Categoría: Años 80

E43. Parderrubias en los años 60, 70 y 80: un análisis sociodemográfico. Por Juan Carlos Sierra Freire

E43. Parderrubias en los años 60, 70 y 80: un análisis sociodemográfico. Por Juan Carlos Sierra Freire

El período comprendido entre los años 1960 y 1990 se ha caracterizado por continuos e intensos cambios en el seno de la sociedad española, alcanzando su cenit en el paso de la dictadura de casi cuarenta años a la democracia que actualmente disfrutamos. En los años sesenta, el régimen franquista trataba de hacerse un lavado de cara asociado a una evolución positiva de la economía, pero a todas luces insuficiente, pues no existía libertad democrática alguna. En esa década y en los primeros años setenta se experimentó un significativo desarrollo económico en la sociedad española, que dio lugar por primera vez a la existencia de una clase media con cierto poder adquisitivo. El salario medio en España en el año 1975 era de 22.000 pesetas aproximadamente (132 euros), un litro de gasolina costaba 24 pesetas, un periódico ocho y una cerveza diez.

En Galicia, en la década de los sesenta se originó un movimiento obrero que constituiría uno de los elementos más importantes de desgaste del régimen franquista, vinculándose a empresas como Astano, Bazán, Barreras, Vulcano, Endesa o Citroën. En 1968 la Universidad de Santiago de Compostela mantenía una larga huelga exigiendo el final de la dictadura. Una parte del clero comenzaba a cambiar su mentalidad, pues muchos curas iban a estudiar a Roma, trayendo ideas nuevas y aperturistas. Buen ejemplo de este aperturismo fueron los párrocos que pasaron por Parderrubias en esa época (e.g., Don José Manuel Fernández Rúas). No obstante, esta entrada de aire fresco no estuvo exenta de choques frontales con las altas jerarquías eclesiásticas. La polémica creada por el Obispo Temiño Saiz al separar la celebración religiosa de la profana en las festividades de la provincia de Ourense constituye un buen ejemplo de ello.

El 15 de junio de 1977 se celebraban las primeras elecciones generales al Congreso de Diputados desde la época de la República, produciéndose una clara victoria de la Unión de Centro Democrático (UCD) de Adolfo Suárez, cuya descomposición progresiva conducirá a la histórica victoria del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el año 1982. Los cinco diputados elegidos en Ourense en esas primeras elecciones fueron Pío Cabanillas Gallas, Eulogio Gómez Franqueira, José Antonio Trillo Torres y Estanislao Reverter Sequeiros por UCD, y Miguel Riestra Paris por Alianza Popular (AP). Lo más parecido a unas elecciones que conocían muchos españoles hasta esa fecha eran los simulacros que organizaba el Régimen para elegir Procuradores a Cortes, como el del 10 de octubre de 1967, o las Elecciones Municipales que se celebraban cada tres años (las últimas, el 13 de noviembre de 1973), en las que la democracia brillaba por su ausencia.

El 4 de diciembre de 1977 los gallegos salían a las calles reclamando un estatuto para Galicia. La autonomía que los gallegos habíamos casi acariciado en el año 1936, y que fue truncada por la Guerra Civil, iniciaba al fin su proceso de hacerse realidad. El 18 de abril de 1978 se constituye la Xunta de Galicia, cuyo primer Presidente fue Antonio Rosón Pérez de UCD. El 28 de abril de 1981 nuestro Estatuto aparecía publicado por fin en el Boletín Oficial del Estado y en octubre de ese año se celebraban las primeras elecciones al Parlamento Gallego, con las que llegó Fernández Albor a la Presidencia, al que acabó sustituyendo Fernández Laxe y a este, Fraga Iribarne.

El Pueblo Gallego_1enero1960
Portada del diario El Pueblo Gallego del 1 de enero de 1960.
El pueblo gallego_30diciembre1970
Sección Orense del diario El Pueblo Gallego del 30 de diciembre de 1970.

Al tiempo que los devenires sociopolíticos seguían su inapelable curso, la juventud se divertía en los famosos guateques en los que sonaban Los Diablos, Los Sirex o Fórmula V, entre otros, y se escuchaba a Miguel Ríos con su “Vuelvo a Granada” cantando a aquel tren que siempre iba muy despacio, pero con tiempo suficiente para llegar, y en el que dos décadas más tarde (¡quién iba a pensarlo!) me tocaría subir… también para volver, aunque eso sí, menos de lo que uno quisiera. Los nostálgicos también recordarán las fiestas de Ourense del año 1970 cuando los ourensanos abarrotaron el Jardín do Posío para ver a un Julio Iglesias que iniciaba su fulgurante carrera artística. Mientras tanto, Parderrubias seguía su propio rumbo, el de una sociedad rural, en el que las familias luchaban por proporcionar el mejor futuro posible a sus hijos, no importándoles tener que recurrir a la emigración si así lo exigían las necesidades. En los años sesenta y setenta, familias y vecinos de la Parroquia tuvieron que buscar un mejor porvenir en otras provincias (Barcelona, Madrid, Guipúzcoa, Álava, etc.) o en otros países europeos (Suiza, Francia, Luxemburgo, etc.) que disfrutaban de un mayor desarrollo económico.

A partir de la información publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) vamos a tratar de proporcionar unas pinceladas de la realidad social de Parderrubias, mostrando su evolución con datos de los años 1965, 1975 y 1986, relativos a la población incluida en los censos electorales. En el año 1965 estaban censados únicamente los residentes mayores de 21 años, pues la mayoría de edad a los 18 años no entraría en vigor hasta el 17 de noviembre de 1978. En 1975 ya se incluyen residentes de 17 a 20 años. Y, finalmente, en el censo de 1986 aparecen residentes de 16 años de edad en adelante. Analizaremos la evolución de la población incluida en estos censos, las profesiones, el nivel educativo y los apellidos. Todo ello nos dará una imagen del Parderrubias de aquella época. En la siguiente presentación se recogen algunas escenas de esos años en Parderrubias:

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Evolución de la población censada desde 1965 a 1986

En el año 1970, Ourense retrocedía su población a niveles de 1920 (Barreiro Fernández, 1991), por lo que presuponemos que en Parderrubias habrá sucedido algo parecido. Según el censo de población y de viviendas de 1960, publicado por el Instituto Nacional de Estadística, la población de derecho, o residentes, del municipio de A Merca era en ese año de 5.266 personas, pasando a 5.268 en 1970. Si hacemos caso a los censos electorales, en la Parroquia de Parderrubias no se evidencia tal estabilidad en la población, pues del censo del año 1965 con 290 personas, de 21 años de edad o más, pasamos a 289 censadas en 1975, incluyendo a residentes de 18, 19 y 20 años. El descenso será más pronunciado desde 1975 a 1986, al llegar únicamente a 255 censados en este último año, estando  también incluidas en esa cifra las personas de 16 y 17 años de edad. Tal como se puede observar en la Figura 1, el descenso se produce básicamente entre la población masculina, no tanto entre la femenina.

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Figura 1. Evolución del número de personas censadas en Parderrubias.

Actividad profesional en los años 1965 y 1975

Galicia fue, lo sigue siendo, eminentemente rural. En el año 1960 la población rural de la provincia de Ourense suponía el 86,5% del total (Barreiro Fernández, 1991). Parderrubias constituía un vivo ejemplo de esa realidad. En el año 1965, el 89% de las personas censadas tenían la profesión de labrador. El 11% restante se distribuía entre estudiantes, peones, carpinteros, industriales, sacerdotes y empleados, a los que hay que sumar un camarero, un cartero, un capataz de Obras Públicas, un chófer, un maestro, un músico y un tratante. Diez años después, en 1975, la realidad seguía siendo prácticamente igual, con un 87% de la población dedicada a las labores de labranza, distribuyéndose el 13% restante entre estudiantes, chóferes, pintores, camineros, enfermeras, maestros, a los que se sumaban un albañil, un carpintero, un empleado, un capataz de Obras Públicas y un Funcionario. Podemos apreciar como el oficio de carpintero, que tanto arraigo había tenido a lo largo de la historia de Parderrubias (véase Los carpinteros de Parderrubias), iniciaba su decadencia. En las Figuras 2 y 3 se muestra la distribución de las profesiones existentes en Parderrubias en los años 1965 y 1975, respectivamente.

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Figura 2. Distribución de las profesiones en el año 1965.
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Figura 3. Distribución de las profesiones en el año 1975.

Evolución del nivel educativo de la población

En 1960 la tasa de analfabetismo en España rondaba el 14% (9% en hombres y 18% en mujeres), descendiendo al 9% en 1970 y al 6% en 1981 (De Gabriel, 1987). En Parderrubias, las tasas se situaban significativamente por debajo de esas cifras, evidenciándose eso sí una gran diferencia entre hombres y mujeres, especialmente en el año 1965, en el que nos encontramos con un 19,23% de mujeres que no sabían leer ni escribir por solo un 1,49% de hombres (Figuras 4 y 5). Tal como ya afirmamos en otra ocasión (véase Parderrubias rinde homenaje a Don Isolino Camba Casas, “O Señor Maestro”), la labor del maestro don Isolino Camba Casas tuvo mucho que ver con este hecho. La razón de que Parderrubias se situase en esa época cinco puntos por debajo de la media nacional en analfabetismo se lo debemos en gran medida a don Isolino (el lector interesado en su figura puede consultar Don Isolino Camba Casas (1913-2001)).

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Figura 4. Evolución del porcentaje de analfabetismo por sexo.
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Figura 5. Evolución de la tasa de analfabetismo en Parderrubias y en España.

Tal como se puede observar en la Figura 6, en el año 1986 únicamente aparecen censadas en Parderrubias tres personas que no sabían leer ni escribir (es decir, un 1% de la población), aunque una gran mayoría de la misma (76%), aun estando alfabetizada, carecía de estudios. El 11% tenía estudios primarios, el 5% estudios secundarios y un 7% estudios universitarios (en su mayoría estudios de Magisterio). En España, en los años sesenta el porcentaje de hijos de agricultores que llegaban a cursar estudios superiores rondaba el 5% (algunas estadísticas lo sitúan en un 0,2%). Sin embargo, un 32% de los alumnos que pasaron por las aulas de la Escuela de Parderrubias entre los años cincuenta y ochenta terminaron cursando estudios superiores. En una sociedad eminentemente rural, como lo era la de Parderrubias en esa época, el hecho de que uno de cada tres estudiantes alcanzase el nivel educativo más alto es algo a destacar.

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Figura 6. Distribución de los niveles educativos en el año 1986.

Evolución de apellidos: 1965, 1975 y 1986

Establecer el número de apellidos en la dilatada historia de Parderrubias es una tarea probablemente imposible. El lector puede encontrar un listado incompleto de ellos en Onomástica: nombres, apellidos y familias. Si nos basamos en los censos electorales de 1965, 1975 y 1986 encontramos 29 primeros apellidos que están presentes a lo largo de esas tres décadas. Son, por orden alfabético, Atrio, Camba, Canal, Casas, Conde, Delgado, Díaz, Fernández, Freire, Garrido, González, Grande, Gulín, Iglesias, Justo, Lorenzo, Martínez, Outumuro, Pascual, Pazos, Pérez, Quintas, Rodríguez, Sampedro, Seara, Sierra, Suárez, Sueiro y Vieira.

Si observamos la Figura 7, que recoge la evolución temporal de esos primeros apellidos, podemos extraer algunas conclusiones. Lo primero que llama la atención son los cuatro apellidos más frecuentes: Grande, Outumuro, Seara y Fernández; a estos siguen, por este orden, Lorenzo, Sierra, Rodríguez, González y Garrido. La segunda cuestión relevante es que la evolución a lo largo de esos treinta años difiere significativamente de unos a otros. El apellido Outumuro no solo destaca por el número de personas que lo llevan, sino también por ser el único (junto con Atrio) que experimenta un incremento década tras década: 35 en 1965, 39 en 1975 y 45 en 1986. El resto de apellidos, como consecuencia del descenso demográfico progresivo que padece Parderrubias, sufren una involución, destacando por orden de la magnitud del retroceso (entre nueve y seis personas) cinco de ellos: Fernández, Seara, Sierra, Grande y Pazos.

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Figura 7. Evolución del primer apellido a través de los censos de los años 1965, 1975 y 1986.

