Categoría: Reuniones de vecinos

Reuniones («xuntanzas») solidarias de los vecinos de Parderrubias

Reuniones («xuntanzas») solidarias de los vecinos de Parderrubias

Por José Manuel Justo Grande

La vida cotidiana en pequeños núcleos rurales, como es el caso de Parderrubias, se caracteriza a lo largo del año por diferentes actividades grupales, tanto lúdicas como laborales, así como por una gran variedad de actos solidarios entre vecinos.

En este artículo, José Manuel Justo Grande describe, rescatando del olvido, algunas de estas actividades que, como consecuencia del progreso, prácticamente han desaparecido o se llevan a cabo de manera muy distinta a como las hemos vivido en nuestra infancia. Documentos como este sirven para preservar la memoria colectiva de nuestro pueblo cargada de tradiciones y que, por responsabilidad, debemos encargarnos de salvaguardar y dar a conocer a las generaciones venideras.

Muchas gracias, José Manuel, por este magnífico aporte.

Juan Carlos Sierra Freire


Si “unión” es la acción y efecto de “unir” o “unirse”, en nuestra parroquia de Parderrubias este acto ha tenido (y tiene) lugar en múltiples ocasiones, tanto a nivel laboral como psicosocial, apreciándose una actitud de solidaridad, ayuda y empatía hacia los demás. Sin menoscabo de los actos que suponen una unión festiva o de celebración, caso de las fiestas patronales del Corpus Christi, capítulo análogo merecerían las fiestas de Santa Eulalia y de San Antonio, que siguen teniendo gran tradición religiosa en nuestra parroquia.

“Eulalia” combina los términos de origen griego “eu”, que significa bien, propicio o favorable, y “lalia” o “laléo”, que significa “hablar”, por lo que combinándolos, Eulalia («Olaia») se traduciría en “bien hablada”, “elocuente” y “convincente”, motivos más que suficientes para sentirse orgullosos de nuestra Patrona y de su conmemoración el 10 de diciembre; aunque más multitudinaria en el pasado, en la actualidad se sigue manteniendo su tradición en forma de Novena.

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Baile popular en el primer tercio del siglo XX. Probablemente se trate de la Festividad de la Patrona Santa Eulalia. Fotografia de Manuel Garrido, cedida por Xulio Outumuro

Por su parte, la festividad de San Antonio llegó a celebrarse durante muchos años, con más efusión en Nigueiroá si cabe, pueblo que siempre destacó por su unión con el resto de la parroquia, la cual continúa con tanta intensidad o más en nuestros días. Y ello, pese a la distancia, que antiguamente era muy significativa, pero que nunca fue óbice para que sus vecinos cruzasen A Fonteiriña para acercarse a concelebrar los actos que tenían lugar en otros lugares de la parroquia, hecho que continúa hoy en día. Nigueiroá celebraba el San Antonio, siempre de forma multitudinaria a principios de septiembre.

San Antonio venerado en Nigueiroá

Otro acto de unión, relación y armonía entre los vecinos, arraigado en la época actual, es el Magosto, jornada magistralmente organizada por la Comisión de Montes del pueblo con la colaboración de los vecinos, que tiene lugar todos los meses de noviembre, por San Martiño, en donde todos los vecinos, tanto jóvenes como veteranos, pasan un buen rato de confraternización.

Una vez hecha una breve alusión a este tipo de “uniones” religioso-festivas, quisiera referirme a otro tipo de reuniones de vecinos, menos numerosas, dado que no suponían actos necesariamente festivos, pero que mostraban el carácter solidario que implicaban muchos de los trabajos y acciones que se realizaban con gran esfuerzo debido a las limitaciones técnicas de la época. Se trata de actividades que difícilmente se podrían llevar a cabo de forma individual, necesitando de la colaboración de un buen número de vecinos. Me refiero a faenas como la matanza y ciertas labores agrícolas como la “rega” o la “malla”.

La «matanza»

Trabajo solidario, casi convertido en fiesta con la que terminaba el año o comenzaba el nuevo, pues se requerían temperaturas muy bajas para el tratamiento de la carne y de sus derivados, dado que no existían medios de congelado como los actuales. Trabajo ingente y fundamental el llevado a cabo por las mujeres en el preparado de la matanza, que iba desde comprar el “fío” y el “pemento” (este siempre de buena calidad para que no se estropeara la “chourizada”) hasta picar cebolla, ajo, “cabazo”, preparar las tripas y un sinfín de pequeños trabajos que requería tal evento. El acto de la matanza en sí correspondía tradicionalmente a los hombres, que “cogían” o “agarraban” al cerdo para sacrificarlo, lavarlo, abrirlo y colgarlo, operaciones que habitualmente iban precedidas de ladegustación de unas copas de aguardiente o de licor café acompañadas por galletas o bica. La labor masculina solía terminar al día siguiente con la “desfeita”, eso sí, previa copiosa comida que, como no podía ser de otra manera era elaborada por las mujeres de la casa o sus ayudantes. La labor de la mujer continuaba con el lavado de las tripas y el picado de la carne. La “desfeita do porco”, al día siguiente, el cual había quedado colgado en una bodega o local de planta baja, a bajas temperaturas, suponía separar las carnes y seleccionarlas para hacer chorizos, salar, etc. La carne se iba cortando al gusto de cada familia, quedando casi siempre disponibles para esos días unas “frebas” que se freían. Se separaba el famoso y sabroso “lombelo”, que en más de una ocasión, junto a otras partes sabrosas del animal, iban a parar a la despensa del párroco, quien no solía despreciar el “presente”, hecho que aunque sin norma escrita, solía ser casi de obligado cumplimiento. La matanza constituía una labor de mucho trabajo, pero efectuada con sumo gusto, pues suponía en aquellos tiempos una fuente de alimentación para el resto del año. De hecho, las familias, además de por el número de miembros que las componían, también medían su nivel de vida y su capacidad económica por el número de “marraus” que mataban.

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«A matanza». Fotografía de Virxilio Viéitez. Tomada de http://mas.farodevigo.es/galeria/galeria.php?galeria=224&foto=3204&orden=1

Muchas labores agrícolas como arar, “sachar”, “rendar o millo”, “rendar as patacas”, la “arranca”, la vendimia, sacar “esterco”, dar sulfato, “rozar toxos”, recoger “estrume”, etc. requerían habitualmente de la alianza de varios vecinos para su ejecución. Eran trabajos solidarios entre familias y entre vecinos, con el fin de hacerlos más llevaderos, suponiendo siempre un acto de solidaridad, aunque en ciertos momentos, por el esfuerzo, se producían discusiones por opiniones, roces y, llegado el caso, hasta enfados, que podían alargarse en el tiempo o a casi toda la vida. Alguno de estos enfados más intensos y de larga duración requerían de la intervención de un “mediador”, a veces un familiar, que trataba de terciar y poner fin al conflicto, dado que los litigantes o sus familiares, e incluso los vecinos, lo consideraban persona capaz para dictar laudo arbitral, aunque en ocasiones para su desconsuelo no era cumplido por las partes.

La “rega

Nuestra parroquia nunca fue muy abundante en agua, pero el respeto por parte de todos hacia unas determinadas normas, algunas no escritas, hacía que, salvo conflictos mayores -que llegó a haberlos-, se hiciese un aprovechamiento adecuado de un bien tan preciado para el riego de las tierras, que producían mayoritariamente maíz o patatas, y de los prados. Se publicaba una especie de “bando”, escrito en un papel corriente, expuesto en alguna puerta cerca de la iglesia, lugar de asistencia habitual, y a veces obligatoria, en el que todos los domingos se reencontraban todos los vecinos. En este documento se fijaba la hora de comienzo de los trabajos de limpieza del “rego”, actividad a la que al menos debía asistir un miembro de cada familia, con la finalidad de limpiarlo en todo su recorrido y así evitar fugas de agua. El “Tribunal Popular” que trabajaba en la limpieza del “rego” juzgaba, a la vez que lo limpiaba, a las personas que llegaban tarde, no acudían o su presencia no era proporcional a los miembros de la familia y a la extensión de tierras que tenían. Esta sentencia, naturalmente, sólo era verbal, pero siempre estaba presente aquello de “canto máis teñen, menos veñen” o “si todos facemos o mesmo, a auga non chega ó sitio”. Siempre se escapaba algún taco y alguna frase ajusticiadora dirigida al infractor o no colaborador. Obviamente, si la relación del “juzgador” con el “juzgado” no era buena, la sentencia era inapelable y muchas veces ratificada por más de uno. En algún caso suponía un “alto en los trabajos” para fumarse un cigarro y determinar el final del “juicio”.

Para el riego, se seguía una “tanda”, documento escrito, conservado por algunos, que suponía el reparto del agua, en proporción con la cantidad de tierra que se poseía. Se hablaba de “tanda boa e tanda mala”, dependiendo de las horas a las que correspondía el riego;  la “buena hora” era cuando hacía fresco y la “mala hora” era la de la siesta, que exigía soportar los rigores del calor, o la de la noche, asociada al rocío y a la falta de visibilidad. Para regar, previamente se hacían las “leiras”, que eran surcos por los cuales se direccionaba al agua. Eran de gran valía, sobre todo por la noche cuando apenas se veía, permitiendo de este modo aprovechar el agua, que en algún momento era insuficiente, teniendo que esperar a otra “tanda” para poder regar la parte del terreno que quedaba seco. Esta era una actividad que no necesitaba de mucha gente, normalmente se hacía a nivel familiar, pero sí gran destreza para aprovechar el agua y no desperdiciarla. Por la noche, alguna de las personas llevaba en la mano un farol de gas, para iluminar el “rego” y poder hacer que el agua corriese y llegase convenientemente a la cosecha. Este trabajo requería de bastante tiempo, suponía un gran esfuerzo físico y, a veces, el relevo de personas para poder comer un “taco”, reponer fuerzas y poder continuar. A la hora exacta del relevo, y a la hora de “cortar el agua” para cedérsela al vecino correspondiente, si este no era puntual o el que la dejaba lo hacía de forma incorrecta o tardía (aunque a veces fuese cuestión de unos escasos minutos) se producía un alegato de palabras y frases, que en la mayoría de las ocasiones se ceñían al momento de la “rega”, pero que a veces se empleaban para otros “recordatorios” en otras circunstancias de la vida cotidiana.

La “malla”

Se trata del trabajo de esfuerzo físico y solidario por excelencia, que implicaba la colaboración de prácticamente todos los miembros de la familia, no sólo en la de uno, sino también en la de los demás. La colaboración con los demás vecinos era la recompensa por parte de estos a la «malla» de uno. Las labores comenzaban con la “sega” del trigo o del centeno, labor ardua en sí, dadas las altas temperaturas alcanzadas en esa época del año, labores que en su momento suponían cierta “tensión laboral”, ya que si en ese momento llovía copiosamente como consecuencia de alguna tormenta se iba al traste parte de la cosecha que se humedecería y se pudriría. Algunos se encargaban de hacer las “medas” en las que se amontonaba la paja segada con el grano en el propio terreno, hasta finalizar la “seitura” en todas las tierras sembradas, al tiempo que se colaboraba con la de algún vecino, especialmente si este se encontraba solo o en ese año había sufrido alguna pérdida familiar significativa que mermaba la capacidad de trabajo de esa familia. Luego se “carrexaba” en carros tirados por vacas y ya más tarde con la mecanización del campo se hacía con tractores, transportando el grano hasta la “aira de mallar”, que era una especie de campo, normalmente llano y aireado, en el que se depositaba la cosecha, esperando la llegada de los “malladeiros” que recorrían los pueblos de la comarca con la máquina de “mallar y la máquina de “erguer”. Cada vecino tenía reservada su propia “aira de mallar”, habitualmente la misma todos los años, y así se conocía la “aira de… tal persona”, normalmente el cabeza de familia.

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«A malla». Fotografía de Virxilio Viéitez. Tomada de http://mas.farodevigo.es/galeria/galeria.php?galeria=224&foto=3204&orden=1

Comenzaban las mallas, y los niños ayudados de alguna otra persona bajaban los “mollos” de la “meda”, tarea que suponía un menor esfuerzo físico, por lo que los más pequeños eran candidatos a ella, que tal como ocurre actualmente no hacían trabajos impropios de su edad, sino que colaboraban en los trabajos que posteriormente les darían de comer a ellos y a sus padres. Cogían los “mollos” y los colocaban encima de la máquina de “mallar”, la cual separaba la “palla”, que a la postre tendría muchas aplicaciones a lo largo del año, del grano, que posteriormente había que “erguelo” con la máquina de “erguer”, trabajo que hacía el “erguedeiro”, separando el polvo, la paja y las impurezas del dorado grano. Las mujeres solían recoger la “palla” que salía de la máquina, una vez separado el grano, mientras que los hombres con un “vincallo” la ataban, surgiendo en ciertas ocasiones la picaresca al producirse el “arrimado” entre las mujeres que ponían la “palla” cerca del “vincallo” del hombre, lo cual implicaba cierto acercamiento físico para que no se deshiciese el “mollo”, pues se trataba de un trabajo casi en cadena, de lo contrario se entorpecía el mismo. Tras la “erga” se transportaban para la casa los sacos de grano depositándolos en las “arcas”, para conservarlo e ir consumiéndolo a lo largo del año. El esfuerzo físico exigido por estos trabajos requería a veces de un alto en el camino para tomar unas sardinas en conserva con pan y un buen trago de vino, por supuesto bebiendo todos de la misma “xarra”, lo mismo que hacían las mujeres con el agua, compartiendo la misma “xarra”, en el mejor de los casos, o el mismo “caldeiro”, que se traía de casa dada la falta de agua en la “aira”. El hecho de terminar el tiempo de las “mallas”, que no suponía ni mucho menos el fin de los trabajos agrícolas, significaba un cierto alivio, ya que la recogida del grano suponía tener parte del alimento del año a buen recaudo.

A “escasulla”

La “escasulla” consistía en “espigar o millo”, separando el “casullo” de la espiga, trabajo considerado de menor esfuerzo físico. Se llevaba a cabo en algún espacio de la casa, a cubierto, y solía hacerse por las noches, una vez terminados los trabajos domésticos. Normalmente se realizaba sentado y su ejecución solía ir acompañado de muchos “chascarrillos”, alguna “frase un poco impropia” y mucha picaresca, que normalmente tenía como objetivo a las mozas casaderas que se encontraban haciendo el trabajo.

