiendo el Rector los quite de oficios divinos y demás desto les condene de un ducado…”.

En la visita del año siguiente, la condena por incumplimiento de dicho mandato se hace explícita en la persona de un feligrés de nombre Domingo, quien se ve expuesto a una condena ejemplarizante por violar dicho mandato:

…de y pague las nueve fanegas de pan que debe a la tulla de la misericordia de la feligresía dentro de beinte dias primeros siguientes so pena descomunion y de cuatro ducados y de que lo hebiten de los oficios divinos y executen como bando”.

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Visita pastoral del año 1582. Fuente: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Ordenanzas relativas a logística y obras parroquiales

Aparte de los mandatos sobre buenas conductas, en los registros de visitas episcopales nos encontramos con los relativos a la logística e infraestructuras parroquiales. En la visita de 1580 se pide a los feligreses que compren un nuevo Misal, pues el único que hay es insuficiente cuando se reúnen varios clérigos. Debe ser adquirido en un plazo de tres meses bajo multa de cuatro ducados, cantidad nada despreciable. En la visita realizada el 20 de agosto de 1581 se demanda a los feligreses que en el plazo de dos meses adquieran cuatro sábanas para los altares y unas vinajeras bajo pena de dos ducados destinados a la compra de la cera del Santísimo Sacramento, en caso de incumplimiento.

No obstante, el mandato más complejo planteado en la visita de 1580 fue la petición de la ampliación de la iglesia que se quedaba pequeña para albergar a los feligreses en misa de domingo. Recordemos que estamos hablando de la iglesia que precedió a la actual, la cual sería construida casi dos siglos después, en 1765. Se dice textualmente:

…que los feligreses alarguen para adelante la puerta principal de la iglesia doce pies a cada lado de buena piedra de cantería con su maderamiento y tejado de obra limpia y lúcida”.

Obra que debería estar terminada en tres años, bajo pena de 20 ducados en caso de no cumplir con el plazo. Esta ampliación de la antigua iglesia iba asociada, como solicita el Visitador, al derribo de una casa de planta baja sita delante de la puerta principal, propiedad de Constança y Domingos de la Yglesia. Estas obras son recordadas en las visitas de los siguientes años 1581 y 1582,  por lo que suponemos que no fueron iniciadas en el plazo convenido. A esta reforma se añadieron otras en la visita de 1582. Así, en este año 1582 se insta a iniciar otras obras importantes en la iglesia. Se exige arreglar el campanario (“…y lo carguen mas pues se menea y podrá caer”) en un plazo de seis meses bajo pena de seis ducados, así como tejar la iglesia en los dos siguientes meses so pena de cuatro ducados.

Los mandatos de la visita realizada el 13 de septiembre de 1583 vuelven a incidir en esta cuestión, limitándose prácticamente todo el escrito a las exigencias al cura y a los feligreses de acometer nuevas obras en la iglesia:

…el Rector y feligreses por partes iguales conforme a la costumbre de este obispado levanten el Arco del Coro dos hiladas de piedra o tres… y el cura levante otras tres filadas de piedra al coro porque está muy bajo y le vuelvan a maderar de buena madera y quite la ventana que está en medio del altar mayor y quede todo llano y que los otros feligreses levante las paredes de la Yglesia otra hilada de piedra porque queda muy baja, lo cual cumplan cada uno por lo que le toque dentro de seis meses so pena de veinte ducados aplicados para obras pías”.

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Visita pastoral de 1583. Fuente: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

En definitiva, a partir de las visitas pastorales llevadas a cabo en Parderrubias desde 1580 a 1583 podemos apreciar como la Iglesia ejercía un estricto control sobre sus feligreses y sobre su patrimonio. Este control tenía un carácter marcadamente represivo, pues como muy bien se ha podido apreciar todo mandato llevaba emparejado, de forma explícita, un castigo económico por su incumplimiento, tratándose en muchos casos de cantidades nada despreciables, que iban parar a las arcas de la Iglesia para su mantenimiento. Si a esta fiscalización unimos el pago de los diezmos (décima parte del producto bruto producido en cada casa al cabo del año), que estaban vigentes ya desde el siglo VI, podemos hacernos una idea más o menos clara sobre la presión fiscal a la que estaban sometidos nuestros antepasados por parte de la Iglesia.


Referencias

Saavedra, P., Sobrado, H. y Presedo, A. (2013). La red parroquial y el clero rural en la Galicia en los siglos XVI-XIX: resultados de una investigación en curso. Obradoiro de Historia Moderna, 22, 93-128.

E28. Se cumplen 450 años del nacimiento de 14 vecinos y de cuatro casamientos en Santa Olaia de Parderrubias (1566-2016). Por José Luis Camba Seara

E28. Se cumplen 450 años del nacimiento de 14 vecinos y de cuatro casamientos en Santa Olaia de Parderrubias (1566-2016). Por José Luis Camba Seara

Afirmaba el filósofo británico Edmund Burke, que “las gentes que nunca se preocupan por sus antepasados jamás mirarán hacia la posteridad”. En este afán por mirar a la posteridad situamos este brillante trabajo firmado por José Luis Camba Seara.

No es tarea fácil describir el origen de un pueblo con una dilatada historia como es el caso de Parderrubias, iniciada documentalmente allá por el año 957. José Luis nos adentra en el apasionante mundo de los primeros documentos que ponen nombre y apellidos a nuestros antepasados del siglo XVI. Gracias a su trabajo de investigación podemos conocer, entre otros muchos datos de gran relevancia, los nombres, por ejemplo, del primer vecino bautizado y de la primera pareja de casados en la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias.

Gracias, José Luis.

Juan Carlos Sierra Freire

Nota. Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano.


Cúmprense 450 anos do nacemento de 14 veciños e de catro casamentos en Santa Olaia de Parderrubias (1566-2016). Por José Luis Camba Seara

A parroquia de Parderrubias (a sua denominación cambia duns a outros documentos históricos (Parietes-Rubias, pardeRubias, Parderrubias, etc. (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/ubicacion-y-constitucion/) é un pobo, lugar ou vila, cuxo topónimo antigo data de fai máis de mil anos (Sánchez Pardo, 2008). Este autor fai mención a este lugar coa sua antiga denominación (Parietes Rubias) sendo altamente probable este a orixe da actual toponimia: Parderrubias. A sua primeira mención documental dataría do ano 957 nun documento dunha venda, documento ao que aluden tamén Sáez e Saez (1996) e López Sabatel (2013). Nun párrafo deste documento menciónase que no devandito ano 957:

Nigolago, Getina, Arias e Gogina, no seu propio nome, e Adaulfo e Menegundia, no seu nome e en representación dos seus sobriños, venden ao mosteiro de San Vicente a metade dunha vila” (López Sabatel, 2013, p. 85).

“...Et ipsa villa inter Minio et Arnogia, vocitata Parietes Rubias, pro quo accepimus de vobis precium, in quo et quanto nobis bene complacuit, per germanos capitales, quinque modios, vos dedistis et nos accepimus, et de ipso pretio apud vos nichil remansit in debito…”

É dicir, “…E a mesma vila entre o Miño e o  Arnoya, chamada Parietes Rubias, …”.

Igrexa
Igrexa Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias (século XVIII).

A obra citada de Sánchez Pardo (2008) inclúe un mapa coa ubicación das parroquias e aldeas  da hoxe denominada comarca Terras de Celanova, na provincia de Ourense, e no que aparecen os nomes das parroquias mencionadas polos seus topónimos antigos desa época, nun período comprendido entre os séculos IX e XIII (e posteriores), período  estudado por este historiador. Entre estas parroquias aparecen Parietes Rubias (Parderrubias) e pobos limítrofes como Peraria (Pereira), Villa Plana (Vilar), Spinoso (Espinoso), Montilanen (Muntián) ou Ravanal (Rabal). Sánchez Pardo, tendo en conta  o  nome da advocación da Parroquia (Santa Eulalia, Santa Olaya, Santa Olalla, Santa Baia) aventura que a súa orixe podería situarse no século V (véxanse as Figuras 1 e 2) .

No Censo de Pecheros do ano 1527, realizado na época de Carlos I (Instituto Nacional de Estadística, 2008), Parderrubias pertencía administrativamente á demarcación do Coto de Sobrado do Bispo que comprendía os pobos das parroquias de Sobrado do Bispo, Loiro, Parderrubias e Pereira. Este coto tiña entón 80 veciños (pecheros ou familias que pagaban os seus  impostos) e limitaba entre outros cos cotos de Bentrazes, Soutopenedo e Vilar de Paio.

Os Libros de Fábrica da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias

Deixando á marxe o debate cronolóxico sobre a antigüidade do topónimo Parderrubias (Parietes Rubias) vou expoñer algúns datos extraídos dos chamados Libros de Fábrica da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias que se conservan no Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Desde finais do século V estendeuse o costume da Igrexa Católica de levar un control estrito sobre os seus bens e posesións. Será a partir do século VI cando se chame a estos rexistros como Libros de Fábrica, porque neles faise referencia á masa de bens destinados ao mantemento da Igrexa. Será co Concilio de Trento (1545-1563) cando quedarán definitivamente reguladas as recomendacións para o uso e clasificación dos libros parroquiais, xeneralizándose desde entón o seu uso.

Os libros sacramentales dividíanse en libros de Bautizados, Matrimonios, Defuntos, Confirmados e Statu Animorum. Entre os de carácter administrativo diferenciábase os de Fábrica propiamente dos que levaban o control das Confrarías, Obras Pias e Misas Aniversario, Libros de Casas Reitorais, etc. Será precisamente  nesta época, no ano 1562, cando se realizan as primeiras anotacións dos Libros da Parroquia de Parderrubias.

Os Libros de Fábrica da Parroquia de Parderrubias que se conservan no Arquivo Histórico Diocesán de Ourense, son dos máis antigos da Diócese, tendo un incalculable valor e interese polos datos e referencias que neles se inclúen posibilitando coñecer a historia de Parderrubias a partir de mediados do século XVI, pois parte da mesma queda recollida neles. Estes libros constitúen un claro expoñente da realidade económica e social das parroquias rurales ao longo da Idade Moderna e unha magnífica ferramenta para reconstruír unha parte escasamente  coñecida da nosa historia.

Será no ano 1562 cando nos atopemos cos primeiros datos detallados da Parroquia de Parderrubias. No primeiro dos tres libros hai un documento eclesiástico  datado neste ano referido á visita que efectuou “a la parroquia de Santa Olaya de parde Rubias” o Visitador Xeral do Obispado de Ourense e “hallo por rretor  della a Alonso amigo de… y a  su  capellan Gregorio de prado…”.

Visita de la iglesia de sta Olaya depar de Rubias del año de 1562 aºs”(años). En la iglesia de Santaolayade par de R(ubias)… y anos del mes dehenero del ano de m(il e quinientos) y sesentaydos. El mag(nifi)co y muy Rvdmo señor—Anda visitador general  en todo el obispado de ore(nse) don fran(cisco) –larias ob(bis)po del s(ueb)o obispado… Magnifico sr my señor… y hallo por retor della a alonso amigo de… y su capellan que…. Y dice misa todos los domingos y días de fiestas…”.

Visitador
Documento que acredita a visita do Sr. Visitador do Obispado de Ourense á Igrexa Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias no ano 1562. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

O primeiro rexistro legible de bautizados que está documentado no Libro de Bautizados da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias, é o dunha nena chamada “constança” e que foi bautizada “el priº domingo de septiembre del año de 1564”. Foi bautizada polo párroco da igrexa  “francº do Casullo” cuxa sinatura pode verse no asentamento que se fai na dita partida de nacemento.

primeiro bautizo
Documento que acredita ao primeiro bautizado, legible, na Igrexa Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias no año 1564. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Ano de mil e cincocentos sesenta e seis: hai 450 anos

Centrándonos no ano de 1566, é decir hai  450 anos, a Parroquia de Parderrubias comprendía varios núcleos de poboación (Yglesia, aSeara, Bouças, Solbeyra, Nugueyroa), reseñados todos eles nos asentamentos de bautizados, casados e falecidos, así coma nos escritos das Visitas do Señor Visitador. Nestas datas a Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias contaba con 30 feligreses como se pode apreciar nos escritos dos Libros de Fábrica da mesma.

Visita obispo
Acta da Visita do Sr. Obispo de Ourense a Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias en 1581. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

En  1566 foron bautizados na Parroquia de Parderrubias 14 novos veciños, dos cales sete eran varóns e sete mulleres. Os meses nos que tiveron lugar os bautizos (e presumiblemente os nacementos) foron  xaneiro (1), febreiro (1), marzo (2), maio (1), agosto (2), setembro (2), outubro (1) e decembro (4). Todos eles eran veciños da Parroquia de Santa Olaia aínda que algúns dos seus pais procedían dalgunha Parroquia ou lugar diferentes.Os nomes dos novos bautizados e o de seus pais eran os seguintes:

“Cathalina: hija de alonso doniz e margarida

vartulome: hijo de Rº golin y de Antonia

pedro: hijo de alonso golin debaixo y de constança

catalina: hija de Antoº de noboa y de doña cathalina

pedro: hijo de pedro daSeara y de Ysabel golin hija de maria golin

maria: hija de juan de Sampedro y de Eynes

vartolome: hija de Jnº  de Sampedro y de maria

maria: hija de pedro daSeara y de dominga

Juan: hijo de Juan de layglesia y de Ysabel

simon: hijo de Vieyto das pias y de micia

Eynes: hija de francº  gºsy de Luzia

Luzia: hija de fernan pascual y de francª

antonio: hjo de Alonso golin y de margarida

marina : hija de frco martin y de maria “.

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Pila Bautismal da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias.

Nos asentamentos de bautizos aparecen, ademais do nome dos bautizados e o dos seus pais, o dos padriños, así como a data de celebración,  que normalmente era en domingo. Moitos dos nomes dos veciños apuntados (“pedro daSeara”, “juan de Sampedro”, “juan de layglesia”, “gregorio do campelo”, etc.) aparecen designados polo seu nome de pila seguido do da súa aldea ou lugar de veciñanza. Esta é unha caracterización  toponímica que aínda pervive actualmente como costume nos nosos pobos e aldeas. Noutros casos faise referencia, xunto co nome, ao seu parentesco (“muger da oº golin”, “hija de gonzº dasPias”, etc. ) ou ao seu oficio (“pedro zapateiro”, “criado de…”, “carpinteiro”, “capellan de Pereyras”, etc.). Tamén nalgún caso faise referencia a algún alcume  como “alonso golin elviejo” ou “alº do canal coxo”.

Algúns dos recén nados foron bautizados “causa necesitatis”. O bautizo únicamente se podía  administrar no propio fogar naqueles casos de máxima gravidade da situación ou perigo de morte. “Se pola distancia ou outras circunstancias o que debe ser bautizado non pode ir ou ser levado sen grave inconveniente á igrexa parroquial… pode e debe conferirse o bautismo noutra igrexa mais próxima… ou noutro lugar decente… Se o neno se atopa en perigo de morte debe ser bautizado sen demora” (Instituto Martín de Azpilcueta, 1983, p. 582).

Entre os anos 1565 e 1575 foron bautizados na parroquia de Santa Olaia de Parderrubias,  segundo se recolle do estudo dos seus asentamentos no Libro Parroquial 1 da devandita Parroquia, 126 nados, dos cales 54 (42,8%) foron homes e 72 (57,2%) mulleres. A media de bautizados nesta década foi duns 12 anuais, dos cales aproximadamente cinco eran homes e sete mulleres. Os anos cun maior número de bautizados foron 1569 e 1574 con 16, e 1566 con 14 (véxase Táboa 1). Todos os bautizados neste período, excepto un, que foi bautizado por “alonso gonzalez capellan de Pereyras”, fórono polo enton abade rector dela Blas Gonzalez.

Blas González
Documento firmado polo abade Blas Gonzalez, retor da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias entre 1565 e 1575. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Na Táboa 1 pódese observar a distribución dos bautizados entre 1565 e 1575 na Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias.

Taboa_gallego
Táboa 1. Distribución de bautizados entre os anos 1565 e 1575 na Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias. Elaborada por J. L. Camba Seara.

En canto aos casamentos celebrados na Parroquia no ano de 1566, figuran catro no citado Libro 1:

“Alonso ferro, vecino de ginzo, con Eynes doytomuro vecina de Parderrubias el 13 de henero”.

“Gonzalo doytomuro vecino de bouças con catalina vecina de Parderrubias el 12 de junio”.

“Juan perez, vº de sobrado y Antonia gonzalez vª de solveira el 10 de noviembre”.

“fernan giraldez vº de ulfe y maria daSeara de Parderrubias el 24 de noviembre”.

En todos estes casamentos oficiou como abade tamén Blas Gonzalez párroco de Santa Olaia de Parderrubias. É de destacar que estes matrimonios celebrábanse, como se pode comprobar pola veciñanza dos contraentes, entre os propios veciños de Parderrubias, e entre estes e  os doutras parroquias ou pobos próximos, e mesmo afastados como é o caso de veciños  de “ginzo” (Xinzo de Limia supostamente) ou “Sobrado”.

Boda 1566
Documento do asentamento dun matrimonio celebrado en “santa olaya deparderrubias” o 13 de xaneiro de 1566. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

No ano anterior, 1565, primeiro dos relacionados, figuran outros catro matrimonios:

“Afonso borrajo y Joana doytomuro el 17 de septiembre”.

“Dominga golin de Parderrubias y Diego de sanmamede vecino de sanmamede, el ultimo domingo de noviembre”.

“Rodrigo golin y Antonia martinez, el dia de San marcos”.

“Afonso doniz y margarida doytomuro el 9 de octubre”.

O casamento de “Bello Afonso borrajo y Joana doytomuro o 17 de septembro de 1565” é  o primeiro dos que aparecen no Libro de Bautizados da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias. “Fueron padrinos y testigos Pero de golín vº de moreras y ysabel muger de jnº dela iglsa“. Los casó Blas Gonzalez.

primeira boda
Documento de asentamento do primeiro casamento rexistrado na Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias o 17 de septembro de 1565. Fonte: Arquivo Histórico Diocesán de Ourense.