La mayoría de estos apellidos forman parte de la historia de Parderrubias y su documentación se remonta a los primeros registros parroquiales del siglo XVI, aunque cabe pensar que sus orígenes se sitúen mucho más atrás, concretamente en los siglos XI-XII cuando se empieza a extender el uso de los apellidos en España. En unos casos, se trata de apellidos patronímicos, pues surgen de añadir al nombre del padre el sufijo “ez” (e.g., Fernández, de Fernando; González, de Gonzalo; Martínez, de Martín; o Rodríguez, de Rodrigo). En otros casos, son apellidos toponímicos (e.g., de la Iglesia, de Outumuro, da Seara, da Serra, etc., en los que con el paso del tiempo desaparece la “de” para convertirse en Iglesias, Outumuro, Seara o Sierra). Un ejemplo es el apellido Outumuro, que ya aparece en el registro de una boda celebrada en Parderrubias en el año 1566:

“Año 1566. Domingo treze de enero case a Alonso Ferro vecino de Gimzo con Ynes Doytomuro, hija de Margarida Doytomuro vecina de Santa Olaya de Parderrubias”.

Otro ejemplo es el apellido Sierra, que podemos encontrar con fecha de 19 de diciembre de 1732 en los libros parroquiales de Parderrubias, en referencia a Francisco da Sierra (mi sexta generación de abuelos) y a su hijo Antonio (quinta generación de mis abuelos).

En diez y nueve de diciembre de mil setecientos treinta y dos falleció de esta presente vida Cecilia de Outumuro viuda de Francisco da Sierra, recibió todos los Santos Sacramentos y dejó dicho le ofrecieran por su alma cincuenta misas inclusas las Cantadas de sus tres actos y la limosna acostumbrada, y por su cumplidor dejó a su hijo Antonio da Sierra. Y se le dio sepultura al otro día de su fallecimiento en la Parroquia de Santa Eulalia de Parderrubias, de donde era feligresa”.

Conclusiones

Este breve análisis realizado de la población, las actividades profesionales, el nivel educativo y los apellidos de Parderrubias a lo largo de los años 60, 70 y 80 permite hacernos una pequeña idea de aquel pueblo que nos vio nacer, crecer y madurar en una época en la que nos creímos que “no se podía separar la paz de la libertad, porque nadie puede estar en paz, a no ser que tenga libertad”.


Referencias

Barreiro Fernández, X. R. (1991). La sociedad gallega contemporánea. Tradición y modernidad (Vol. 5). En F. Rodriguez Iglesias (Ed.), Galicia Historia. A Coruña: Hércules de Ediciones.

De Gabriel, N. (1987). Alfabetización, semialfabetización y analfabetismo en España (1860-1991). Revista Complutenses de Educación, 8, 199-231.


Nota: el autor muestra su agradecimiento a José Luis Camba Seara por la información proporcionada para la elaboración de este artículo.

E22. Los carpinteros de Parderrubias. Por Avelino Sierra Fernández

E22. Los carpinteros de Parderrubias. Por Avelino Sierra Fernández

Continuando con la línea editorial centrada en los oficios tradicionales de Parderrubias, que hemos iniciado con las tejedoras [https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/01/09/e18-las-tejedoras-de-parderrubias-por-avelino-sierra-fernandez/], Avelino Sierra Fernández nos aproxima en esta ocasión al oficio de carpintero, el cual tuvo y tiene tanto arraigo en nuestra Parroquia. Partiendo de la premisa de que carpintero es el que trabaja la madera, sus diferentes especialidades (ebanistas, armadores, “fragueiros“, “cubeiros“, “chanqueiros“, etc.) requerían habilidades muy diferentes. De forma rigurosa, este artículo hace un recorrido desde el siglo XVIII, época en la que ya se documenta la labor de los carpinteros en nuestro pueblo, hasta la fecha de hoy.

Gracias, Avelino, por acercarnos de manera sobresaliente a la tradición de este oficio en Parderrubias.

Juan Carlos Sierra Freire

 Notas. (1) Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano. (2) Los objetos que aparecen fotografiados en este artículo pertenecen a la colección privada de Avelino Sierra Fernández.


Os carpinteiros de Parderrubias. Por Avelino Sierra Fernández

Na historia de Parderrubias, salientan Clérigos e Mestres, algunhos xa tratados neste Blog, que coa súa entrega e xenerosidade deixaron imborrable impronta na formación das xeracións desta parroquia. Houbo tamén outros profesionais, como tecedeiras, tamén tratadas, e costureiras, ferreiros, canteiros, etc., que seguramente algún día serán asimesmo traídos a estas páxinas pola súa senlleira aportación á mellora das condicións de vida dos seus coetáneos. Pero nesta ocasión, queremos ocuparnos dun gremio de artesáns que co seu traballo, moitas veces desinteresado, quizabes foran quen máis contribuíran á mellora-la particular vida material dos veciños ao longo da historia. Referímonos aos  carpinteiros.

Debido á abundancia de madeira en toda a zona, e á súa utilización como un dos primeiros materiais en estado natural para fabrica-los útiles necesarios para o desenrolo humano, que ían dende o berce ata o ataúde, o oficio de carpinteiro era, despois do agrogandeiro e tecedeiro, o máis estendido en toda a municipalidade. No ano 1750, exercían este oficio nas terras que actualmente constitúen o Concello da Merca, 13 artesáns, un deles, polo menos, en Parderrubias. Todos traballaban por un xornal de catro reais ao día a secas, ou dous a mantidas. O seu traballo ía dende tronza-las toradas no monte e saca-las táboas coa serra de aire, ao artellamento de apeiros e trebellos (carros, arados, anciños…), útiles domésticos (arcas, maseiras, cubas…), mobles (escanos, leitos, alacenas…) ou portas, xanelas, armazón dos teitos, etc. Hai que dicir que daquela, as casas eran case todas terreas, é dicir, dunha soa planta, distribuída en espazos adicados a cortes, lareira e leitos,  separados por estacas e táboas, ou raramente con sobrado nunha segunda planta, sobre piso tamén de madeira e tabiques de táboas verticais. As portas e fiestras eran de táboas perpendiculares, con travesas horizontais, xirando por medio de couzóns ou guiceiros,  cerradas con pancas ou pechos e aseguradas con trancas, todo ilo de madeira.

Logo, transcorren tempos escuros na historia de Parderrubias, dos que carecemos de novas sobre esta actividade, ata chegadas épocas posteriores. A comezos do século pasado, foron asentados na Manchica, que entón pertencía a Parderrubias, os serradoiros a vapor, do Baldovino, onde hoxe está a cerámica, e os dos irmáns Manuel, José e Modesto Garrido, un pouco máis abaixo. Esta industrialización da madeira veu a redimir aos serranchíns, da esgotadora tarefa de sacar á man as táboas e pontóns das toradas, valéndose dunha extenuante serra de aire de dous metros e medio de longa, manexada por dous homes. Polas mesmas datas, creáronse tamén na Manchica os obradoiros de imaxinería relixiosa dos propios irmáns Garrido (coñecidos dende entón como Os Escultores), e os de Eliseo Garrido, seu irmán, situados entre A Manchica e Parderrubias. Obradoiros que pola súa relevancia e o seu cuño empresarial, merecen estudo aparte. Da mesma andaina, eran os carpinteiros artesáns, Avelino Martínez na Manchica, Hixinio Grande na Aldea, Manuel Grande no Valdemouro, Felipe Garrido e Paulino Sierra, na Carretera, e Modesto González en Nigueiroá.

O señor Avelino (así era coñecido) traballou durante 25 anos nos obradoiros dos Escultores (1918-1943). Tras independizarse, seguiu adicado á escultura pola súa conta, tallando, modelando, decorando e restaurando arte sacro. Obras súas son, ducias de imaxes, viacrucis, altares e dourados de retábulos de igrexas nas provincias de Ourense e Pontevedra, pero entre as últimas, están a imaxe da Virxe de Lourdes que preside o altar maior da Manchica, así como as 14 estacións do Viacrucis, os confesionarios e outros decorados da mesma igrexa, obras todas elas talladas, pintadas e doadas gratuitamente por el.

O Señor Hixinio estaba considerado como Mestre Carpinteiro entendido en tódalas especialidades e aplicacións da madeira. Un profesional coñecido, recoñecido e apreciado en toda a bisbarra, onde era solicitado para aqueles traballos máis técnicos, de grande envergadura e  maior responsabilidade.

Manuel Grande era o único carpinteiro de Parderrubias adicado a unha soa especialidade de carpintería, a de toneleiro. Experto en armar, pero sobre todo reparar e restaurar todo tipo de cubas, barrís, tonéis, pipotes, etc., acudía solícito a cantas adegas o necesitaran, ben pertrechado das súas especiais ferramentas de cubeiro, como eran as aixolas curvas, cepillos de volta, xabreadores, chazos e martelos alcotana.

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Cónstanos que, xa a mediados do século XVIII, Parderrubias era a parroquia máis vitícola de todo o Concello da Merca. Concretamente, no ano 1752, satisfacía 16 moios de viño á igrexa de Santa Olaia, en concepto de Dezmos, o que supón, polo menos,  unha producción de 23.616 litros anuais. Isto significa que as cubas, únicas presexas de almacenamento do viño para o consumo anual, tiñan que ser usuais en tódalas casas, así que tamén a Manuel Grande precedéronlle outros toneleiros en Parderrubias. Ben é verdade que, dito sexa de paso, inda que o viño abundaba, este non era de grande calidade, tal como certifica Sebastián Miñano no ano 1826 ao afirmar que “Parderrubias produce vino de inferior calidad”, cuestión que corrobora Pascual Madoz vinte anos despois, ratificando que unha das principais produccións de Parderrubias era “vino inferior”.

O tío Paulino, como cariñosamente era coñecido, home creativo e mañoso, traballou tamén durante os seus anos mozos nos obradoiros dos Escultores, pero finalmente adicouse a outras ocupacións industriais, sen deixar de tallar e armar roupeiros, cómodas ou leitos no seu obradoiro particular. El facía, sempre de balde, as maletas de madeira para os mozos de Parderrubias que ían a cumplir o servicio militar.

O tío Felipe era o carpinteiro ebanista máis inxeñoso e habelencioso coñecido en toda a contorna. Home de pouco traballo, pero de senlleira e abraiante realización. De neno, oín dicir del (supoño que sarcásticamente) que era quen de facer cofres para gardar tesouros, tan seguros que unha vez pechados coa chave por fóra, só se podían abrir secretamente por dentro (¿?). En todo caso, a súa  maña quedou manifesta nunha chea de inxeños que, aínda sen chega-la electricidade, funcionaban automáticamente, como era o caso dun barril de viño que, segundo o seu antollo, manipulando unha pequena panca a distancia, desprazábase el só por un raíl dende a adega ata o obradoiro onde traballaba e, unha vez servido o seu vaso de viño, o barril tornaba el soíño á adega polo mesmo carril. Isto, segundo contaba a xente.

O tío Modesto de Nigueiroá, era un ebanista arteiro, mañoso e curioso coma poucos, que traballaba a madeira de castiñeiro como naide. Os últimos anos adicouse á especialidade de fragueiro, armando carros  para toda a contorna, no seu obradoiro de As Campinas.

A estes seis Mestres artesáns, sucedéronlle  cinco dignos e salientables discípulos do Sr. Hixinio, como foron os irmáns Benito, Hermenegildo e Manolo Outomuro, e os seus curmáns Julio e José Seara, todos veciños da Aldea. Deles pódese dicir que eran verdadeiros “milmañas”, que o mesmo amoblaban unha casa nova con madeiras nobres, que botaban un remendo nunha palleira, ou amañaban o chedeiro dun carro. Para eles, ningunha especialidade de carpinteiro, ebanista, fragueiro, toneleiro, etc. lles era allea. Sempre facendosos e xenerosos, nunca rexeitaron  arranxarlle, de xeito desinteresado, calquera pequeno problema surxido a un veciño. Aínda que pasaban a maior parte do tempo nas obras, dispuñan de obradoiro nas súas casas, onde abundaban os apeiros e ferramentas, iso sí, sempre ben afiadas, lizadas, ordenadas e coidadas como ouro en pano.

Sendo tan numerosas e variadas as ferramentas utilizadas por este gremio de carpinteiros de Parderrubias, máis que relacionalas polo seu nome, coidamos que é preferible mostra-la súa imaxe nunha colección ordenada, segundo as funcións de serrar, tradear, labrar, cepillar, cravar, etc. de cada unha.

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A tradición da carpintería continúa en Parderrubias con versados profesionais da madeira e obradoiros de carácter industrial, dotados das tecnoloxías máis vanguardistas, pero non debemos esquecer que as súas raíces están na aixola e no berbequí dos protagonistas desta crónica, escrita coa única intencíon de traelos á memoria colectiva das actuais e futuras xeracións.