Otros trabajos

Otros trabajos con tradición en la parroquia que requerían de la unión y colaboración de los vecinos eran la poda, tanto de árboles frutales como de las viñas -en épocas pasadas, a los árboles ornamentales se les prestaba menos atención-, la “recollida do millo”, la “fornada”, hacer el jabón, etc. Se realizaban también trabajos individuales, pero al mismo tiempo solidarios, como “crabuñar a guadaña”, “afiar os coitelos”, “trallar a madeira”, “arranxar un arado” y otros muchos, realizados por vecinos con una cierta destreza personal, tanto a la hora de aprenderlos como a la de ejecutarlos, y que ponían a disposición de los demás.

Con esta exposición he pretendido recordar algo de la historia de nuestro pueblo, pueblo que sin duda es rico en actos solidarios y lúdicos.

DON ISOLINO CAMBA CASAS (1913-2001). Por Manuel Outumuro Seara

DON ISOLINO CAMBA CASAS (1913-2001). Por Manuel Outumuro Seara

Nota. Este artículo aparece publicado en su versión original en gallego y justo a continuación el lector encontrará una versión en castellano.

Recordo como se fora onte, aquela mañá do mes de setembro de fai mais de medio século, cando “ó carreliño” do Celso da Señora Alicia cheguei ao Trabazo e fun presentado na sociedade educativa por un: “quen lle toque ao Manoliño vai ter que velas comigo”. Ao pouco tempo de chegar, e por arte de maxia, comprobei con asombro que tódolos nenos que alí estaban, recollían os pións da chapela e sen chiar dirixíanse á porta da escola. Viñan de albiscar ao Señor Mestre subir polo carreiro da Cueva co seu paso lento e maxestoso envolto polo fume do Ducados. Ese foi o meu primeiro contacto con aquel home que marcou a miña traxectoria vital mailo futuro de outros arredor de 115 nenos e nenas de Parderrubias que tivemos a grande sorte de caer nas súas mans. O primeiro que figura nesa listaxe de alumnos matriculados que foi elaborando ano tras ano e que celosamente conserva o seu fillo Luís, é Manuel Grande Fernández (curso escolar 1957/58) e o último José Grande Atrio (curso escolar 1978/79).

Datos biográficos

Logo de rebulir na súa historia, e sen pretender ser o seu biógrafo, pero si coa intención de lembrar e por en valor a súa traxectoria vital tratei de recuperar para o imaxinario colectivo do noso pobo a súa figura, como mestre mais tamén como persoa.

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Don Isolino Camba nos inicios de súa vida académica. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino naceu un 15 de xaneiro de 1913 en Loiro (Concello de Barbadás), sendo o mais pequeno de sete irmáns dunha familia do rural galego de labregos e tamén emigrantes na América. Estuda Bacharelato no enton Instituto de Instrucción Pública de Ourense (actual IES Otero Pedraio), onde acabou sendo Profesora tamén a súa filla María Xosé Camba. Logo estudou Maxisterio na Escola Normal de Mestres de Ourense, rematando os seus estudos no ano 1931 dun xeito brillante contando tan só con 18 anos e converténdose de facto e sen pretendelo en un de tantos por aquela “Mestres da República”, extremo que marcará o seu devir persoal e profesional. Don Isolino lembraba con nostalxia o seu primeiro destino como Mestre Interino na Escola de Rosen (Celanova). Saca plaza de mestre e é nomeado Mestre Nacional no 1933. Un ano despois, e logo de iniciar a sua carreira profesional xa coma propietario definitivo na Escola de Montelongo, incorpórase a filas colléndoo a Guerra Civil prestando servizo militar na Comandancia Militar da Coruña. Rematada a guerra no 1939 foi de novo incorporado como Mestre propietario á escola de Montelongo. Eran tempos duros para moitos Mestres. As represalias da ditadura sobre aqueles, que sobre todo a nivel de ensinantes, foran formados na época da República, non se fixeron agardar. Así no ano 1940 Don Isolino foi expedientado con suspensión definitiva de emprego e soldo. Suspensión fundamentada en que durante a sua época de estudante formaba parte dunha asociación cultural e sindical de mestres. Afortunadamente esta persecución só tivo consecuencias no eido profesional e non no persoal xa que as propias autoridades gobernativas e educativas da época revisaron dita resolución e foille conmutada por dous anos de sanción con traslado forzoso fóra da provincia e con cinco anos de inhabilitación para cargos directivos e solicitude de traslado. Así que tivo que marchar a un pobo da provincia da Coruña (Lestelle, do concello de Outes) onde estivo dende 1942 ata 1948. No 1942 casa con Josefa Seara Garrido, que  faleceu un ano despois con  tan só 36 anos. Unha vez rematada a sua sanción, no ano 1948 volve para Ourense e casa con Esther (irmá de Josefa) coa que tivo dous fillos: María Xosé e Xosé Luís. Foi destinado á escola de Santa Baia de Anfeoz (Concello de Cartelle) onde chegou a ter 67 alumnos na escola (segundo  as actas da época) de entre 6 e 14 anos, permanecendo alí nove anos ata que en 1957 permuta a sua escola de Santa Baia con Don José Martinez («O Co»), mestre en Parderrubias.

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Curso escolar 1966/67. Fotografía cedida por José Luis Camba

Comeza así a súa etapa na Escola de nenos de Parderrubias onde xa tiña fixada a súa residencia familiar e permanece dun xeito continuado como veciño e como mestre de nenos. Posteriormente de nenas tamén ao xuntarse as escolas no curso escolar 1970/71, e ata xullo de 1980 en que pecha a escola unitaria de Parderrubias e é  trasladada para o Grupo Escolar de A Merca. É nomeado Director deste grupo escolar e permanece como profesor do mesmo dende o curso 1980/81 ata súa xubilación en outubro do ano 1982. Tiña enton 69 anos de idade e deixa o Maxisterio logo de 50 anos de servizos. Segueu vivindo en Parderrubias ata que falece a sua muller Esther. Don Isolino falece no ano 2001 con 88 anos despois de pasar os seus derradeiros anos entre Ourense e Parderrubias.

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Don Isolino Camba, unha vez xubilado. Fotografía cedida por José Luis Camba

Tiven a fortuna de intimar con el xa de xubilado, debido a dobre veciñanza tanto en Parderrubias como en Ourense, onde vivía coa súa filla María Xosé. Pero sobre todo tiven a oportunidade de coñecelo mellor como consecuencia da posta en marcha da Asociación de Veciños de Parderrubias alá por 1993 onde mantivemos moitas reunións. Logo seguimos en contacto xa que para min as súas apreciacións e consellos (que sempre deixaba flotando na aire sen impor nada, para que votaras man deles cando precisaras) foron inestimables. Daquela non só redescubrín ao Señor Mestre senón que tamén coñecín a persoa. Xa que logo, vou permitirme dar o meu punto de vista sobre estes dous aspectos.

O Mestre

Dende o punto de vista profesional a súa traxectoria foi impecable, aínda que nun principio estivo marcada, como a de tantos outros Mestres, pola ditadura franquista. Na escola de Parderrubias, e xa asentado na sua residencia, puido desenvolver a súa tarefa como docente dun xeito brillante e altamente eficaz. Como Mestre formado na República, bebeu nas fontes reformadoras da “Escola Nova” que aplicaba métodos pedagóxicos novidosos, e que desgraciadamente logo na formación da ditadura reduciuse á máxima de que “a letra con sangre entra”, máxima que él  procuraba moderar adaptándoa ás características dos seus alumnos. Segundo se desprende das súas propias estadísticas, mais do 80% do alumnado obtivo o Título de Estudios Primarios dende o ano 1958 ata o 1966 en que se implantou a E.X.B. Idénticos resultados acadou coa nova lei educativa, a pesares de ter ratios de 31 alumnos dende 1º ata 8º de E.X.B. (curso escolar 1978/79).

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Estadísticas do alumnado realizadas por o propio Don Isolino. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Escola Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1974/75. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Escola Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1976/77. Fotografía cedida por José Luis Camba

Abondaba a súa autoridade intelectual e moral para manter a disciplina maila orde sen ter que recorrer ó castigo físico. Só usaba este en contadas ocasións e dun xeito proporcional, sendo en todo caso sempre menos agresivo e contundente co que nos poderían ter aplicado os nosos pais, de selo caso. O seu respecto e cariño pola natureza  facía  que un dos castigos mais duros fora o de «¡axeonllado cos  brazos en cruz mirando para parede!» cando se coñecía que algún de nós desfixera un niño para collerlle os ovos ou facerlle o lazo. Aínda que, moitos da miña época, xa tiñamos castigo dabondo ao ter que beber tódolos días aquel leite en po con gromos do Plan Marshall que, por quendas, remexíamos antes do recreo. Os que estudamos co Parvulario e coas Enciclopedias Álvarez podemos presumir daqueles cadernos de caligrafía con letra de molde feita con pluma de mollar no tinteiro, que para nosa desesperación sempre se esgallaba ao final do ditado. Cadernos que algún deles garda o seu fillo Xosé Luís e que xunto con outro tipo de material dun valor incalculable teremos que darlle algún día o acomodo axeitado. Podo dicir, sen temor a equivocarme, que todos aqueles alumnos que pasamos polas súas mans recibimos unha formación académica e humana de alto nivel, moi superior á media. Isto queda acreditado co grande número de nenos e nenas que puidemos proseguir os estudos, a maioría de nenos no Seminario de Ourense.

Este excelente facer académico, xunto coa súa actitude de entrega e cariño pola sua profesión que traspasaba o esixible e só se pode entender dende a entrega vocacional, non só era recoñecido polos propios compañeiros senón que tamén polos seus superiores. Así se fixo merecedor de varios premios traducidos en “votos de gracia” que outorgaban as autoridades educativas a proposta de informes da Inspección, onde sempre eloxiaban a súa laboura educativa, rematando case todos aqueles informes cun “…resta felicitar una vez más a este ejemplar Profesor como premio merecido”. En 1963 a Escola de Parderrubias acada o sexto posto na Sexta edición do concurso «La Mejor Escuela» na que participaron 237 escolas da provincia.

Premio
Premio otorgado a Don Isolino na década dos 50 por a sua labor docente na Escola de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Informe Inspección da Escola de Parderrubias no Curso escolar 1960/61. Fotografía cedida por José Luis Camba

O ano 1964 a nosa escola é premiada tamén con 10.000 pesetas, recibíndoas persoalmente  Don Isolino en Pontevedra da man do Ministro de Educación Nacional. Xa na etapa democrática, no ano 1981 (un ano antes de xubilarse) o Ministerio de Educación e Ciencia, e a proposta da Delegación e Inspección Educativa de Ourense, condecorouno coa Cruz da Orde Civil de Alfonso X el Sabio, galardón que polo seu prestixio está nas mans de só uns poucos. Segundo o Real Decreto que regula a súa concesión, este galardón “destínase a premiar as persoas físicas e xurídicas mailas entidades tanto españolas coma estranxeiras, que se destinguiran polos seus méritos contraídos nos eidos da educación, ciencia, cultura, docencia e investigación e que prestaran servizos destacados tanto en España como no ámbito internacional”. Don Isolino nunca presumiu de tal recoñecemento, o que di moito da sua perssonalidade, sinxela e humilde.

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Concesión da «Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio». Fotografía cedida por José Luis Camba

Pero segundo me comentou mais tarde, e corrobora o seu fillo Xosé Luís, un dos recoñecementos que lle fixo mais ilusión foi unha pequena homenaxe que lle preparamos dende a Asociación de Veciños de Parderrubias os antigos alumnos alá polo ano 1995 cunha cea no restaurante Conde da Merca onde se lle entregou un pequeno agasallo conmemorativo.

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Cea homenaxe no ano 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Cea homenaxe no ano 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Placa conmemorativa do homenaxe celebrado o 14 de xullo de 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

Foi unha mágoa cando, no ano 1997, se pensou nel para darlle o seu nome ao Grupo Escolar de A Merca, proposta que por diversas vicisitudes non foi adiante, sendo nomeado co da daquela Inspectora de Zona Doña Joaquina Gallego Jorreto, sen vinculación co noso concello, e rexeitándose así a proposta do Grupo Municipal o que eu pertencín, onde se pretendía que o nome do Centro fora o de Isolino Camba Casas, ou o dalgún doutros persoeiros vencellados ao noso Concello.

A persoa

Se a súa traxectoria profesional foi brillante, esta non estivo desleigada da coa súa implicación naquela sociedade rural que lle tocou vivir. Sempre se definiu como home do rural, tendo un grande aprecio por Parderrubias. Viña case tódolos días dende Ourense no coche de liña cando xa estaba xubilado e dende que lle faltou a súa muller Esther.

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Don Isolino Camba. Fotografía cedida por José Luis Camba

A súa tarefa en Parderrubias non se cinguiu só o seu labor educativo, senón que abrangueu tódalas frontes e abrazou todas aquelas causas que contribuíran a mellorar a calidade de vida daquel pobo que xa fixera de seu, aínda que algunhas lle trouxeran máis dun desgusto e algunas críticas inmerecidas como cando se fixo a concentración parcelaria, da que foi verdadeiro impulsor. Daquela foi nomeado representante da Irmandade de Labradores e Gandeiros na Concentración Parcelaria de Parderrubias para levala a cabo, segundo consta en escrito de dita Irmandade do 26 de maio de 1973. Críticas que soubo levar sempre sen lugar para xenreira nin rancor.

Don Isolino xogou un papel importantísimo como dinamizador cultural da Parroquia sendo un piar imprescindible para a construción do Tele-Clube de Parderrubias xunto co párroco Don Manuel Rúas (a quen adicamos a Entrada 8 de este Blog, outubro 2015, https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/10/10/e8-don-jose-manuel-fernandez-ruas-impulsor-de-la-modernidad-de-parderrubias-por-manuel-outumuro-seara/), sendo él o Vicepresidente e Tesoureiro. Da súa relevancia dá conta a prensa da época como se pode ver na entrevista que lle fixeron no xornal  La Región o 18 de setembro de 1970 (Entrada 16 neste Blog: https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/12/08/e16-se-cumplen-50-anos-de-la-fundacion-del-teleclub-de-parderrubias/). Do mesmo xeito se implicaba en todas aquelas formas de expresión cultural que promovía xunto cos párrocos de quenda, en especial co xa citado Don Manuel Rúas, Don Ramón, Don Hermesindo, e con todos aqueles curas veciños da parroquia cos que el tanto conversaba e apreciaba sempre. Así a nosa parroquia era coñecida daquela pola realización de obras de teatro, comidas populares, concursos, excursións, beléns polo Nadal, cabalgatas de Reis Magos, etc. dando boa conta delo a abundante reportaxe fotográfica que existe ao respecto e se publica neste Blog.