Todos estes nomes corresponden a  antepasados da Parroquia de Parderrubias que naceron, foron bautizados, traballaron, casaron e morreron nela e que forman parte da nosa memoria histórica,  o que da fe da existencia no século XVI  dunha  comunidade asentada e bastante numerosa no que hoxe é o noso pobo e arredores.

Noutra ocasión trataremos o estudo de falecidos e confirmados na Parroquia de Parderrubias durante esta época.


Referencias

Instituto Martín Azpilcueta (1983). Código de Derecho Canónico. Barañáin: EUNSA.

Instituto Nacional de Estadística (2008). Censo de Pecheros de 1528 y 1591. Madrid: INE.

López Sabatel, J. A. (2013). La villa altomedieval gallega: núcleo de estructuración social y escenario de feudalización. Social and Education History, 2, 78-100.

Sáez, E. y Sáez, C. (1996). Colección diplomática del monasterio de Celanova (842-1230). Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá.

Sánchez Pardo, J. C. (2008). Territorio y poblamiento en Galicia entre la Antigüedad y la plena Edad Media. Santiago de Compostela: Universidad de Santiago de Compostela.


VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego.

Se cumplen 450 años del nacimiento de 14 vecinos y de cuatro casamientos en Santa Olaia de Parderrubias (1566-2016). Por José Luis Camba Seara

La Parroquia de Parderrubias (su denominación cambia de unos documentos históricos a otros: Parietes-Rubias, pardeRubias, Parderrubias,  etc. (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/ubicacion-y-constitucion/) es un pueblo, lugar o villa, cuyo topónimo antiguo data de hace más de mil años (Sánchez Pardo, 2008). Este autor hace mención a este lugar con su antigua nominación (Parietes Rubias), siendo altamente probable éste el origen de la actual toponimia: Parderrubias. Su primera mención documental dataría del año 957 en un documento de una  venta, documento al que aluden también López Sabatel (2013) y  Sáez y Sáez (1996). En un párrafo de este documento se menciona que en dicho año 957:

“Nigolago, Getina, Arias y Gogina, en su propio nombre, y Adaulfo y Menegundia, en su nombre y en representación de sus sobrinos, venden al monasterio de San Vicente la mitad de una villa” (López Sabatel, 2013, p. 85).

“…Et ipsa villa inter Minio et Arnogia, vocitata Parietes Rubias, pro quo accepimus de vobis precium, in quo et quanto nobis bene complacuit, per germanos capitales, quinque modios, vos dedistis et nos accepimus, et de ipso pretio apud vos nichil remansit in debito…”

Es decir, “… Y la misma villa entre el Miño y el Arnoya, llamada Parietes Rubias…”.

Igrexa
Iglesia Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias (siglo XVIII).

La obra citada de Sánchez Pardo (2008) incluye un mapa con la ubicación de las parroquias y aldeas de la hoy denominada comarca Terras de Celanova, en la provincia de Ourense, y en el que aparecen las parroquias nombradas por sus topónimos antiguos entre los siglos X y XIII (y posteriores), periodo estudiado por este historiador. Entre estas parroquias aparece Parietes Rubias (Parderrubias) y pueblos limítrofes como Peraria (Pereira), Villa Plana (Vilar), Spinoso (Espinoso), Montilanen (Muntián) o Ravanal (Rabal). Sánchez Pardo, teniendo en cuenta el nombre de la advocación de la Parroquia (Santa Eulalia, Santa Olaya, Santa Olalla, Santa Baia) aventura que su origen podría situarse incluso en el siglo V. Véanse las Figuras 1 y 2.

 

En el Censo de Pecheros del año 1527, realizado en la época de Carlos I (Instituto Nacional de Estadística, 2008), Parderrubias pertenecía administrativamente a la demarcación del Coto de Sobrado del Obispo que comprendía los pueblos de las parroquias de Sobrado del Obispo, Loiro, Parderrubias y Pereira. Este coto tenía entonces 80 vecinos (pecheros o familias que pagaban sus  impuestos) y limitaba entre otros con los cotos de Bentrazes, Soutopenedo y Vilar de Paio.

Los Libros de Fábrica de la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias

Dejando a un lado el debate cronológico sobre la antigüedad del topónimo Parderrubias (Parietes Rubias) voy a exponer algunos datos extraídos de los denominados Libros de Fábrica de la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias que se conservan en el Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

Desde finales del siglo V se extendió la costumbre de la Iglesia Católica de llevar un control estricto sobre sus bienes y posesiones. Será a partir del siglo VI cuando se aluda a estos registros como Libros de Fábrica, denominados así porque en ellos se hace referencia a la masa de bienes destinados al mantenimiento de la Iglesia. Será con  el Concilio de Trento (1545-1563) cuando quedarán definitivamente reguladas las recomendaciones para el uso y clasificación de los libros parroquiales, generalizándose desde entonces su uso.

Los libros sacramentales se dividían en libros de Bautizados, Matrimonios, Difuntos, Confirmados y Statu Animorum. Entre los de carácter administrativo se diferenciaban los Libros de Fábrica propiamente dichos de los que llevaban el control de las Cofradías, Obras Pías y Misas Aniversario, Libros de Casas Rectorales, etc. Será precisamente en esta época, en el año 1562, cuando se realizan las primeras anotaciones de los Libros de la Parroquia de Parderrubias.

Los Libros de Fábrica de la Parroquia de Parderrubias que se conservan en el Archivo Histórico Diocesano de Ourense son de los más antiguos de la Diócesis, teniendo un incalculable valor e interés por los datos y referencias que en ellos se incluyen, posibilitando conocer la historia de Parderrubias a partir de mediados del siglo XVI,  pues parte de la misma queda recogida en ellos. Estos libros constituyen un claro exponente de la realidad económica y social de las parroquias rurales a lo largo de la Edad Moderna y una magnífica herramienta para reconstruir una parte escasamente conocida de nuestra historia.

Será en el año 1562 cuando nos encontremos con los primeros datos detallados de la Parroquia de Parderrubias. En el primero de los tres libros hay un documento eclesiástico datado en ese año referido a la visita que efectuó “a la parroquia de Santa Olaya de parde Rubias” el Visitador General del Obispado de Ourense, en donde “hallo por rretor  della a Alonso amigo de… y a  su capellan Gregorio de prado…”.

“Visita de la iglesia de sta Olaya depar de Rubias del año de 1562 aºs (años). En la iglesia de Santaolayade par de R(ubias)… y anos del mes dehenero del ano de m(il e quinientos) y sesentaydos. El mag(nifi)co y muy Rvdmo señor—Anda visitador general en todo el obispado de ore(nse) don fran(cisco) –larias ob(bis)po del s(ueb)o obispado… Magnifico sr my señor… y hallo por retor della a alonso amigo de… y su capellan que…. Y dice misa todos los domingos y días de fiestas…..”.

Visitador
Documento que acredita la visita del Sr. Visitador del Obispado de Ourense a la Iglesia Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias en el año 1562. Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

El primer bautizo, legible, que aparece registrado en el Libro de Bautizados de la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias, corresponde al de una niña llamada “constança”, bautizada “el priº domingo de septiembre del año de 1564” por el que era párroco “francº do Casullo”.

primeiro bautizo
Documento que acredita el primer bautizo, legible, en la Iglesia Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias en el año 1564. Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

Año de mil e quinientos sesenta e seis: hace 450 años

Centrándonos en el año de 1566, es decir, hace  450 años, la Parroquia de Parderrubias comprendía varios núcleos de población (Yglesia, aSeara, Bouças, Solbeyra, Nugueyroa), reseñados todos ellos en los asentamientos de bautizados, casados y fallecidos, así como en los escritos de las Visitas del Sr. Visitador. En esta época la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias contaba con 30 feligreses como se puede apreciar en los escritos de los Libros de Fábrica de la misma.

Visita obispo
Acta de la Visita del Sr. Obispo de Ourense a la Parroquia de de Santa Olaia de Parderrubias en 1581. Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

En 1566 fueron bautizados en la Parroquia de Parderrubias 14 nuevos vecinos, de los cuales siete eran varones y siete mujeres. Los meses en los que tuvieron lugar los bautizos (y presumiblemente, los nacimientos) fueron enero (1), febrero (1), marzo (2), mayo (1), agosto (2), septiembre (2), octubre (1) y diciembre (4). Todos ellos eran vecinos de la Parroquia de Santa Olaia, aunque algunos de sus padres procedían de alguna parroquia o lugar diferentes. Los nombres de los nuevos bautizados y los de sus padres eran los siguientes:

“Cathalina: hija de alonso doniz e margarida

vartulome: hijo de Rº golin y de Antonia

pedro: hijo de alonso golin debaixo y de constança

catalina: hija de Antoº de noboa y de doña cathalina

pedro: hijo de pedro daSeara y de Ysabel golin hija de maria golin

maria: hija de juan de Sampedro y de Eynes

vartolome: hija de Jnº  de Sampedro y de maria

maria: hija de pedro daSeara y de dominga

Juan: hijo de Juan de layglesia y de Ysabel

simon: hijo de Vieyto das pias y de micia

Eynes: hija de francº  gºsy de Luzia

Luzia: hija de fernan pascual y de francª

antonio: hjo de Alonso golin y de margarida

marina : hija de frco martin y de maria”.

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Pila Bautismal de la Iglesia Parroquial de Santa Olaia de Parderrubias.

En los asentamientos de bautizos aparecen, además del nombre de los bautizados y el de sus padres, el de los padrinos, así como la fecha de celebración, que normalmente era en domingo. Muchos de los nombres de los vecinos reseñados (“pedro da Seara”, “juan de Sampedro”, “juan de layglesia”, “gregorio do campelo”, etc.) aparecen designados por su nombre de pila seguido del de su aldea o lugar de vecindad. Esta es una caracterización toponímica que aún pervive actualmente como costumbre en nuestros pueblos y aldeas. En otros casos se hacía referencia, junto con el nombre, a su parentesco (“muger de alº golin”, hija de gonzº dasPias”, etc.) o a su oficio (“pedro zapatero”, “criado de…”, “carpintero”, “capellan de Pereyras”, etc.). También en algún caso se hace referencia a algún apodo (alcume) como “alonso golin el viejo” o “alº do canal coxo”.

Algunos de los recién nacidos fueron bautizado “causa necesitatis”. El bautizo únicamente se podía administrar en el propio hogar en aquellos casos de máxima gravedad de la situación o peligro de muerte. “Si por la lejanía u otras circunstancias el que ha de ser bautizado no puede ir o ser llevado sin grave inconveniente a la iglesia parroquial… puede y debe conferirse el bautismo en otra iglesia más cercana… o en otro lugar decente… Si el niño se encuentra en peligro de muerte debe ser bautizado sin demora…” (Instituto Martín de Azpilcueta, 1983, p. 582).

Entre los años 1565 y 1575 fueron bautizados en la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias, según se extrae del estudio de sus asentamientos en el Libro Parroquial 1 de dicha Parroquia, 126 nacidos, de los cuales 54 (42,8%) fueron varones y 72 (57,2%) mujeres. La media de bautizados en esta década fue de unos 12 anuales, de los cuales aproximadamente cinco eran hombres y siete mujeres. Los años con un mayor número de bautizados fueron 1569 y 1574 con 16, y 1566 con 14 (véase la Tabla 1). Todos los bautizados en este periodo, excepto uno que fue bautizado por “alonso gonzalez capellan de Pereyras”, lo fueron por el entonces abad rector de ella “Blas Gonzalez”.

Blas González
Documento firmado por el abad Blas Gonzalez, rector da Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias entre 1565 y 1575. Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

En la Tabla 1 se puede  observar la distribución de los bautizados entre 1565 y 1575 en la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias.

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Tabla 1. Distribución de bautizados entre los años 1565 y 1575 en la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias. Elaborada por J. L. Camba Seara.

Con respecto a los casamientos celebrados en la Parroquia en el año 1566, figuran cuatro en el citado Libro 1:

“Alonso ferro, vecino de ginzo, con Eynes doytomuro vecina de Parderrubias el 13 de henero”.

“Gonzalo doytomuro vecino de bouças con catalina vecina de Parderrubias el 12 de junio”.

“Juan perez, vº de sobrado y Antonia gonzalez vª de solveira el 10 de noviembre”.

“fernan giraldez vº de ulfe y maria daSeara de Parderrubias el 24 de noviembre.”

En todos estos matrimonios ofició como abad también Blas González párroco de Santa Olaia de Parderrubias. Es de destacar que estos matrimonios se celebraban, como se puede comprobar por la vecindad de los contrayentes, entre los propios vecinos de Parderrubias, o entre estos y los de otras parroquias o pueblos próximos, e incluso alejados como es el caso de vecinos de ginzo (Xinzo de Limia, supuestamente) o Sobrado.

Boda 1566
Documento de asentamiento de un matrimonio celebrado en “santa olaya deparderrubias” el 13 de enero de 1566. Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

En el año anterior, 1565, primero de los relacionados, figuran otros cuatro matrimonios:

“Bello Afonso borrajo y Joana doytomuro el 17 de septiembre”.

“Dominga golin de Parderrubias y Diego de sanmamede vecino de sanmamede, el ultimo domingo de noviembre”.

“Rodrigo golin y Antonia martinez, el dia de San marcos”.

“Afonso doniz y margarida doytomuro el 9 de octubre”.

Por tanto, el matrimonio de Bello Afonso borrajo con Joana doytomuro celebrado el 17 de septiembre de 1565 supone el primer casamiento registrado en la Parroquia. Fueron padrinos y testigos”pero de golín vº de moreras y ysabel mujer de jnº dela iglsa”.

primeira boda
Documento de asentamiento del primer casamiento registrado en la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias el 17 de septiembre de 1565. Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Ourense.

Todos estos nombres corresponden a antepasados de la Parroquia de Parderrubias que nacieron, fueron bautizados, trabajaron, se casaron y fallecieron en ella, y que forman  parte de  nuestra memoria histórica, lo que da fe de la existencia en el siglo XVI de una comunidad asentada y bastante numerosa en lo que hoy es nuestro pueblo y alrededores.

En otra ocasión abordaremos el estudio de fallecidos y confirmados en la Parroquia de Parderrubias durante esta época.


 Referencias

Instituto Martín Azpilcueta (1983). Código de Derecho Canónico. Barañáin: EUNSA.

Instituto Nacional de Estadística (2008). Censo de Pecheros de 1528 y 1591. Madrid: INE.

López Sabatel, J. A. (2013). La villa altomedieval gallega: núcleo de estructuración social y escenario de feudalización. Social and Education History, 2, 78-100.

Sáez, E. y Sáez, C. (1996). Colección diplomática del monasterio de Celanova (842-1230). Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá.

Sánchez Pardo, J. C. (2008). Territorio y poblamiento en Galicia entre la Antigüedad y la plena Edad Media. Santiago de Compostela: Universidad de Santiago de Compostela.

E27. La manufacturación del lino en Parderrubias. Por Avelino Sierra Fernández

E27. La manufacturación del lino en Parderrubias. Por Avelino Sierra Fernández

Como complemento al artículo publicado sobre las tejedoras de Parderrubias [véase https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/01/09/e18-las-tejedoras-de-parderrubias-por-avelino-sierra-fernandez/], Avelino Sierra Fernández describe en este nuevo trabajo el laborioso proceso que exigía la manufacturación del lino en Parderrubias.  El proceso completo exigía 16 tareas, las cuales en este nuevo documento son perfectamente ilustradas y visualizadas gracias al relevante material fotográfico aportado.

Gracias Avelino.

Juan Carlos Sierra Freire

Notas. (1) Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano. (2) Los objetos que aparecen fotografiados en este artículo pertenecen a la colección privada de Avelino Sierra Fernández.


A manufacturación do liño en Parderrubias. Por Avelino Sierra Fernández

Parderrubias, tal como quedou constatado no traballo deste Blog “As tecedeiras de Parderrubias” (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/01/09/e18-las-tejedoras-de-parderrubias-por-avelino-sierra-fernandez/), mantivo en tempos pasados unha secular tradición textil. Esta Parroquia, xa no ano 1752, era a principal productora de liño da municipalidade da Merca, cunha superficie cultivada de 110 ferrados  (7 hectáreas), e a primeira na súa manufacturación, con 32 tecedeiras e outros tantos obradoiros. Pero na década dos anos cincuenta do pasado século, ante os adiantos tecnolóxicos da Revolución Industrial, as últimas tecedeiras que quedaban deixaron de exercer esta actividade artesanal, ata entón tan común como esencial na vida dos nosos ascendentes. No recordo de cantos  daquela eramos púberes, están aínda Ángela Fernández (a Tía Ánxela da Carreira) e maila súa filla María Grande; María Outumuro (María da tía Antonia), ao lado da  igrexa; Pepa Rodríguez, na Manadela; María Fernández e as irmás Pepa e María Outumuro, en Barrio; e Sara González (Sara da Canella), no Outeiro. Delas, gardo na miña memoria imaxes, reseñas e comentos verbo do procedemento do cultivo e tratamento  do liño, que agora me son de grande utilidade para este traballo. Máis recentemente, algunhos herdeiros das devanditas tecedeiras, que foron testemuñas presenciais dos seus labores, aportáronme pormenores sobre o particular, para min descoñecidos. Toda esta información, contrastada e ampliada coa documentación disponible, xa referenciada  no traballo deste Blog antes citado, e complementada coa mostra dos principais aveños utilizados nas súas enleadas tarefas, permítennos dar a ceñecer con grande fiabilidade os  usos e costumes do cultivo e manufactura do liño polos nosos devanceiros de Parderrubias.

O proceso duraba todo a ano. A sementeira facíana entre abril e maio e a recolleita entre xullo e agosto. Durante os meses de outono, realizaban unha chea de endeitas para transformar o liño bruto en finas estrigas, listas para fiar. Todo o inverno, pasábano fiando, e entre abril e maio, branqueando o fío, para comezar a tecer no tear entre xuño e xullo. Estas eran as 16 angueiras a desenvolver.

  1. A sementeira

Sementaban a liñaza a voleo, en leiras preferentemente chas, de regadío, ben estercadas, labradas e achanzadas coa grade ou con anciños. Procuraban sementalo ben basto para que, medrando máis fino, tivera menos casca leñosa. A proporción da semente viña sendo de dous  ferrados de liñaza (28  litros) por cada ferrado de superficie (628,9 metros cadrados).Tras atuí-la semente, sucaban a terra con varios regos por onde correría despois a auga da rega. Unha vez nacido, procuraban mondalo de cando en vez e regalo a miúdo. As últimas plantacións existentes de liño, foron as cultivadas pola tía Ánxela na súa tapada da Chousiña, na marxe esquerda do río, regadas polo seu caudal.