 

VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego

Los carpinteros de Parderrubias. Por Avelino Sierra Fernández

En la historia de Parderrubias destacan Clérigos y Maestros, algunos ya tratados en este Blog, que con su entrega y generosidad dejaron imborrable impronta en la formación de las generaciones de esta Parroquia. Hubo también otros profesionales, como tejedoras, también tratadas, y costureras, herreros, canteros, etc., que seguramente algún día serán asimismo traídos a estas páginas por su singular aportación a la mejora de las condiciones de vida de sus coetáneos. Pero en esta ocasión, queremos  ocuparnos  de un gremio de artesanos que con su trabajo, muchas veces desinteresado, quizás fueran quienes más contribuyeran a mejorar la particular vida material de los vecinos a lo largo de la historia. Nos referimos a los carpinteros.

Debido a la abundancia de madera en toda la zona, y a su utilización como uno de los primeros materiales en estado natural para fabricar los útiles necesarios para el desarrollo humano, que iban desde la cuna hasta el ataúd, el oficio de carpintero era, después del agroganadero y tejedor, el más corriente en toda la municipalidad. En el año 1750, ejercían este oficio en las tierras que actualmente constituyen el Ayuntamiento de La Merca, 13 artesanos, uno de ellos, por lo menos, en Parderrubias. Todos trabajaban por un jornal de cuatro reales al día, a secas, o dos y mantenidos. Su trabajo iba desde cortar los troncos de los árboles en el monte y hacer las tablas con la sierra de aire, a la elaboración de aperos y aparejos (carros, arados, rastrillos…), útiles domésticos (arcas, artesas, cubas…), muebles (bancos, camas, armarios…) o puertas, ventanas, armazón de tejados, etc. Hay que decir que entonces, las casas eran casi todas terrenas, es decir, de una sola planta distribuída en espacios dedicados a cuadras, cocina y dormitorios, separados por estacas y tablas, o excepcionalmente con un sobrado en una segunda planta, sobre piso también de madera y tabiques de tablas verticales. Las puertas y ventanas eran de tablas perpendiculares  con traviesas horizontales, girando por medio de quicios, cerradas con pestillos o pasadores y aseguradas con trancas, todo ello de madera.

Luego transcurren tiempos oscuros en la historia de Parderrubias, de los que carecemos de noticias sobre esta actividad, hasta la llegada de épocas posteriores. A principios del siglo pasado fueron asentados en A Manchica, que entonces pertenecía a Parderrubias, los aserraderos a vapor de Baldovino, en donde hoy está la cerámica, y los de los hermanos Manuel, José y Modesto Garrido, un poco más abajo. Esta industrialización de la madera vino a redimir a los serranchines, de la agotadora tarea de sacar a mano las tablas y pontones de los troncos de los árboles, valiéndose de una extenuante sierra de aire de dos metros y medio de largo, manejada por dos hombres. Por las mismas fechas, se crearon también en A Manchica los talleres de imaginería religiosa de los propios hermanos Garrido (conocidos desde entonces como Os Escultores) y los de Eliseo Garrido, su hermano, situados entre A Manchica y Parderrubias. Talleres que por su relevancia y su cuño empresarial merecen estudio aparte. De la misma época, eran los carpinteros artesanos Avelino Martínez, en A Manchica, Higinio Grande en A Aldea, Manuel Grande en Valdemouro, Felipe Garrido y Paulino Sierra, en A Carretera, y Modesto González en Nigueiroá.

El Señor Avelino (así era conocido) trabajó durante 25 años en los talleres de Os Escultores (1918-1943). Tras independizarse, siguió dedicado a la escultura por su cuenta, tallando, modelando, decorando y restaurando arte sacro. Obras suyas son docenas de imágenes, viacrucis, altares y dorados de retablos de iglesias en las provincias de Orense y Pontevedra, pero entre las últimas, están la imagen de la Virgen de Lourdes que preside el altar mayor de A Manchica, así como las 14 estaciones del Viacrucis, los confesionarios y otros decorados de la misma iglesia, obras todas ellas talladas, pintadas y donadas gratuitamente por él.

El Señor Higinio estaba considerado como Maestro Carpintero entendido en todas las especialidades y aplicaciones de la madera. Un profesional conocido, reconocido y apreciado en toda la comarca, donde era solicitado para aquellos trabajos más técnicos,  de gran envergadura y mayor responsabilidad.

Manuel Grande era el único carpintero de Parderrubias dedicado a una sola especialidad de la carpintería, la de tonelero. Experto en armar, pero sobre todo reparar y restaurar todo tipo de cubas, barriles, toneles, pipotes, etc., acudía solícito a cualquier bodega donde lo necesitaran, bien pertrechado de sus especiales herramientas de cubero, como eran las azuelas curvas, cepillos de vuelta, “xabreadores”, “chazos” y martillos “alcotana”.

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Nos consta que, ya a mediados del siglo XVIII, Parderrubias era la parroquia más vitivinícola de todo el Municipio de A Merca. Concretamente, en el año 1752, satisfacía 16 moyos de vino a la Iglesia de Santa Eulalia, en concepto de Diezmos, lo que supone una producción, al menos, de 23.616 litros anuales. Esto significa que las cubas, únicos recipientes de almacenamiento del vino para el consumo anual, tenían que ser usuales en todas las casas, así que también a Manuel Grande le han precedido otros toneleros en Parderrubias. Bien es verdad que, dicho sea de paso, aunque el vino abundaba, éste no era de gran calidad, tal como certifica Sebastián Miñano en el año 1826 al afirmar que “Parderrubias produce vino de inferior calidad”, cuestión que corrobora Pascual Madoz veinte años después, ratificando que una de las principales producciones de Parderrubias era “vino inferior”.

El tío Paulino, como cariñosame era conocido, hombre creativo y mañoso, trabajó también durante sus años mozos en los talleres de Os Escultores, pero finalmente se dedicó a otras ocupaciones industriales, sin dejar de tallar y armar roperos, cómodas o camas en su taller particular. El hacía, siempre gratis, las maletas de madera para los mozos de Parderrubias que iban a cumplir el servicio militar.

El tío Felipe era el carpintero ebanista más ingenioso y habilidoso conocido en todo el contorno. Hombre de poco trabajo, pero de singular y asombrosa realización. De niño, oí decir (supongo que sarcásticamente) que era capaz de hacer cofres para guardar tesoros, tan seguros que una vez cerrados con llave por fuera, sólo se podían abrir secretamente por dentro (¿?). En todo caso, su maña quedó patente en cantidad de ingenios que, aún sin llegar la electricidad, funcionaban automáticamente, como era el caso de un barril de vino que, a su antojo, manipulando una pequeña palanca a distancia, se desplazaba el solo por un raíl desde la bodega hasta el taller donde trabajaba y, una vez servido su vaso de vino, el barril regresaba solito a la bodega por el mismo carril. Esto, según contaba la gente.

El tío Modesto de Nigueiroá era un ebanista artero, mañoso y curioso como pocos, que trabajaba la madera de castaño como nadie. En los últimos años se dedicó a la especialidad de “fragueiro”, armando carros para todo el contorno, en su taller de As Campinas.

A estos seis Maestros artesanos, les sucedieron cinco dignos y destacados discípulos de Señor Higinio, como fueron los hermanos Benito, Hermenegildo y Manolo Outumuro, y sus primos Julio y José Seara, todos vecinos de A Aldea. De ellos se puede decir que eran verdaderos “milmañas”, que igual amueblaban una casa nueva con maderas nobles, que echaban un remiendo en un pajar o componían el lecho de un carro. Para ellos, ninguna especialidad de carpintero, ebanista, “fragueiro”, tonelero, etc. les era ajena. Siempre diligentes y generosos, nunca rehusaron arreglarle, de forma desinteresada, cualquier pequeño problema surgido a un vecino. Aunque pasaban la mayor parte del tiempo en las obras, disponían de taller en sus casas, donde abundaban los aperos y herramientas, eso sí, siempre bien afiladas, lizadas, ordenadas y cuidadas como oro en paño.

Siendo tan numerosas y variadas las herramientas utilizadas por este gremio de carpinteros de Parderrubias, más que relacionarlas por su nombre, pensamos que es preferible mostrar su imagen en una colección ordenada según las funciones de serrar, tradear, labrar, cepillar, clavar, etc. de cada una.

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La tradición de la carpintería continúa en Parderrubias con versados profesionales de la madera y talleres de carácter industrial, dotados de las tecnologías más vanguardistas, pero no debemos olvidar que sus raíces están en la azuela y en el berbiquí de los protagonistas de esta crónica, escrita con la única intención de traerlos a la memoria colectiva de las actuales y futuras generaciones.

E21. 1966-2016: se cumplen 50 años de la creación del Teleclub de Parderrubias. Por José Luis Camba Seara

E21. 1966-2016: se cumplen 50 años de la creación del Teleclub de Parderrubias. Por José Luis Camba Seara

Como es conocido, en este año 2016 se conmemora el 50 aniversario de la fundación del Teleclub de Parderrubias. En un artículo publicado en el mes de diciembre de 2015 hicimos un primer análisis de la función que este local social tuvo en la sociedad de Parderrubias durante los años 60 y 70, análisis enriquecido con una entrevista realizada en 1970 a Don Isolino Camba Casas (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/12/08/e16-se-cumplen-50-anos-de-la-fundacion-del-teleclub-de-parderrubias/). En este nuevo artículo sobre esta temática, José Luis Camba Seara lleva a cabo una descripción histórica de su fundación y de sus primeras actividades, avalada por documentos redactados por los propios protagonistas principales de esa época. Entendemos que es el complemento necesario al artículo publicado con anterioridad.

Quiero agradecer a José Luis esta excelente y necesaria colaboración con el Blog aportando datos y documentos que forman parte de la historia reciente de nuestro pueblo, permitiéndonos salvaguardarlos y difundirlos. Gracias.

Juan Carlos Sierra Freire

Nota. Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano.


1966-2016: cúmprense 50 anos da creación do Teleclub de Parderrubias. Por José Luis Camba Seara

A petición de Juan Carlos Sierra, que escribiu o anterior artigo sobre este tema, e para completar o mesmo, vou lembrar algúns datos máis da creación e funcionamento nos seus primeiros anos do Teleclub de Parderrubias, dos que gardo algunha documentación.

 Os primeiros anos do Teleclub

Ainda que a Acta de creación do Teleclub é de 20 de abril de 1966, como consta na copia de documento adxunto, a súa actividade real como tal comeza a finais de 1967 cando queda rematado o “Salón Parroquial” construído para a Parroquia e que foi cedido para o seu uso como sede local do mesmo. Este local construíuse en terreos da Casa Parroquial para o que foi necesario o derrubamento dunha parte da mesma así como do muro que a protexía. Lembrar tamen que dentro do recinto desa casa había un patio onde se atopaba un forno no que ate ben entrado o século pasado se facía o pan de boa parte do pobo da Igrexa e sobre cuxa actividade tamén haberá que escribir algún día.

Na data sinalada constitúese a primeira Xunta Organizadora Provisional para a creación do Teleclub que estaba formada por Don Manuel Fernández Rúas (Párroco de Parderrubias) como Presidente, Don Isolino Camba Casas (Mestre) como Vicepresidente, Don Benigno Seara como Secretario-Monitor, D. Laurentino Outomuro Outomuro como Tesoureiro e os seguintes vocais: Don Eladio Grande Garrido, Don Alejandro Justo Sampedro, Don Jesús Fernández Fernández e Don Valentín Seara Prieto (Documento 1).

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Documento 1. Acta de constitución do Teleclub

Daquela unha das primeiras funcións foi a de redactar as Normas Estatutarias do Teleclub para o funcionamento do mesmo, normas que quedaban resumidas en cinco capítulos dos que entresaco o mais importante.

O Capítulo 1  trata sobre a Localización do Teleclub e di:

El Teleclub de Parderrubias, que así se llamará, tendrá como domicilio social el local Salón Parroquial”.

O Capítulo 2 refírese aos fins da asociación:

Su fin primordial será el perfeccionamiento cultural de sus asociados y fomentar la convivencia social y el espíritu asociativo”. Tamén “…conseguir poner un medio de esparcimiento y recreo a disposición de los asociados”.

O Capítulo 3 fala dos socios:

La asociación al Teleclub será voluntaria y en beneficio de todos los vecinos pertenezcan o no a la parroquia o municipio”.