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Acto social con Don Aurelio Grande, Don Manuel Rúas e Don José Quintas. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino era unha persoa activa, pero discreta. Non era amante do protagonismo nin da adulación, e percuraba as cousas ben feitas. Implicado socialmente, era dos que prefería empurrar no carro a ir na fura dianteira. Así emocionábase cando recordaba que foran capaces de levar a auga dende a Fonte á porta da Igrexa, para que especialmente as mulleres e nenos, non tiveran que ir buscala ao río. Daquela compremetéuse a ir tódolos días a prender e apagalo motor da Fonte ata que por fin ideou un sistema tipo “boia” para que se fixera dun xeito automático. Do mesmo xeito tamén foi o verdadeiro impulsor dun dos acontecementos máis importantes da parroquia, como foi o da chegada da luz eléctrica. Delo dá conta o documento de data 29 de decembro de 1954 onde figura como a persoa que solicita a “Sociedad General Gallega de Electricidad, S. A.” un orzamento para obter dito servizo. Actuaría como Secretario da Xunta Veciñal presedida polo Párroco, durante todo proceso que rematou a finais de 1957, sendo inaugurada a liña eléctrica mailo trasnformador polo Gobernador Civil da provincia. De todo elo gardou celosamente toda a documentación, hoxe en poder do seu fillo.

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Orzamento do ano 1954 para a electrificación de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Croquis da primeira rede eléctrica de Parderrubias no ano 1957. Fotografía cedida por José Luis Camba

Home profundamente crente, mais non beato, considerábase un cristián de base, cuns valores morais e humanos moi enraizados e interiorizados, e sempre na procura de axuda e servizo aos demais. Era o padriño de tódalas confirmacións levadas a cabo na Parroquia e a sua presencia era habitual nas Primeiras Comunións. Aínda lembro e o estou vendo tamén, cando eu era neno,  tódolos domingos á tarde subir polo Outeiro camiño da casa do Tio Basilio para asealo e atendelo ata que morreu.

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Primeira Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Primeira Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Primeira Comunión. Fotografía de Don Manuel Rúas cedida por Manuel Outumuro Seara

Confirmación
Visita do Señor Bispo Don Angel Temiño para levar a cabo Confirmacións. Fotografía cedida por José Luis Camba

Non rexeitaba ningún reto sempre que fora en prol da procura do ben común. Foi Concelleiro no Concello de A Merca durante un breve espazo de tempo xa na época final do franquismo. A pesares desa breve e obrigada experiencia nunca quixo militar en ningún partido político. Sempre foi moi celoso e reservado coas súas ideas, pero sempre respectuoso coas dos demais foran as que foran. Relata o seu fillo Xose Luís que como pai era esixente con él mesmo e cos demais, non amante da improvisación nin de deixar “cabos soltos”. Para él, despois da familia, a preparación e o compromiso era o primeiro e o traballo tiña que ser ben feito ou non ser. Non era home de tabernas, nin de papatorias, nin luxos. Na sua mocidade tivo os seus “pinitos” como granxeiro  emprendedor, cunha pequena granxa caseira de pitos que él mesmo atendía. O seu verdadeiro hobby xa de xubilado era a súa horta con invernadoiro incluído, onde investía o seu tempo  e onde o veu buscar a morte unha tarde de abril de 2001.

O guión estaba escrito, marchou tal e como era. Dun xeito natural, sinxelo, na súa casa,sen amolar, sen ostentacións, paiseniñamente sen facer ruído, orgulloso dos seus e coa tranquilidade e sosego do deber cumprido. O traballo quedaba rematado e ben rematado como a él sempre lle gustaba. A sementeira dera os seu froitos. Que cada quen os administre como mellor lle conveña. Para todos aqueles que tivemos a grande sorte de telo como Mestre e de tratalo como persoa permítome despedirme tal e como adoitabamos facelo ao rematar a xornada escolar “USTED LO PASE BIEN, SEÑOR MAESTRO”.

Villancico
Panxoliña do alumno Adolfo Outumuro. Curso escolar 1961/62. Fotografía cedida por José Luis Camba

P.D. O meu agradecemento o seu fillo Xosé Luís, en primeiro lugar, por facilitarme e deixarme mergullar na  valiosísima documentación que dispón e garda celosamente. E en segundo lugar polo seu ofrecemento para que a Parroquia de Parderrubias poida disfrutar daqueles documentos ou obxectos que o Señor Mestre conservou relativos á escola e ao noso pobo. Considero que debiamos empezar a traballar para buscarlle un lugar axeitado para sua exposición e disfrute e non perder así a memoria e legado que él deixou e sin o cal hoxe a historia de Parderrubias seguramente se escrebería de xeito distinto.


VERSIÓN EN CASTELLANO

Nota. Este artículo aparece publicado más arriba en su versión original en gallego

Recuerdo como si fuese ayer aquella mañana del mes de septiembre de hace más de medio siglo, cuando sobre las espaldas de Celso de la Señora Alicia llegué al Trabazo y fui presentado a la sociedad educativa por un “…quien le toque a Manoliño va a tener que vérselas conmigo”. Al poco tiempo de llegar, y por arte de magia, comprobé con asombro que todos aquellos niños que allí estaban recogían sus peonzas y, sin pestañear, se dirigían a la puerta de la escuela. Habían divisado al Señor Maestro subir por el sendero de la Cueva con su paso lento y majestuoso envuelto por el humo del Ducados. Éste fue mi primer contacto con aquel hombre que marcó mi trayectoria vital, así como el futuro de aproximadamente otros 115 niños y niñas de Parderrubias que tuvimos la gran suerte de estar en sus manos. El primer niño que figura en la lista de alumnos matriculados, que fue elaborando curso tras curso y que celosamente conserva su hijo Luis, es Manuel Grande Fernández (curso escolar 1957/58) y el último José Grande Atrio (curso escolar 1978/79).

Datos biográficos

Después de investigar en su historia, y sin ánimo de ser su biógrafo, pero sí con la intención de recordar y poner en valor su trayectoria vital, trataré de recuperar para el imaginario colectivo de nuestro pueblo su figura, como maestro y como persona.

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Don Isolino en los inicios de su vida académica. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino nació el 15 de enero de 1913 en Loiro (Concello de Barbadás), siendo el más joven de siete hermanos pertenecientes a una familia del mundo rural gallego formada por labriegos y emigrantes en América. Estudia Bachillerato en el Instituto de Instrucción Pública de Ourense (actual IES Otero Pedraio), en donde llegó a ser Profesora su hija María José Camba. Posteriormente, realiza estudios de Magisterio en la Escuela Normal de Maestros de Ourense, finalizándolos en el año 1931 de manera brillante con tan solo 18 años, convirtiéndose de facto, y sin pretenderlo, en un Maestro de la República, hecho que marcará su devenir personal y profesional. Don Isolino solía recordar con nostalgia su primer destino como Maestro Interino en la Escuela de Rosen (Celanova). Obtiene la plaza de Maestro y es nombrado Maestro Nacional en el año 1933. Un año más tarde, y ya iniciada su carrera profesional como titular definitivo de la Escuela de Montelongo, se incorpora a filas, sorprendiéndole la Guerra Civil prestando servicio militar en la Comandancia Militar de A Coruña. Una vez finalizada la contienda en el año 1939 se incorpora de nuevo, como Maestro propietario de la plaza, a la Escuela de Montelongo. Eran tiempos muy difíciles para muchos docentes. Las represalias de la dictadura sobre aquellos docentes formados en la época de la República no se hicieron esperar. Así, en 1940 Don Isolino fue expedientado con suspensión definitiva de empleo y sueldo. Suspensión fundamentada única y exclusivamente en el hecho de que durante su época de estudiante había formado parte de una asociación cultural y sindical de maestros. Afortunadamente esta persecución solo tuvo consecuencias en el campo profesional y no en el personal, ya que las propias autoridades gubernativas y educativas de la época revisaron dicha resolución, siendo conmutada la pena por dos años de sanción con traslado forzoso fuera de la provincia y con cinco años de inhabilitación para cargos directivos y solicitud de traslado. De esta manera tuvo que marcharse a un pueblo de la provincia de A Coruña (Lestelle, en el Concello de Outes), en donde estuvo ejerciendo desde 1942 hasta 1948. En 1942 contrae matrimonio con Josefa Seara Garrido, que fallece un año después con tan solo 36 años. Una vez finalizada su sanción, en el año 1948, regresa a Ourense y se casa con Esther (hermana de Josefa), con quién tiene dos hijos: María José y José Luis. Es destinado a la Escuela de Santa Baia de Anfeoz (Concello de Cartelle) en donde, según las Actas, llegó a tener 67 alumnos con edades entre 6 y 14 años, permaneciendo allí durante nueve años, hasta que en 1957 permuta la escuela de Santa Baia con Don José Martínez («O Co»), maestro en Parderrubias en ese momento.

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Curso escolar 1966/67. Fotografía cedida por José Luis Camba

Comienza así su etapa en la Escuela de Parderrubias, en donde ya tenía establecida su residencia familiar, permaneciendo de manera continuada como vecino y como maestro de niños, y posteriormente también de niñas, al unirse las aulas en el curso escolar 1970/71, hasta julio de 1980, fecha en la que cierra la Escuela Unitaria de Parderrubias, siendo trasladado al Grupo Escolar de A Merca. Es nombrado Director de este Grupo Escolar, manteniéndose como docente desde el curso 1980/81 hasta su jubilación en octubre de 1982. Tenía entonces 69 años y dejaba la labor docente después de 50 años de servicio. Siguió viviendo en Parderrubias hasta que muere su esposa Esther. Don Isolino fallece en el año 2001 a la edad de 88 años, después de pasar sus últimos años entre Ourense y Parderrubias.

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Don Isolino Camba, una vez jubilado. Fotografía cedida por José Luis Camba

Tuve la fortuna de intimar con él, ya jubilado, como consecuencia de la doble vecindad, tanto en Parderrubias como en Ourense, en donde vivía con su hija María José. Pero sobre todo tuve la oportunidad de conocerlo mejor a partir de la puesta en marcha de la Asociación de Veciños de Parderrubias en el año 1993, lo que dio lugar a muchas reuniones. Posteriormente seguimos en contacto ya que para mí sus apreciaciones y consejos fueron inestimables, los cuales siempre dejaba flotando en el aire, sin imponer nada, para que uno los emplease cuando fuese preciso. En ese etapa no solo redescubrí al Señor Maestro sino que también conocí a la persona. A ambos, maestro y persona, me permito dedicarle las siguientes líneas.

El Maestro

Desde un punto de vista profesional su trayectoria fue impecable, aunque en un principio estuviese marcada, como la de tantos otros maestros, por la dictadura franquista. En la Escuela de Parderrubias, y ya asentado en su residencia, pudo desarrollar su tarea docente de una manera brillante y eficaz. Como Maestro formado en la República bebió en las fuentes reformadoras de la “Escuela Nueva” que aplicaba métodos pedagógicos novedosos y que, lamentablemente, con posterioridad en la formación de la dictadura, se redujeron a la máxima de que “la letra con sangre entra”, máxima que él procuraba moderar, adaptándola a las características de sus alumnos. Según se desprende de sus propias estadísticas, más de un 80% del alumnado obtuvo el Título de Estudios Primarios entre el año 1958 y 1966, en el que se implantó la Educación General Básica (E.G.B.). Alcanzó idénticos resultados con la nueva ley educativa, a pesar de tener ratios de 31 alumnos de Primero hasta Octavo de E.G.B. (curso escolar 1978/79).

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Estadísticas del alumnado realizadas por el propio Don Isolino. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Escuela Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1974/75. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Escuela Mixta de Parderrubias. Curso escolar 1976/77. Fotografía cedida por José Luis Camba

Era suficiente con su autoridad intelectual y moral para mantener la disciplina y el orden sin tener que recurrir al castigo físico. Únicamente lo usaba en contadas ocasiones y de un modo proporcional, siendo en todo caso siempre menos agresivo y contundente al que nos podrían haber aplicado nuestros padres. Su respeto y cariño por la naturaleza hacía que uno de los castigos más duros fuera el de «¡póngase de rodillas con los brazos en cruz mirando hacia la pared!» cuando descubría que alguno de nosotros había deshecho un nido para coger los huevos o había hecho un lazo para cazar a los pájaros que daban de comer a sus crías. No obstante, muchos de nosotros en esa época, ya teníamos castigo suficiente bebiendo todos los días la leche en polvo con grumos del Plan Marshall que por turnos removíamos antes del recreo. Los que estudiamos con Parvulario y con las Enciclopedias Álvarez podíamos presumir de aquellos cuadernos de caligrafía con letra de molde hecha con pluma de mojar en el tintero, que para desesperación de uno siempre se hendía al final del dictado. Cuadernos de los que algún ejemplar guarda su hijo José Luis y que junto con otros materiales de un valor incalculable deberemos darle algún día acomodo adecuado. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que todos aquellos alumnos que pasamos por sus manos recibimos una formación académica y humana de un alto nivel, muy superior al promedio. Esto queda suficientemente acreditado con el elevado número de niños y niñas que pudimos proseguir los estudios, la mayoría de niños en el Seminario de Ourense.

Esta excelente labor académica, junto con su actitud de entrega y cariño hacia su profesión, que traspasaba lo exigible, pudiendo comprenderse desde una entrega vocacional, no solamente era reconocida por los propios compañeros sino también por sus superiores. Así, se hizo merecedor de varios premios traducidos en “votos de gracia” que otorgaban las autoridades educativas a propuesta de los informes de la Inspección, en donde siempre se elogiaba su labor educativa, finalizando casi todos con un “…resta felicitar una vez más a este ejemplar Profesor como premio merecido”. En 1963 la Escuela de Parderrubias obtiene el sexto puesto de la sexta edición del Concurso La Mejor Escuela en el que participaron 237 escuelas de toda la provincia.