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A sementeira
  1. A arriga

Entre xullo e agosto, cando o liño amareleaba, arrigábano de raíz, coas mans e con moito mimo, sacudíndolle-la terra contra os chancos e  póndoo en gavelas, para proceder logo a ripalas (quitarlle a semente) ou atalas cun vincallo, facendo móllos para carrexalo e realiza-la ripa na casa. A miúdo, soía ser unha angueira colectiva, de balde e recíproca entre os veciños.

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A arriga
  1. A ripa

Arrigado o liño, procedían á ripa, operación que consistía en pasa-los mañizos polos dentes do ripo para extraérlle-lo froito coa semente. Este púñano logo ao sol para que, abríndose a bagaña (casula), soltara a semente (liñaza), que tras ventala, era reservada para a sementeira do seguinte ano e para remedios caseiros que aliviaran as doenzas mediante mucilaxes de cataplasmas e outras aplicacións.

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A ripa
  1. O empozado

Esta fase  consistía en asulaga-los móllos de liño nalgunha encorada de calquera dos ríos ou  regatos, ou nunha poza calquera, durante 8 ou 9 días, co fin de que se desprendera a febra da parte leñosa. Para evitar que os arrastrara a corrente río abaixo, adoitaban porlle unhos coios por arriba.

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O empozado
  1. A seca

Sacados os móllos do río, levábanos a asollar á eira ou a unha chaira, onde os extendían ao sol, procurando darlle-la volta de cando en vez, ata que secaran ben. Logo enfeixábanos  novamente  e levábanos para a casa.

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A seca
  1. A maza

Esta operación consistía en mallar ben cada mañizo de liño para rompérlle-la tasca (casca) ata separala da febra interior. Para ilo dispuñan cada presa de liño sobre o mazadoiro (unha lousa de pedra ou un cepo liso) e de seguido golpeábano duramente co mazo (rebolo de madeira). Nos últimos tempos inventouse a gramadoira que simplificaba un pouco este traballo, pero non temos constancia de que se empregara en Parderrubias.

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A maza
  1. A espadela

Esta tarefa tiña a finalidade de eliminar os tomentos, arestas ou tascos (cascas) que quedaran soltas despois do mazado. Para conseguilo, colocaban un mañizo de liño mazado encol do gume do espadeleiro (táboa en forma de T invertida), para despois golpealo de refilón coa espadela (especie de machete de madeira), ata deixa-la febra magra. Adoitaba ser un traballo feminino, colectivo, de balde e recíproco, en xuntanzas de mulleres espadeleiras nun pendello ou  palleira durante a noite.

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A espadela
  1. A tasca

Para eliminar definitivamente calquera tasco (casca) restante, fretaban ou deluvaban o liño contra o bisel do tascón ou relo, especie de espada de madeira introducida verticalmente no extremo dun banco. Este traballo soía  facerse na mesma xuntanza da espadela. As casas que carecían deste apeiro, deluvaban o liño fretándoo coas mans  contra unha pedra, coma cando se lavaba a roupa.

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A tasca
  1. A aseda

Libre xa da parte leñosa, a febra necesitaba afinarse e volverse sedosa. Para ilo cardábana, pasando cada presa varias veces polo restrelo  (táboa horizontal con cravos verticais). Con esta tarefa sacaban tres tipos de febras, unha grosa (cabezos), outra mediana (estopa) e finalmente o liño fino. Con cada presa asedada facían unha estriga, manela, cerro ou rocada, porción lista para suxeitar na roca e ser fiada. As estrigas gardábanse en atados chamados afusais, de 36 unidades cada un.

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A aseda
  1. O fiado

Esta era unha fase que requería especial habelencia. Realizábana mediante dous instrumentos primitivos pero senlleiros: a roca e o fuso. A primeira podía ter formas variadas, pero en xeral consistía nunha vara de madeira ou cana, de 80 ou 90 centímetros de longa, co extremo superior avultado (roquil) para soster o cerro do liño. O fuso era un instrumento fusiforme de unhos 28 centímetros, de madeira torneada, cun extremo aguzado e no outro, un contrapeso (fusaiola) ou abultamento (rodela, cagalla ou torteira). A súa función era a de xirar sobre si, facendo de lastre das febras suxeitas na amosega ou estría da parte superior (osca), mentres se ían retorcendo cos xiros, configurando deste xeito o fío. Posto o cerro na roca, apoiaban esta na cintura, coa parte superior no antebrazo esquerdo, quedando así libre esta man para ir extraendo e dosificando a febra. Cos dedos da man dereita, de forma habelenciosa, impulsaban os xiros do fuso, para retorcer o fío. Este, así retorcido, íano envolvendo no eixe do fuso ata lograr unha mazaroca, que finalmente extraían pola parte estreita do fuso, para trasladar ao sarillo.

Aínda que calquera acougo na casa, a garda do gando no monte ou a espera na moenda, eran aproveitados para fiar, soíanse facer xuntanzas chamadas fiadeiros, nas longas e frías noites do inverno, nun pendello, nunha palleira ou mesmo nunha corte, ao tépedo ambiente das vacas e ao amparo da lánguida luz dun candil de graxa. Neles, a ritmo de fuso, parolábase, cantábanse cantigas e contábanse historias, chismes, adiviñas e contos. Os mozos non fiaban, pero acudían para troulear na xolda.

A utilización da roca e do fuso, era en Parderrubias un traballo de xénero. O fiado era unha tarefa exclusiva das mulleres, pois estaba considerado coma un labor apropiado ás habelencias, mañas e xeito femininos. Fiar con roca e fuso era, xa que logo, unha parte das angueiras que toda muller  tiña, polo mero feito de selo.

Un costume peculiar das fiadeiras era humedecer o fío con cuspe, a medida que o ían estirando, para darlle textura, labor que facían mollando os dedos na lingua, ou coa lingua directamente no fío. De ahí a cantiga:

Quen me dera se-lo liño

que vos na roca fiades.

Quen me dera tantos bicos

como vos ao liño dades.

Non contamos con referencia algunha sobre a cantidade  de fiadeiras  de liño en Parderrubias, pero considerando a chea de tecedeiras das que deixamos constancia no traballo “As tecedeiras de Parderrubias” (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/01/09/e18-las-tejedoras-de-parderrubias-por-avelino-sierra-fernandez/), é lóxico pensar que difícilmente quedaría casa onde non se fiase.

Tampouco temos constancia da utilización en Parderrubias do torno de fiar, en lugar do fuso e roca, pero cabe tal posibilidade, por ser frecuente o seu uso nas mesmas  datas en zonas achegadas.

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O fiado
  1. O ensarillado

O liño recén fiado tiña unha cor cincenta que era mester branquear o máis posible. Para iso non tiñan outro remedio que transforma-as mazarocas conseguidas no fuso en meadas (madeixas), para despois branquealas. Para esta función contaban co sarillo, un apeiro de brazos en forma de X, que por medio do  xiro vertical das súas aspas, ía desembeleñando as mazarocas e dándolle forma de madeixa. Era unha angueira propia das mulleres.

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O ensarillado
  1. O branqueo

O branqueo era tal vez o labor máis ingrato de todo o proceso. Aínda que os métodos podían variar lixeiramente, o máis común era mete-las meadas durante 3 ou 4 días, nunha pota chea dunha especie de lixivia fervendo. Chamábanlle lixivia a unha mestura dun balde de auga con tres grandes pratos de cinza de carballo, tras fervela durante media hora. Despois lavaban e secaban as meadas varias veces, e repetían a función da lixivia cos seus respectivos lavados e secados as veces que fora. Finalmente extendían ou penduraban as meadas durante 6 ou 8 días, batuxándoas con auga de cando en vez. Senón acadaran a brancura desexada, volta a comezar a bogada descrita. Nalgunhas casas, engadíanlle tamén ósos e couselos á mestura.

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O branqueo
  1. O debanado

Este labor consistía en pasa-las meadas a novelos, utilizando un apeiro denominado debanadoira, un armazón de aspas horizontais con chuzos verticais que xirando arredor, segundo tiraban do fío, ían desembeleñando éste, mentres coas mans envolvíano facendo un novelo. A miúdo,  suplíanse as aspas de tal aveño polos brazos dos homes.

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O debanado
  1. O canelado

Antes de comezar  co tear, era preciso prepara-los fíos para a trama e para a urdime, mediante as operacións de canelado e urdido. A primeira delas consistía en axeita-las canelas (canas con fío embobinado). Isto conseguíano por medio do caneleiro, aparello que variaba dunhas casas a outras. A canela metíana logo dentro da lanzadeira do tear, unha caixiña ovalada de madeira, que logo utilizaban durante o tecido.

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O canelado
  1. O urdido

Esta función tiña a finalidade de prepara-la urdime, é dicir, dispor paralelamente os fíos que logo se montarían horizontalmente no tear, para proceder a tece-lo lenzo ou pano correspondente. Para esto, utilizábase a urdideira, que viña a ser coma unha debanadoira grande, arredor da que se ía suxeitando a restra de fíos, que despois cortaban á medida do tecido desexado.

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O urdido
  1. O tecido

Era a derradeira operación do longo proceso e a máis complexa e laboriosa de todas. Desenvolvíase no tear, o aparello máis interesante de tódolos pertrechos.  Consistía nunha estructura artesanal de madeira, de forma cúbica, con catro pés, que sostiña a un conxunto de pezas diversas. Na plataforma, a tecedeira colocaba a urdime, tensa e suxeita a ambolosdous lados. Mediante dous pedais (premedeiras), elevaba e baixaba os fíos alternos, quedando cada vez unha abertura entre eles (a calada), a través da cal ía pasando transversalmente a lanzadeira coa canela de fío, que ía apretando co pente, con ritmo acompasado e monótono, logrando así a trama.

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O tecido

Estes eran os 16 pasos de estricto cumprimento dos nosos antepasados de Parderrubias, na súa arela de procura-los indispensables panos ou lenzos ordinarios, para confeccionar despois as sabas, xergóns, toallas, chambras, mandiles, cirolas, camisóns, etc.)  e tamén colchas, con mestura de liño e lá. E a eles estaban condenadas as familias, polo menos ata consegui-los novelos de fío para o tear. Calquera desleixo neste eido estaba considerado coma unha irresponsabilidade, que a sabiduría popular reprobou  musicalizando o rechouchiar das anduriñas tralo retorno da súa invernación no outro hemisferio, e que todos cantabamos de pequenos:

  Fun a mar e vin da mar,

  té-la tea por fiar,

  ¿Qué fixeches, truaniña?

  ¿Qué fixeches? ¡Truanarrrrr!

 


VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego.

La manufacturación del lino en Parderrubias. Por Avelino Sierra Fernández

Parderrubias, tal como quedó constatado en el trabajo “Las tejedoras de Parderrubias”, publicado en este Blog (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/01/09/e18-las-tejedoras-de-parderrubias-por-avelino-sierra-fernandez/), mantuvo en tiempos pasados una secular tradición textil. Esta  Parroquia, ya en el año 1752, era  la principal productora de lino de toda la municipalidad de A Merca, con una superficie cultivada de 110 ferrados (7 hectáreas), y la primera en manufacturación, con 32 tejedoras y otros tantos talleres. Pero en la década de los años cincuenta del pasado siglo, ante los avances tecnológicos de la Revolución Industrial, las últimas tejedoras que quedaban dejaron de ejercer esta actividad artesanal, hasta entonces tan común como esencial en la vida de nuestros ascendientes. En el recuerdo de cuantos entonces éramos púberes, quedan aún Ángela Fernández (Tía Ánxela da Carreira) y su hija María Grande; María Outumuro (María da Tía Antonia), al lado de la iglesia; Pepa Rodríguez (Pepa da Manadela); María Fernández y las hermanas Pepa y María Outumuro, en Barrio; y Sara González (Sara da Canella), en O Outeiro. De ellas, guardo en mi memoria imágenes, reseñas y comentarios acerca del procedimiento del cultivo y tratamiento del lino, que ahora me son de gran utilidad para este trabajo. Más recientemente, algunos herederos de las citadas tejedoras, que fueron testigos presenciales de sus labores, me aportaron pormenores para mí desconocidos. Toda esta información, contrastada y ampliada con la documentación disponible, ya referenciada en el trabajo de este Blog antes citado, y complementada con la muestra de los principales aperos utilizados en sus intrincadas tareas, nos permiten dar a conocer con gran fiabilidad los usos y costumbres del cultivo y manufactura del lino por nuestros antepasados de Parderrubias.

El proceso duraba todo el año. Hacían la siembra entre abril y mayo, recogiendo la cosecha entre julio y agosto. Durante los meses de otoño, realizaban una serie de faenas para transformar el lino bruto en finas estrigas, listas para hilar. Todo el invierno lo pasaban hilando, y entre abril y mayo, blanqueando el hilo, para comenzar a tejer en el telar entre junio y julio. Estas son las 16 fases que componían todo el proceso.

  1. Siembra

Sembraban la linaza a voleo, en tierras de labradío preferentemente llanas, de regadío, bien abonadas, labradas y allanadas con grada o rastrillos. Procuraban sembrarlo espeso para que, creciendo fino, tuviera menos cáscara leñosa. La proporción de semilla acostumbraba ser de unos dos ferrados de linaza (28 litros) por cada ferrado de superficie (628,90 m2). Tras enterrar la semilla, surcaban la tierra con varios surcos por donde correría después el agua del riego. Una vez nacido, procuraban escardarlo de vez en cuando y regarlo con frecuencia. Las últimas plantaciones de lino en Parderrubias fueron las cultivadas por la Tía Ánxela en su Tapada de A Chousiña, en el margen izquierdo del río, regadas con sus aguas.

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Siembra
  1. Recogida

Entre julio y agosto, cuando el lino comenzaba a amarillear, lo arrancaban de raíz con las manos y con mucho cuidado, sacudiéndole la tierra contra los zuecos y poniéndolo en gavillas, para extraerle luego la semilla, o atarlas en haces con una verga para acarrearlo y realizar esta operación en casa. A menudo, solía ser un trabajo colectivo, gratuito y recíproco entre los vecinos.

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Recogida
  1. Ripa

Arrancado el lino, procedían a la ripa, operación que consistía en pasar los manojos de lino por los dientes del ripo para extraer el fruto con las semillas. Este era puesto al sol para que, abriéndose la  cápsula (bagaña), soltara la semilla (linaza), que tras aventarla era reservada para la siembra del año siguiente o para remedios caseros que aliviaran las dolencias mediante mucílagos de cataplasmas y otras aplicaciones.

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A ripa
  1. Empozado

Esta acción consistía en sumergir los haces de lino en algún remanso de cualquiera de los ríos o regatos, o en alguna charca, durante 8-9 días, con el fin de que se desprendiera la fibra de la parte leñosa. Para evitar que los arrastrara la corriente río abajo, acostumbraban ponerle piedras encima.

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Empozado
  1. Secado

Sacados los haces del río, los exponían extendidos al sol en la era o en alguna explanada, procurando darle la vuelta de vez en cuando, hasta que se secaran completamente. Luego los ataban nuevamente y los llevaban a casa.

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Secado
  1. Mazado

Esta operación consistía en mazar bien cada manojo de lino para romperle la corteza (tasca) hasta separarla de la fibra interior. Para ello disponían cada puñado de lino sobre el mazadoiro (losa de piedra o tronco liso de madera), golpeándolo duramente con el mazo (tronco cilíndrico de madera). Con el paso del tiempo apareció la agramadera, que simplificaba un poco este trabajo, pero no nos consta su uso en Parderrubias.

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Mazado
  1. Espadado

Esta tarea tenía la finalidad de eliminar las cascarillas (tomentos, arestas o tascos) que quedaran sueltas después del mazado. Para conseguirlo, colocaban cada manojo de lino mazado sobre el filo del espadeleiro (tabla en forma de T invertida), para luego golpearla de refilón con la espadela (especie de machete de madera), hasta dejar la fibra limpia. Acostumbraba ser un trabajo femenino, colectivo, gratuito y recíproco, en reuniones de mujeres en un cobertizo o pajar durante la noche.

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Espadado
  1. Tascado

Para eliminar definitivamente cualquier cascarilla (tasco) restante, frotaban el lino contra el bisel del tascón, especie de espada de madera introducida verticalmente en el extremo de un banco. Este trabajo solía hacerse en la misma reunión del espadado. En las casas en las que se carecía de este apero, se frotaba manualmente el lino contra una piedra, de manera similar al lavado de la ropa.

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Tascado
  1. Asedado

Libre ya de la parte leñosa, la fibra necesitaba afinarse y volverse sedosa. Para ello la cardaban, pasando cada manojo varias veces por el restrelo (tabla horizontal con clavos verticales). Con este trabajo sacaban tres tipos de fibras, una gruesa (cabezos), otra mediana (estopa) y, finalmente, el lino fino. Con cada manojo asedado hacían una estriga, manela, cerro o rocada, porción lista para sujetar en la rueca y ser hilada. Las estrigas se guardaban en atados llamados afusales, de 36 unidades cada uno.

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Asedado
  1. Hilado

Esta era una fase que requería especial habilidad. La realizaban mediante dos instrumentos primitivos, pero singulares: la rueca y el huso. La primera podía tener forma variada, pero en general consistía en una vara de madera o caña de 80 o 90 centímetros de largo, con el extremo superior abultado (roquil) para sostener el copo de lino. El huso era un instrumento fusiforme de unos 28 centímetros, de madera torneada, con un extremo aguzado y en el otro, un contrapeso (fusaiola) o abultamiento (rodela, cagalla o tortera). Su función era la de girar sobre sí mismo, haciendo de lastre de las fibras sujetas en la hendidura o estría de la punta superior (osca), mientras se iban retorciendo con los giros, configurando así el hilo. Puesto el copo (cerro) en la rueca, apoyaban ésta en la cintura, con la parte superior en el antebrazo izquierdo, quedando así libre esta mano para ir extrayendo y dosificando la fibra. Con los dedos de la mano derecha, de manera habilidosa, impulsaban los giros del huso para retorcer el hilo. Éste, ya retorcido, lo iban envolviendo en el eje del huso, hasta lograr una husada (mazaroca), que extraían por la parte estrecha del huso, para trasladarla al sarillo.