Los socios tendrán voz y voto en las Juntas Generales y podrán ser elegidos miembros de la Junta Directiva”.

Los socios estarán obligados a acatar las normas de funcionamiento y respetar las decisiones de la Junta Directiva y satisfacer las cuotas acordadas”.

O Capítulo 4 refírese á Xunta Directiva:

El Teleclub será regido por una Junta Directiva que integrará un Presidente, Vicepresidente, Secretario-Monitor, Monitor 2º, y como máximo tres vocales, uno de los cuales actuará como Tesorero”.

Será elegida y renovada anualmente por la Junta General de Socios y velará por el perfecto funcionamiento del Teleclub, presentando estado de cuentas anual y proyecto de actividades”.

“La administración de los fondos públicos le corresponde al Tesorero con el Visto Bueno del Presidente”.

Los cargos directivos serán honoríficos y sin derecho a retribución alguna”.

O Capítulo 5 define as cuotas dos asociados:

Las cuotas de los asociados serán mensuales y destinadas al sostenimiento del Teleclub”.

Nunha disposición transitoria sinálase que:

Con carácter provisional se constituirá la primera Junta Directiva”.

Nunha primeira relación de socios do Teleclub figuran 50 socios. Existe tamén un escrito de cesión do Local que está a ser construido pola Parroquia como Salón Parroquial para sua utilización polo Teleclub, establecéndose nel o seu Domicilio Social para a realización das funcións e actividades do mesmo.

A construcción deste Salón Parroquial fora iniciada no ano 1965 e non foi rematada ata o ano 1967. Na construcción do mesmo colaboraron tanto co seu traballo coma cunha aportación económica de 300 pesetas os veciños de Parderrubias e Negueiroá, acadándose un importe de 24.000 pesetas. Tamén colaborou a “Hermandad de Labradores” cun importe de 1.000 pesetas. Como datos históricos hai que sinalar que traballaron albaneis e carpinteiros da Parroquia, como os irmáns Hermenegildo, Benito e Manuel Outomuro, o Adolfo e o Higinio. Foi empregado tamén un camión da Deputación de Ourense que o cedeu un día para desescombro. Moito do material que se utilizou foi dos almacéns de construcción Sierra. A porta da entrada custou 675 pesetas e as ventas 2.000. Adxúntase documento manuscrito por Don Manuel Fernández Rúas dos gastos desas obras (Documento 2).

Documento 2_Gastos
Documento 2. Gastos do Salón Parroquial

Según consta en Acta do 17 de nadal de 1967 hai unha Xuntanza da Asamblea Xeral do Teleclub, e nela dase conta do Regulamento redactado aos socios. Nesta asamblea tamén se comunica o cese do Presidente e cura de Parderrubias Don Manuel Fernández Rúas que fora destinado a outra parroquia e sustituído por D. Ramón Blanco Caride como novo cura. Acórdase pois nomear a este último como Presidente do Teleclub e que o resto da Xunta Directiva quede como estaba. Nesa xuntanza faise saber o estado de contas e trátase da admisión de novos socios quedando o asunto en estudio. Dáselle á nova Xunta a confianza para rematar as obras do local solicitando a colaboración dos socios para rematar os traballos que faltan (Documento 3).

Documento 3_Junta diciembre 1967
Documento 3. Comunicación da Acta da Asamblea Xeral de Socios ano 1967

O primeiro de novembro de 1969 hai unha xuntanza na que se da conta do cese de Don Ramón Blanco Presidente do Teleclub por ser destinado cura a outra parroquia. Nesta Xunta dase conta tamén da falta de fondos para o funcionamento do Teleclub. Procédese ao nomeamento como novo Presidente de Don Hermesindo Andrade Pérez e renóvase o resto da Xunta, quedando como Vicepresidente Don Benigno Seara, como Secretario-Monitor Don Isolino Camba, como Tesoureiro Don Laurentino Outomuro e como Vocais Don Eladio Grande, Don Alejandro Justo e Don Jesús Fernández. Acórdase arranxar o televisor e realizar algunas obras de acondicionamento do local e adquisición de mobiliario para o que se solicita unha subvención ao Gobernador Civil (Documento 4).

Documento 4_Junta 1969
Documento 4. Comunicación de Acta da Asamblea Xeral ano 1969

O 23 de xaneiro de 1970 recíbese a subvención solicitada por un importe de 40.000 pesestas que foron investidas no acondicionamento do local. De novo hai cambios na Xunta directiva. O 3 de xaneiro de 1971 e baixo a presidencia de Don Benigno Seara reúnese a Xunta Directiva para dar conta unha vez máis do cese do Presidente do Teleclub Don Hermesindo Andrade por ser destinado de párroco a outro lugar. Nesa xuntanza dase tamén conta da subvención recibida polo Teleclub das 40.000 pesetas e  acórdase regular mellor o uso do local e solicitar unha axuda do Concello para gastos ordinarios. Tamén se acorda convocar unha Asamblea de Socios para elexir novo Presidente, propoñendo para o cargo ao novo cura encargado da parroquia Don José Gayo Arias, párroco da Manchica onde reside.

A partir deste momento a actividade do Teleclub vai minguando e apenas hai actividade por parte da sua Xunta Directiva, salvo a organización dunha peregrinación o 28 de abril de 1971 a Santiago de Compostela con motivo do Ano Santo e á que acudiron uns 40 veciños do pobo (Documentos 5 e 6).

Segue funcionando o Teleclub nos anos seguintes  como sinala Sierra Freire no anterior artigo ate os anos 90, pero esta actividade redúcese sobretodo pola existencia xa nas casas e bares de televisión particular. A asistencia ao local limítase á dos vecinos do barrio da Igrexa e a algunhas das xuntanzas da Parroquia con motivo dalgunha actividade especial ou dos mozos e mozas.

Asistencia e materiais do Teleclub

Dunha enquisa feita no ano 1972 para a Oficina de Información e Turismo (CITE) podemos entresacar cales foron os datos máis destacabeis da actividade deste Teleclub durante estes anos, sobretodo entre  1967 e  1972. O número de socios chegou a ser duns 160, polo cal pódese decir que case todos os vecinos da parroquia chegaron a ser socios do Teleclub. A asistencia ao local era dunhas 15 ou 20 persoas diarias pola semana, sendo moito maior a asistencia os fins de semana ou cando había algunha actividade importante. A mellor hora de asistencia era polas tardes-noite pois era cando, sobretodo no inverno cesaba a actividade laboral do campo e tamén a televisión tiña os programas de maior audiencia, así como os domingos. Os programas de televisión máis vistos naquela época eran as novelas, Cesta e puntos, partidos de fútbol, os telediarios…

O material que había ao principio no Teleclub era escaso: un televisor en branco e negro que se estropeaba a miúdo, unha libraría para os poucos libros que había (unha colección de Historia de España de Salvat, unha colección de libros de lectura da colección de RTV, e revistas de Teleradio e Teleclub), un armario, catro mesas, vinte sillas e oito bancos así como unha mesa para o televisor. Mais adiante foise renovando este material e adquirindo algún novo.

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Interior Teleclub

As actividades do Teleclub

A maiores das actividades individuais que se realizaban nel como o visionado da televisión ou a lectura, o Teleclub servíu tamén como dinamizador de actividades deportivas, culturais e de programación e deseño de obras básicas na Parroquia. Das actividades de obras de mellora de infraestruturas da Parroquia hai que salientar algunhas como a propia construción do Teleclub e a mellora das suas instalacións, a construcción dunha pista ó barrio da Igrexa, o arreglo de camiños e fontes (da Igrexa, do Valdemouro e de Negueiroá), de lavadoiros, da luz pública, etc.

Neses anos tivo lugar unha chea de realizacións de obras fundamentais  para Parderrubias que rematou coa Concentración Parcelaria e que foron daquela unha aposta modernizadora fundamental,  que nalgúns casos xerou certa controversia pero que vista coa perspectiva do tempo,  foi fundamental para modernización do pobo. E  todo isto fixose co esforzo, colaboración e aportación económica de todos o cal ben merece unha louvanza para afortalar a nosa autoestima como pobo.

Dentro da actividade sociocultural foron estes anos os do florecemento dunha inesquecible actividade cultural que se concretou en veladas teatrais, na que os actores e actrices eran mozos e mozas do pobo, actividades nas festas de Nadal e Reises, con Cabalgatas e festivais de panxoliñas, xantares populares na festa de Corpus, actividades deportivas como partidos de fútbol, carreiras ciclistas, carreiras de sacos, carreiras de burros, festas na Chousiña, etc. Todos os que temos unha certa idade lembramos con certa nostalxia aqueles anos.

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Hai que sinalar tamen outras actividades como un Curso de Promoción Cultural e Alfabetización de Adultos de 75 días, as Conferencias de Extensión Agraria sobre actividades agrícolas e da concentración parcelaria, ou tamén cursos do Programa de Promoción Profesional Obrera (PPO) a mediados dos anos 70 sobre temas como cociña e costura, dirixidos ás mulleres. Neses cursos as nosas nais coñeceron como se facían uns ovos a flamenca, uns emparedados fritos ou os canelóns con bechamel. Tamén a facer alfombras, coxíns  ou unha colcha.

Seguramente hai moitas mais actividades que eu non lembro pero que quedaron ahí na memoria colectiva dos veciños de Parderrubias e que forman parte do patrimonio inmaterial da nosa Parroquia que debe alomenos ser lembrado para as novas xeracións.

PD: Invito a todos aqueles que teñan fotografías ou carteis dalgunha actividade levada a cabo durante estes anos a que as acheguen a Juan Carlos Sierra para que poidan ser recollidas e documentadas para ser espostas nun futuro.


VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego

1966-2016: se cumplen 50 años de la creación del Teleclub de Parderrubias. Por José Luis Camba Seara

A petición de Juan Carlos Sierra, que escribió el anterior artículo sobre este tema, y con el fin de complementarlo, voy a exponer algunos datos sobre la creación y funcionamiento en sus primeros años del Teleclub de Parderrubias, de los que conservo alguna documentación.

Los primeros años del Teleclub

Aun cuando el Acta de creación del Teleclub está fechada el 20 de abril de 1966, como consta en el documento adjunto (Documento 1), su actividad real como tal comienza a finales de 1967 cuando queda rematado el Salón Parroquial, construido para la Parroquia y que fue cedido para su uso como sede local del mismo. Este local fue edificado en terrenos de la Casa Parroquial para lo que fue necesario derribar una parte de la misma y del muro que la protegía. Debemos recordar que dentro del recinto de esa casa había un patio en el cual existía un horno en el que hasta bien entrado el siglo pasado se elaboraba el pan de buena parte del pueblo de A Igrexa y sobre cuya actividad también habría que escribir algún día.

En la fecha señalada se constituye la primera Junta Organizadora Provisional para la creación del Teleclub, la cual estaba formada por Don Manuel Fernández Rúas (Párroco de Parderrubias) como Presidente, Don Isolino Camba Casas (Maestro) como Vicepresidente, Don Benigno Seara como Secretario-Monitor, Don Laurentino Outumuro Outumuro como Tesorero, y los siguientes vocales: Don Eladio Grande Garrido, Don Alejandro Justo Sampedro, Don Jesús Fernández Fernández y Don Valentín Seara Prieto (Documento 1).

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Documento 1. Acta de constitución del Teleclub

En aquel momento, una de las primeras tareas fue redactar las Normas Estatutarias del Teleclub para su funcionamiento, normas que quedaban resumidas en cinco capítulos, de los cuales extraigo lo más relevante.

El Capítulo 1 trata sobre la Localización del Teleclub y dice:

El Teleclub de Parderrubias, que así se llamará, tendrá como domicilio social el local Salón Parroquial”.

El Capítulo 2 se refiere a los fines de la asociación:

Su fin primordial será el perfeccionamiento cultural de sus asociados y fomentar la convivencia social y el espíritu asociativo”. También “…conseguir poner un medio de esparcimiento y recreo a disposición de los asociados”.

El Capítulo 3 habla de los socios:

La asociación al Teleclub será voluntaria y en beneficio de todos los vecinos, pertenezcan o no a la parroquia o municipio”.

Los socios tendrán voz y voto en las Juntas Generales y podrán ser elegidos miembros de la Junta Directiva”.

Los socios estarán obligados a acatar las normas de funcionamiento y respetar las decisiones de la Junta Directiva y satisfacer las cuotas acordadas”.