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Premio otorgado a Don Isolino en la década de los 50 por su labor docente desarrollada en la Escuela de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Informe Inspección de la Escuela de Parderrubias en el Curso escolar 1960/61. Fotografía cedida por José Luis Camba

En el año 1964, la Escuela obtiene un premio en metálico de 10.000 pesetas, que recibe Don Isolino de manos del Ministro de Educación Nacional en Pontevedra. Ya en la etapa democrática, en el año 1981 (un año antes de jubilarse), el Ministerio de Educación y Ciencia, y a propuesta de la Delegación e Inspección Educativa de Ourense, le condecora con la Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, galardón que por su prestigio está únicamente al alcance de unos pocos. Según el Real Decreto que regula su concesión, este galardón “se destina a premiar a personas físicas y jurídicas, así como a entidades tanto españolas como extranjeras, que se distinguirán por sus méritos contraídos en los campos de la educación, ciencia, cultura, docencia e investigación y que prestaran servicios destacados tanto en España como en el ámbito internacional”. Don Isolino nunca presumió de tal reconocimiento, lo cual dice mucho de su carácter reservado, sencillo y humilde.

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Concesión de la Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio. Fotografía cedida por José Luis Camba

Tal como me comentó tiempo después, y corrobora su hijo José Luis, uno de los reconocimientos que le hizo más ilusión fue el pequeño homenaje que, a través de la Asociación de Veciños de Parderrubias, le brindaron en el año 1995 sus antiguos alumnos, quienes organizaron una cena en el Restaurante Conde de A Merca, a cuyo término se le hizo entrega de una placa conmemorativa.

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Cena homenaje en el año 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Cena homenaje en el año 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Placa conmemorativa del homenaje celebrado el 14 de julio de 1995. Fotografía cedida por José Luis Camba

Fue una verdadera pena cuando en el año 1997 se pensó en él para darle su nombre al Grupo Escolar de A Merca, propuesta que por diversas vicisitudes no fue adelante, siendo denominado Joaquina Gallego Jorreto, Inspectora de Zona, persona sin vinculación con nuestro Concello, rechazándose así la propuesta del Grupo Municipal al que yo pertenecí, que pretendía que el nombre del Centro fuese Isolino Camba Casas o el de algún otro personaje vinculado a nuestro Concello.

La persona

Si su trayectoria profesional fue brillante, no lo fue menos su implicación en aquella sociedad rural que le tocó vivir. Siempre se definió como un hombre del rural y tuvo un gran aprecio por Parderrubias. Una vez jubilado y con la ausencia de su esposa Esther venía casi todos los días desde Ourense en el coche de línea.

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Don Isolino Camba. Fotografía cedida por José Luis Camba

Su labor en Parderrubias no se limitó únicamente a su labor educativa, sino que abarcó todos los frentes, abrazando todas aquellas causas que contribuían a mejorar la calidad de vida del pueblo que ya hiciera suyo, a pesar de que algunas le supusiesen más de un disgusto y algunas críticas inmerecidas, como cuando se hizo la concentración parcelaria, de la cual fue el verdadero impulsor, siendo nombrado representante de la Irmandade de Labradores e Gandeiros de la Concentración Parcelaria de Parderrubias, según consta en escrito de dicha hermandad de 26 de mayo de 1973. Críticas que supo llevar sin odio ni rencor alguno.

Don Isolino tuvo un papel fundamental como dinamizador cultural de la Parroquia, siendo un pilar imprescindible en la construcción del Tele-Club de Parderrubias junto al párroco Don Manuel Rúas (al cual hemos dedicado la Entrada 8 de este Blog, octubre 2015, (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/10/10/e8-don-jose-manuel-fernandez-ruas-impulsor-de-la-modernidad-de-parderrubias-por-manuel-outumuro-seara/), ostentando los cargos de Vicepresidente y Tesorero. De su relevancia da cuenta la prensa de la época como se puede apreciar en la entrevista que le realizó el diario La Región el 18 de septiembre de 1970 (Entrada 16 de este Blog: https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/12/08/e16-se-cumplen-50-anos-de-la-fundacion-del-teleclub-de-parderrubias/). Del mismo modo se implicaba en todas aquellas formas de expresión cultural que se encargaba de promover conjuntamente con los párrocos de la época, en especial con el ya citado Don Manuel Rúas, Don Ramón y Don Hermesindo, así como con todos los curas vecinos de la parroquia con los que él conversaba y apreciaba tanto. Así, nuestra parroquia era conocida en aquellos años por la representación de obras de teatro, comidas populares, concursos, excursiones, belenes por Navidades, cabalgatas de Reyes Magos, etc., dando buena cuenta de ello la abundante documentación fotográfica que existe al respecto y que aparece publicada en este Blog.

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Acto social con Don Aurelio Grande, Don Manuel Rúas y Don José Quintas. Fotografía cedida por José Luis Camba

Don Isolino era una persona activa, pero discreta. No era amante del protagonismo ni de la adulación, y buscaba las cosas bien hechas. Implicado socialmente, era de los que prefería empujar el carro a ir en la delantera. Por ello se emocionaba al recordar que habían sido capaces de llevar el agua desde la Fuente a la puerta de la Iglesia para que sobre todo las mujeres y los niños no tuvieran que ir a buscarla al río. En aquel momento se comprometió a ir todos los días a encender y apagar el motor de la Fuente hasta que un día ideó un sistema tipo “boya” para que se pudiese hacer de un modo automático. Del mismo modo también fue el verdadero impulsor de uno de los acontecimientos más importantes que vivió la parroquia: la llegada de la luz eléctrica. De este hecho histórico da cuenta el documento fechado el 29 de diciembre de 1954 en donde Don Isolino figura como la persona que solicita a la “Sociedad General Gallega de Electricidad, S. A.” un presupuesto para conseguir dicho servicio. Durante todo el proceso de electrificación del pueblo, el cual remató a finales de 1957, Don Isolino actúo como Secretario de la Junta Vecinal presidida por el Párroco, siendo inaugurados la línea eléctrica y el transformador por el Gobernador Civil de la provincia. De todo ello guardó celosamente toda la documentación, hoy en poder de su hijo.

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Presupuesto del año 1954 para la electrificación de Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Croquis de la primera red eléctrica de Parderrubias en el año 1957. Fotografía cedida por José Luis Camba

Hombre profundamente creyente, pero no beato, se consideraba un cristiano de base, con unos valores morales y humanos muy enraizados e interiorizados, y siempre buscando la ayuda y el servicio a los demás. Era el padrino de todas las confirmaciones realizadas en la Parroquia y su presencia era habitual en las Primeras Comuniones. Le recuerdo, siendo yo niño, subiendo por el Outeiro camino de la casa de Tío Basilio para asearlo y atenderlo hasta su fallecimiento.

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Primera Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Primera Comunión. Fotografía cedida por José Luis Camba

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Primera Comunión. Fotografía cedida por Manuel Outumuro Seara

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Visita del Señor Obispo Angel Temiño para llevar a cabo Confirmaciones. Fotografía cedida por José Luis Camba

No rechazaba ningún reto siempre que fuese en pro del bien común. Fue Concejal del Ayuntamiento de A Merca durante un breve espacio de tiempo en el periodo final del franquismo. A pesar de esa breve y obligada experiencia nunca quiso militar en ningún partido político. Siempre fue muy celoso y reservado acerca de sus ideas, pero siempre respetuoso con las de los demás, fueran las que fuesen. Relata su hijo José Luis que como padre era exigente con él mismo y con los demás, no le gustaba ni la improvisación ni dejar “cabos sueltos”. Para él, después de la familia, la preparación y el compromiso eran lo primero, y el trabajo debía ser bien realizado, de lo contrario no era trabajo. No era hombre de tabernas, ni de comidas, ni de lujos. En su juventud hizo sus pinitos como granjero emprendedor, con una pequeña granja casera de pollos que él mismo atendía. Su verdadero hobby, ya una vez jubilado, será su huerta con invernadero incluido, en donde invertía su tiempo y en donde lo vino a buscar la muerte una tarde de abril de 2001.

El guión estaba escrito, se fue tal como era. De una manera natural, sencilla, en su casa, sin molestar, sin ostentaciones, lentamente, sin hacer ruido, orgulloso de los suyos y con la tranquilidad y el sosiego del deber cumplido. El trabajo quedaba rematado y bien rematado, tal como a él siempre le gustaba. La siembra había dado sus frutos. Que cada quien los administre como mejor le convenga. De todos aquellos que tuvimos la enorme suerte de tenerlo como Maestro y de tratarlo como persona, me permito despedirme tal y como acostumbrábamos hacerlo al finalizar la jornada escolar: “USTED LO PASE BIEN, SEÑOR MAESTRO”.

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«Panxoliña» del alumno Adolfo Outumuro. Curso escolar 1961/62. Fotografía cedida por José Luis Camba

P. D. Mi agradecimiento a su hijo José Luis, en primer lugar, por facilitarme y dejarme sumergir en la valiosísima documentación de la que dispone y guarda celosamente; y, en segundo lugar, por su ofrecimiento para que la Parroquia de Parderrubias pueda disfrutar de los documentos y objetos que el Señor Maestro conservó relacionados con la escuela y nuestro pueblo. Considero que deberíamos empezar a trabajar para buscarle un lugar adecuado para su exposición y disfrute, y de este modo no perder la memoria y el legado que él dejó, sin el cual hoy la historia de Parderrubias con total seguridad se escribiría de modo diferente.

Magosto de Parderrubias: exaltación de la castaña

Magosto de Parderrubias: exaltación de la castaña

Por Juan Carlos Sierra Freire

Once de noviembre. Ourense honra a San Martiño. El día de San Martiño aparece en el calendario asociado a la llegada del frío y al inicio de la época de las matanzas de cerdo (“A todo porco lle chega o seu San Martiño”).  Pero, sobre todo, San Martiño significa magosto o exaltación de la castaña, una de las fiestas tradicionales más populares de toda la provincia ourensana. El refranero gallego así lo acredita: “Polo San Martiño, castañas e viño” y “Castañas, noces e viño son a ledicia de San Martiño”. En el magosto se asan castañas, se degusta el vino nuevo, se comen chorizos. Y todo ello, a ser posible, al aire libre, en el monte. El magosto es sinónimo de hogueras en el monte, alrededor de las cuales se reúnen los amigos. Los montes de Ourense se llenan de fuegos mágicos que delatan la preparación de purificadoras brasas que servirán de lecho a los aquenios que posteriormente serán degustados tanto por vivos como por muertos. Porque el magosto es mágico, el magosto se impregna de tradiciones ancestrales de los celtas, en las que ambos mundos interactúan, el nuestro y el de los que se han ido, pero vuelven.

Su origen se remonta, como otras muchas tradiciones de Galicia, a la Cultura Celta. Los celtas no tenían grandes templos y muchas de sus ceremonias tenían lugar en el monte. El magosto se hace en el monte. A principios de noviembre, con la fiesta de  Samaín, se celebraba el fin de las cosechas, inaugurándose oficialmente el invierno, el inicio de la época oscura, la apertura del año nuevo y la intercomunicación entre el mundo de los vivos y el de los muertos. En Samaín, el 1 de noviembre, los celtas encendían el primer fuego, el origen de todos los fuegos. Las castañas se asaban sobre una gran hoguera visible desde todos los puntos (Mandianes, 2006). Como ocurrió con otras muchas fiestas paganas, la celebración del magosto acabó cristianizándose con la festividad de Todos los Santos (1 de noviembre) o la de San Martiño (11 de noviembre). Por ello, ambas jornadas son días de magostos. En Ourense, probablemente debido a que las castañas tardan más tiempo en secarse que en otros lugares de Galicia, el día del magosto por excelencia es el día de San Martiño.

El magosto requiere de dos elementos indispensables: fuego y castañas. El uso de las castañas como alimento básico de supervivencia se remonta al Paleolítico, pero serán los romanos quienes se encarguen de generalizar su consumo entre la población gallega y, por tanto, la propagación de las plantaciones de castaños, especialmente por todo el interior de Galicia. Sin duda, una de las estampas más bellas de la provincia de Ourense la dibujan sus “soutos”: bosques de castaños. Todo pueblo, toda aldea, del interior de Galicia tiene su “souto”. Bien dice el refrán que “Polo San Martiño vai ver o teu soutiño”. En Parderrubias no podía ser menos, aunque algunos hayan ya desaparecido, como el que se ubicaba entre los pueblos de Barrio y O Outeiro a principios del siglo pasado, y que llegó a acoger maniobras militares y misas de campaña, La tradición dice que cuando un “souto” está al lado de un camino, las castañas que a él caen, no se recogen, son de los pobres y los peregrinos.

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La castaña está presente en Galicia desde hace miles y miles de años, aunque serán los romanos los que extienden su cultivo. A partir del siglo XVIII, la patata y el maíz traídos de América hacen que la castaña pierda parte de su relevancia en la alimentación de los gallegos. El magosto trata de reivindicar ese protagonismo perdido.

El término “magosto” probablemente tenga su origen en el vocablo Magnus Ustus (gran fuego) o tal vez Magnum Ustum (carácter mágico del fuego). Básicamente, el magosto consiste en encender una gran hoguera, a ser posible perceptible desde cualquier punto del entorno, que permita obtener una buena cantidad de brasas sobre las que se puedan asar, las costillas de cerdo, los chorizos y las castañas, y todo ello regado con el vino nuevo que semanas atrás ya dejó de fermentar. A todo esto se unen los cuentos, las leyendas, las risas, los cánticos y la música. ¿Quién no entonó al ocaso de las castañas asadas y el vino, y ya degustando la purificadora queimada, aquello de “vivir en Ourense qué bonito é, andar de parrando e dormir de pé” o un “ai Pepiño adiós, ai Pepiño adiós, ai Pepiño, por Dios non te vaías”? Las castañas deben pincharse antes de ser colocadas sobre las brasas, aunque siempre alguna acabará explotando en la cara de quien las remueve, hecho que obviamente es celebrado de forma efusiva por el resto de comensales.