Aunque cualquier descanso en casa, cuidado del ganado en el monte o espera en la molienda eran momentos aprovechados para hilar, solían hacerse reuniones llamadas fiadeiros, en las largas y frías noches de invierno, en un cobertizo, pajar o cuadra, al templado ambiente del calor de las vacas y al amparo de la lánguida luz de un candil. En estos fiadeiros, a ritmo de huso, se hablaba, se cantaba y se contaban historias, chismes, adivinanzas y cuentos. Los mozos no hilaban, pero acudían para participar en la juerga.

La utilización de la rueca y el huso era en Parderrubias un trabajo de género. El hilado era una tarea exclusiva de las mujeres, pues estaba considerado como una labor apropiada a las habilidades, mañas y disposición femeninas. Hilar con rueca y huso era, pues, una parte de los quehaceres que toda mujer tenía, por el mero hecho de ser mujer.

Una peculiar costumbre de las hilanderas era humedecer el hilo con saliva, a medida que lo iban estirando, con la finalidad de darle textura, labor que hacían mojando los dedos en la lengua o con la lengua directamente en el hilo. De ahí la copla:

Quen me dera se-lo liño

que vos na roca fiades.

Quen me dera tantos bicos

como vos ao liño dades.

No disponemos de referencia alguna sobre el número de hilanderas de lino en Parderrubias, pero considerando la cantidad de tejedoras constatadas en el artículo “Las tejedoras de Parderrubias” (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/01/09/e18-las-tejedoras-de-parderrubias-por-avelino-sierra-fernandez/) parece lógico pensar que difícilmente hubiera casa donde no se hilase. Tampoco tenemos constancia de la utilización en Parderrubias del torno de hilar, en lugar del huso y la rueca, pero cabe tal posibilidad, por ser frecuente su empleo durante aquella época en zonas próximas.

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Hilado
  1. Enmadejado

El lino recién hilado tenía un color ceniciento que era necesario blanquear lo más posible. Para ello, no tenían otro remedio que transformar las mazarocas obtenidas en el huso en madejas (meadas), para después blanquearlas. Para esta función contaban con el sarillo, un apero de brazos en forma de X, que por medio del giro vertical de sus aspas iba desenredando las mazarocas y dándoles forma de madeja. Era ésta una faena propia de las mujeres.

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Enmadejado
  1. Blanqueo

El blanqueo era tal vez la labor más ingrata de todo el proceso. Aunque los métodos podían variar ligeramente, el más común era la colocación de las madejas (meadas) durante 3-4 días en una olla llena de una especie de lejía hirviendo. Se trataba de una mezcla de agua, tres platos grandes de ceniza de roble que hervía durante media hora. Después lavaban y secaban las madejas varias veces, y repetían el proceso, con sus respectivos lavados y secados, las veces que fuesen necesarias. Finalmente, extendían o colgaban las madejas durante 6-8 días, salpicándolas con agua de vez en cuando. Si no lograban la blancura deseada, comenzaban de nuevo la colada descrita. En algunas casas, le añadían huesos y ombligos de Venus (couselos) a la mezcla.

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Blanqueo
  1. Devanado

Esta actividad consistía en volver las madejas a ovillos, utilizando un apero llamado devanadera, un armazón de aspas horizontales con palos verticales que girando alrededor, según se tiraba del hilo, iba desenmarañando éste, mientras con las manos lo envolvían en ovillos. A menudo, las aspas eran sustituidas por los brazos de los hombres.

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Devanado
  1. Encanillado

Antes de comenzar con el telar era necesario preparar los hilos para la trama y la urdimbre, mediante las operaciones de encanillado y urdido. La primera de ellas consistía en preparar las canillas (cañas con hilo embobinado). Se conseguía por medio del caneleiro, aparato que variaba según las casas. La canilla se introducía luego dentro de la lanzadera del telar, una cajita ovalada de madera, que luego utilizaban durante el tejido.

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Encanillado
  1. Urdido

Esta función tenía la finalidad de preparar la urdimbre, es decir, disponer paralelamente los hilos que luego se montarían horizontalmente en el telar, para proceder a tejer el lienzo o paño correspondiente. Para ello, utilizaban la urdidera, que venía a ser como una devanadora grande, alrededor de la cual se iban sujetando las ristras de hilos, que después cortaban a medida del tejido deseado.

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Urdido
  1. Tejido

Era la última operación del largo proceso, y la más compleja y laboriosa de todas. Se desarrollaba en el telar, el aparato más complejo de todos los pertrechos. Consistía en una estructura artesanal de madera, de forma cúbica, con cuatro pies, que sostenía a un conjunto de diversas piezas. En la plataforma, la tejedora colocaba la urdimbre, tensa y sujeta a ambos lados. Mediante dos pedales (premedeiras) elevaba y bajaba los hilos alternos, quedando cada vez una abertura entre ellos (calada), a través de la cual iba pasando transversalmente la lanzadera con la canilla de hilo, que iba apretando con el peine (pente), con ritmo acompasado y monótono, logrando así la trama.

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Tejido

Estos constituyen los 16 pasos de estricto cumplimiento de nuestros antepasados de Parderrubias, en su afán de lograr los indispensables paños o lienzos ordinarios, para confeccionar luego sábanas, jergones, toallas, camisolas, mandiles, calzones, camisones, etc., y también colchas con mezcla de lino y lana. Y a todo este largo proceso estanban “condenadas” las familias, al menos hasta conseguir los ovillos de hilo para el telar. Cualquier dejadez en este campo estaba considerada como una irresponsabilidad, que la sabiduría popular reprobó musicalizando el trino de las golondrinas tras el retorno de su invernación en el otro hemisferio, y que de pequeños cantábamos:

Fun a mar e vin da mar,

te-la tea por fiar.

¿Qué fixeches, truaniña?

¿Qué fixeches? ¡Truanarrrrr!

E21. 1966-2016: se cumplen 50 años de la creación del Teleclub de Parderrubias. Por José Luis Camba Seara

E21. 1966-2016: se cumplen 50 años de la creación del Teleclub de Parderrubias. Por José Luis Camba Seara

Como es conocido, en este año 2016 se conmemora el 50 aniversario de la fundación del Teleclub de Parderrubias. En un artículo publicado en el mes de diciembre de 2015 hicimos un primer análisis de la función que este local social tuvo en la sociedad de Parderrubias durante los años 60 y 70, análisis enriquecido con una entrevista realizada en 1970 a Don Isolino Camba Casas (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/12/08/e16-se-cumplen-50-anos-de-la-fundacion-del-teleclub-de-parderrubias/). En este nuevo artículo sobre esta temática, José Luis Camba Seara lleva a cabo una descripción histórica de su fundación y de sus primeras actividades, avalada por documentos redactados por los propios protagonistas principales de esa época. Entendemos que es el complemento necesario al artículo publicado con anterioridad.

Quiero agradecer a José Luis esta excelente y necesaria colaboración con el Blog aportando datos y documentos que forman parte de la historia reciente de nuestro pueblo, permitiéndonos salvaguardarlos y difundirlos. Gracias.

Juan Carlos Sierra Freire

Nota. Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano.


1966-2016: cúmprense 50 anos da creación do Teleclub de Parderrubias. Por José Luis Camba Seara

A petición de Juan Carlos Sierra, que escribiu o anterior artigo sobre este tema, e para completar o mesmo, vou lembrar algúns datos máis da creación e funcionamento nos seus primeiros anos do Teleclub de Parderrubias, dos que gardo algunha documentación.

 Os primeiros anos do Teleclub

Ainda que a Acta de creación do Teleclub é de 20 de abril de 1966, como consta na copia de documento adxunto, a súa actividade real como tal comeza a finais de 1967 cando queda rematado o “Salón Parroquial” construído para a Parroquia e que foi cedido para o seu uso como sede local do mesmo. Este local construíuse en terreos da Casa Parroquial para o que foi necesario o derrubamento dunha parte da mesma así como do muro que a protexía. Lembrar tamen que dentro do recinto desa casa había un patio onde se atopaba un forno no que ate ben entrado o século pasado se facía o pan de boa parte do pobo da Igrexa e sobre cuxa actividade tamén haberá que escribir algún día.

Na data sinalada constitúese a primeira Xunta Organizadora Provisional para a creación do Teleclub que estaba formada por Don Manuel Fernández Rúas (Párroco de Parderrubias) como Presidente, Don Isolino Camba Casas (Mestre) como Vicepresidente, Don Benigno Seara como Secretario-Monitor, D. Laurentino Outomuro Outomuro como Tesoureiro e os seguintes vocais: Don Eladio Grande Garrido, Don Alejandro Justo Sampedro, Don Jesús Fernández Fernández e Don Valentín Seara Prieto (Documento 1).

Documento 1_Acta
Documento 1. Acta de constitución do Teleclub

Daquela unha das primeiras funcións foi a de redactar as Normas Estatutarias do Teleclub para o funcionamento do mesmo, normas que quedaban resumidas en cinco capítulos dos que entresaco o mais importante.

O Capítulo 1  trata sobre a Localización do Teleclub e di:

El Teleclub de Parderrubias, que así se llamará, tendrá como domicilio social el local Salón Parroquial”.

O Capítulo 2 refírese aos fins da asociación:

Su fin primordial será el perfeccionamiento cultural de sus asociados y fomentar la convivencia social y el espíritu asociativo”. Tamén “…conseguir poner un medio de esparcimiento y recreo a disposición de los asociados”.

O Capítulo 3 fala dos socios:

La asociación al Teleclub será voluntaria y en beneficio de todos los vecinos pertenezcan o no a la parroquia o municipio”.

Los socios tendrán voz y voto en las Juntas Generales y podrán ser elegidos miembros de la Junta Directiva”.

Los socios estarán obligados a acatar las normas de funcionamiento y respetar las decisiones de la Junta Directiva y satisfacer las cuotas acordadas”.

O Capítulo 4 refírese á Xunta Directiva:

El Teleclub será regido por una Junta Directiva que integrará un Presidente, Vicepresidente, Secretario-Monitor, Monitor 2º, y como máximo tres vocales, uno de los cuales actuará como Tesorero”.

Será elegida y renovada anualmente por la Junta General de Socios y velará por el perfecto funcionamiento del Teleclub, presentando estado de cuentas anual y proyecto de actividades”.

“La administración de los fondos públicos le corresponde al Tesorero con el Visto Bueno del Presidente”.

Los cargos directivos serán honoríficos y sin derecho a retribución alguna”.

O Capítulo 5 define as cuotas dos asociados:

Las cuotas de los asociados serán mensuales y destinadas al sostenimiento del Teleclub”.

Nunha disposición transitoria sinálase que:

Con carácter provisional se constituirá la primera Junta Directiva”.

Nunha primeira relación de socios do Teleclub figuran 50 socios. Existe tamén un escrito de cesión do Local que está a ser construido pola Parroquia como Salón Parroquial para sua utilización polo Teleclub, establecéndose nel o seu Domicilio Social para a realización das funcións e actividades do mesmo.

A construcción deste Salón Parroquial fora iniciada no ano 1965 e non foi rematada ata o ano 1967. Na construcción do mesmo colaboraron tanto co seu traballo coma cunha aportación económica de 300 pesetas os veciños de Parderrubias e Negueiroá, acadándose un importe de 24.000 pesetas. Tamén colaborou a “Hermandad de Labradores” cun importe de 1.000 pesetas. Como datos históricos hai que sinalar que traballaron albaneis e carpinteiros da Parroquia, como os irmáns Hermenegildo, Benito e Manuel Outomuro, o Adolfo e o Higinio. Foi empregado tamén un camión da Deputación de Ourense que o cedeu un día para desescombro. Moito do material que se utilizou foi dos almacéns de construcción Sierra. A porta da entrada custou 675 pesetas e as ventas 2.000. Adxúntase documento manuscrito por Don Manuel Fernández Rúas dos gastos desas obras (Documento 2).

Documento 2_Gastos
Documento 2. Gastos do Salón Parroquial

Según consta en Acta do 17 de nadal de 1967 hai unha Xuntanza da Asamblea Xeral do Teleclub, e nela dase conta do Regulamento redactado aos socios. Nesta asamblea tamén se comunica o cese do Presidente e cura de Parderrubias Don Manuel Fernández Rúas que fora destinado a outra parroquia e sustituído por D. Ramón Blanco Caride como novo cura. Acórdase pois nomear a este último como Presidente do Teleclub e que o resto da Xunta Directiva quede como estaba. Nesa xuntanza faise saber o estado de contas e trátase da admisión de novos socios quedando o asunto en estudio. Dáselle á nova Xunta a confianza para rematar as obras do local solicitando a colaboración dos socios para rematar os traballos que faltan (Documento 3).

Documento 3_Junta diciembre 1967
Documento 3. Comunicación da Acta da Asamblea Xeral de Socios ano 1967

O primeiro de novembro de 1969 hai unha xuntanza na que se da conta do cese de Don Ramón Blanco Presidente do Teleclub por ser destinado cura a outra parroquia. Nesta Xunta dase conta tamén da falta de fondos para o funcionamento do Teleclub. Procédese ao nomeamento como novo Presidente de Don Hermesindo Andrade Pérez e renóvase o resto da Xunta, quedando como Vicepresidente Don Benigno Seara, como Secretario-Monitor Don Isolino Camba, como Tesoureiro Don Laurentino Outomuro e como Vocais Don Eladio Grande, Don Alejandro Justo e Don Jesús Fernández. Acórdase arranxar o televisor e realizar algunas obras de acondicionamento do local e adquisición de mobiliario para o que se solicita unha subvención ao Gobernador Civil (Documento 4).

Documento 4_Junta 1969
Documento 4. Comunicación de Acta da Asamblea Xeral ano 1969

O 23 de xaneiro de 1970 recíbese a subvención solicitada por un importe de 40.000 pesestas que foron investidas no acondicionamento do local. De novo hai cambios na Xunta directiva. O 3 de xaneiro de 1971 e baixo a presidencia de Don Benigno Seara reúnese a Xunta Directiva para dar conta unha vez máis do cese do Presidente do Teleclub Don Hermesindo Andrade por ser destinado de párroco a outro lugar. Nesa xuntanza dase tamén conta da subvención recibida polo Teleclub das 40.000 pesetas e  acórdase regular mellor o uso do local e solicitar unha axuda do Concello para gastos ordinarios. Tamén se acorda convocar unha Asamblea de Socios para elexir novo Presidente, propoñendo para o cargo ao novo cura encargado da parroquia Don José Gayo Arias, párroco da Manchica onde reside.

A partir deste momento a actividade do Teleclub vai minguando e apenas hai actividade por parte da sua Xunta Directiva, salvo a organización dunha peregrinación o 28 de abril de 1971 a Santiago de Compostela con motivo do Ano Santo e á que acudiron uns 40 veciños do pobo (Documentos 5 e 6).

Segue funcionando o Teleclub nos anos seguintes  como sinala Sierra Freire no anterior artigo ate os anos 90, pero esta actividade redúcese sobretodo pola existencia xa nas casas e bares de televisión particular. A asistencia ao local limítase á dos vecinos do barrio da Igrexa e a algunhas das xuntanzas da Parroquia con motivo dalgunha actividade especial ou dos mozos e mozas.

Asistencia e materiais do Teleclub

Dunha enquisa feita no ano 1972 para a Oficina de Información e Turismo (CITE) podemos entresacar cales foron os datos máis destacabeis da actividade deste Teleclub durante estes anos, sobretodo entre  1967 e  1972. O número de socios chegou a ser duns 160, polo cal pódese decir que case todos os vecinos da parroquia chegaron a ser socios do Teleclub. A asistencia ao local era dunhas 15 ou 20 persoas diarias pola semana, sendo moito maior a asistencia os fins de semana ou cando había algunha actividade importante. A mellor hora de asistencia era polas tardes-noite pois era cando, sobretodo no inverno cesaba a actividade laboral do campo e tamén a televisión tiña os programas de maior audiencia, así como os domingos. Os programas de televisión máis vistos naquela época eran as novelas, Cesta e puntos, partidos de fútbol, os telediarios…

O material que había ao principio no Teleclub era escaso: un televisor en branco e negro que se estropeaba a miúdo, unha libraría para os poucos libros que había (unha colección de Historia de España de Salvat, unha colección de libros de lectura da colección de RTV, e revistas de Teleradio e Teleclub), un armario, catro mesas, vinte sillas e oito bancos así como unha mesa para o televisor. Mais adiante foise renovando este material e adquirindo algún novo.

Teleclub2
Interior Teleclub

As actividades do Teleclub

A maiores das actividades individuais que se realizaban nel como o visionado da televisión ou a lectura, o Teleclub servíu tamén como dinamizador de actividades deportivas, culturais e de programación e deseño de obras básicas na Parroquia. Das actividades de obras de mellora de infraestruturas da Parroquia hai que salientar algunhas como a propia construción do Teleclub e a mellora das suas instalacións, a construcción dunha pista ó barrio da Igrexa, o arreglo de camiños e fontes (da Igrexa, do Valdemouro e de Negueiroá), de lavadoiros, da luz pública, etc.

Neses anos tivo lugar unha chea de realizacións de obras fundamentais  para Parderrubias que rematou coa Concentración Parcelaria e que foron daquela unha aposta modernizadora fundamental,  que nalgúns casos xerou certa controversia pero que vista coa perspectiva do tempo,  foi fundamental para modernización do pobo. E  todo isto fixose co esforzo, colaboración e aportación económica de todos o cal ben merece unha louvanza para afortalar a nosa autoestima como pobo.

Dentro da actividade sociocultural foron estes anos os do florecemento dunha inesquecible actividade cultural que se concretou en veladas teatrais, na que os actores e actrices eran mozos e mozas do pobo, actividades nas festas de Nadal e Reises, con Cabalgatas e festivais de panxoliñas, xantares populares na festa de Corpus, actividades deportivas como partidos de fútbol, carreiras ciclistas, carreiras de sacos, carreiras de burros, festas na Chousiña, etc. Todos os que temos unha certa idade lembramos con certa nostalxia aqueles anos.