El Capítulo 4 se refiere a la Junta Directiva:

El Teleclub será regido por una Junta Directiva que integrará un Presidente, Vicepresidente, Secretario-Monitor, Monitor 2º, y como máximo tres vocales, uno de los cuales actuará como Tesorero”.

Será elegida y renovada anualmente por la Junta General de Socios y velará por el perfecto funcionamiento del Teleclub, presentando estado de cuentas anual y proyecto de actividades”.

“La administración de los fondos públicos le corresponde al Tesorero con el Visto Bueno del Presidente”.

Los cargos directivos serán honoríficos y sin derecho a retribución alguna”.

El Capítulo 5 define las cuotas de los asociados:

Las cuotas de los asociados serán mensuales y destinadas al sostenimiento del Teleclub”.

Una disposición transitoria señala que:

Con carácter provisional se constituirá la primera Junta Directiva”.

En una primea relación de socios del Teleclub figuran 50 socios. Existe también un escrito de cesión del Local que está siendo construido por la Parroquia como Salón Parroquial para su empleo como Teleclub, estableciéndose en él su Domicilio Social para la realización de las funciones y actividades del mismo.

La construcción de este Salón Parroquial se inició en el año 1965, finalizándose en 1967. En su edificación colaboraron, tanto con su trabajo como con una aportación económica de 300 pesetas, los vecinos de Parderrubias y Nigueiroá, obteniéndose una cantidad de 24.000 pesetas. También contribuyó la Hermandad de Labradores con una cantidad de 1.000 pesetas. Como datos históricos hay que señalar que trabajaron albañiles y carpinteros de la Parroquia, como los hermanos Hermenegildo, Benito y Manuel Outumuro, Adolfo e Higinio. Se empleó un camión de la Diputación de Ourense cedido durante un día para el desescombro. Mucho de los materiales empleados fueron suministrados por los Almacenes de Construcción Sierra. La  puerta principal tuvo un coste de 675 pesetas y las ventanas 2.000. Se adjunta documento manuscrito de Don Manuel Fernández Rúas de los gastos de las obras (Documento 2).

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Documento 2. Gastos del Salón Parroquial

Según consta en Acta de 17 de diciembre de 1967, tiene lugar una Reunión de la Asamblea General del Teleclub en la que se da cuenta a los socios del Reglamento redactado. En esta asamblea también se comunica el cese del Presidente, Párroco de Parderrubias, Don Manuel Fernández Rúas que había sido destinado a otra parroquia y sustituido por Don Ramón Blanco Caride como nuevo párroco. Se acuerda nombrar a este último como Presidente del Teleclub y que el resto de Junta Directiva quede como estaba. En esta reunión se comunica el estado de cuentas y se aborda la admisión de nuevos socios quedando el asunto en estudio. Se le otorga a la nueva Junta la confianza para finalizar las obras del local solicitando la colaboración de los socios para rematar los trabajos restantes (Documento 3).

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Documento 3. Comunicación del Acta de la Asamblea General de Socios año 1967

El día 1 de noviembre de 1969 hay otra reunión en la que cesa Don Ramón Blanco como Presidente del Teleclub por ser destinado párroco en otra parroquia. Además se informa de la falta de fondos para el funcionamiento del Teleclub. Se procede al nombramiento de Don Hermisindo Andrade Pérez como Presidente y se renueva el resto de Junta, quedando como Vicepresidente Don Benigno Seara, como Secretario-Monitor Don Isolino Camba, como Tesorero Don Laurentino Outumuro y como Vocales Don Eladio Grande, Don Alejandro Justo y don Jesús Fernández. Se acuerda arreglar el televisor y realizar algunas obras de acondicionamiento del local y adquisición de mobiliario  para lo que se solicita una subvención al Gobierno Civil (Documento 4).

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Documento 4. Comunicación del Acta de la Asamblea General año 1969

El 23 de enero de 1970 se recibe la subvención solicitada por un importe de 40.000 pesetas que fueron invertidas en el acondicionamiento del local. Nuevamente se produjeron cambios en la Junta Directiva. El 3 de enero de 1971, bajo la presidencia de Don Benigno Seara, se reúne la Junta Directiva para formalizar el cese como Presidente de Don Hermisindo Andrade por ser destinado como párroco a otra localidad. En esta reunión se informa también de la subvención recibida de 40.000 pesetas y se acuerda regular mejor el uso del local y solicitar una ayuda al Concello para gastos ordinarios. También se acuerda convocar una Asamblea de Socios para elegir nuevo Presidente, proponiéndose para el cargo al nuevo párroco Don José Gayo Arias, natural de A Manchica.

A partir de este momento la actividad del Teleclub va decreciendo y apenas se producen movimientos en su Junta Directiva, salvo la organización de una peregrinación el 28 de abril de 1971 a Santiago de Compostela con motivo de la celebración del Año Santo, a la que acudieron unos 40 vecinos del pueblo (Documentos 5 y 6).

El Teleclub sigue en funcionamiento, tal como señala Sierra Freire en el anterior artículo hasta los años 90, pero su actividad se reduce drásticamente debido especialmente a la presencia de televisores en los bares y casas particulares. La asistencia al local se limita a los vecinos de A Iglesia y algunas reuniones parroquiales con motivo de alguna actividad especial o reuniones de mozos y mozas.

Asistencia y materiales del Teleclub

En una encuesta realizada en el año 1972 para la Oficina de Información y Turismo (CITE) podemos entresacar datos destacables acerca de la actividad del Teleclub durante su época dorada (1967-1972). El número de socios llegó a ser de 160, por lo que se puede afirmar que prácticamente todos los vecinos de la Parroquia llegaron a ser socios del Teleclub. La asistencia al local era de unas 15-20 personas diarias por la semana, cifra mucho más elevada en los fines de semana o cuanto tenía lugar alguna actividad importante. La hora de mayor asistencia era por la tarde-noche, pues era cuando, especialmente en invierno, cesaban lan actividades laborales en el campo y era cuando la televisión emitía los programas de mayor audiencia. El domingo era el mejor día. Los programas televisivos más vistos en aquella época eran las novelas, el concurso Cesta y Puntos, los partidos de fútbol, los telediarios…

Los materiales existentes en el Teleclub en un primer momento eran escasos: un televisor en blanco y negro, que se estropeaba frecuentemente, mesa del televisor, una librería para unos escasos libros (colección de Historia de España de Salvat, colección de libros RTV, y revistas de Teleradio y Teleclub), un armario, cuatro mesas, veinte sillas y ocho bancos. Con el tiempo se fue renovando este material y adquiriendo alguno nuevo.

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Interior del Teleclub

Actividades del Teleclub

A pesar de que la actividad individual más frecuente realizada en el Teleclub era ver la televisión y la lectura, éste sirvió también de dinamizador de actividades deportivas, culturales, así como de programación y diseño de obras básicas en la Parroquia. Entre las actividades relativas a obras de mejora de infraestructuras en la Parroquia destacan la propia construcción del Teleclub y la mejora de sus instalaciones, la construcción de una pista a A Iglesia, el arreglo de caminos y fuentes (en A Iglesia, O Valdemouro o Nigueiroá), lavaderos, luz pública, etc.

En esos años tuvo lugar un gran número de obras fundamentales para Parderrubias, culminando con la Concentración Parcelaria, que supusieron en aquel momento una apuesta fundamental por la modernización, que en algunos casos llegó a generar cierta controversia, pero que vistas con la perspectiva del tiempo, fueron claves para la modernización del pueblo. Y todo esto se hizo con el esfuerzo, colaboración y aportación económica de todos, lo cual fue merecedor de alabanzas en el fortalecimiento de nuestra autoestima como pueblo.

En cuanto a actividades culturales, estos años supusieron una brillante e inolvidable actividad cultural reflejada en veladas teatrales, en las que los actores y actrices eran los mozos y mozas del pueblo, actividades en Navidades y Reyes con festivales de villancicos y cabalgatas, comidas populares en la Fiesta de Corpus, actividades deportivas como partidos de fútbol, carreras ciclistas, carreras de sacos o de burros, fiestas en A Chousiña, etc. Todos los que tenemos cierta edad recordamos con cierta nostalgia aquellos años.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Son destacables también otras actividades como el Curso de Promoción Cultural e Alfabetización de Adultos de 75 días, las Conferencias de Extensión Agraria sobre actividades agrícolas y de la concentración parcelaria, o los Cursos del Programa de Promoción Profesional Obrera (PPO) a mediados de los años 70 sobre cocina y costura, dirigidos a las mujeres. En ese curso nuestras madres aprendieron, entre otras cosas, a cocinar unos huevos a la flamenca, unos emparedados fritos o unos canelones con bechamel; también a hacer alfombras, cojines o una colcha.

Seguramente hay muchas más actividades que yo no recuerdo, pero que quedaron en la memoria colectiva de los vecinos de Parderrubias y que forman parte del patrimonio inmaterial de nuestra Parroquia, que deben ser al menos recordados para nuestras nuevas generaciones.

PD: Invito a todos aquellos que tengan fotografías o carteles de alguna de las actividades realizadas durante estos años que contacten con Juan Carlos Sierra, Editor de este Blog, para que puedan ser recogidas y documentadas para una futura exposición.

E14. DON ISOLINO CAMBA CASAS (1913-2001). Por Manuel Outumuro Seara

E14. DON ISOLINO CAMBA CASAS (1913-2001). Por Manuel Outumuro Seara

Nota. Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano.

Recordo como se fora onte, aquela mañá do mes de setembro de fai mais de medio século, cando “ó carreliño” do Celso da Señora Alicia cheguei ao Trabazo e fun presentado na sociedade educativa por un: “quen lle toque ao Manoliño vai ter que velas comigo”. Ao pouco tempo de chegar, e por arte de maxia, comprobei con asombro que tódolos nenos que alí estaban, recollían os pións da chapela e sen chiar dirixíanse á porta da escola. Viñan de albiscar ao Señor Mestre subir polo carreiro da Cueva co seu paso lento e maxestoso envolto polo fume do Ducados. Ese foi o meu primeiro contacto con aquel home que marcou a miña traxectoria vital mailo futuro de outros arredor de 115 nenos e nenas de Parderrubias que tivemos a grande sorte de caer nas súas mans. O primeiro que figura nesa listaxe de alumnos matriculados que foi elaborando ano tras ano e que celosamente conserva o seu fillo Luís, é Manuel Grande Fernández (curso escolar 1957/58) e o último José Grande Atrio (curso escolar 1978/79).

Datos biográficos

Logo de rebulir na súa historia, e sen pretender ser o seu biógrafo, pero si coa intención de lembrar e por en valor a súa traxectoria vital tratei de recuperar para o imaxinario colectivo do noso pobo a súa figura, como mestre mais tamén como persoa.

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Don Isolino Camba nos inicios de súa vida académica. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino naceu un 15 de xaneiro de 1913 en Loiro (Concello de Barbadás), sendo o mais pequeno de sete irmáns dunha familia do rural galego de labregos e tamén emigrantes na América. Estuda Bacharelato no enton Instituto de Instrucción Pública de Ourense (actual IES Otero Pedraio), onde acabou sendo Profesora tamén a súa filla María Xosé Camba. Logo estudou Maxisterio na Escola Normal de Mestres de Ourense, rematando os seus estudos no ano 1931 dun xeito brillante contando tan só con 18 anos e converténdose de facto e sen pretendelo en un de tantos por aquela “Mestres da República”, extremo que marcará o seu devir persoal e profesional. Don Isolino lembraba con nostalxia o seu primeiro destino como Mestre Interino na Escola de Rosen (Celanova). Saca plaza de mestre e é nomeado Mestre Nacional no 1933. Un ano despois, e logo de iniciar a sua carreira profesional xa coma propietario definitivo na Escola de Montelongo, incorpórase a filas colléndoo a Guerra Civil prestando servizo militar na Comandancia Militar da Coruña. Rematada a guerra no 1939 foi de novo incorporado como Mestre propietario á escola de Montelongo. Eran tempos duros para moitos Mestres. As represalias da ditadura sobre aqueles, que sobre todo a nivel de ensinantes, foran formados na época da República, non se fixeron agardar. Así no ano 1940 Don Isolino foi expedientado con suspensión definitiva de emprego e soldo. Suspensión fundamentada en que durante a sua época de estudante formaba parte dunha asociación cultural e sindical de mestres. Afortunadamente esta persecución só tivo consecuencias no eido profesional e non no persoal xa que as propias autoridades gobernativas e educativas da época revisaron dita resolución e foille conmutada por dous anos de sanción con traslado forzoso fóra da provincia e con cinco anos de inhabilitación para cargos directivos e solicitude de traslado. Así que tivo que marchar a un pobo da provincia da Coruña (Lestelle, do concello de Outes) onde estivo dende 1942 ata 1948. No 1942 casa con Josefa Seara Garrido, que  faleceu un ano despois con  tan só 36 anos. Unha vez rematada a sua sanción, no ano 1948 volve para Ourense e casa con Esther (irmá de Josefa) coa que tivo dous fillos: María Xosé e Xosé Luís. Foi destinado á escola de Santa Baia de Anfeoz (Concello de Cartelle) onde chegou a ter 67 alumnos na escola (segundo  as actas da época) de entre 6 e 14 anos, permanecendo alí nove anos ata que en 1957 permuta a sua escola de Santa Baia con Don José Martinez (“O Co”), mestre en Parderrubias.