Es habitual que una vez degustadas las castañas, los comensales se tiznen las caras unos a otros, canten, bailen y salten sobre el fuego. No faltan supersticiones relacionadas con la celebración, especialmente relativas al carácter sagrado del fuego: no se puede escupir sobre él, no se puede echar ningún resto sobre él y no se puede, bajo ningún concepto, apagar el fuego, las brasas deberán apagarse solas, pues las ánimas las necesitarán esa noche para calentarse. Es costumbre también dejar algunas castañas entre las brasas para alimento de los espíritus. ¿Y las que nos comemos? Por cada castaña que nos comemos liberamos un alma del purgatorio.

En Parderrubias, al igual que en muchas parroquias cercanas, e independientemente de las celebraciones particulares -es habitual que en cada casa se hagan magostos familiares en la “lareira” a lo largo de todo el mes de noviembre-, desde hace más de dos décadas se viene celebrando un magosto popular que reúne a todos los vecinos de la Parroquia en torno a las castañas. El sábado más próximo a San Martiño todos aquellos que tienen vinculación con la Parroquia se congregan para dar culto a las castañas y al fuego. La churrascada, a base de costillas y chorizos, da paso a las castañas asadas, todo ello regado con vino de la nueva cosecha. Una queimada purificadora y protectora contra maleficios y malos espíritus clausura el banquete. En una primera época, el evento tenía lugar al anochecer y se celebraba en A Carretera. Posteriormente, pasó a hacerse en el pueblo de A Iglesia y, finalmente, debido al elevado número de asistentes volvió a la Carretera, teniendo lugar a mediodía y alargándose hasta bien entrado el anochecer.

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Queimada en el Magosto de 2012

En una época previa a esta celebración popular, allá por la década de los años 80, los jóvenes del pueblo ya nos reuníamos en el monte, al frío atardecer de noviembre, allá en O Trabazo, a celebrar el magosto, alargando la velada hasta bien entrada la noche, a la espera de que las últimas brasas diesen calor a aquellos espíritus con los que habíamos compartido las horas de una gélida noche.

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Magosto año 1982

Como epílogo a este texto de aprendiz de etnografía de magostos, cito textualmente al gran antropólogo ourensano Florentino Cuevillas:

Dirédesme que os follatos murchos das viñas son sinal da morte que o inverno trae consigo. Dirédesme que o magosto é o final do froito dos castiñeiros; e teredes razón; mais teredes que confesar que as viñas trocadas en xardín son ben belidas, e que as castañas se queiman entre risas e entre amores. Porque na nosa terra, astra a morte ten engado. E se non o credes, vinde ver a Galicia, no mes de San Martiño”  (Prosas Galegas, 1948).

Referencias

Mandianes, M. (2006). El origen del magosto. Recuperado de http://www.delmorrazo.com/tribuna/origen-del-magosto.html.

Corpus de Parderrubias

Corpus de Parderrubias

Por Juan Carlos Sierra Freire

 

La festividad del Corpus Christi tiene su origen en la ciudad de Lieja, pasando a ser una fiesta universal de la Iglesia Católica en el año 1264 por orden de Urbano IV, siendo fijada en el jueves siguiente a la octava de Pentecostés. Desde el primer momento, la celebración giró en torno a una procesión eucarística. Existe evidencia de que en España se comenzó a celebrar en el siglo XIII, difundiéndose ya por todo el territorio gallego durante los siglos XV y XVI. En Ourense hay registros desde mediados del siglo XIV y desde ese momento pasan a ser las fiestas grandes de la capital. La procesión era la manifestación más importante de las fiestas. La Custodia era escoltada por maceros y militares. Al igual que hoy ocurre todavía en Granada, procesionaba la tarasca, asociada al gremio de los sastres.

Dice el refranero español que “tres jueves hay en el año que relucen más que el Sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión”. El Corpus Christi constituye una de las celebraciones más importantes que la Iglesia Católica conmemora durante el año, en la cual se rinde culto a la Eucaristía. Tiene lugar el jueves posterior a la celebración de la Santísima Trinidad, la cual se celebra el domingo siguiente al de Pentecostés; es decir, el Corpus tiene lugar 60 días después del Domingo de Resurrección. Actualmente, en la mayor parte de España, la celebración se trasladó al domingo siguiente, salvo en algunas poblaciones como Granada, Sevilla o Toledo, por ejemplo. Destaca de forma muy significativa el Corpus de Granada, pues fueron los mismos Reyes Católicos quienes lo instauran como Fiesta Mayor de la ciudad hace ya más de 500 años, procesionando ese día una espectacular Custodia, regalo de Isabel la Católica a los granadinos. «La fiesta ha de ser tal y tan grande la alegría y el contentamiento, que parezcáis locos» llegó a decretar la reina Isabel.

Por lo que respecta a Parderrubias, la festividad del Corpus Christi probablemente se venga celebrando desde el momento en que se generalizó en toda Galicia allá por el siglo XVI. Existen evidencias fotográficas y periodísticas de su celebración a principios del siglo pasado. Así, fotografías realizadas por Manuel Garrido (Os Escultores) en esa época muestran la procesión a la altura de O Trabazo presidida por varios candelabros, y numerosos estandartes y pendones.

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Procesión de Corpus en el primer tercio del siglo XX. Fotografía de Manuel Garrido

El 29 de mayo de 1942, el diario ourensano La Región publicaba la siguiente crónica sobre la inminente festividad del Corpus en Parderrubias:

El día 3 del próximo mes de junio se celebrarán en esta localidad los tradicionales festejos de Corpus, que durarán varios días. Amenizarán los festejos las afamadas bandas de música de Sobrado del Obispo y Souto Penedo, al mando del director don Antonio Valdés. También habrá animadas verbenas. El día cuatro, festividad del Santísimo Christi, se celebrará una misa solemne a toda orquesta en la Iglesia Parroquial con asistencia de las autoridades locales. El Padre don José Sueiro pronunciará un sermón. Este mismo día saldrá la procesión del Corpus que recorrerá las principales calles de la villa. Existe gran animación en todo el pueblo. Durante los festejos se disparará profusión de fuego fijo y volador”.

Cabe suponer, por tanto, que la celebración del Corpus ha estado asociada desde hace muchas décadas a las fiestas parroquiales de Parderrubias. Actualmente es la fiesta más importante que se celebra en la parroquia. Se conmemoran también, aunque a menor escala, la Fiesta del Rosario, a principios de octubre, y la Festividad de la Patrona, Santa Eulalia (Olaia), en diciembre. Antiguamente, se celebraba también la Fiesta del Sagrado Corazón, dos domingos después del día de Pentecostés.

Hasta el año 1990, la festividad se celebraba en jueves, por lo que las fiestas parroquiales del Corpus tenían lugar durante dos días: jueves (día de Corpus) y viernes («o refestexo»). Desde 1990, se celebran las “vísperas” el sábado -desde hace algunos años se adelantan ya al viernes- y el día grande, el domingo. En esas vísperas tienen lugar actividades deportivas, juegos infantiles y otras actividades lúdicas como un concurso de tartas que se recuperó en el año 2015, el de pinchos que celebró su primera edición en 2016, campeonato de subastado, etc.

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Carrera de bicicletas Fiestas del Corpus. Fotografía de Xulio Outumuro
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Concurso de tartas Corpus 2015. Fotografía de María Grande Rodríguez
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Concurso de pinchos Corpus 2016. Fotografía de María Grande Rodríguez

El día previo a la celebración del Corpus, en torno al mediodía, se dispara un buen surtido de bombas y cohetes anunciando los días grandes de la parroquia. Era común, que los niños corriésemos detrás de las varillas de los cohetes, superando muros, matorrales o cualquier otro obstáculo que se nos interpusiese, y así hacer el mayor acopio de ellas con el fin de demostrar quién era más agudo y veloz en estos avatares. Antiguamente, en las vísperas del Corpus, una de las tradiciones era la visita del “tío Servando” con un rebaño de corderos (“años”) y cabritos que iba sacrificando a demanda de los vecinos, sobre el mismo terreno, para el banquete del día siguiente. La víspera de Corpus, por la tarde, también llegaban a las casas los roscones encargados, hechos con huevos caseros que se reservaban durante días para que el obrador los emplease para dicho fin. Las mujeres acometían también ese día la preparación de una buena cantidad de rosquillas caseras, tradiciones que se sigue manteniendo a fecha de hoy.

En el día de Corpus se engalanan con banderas españolas y gallegas, mantillas y mantelerías los balcones de las calles por las que transcurre la procesión, que desde primeras horas de la mañana lucen sus suelos cubiertos espadañas y flores para el paso de la Custodia. A mediodía se oficia una solemne misa cantada que termina con la procesión, en la que el cura lleva la Custodia bajo palio, desde la iglesia hasta el Cruceiro do Trabazo. El cortejo es acompañado durante todo el trayecto de ida y vuelta por el repique constante de las campanas de la iglesia, los sones de una banda de música y el disparo continuo de bombas y fuegos de artificio. El repique de campanas (toque a “repenicado”) es un arte que no está al alcance de cualquiera, requiriéndose experiencia y destreza, pues se hace sin imprimir movimientos a las campanas, sino a las manos (véase Campanas de Parderrubias… cuando os oigo tocar). Ese día celebran su Primera Comunión los niños de la parroquia, quienes dan un colorido especial a la procesión.

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Salida de la procesión del Corpus 1981. Fotografía de Merche Grande Gallego
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Procesión del Corpus 1981. Fotografía de Merche Grande Gallego
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Procesión del Corpus 1981. Fotografía de Merche Grande Gallego
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Primeras comuniones en la procesión del Corpus 1975. Fotografía de Lito Outumuro
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Primeras Comuniones en la procesión de Corpus 1986. Fotografía de Juan Carlos Sierra
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Procesión del Corpus 1996. Fotografía de Modesto Madarnás
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Procesión del Corpus 1996. Fotografía de Modesto Madarnás
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Procesión del Corpus 2009. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Procesión del Corpus 2009. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Procesión del Corpus 2009. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Procesión del Corpus 2012. Fotografía de Juan Carlos Sierra
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Procesión del Corpus 2012. Fotografía de Juan Carlos Sierra
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Procesión del Corpus 2016. Fotografía de Juan Carlos Sierra
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Procesión del Corpus 2018. Fotografía de Juan Carlos Sierra

Finalizado el acto religioso los vecinos con sus respectivos invitados se reúnen en torno a la mesa -que ese día se queda pequeña- a degustar un excelente y copioso banquete. Por la tarde tiene lugar el baile amenizado por alguna orquesta, banda de música, charanga o grupo musical. Antiguamente, la fiesta tenía lugar en O Trabazo, al lado de la escuela, en donde se reunían todos los vecinos e invitados a disfrutar de la orquesta de turno, a bailar y a tomar en el Auto Bar alguna cerveza San Martín o El León, alguna copa de licor café o alguna Mirinda. El interés de los niños estaba centrado en las “rosquilleiras”. Así, una figura en torno a la cual giraba gran parte de nuestra atención era “A Garabasia” de Bentraces. Nos permitía el sueño de “hacernos mayores” comprando y disparando petardos, o la ilusión de abrir aquellos sobres llenos de soldados de plástico que nos transportaban literalmente a otros mundos. Con el paso de los años, el espacio de O Trabazo se quedó pequeño y la fiesta se trasladó al Campo de Fútbol en donde se llegó a construir un palco de obra para ubicar a las orquestas. En este lugar, las orquestas tradicionales y las bandas de música poco a poco fueron dejando paso a modernos y magnos espectáculos como el que brindó la orquesta París de Noia en los años 2010 y 2012. Los tiempos cambian. Este recinto empezó a percibirse como lejano al pueblo, de modo que desde hace algunos años las actividades lúdico-musicales se trasladaron al entorno de la iglesia.

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Actuación de la orquesta París de Noia en la verbena del Corpus 2010. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Actuación de la orquesta París de Noia en la verbena del Corpus 2010. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Actuación de la orquesta París de Noia en la verbena del Corpus 2010. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm

Corpus 2019
Corpus 2021
Corpus 2022
Actuación Mago Teto en el Corpus 2023
Actuación de Dr. Slump en el Corpus 2023
Procesión del Corpus 2023

DON AURELIO GRANDE FERNANDEZ (1930-2001). Por Merche Grande Gallego

DON AURELIO GRANDE FERNANDEZ (1930-2001). Por Merche Grande Gallego

El 5 de octubre de 1930 nace en nuestra querida Parderrubias, don Aurelio Grande Fernández, Aurelio, en una familia de nueve hermanos. Cursa estudios en el Seminario de Ourense y en el año 1953 obtiene el Título de Licenciado en Historia Eclesiástica por la Universidad Gregoriana de Roma. Ese mismo año es ordenado sacerdote diocesano y comienza su labor como Profesor de Historia de la Iglesia en el Seminario Mayor de Orense, actividad que mantuvo durante cuarenta años, siendo recordado como un hombre alegre, muy conversador, que divagaba en sus clases hasta el punto de salirse completamente de su tema inicial. Le encantaba hablar, le encantaban las personas.

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Recordatorio Ordenación Sacerdotal y Primera Misa en Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba

Aurelio era un hombre sencillo, pero que fue grande en su vida y que tocó la vida de las personas que estaban cerca de él. Su faceta más importante fue la de Delegado Diocesano de Misiones, cargo que llevó su nombre treinta y seis años (1965-2001).

Aurelio hizo una labor  única en la Delegación de Misiones de Ourense. Su pasión por las Misiones y los misioneros, los viajes que hizo para conocer “in situ” su situación en diferentes países, su ilusión con la Misión Diocesana en Jipijapa (Ecuador) son pequeñas pinceladas de la grandeza interior de este hombre pequeño en su constitución pero     enorme en su corazón.

Sin duda, su gran legado en Ourense fueron y son los Festivales de la Canción Misionera, en sus ediciones Infantil y Juvenil. A día de hoy son los únicos festivales que se mantienen en España en las dos ediciones con una alta participación. A raíz de su fallecimiento, la Delegación de Misiones de Ourense creó los premios “Aurelio Grande” a los misioneros   de “aquí” y de “allá”, buscando reconocer la labor de nuestros religiosos y religiosas, laicos y organizaciones que viven en territorio de Misiones o colaboran arduamente para hacer un poco más feliz las vidas de otras personas.

Como Delegado de Misiones guiaba un grupo de jóvenes colaboradores y voluntarios de la Delegación para hacernos entender la labor misionera y la importancia de ayudar a nuestros misioneros allá donde estuviesen. Mantener contacto con ellos, hacerles sentir que estábamos a su disposición, que no estaban solos era algo en lo que Aurelio se empeñaba de forma especial.