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Hai que sinalar tamen outras actividades como un Curso de Promoción Cultural e Alfabetización de Adultos de 75 días, as Conferencias de Extensión Agraria sobre actividades agrícolas e da concentración parcelaria, ou tamén cursos do Programa de Promoción Profesional Obrera (PPO) a mediados dos anos 70 sobre temas como cociña e costura, dirixidos ás mulleres. Neses cursos as nosas nais coñeceron como se facían uns ovos a flamenca, uns emparedados fritos ou os canelóns con bechamel. Tamén a facer alfombras, coxíns  ou unha colcha.

Seguramente hai moitas mais actividades que eu non lembro pero que quedaron ahí na memoria colectiva dos veciños de Parderrubias e que forman parte do patrimonio inmaterial da nosa Parroquia que debe alomenos ser lembrado para as novas xeracións.

PD: Invito a todos aqueles que teñan fotografías ou carteis dalgunha actividade levada a cabo durante estes anos a que as acheguen a Juan Carlos Sierra para que poidan ser recollidas e documentadas para ser espostas nun futuro.


VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego

1966-2016: se cumplen 50 años de la creación del Teleclub de Parderrubias. Por José Luis Camba Seara

A petición de Juan Carlos Sierra, que escribió el anterior artículo sobre este tema, y con el fin de complementarlo, voy a exponer algunos datos sobre la creación y funcionamiento en sus primeros años del Teleclub de Parderrubias, de los que conservo alguna documentación.

Los primeros años del Teleclub

Aun cuando el Acta de creación del Teleclub está fechada el 20 de abril de 1966, como consta en el documento adjunto (Documento 1), su actividad real como tal comienza a finales de 1967 cuando queda rematado el Salón Parroquial, construido para la Parroquia y que fue cedido para su uso como sede local del mismo. Este local fue edificado en terrenos de la Casa Parroquial para lo que fue necesario derribar una parte de la misma y del muro que la protegía. Debemos recordar que dentro del recinto de esa casa había un patio en el cual existía un horno en el que hasta bien entrado el siglo pasado se elaboraba el pan de buena parte del pueblo de A Igrexa y sobre cuya actividad también habría que escribir algún día.

En la fecha señalada se constituye la primera Junta Organizadora Provisional para la creación del Teleclub, la cual estaba formada por Don Manuel Fernández Rúas (Párroco de Parderrubias) como Presidente, Don Isolino Camba Casas (Maestro) como Vicepresidente, Don Benigno Seara como Secretario-Monitor, Don Laurentino Outumuro Outumuro como Tesorero, y los siguientes vocales: Don Eladio Grande Garrido, Don Alejandro Justo Sampedro, Don Jesús Fernández Fernández y Don Valentín Seara Prieto (Documento 1).

Documento 1_Acta
Documento 1. Acta de constitución del Teleclub

En aquel momento, una de las primeras tareas fue redactar las Normas Estatutarias del Teleclub para su funcionamiento, normas que quedaban resumidas en cinco capítulos, de los cuales extraigo lo más relevante.

El Capítulo 1 trata sobre la Localización del Teleclub y dice:

El Teleclub de Parderrubias, que así se llamará, tendrá como domicilio social el local Salón Parroquial”.

El Capítulo 2 se refiere a los fines de la asociación:

Su fin primordial será el perfeccionamiento cultural de sus asociados y fomentar la convivencia social y el espíritu asociativo”. También “…conseguir poner un medio de esparcimiento y recreo a disposición de los asociados”.

El Capítulo 3 habla de los socios:

La asociación al Teleclub será voluntaria y en beneficio de todos los vecinos, pertenezcan o no a la parroquia o municipio”.

Los socios tendrán voz y voto en las Juntas Generales y podrán ser elegidos miembros de la Junta Directiva”.

Los socios estarán obligados a acatar las normas de funcionamiento y respetar las decisiones de la Junta Directiva y satisfacer las cuotas acordadas”.

El Capítulo 4 se refiere a la Junta Directiva:

El Teleclub será regido por una Junta Directiva que integrará un Presidente, Vicepresidente, Secretario-Monitor, Monitor 2º, y como máximo tres vocales, uno de los cuales actuará como Tesorero”.

Será elegida y renovada anualmente por la Junta General de Socios y velará por el perfecto funcionamiento del Teleclub, presentando estado de cuentas anual y proyecto de actividades”.

“La administración de los fondos públicos le corresponde al Tesorero con el Visto Bueno del Presidente”.

Los cargos directivos serán honoríficos y sin derecho a retribución alguna”.

El Capítulo 5 define las cuotas de los asociados:

Las cuotas de los asociados serán mensuales y destinadas al sostenimiento del Teleclub”.

Una disposición transitoria señala que:

Con carácter provisional se constituirá la primera Junta Directiva”.

En una primea relación de socios del Teleclub figuran 50 socios. Existe también un escrito de cesión del Local que está siendo construido por la Parroquia como Salón Parroquial para su empleo como Teleclub, estableciéndose en él su Domicilio Social para la realización de las funciones y actividades del mismo.

La construcción de este Salón Parroquial se inició en el año 1965, finalizándose en 1967. En su edificación colaboraron, tanto con su trabajo como con una aportación económica de 300 pesetas, los vecinos de Parderrubias y Nigueiroá, obteniéndose una cantidad de 24.000 pesetas. También contribuyó la Hermandad de Labradores con una cantidad de 1.000 pesetas. Como datos históricos hay que señalar que trabajaron albañiles y carpinteros de la Parroquia, como los hermanos Hermenegildo, Benito y Manuel Outumuro, Adolfo e Higinio. Se empleó un camión de la Diputación de Ourense cedido durante un día para el desescombro. Mucho de los materiales empleados fueron suministrados por los Almacenes de Construcción Sierra. La  puerta principal tuvo un coste de 675 pesetas y las ventanas 2.000. Se adjunta documento manuscrito de Don Manuel Fernández Rúas de los gastos de las obras (Documento 2).

Documento 2_Gastos
Documento 2. Gastos del Salón Parroquial

Según consta en Acta de 17 de diciembre de 1967, tiene lugar una Reunión de la Asamblea General del Teleclub en la que se da cuenta a los socios del Reglamento redactado. En esta asamblea también se comunica el cese del Presidente, Párroco de Parderrubias, Don Manuel Fernández Rúas que había sido destinado a otra parroquia y sustituido por Don Ramón Blanco Caride como nuevo párroco. Se acuerda nombrar a este último como Presidente del Teleclub y que el resto de Junta Directiva quede como estaba. En esta reunión se comunica el estado de cuentas y se aborda la admisión de nuevos socios quedando el asunto en estudio. Se le otorga a la nueva Junta la confianza para finalizar las obras del local solicitando la colaboración de los socios para rematar los trabajos restantes (Documento 3).

Documento 3_Junta diciembre 1967
Documento 3. Comunicación del Acta de la Asamblea General de Socios año 1967

El día 1 de noviembre de 1969 hay otra reunión en la que cesa Don Ramón Blanco como Presidente del Teleclub por ser destinado párroco en otra parroquia. Además se informa de la falta de fondos para el funcionamiento del Teleclub. Se procede al nombramiento de Don Hermisindo Andrade Pérez como Presidente y se renueva el resto de Junta, quedando como Vicepresidente Don Benigno Seara, como Secretario-Monitor Don Isolino Camba, como Tesorero Don Laurentino Outumuro y como Vocales Don Eladio Grande, Don Alejandro Justo y don Jesús Fernández. Se acuerda arreglar el televisor y realizar algunas obras de acondicionamiento del local y adquisición de mobiliario  para lo que se solicita una subvención al Gobierno Civil (Documento 4).

Documento 4_Junta 1969
Documento 4. Comunicación del Acta de la Asamblea General año 1969

El 23 de enero de 1970 se recibe la subvención solicitada por un importe de 40.000 pesetas que fueron invertidas en el acondicionamiento del local. Nuevamente se produjeron cambios en la Junta Directiva. El 3 de enero de 1971, bajo la presidencia de Don Benigno Seara, se reúne la Junta Directiva para formalizar el cese como Presidente de Don Hermisindo Andrade por ser destinado como párroco a otra localidad. En esta reunión se informa también de la subvención recibida de 40.000 pesetas y se acuerda regular mejor el uso del local y solicitar una ayuda al Concello para gastos ordinarios. También se acuerda convocar una Asamblea de Socios para elegir nuevo Presidente, proponiéndose para el cargo al nuevo párroco Don José Gayo Arias, natural de A Manchica.

A partir de este momento la actividad del Teleclub va decreciendo y apenas se producen movimientos en su Junta Directiva, salvo la organización de una peregrinación el 28 de abril de 1971 a Santiago de Compostela con motivo de la celebración del Año Santo, a la que acudieron unos 40 vecinos del pueblo (Documentos 5 y 6).

El Teleclub sigue en funcionamiento, tal como señala Sierra Freire en el anterior artículo hasta los años 90, pero su actividad se reduce drásticamente debido especialmente a la presencia de televisores en los bares y casas particulares. La asistencia al local se limita a los vecinos de A Iglesia y algunas reuniones parroquiales con motivo de alguna actividad especial o reuniones de mozos y mozas.

Asistencia y materiales del Teleclub

En una encuesta realizada en el año 1972 para la Oficina de Información y Turismo (CITE) podemos entresacar datos destacables acerca de la actividad del Teleclub durante su época dorada (1967-1972). El número de socios llegó a ser de 160, por lo que se puede afirmar que prácticamente todos los vecinos de la Parroquia llegaron a ser socios del Teleclub. La asistencia al local era de unas 15-20 personas diarias por la semana, cifra mucho más elevada en los fines de semana o cuanto tenía lugar alguna actividad importante. La hora de mayor asistencia era por la tarde-noche, pues era cuando, especialmente en invierno, cesaban lan actividades laborales en el campo y era cuando la televisión emitía los programas de mayor audiencia. El domingo era el mejor día. Los programas televisivos más vistos en aquella época eran las novelas, el concurso Cesta y Puntos, los partidos de fútbol, los telediarios…

Los materiales existentes en el Teleclub en un primer momento eran escasos: un televisor en blanco y negro, que se estropeaba frecuentemente, mesa del televisor, una librería para unos escasos libros (colección de Historia de España de Salvat, colección de libros RTV, y revistas de Teleradio y Teleclub), un armario, cuatro mesas, veinte sillas y ocho bancos. Con el tiempo se fue renovando este material y adquiriendo alguno nuevo.

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Interior del Teleclub

Actividades del Teleclub

A pesar de que la actividad individual más frecuente realizada en el Teleclub era ver la televisión y la lectura, éste sirvió también de dinamizador de actividades deportivas, culturales, así como de programación y diseño de obras básicas en la Parroquia. Entre las actividades relativas a obras de mejora de infraestructuras en la Parroquia destacan la propia construcción del Teleclub y la mejora de sus instalaciones, la construcción de una pista a A Iglesia, el arreglo de caminos y fuentes (en A Iglesia, O Valdemouro o Nigueiroá), lavaderos, luz pública, etc.

En esos años tuvo lugar un gran número de obras fundamentales para Parderrubias, culminando con la Concentración Parcelaria, que supusieron en aquel momento una apuesta fundamental por la modernización, que en algunos casos llegó a generar cierta controversia, pero que vistas con la perspectiva del tiempo, fueron claves para la modernización del pueblo. Y todo esto se hizo con el esfuerzo, colaboración y aportación económica de todos, lo cual fue merecedor de alabanzas en el fortalecimiento de nuestra autoestima como pueblo.

En cuanto a actividades culturales, estos años supusieron una brillante e inolvidable actividad cultural reflejada en veladas teatrales, en las que los actores y actrices eran los mozos y mozas del pueblo, actividades en Navidades y Reyes con festivales de villancicos y cabalgatas, comidas populares en la Fiesta de Corpus, actividades deportivas como partidos de fútbol, carreras ciclistas, carreras de sacos o de burros, fiestas en A Chousiña, etc. Todos los que tenemos cierta edad recordamos con cierta nostalgia aquellos años.

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Son destacables también otras actividades como el Curso de Promoción Cultural e Alfabetización de Adultos de 75 días, las Conferencias de Extensión Agraria sobre actividades agrícolas y de la concentración parcelaria, o los Cursos del Programa de Promoción Profesional Obrera (PPO) a mediados de los años 70 sobre cocina y costura, dirigidos a las mujeres. En ese curso nuestras madres aprendieron, entre otras cosas, a cocinar unos huevos a la flamenca, unos emparedados fritos o unos canelones con bechamel; también a hacer alfombras, cojines o una colcha.

Seguramente hay muchas más actividades que yo no recuerdo, pero que quedaron en la memoria colectiva de los vecinos de Parderrubias y que forman parte del patrimonio inmaterial de nuestra Parroquia, que deben ser al menos recordados para nuestras nuevas generaciones.

PD: Invito a todos aquellos que tengan fotografías o carteles de alguna de las actividades realizadas durante estos años que contacten con Juan Carlos Sierra, Editor de este Blog, para que puedan ser recogidas y documentadas para una futura exposición.

E19: Parderrubias: sus “Niños de la Guerra”. Por Juan Carlos Sierra Freire

E19: Parderrubias: sus “Niños de la Guerra”. Por Juan Carlos Sierra Freire

Sin duda alguna, la infancia de nuestros padres estuvo marcada por la mayor barbarie que un país pueda padecer: una guerra civil. Algunos de nuestros abuelos, y en algún caso también alguno de nuestros padres, la sufrieron en el frente de batalla. No obstante, la mayor parte de nuestros progenitores fueron testigos callados de esta brutalidad siendo niños de muy corta edad, e incluso algunos recién nacidos en esas fechas. Aunque oficialmente la guerra duró desde el año 1936 hasta 1939, los años previos se caracterizaron por fuertes convulsiones y un clima casi, o sin casi, prebélico. Este artículo aporta información acerca de los niños que nacieron durante esos años en la Parroquia de Parderrubias, abarcando desde el año en el que se instaura la II República (1931) hasta el año en que finaliza la guerra (1939). Son los “Niños de la Guerra” nacidos en Parderrubias, aunque vaya por delante que el significado oficial de esta expresión no se corresponde con lo que aquí se va a tratar (de ahí el entrecomillado): son niños que no tuvieron que exiliarse, pero que sí a los que les tocó nacer y crecer en una de las épocas más funestas de España. Dado que el acontecimiento más importante de este período entre 1931-1939 es la propia guerra en sí, vamos en primer lugar a aportar algunos datos sobre este hecho en nuestra comarca.

Se estima que entre 1936 y 1939 se cometieron 8.000 asesinatos en Galicia; Prada Rodríguez (2004) señala que en Ourense se pueden llegar a contabilizar 626 víctimas. Al quedar toda la provincia en la zona nacional, su práctica totalidad fueron personas con ideología de izquierdas. El punto neurálgico de la Guerra Civil en la Comarca Terras de Celanova, a la que pertenece la Parroquia de Parderrubias, se sitúa en la cárcel de Celanova, que se ubicó en el Monasterio de San Salvador, permaneciendo activa desde el estallido de la guerra en 1936 hasta el año 1943. Comenzó como Prisión Habilitada Provisional, convirtiéndose en Prisión Central en 1938 (Vieira Outumuro, 2013). Por ella pasaron 1.300 presos políticos, provenientes principalmente del norte de España. Por tanto, cabe presuponer que una imagen habitual durante esos años en la carretera que cruza Parderrubias sería la de vehículos transportando reclusos dirección a Celanova. En los primeros años, muchos de estos presos políticos fueron “paseados” hasta el monte Furriolo en donde eran vilmente ejecutados. Otros muchos no tuvieron este cruel final, pero sí su particular “longa noite de pedra” entre cadenas, la cual terminaban pagando con el tifus, la tuberculosis, la sarna, la anemia hemorrágica, la bronquitis asmática, la neumonía gripal, la gastroenteritis, la caquexia, la septicemia, etc., y… la muerte. Resultan conmovedoras las fotografías publicadas en la obra de Piñeiro (2007) en las que se puede observar el patio del Monasterio de San Salvador en el año 1910 ocupado por estudiantes de los Escolapios y años después, en 1938, por presos políticos.

La base de datos Nomes e Voces de la Universidade de Santiago de Compostela (2006) registra 194 víctimas relacionadas directamente con Celanova durante el período 1936-1939. Su historia va desde ejecuciones fruto de “paseos” a Viveiro, A Bola, Ansemil, Furriolo, Amorece, Ourille, Entrimo, etc., hasta muertes por múltiples enfermedades en la cárcel, condenas a muerte con ejecuciones en Celanova, cumplimientos de condenas perpetuas o de varios años, deportaciones a campos de concentración como el de la Illa San Simón o Mauthausen, y exilio a países hispanoamericanos (Cuba o México).

Por lo que respecta al Concello de A Merca, en dicha base de datos únicamente aparecen referidos cinco casos: 1) Julio Manuel C. R., labrador de 28 años, vecino de A Merca, juzgado en 1936 en Lugo, condenado a muerte y ejecutado en la tapia del Cuartel de la Guardia Civil; 2) dos varones de 40 y 35 años, respectivamente, de los que se desconocen sus nombres y orígenes, “paseados” en agosto de 1936 en Pereira de Montes, con resultado de fallecimiento por conmoción cerebral traumática; 3) Víctor V. vecino de A Merca, de 50 años, de profesión sastre, “paseado” en la carretera Ourense-Reza con resultado de fallecimiento a causa de hemorragia interna; 4) Albino Núñez Domínguez, maestro de 35 años, natural de A Merca, escondido durante tres años y apartado del servicio (posteriormente se convertiría en un afamado escritor y pedagogo); y 5) Juan Manuel Arias Jares, médico de 46 años, natural de Viana de Bolo, fundador de la Agrupación Local del PSOE, cesado de su cargo y desterrado en A Merca durante siete meses.