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Curso escolar 1966/67. Fotografía cedida por José Luis Camba

Comeza así a súa etapa na Escola de nenos de Parderrubias onde xa tiña fixada a súa residencia familiar e permanece dun xeito continuado como veciño e como mestre de nenos. Posteriormente de nenas tamén ao xuntarse as escolas no curso escolar 1970/71, e ata xullo de 1980 en que pecha a escola unitaria de Parderrubias e é  trasladada para o Grupo Escolar de A Merca. É nomeado Director deste grupo escolar e permanece como profesor do mesmo dende o curso 1980/81 ata súa xubilación en outubro do ano 1982. Tiña enton 69 anos de idade e deixa o Maxisterio logo de 50 anos de servizos. Segueu vivindo en Parderrubias ata que falece a sua muller Esther. Don Isolino falece no ano 2001 con 88 anos despois de pasar os seus derradeiros anos entre Ourense e Parderrubias.

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Don Isolino Camba, unha vez xubilado. Fotografía cedida por José Luis Camba

Tiven a fortuna de intimar con el xa de xubilado, debido a dobre veciñanza tanto en Parderrubias como en Ourense, onde vivía coa súa filla María Xosé. Pero sobre todo tiven a oportunidade de coñecelo mellor como consecuencia da posta en marcha da Asociación de Veciños de Parderrubias alá por 1993 onde mantivemos moitas reunións. Logo seguimos en contacto xa que para min as súas apreciacións e consellos (que sempre deixaba flotando na aire sen impor nada, para que votaras man deles cando precisaras) foron inestimables. Daquela non só redescubrín ao Señor Mestre senón que tamén coñecín a persoa. Xa que logo, vou permitirme dar o meu punto de vista sobre estes dous aspectos.

O Mestre

Dende o punto de vista profesional a súa traxectoria foi impecable, aínda que nun principio estivo marcada, como a de tantos outros Mestres, pola ditadura franquista. Na escola de Parderrubias, e xa asentado na sua residencia, puido desenvolver a súa tarefa como docente dun xeito brillante e altamente eficaz. Como Mestre formado na República, bebeu nas fontes reformadoras da “Escola Nova” que aplicaba métodos pedagóxicos novidosos, e que desgraciadamente logo na formación da ditadura reduciuse á máxima de que “a letra con sangre entra”, máxima que él  procuraba moderar adaptándoa ás características dos seus alumnos. Segundo se desprende das súas propias estadísticas, mais do 80% do alumnado obtivo o Título de Estudios Primarios dende o ano 1958 ata o 1966 en que se implantou a E.X.B. Idénticos resultados acadou coa nova lei educativa, a pesares de ter ratios de 31 alumnos dende 1º ata 8º de E.X.B. (curso escolar 1978/79).

Estadísticas
Estadísticas do alumnado realizadas por o propio Don Isolino. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Escola Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1974/75. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Escola Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1976/77. Fotografía cedida por José Luis Camba

Abondaba a súa autoridade intelectual e moral para manter a disciplina maila orde sen ter que recorrer ó castigo físico. Só usaba este en contadas ocasións e dun xeito proporcional, sendo en todo caso sempre menos agresivo e contundente co que nos poderían ter aplicado os nosos pais, de selo caso. O seu respecto e cariño pola natureza  facía  que un dos castigos mais duros fora o de “¡axeonllado cos  brazos en cruz mirando para parede!” cando se coñecía que algún de nós desfixera un niño para collerlle os ovos ou facerlle o lazo. Aínda que, moitos da miña época, xa tiñamos castigo dabondo ao ter que beber tódolos días aquel leite en po con gromos do Plan Marshall que, por quendas, remexíamos antes do recreo. Os que estudamos co Parvulario e coas Enciclopedias Álvarez podemos presumir daqueles cadernos de caligrafía con letra de molde feita con pluma de mollar no tinteiro, que para nosa desesperación sempre se esgallaba ao final do ditado. Cadernos que algún deles garda o seu fillo Xosé Luís e que xunto con outro tipo de material dun valor incalculable teremos que darlle algún día o acomodo axeitado. Podo dicir, sen temor a equivocarme, que todos aqueles alumnos que pasamos polas súas mans recibimos unha formación académica e humana de alto nivel, moi superior á media. Isto queda acreditado co grande número de nenos e nenas que puidemos proseguir os estudos, a maioría de nenos no Seminario de Ourense.

Este excelente facer académico, xunto coa súa actitude de entrega e cariño pola sua profesión que traspasaba o esixible e só se pode entender dende a entrega vocacional, non só era recoñecido polos propios compañeiros senón que tamén polos seus superiores. Así se fixo merecedor de varios premios traducidos en “votos de gracia” que outorgaban as autoridades educativas a proposta de informes da Inspección, onde sempre eloxiaban a súa laboura educativa, rematando case todos aqueles informes cun “…resta felicitar una vez más a este ejemplar Profesor como premio merecido”. En 1963 a Escola de Parderrubias acada o sexto posto na Sexta edición do concurso “La Mejor Escuela” na que participaron 237 escolas da provincia.

Premio
Premio otorgado a Don Isolino na década dos 50 por a sua labor docente na Escola de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Informe Inspección da Escola de Parderrubias no Curso escolar 1960/61. Fotografía cedida por José Luis Camba

O ano 1964 a nosa escola é premiada tamén con 10.000 pesetas, recibíndoas persoalmente  Don Isolino en Pontevedra da man do Ministro de Educación Nacional. Xa na etapa democrática, no ano 1981 (un ano antes de xubilarse) o Ministerio de Educación e Ciencia, e a proposta da Delegación e Inspección Educativa de Ourense, condecorouno coa Cruz da Orde Civil de Alfonso X el Sabio, galardón que polo seu prestixio está nas mans de só uns poucos. Segundo o Real Decreto que regula a súa concesión, este galardón “destínase a premiar as persoas físicas e xurídicas mailas entidades tanto españolas coma estranxeiras, que se destinguiran polos seus méritos contraídos nos eidos da educación, ciencia, cultura, docencia e investigación e que prestaran servizos destacados tanto en España como no ámbito internacional”. Don Isolino nunca presumiu de tal recoñecemento, o que di moito da sua perssonalidade, sinxela e humilde.

Orden
Concesión da “Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio”. Fotografía cedida por José Luis Camba

Pero segundo me comentou mais tarde, e corrobora o seu fillo Xosé Luís, un dos recoñecementos que lle fixo mais ilusión foi unha pequena homenaxe que lle preparamos dende a Asociación de Veciños de Parderrubias os antigos alumnos alá polo ano 1995 cunha cea no restaurante Conde da Merca onde se lle entregou un pequeno agasallo conmemorativo.

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Cea homenaxe no ano 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Cea homenaxe no ano 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Placa conmemorativa do homenaxe celebrado o 14 de xullo de 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

Foi unha mágoa cando, no ano 1997, se pensou nel para darlle o seu nome ao Grupo Escolar de A Merca, proposta que por diversas vicisitudes non foi adiante, sendo nomeado co da daquela Inspectora de Zona Doña Joaquina Gallego Jorreto, sen vinculación co noso concello, e rexeitándose así a proposta do Grupo Municipal o que eu pertencín, onde se pretendía que o nome do Centro fora o de Isolino Camba Casas, ou o dalgún doutros persoeiros vencellados ao noso Concello.

A persoa

Se a súa traxectoria profesional foi brillante, esta non estivo desleigada da coa súa implicación naquela sociedade rural que lle tocou vivir. Sempre se definiu como home do rural, tendo un grande aprecio por Parderrubias. Viña case tódolos días dende Ourense no coche de liña cando xa estaba xubilado e dende que lle faltou a súa muller Esther.

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Don Isolino Camba. Fotografía cedida por José Luis Camba

A súa tarefa en Parderrubias non se cinguiu só o seu labor educativo, senón que abrangueu tódalas frontes e abrazou todas aquelas causas que contribuíran a mellorar a calidade de vida daquel pobo que xa fixera de seu, aínda que algunhas lle trouxeran máis dun desgusto e algunas críticas inmerecidas como cando se fixo a concentración parcelaria, da que foi verdadeiro impulsor. Daquela foi nomeado representante da Irmandade de Labradores e Gandeiros na Concentración Parcelaria de Parderrubias para levala a cabo, segundo consta en escrito de dita Irmandade do 26 de maio de 1973. Críticas que soubo levar sempre sen lugar para xenreira nin rancor.

Don Isolino xogou un papel importantísimo como dinamizador cultural da Parroquia sendo un piar imprescindible para a construción do Tele-Clube de Parderrubias xunto co párroco Don Manuel Rúas (a quen adicamos a Entrada 8 de este Blog, outubro 2015, https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/10/10/e8-don-jose-manuel-fernandez-ruas-impulsor-de-la-modernidad-de-parderrubias-por-manuel-outumuro-seara/), sendo él o Vicepresidente e Tesoureiro. Da súa relevancia dá conta a prensa da época como se pode ver na entrevista que lle fixeron no xornal  La Región o 18 de setembro de 1970 (Entrada 16 neste Blog: https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/12/08/e16-se-cumplen-50-anos-de-la-fundacion-del-teleclub-de-parderrubias/). Do mesmo xeito se implicaba en todas aquelas formas de expresión cultural que promovía xunto cos párrocos de quenda, en especial co xa citado Don Manuel Rúas, Don Ramón, Don Hermesindo, e con todos aqueles curas veciños da parroquia cos que el tanto conversaba e apreciaba sempre. Así a nosa parroquia era coñecida daquela pola realización de obras de teatro, comidas populares, concursos, excursións, beléns polo Nadal, cabalgatas de Reis Magos, etc. dando boa conta delo a abundante reportaxe fotográfica que existe ao respecto e se publica neste Blog.

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Acto social con Don Aurelio Grande, Don Manuel Rúas e Don José Quintas. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino era unha persoa activa, pero discreta. Non era amante do protagonismo nin da adulación, e percuraba as cousas ben feitas. Implicado socialmente, era dos que prefería empurrar no carro a ir na fura dianteira. Así emocionábase cando recordaba que foran capaces de levar a auga dende a Fonte á porta da Igrexa, para que especialmente as mulleres e nenos, non tiveran que ir buscala ao río. Daquela compremetéuse a ir tódolos días a prender e apagalo motor da Fonte ata que por fin ideou un sistema tipo “boia” para que se fixera dun xeito automático. Do mesmo xeito tamén foi o verdadeiro impulsor dun dos acontecementos máis importantes da parroquia, como foi o da chegada da luz eléctrica. Delo dá conta o documento de data 29 de decembro de 1954 onde figura como a persoa que solicita a “Sociedad General Gallega de Electricidad, S. A.” un orzamento para obter dito servizo. Actuaría como Secretario da Xunta Veciñal presedida polo Párroco, durante todo proceso que rematou a finais de 1957, sendo inaugurada a liña eléctrica mailo trasnformador polo Gobernador Civil da provincia. De todo elo gardou celosamente toda a documentación, hoxe en poder do seu fillo.

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Orzamento do ano 1954 para a electrificación de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Croquis da primeira rede eléctrica de Parderrubias no ano 1957. Fotografía cedida por José Luis Camba

Home profundamente crente, mais non beato, considerábase un cristián de base, cuns valores morais e humanos moi enraizados e interiorizados, e sempre na procura de axuda e servizo aos demais. Era o padriño de tódalas confirmacións levadas a cabo na Parroquia e a sua presencia era habitual nas Primeiras Comunións. Aínda lembro e o estou vendo tamén, cando eu era neno,  tódolos domingos á tarde subir polo Outeiro camiño da casa do Tio Basilio para asealo e atendelo ata que morreu.