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Don Aurelio Grande Fernández. Fotografía cedida por Merche Grande Gallego

Aurelio fallece el 29 de septiembre de 2001, y en nuestra Parroquia no se recuerdan precedentes de un entierro ni siquiera parecido. Todos queríamos despedirnos de él y darle nuestras más sinceras Gracias.

Podríamos citar muchos más cargos, títulos y logros académicos de Aurelio, como el de Canónigo de nuestra S. I. Catedral de Ourense, desde 1992, pero lo más importante y   relevante de Aurelio era su corazón y su amor incondicional con todas aquellas personas que coincidían en su vida. Dejó un vacío enorme no solo en su familia, hermanos, sobrinos y bisobrinos. En la Delegación aún huele a Aurelio, y en Jipi Japa, y en tantos y tantos lugares por donde pasó.

Buen Sacerdote, buen hermano, buen hijo, buen delegado, buen vecino, BUEN AMIGO!   Sin duda, don Aurelio es un ejemplo a seguir para todos los vecinos de esta pequeña Parroquia, a la que él siempre, allá a donde iba, por lejos que fuese, nombraba con orgullo:

EU SON DE PARDERRUBIAS”.

Gracias Aurelio.

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Fotografía cedida por Merche Grande Gallego

Noticias de Sociedad en Parderrubias

Noticias de Sociedad en Parderrubias

Por Juan Carlos Sierra Freire

 

En el artículo Sucesos relacionados con Parderrubias publicados en prensa hicimos referencia a aquellos hechos que hicieron que el nombre de Parderrubias apareciese en las páginas de sucesos de la prensa. En esta ocasión traemos un listado de noticias publicadas en distintos medios de comunicación relativas a la vida social de la parroquia: noticias de Sociedad. La lista se inicia en el siglo XVI y termina con hechos acontecidos más recientemente.

1596: El 25 de octubre fallece el párroco de Parderrubias, Juan García Andrés de la Calle, natural de Huércanos (La Rioja), siendo enterrado en la propia iglesia parroquial. Deja el encargo de una importante obra pía para estudiantes pobres de su pueblo natal.

1702: El 7 de julio es bautizado don Francisco de las Casas, vecino de Nigueiroá, a la postre tatarabuelo de don Pedro Casas y Souto, nacido en Sobrado do Bispo, quien llegó a ser Obispo de Plasencia.

1889: Magno acto religioso, en el campo de As Maravillas, con el objeto de celebrar el XIII Centenario de la Unidad Católica y, de paso, arremeter contra «los males y las desgracias del Liberalismo». Está presente un importante séquito de la parroquia de Parderrubias (El Siglo Futuro, 11 de junio de 1889).

1889: Don Manuel Belvis, párroco de Parderrubias, publica una carta en contra el monumento al apóstata Giordano Bruno (El Siglo Futuro, 23 de diciembre de 1889).

1890: Asignación de la plaza de maestra de Parderrubias a doña Matilde Quintas Cid (El Magisterio Gallego, 25 de agosto 1890).

1891: Se cita a doña Elvira Álvarez Vilata para que comparezca a su puesto de maestra de la escuela de Parderrubias. Se encuentra en paradero desconocido (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 8 de agosto de 1891).

1894: Se nombra a doña Dolores Rodríguez Pérez como maestra de la escuela de Parderrubias (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 12 de febrero de 1894).

1896: Se hace pública la lista de vecinos de Parderrubias, propietarios de las fincas que, en todo o en parte, serán ocupadas por las obras de la carretera de Orense a Portugal (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 20 de julio de 1896; Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 21 de julio de 1896).

1899: Don Benito Garrido Santiago es nombrado párroco de Parderrubias (El Miño, 19 de diciembre de 1899).

1900: Nombramiento de doña Matilde Seara como maestra de Parderrubias (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 8 de junio de 1900).

1903: Nombramiento de don Antonio Rollón como maestro de Parderrubias (La Correspondencia Gallega, 6 de octubre de 1903).

1907: Nombramiento de don Cesáreo Pérez Rodríguez como maestro de Parderrubias (El Correo de Galicia, 9 de abril de 1907).

1907: Visita del obispo de la Diócesis a Parderrubias con el objeto de administrar el sacramento de la Confirmación (La Correspondencia Gallega, 18 de abril de 1907).

1911: Entierro en Parderrubias de don Manuel Lorenzo Sampedro, Secretario del Juzgado Municipal de La Merca (La Región, 25 de julio de 1911).

1912: Fallecimiento de doña Jacinta González Atrio, madre de Os Escultores de Parderrubias (La Región, 3 de mayo de 1912).

1912: La parroquia de San Facundo recibe dos artísticas imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y de la Santísima Virgen de Lourdes confeccionadas en los acreditados talleres de Parderrubias (La Región, 6 de septiembre de 1912).

1913: Don Manuel Garrido, de Parderrubias, sale en tren hacia Oviedo, junto con otros peregrinos, entre los que se encuentran el señor Obispo y el rector del Seminario. Desde la capital asturiana se dirigirán a Roma (La Región, 24 de abril de 1913).

1913: La parroquia de San Lorenzo de Siabal recibe una imagen de la Inmaculada Concepción de la Milagrosa, confeccionada por los afamados escultores de Parderrubias José Garrido y Hermanos. Bien puede decirse que estos virtuosos artistas pueden competir con los de más notoria fama en su género (La Región, 4 de octubre de 1913).

1914: La parroquia de Esgos recibe una imagen del Sagrado Corazón confeccionada en los talleres de Parderrubias (La Región, 10 de junio de 1914).

1915: El día de San José, se inauguran en Freás de Eiras dos hermosísimas imágenes de los Sagrados Corazones, construidas en los talleres que los hermanos Garrido tienen en Parderrubias (La Región, 2 de abril de 1915).

1915: Las Religiosas Terciarias Franciscanas de Puenteareas reciben, de una viuda, el regalo de una hermosísima imagen de la Divina Pastora, modelada en los talleres de los célebres artistas de Parderrubias (Orense) (El Eco Franciscano, 15 de mayo de 1915).

Divina Pastora (construida para las Siervas de la Divina Pastora de Ponteareas)

1915: Don Benito Garrido, cura párroco de Parderrubias, se adhiere al manifiesto «por el bien hablar» (La Región, 25 de mayo).

1915: Expuesto en uno de los escaparates de la Casa Bravo, en la calle Príncipe de Vigo, un magnífico retablo con dos estatuas religiosas, procedente de los grandes talleres de escultura religiosa José Garrido y Hermanos, de Parderrubias (El Progreso, 10 de agosto de 1915).

1916: En los elegantes escaparates del comercio de novedades «Los Chicos» se exhibe una hermosa escultura de San Francisco, construida en los afamados talleres de escultura religiosa de los Sres. Garrido y Hermanos de Parderrubias. Su destino final es la iglesia parroquial de Osmo, en Leiro (La Región, 23 de abril de 1916).

1916: La parroquia de San Miguel de Osmo presenta una magnífica imagen de San Francisco procedente de los Talleres de José Garrido y Hermanos de Parderrubias (El Eco Franciscano, 15 de junio de 1916).

1916: El 18 de junio, en la parroquial de Soutomandrás, celebra su Primera Misa don Adolfo Outumuro Outumuro, actuando de padrino eclesiástico su tío David Outumuro Seara (La Región, 25 de junio de 1916).

1916: El Sr. Obispo de la Diócesis ha encargado de explicar la cátedra de Latín y Humanidades a don Adolfo Outumuro Outumuro (El Correo de Galicia, 6 de octubre de 1916).

1917: En uno de los escaparates de la joyería de Valentín Cid se hallan expuestas las nuevas imágenes fabricadas en la primera casa española de Garrido y Hermanos, de Parderrubias, Sagrados Corazones de Jesús y María, Niño Jesús, Sagradas Familias y entronaciones (La Región, 19 de septiembre de 1917).

1918: A los 42 años fallece doña Encarnación Garrido González, hermana de Os Escultores (La Región, 20 de abril de 1918).

1919: La antigua iglesia de los Padres Franciscanos aumenta el número de imágenes con dos más adquiridas en los talleres de Parderrubias: Santa Rita y San Blas (La Región, 15 de agosto de 1919).

1920: Sale para Parderrubias, el cura párroco don Adolfo Outumuro (La Región, 16 de julio de 1920).

1920: El Sindicato Católico Agrícola de Parderrubias nombra como vendedores de vinos a los socios Luis Fernández, Germán Seara, Manuel Seara Casas, Emilio Outumuro, José Fernández, Ángel Santos y Francisco Seara (La Región, 2 de noviembre de 1920).

1922: Se desmiente la falsa noticia propagada por ciertas personas que, con fines lucrativos, pretendieron hacer ver que no se seguía trabajando en los los Talleres de Escultura Religiosa de Parderrubias. José Garrido y Hermanos participan a su numerosa clientela que en sus talleres recientemente ensanchados y dotados de maquinaria moderna se trabaja a mayor escala que anteriormente (La Región, 18 de agosto de 1922).

1922: El Batallón de Cazadores de Orense llegó a las once y media a Parderrubias, donde hicieron la primera comida, siguiendo viaje a Celanova, en donde realizarán diferentes clases de ejercicio (La Región, 29 de noviembre de 1922).

1922: Fallece en el Convento de Religiosos de Vistahermosa Francisco Outumuro Justo, franciscano nacido en Parderrubias en 1840 e ingresado en el convento en 1888. Fue sepultado en el convento de la Comunidad (La Región, 21 de diciembre de 1922).

1923: Se anuncia la renovación total de la Junta del Sindicato Agrícola Católico de Parderrubias (La Región, 26 de enero de 1923).

1923: Fue solemnemente entronizado el Sagrado Corazón de Jesús en el domicilio del socio de la casa Hijos de Simeón García y Compañía, don Olegario Muñiz. La imagen fue colocada en un artístico oratorio de estilo gótico, obra de los renombrados escultores de Parderrubias, señores Garrido (Heraldo de Galicia, 11 de febrero de 1923).

1923: El gerente de la razón social José Garrido y Hermanos, de Parderrubias, hace público que las obras construidas en sus talleres de Escultura Religiosa se distinguen por una placa que llevan de bronce con la marca registrada Artes Católicas, de modo que las que no lleven dicha placa no son legítimas de sus talleres (La Región, 10 de marzo de 1923).

1923: Se recomienda que todas las familias virtuosas deben tener en su casa una imagen religiosa; y esta imagen debe adquirirse en los Talleres de Escultura de José Garrido y Hermanos, de Parderrubias, por ser las mejores y más baratas (La Región, 27 de julio de 1923).

1923: En la iglesia parroquial de San Pedro de Pena (Xinzo) ha sido inaugurado un artístico retablo mayor de puro estilo gótico, construido y ricamente decorado en los talleres de José Garrido y Hermanos de Parderrubias (La Región, 11 de agosto de 1923).

1923: Se celebra una misa de campaña con motivo de las prácticas militares de otoño realizadas por el Batallón de Cazadores de Orense (Vida Gallega, 20 de noviembre de 1923).

1923: Los jefes y oficiales del Batallón de Cazadores de Orense visitan los importantes talleres de escultura religiosa que tienen los hermanos Garrido en Parderrubias (Vida Gallega, 20 de noviembre de 1923).

Jefes y Oficiales del Batallón de Cazadores de Orense, junto al párroco y los Hermanos Garrido (Fotografía de Vida Gallega).

1924: Fallece en Parderrubias, a los 31 años, don Adolfo Outumuro Outumuro, cura ecónomo de la parroquia (Vida Gallega, 20 de mayo de 1924).

1926: Toma posesión de maestro de la escuela de Parderrubias don Félix S. del Moral Biempiea (El Heraldo Gallego, 25 de julio de 1926).

1926: En la festividad solemne que se celebró en la parroquia de San Mamed de Puga en honor a la Virgen del Socorro, llamaron la atención de los devotos unas lujosas y artísticas andas de estilo ojival, en las que era conducida la imagen de la Virgen. Fueron construidas estas andas en los talleres de los Sres. Garrido, de Parderrubias (La Región, 16 de septiembre de 1926).

1926: En la iglesia parroquial de Parderrubias, el nuevo y virtuoso presbítero don Celso Cid Fariñas celebra su Primera Misa. Sus padrinos son don Alfonso Cid, párroco de Villanueva de Allariz, el industrial y alcalde de La Merca, don José Garrido y su sobrina, la señorita Josefina Seara Garrido (La Provincia, 30 de septiembre de 1926).

1926: Don Manuel Méndez Gallego es nombrado maestro de Parderrubias (Heraldo de Galicia, 24 de octubre de 1926).

1927: Coincidiendo con el día de Reyes tiene lugar la colocación de la primera piedra de la Escuela de Parderrubias. A las tres de la tarde hacían su entrada en Parderrubias los maestros de las escuelas circundantes acompañados de sus discípulos y banderas cantando himnos alusivos al acto (La Región, 14 de enero de 1927).

1927: Eliseo Garrido anuncia su Taller de la Sagrada Familia, en el que construyen altares, doseles y se llevan a cabo restauraciones, pinturas y dorados (La Región, 14 de enero de 1927).

Anuncio del Taller de la Sagrada Familia

1927: La escuela de Parderrubias contribuye con una peseta a la suscripción nacional para el monumento a Cervantes (La Región, 24 de mayo de 1927).

1927: En el concurso de ganados de las fiestas de Corpus de Ourense, Luis Martínez, de Parderrubias, obtiene el primer premio en Toros mestizos, dotado con 50 pesetas (La Región, 18 de junio de 1927).

1928: En la iglesia de Piñor se inaugura un retablo, primorosamente ejecutado por el competentísimo escultor don Eliseo Garrido, de Parderrubias. En esta obra, netamente suya, se superó a sí mismo (La Región, 1 de enero de 1928).

1928: Coincidiendo con la fiesta de San Antonio, el culto y entusiasta maestro de Quintela de Leirado fue con los niños de la escuela a esperar el nuevo San Antonio adquirido en los acreditados talleres de Parderrubias (El Pueblo Gallego, 22 de febrero de 1928).