A la luz de este registro, parece ser que Parderrubias no llegó a ser un lugar destacable por su actividad bélica y represiva durante el desarrollo de la Guerra Civil, aunque personas mayores de la Parroquia, y vecinos del pueblo próximo de Montelongo, relatan como algunas noches se oían en el puente de O Seixal (As Campinas) gritos desgarradores y disparos de ejecuciones de reclusos, presumiblemente de la cárcel de Ourense, que eran “paseados” hasta este lugar. Al tiempo de escucharse los disparos, se oía el paso de una camioneta que se encargaba de recoger los cadáveres. Incluso no llegó a ser extraño que vecinos madrugadores de los alrededores que salían en sus mulas hacia Ourense se encontrasen en este lugar con cadáveres a la espera de ser retirados. La manifestación más relevante del conflicto bélico en Parderrubias posiblemente sea el llamamiento a filas de varios de sus vecinos. Ya una vez finalizada la guerra, fue significativa la persecución por “depuración” que sufrieron algunos maestros nacionales, incluido Don Isolino Camba, maestro durante décadas en la Escuela de Parderrubias, tal como muy bien relata Outumuro Seara en este mismo Blog (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/11/27/e14-don-isolino-camba-casas-1913-2001-por-manuel-outumuro-seara/).

Descrita esta imagen general de la guerra, vayamos al objetivo que nos hemos planteado con este artículo. Entre los años 1931 y 1939 (ambos inclusive), es decir el período completo en el que está vigente la II República, se produjeron en la Parroquia de Parderrubias 109 nacimientos (45 niños y 64 niñas). Si comparamos esta cifra con la de la última década de ese siglo XX nos damos cuenta de su magnitud: de 1991 a 1999 únicamente se registraron en la Parroquia 10 nacimientos. Tal como se recoge en el Libro Parroquial de Bautizos, esos 108 niños fueron bautizados en la iglesia parroquial. Don Alfonso Losada Fernández realizó todos los bautizos del año 1931 a 1935. De los ocho celebrados en 1936, los cuatro últimos fueron oficiados por Don Antonio Seara García (1) y Don Castor Gayo Arias (3), pues como ya hemos descrito en otro artículo publicado en este Blog (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/01/08/e17-crimen-en-la-casa-rectoral-de-parderrubias-en-el-ano-1936/), Don Alfonso Losada fue asesinado en junio de 1936. Todos los bautizos de los años 1937, 1938 y 1939 fueron celebrados por Don Juan Estévez Estévez, a excepción de uno de ellos que llevó a cabo Don Antonio Seara García. Del 61% de los bautizados consta como testigo el sacristán Francisco Seara. En promedio, transcurrían tres días desde su nacimiento hasta que eran bautizados; un 9,3% fueron bautizados el mismo día en que nacieron y un 25% al día siguiente. En la Figura 1 se puede observar la evolución anual de los nacimientos, mostrándose ésta relativamente estable hasta el inicio de  la Guerra y apreciándose un claro descenso durante los dos primeros años de la contienda, con un repunte en el último año.

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Figura 1

Si atendemos  a la distribución por sectores poblacionales de la Parroquia, observamos que justo un tercio de los nacimientos se produjeron en A Iglesia. Entre A Iglesia y Barrio coparon el 60% de los nacimientos de la Parroquia durante este período analizado. Véase la distribución en la Figura 2. Un hecho a destacar es que 16 de esos niños nacidos entre 1931 y 1939 fallecieron antes del inicio de la década de los 40, es decir, un 15% nunca dejaron de ser niños.

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Figura 2

Sirvan estas líneas como humilde reconocimiento y homenaje a estos 109 “Niños de la Guerra” nacidos en Parderrubias, gracias a los que hoy nosotros somos lo que somos. Siendo niños fueron testigos de una de las épocas más dramáticas de nuestra historia; ya de jóvenes, una durísima posguerra les obligó a realizar enormes esfuerzos de todo tipo. Lo que hoy sus hijos somos y tenemos se lo debemos en gran medida a sus esfuerzos, sacrificios, privaciones y, especialmente, a su afán de superación y avance.

Los 109 “Niños y Niñas de la Guerra” son, por orden cronológico, Antonio, María, Aquilina, María Ascensión, Julio, Eusebio, Emilio, Celso, Celsa, María Consuelo, David, María, Bernardina, María, Ramón, Delmiro, Filomena, Herminia, José, Bernardina, Marina, María, Olimpia, Celsa, Paulino, María, Benito, Josefa, Ángela, Manuel, María del Carmen, Genoveva, María Clamores, María Dolores, María Livia, María, Isauro, José, Baltasar, María, Carmen, Castor, Valentín, María, Eliseo, Sira, Manuel, María de las Nieves, María, Domingo, Ludivina, Josefa, Carlos, Rosa, Remedios, Indalecio, María, Manuel, José Nicanor, María de la Coronación, María, Delmira, Cristalina, Elisa, María del Carmen, Jesusa, María del Consuelo, Rosa, Jaime y Rosa (nacidos todos ellos antes del año del inicio de la Guerra); María de la Concepción, Eugenio, María Blanca, Rosa, Hermenegildo, José, Serafina, María Dolores, Virginia, Jesús, Pilar, Tomás, César, Manuel, José Benito, María Milagros, Castor, José, Josefa, Manuela, Joaquín, Claudino, Antonio, José, Manuel, Pilar, Manuel, Modesto, José, Serafín, Remedios, María Teresita, Esperanza, María Livia, María, Adelina, Antonio, Ana y Rosa (nacidos durante los años de la Guerra).


Referencias

Piñeiro, A. (2007). Celanova 1900-1981. Memoria fotográfica. Ourense: Diputación Provincial.

Prada Rodríguez, J. (2004). Ourense, 1936-1939: alzamento, guerra e represión. Lugo: Ediciós do Castro.

Universidad de Santiago de Compostela (2006). Nomes o Voces. Recuperado el 14 de octubre de 2015, de http://vitimas.nomesevoces.net/gl/axuda/presentacion/.

Vieira Outumuro, S. (2013). Los archivos de las instituciones penitenciarias. La prisión central de Celanova. Fronda, 47.

E17. Crimen en la Casa Rectoral de Parderrubias en el año 1936. Por Juan Carlos Sierra Freire

E17. Crimen en la Casa Rectoral de Parderrubias en el año 1936. Por Juan Carlos Sierra Freire

En el mes de junio de 1919, una vez fallecido el cura don Benito Garrido, se hace cargo de la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias don Alfonso Losada Fernández, párroco en ese momento de Pereira de Montes. Permaneció en el cargo hasta junio de 1921, fecha en la que llega como encargado de la Parroquia don Adolfo Outumuro Outumuro, natural de O Outeiro. Lamentablemente, don Adolfo fallece muy joven a la edad de 31 años, víctima de una grave enfermedad. Ello hace que solo tres años después de haberse ido, don Alfonso retome de nuevo las riendas de la Parroquia durante unas semanas. Esta fue su primera etapa en la Parroquia, que sería regentada durante los siguientes cinco años por don José Balboa González (1924-1925), don Pedro Vázquez González (1925-1926) y don Ambrosio Cid Fariñas (1926-1929). Un día de 1929, don Alfonso regresa nuevamente para hacerse cargo de la Feligresía. En ese momento, no se podía imaginar que su nueva etapa al frente de la Parroquia de Santa Olaia de Parderrubias finalizaría trágicamente en la madrugada del 13 de junio de 1936. Don Alfonso Losada había nacido en Leborín (Barxa) en 1883 en el seno de la familia de Benito y Agustina.

El 14 de junio de 1936 varios periódicos locales y nacionales (La Región, El Pueblo Gallego, El Compostelano, La Vanguardia, Gaceta de Tenerife, etc.) se hacían eco de uno de los sucesos más dramáticos ocurridos en el siglo XX en Parderrubias: el asalto a la Casa Rectoral (hoy desaparecida con el paso del tiempo) en la que vivía el Párroco don Alfonso Losada Fernández. Aunque en un primer momento, y dada la situación prebélica que vivía España, pudo parecer un crimen político, el suceso no tuvo ninguna connotación política más allá del intento de robo perpetrado por delincuentes comunes. No obstante, el diario La Región del 14 de junio apuntaba a causas de índole político-social asociadas al clima de desconcierto social que se vivía en la provincia, al igual que en el resto del país:

En el fondo nos referimos al cambio de rumbo, o siquiera esbozo de cambio, que piensa imprimirle a su política social el Gobierno. Refiriéndonos a este suelto, una vez más, y van ciento, a la situación anárquica en que se lleva desenvuelto durante esta semana pasada nuestra ciudad y no pocos puntos más de la provincia. Aún ayer de madrugada un nuevo atentado, un nuevo crimen. El cura de Parderrubias vio asaltada a  mano armada su casa y sin haberle dado tiempo ni para intentar levantarse del lecho fue acribillado a balazos, y en estado gravísimo fue trasladado al hospital nuestro. Así están los pueblos nuestros, así se hallan cuantos allí viven en paz a merced de todos los detritus de esta conflagración social. Ya no respetan nada, ya nada dejan en pie los nuevos bárbaros, toda esa desdichada gente envenenada de las aldeas, ya nada les importa ni coarta, y con el saqueo, el incendio y con el asesinato están arrasándolo todo”. 

1980_Cura Gallo
Casa Rectoral de Parderrubias

A partir de las noticias publicadas por la prensa escrita en esos días y del testimonio de  algunos testigos del suceso, podemos saber que, en la madrugada del 13 de junio de 1936, dos individuos entran en la Casa Rectoral con la intención de robar. Habían permanecido escondidos desde varias horas antes en una casa próxima, esperando la oscuridad de la noche y a que abandonasen la Rectoral algunas visitas que había tenido el cura durante la tarde, entre ellas la del seminarista Felisindo Grande Seara (véase Don Felisindo Grande Seara). Como consecuencia de la resistencia que ofrece el cura para evitar el robo y de sus gritos de auxilio, los asaltantes le descerrajan varios tiros, dos de los cuales le dañan mortalmente un pulmón y los intestinos (El Pueblo Gallego, 14 de junio de 1936). Aun así, los asaltantes lograron apoderarse de algún dinero y de varios objetos (La Vanguardia, 14 de junio de 1936). Ante los gritos de auxilio de la víctima, acuden los vecinos del pueblo, que observando la gravedad del herido se organizan para ir a caballo hasta la Parroquia cercana de Pereira de Montes, con la finalidad de avisar a su Párroco, don Castor Gayo Arias, para que se acercase hasta Parderrubias con el objeto de impartir la extremaunción al malherido, y tratar de llevarlo a un centro hospitalario (El Compostelano, 15 de junio de 1936).  Los primeros vecinos que llegan a la Rectoral, ubicada al lado de la iglesia parroquial, intentan repicar las campanas para pedir auxilio, pero se encuentran con la sorpresa de que la cuerda había sido estratégicamente cortada.

Los autores del crimen habían sido los mismos malhechores que cometieran meses atrás el homicidio del conocido ganadero Manuel Mera. Se trataba de Constantino Vázquez, natural de la provincia de Lugo, y José Campos (Pepe das Hortas), de nacionalidad portuguesa. Son detenidos días después del crimen por la Guardia Civil de Celanova en O Forriolo. Se trata de viejos conocidos de la Justicia, pues habían estado ya en prisión en anteriores ocasiones por diversos robos.  El diario La Región, 15 idas después del asalto, informaba de la singular detención de los dos criminales:

En Forriolo, pueblecito situado en una montaña del término de La Bola, merodeaban dos sujetos de ‘pinta’ sospechosa. En la tarde del día 23, y en un punto de las inmediaciones del mentado pueblo, y precisamente en el que hace unos dos meses asesinaron a José Mera, vecino de San Mamed, y al pie de una pequeña cruz sugeridora del sitio en donde había sido perpetrado el horroroso hecho, se sentaron dichos sujetos y se pusieron a merendar tranquilamente, a la vez que comentaban aquel triste suceso. En cuyo momento pasó por allí una mujercita enlutada a la que llamó la atención la actitud de aquellos sujetos desconocidos. Dicha mujer era hija política del infortunado Mera. Al pasar les oyó decir: ‘ ¡rezaremos un padrenuestro por el muerto!’ Al llegar al pueblo dio cuenta de lo ocurrido y todos los vecinos coincidieron en que tales sujetos debían de ser unos maleantes. Como al día siguiente les volvieron a ver por aquellos lugares, acordaron detenerles y salieron en su persecución. Aquellos, al verse perseguidos, se internaron en el monte y al ser descubiertos acometieron a tiros a sus perseguidores. Pero estos no se atemorizaron, si bien pidieron auxilio a la Comandancia de la Guardia Civil de Celanova. Inmediatamente con el celo y actividad que ponen en todas sus actuaciones las fuerzas de dicho puesto, salió el cabo y cuatro números a auxiliar a los vecinos de Forriolo y con la ayuda de estos procedieron a la captura y detención de los referidos sujetos. Al ser interrogados dijeron llamarse José Campos (‘Pepe das Hortas’), de unos 40 años y de nacionalidad portuguesa, y Constantino Vázquez Pérez, de la misma edad, natural de Lugo. Al ser registrados le fue encontrado al portugués el reloj que llevaba el José Mera cuando fue asesinado, el que fue reconocido por un hijo de este. Una pistola, un revólver, unos prismáticos y un arsenal de artefactos útiles para el robo. Interrogados sobre la procedencia del reloj confesaron ser efectivamente del infortunado Mera, a quien habían robado y dado muerte. También confesaron ser los autores del asesinato frustrado del cura de Parderrubias don Alfonso Losada. Explicaron el hecho con toda clase de detalles y que el que había hecho los disparos fuera el ‘Pepe das Hortas'” (La Región, 27 de junio de 1936).

El Libro Parroquial de Parderrubias, en el apartado referido a la relación de sacerdotes que rigieron la Parroquia, hace una precisa descripción del suceso con detalles no reflejados en la prensa de la época. En esa relación de curas, al llegar a don Alfonso Losada Fernández, en las páginas escritas años después de su muerte, se señala que “desempeñó el cargo hasta el día 13 de junio de 1936, fecha en que fue vilmente asesinado”. Y a continuación se hace una descripción pormenorizada de los hechos, en la que algunos detalles no coinciden con lo publicado por la prensa:

“A las dos horas (por tanto en plena noche) del mes de junio de mil novecientos treinta y seis, dos hombres, después de haber taladrado y abierto la puerta que da al Cementerio entraron en la habitación-dormitorio del párroco y le dispararon dos tiros hiriéndolo mortalmente.

A las voces de auxilio acudieron los vecinos sin dar tiempo a  los malvados para el robo ni pudieron tan siquiera verlos; a los pocos días fueron capturados y entraron en la cárcel pero enseguida los pusieron en libertad porque gobernaba entonces el Frente Popular. Al ocurrir el Alzamiento de Franco, dieron con ellos; uno cayó cerca de Barbantes perseguido por la Guardia Civil; otro cayó e Corbillón o sea fue capturado por una partida de falangistas que lo llevaron al monte del Furriolo donde, por lo visto, los mismos ladrones habían robado y dado muerte a un ganadero apellidado Mera; de allí lo llevaron a la cárcel de Celanova donde a los pocos días ya no estaba…

Volvamos al Párroco. El Párroco en gravísimo estado fue llevado a un Sanatorio a Orense, pero no quisieron intervenirle por considerarlo gravísimo; así que se vio en la necesidad de entrar en el Hospital Provincial en medio de insultos y blasfemias; tampoco allí quisieron intervenirle por considerar inútil toda intervención, pues los proyectiles le habían atravesado un pulmón.

Toda la parroquia fue a visitarle y él declaró solemnemente que ninguno de sus feligreses había tenido parte en el crimen y que todos eran muy amantes de su párroco.

El día veintiséis del mismo mes volvieron a traerlo a la Rectoral y murió a las 18 horas del día veintiocho o sea dos días después.

El día treinta le dieron sepultura y tuvieron un solemnísimo funeral al que asistieron más de treinta sacerdotes y la parroquia en pleno”.

En el libro de difuntos de la Parroquia de Parderrubias podemos leer:

“…falleció el día veintiocho del actual a consecuencia de un colapso cardíaco según certificación facultativa. Hizo testamento en el Hospital de Orense por ante el Notario Sr. Gambón donde hace constar su última voluntad… Fue funerado con treinta y ocho sacerdotes de cuerpo presente. Testigos D. José y Manuel Garrido vecinos de Parderrubias. Treinta de junio de mil novecientos treinta y seis. Castor Gayo Arias“.

La Región del 30 de junio se hacía eco del fallecimiento, que se había producido  el domingo día 28 a las 10 de la noche, dejando un hermano (Hipólito) y dos sobrinos (Benito y Alfonso):

Anteayer falleció en su casa de Parderrubias el sacerdote don Alfonso Losada Fernández, que hace unos días fue víctima de un salvaje atentado. La noticia de su muerte, no por menos esperada, ha causado gran dolor. Todas aquellas personas que le trataron sabían que se trataba de un hombre ejemplar cuyas virtudes cristianas, puestas a prueba muchas veces en el trascurso de su vida, le hacían acreedor a la consideración, el respeto y el cariño de todos. Sus feligreses lloran hoy su pérdida amargamente. El día en que ocurrió el atentado bien puede decirse sin temor a exageración que el pueblo en pleno vino a Orense a enterarse del estado del herido. Los funerales por el eterno descanso de su alma tendrán lugar hoy por la mañana, a las diez, en Parderrubias, y acto seguido se verificará la conducción del cadáver. A todos sus familiares, y en especial a su cumplidor testamentario, don Castor Gayo, y a los sobrinos, enviamos nuestro más sentido pésame“.

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Esquela de don Alfonso Losada publicada en La Región del 30 de junio de 1936

El 2 de julio, el diario La Región informaba acerca de los funerales celebrados en la Parroquial de Parderrubias con la asistencia de 38 curas:

La concurrencia a dicho acto fue enorme, imponente. La espaciosa iglesia estaba completamente llena de fieles y feligreses del finado que doloridos rezaban por el alma del hombre bueno y virtuoso sacerdote que una triste noche y en su propio lecho fue víctima de un salvaje atentado. Seguidamente tuvo lugar la conducción del cadáver a su última morada. Fue una enorme manifestación de duelo. Allí hemos visto personas de todos los pueblos de la comarca y muy especialmente de los Ayuntamientos de Cartelle y Celanova“.

Don Alfonso Losada fue sepultado en el cementerio parroquial de Parderrubias, ubicándose su sepultura en la entrada principal de la iglesia.

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Sepultura de don Alfonso Losada en el cementerio parroquial de Parderrubias
E14. DON ISOLINO CAMBA CASAS (1913-2001). Por Manuel Outumuro Seara

E14. DON ISOLINO CAMBA CASAS (1913-2001). Por Manuel Outumuro Seara

Nota. Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano.