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Primeira Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Primeira Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Primeira Comunión. Fotografía de Don Manuel Rúas cedida por Manuel Outumuro Seara
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Visita do Señor Bispo Don Angel Temiño para levar a cabo Confirmacións. Fotografía cedida por José Luis Camba

Non rexeitaba ningún reto sempre que fora en prol da procura do ben común. Foi Concelleiro no Concello de A Merca durante un breve espazo de tempo xa na época final do franquismo. A pesares desa breve e obrigada experiencia nunca quixo militar en ningún partido político. Sempre foi moi celoso e reservado coas súas ideas, pero sempre respectuoso coas dos demais foran as que foran. Relata o seu fillo Xose Luís que como pai era esixente con él mesmo e cos demais, non amante da improvisación nin de deixar “cabos soltos”. Para él, despois da familia, a preparación e o compromiso era o primeiro e o traballo tiña que ser ben feito ou non ser. Non era home de tabernas, nin de papatorias, nin luxos. Na sua mocidade tivo os seus “pinitos” como granxeiro  emprendedor, cunha pequena granxa caseira de pitos que él mesmo atendía. O seu verdadeiro hobby xa de xubilado era a súa horta con invernadoiro incluído, onde investía o seu tempo  e onde o veu buscar a morte unha tarde de abril de 2001.

O guión estaba escrito, marchou tal e como era. Dun xeito natural, sinxelo, na súa casa,sen amolar, sen ostentacións, paiseniñamente sen facer ruído, orgulloso dos seus e coa tranquilidade e sosego do deber cumprido. O traballo quedaba rematado e ben rematado como a él sempre lle gustaba. A sementeira dera os seu froitos. Que cada quen os administre como mellor lle conveña. Para todos aqueles que tivemos a grande sorte de telo como Mestre e de tratalo como persoa permítome despedirme tal e como adoitabamos facelo ao rematar a xornada escolar “USTED LO PASE BIEN, SEÑOR MAESTRO”.

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Panxoliña do alumno Adolfo Outumuro. Curso escolar 1961/62. Fotografía cedida por José Luis Camba

P.D. O meu agradecemento o seu fillo Xosé Luís, en primeiro lugar, por facilitarme e deixarme mergullar na  valiosísima documentación que dispón e garda celosamente. E en segundo lugar polo seu ofrecemento para que a Parroquia de Parderrubias poida disfrutar daqueles documentos ou obxectos que o Señor Mestre conservou relativos á escola e ao noso pobo. Considero que debiamos empezar a traballar para buscarlle un lugar axeitado para sua exposición e disfrute e non perder así a memoria e legado que él deixou e sin o cal hoxe a historia de Parderrubias seguramente se escrebería de xeito distinto.


VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego

Recuerdo como si fuese ayer aquella mañana del mes de septiembre de hace más de medio siglo, cuando sobre las espaldas de Celso de la Señora Alicia llegué al Trabazo y fui presentado a la sociedad educativa por un “…quien le toque a Manoliño va a tener que vérselas conmigo”. Al poco tiempo de llegar, y por arte de magia, comprobé con asombro que todos aquellos niños que allí estaban recogían sus peonzas y, sin pestañear, se dirigían a la puerta de la escuela. Habían divisado al Señor Maestro subir por el sendero de la Cueva con su paso lento y majestuoso envuelto por el humo del Ducados. Éste fue mi primer contacto con aquel hombre que marcó mi trayectoria vital, así como el futuro de aproximadamente otros 115 niños y niñas de Parderrubias que tuvimos la gran suerte de estar en sus manos. El primer niño que figura en la lista de alumnos matriculados, que fue elaborando curso tras curso y que celosamente conserva su hijo Luis, es Manuel Grande Fernández (curso escolar 1957/58) y el último José Grande Atrio (curso escolar 1978/79).

Datos biográficos

Después de investigar en su historia, y sin ánimo de ser su biógrafo, pero sí con la intención de recordar y poner en valor su trayectoria vital, trataré de recuperar para el imaginario colectivo de nuestro pueblo su figura, como maestro y como persona.

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Don Isolino en los inicios de su vida académica. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino nació el 15 de enero de 1913 en Loiro (Concello de Barbadás), siendo el más joven de siete hermanos pertenecientes a una familia del mundo rural gallego formada por labriegos y emigrantes en América. Estudia Bachillerato en el Instituto de Instrucción Pública de Ourense (actual IES Otero Pedraio), en donde llegó a ser Profesora su hija María José Camba. Posteriormente, realiza estudios de Magisterio en la Escuela Normal de Maestros de Ourense, finalizándolos en el año 1931 de manera brillante con tan solo 18 años, convirtiéndose de facto, y sin pretenderlo, en un Maestro de la República, hecho que marcará su devenir personal y profesional. Don Isolino solía recordar con nostalgia su primer destino como Maestro Interino en la Escuela de Rosen (Celanova). Obtiene la plaza de Maestro y es nombrado Maestro Nacional en el año 1933. Un año más tarde, y ya iniciada su carrera profesional como titular definitivo de la Escuela de Montelongo, se incorpora a filas, sorprendiéndole la Guerra Civil prestando servicio militar en la Comandancia Militar de A Coruña. Una vez finalizada la contienda en el año 1939 se incorpora de nuevo, como Maestro propietario de la plaza, a la Escuela de Montelongo. Eran tiempos muy difíciles para muchos docentes. Las represalias de la dictadura sobre aquellos docentes formados en la época de la República no se hicieron esperar. Así, en 1940 Don Isolino fue expedientado con suspensión definitiva de empleo y sueldo. Suspensión fundamentada única y exclusivamente en el hecho de que durante su época de estudiante había formado parte de una asociación cultural y sindical de maestros. Afortunadamente esta persecución solo tuvo consecuencias en el campo profesional y no en el personal, ya que las propias autoridades gubernativas y educativas de la época revisaron dicha resolución, siendo conmutada la pena por dos años de sanción con traslado forzoso fuera de la provincia y con cinco años de inhabilitación para cargos directivos y solicitud de traslado. De esta manera tuvo que marcharse a un pueblo de la provincia de A Coruña (Lestelle, en el Concello de Outes), en donde estuvo ejerciendo desde 1942 hasta 1948. En 1942 contrae matrimonio con Josefa Seara Garrido, que fallece un año después con tan solo 36 años. Una vez finalizada su sanción, en el año 1948, regresa a Ourense y se casa con Esther (hermana de Josefa), con quién tiene dos hijos: María José y José Luis. Es destinado a la Escuela de Santa Baia de Anfeoz (Concello de Cartelle) en donde, según las Actas, llegó a tener 67 alumnos con edades entre 6 y 14 años, permaneciendo allí durante nueve años, hasta que en 1957 permuta la escuela de Santa Baia con Don José Martínez (“O Co”), maestro en Parderrubias en ese momento.

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Curso escolar 1966/67. Fotografía cedida por José Luis Camba

Comienza así su etapa en la Escuela de Parderrubias, en donde ya tenía establecida su residencia familiar, permaneciendo de manera continuada como vecino y como maestro de niños, y posteriormente también de niñas, al unirse las aulas en el curso escolar 1970/71, hasta julio de 1980, fecha en la que cierra la Escuela Unitaria de Parderrubias, siendo trasladado al Grupo Escolar de A Merca. Es nombrado Director de este Grupo Escolar, manteniéndose como docente desde el curso 1980/81 hasta su jubilación en octubre de 1982. Tenía entonces 69 años y dejaba la labor docente después de 50 años de servicio. Siguió viviendo en Parderrubias hasta que muere su esposa Esther. Don Isolino fallece en el año 2001 a la edad de 88 años, después de pasar sus últimos años entre Ourense y Parderrubias.

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Don Isolino Camba, una vez jubilado. Fotografía cedida por José Luis Camba

Tuve la fortuna de intimar con él, ya jubilado, como consecuencia de la doble vecindad, tanto en Parderrubias como en Ourense, en donde vivía con su hija María José. Pero sobre todo tuve la oportunidad de conocerlo mejor a partir de la puesta en marcha de la Asociación de Veciños de Parderrubias en el año 1993, lo que dio lugar a muchas reuniones. Posteriormente seguimos en contacto ya que para mí sus apreciaciones y consejos fueron inestimables, los cuales siempre dejaba flotando en el aire, sin imponer nada, para que uno los emplease cuando fuese preciso. En ese etapa no solo redescubrí al Señor Maestro sino que también conocí a la persona. A ambos, maestro y persona, me permito dedicarle las siguientes líneas.

El Maestro

Desde un punto de vista profesional su trayectoria fue impecable, aunque en un principio estuviese marcada, como la de tantos otros maestros, por la dictadura franquista. En la Escuela de Parderrubias, y ya asentado en su residencia, pudo desarrollar su tarea docente de una manera brillante y eficaz. Como Maestro formado en la República bebió en las fuentes reformadoras de la “Escuela Nueva” que aplicaba métodos pedagógicos novedosos y que, lamentablemente, con posterioridad en la formación de la dictadura, se redujeron a la máxima de que “la letra con sangre entra”, máxima que él procuraba moderar, adaptándola a las características de sus alumnos. Según se desprende de sus propias estadísticas, más de un 80% del alumnado obtuvo el Título de Estudios Primarios entre el año 1958 y 1966, en el que se implantó la Educación General Básica (E.G.B.). Alcanzó idénticos resultados con la nueva ley educativa, a pesar de tener ratios de 31 alumnos de Primero hasta Octavo de E.G.B. (curso escolar 1978/79).

Estadísticas
Estadísticas del alumnado realizadas por el propio Don Isolino. Fotografía cedida por José Luis Camba
Grupo1
Escuela Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1974/75. Fotografía cedida por José Luis Camba
Curso 1976-77
Escuela Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1976/77. Fotografía cedida por José Luis Camba

Era suficiente con su autoridad intelectual y moral para mantener la disciplina y el orden sin tener que recurrir al castigo físico. Únicamente lo usaba en contadas ocasiones y de un modo proporcional, siendo en todo caso siempre menos agresivo y contundente al que nos podrían haber aplicado nuestros padres. Su respeto y cariño por la naturaleza hacía que uno de los castigos más duros fuera el de “¡póngase de rodillas con los brazos en cruz mirando hacia la pared!” cuando descubría que alguno de nosotros había deshecho un nido para coger los huevos o había hecho un lazo para cazar a los pájaros que daban de comer a sus crías. No obstante, muchos de nosotros en esa época, ya teníamos castigo suficiente bebiendo todos los días la leche en polvo con grumos del Plan Marshall que por turnos removíamos antes del recreo. Los que estudiamos con Parvulario y con las Enciclopedias Álvarez podíamos presumir de aquellos cuadernos de caligrafía con letra de molde hecha con pluma de mojar en el tintero, que para desesperación de uno siempre se hendía al final del dictado. Cuadernos de los que algún ejemplar guarda su hijo José Luis y que junto con otros materiales de un valor incalculable deberemos darle algún día acomodo adecuado. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que todos aquellos alumnos que pasamos por sus manos recibimos una formación académica y humana de un alto nivel, muy superior al promedio. Esto queda suficientemente acreditado con el elevado número de niños y niñas que pudimos proseguir los estudios, la mayoría de niños en el Seminario de Ourense.

Esta excelente labor académica, junto con su actitud de entrega y cariño hacia su profesión, que traspasaba lo exigible, pudiendo comprenderse desde una entrega vocacional, no solamente era reconocida por los propios compañeros sino también por sus superiores. Así, se hizo merecedor de varios premios traducidos en “votos de gracia” que otorgaban las autoridades educativas a propuesta de los informes de la Inspección, en donde siempre se elogiaba su labor educativa, finalizando casi todos con un “…resta felicitar una vez más a este ejemplar Profesor como premio merecido”. En 1963 la Escuela de Parderrubias obtiene el sexto puesto de la sexta edición del Concurso La Mejor Escuela en el que participaron 237 escuelas de toda la provincia.