1928: Los días 11 y 12 de agosto tienen lugar en Parderrubias festejos en honor de la Santísima Virgen de Lourdes organizados por la casa José Garrido y Hermanos, durante los cuales tiene lugar la bendición solemne de la bandera del Sindicato Católico Agrícola de Parderrubias (La Región, 10 de agosto de 1928).

1928: El 12 de agosto tiene lugar la Inauguración de la Escuela de Parderrubias (La Zarpa, 14 de agosto de 1928).

1929: Segundo premio, valorado en 20 pesetas, al novillo de José Garrido, de Parderrubias, en el Concurso Provincial de Ganados, en los festejos de Corpus de Orense (El Pueblo Gallego, 28 de mayo de 1929).

1929: La Región sortea entre sus subscriptores una artística imagen del Sagrado Corazón, propia para entronización, obra de los Talleres de la Sagrada Familia de Parderrubias (La Región, 9 de agosto de 1929).

1930: El Ayuntamiento de A Merca envía a la Inspección solicitud de creación de una escuela de niñas en Parderrubias, convirtiendo la mixta actual en una de niñas (El Pueblo Gallego, 1 de mayo de 1930).

1930: Don Benito Álvarez es nombrado maestro de Parderrubias (Galicia, 11 de octubre de 1930).

1931: La parroquia de Arnoia adquiere en los Talleres de Parderrubias el Sepulcro del El Salvador, la imagen yacente y las figuras de los Evangelistas (Galicia, 27 de marzo de 1931).

1931: Se celebraron en Parderrubias funerales por el eterno descanso de doña Ramona Lloves de Méndez, esposa del que fue maestro de este pueblo, y en la actualidad lo es de Mugares, don Manuel Méndez Gallego. Los funerales fueron sufragados por los alumnos de la escuela de dicho pueblo y por el maestro que en la actualidad rige dicho distrito, don Benito Ibáñez Fernández (La Región, 21 de abril de 1931).

1931: En la iglesia parroquial de Carballiño se inaugura la restauración total del altar mayor, ejecutada por lo renombrados hermanos Garrido de Parderrubias, los cuales están siendo justamente felicitados (Galicia, 12 de mayo de 1931).

1931: Con pompa y aparato inusitados van a inaugurarse el 25 de los corrientes en la iglesia parroquial de Cortegada dos altares y una efigie de Cristo crucificado. Son obra de los hermanos Garrido de Parderrubias, esclarecidos artistas que ha tiempo recibieron la consagración del público ilustrado por el primor y maestría que suelen imprimir a sus geniales concepciones (Galicia, 24 de julio de 1931).

1931: José Garrido, sucesor de José Garrido y Hermanos, publicita «La Industrial» (La Región, 14 de mayo de 1931).

1931: Unión Musical Santa Cecilia de La Manchica amenizará las fiestas del Corpus, los días 3 y 4 de junio (La Región, 2 de junio de 1931).

1931: En la casa rectoral fallece doña Agustina Losada, madre del párroco don Alfonso Losada, recibiendo sepultura su cadáver en el cementerio de Barja (Celanova). A sus funerales asistieron 34 sacerdotes (La Región, 1 de octubre de 1931).

1931: Funerales en Parderrubias presididos por 22 sacerdotes del joven Benito Iglesias Rodríguez, fallecido en el Ferrol en donde se hallaba prestando sus servicios a la Patria. Era sobrino del cura de Villarino de Pereiro de Aguiar, don Benito Iglesias (La Región, 3 de diciembre de 1931).

1932: Se propone a don José Rodríguez Portela para maestro de Parderrubias (La Región, 20 de enero de 1932).

1932: Con gran esplendor se celebró el domingo, día 26 de junio, en Parderrubias, la fiesta en honor de la Virgen de Lourdes. La banda municipal Santa Cecilia, que con tanto acierto dirige el señor Nieto, se encargó de la amenización (Galicia, 3 de julio de 1932).

Banda de As Pías Santa Cecilia

1933: Doña Amparo Sánchez Rodríguez es nombrada maestra de Parderrubias (Galicia, 20 de junio de 1933).

1933: Don José Garrido, propietario de la fábrica y talleres de escultura religiosa de Parderrubias,, visita La Región (La Región, 22 de julio de 1933).

1933: Fallecimiento en Solveira de don Manuel Touza González, propietario de dicho pueblo, a los 58 años. Su entierro tiene lugar a las nueve de la mañana (La Región, 27 de julio de 1933).

1933: Los Garrido, en Parderrubias, celebran en su casa solariega la fiesta de la patrona de la casa, la Virgen de Lourdes. Hubo misa solemne en el oratorio en la que la Banda de Música de A Manchica interpretó temas de Perosi. A continuación se sirve una suculenta comida a cerca de cien invitados. Se termina por la tarde con una fiesta popular en los patios de la fábrica de escultura (La Región, 30 de julio de 1933).

1934: Víctima de una rápida enfermedad sufrida con santa resignación, falleció en su casa de Parderrubias la virtuosa señorita Pilar Seara Iglesias, persona que por su afable trato gozaba de generales simpatías (Galicia, 31 de enero de 1934).

1934: Se encuentra completamente restablecido de la dolencia que le retuvo varios días en cama el copropietario de la importante fábrica La Industrial de Parderrubias, don José Garrido González (La Región, 20 de julio de 1934).

1934: Tuvimos el placer de saludar ayer en nuestra casa al conocido y prestigioso industrial de Parderrubias, don Manuel Garrido (La Región, 22 de diciembre de 1934).

1935: Solemnes funerales por el eterno descanso del virtuoso sacerdote don Benito Iglesias González, cuyo fallecimiento ha causado profunda consternación. Más de cuarenta sacerdotes distintos puntos de la comarca y de Orense, así como una ingente multitud, se reunió en la parroquial de Parderrubias (La Región, 23 de enero de 1935).

1935: De su viaje a Parderrubias, regresa a Vilanova la bella señorita Candita González. Había ido a pasar las fiestas de Santa Isabel al lado de su tío don Eliseo Garrido (La Región, 16 de julio de 1935).

1935: Don Felisindo Grande Seara publica en Vida Gallega, bajo el pseudónimo F. Paredes Rubias, su afamado poema Caminito a mi aldea, un canto a Parderrubias (Vida Gallega, 20 de julio de 1935).

1935: El acto de entrega de la bandera en homenaje a la Guaria Civil, que se realiza a nivel provincial, cuenta con las siguientes aportaciones: José Garrido y Hermanos, 25 pesetas; obreros de la misma casa, 10; Sindicato Agrícola de Parderrubias, 5; Adolfo Garrido, 5; y Nicanor Lorenzo, 2 (Galicia, 22 de septiembre de 1935).

1936: Se ha celebrado en la iglesia parroquial de Parderrubias una solemne misión a cargo de los Padres Franciscanos M. Puenteareas y A. Lago de Orense, quienes con la elocuencia que le es peculiar cautivaron a los numerosos fieles que mañana y tarde concurrieron a escuchar con verdadera fe y devoción sus sermones. El jueves y viernes, últimos días de la misión, se acercaron a la comunión más de un millar de fieles (La Región, 10 de marzo de 1936).

1936: Fallece el cura párroco de Parderrubias, don Alfonso Losada, como consecuencia de los disparos recibidos durante un atraco a la Casa Rectoral (La Región, 30 de junio de 1936).

1936: Solemnísima fiesta cívico-religiosa con motivo de entronizar en la escuela a Cristo Rey (La Región, 10 de septiembre de 1936).

1936: Las niñas de Parderrubias entregan al Gobernador trece jerséis de punto realizados por ellas con ayuda de sus maestras (La Región, octubre de 1936).

1936: Las niñas Milagros Grande, Josefa Pazos y Paz Fernández, en nombre de sus compañeras de la escuela de Parderrubias, participan al excelentísimo señor gobernador militar que han hecho entrega de doce jerséis confeccionados por todas ellas bajo la dirección de su profesora, con destino a nuestros bravos soldados. Este es el segundo donativo que hacen con tal elevado y patriótico fin (El Pueblo Gallego, 13 de diciembre de 1936).

1937: Don José Garrido, de Parderrubias, ha condonado el importe de una factura de maderas, por la suma de 664,10 pesetas, en favor del Gobierno Militar de esta plaza. Igualmente, ha condonado con el mismo fin, en favor de la Comandancia de Celanova, una factura por importe de 513 pesetas (La Región, 22 de enero de 1937).

1937: La parroquia de Parderrubias dona una cama con sus ropas, 17 cobertores, dos sábanas, una colcha y una almohada para los hospitales de sangre y habitantes de Madrid (La Región, 1 de abril de 1937).

1937: La escuela de niños de Parderrubias, por subscripción, dona 31 pesetas a Acción Ciudadana (La Región, 2 de abril de 1937).

1937: Se reabre al culto la iglesia parroquial de Barbadás que había sido incendiada el Jueves Santo de 1936. Los Escultores de Parderrubias, Hermanos Garrido, regalaron la imagen de San Juan Bautista, patrono de la parroquia (La Región, 31 de octubre de 1937).

1937: El párroco de Parderrubias, don Juan Estévez, contribuye con cinco pesetas al Auxilio Social (La Región, 22 de diciembre de 1937).

1938: Al rector de Santiago se le remite instancia de doña Concepción Sánchez, maestra de Parderrubias, en súplica de ocho días de licencia para alumbramiento (La Región, 3 de febrero de 1938).

1938: José Garrido y Hermanos contribuyen con cinco pesetas al pro-homenaje a Calvo Sotelo (La Región, 22 de junio de 1938).

1939: El presidente del Consejo Local de La Merca comunica la concesión de ocho días de permiso a la maestra de Parderrubias, doña Concepción Vázquez (El Correo Gallego, 1 de abril de 1939).

1939: La prueba ciclista Orense-Celanova-Allariz-Orense pasa por Parderrubias a las cinco de la tarde. El pelotón cruza el pueblo liderado por Julio Carrasco Rojo (La Región, 10 de junio de 1939).

1940: Don José Rodríguez Portela, maestro de Parderrubias, comunica dar clases de adultos (La Región, 26 de enero de 1940).

1940: La carrera ciclista “Gran Premio de Corpus” pasa por Parderrubias bajo una lluvia torrencial (La Región, 28 de mayo de 1940).

1940: Nombramiento de don José Rodríguez Barreiros como párroco de Parderrubias (Boletín Oficial Eclesiástico del Obispado de Orense, 9 de octubre de 1940).

1941: Mercedes Seara Outumuro obtiene el tercer premio, valorado en 100 pesetas, en la categoría de novillas en el Concurso Provincial de Ganado Vacuno (La Región, 8 de noviembre de 1941).

1942: Confirmación en el cargo de maestro de Parderrubias a don José Rodríguez Portela (La Región, 16 de enero de 1942).

1942: Anuncio de los tradicionales festejos de Corpus en Parderrubias, amenizados por las bandas de música de Seobrado del Obispo y Soutopenedo. El padre José Sueiro pronunciará el sermón de la misa solemne (La Región, 29 de mayo de 1942).

1942: A consecuencia de una penosa enfermedad fallece a los 17 años el seminarista, natural de Parderrubias, Manuel Grande Seara. La conducción del cadáver y funerales constituyeron una grandiosa manifestación de duelo, presidida por don Felisindo Grande Seara, hermano del difunto, don José Rodríguez Barreiros y don Manuel Garrido González, en representación de la casa Garrido (La Región, 26 de septiembre de 1942).

1948: El párroco don José Rodríguez Barreiros dona 1.000 pesetas, recaudadas en la parroquia, como donativo para la construcción del nuevo Seminario de Orense (La Región, 18 de junio de 1948).

1954: Los hermanos Celso y Adolfo Garrido publicitan el taller de la Sagrada Familia (La Región, 6 de enero de 1954).

1954: Entrevista al Rector del Seminario Divino Maestro de Orense (Manuel Gil Atrio) en la que afirma que la parroquia de la provincia que cuenta con un mayor número de seminaristas es la de Parderrubias, junto con la de la Santísima Trinidad, 13 cada una de ellas (La Región, 18 de marzo de 1954).

1957: Don Benigno Sierra Fernández celebra su Primera Misa, ejerciendo de orador sagrado don Aurelio Grande Fernández, y de padrinos seglares doña María Rodríguez Fernández, la señorita Dora Fernández Rodríguez, don Aurelio Fernández Rego y don José Fernández Rodríguez (La Región, 11 de julio de 1957).

1957: Los niños de la escuela de Parderrubias contribuyen con 50 pesetas en donativos a los damnificados por la inundaciones de Valencia (La Región, 1 de diciembre de 1957).

1958: El gobernador civil, Albert Rodríguez, conectó el transformador de Parderrubias, dando luz a la parroquia, en donde 38 vecinos cuentan ya con este imprescindible elemento de progreso (El Pueblo Gallego, 11 de enero de 1958).

1958: Don José Martínez Sousa, maestro de Parderrubias y don Isolino Camba Casas, maestro de Mundil, permutan sus plazas (El Pueblo Gallego, 10 de septiembre de 1958).

1958: Fallece don José Seara Garrido, hermano político de Os Escultores (La Región, 25 de noviembre de 1958).

1960: Fallece doña Josefa Martínez Iglesias (La Región, 28 de junio de 1960).

1960: En el oratorio de la casa de los padres de la novia, en Parderrubias, se celebró el enlace de la señorita María del Pilar Garrido Enríquez y don Juan Pereira Ferreiro. Bendijo la unión el señor rector del Seminario Mayor don Miguel Ángel Araújo Iglesias (La Región, 9 de octubre de 1960).

1960: Don Isolino Camba Casas, maestro de Parderrubias, recibe el premio Luis María Sobredo, de mil pesetas (La Región, 27 de noviembre de 1960).

1961: Don Felisindo Grande Seara publica su novela Don Proleterio y Valdomino, en la que un trabajador de ideología marxista lucha contra el capitalismo.

1962: Don Manuel Fernández Rúas es nombrado párroco de Parderrubias (La Región, 2 de agosto de 1962).

1963: La escuela de Parderrubias obtiene el sexto puesto en la Sexta Edición del Concurso “La mejor escuela” en la que participaron 237 escuelas de toda la provincia de Ourense. Únicamente es superada por las de San Clodio, Verín, Celanova, Carballiño y Boborás (El Pueblo Gallego, 14 de julio de 1963).