Recordo como se fora onte, aquela mañá do mes de setembro de fai mais de medio século, cando “ó carreliño” do Celso da Señora Alicia cheguei ao Trabazo e fun presentado na sociedade educativa por un: “quen lle toque ao Manoliño vai ter que velas comigo”. Ao pouco tempo de chegar, e por arte de maxia, comprobei con asombro que tódolos nenos que alí estaban, recollían os pións da chapela e sen chiar dirixíanse á porta da escola. Viñan de albiscar ao Señor Mestre subir polo carreiro da Cueva co seu paso lento e maxestoso envolto polo fume do Ducados. Ese foi o meu primeiro contacto con aquel home que marcou a miña traxectoria vital mailo futuro de outros arredor de 115 nenos e nenas de Parderrubias que tivemos a grande sorte de caer nas súas mans. O primeiro que figura nesa listaxe de alumnos matriculados que foi elaborando ano tras ano e que celosamente conserva o seu fillo Luís, é Manuel Grande Fernández (curso escolar 1957/58) e o último José Grande Atrio (curso escolar 1978/79).

Datos biográficos

Logo de rebulir na súa historia, e sen pretender ser o seu biógrafo, pero si coa intención de lembrar e por en valor a súa traxectoria vital tratei de recuperar para o imaxinario colectivo do noso pobo a súa figura, como mestre mais tamén como persoa.

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Don Isolino Camba nos inicios de súa vida académica. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino naceu un 15 de xaneiro de 1913 en Loiro (Concello de Barbadás), sendo o mais pequeno de sete irmáns dunha familia do rural galego de labregos e tamén emigrantes na América. Estuda Bacharelato no enton Instituto de Instrucción Pública de Ourense (actual IES Otero Pedraio), onde acabou sendo Profesora tamén a súa filla María Xosé Camba. Logo estudou Maxisterio na Escola Normal de Mestres de Ourense, rematando os seus estudos no ano 1931 dun xeito brillante contando tan só con 18 anos e converténdose de facto e sen pretendelo en un de tantos por aquela “Mestres da República”, extremo que marcará o seu devir persoal e profesional. Don Isolino lembraba con nostalxia o seu primeiro destino como Mestre Interino na Escola de Rosen (Celanova). Saca plaza de mestre e é nomeado Mestre Nacional no 1933. Un ano despois, e logo de iniciar a sua carreira profesional xa coma propietario definitivo na Escola de Montelongo, incorpórase a filas colléndoo a Guerra Civil prestando servizo militar na Comandancia Militar da Coruña. Rematada a guerra no 1939 foi de novo incorporado como Mestre propietario á escola de Montelongo. Eran tempos duros para moitos Mestres. As represalias da ditadura sobre aqueles, que sobre todo a nivel de ensinantes, foran formados na época da República, non se fixeron agardar. Así no ano 1940 Don Isolino foi expedientado con suspensión definitiva de emprego e soldo. Suspensión fundamentada en que durante a sua época de estudante formaba parte dunha asociación cultural e sindical de mestres. Afortunadamente esta persecución só tivo consecuencias no eido profesional e non no persoal xa que as propias autoridades gobernativas e educativas da época revisaron dita resolución e foille conmutada por dous anos de sanción con traslado forzoso fóra da provincia e con cinco anos de inhabilitación para cargos directivos e solicitude de traslado. Así que tivo que marchar a un pobo da provincia da Coruña (Lestelle, do concello de Outes) onde estivo dende 1942 ata 1948. No 1942 casa con Josefa Seara Garrido, que  faleceu un ano despois con  tan só 36 anos. Unha vez rematada a sua sanción, no ano 1948 volve para Ourense e casa con Esther (irmá de Josefa) coa que tivo dous fillos: María Xosé e Xosé Luís. Foi destinado á escola de Santa Baia de Anfeoz (Concello de Cartelle) onde chegou a ter 67 alumnos na escola (segundo  as actas da época) de entre 6 e 14 anos, permanecendo alí nove anos ata que en 1957 permuta a sua escola de Santa Baia con Don José Martinez (“O Co”), mestre en Parderrubias.

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Curso escolar 1966/67. Fotografía cedida por José Luis Camba

Comeza así a súa etapa na Escola de nenos de Parderrubias onde xa tiña fixada a súa residencia familiar e permanece dun xeito continuado como veciño e como mestre de nenos. Posteriormente de nenas tamén ao xuntarse as escolas no curso escolar 1970/71, e ata xullo de 1980 en que pecha a escola unitaria de Parderrubias e é  trasladada para o Grupo Escolar de A Merca. É nomeado Director deste grupo escolar e permanece como profesor do mesmo dende o curso 1980/81 ata súa xubilación en outubro do ano 1982. Tiña enton 69 anos de idade e deixa o Maxisterio logo de 50 anos de servizos. Segueu vivindo en Parderrubias ata que falece a sua muller Esther. Don Isolino falece no ano 2001 con 88 anos despois de pasar os seus derradeiros anos entre Ourense e Parderrubias.

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Don Isolino Camba, unha vez xubilado. Fotografía cedida por José Luis Camba

Tiven a fortuna de intimar con el xa de xubilado, debido a dobre veciñanza tanto en Parderrubias como en Ourense, onde vivía coa súa filla María Xosé. Pero sobre todo tiven a oportunidade de coñecelo mellor como consecuencia da posta en marcha da Asociación de Veciños de Parderrubias alá por 1993 onde mantivemos moitas reunións. Logo seguimos en contacto xa que para min as súas apreciacións e consellos (que sempre deixaba flotando na aire sen impor nada, para que votaras man deles cando precisaras) foron inestimables. Daquela non só redescubrín ao Señor Mestre senón que tamén coñecín a persoa. Xa que logo, vou permitirme dar o meu punto de vista sobre estes dous aspectos.

O Mestre

Dende o punto de vista profesional a súa traxectoria foi impecable, aínda que nun principio estivo marcada, como a de tantos outros Mestres, pola ditadura franquista. Na escola de Parderrubias, e xa asentado na sua residencia, puido desenvolver a súa tarefa como docente dun xeito brillante e altamente eficaz. Como Mestre formado na República, bebeu nas fontes reformadoras da “Escola Nova” que aplicaba métodos pedagóxicos novidosos, e que desgraciadamente logo na formación da ditadura reduciuse á máxima de que “a letra con sangre entra”, máxima que él  procuraba moderar adaptándoa ás características dos seus alumnos. Segundo se desprende das súas propias estadísticas, mais do 80% do alumnado obtivo o Título de Estudios Primarios dende o ano 1958 ata o 1966 en que se implantou a E.X.B. Idénticos resultados acadou coa nova lei educativa, a pesares de ter ratios de 31 alumnos dende 1º ata 8º de E.X.B. (curso escolar 1978/79).

Estadísticas
Estadísticas do alumnado realizadas por o propio Don Isolino. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Escola Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1974/75. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Escola Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1976/77. Fotografía cedida por José Luis Camba

Abondaba a súa autoridade intelectual e moral para manter a disciplina maila orde sen ter que recorrer ó castigo físico. Só usaba este en contadas ocasións e dun xeito proporcional, sendo en todo caso sempre menos agresivo e contundente co que nos poderían ter aplicado os nosos pais, de selo caso. O seu respecto e cariño pola natureza  facía  que un dos castigos mais duros fora o de “¡axeonllado cos  brazos en cruz mirando para parede!” cando se coñecía que algún de nós desfixera un niño para collerlle os ovos ou facerlle o lazo. Aínda que, moitos da miña época, xa tiñamos castigo dabondo ao ter que beber tódolos días aquel leite en po con gromos do Plan Marshall que, por quendas, remexíamos antes do recreo. Os que estudamos co Parvulario e coas Enciclopedias Álvarez podemos presumir daqueles cadernos de caligrafía con letra de molde feita con pluma de mollar no tinteiro, que para nosa desesperación sempre se esgallaba ao final do ditado. Cadernos que algún deles garda o seu fillo Xosé Luís e que xunto con outro tipo de material dun valor incalculable teremos que darlle algún día o acomodo axeitado. Podo dicir, sen temor a equivocarme, que todos aqueles alumnos que pasamos polas súas mans recibimos unha formación académica e humana de alto nivel, moi superior á media. Isto queda acreditado co grande número de nenos e nenas que puidemos proseguir os estudos, a maioría de nenos no Seminario de Ourense.

Este excelente facer académico, xunto coa súa actitude de entrega e cariño pola sua profesión que traspasaba o esixible e só se pode entender dende a entrega vocacional, non só era recoñecido polos propios compañeiros senón que tamén polos seus superiores. Así se fixo merecedor de varios premios traducidos en “votos de gracia” que outorgaban as autoridades educativas a proposta de informes da Inspección, onde sempre eloxiaban a súa laboura educativa, rematando case todos aqueles informes cun “…resta felicitar una vez más a este ejemplar Profesor como premio merecido”. En 1963 a Escola de Parderrubias acada o sexto posto na Sexta edición do concurso “La Mejor Escuela” na que participaron 237 escolas da provincia.

Premio
Premio otorgado a Don Isolino na década dos 50 por a sua labor docente na Escola de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Informe Inspección da Escola de Parderrubias no Curso escolar 1960/61. Fotografía cedida por José Luis Camba

O ano 1964 a nosa escola é premiada tamén con 10.000 pesetas, recibíndoas persoalmente  Don Isolino en Pontevedra da man do Ministro de Educación Nacional. Xa na etapa democrática, no ano 1981 (un ano antes de xubilarse) o Ministerio de Educación e Ciencia, e a proposta da Delegación e Inspección Educativa de Ourense, condecorouno coa Cruz da Orde Civil de Alfonso X el Sabio, galardón que polo seu prestixio está nas mans de só uns poucos. Segundo o Real Decreto que regula a súa concesión, este galardón “destínase a premiar as persoas físicas e xurídicas mailas entidades tanto españolas coma estranxeiras, que se destinguiran polos seus méritos contraídos nos eidos da educación, ciencia, cultura, docencia e investigación e que prestaran servizos destacados tanto en España como no ámbito internacional”. Don Isolino nunca presumiu de tal recoñecemento, o que di moito da sua perssonalidade, sinxela e humilde.

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Concesión da “Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio”. Fotografía cedida por José Luis Camba

Pero segundo me comentou mais tarde, e corrobora o seu fillo Xosé Luís, un dos recoñecementos que lle fixo mais ilusión foi unha pequena homenaxe que lle preparamos dende a Asociación de Veciños de Parderrubias os antigos alumnos alá polo ano 1995 cunha cea no restaurante Conde da Merca onde se lle entregou un pequeno agasallo conmemorativo.

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Cea homenaxe no ano 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Cea homenaxe no ano 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Placa conmemorativa do homenaxe celebrado o 14 de xullo de 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

Foi unha mágoa cando, no ano 1997, se pensou nel para darlle o seu nome ao Grupo Escolar de A Merca, proposta que por diversas vicisitudes non foi adiante, sendo nomeado co da daquela Inspectora de Zona Doña Joaquina Gallego Jorreto, sen vinculación co noso concello, e rexeitándose así a proposta do Grupo Municipal o que eu pertencín, onde se pretendía que o nome do Centro fora o de Isolino Camba Casas, ou o dalgún doutros persoeiros vencellados ao noso Concello.

A persoa

Se a súa traxectoria profesional foi brillante, esta non estivo desleigada da coa súa implicación naquela sociedade rural que lle tocou vivir. Sempre se definiu como home do rural, tendo un grande aprecio por Parderrubias. Viña case tódolos días dende Ourense no coche de liña cando xa estaba xubilado e dende que lle faltou a súa muller Esther.

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Don Isolino Camba. Fotografía cedida por José Luis Camba

A súa tarefa en Parderrubias non se cinguiu só o seu labor educativo, senón que abrangueu tódalas frontes e abrazou todas aquelas causas que contribuíran a mellorar a calidade de vida daquel pobo que xa fixera de seu, aínda que algunhas lle trouxeran máis dun desgusto e algunas críticas inmerecidas como cando se fixo a concentración parcelaria, da que foi verdadeiro impulsor. Daquela foi nomeado representante da Irmandade de Labradores e Gandeiros na Concentración Parcelaria de Parderrubias para levala a cabo, segundo consta en escrito de dita Irmandade do 26 de maio de 1973. Críticas que soubo levar sempre sen lugar para xenreira nin rancor.

Don Isolino xogou un papel importantísimo como dinamizador cultural da Parroquia sendo un piar imprescindible para a construción do Tele-Clube de Parderrubias xunto co párroco Don Manuel Rúas (a quen adicamos a Entrada 8 de este Blog, outubro 2015, https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/10/10/e8-don-jose-manuel-fernandez-ruas-impulsor-de-la-modernidad-de-parderrubias-por-manuel-outumuro-seara/), sendo él o Vicepresidente e Tesoureiro. Da súa relevancia dá conta a prensa da época como se pode ver na entrevista que lle fixeron no xornal  La Región o 18 de setembro de 1970 (Entrada 16 neste Blog: https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/12/08/e16-se-cumplen-50-anos-de-la-fundacion-del-teleclub-de-parderrubias/). Do mesmo xeito se implicaba en todas aquelas formas de expresión cultural que promovía xunto cos párrocos de quenda, en especial co xa citado Don Manuel Rúas, Don Ramón, Don Hermesindo, e con todos aqueles curas veciños da parroquia cos que el tanto conversaba e apreciaba sempre. Así a nosa parroquia era coñecida daquela pola realización de obras de teatro, comidas populares, concursos, excursións, beléns polo Nadal, cabalgatas de Reis Magos, etc. dando boa conta delo a abundante reportaxe fotográfica que existe ao respecto e se publica neste Blog.

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Acto social con Don Aurelio Grande, Don Manuel Rúas e Don José Quintas. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino era unha persoa activa, pero discreta. Non era amante do protagonismo nin da adulación, e percuraba as cousas ben feitas. Implicado socialmente, era dos que prefería empurrar no carro a ir na fura dianteira. Así emocionábase cando recordaba que foran capaces de levar a auga dende a Fonte á porta da Igrexa, para que especialmente as mulleres e nenos, non tiveran que ir buscala ao río. Daquela compremetéuse a ir tódolos días a prender e apagalo motor da Fonte ata que por fin ideou un sistema tipo “boia” para que se fixera dun xeito automático. Do mesmo xeito tamén foi o verdadeiro impulsor dun dos acontecementos máis importantes da parroquia, como foi o da chegada da luz eléctrica. Delo dá conta o documento de data 29 de decembro de 1954 onde figura como a persoa que solicita a “Sociedad General Gallega de Electricidad, S. A.” un orzamento para obter dito servizo. Actuaría como Secretario da Xunta Veciñal presedida polo Párroco, durante todo proceso que rematou a finais de 1957, sendo inaugurada a liña eléctrica mailo trasnformador polo Gobernador Civil da provincia. De todo elo gardou celosamente toda a documentación, hoxe en poder do seu fillo.

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Orzamento do ano 1954 para a electrificación de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Croquis da primeira rede eléctrica de Parderrubias no ano 1957. Fotografía cedida por José Luis Camba

Home profundamente crente, mais non beato, considerábase un cristián de base, cuns valores morais e humanos moi enraizados e interiorizados, e sempre na procura de axuda e servizo aos demais. Era o padriño de tódalas confirmacións levadas a cabo na Parroquia e a sua presencia era habitual nas Primeiras Comunións. Aínda lembro e o estou vendo tamén, cando eu era neno,  tódolos domingos á tarde subir polo Outeiro camiño da casa do Tio Basilio para asealo e atendelo ata que morreu.

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Primeira Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Primeira Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Primeira Comunión. Fotografía de Don Manuel Rúas cedida por Manuel Outumuro Seara
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Visita do Señor Bispo Don Angel Temiño para levar a cabo Confirmacións. Fotografía cedida por José Luis Camba

Non rexeitaba ningún reto sempre que fora en prol da procura do ben común. Foi Concelleiro no Concello de A Merca durante un breve espazo de tempo xa na época final do franquismo. A pesares desa breve e obrigada experiencia nunca quixo militar en ningún partido político. Sempre foi moi celoso e reservado coas súas ideas, pero sempre respectuoso coas dos demais foran as que foran. Relata o seu fillo Xose Luís que como pai era esixente con él mesmo e cos demais, non amante da improvisación nin de deixar “cabos soltos”. Para él, despois da familia, a preparación e o compromiso era o primeiro e o traballo tiña que ser ben feito ou non ser. Non era home de tabernas, nin de papatorias, nin luxos. Na sua mocidade tivo os seus “pinitos” como granxeiro  emprendedor, cunha pequena granxa caseira de pitos que él mesmo atendía. O seu verdadeiro hobby xa de xubilado era a súa horta con invernadoiro incluído, onde investía o seu tempo  e onde o veu buscar a morte unha tarde de abril de 2001.

O guión estaba escrito, marchou tal e como era. Dun xeito natural, sinxelo, na súa casa,sen amolar, sen ostentacións, paiseniñamente sen facer ruído, orgulloso dos seus e coa tranquilidade e sosego do deber cumprido. O traballo quedaba rematado e ben rematado como a él sempre lle gustaba. A sementeira dera os seu froitos. Que cada quen os administre como mellor lle conveña. Para todos aqueles que tivemos a grande sorte de telo como Mestre e de tratalo como persoa permítome despedirme tal e como adoitabamos facelo ao rematar a xornada escolar “USTED LO PASE BIEN, SEÑOR MAESTRO”.

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Panxoliña do alumno Adolfo Outumuro. Curso escolar 1961/62. Fotografía cedida por José Luis Camba

P.D. O meu agradecemento o seu fillo Xosé Luís, en primeiro lugar, por facilitarme e deixarme mergullar na  valiosísima documentación que dispón e garda celosamente. E en segundo lugar polo seu ofrecemento para que a Parroquia de Parderrubias poida disfrutar daqueles documentos ou obxectos que o Señor Mestre conservou relativos á escola e ao noso pobo. Considero que debiamos empezar a traballar para buscarlle un lugar axeitado para sua exposición e disfrute e non perder así a memoria e legado que él deixou e sin o cal hoxe a historia de Parderrubias seguramente se escrebería de xeito distinto.


VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego

Recuerdo como si fuese ayer aquella mañana del mes de septiembre de hace más de medio siglo, cuando sobre las espaldas de Celso de la Señora Alicia llegué al Trabazo y fui presentado a la sociedad educativa por un “…quien le toque a Manoliño va a tener que vérselas conmigo”. Al poco tiempo de llegar, y por arte de magia, comprobé con asombro que todos aquellos niños que allí estaban recogían sus peonzas y, sin pestañear, se dirigían a la puerta de la escuela. Habían divisado al Señor Maestro subir por el sendero de la Cueva con su paso lento y majestuoso envuelto por el humo del Ducados. Éste fue mi primer contacto con aquel hombre que marcó mi trayectoria vital, así como el futuro de aproximadamente otros 115 niños y niñas de Parderrubias que tuvimos la gran suerte de estar en sus manos. El primer niño que figura en la lista de alumnos matriculados, que fue elaborando curso tras curso y que celosamente conserva su hijo Luis, es Manuel Grande Fernández (curso escolar 1957/58) y el último José Grande Atrio (curso escolar 1978/79).

Datos biográficos

Después de investigar en su historia, y sin ánimo de ser su biógrafo, pero sí con la intención de recordar y poner en valor su trayectoria vital, trataré de recuperar para el imaginario colectivo de nuestro pueblo su figura, como maestro y como persona.

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Don Isolino en los inicios de su vida académica. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino nació el 15 de enero de 1913 en Loiro (Concello de Barbadás), siendo el más joven de siete hermanos pertenecientes a una familia del mundo rural gallego formada por labriegos y emigrantes en América. Estudia Bachillerato en el Instituto de Instrucción Pública de Ourense (actual IES Otero Pedraio), en donde llegó a ser Profesora su hija María José Camba. Posteriormente, realiza estudios de Magisterio en la Escuela Normal de Maestros de Ourense, finalizándolos en el año 1931 de manera brillante con tan solo 18 años, convirtiéndose de facto, y sin pretenderlo, en un Maestro de la República, hecho que marcará su devenir personal y profesional. Don Isolino solía recordar con nostalgia su primer destino como Maestro Interino en la Escuela de Rosen (Celanova). Obtiene la plaza de Maestro y es nombrado Maestro Nacional en el año 1933. Un año más tarde, y ya iniciada su carrera profesional como titular definitivo de la Escuela de Montelongo, se incorpora a filas, sorprendiéndole la Guerra Civil prestando servicio militar en la Comandancia Militar de A Coruña. Una vez finalizada la contienda en el año 1939 se incorpora de nuevo, como Maestro propietario de la plaza, a la Escuela de Montelongo. Eran tiempos muy difíciles para muchos docentes. Las represalias de la dictadura sobre aquellos docentes formados en la época de la República no se hicieron esperar. Así, en 1940 Don Isolino fue expedientado con suspensión definitiva de empleo y sueldo. Suspensión fundamentada única y exclusivamente en el hecho de que durante su época de estudiante había formado parte de una asociación cultural y sindical de maestros. Afortunadamente esta persecución solo tuvo consecuencias en el campo profesional y no en el personal, ya que las propias autoridades gubernativas y educativas de la época revisaron dicha resolución, siendo conmutada la pena por dos años de sanción con traslado forzoso fuera de la provincia y con cinco años de inhabilitación para cargos directivos y solicitud de traslado. De esta manera tuvo que marcharse a un pueblo de la provincia de A Coruña (Lestelle, en el Concello de Outes), en donde estuvo ejerciendo desde 1942 hasta 1948. En 1942 contrae matrimonio con Josefa Seara Garrido, que fallece un año después con tan solo 36 años. Una vez finalizada su sanción, en el año 1948, regresa a Ourense y se casa con Esther (hermana de Josefa), con quién tiene dos hijos: María José y José Luis. Es destinado a la Escuela de Santa Baia de Anfeoz (Concello de Cartelle) en donde, según las Actas, llegó a tener 67 alumnos con edades entre 6 y 14 años, permaneciendo allí durante nueve años, hasta que en 1957 permuta la escuela de Santa Baia con Don José Martínez (“O Co”), maestro en Parderrubias en ese momento.

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Curso escolar 1966/67. Fotografía cedida por José Luis Camba

Comienza así su etapa en la Escuela de Parderrubias, en donde ya tenía establecida su residencia familiar, permaneciendo de manera continuada como vecino y como maestro de niños, y posteriormente también de niñas, al unirse las aulas en el curso escolar 1970/71, hasta julio de 1980, fecha en la que cierra la Escuela Unitaria de Parderrubias, siendo trasladado al Grupo Escolar de A Merca. Es nombrado Director de este Grupo Escolar, manteniéndose como docente desde el curso 1980/81 hasta su jubilación en octubre de 1982. Tenía entonces 69 años y dejaba la labor docente después de 50 años de servicio. Siguió viviendo en Parderrubias hasta que muere su esposa Esther. Don Isolino fallece en el año 2001 a la edad de 88 años, después de pasar sus últimos años entre Ourense y Parderrubias.

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Don Isolino Camba, una vez jubilado. Fotografía cedida por José Luis Camba

Tuve la fortuna de intimar con él, ya jubilado, como consecuencia de la doble vecindad, tanto en Parderrubias como en Ourense, en donde vivía con su hija María José. Pero sobre todo tuve la oportunidad de conocerlo mejor a partir de la puesta en marcha de la Asociación de Veciños de Parderrubias en el año 1993, lo que dio lugar a muchas reuniones. Posteriormente seguimos en contacto ya que para mí sus apreciaciones y consejos fueron inestimables, los cuales siempre dejaba flotando en el aire, sin imponer nada, para que uno los emplease cuando fuese preciso. En ese etapa no solo redescubrí al Señor Maestro sino que también conocí a la persona. A ambos, maestro y persona, me permito dedicarle las siguientes líneas.

El Maestro

Desde un punto de vista profesional su trayectoria fue impecable, aunque en un principio estuviese marcada, como la de tantos otros maestros, por la dictadura franquista. En la Escuela de Parderrubias, y ya asentado en su residencia, pudo desarrollar su tarea docente de una manera brillante y eficaz. Como Maestro formado en la República bebió en las fuentes reformadoras de la “Escuela Nueva” que aplicaba métodos pedagógicos novedosos y que, lamentablemente, con posterioridad en la formación de la dictadura, se redujeron a la máxima de que “la letra con sangre entra”, máxima que él procuraba moderar, adaptándola a las características de sus alumnos. Según se desprende de sus propias estadísticas, más de un 80% del alumnado obtuvo el Título de Estudios Primarios entre el año 1958 y 1966, en el que se implantó la Educación General Básica (E.G.B.). Alcanzó idénticos resultados con la nueva ley educativa, a pesar de tener ratios de 31 alumnos de Primero hasta Octavo de E.G.B. (curso escolar 1978/79).

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Estadísticas del alumnado realizadas por el propio Don Isolino. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Escuela Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1974/75. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Escuela Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1976/77. Fotografía cedida por José Luis Camba

Era suficiente con su autoridad intelectual y moral para mantener la disciplina y el orden sin tener que recurrir al castigo físico. Únicamente lo usaba en contadas ocasiones y de un modo proporcional, siendo en todo caso siempre menos agresivo y contundente al que nos podrían haber aplicado nuestros padres. Su respeto y cariño por la naturaleza hacía que uno de los castigos más duros fuera el de “¡póngase de rodillas con los brazos en cruz mirando hacia la pared!” cuando descubría que alguno de nosotros había deshecho un nido para coger los huevos o había hecho un lazo para cazar a los pájaros que daban de comer a sus crías. No obstante, muchos de nosotros en esa época, ya teníamos castigo suficiente bebiendo todos los días la leche en polvo con grumos del Plan Marshall que por turnos removíamos antes del recreo. Los que estudiamos con Parvulario y con las Enciclopedias Álvarez podíamos presumir de aquellos cuadernos de caligrafía con letra de molde hecha con pluma de mojar en el tintero, que para desesperación de uno siempre se hendía al final del dictado. Cuadernos de los que algún ejemplar guarda su hijo José Luis y que junto con otros materiales de un valor incalculable deberemos darle algún día acomodo adecuado. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que todos aquellos alumnos que pasamos por sus manos recibimos una formación académica y humana de un alto nivel, muy superior al promedio. Esto queda suficientemente acreditado con el elevado número de niños y niñas que pudimos proseguir los estudios, la mayoría de niños en el Seminario de Ourense.

Esta excelente labor académica, junto con su actitud de entrega y cariño hacia su profesión, que traspasaba lo exigible, pudiendo comprenderse desde una entrega vocacional, no solamente era reconocida por los propios compañeros sino también por sus superiores. Así, se hizo merecedor de varios premios traducidos en “votos de gracia” que otorgaban las autoridades educativas a propuesta de los informes de la Inspección, en donde siempre se elogiaba su labor educativa, finalizando casi todos con un “…resta felicitar una vez más a este ejemplar Profesor como premio merecido”. En 1963 la Escuela de Parderrubias obtiene el sexto puesto de la sexta edición del Concurso La Mejor Escuela en el que participaron 237 escuelas de toda la provincia.

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Premio otorgado a Don Isolino en la década de los 50 por su labor docente desarrollada en la Escuela de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Informe Inspección de la Escuela de Parderrubias en el Curso escolar 1960/61. Fotografía cedida por José Luis Camba

En el año 1964, la Escuela obtiene un premio en metálico de 10.000 pesetas, que recibe Don Isolino de manos del Ministro de Educación Nacional en Pontevedra. Ya en la etapa democrática, en el año 1981 (un año antes de jubilarse), el Ministerio de Educación y Ciencia, y a propuesta de la Delegación e Inspección Educativa de Ourense, le condecora con la Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, galardón que por su prestigio está únicamente al alcance de unos pocos. Según el Real Decreto que regula su concesión, este galardón “se destina a premiar a personas físicas y jurídicas, así como a entidades tanto españolas como extranjeras, que se distinguirán por sus méritos contraídos en los campos de la educación, ciencia, cultura, docencia e investigación y que prestaran servicios destacados tanto en España como en el ámbito internacional”. Don Isolino nunca presumió de tal reconocimiento, lo cual dice mucho de su carácter reservado, sencillo y humilde.

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Concesión de la Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio. Fotografía cedida por José Luis Camba

Tal como me comentó tiempo después, y corrobora su hijo José Luis, uno de los reconocimientos que le hizo más ilusión fue el pequeño homenaje que, a través de la Asociación de Veciños de Parderrubias, le brindaron en el año 1995 sus antiguos alumnos, quienes organizaron una cena en el Restaurante Conde de A Merca, a cuyo término se le hizo entrega de una placa conmemorativa.

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Cena homenaje en el año 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Cena homenaje en el año 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Placa conmemorativa del homenaje celebrado el 14 de julio de 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

Fue una verdadera pena cuando en el año 1997 se pensó en él para darle su nombre al Grupo Escolar de A Merca, propuesta que por diversas vicisitudes no fue adelante, siendo denominado Joaquina Gallego Jorreto, Inspectora de Zona, persona sin vinculación con nuestro Concello, rechazándose así la propuesta del Grupo Municipal al que yo pertenecí, que pretendía que el nombre del Centro fuese Isolino Camba Casas o el de algún otro personaje vinculado a nuestro Concello.

La persona

Si su trayectoria profesional fue brillante, no lo fue menos su implicación en aquella sociedad rural que le tocó vivir. Siempre se definió como un hombre del rural y tuvo un gran aprecio por Parderrubias. Una vez jubilado y con la ausencia de su esposa Esther venía casi todos los días desde Ourense en el coche de línea.

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Don Isolino Camba. Fotografía cedida por José Luis Camba

Su labor en Parderrubias no se limitó únicamente a su labor educativa, sino que abarcó todos los frentes, abrazando todas aquellas causas que contribuían a mejorar la calidad de vida del pueblo que ya hiciera suyo, a pesar de que algunas le supusiesen más de un disgusto y algunas críticas inmerecidas, como cuando se hizo la concentración parcelaria, de la cual fue el verdadero impulsor, siendo nombrado representante de la Irmandade de Labradores e Gandeiros de la Concentración Parcelaria de Parderrubias, según consta en escrito de dicha hermandad de 26 de mayo de 1973. Críticas que supo llevar sin odio ni rencor alguno.

Don Isolino tuvo un papel fundamental como dinamizador cultural de la Parroquia, siendo un pilar imprescindible en la construcción del Tele-Club de Parderrubias junto al párroco Don Manuel Rúas (al cual hemos dedicado la Entrada 8 de este Blog, octubre 2015, (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/10/10/e8-don-jose-manuel-fernandez-ruas-impulsor-de-la-modernidad-de-parderrubias-por-manuel-outumuro-seara/), ostentando los cargos de Vicepresidente y Tesorero. De su relevancia da cuenta la prensa de la época como se puede apreciar en la entrevista que le realizó el diario La Región el 18 de septiembre de 1970 (Entrada 16 de este Blog: https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/12/08/e16-se-cumplen-50-anos-de-la-fundacion-del-teleclub-de-parderrubias/). Del mismo modo se implicaba en todas aquellas formas de expresión cultural que se encargaba de promover conjuntamente con los párrocos de la época, en especial con el ya citado Don Manuel Rúas, Don Ramón y Don Hermesindo, así como con todos los curas vecinos de la parroquia con los que él conversaba y apreciaba tanto. Así, nuestra parroquia era conocida en aquellos años por la representación de obras de teatro, comidas populares, concursos, excursiones, belenes por Navidades, cabalgatas de Reyes Magos, etc., dando buena cuenta de ello la abundante documentación fotográfica que existe al respecto y que aparece publicada en este Blog.

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Acto social con Don Aurelio Grande, Don Manuel Rúas y Don José Quintas. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino era una persona activa, pero discreta. No era amante del protagonismo ni de la adulación, y buscaba las cosas bien hechas. Implicado socialmente, era de los que prefería empujar el carro a ir en la delantera. Por ello se emocionaba al recordar que habían sido capaces de llevar el agua desde la Fuente a la puerta de la Iglesia para que sobre todo las mujeres y los niños no tuvieran que ir a buscarla al río. En aquel momento se comprometió a ir todos los días a encender y apagar el motor de la Fuente hasta que un día ideó un sistema tipo “boya” para que se pudiese hacer de un modo automático. Del mismo modo también fue el verdadero impulsor de uno de los acontecimientos más importantes que vivió la parroquia: la llegada de la luz eléctrica. De este hecho histórico da cuenta el documento fechado el 29 de diciembre de 1954 en donde Don Isolino figura como la persona que solicita a la “Sociedad General Gallega de Electricidad, S. A.” un presupuesto para conseguir dicho servicio. Durante todo el proceso de electrificación del pueblo, el cual remató a finales de 1957, Don Isolino actúo como Secretario de la Junta Vecinal presidida por el Párroco, siendo inaugurados la línea eléctrica y el transformador por el Gobernador Civil de la provincia. De todo ello guardó celosamente toda la documentación, hoy en poder de su hijo.

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Presupuesto del año 1954 para la electrificación de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Croquis de la primera red eléctrica de Parderrubias en el año 1957. Fotografía cedida por José Luis Camba

Hombre profundamente creyente, pero no beato, se consideraba un cristiano de base, con unos valores morales y humanos muy enraizados e interiorizados, y siempre buscando la ayuda y el servicio a los demás. Era el padrino de todas las confirmaciones realizadas en la Parroquia y su presencia era habitual en las Primeras Comuniones. Le recuerdo, siendo yo niño, subiendo por el Outeiro camino de la casa de Tío Basilio para asearlo y atenderlo hasta su fallecimiento.

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Primera Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Primera Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Primera Comunión. Fotografía cedida por Manuel Outumuro Seara
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Visita del Señor Obispo Angel Temiño para llevar a cabo Confirmaciones. Fotografía cedida por José Luis Camba

No rechazaba ningún reto siempre que fuese en pro del bien común. Fue Concejal del Ayuntamiento de A Merca durante un breve espacio de tiempo en el periodo final del franquismo. A pesar de esa breve y obligada experiencia nunca quiso militar en ningún partido político. Siempre fue muy celoso y reservado acerca de sus ideas, pero siempre respetuoso con las de los demás, fueran las que fuesen. Relata su hijo José Luis que como padre era exigente con él mismo y con los demás, no le gustaba ni la improvisación ni dejar “cabos sueltos”. Para él, después de la familia, la preparación y el compromiso eran lo primero, y el trabajo debía ser bien realizado, de lo contrario no era trabajo. No era hombre de tabernas, ni de comidas, ni de lujos. En su juventud hizo sus pinitos como granjero emprendedor, con una pequeña granja casera de pollos que él mismo atendía. Su verdadero hobby, ya una vez jubilado, será su huerta con invernadero incluido, en donde invertía su tiempo y en donde lo vino a buscar la muerte una tarde de abril de 2001.

El guión estaba escrito, se fue tal como era. De una manera natural, sencilla, en su casa, sin molestar, sin ostentaciones, lentamente, sin hacer ruido, orgulloso de los suyos y con la tranquilidad y el sosiego del deber cumplido. El trabajo quedaba rematado y bien rematado, tal como a él siempre le gustaba. La siembra había dado sus frutos. Que cada quien los administre como mejor le convenga. De todos aquellos que tuvimos la enorme suerte de tenerlo como Maestro y de tratarlo como persona, me permito despedirme tal y como acostumbrábamos hacerlo al finalizar la jornada escolar: “USTED LO PASE BIEN, SEÑOR MAESTRO”.

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“Panxoliña” del alumno Adolfo Outumuro. Curso escolar 1961/62. Fotografía cedida por José Luis Camba

P. D. Mi agradecimiento a su hijo José Luis, en primer lugar, por facilitarme y dejarme sumergir en la valiosísima documentación de la que dispone y guarda celosamente; y, en segundo lugar, por su ofrecimiento para que la Parroquia de Parderrubias pueda disfrutar de los documentos y objetos que el Señor Maestro conservó relacionados con la escuela y nuestro pueblo. Considero que deberíamos empezar a trabajar para buscarle un lugar adecuado para su exposición y disfrute, y de este modo no perder la memoria y el legado que él dejó, sin el cual hoy la historia de Parderrubias con total seguridad se escribiría de modo diferente.