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Premio otorgado a Don Isolino en la década de los 50 por su labor docente desarrollada en la Escuela de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Informe Inspección de la Escuela de Parderrubias en el Curso escolar 1960/61. Fotografía cedida por José Luis Camba

En el año 1964, la Escuela obtiene un premio en metálico de 10.000 pesetas, que recibe Don Isolino de manos del Ministro de Educación Nacional en Pontevedra. Ya en la etapa democrática, en el año 1981 (un año antes de jubilarse), el Ministerio de Educación y Ciencia, y a propuesta de la Delegación e Inspección Educativa de Ourense, le condecora con la Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, galardón que por su prestigio está únicamente al alcance de unos pocos. Según el Real Decreto que regula su concesión, este galardón “se destina a premiar a personas físicas y jurídicas, así como a entidades tanto españolas como extranjeras, que se distinguirán por sus méritos contraídos en los campos de la educación, ciencia, cultura, docencia e investigación y que prestaran servicios destacados tanto en España como en el ámbito internacional”. Don Isolino nunca presumió de tal reconocimiento, lo cual dice mucho de su carácter reservado, sencillo y humilde.

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Concesión de la Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio. Fotografía cedida por José Luis Camba

Tal como me comentó tiempo después, y corrobora su hijo José Luis, uno de los reconocimientos que le hizo más ilusión fue el pequeño homenaje que, a través de la Asociación de Veciños de Parderrubias, le brindaron en el año 1995 sus antiguos alumnos, quienes organizaron una cena en el Restaurante Conde de A Merca, a cuyo término se le hizo entrega de una placa conmemorativa.

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Cena homenaje en el año 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Cena homenaje en el año 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Placa conmemorativa del homenaje celebrado el 14 de julio de 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

Fue una verdadera pena cuando en el año 1997 se pensó en él para darle su nombre al Grupo Escolar de A Merca, propuesta que por diversas vicisitudes no fue adelante, siendo denominado Joaquina Gallego Jorreto, Inspectora de Zona, persona sin vinculación con nuestro Concello, rechazándose así la propuesta del Grupo Municipal al que yo pertenecí, que pretendía que el nombre del Centro fuese Isolino Camba Casas o el de algún otro personaje vinculado a nuestro Concello.

La persona

Si su trayectoria profesional fue brillante, no lo fue menos su implicación en aquella sociedad rural que le tocó vivir. Siempre se definió como un hombre del rural y tuvo un gran aprecio por Parderrubias. Una vez jubilado y con la ausencia de su esposa Esther venía casi todos los días desde Ourense en el coche de línea.

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Don Isolino Camba. Fotografía cedida por José Luis Camba

Su labor en Parderrubias no se limitó únicamente a su labor educativa, sino que abarcó todos los frentes, abrazando todas aquellas causas que contribuían a mejorar la calidad de vida del pueblo que ya hiciera suyo, a pesar de que algunas le supusiesen más de un disgusto y algunas críticas inmerecidas, como cuando se hizo la concentración parcelaria, de la cual fue el verdadero impulsor, siendo nombrado representante de la Irmandade de Labradores e Gandeiros de la Concentración Parcelaria de Parderrubias, según consta en escrito de dicha hermandad de 26 de mayo de 1973. Críticas que supo llevar sin odio ni rencor alguno.

Don Isolino tuvo un papel fundamental como dinamizador cultural de la Parroquia, siendo un pilar imprescindible en la construcción del Tele-Club de Parderrubias junto al párroco Don Manuel Rúas (al cual hemos dedicado la Entrada 8 de este Blog, octubre 2015, (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/10/10/e8-don-jose-manuel-fernandez-ruas-impulsor-de-la-modernidad-de-parderrubias-por-manuel-outumuro-seara/), ostentando los cargos de Vicepresidente y Tesorero. De su relevancia da cuenta la prensa de la época como se puede apreciar en la entrevista que le realizó el diario La Región el 18 de septiembre de 1970 (Entrada 16 de este Blog: https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/12/08/e16-se-cumplen-50-anos-de-la-fundacion-del-teleclub-de-parderrubias/). Del mismo modo se implicaba en todas aquellas formas de expresión cultural que se encargaba de promover conjuntamente con los párrocos de la época, en especial con el ya citado Don Manuel Rúas, Don Ramón y Don Hermesindo, así como con todos los curas vecinos de la parroquia con los que él conversaba y apreciaba tanto. Así, nuestra parroquia era conocida en aquellos años por la representación de obras de teatro, comidas populares, concursos, excursiones, belenes por Navidades, cabalgatas de Reyes Magos, etc., dando buena cuenta de ello la abundante documentación fotográfica que existe al respecto y que aparece publicada en este Blog.

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Acto social con Don Aurelio Grande, Don Manuel Rúas y Don José Quintas. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino era una persona activa, pero discreta. No era amante del protagonismo ni de la adulación, y buscaba las cosas bien hechas. Implicado socialmente, era de los que prefería empujar el carro a ir en la delantera. Por ello se emocionaba al recordar que habían sido capaces de llevar el agua desde la Fuente a la puerta de la Iglesia para que sobre todo las mujeres y los niños no tuvieran que ir a buscarla al río. En aquel momento se comprometió a ir todos los días a encender y apagar el motor de la Fuente hasta que un día ideó un sistema tipo “boya” para que se pudiese hacer de un modo automático. Del mismo modo también fue el verdadero impulsor de uno de los acontecimientos más importantes que vivió la parroquia: la llegada de la luz eléctrica. De este hecho histórico da cuenta el documento fechado el 29 de diciembre de 1954 en donde Don Isolino figura como la persona que solicita a la “Sociedad General Gallega de Electricidad, S. A.” un presupuesto para conseguir dicho servicio. Durante todo el proceso de electrificación del pueblo, el cual remató a finales de 1957, Don Isolino actúo como Secretario de la Junta Vecinal presidida por el Párroco, siendo inaugurados la línea eléctrica y el transformador por el Gobernador Civil de la provincia. De todo ello guardó celosamente toda la documentación, hoy en poder de su hijo.

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Presupuesto del año 1954 para la electrificación de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Croquis de la primera red eléctrica de Parderrubias en el año 1957. Fotografía cedida por José Luis Camba

Hombre profundamente creyente, pero no beato, se consideraba un cristiano de base, con unos valores morales y humanos muy enraizados e interiorizados, y siempre buscando la ayuda y el servicio a los demás. Era el padrino de todas las confirmaciones realizadas en la Parroquia y su presencia era habitual en las Primeras Comuniones. Le recuerdo, siendo yo niño, subiendo por el Outeiro camino de la casa de Tío Basilio para asearlo y atenderlo hasta su fallecimiento.

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Primera Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Primera Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba
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Primera Comunión. Fotografía cedida por Manuel Outumuro Seara
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Visita del Señor Obispo Angel Temiño para llevar a cabo Confirmaciones. Fotografía cedida por José Luis Camba

No rechazaba ningún reto siempre que fuese en pro del bien común. Fue Concejal del Ayuntamiento de A Merca durante un breve espacio de tiempo en el periodo final del franquismo. A pesar de esa breve y obligada experiencia nunca quiso militar en ningún partido político. Siempre fue muy celoso y reservado acerca de sus ideas, pero siempre respetuoso con las de los demás, fueran las que fuesen. Relata su hijo José Luis que como padre era exigente con él mismo y con los demás, no le gustaba ni la improvisación ni dejar “cabos sueltos”. Para él, después de la familia, la preparación y el compromiso eran lo primero, y el trabajo debía ser bien realizado, de lo contrario no era trabajo. No era hombre de tabernas, ni de comidas, ni de lujos. En su juventud hizo sus pinitos como granjero emprendedor, con una pequeña granja casera de pollos que él mismo atendía. Su verdadero hobby, ya una vez jubilado, será su huerta con invernadero incluido, en donde invertía su tiempo y en donde lo vino a buscar la muerte una tarde de abril de 2001.

El guión estaba escrito, se fue tal como era. De una manera natural, sencilla, en su casa, sin molestar, sin ostentaciones, lentamente, sin hacer ruido, orgulloso de los suyos y con la tranquilidad y el sosiego del deber cumplido. El trabajo quedaba rematado y bien rematado, tal como a él siempre le gustaba. La siembra había dado sus frutos. Que cada quien los administre como mejor le convenga. De todos aquellos que tuvimos la enorme suerte de tenerlo como Maestro y de tratarlo como persona, me permito despedirme tal y como acostumbrábamos hacerlo al finalizar la jornada escolar: “USTED LO PASE BIEN, SEÑOR MAESTRO”.

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“Panxoliña” del alumno Adolfo Outumuro. Curso escolar 1961/62. Fotografía cedida por José Luis Camba

P. D. Mi agradecimiento a su hijo José Luis, en primer lugar, por facilitarme y dejarme sumergir en la valiosísima documentación de la que dispone y guarda celosamente; y, en segundo lugar, por su ofrecimiento para que la Parroquia de Parderrubias pueda disfrutar de los documentos y objetos que el Señor Maestro conservó relacionados con la escuela y nuestro pueblo. Considero que deberíamos empezar a trabajar para buscarle un lugar adecuado para su exposición y disfrute, y de este modo no perder la memoria y el legado que él dejó, sin el cual hoy la historia de Parderrubias con total seguridad se escribiría de modo diferente.

E11. DON AURELIO GRANDE FERNANDEZ (1930-2001). Por Merche Grande Gallego

E11. DON AURELIO GRANDE FERNANDEZ (1930-2001). Por Merche Grande Gallego

El 5 de octubre de 1930 nace en nuestra querida Parderrubias, Don Aurelio Grande Fernández, Aurelio, en una familia de nueve hermanos. Cursa estudios en el Seminario de Ourense y en el año 1953 obtiene el Título de Licenciado en Historia Eclesiástica por la Universidad Gregoriana de Roma. Ese mismo año es ordenado sacerdote diocesano y comienza su labor como Profesor de Historia de la Iglesia en el Seminario Mayor de Orense, actividad que mantuvo durante cuarenta años, siendo recordado como un hombre alegre, muy conversador, que divagaba en sus clases hasta el punto de salirse completamente de su tema inicial. Le encantaba hablar, le encantaban las personas.

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Recordatorio Ordenación Sacerdotal y Primera Misa en Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba

Aurelio era un hombre sencillo, pero que fue grande en su vida y que tocó la vida de las personas que estaban cerca de él. Su faceta más importante fue la de Delegado Diocesano de Misiones, cargo que llevó su nombre treinta y seis años (1965-2001).

Aurelio hizo una labor  única en la Delegación de Misiones de Ourense. Su pasión por las Misiones y los misioneros, los viajes que hizo para conocer “in situ” su situación en diferentes países, su ilusión con la Misión Diocesana en Jipijapa (Ecuador) son pequeñas pinceladas de la grandeza interior de este hombre pequeño en su constitución pero     enorme en su corazón.

Sin duda, su gran legado en Ourense fueron y son los Festivales de la Canción Misionera, en sus ediciones Infantil y Juvenil. A día de hoy son los únicos festivales que se mantienen en España en las dos ediciones con una alta participación. A raíz de su fallecimiento, la Delegación de Misiones de Ourense creó los premios “Aurelio Grande” a los misioneros   de “aquí” y de “allá”, buscando reconocer la labor de nuestros religiosos y religiosas, laicos y organizaciones que viven en territorio de Misiones o colaboran arduamente para hacer un poco más feliz las vidas de otras personas.

Como Delegado de Misiones guiaba un grupo de jóvenes colaboradores y voluntarios de la Delegación para hacernos entender la labor misionera y la importancia de ayudar a nuestros misioneros allá donde estuviesen. Mantener contacto con ellos, hacerles sentir que estábamos a su disposición, que no estaban solos era algo en lo que Aurelio se empeñaba de forma especial.

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Don Aurelio Grande Fernández. Fotografía cedida por Merche Grande Gallego

Aurelio fallece el 29 de septiembre de 2001, y en nuestra Parroquia no se recuerdan precedentes de un entierro ni siquiera parecido. Todos queríamos despedirnos de él y darle nuestras más sinceras Gracias.

Podríamos citar muchos más cargos, títulos y logros académicos de Aurelio, como el de Canónigo de nuestra S. I. Catedral de Ourense, desde 1992, pero lo más importante y   relevante de Aurelio era su corazón y su amor incondicional con todas aquellas personas que coincidían en su vida. Dejó un vacío enorme no solo en su familia, hermanos, sobrinos y bisobrinos. En la Delegación aún huele a Aurelio, y en Jipi Japa, y en tantos y tantos lugares por donde pasó.

Buen Sacerdote, buen hermano, buen hijo, buen delegado, buen vecino, BUEN AMIGO!   Sin duda, Don Aurelio es un ejemplo a seguir para todos los vecinos de esta pequeña Parroquia, a la que él siempre, allá a donde iba, por lejos que fuese, nombraba con orgullo:

EU SON DE PARDERRUBIAS”.

Gracias Aurelio.

Misioneros Ourense
Fotografía cedida por Merche Grande Gallego