1963: A los 81 años fallece en la capital ourensana don Nicanor Lorenzo Sueiro (La Región, 22 de diciembre de 1963).

1963: Se celebran en Parderrubias los solemnes funerales por el eterno descanso de don Nicanor Lorenzo Sueiro, industrial que contaba con muchas amistades en Vigo (El Pueblo Gallego, 27 de diciembre de 1963).

1964: Se encuentra de visita en Orense el padre Sueiro Outumuro, natural de Parderrubias y párroco de Lautaro (Chile) ( La Región, 8 de febrero de 1964).

1964: Fallece don Modesto Garrido González (La Región, 26 de marzo de 1964).

1964: Don Isolino Camba Casas, maestro de la escuela de Parderrubias, es premiado con 10.000 pesetas en la inauguración del curso 1964/65. El premio es entregado por el Ministro de Educación Nacional en Pontevedra (El Pueblo Gallego, 30 de agosto de 1964).

1964: En la reunión del Consejo Local del Movimiento del municipio de La Merca se priorizan como obras para el desarrollo provincial para el año 1965, la construcción de una fuente con lavadero y abrevadero en Nigueiroá y el afirmado de la pista que conduce de la carretera a la iglesia (La Región, 19 de diciembre de 1964).

1965: Los hermanos Celso y Adolfo Garrido González publicitan sus trabajos en la prensa (La Región, 19 de marzo de 1965).

1965: Se casan en Parderrubias los jóvenes Paulino Sierra Fernández y Aurora Freire Seara. Él, de rigurosa etiqueta y ella elegantemente ataviada con un vestido de raso y velo de tul ilusión (La Región, 5 de agosto de 1965).

1965: El día de Navidad fallece don José Garrido González (La Región, 29 de diciembre de 1965).

1966: Fallece en Ourense doña Rosa Insuela Santos, viuda de don Nicanor Lorenzo (La Región, 30 de marzo de 1966).

1966: Don Isolino Camba Casas es becado para el V Cursillo de Formación Cooperativa que tiene lugar en la Casa Sindical (La Región, 11 de junio de 1966).

1967: Campaña de divulgación sindicalista en la que se habló con los labradores acerca de los problemas que afectan a su economía doméstica (La Región, 3 de diciembre de 1967).

1967: Fallecimiento de don José Grande Grande a los 48 años (La Región, 30 de diciembre de 1967).

1969: Don José Sierra Fernández celebra su Primera Misa, concelebrada por don Benigno Sierra Fernández y don Aurelio Grande Fernández. Apadrinaron al nuevo cura, como padrinos de honor, don Paulino Sierra Fernández y doña Aurora Freire Seara. Finalizada la ceremonia religiosa, los numerosos invitados se trasladaron al restaurante Coralín (La Región, 4 e enero de 1969).

1969: Fallece en la casa rectoral de Cudeiro don Bautista Grande Outumuro, padre de don Felisindo Grande Seara (La Región, 25 de marzo de 1969).

1969: Se reúne el Consejo Local, bajo la presidencia del alcalde y el jefe local del Movimiento, para nombrar la comisión de Parderrubias que abordará la concentración parcelaria (La Región, 4 de junio de 1969).

1969: La escuela de niñas se integra con la de niños, pasando a denominarse Escuela Mixta de Parderrubias (La Región, 6 de agosto de 1969).

1969: En sesión ordinaria del Consejo Local, bajo la presidencia del jefe local Cesáreo Gómez Vila, se solicita la instalación de un locutorio telefónico público en Parderrrubias (La Región, 8 de agosto de 1969).

1970: Avelino Sierra describe la festividad d Reyes que tuvo lugar en Parderrubias (La Región, 9 de enero de 1970)

1970: Entrevista en La Región a don Isolino Camba Casas acerca del Teleclub de Parderrubias, que fue construido con aportación personal y económica de los vecinos, en un solar cedido por la parroquia (La Región, 18 de septiembre de 1970).

1971: El Teleclub de Parderrubias es seleccionado junto con otros, por la Delegación Provincial de Información y Turismo, para peregrinar a Santiago de Compostela con motivo del Año Santo Compostelano y ganar el jubileo. El 28 de abril salen en autobús (La Región, 21 de abril de 1971).

1971: Fallece doña Josefa Justo Fernández, constituyendo su funeral una verdadera manifestación de duelo, con más de mil personas (La Región, 6 de mayo de 1971).

1971: Don Manuel Sierra Fernández celebra su Primera Misa. Concelebran don Benigno Sierra Fernández, don José Sierra Fernández, don Aurelio Grande Fernández, don José Gayo Arias, don José Estévez Armada, don Manuel González Álvarez y don Bernardo Sobrino Vila. Ofició como Maestro de Ceremonias don José Carlos Fernández Otero, estando la Liturgia de la Palabra a cargo de don Miguel Ángel Araújo Iglesias, obispo de Ferrol-Mondoñedo, quien disertó en lengua gallega. Apadrinaron al nuevo cura don César Sierra Fernández y doña Pilar González Sierra (La Región, 14 de agosto de 1971)

1972: Fallece don Eliseo Garrido González, Escultor de Parderrubias (La Región, 8 de marzo de 1972).

1972: Fallece doña Dominga Seara Iglesias, tía de don Felisindo Grande Seara (La Región, 20 de abril de 1972).

1973: Don José Quintas Iglesias, de 34 años, es nombrado Consiliario Diocesano de las Jóvenes de Acción Católica. En la actualidad ocupaba el cargo de Sacerdote a atenciones espirituales del clero. Había sido coadjutor de Xinzo, prefecto de disciplina y Padre Espiritual del Seminario Menor en distintas épocas (El Pueblo Gallego, 30 de septiembre de 1973).

1974: El Consejo de Ministros, en el apartado de Agricultura, aborda el decreto sobre la concentración parcelaria de Parderrubias (La Región, 12 de julio de 1972).

1974: El Decreto 2318/1974 de 20 de julio declara de utilidad pública la concentración parcelaria de la zona de Parderrubias (Boletín Oficial del Estado, 19 de agosto de 1974).

1975: Se aprueba el plan de mejoras territoriales y obras de la zona de concentración parcelaria de Parderrubias: red de caminos, red de saneamientos y eliminación de lindes (Boletín Oficial del Estado, 13 de junio de 1975).

1975: En la visita del Gobernador Civil a La Merca, se le transmite la falta de subvenciones para las pistas de la parcelaria de Parderrubias, y que la Hermandad de Labradores y Ganaderos no cuenta con fondos suficientes para ello (El Pueblo Gallego, 23 de octubre de 1975).

1976: Durante un mes se pueden examinar en el ayuntamiento de A Merca los documentos relativos al perímetro de la parcelaria de Parderrubias, clasificación de tierras, fijación de coeficientes, etc. (El Pueblo Gallego, 18 de febrero de 1976).

1977: Se aprueba el plan de obras de red de caminos y roturación de monte bajo en la zona de concentración parcelaria de Parderrubias (Boletín Oficial del Estado, 2 de agosto de 1977).

1982: Concluye el proceso de la concentración parcelaria con la entrega de los títulos de propiedad de las fincas concentradas (Boletín Oficial de las Cortes Generales, 5 de marzo de 1982).

2007: Fallece Monseñor Miguel Anxo Araújo, obispo emérito de Mondoñedo-Ferrol y miembro numerario de la Real Academia Galega. Su primera misa la había oficiado en Parderrubias en el año 1945 (La Región, 23 de julio de 2007).

2008: Inauguración oficial de las obras de recuperación del paraje de A Chousiña (La Región, 13 de agosto de 2008).

2009: Laura PS crea el Grupo de Facebook «A min tamen me gusta Parderrubias» bajo el lema «Un lugar precioso con xente auténtica de verdade, onde sempre que marchas tes ganas de voltar, e cando voltas tes ganas de non marchar», constituyéndose en un punto de encuentro para vecinos, y enamorados de Parderrubias, de distintas generaciones repartidos por muchos lugares de la geografía española, de Europa, América y Oceanía.

2015: Los Profesores Sierra Freire y Fernández Seara crean el Blog «Parderrubias. (Parietes Rubias«, con el fin de que constituya un centro de documentación, relacionado con Parderrubias, abierto a todo tipo de colaboraciones documentales. Recibe más de diez mil visitas anuales.

2017: Parderrubias recuerda y rinde homenaje a su maestro don Isolino Camba Casas (La Región, 8 de abril de 2017).

2020: Fallece doña Genoveva Canal a los 105 años, vecina de Nigueiroá, la persona más longeva de la parroquia de Parderrubias (La Región, 24 de enero de 2020).

Don José Manuel Fernández Rúas: impulsor de la modernización de Parderrubias

Don José Manuel Fernández Rúas: impulsor de la modernización de Parderrubias

Por Manuel Outumuro Seara

Las actuales generaciones de Parderrubias hemos escuchado en múltiples ocasiones el nombre de don Manuel Rúas asociado a un cambio de ciclo y a la llegada de la modernidad a la parroquia. Las generaciones que precedieron a la nuestra tuvieron la oportunidad de ser, junto a él, parte activa de ese proceso en la década de los sesenta del pasado siglo.

A pesar de la tenebrosa dictadura que padecíamos, la España de los años sesenta empezó a experimentar algunos cambios sociales significativos como consecuencia de la ligera apertura que se estaba produciendo. Cualquier innovación que se produjese, por pequeña que fuese, se hacía más llamativa en pueblos pequeños, tradicionales, y arraigados en la moral y en las costumbres del pasado, como era el caso de Parderrubias en los años sesenta. Todo cambio requiere de un impulsor, un líder, que a pesar de las enormes reticencias y dificultades, muestra capacidad para llevar a la práctica sus ideales. Esa persona que cambió Parderrubias fue don José Manuel Fernández Rúas, conocido por todos como don Manuel Rúas.

En esta colaboración para el Blog, Manuel Outumuro Seara, vecino de Parderrubias y amigo de don Manuel, describe mejor que nadie la figura de don Manuel Rúas y todo lo que supuso su breve, pero intenso y fructífero, paso por la parroquia.

Muchas gracias, Manolo, por este brillantísimo aporte, que nos ayuda a conocer de primera mano una etapa de nuestra historia y reconocer en su justa medida la figura de un cura que será siempre bien recordado.

Juan Carlos Sierra Freire


Nota. Se publica el documento original en gallego y, a continuación, su correspondiente traducción al castellano.

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Fachada de la iglesia de Parderrubias

Coñecido por todos como don Manuel Rúas, párroco de Parderrubias entre os anos 1962 e 1967. De aspecto fráxil, alegre, con ollos agudos e unha mirada limpa a través dos seus lentes, de verbo fácil e rápido, bo conversador, memoria impresionante, espléndido, cosmopolita, nada encorsetado, de pensamento libre e ilustrado, crente mais non dogmático, comprometido coa xente e en especial cos máis desfavorecido. Deste xeito, é como se pode definir este cura de 82 anos nacido na comarca do Carballiño, que lle tocou vivir na súa etapa moza unha das épocas máis penosas da nosa historia recente, pero que tivo o don maila sabedoría de sabela interpretar e de facerlle a vida máis doada a todos aqueles que tiveron e tivemos a sorte de coñecelo e tratalo.

Chegou a Parderrubias alá polo ano 1962 xunto coa súa inseperable irmá “Maruja”, recén saído do forno como quen di xa que, cos seus 29 anos, só lle dera tempo de facer parada e fonda preto de tres anos na parroquia de Fátima (Ourense). Viña para substituír ao coñecido como “cura vello” don José, que debido a súa idade mailos seus achaques retirouse para súa terra de Allariz. Os seus primeiros recordos lembran a situación de atraso e de miseria daquela primeira parroquia do rural (en contradicción coas abundantes “caixas fortes” instaladas entre as pedras das paredes das palleiras) interiorizando como lembranza simbólica de todo aquel mundo a foto fixa da xente andando de noite co candil e co fachuco para alumearse polos camiños e carreiras. Daquela foi cando se decatou da cal debía ser a súa misión neste lugar.

Traía nun dos ocos da súa alforxa vital as ensinanzas eclesiásticas dun Seminario ríxido, clásico e culto, aderezado co tremendismo relixioso daquela época, mais no outro oco da alforxa, e como se fora para compensar, viña toda a ilusión dun cura xove disposto a romper con “corsés” e dogmatismos, e facer a súa Igrexa máis humanizada, tratando de influír directamente na realidade social daquela parroquia rural, atávica, chea de supesticións e mitos, que ben parecían recrear algúns dos episodios da propia Idade Media.

Aquela bocalada de aire fresco, osixenou as relacións sociais e de convivencia dos veciños da parroquia, aínda que, por outra banda, arrefriou algúns dos seus colegas do arciprestazgo instalados no inmovilismo e no status-quo establecido que non entendían tanto empeño e entusiasmo para rachar aquela situación de atraso que estaban a vivir moitos daqueles labregos. Total, ¿para qué?

Polo tanto, a idea de axuda, de modernización, de rachar con mitos e supersticións, de servir a xente, de culturizar, de sacar do atraso e da miseria, de abrir novos horizontes aos nenos e xente moza foron as metas que se marcou don Manuel ao seu paso pola nosa parroquia. Neste afán de cambio e mellora da calidade de vida da veciñanza mostrouse decidido e eficaz, mais non temerario, tal e como se caracteriza aos prudentes, tendo que deixar para mellor ocasión e seguir consentindo, moi ao seu pesar, tradicións tales como cobrar os responsos, coller o millo e mailo trigo que os veciños lles levaban ofrecidos aos santos ou a “paga” en especies que lle daban ao cura.

Nesta tarefa de modernización e compromiso coa xente, en especial cos nenos e nenas, contou cun aliado inestimable, o “Señor Maestro” don Isolino Camba, facendo un tándem perfecto. Como lle gusta recordar a súa consigna: “Isolino ti aquí e eu alá”, ao referirse a que a el lle tocaba pedir e influenciar nas autoridades civis e eclesiásticas da época en Ourense  e a don Isolino mobilizar e motivar a xente para que asumiran e colaboraran nas melloras que tentaban implantar.

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Don Isolino Camba e don José Manuel Fernández Rúas

Así lembra,  aínda con amargura, cando o deixou plantado o Xefe de Colonización Agraria de Ourense logo de terlle prometido facer unha balsa coa súa canalización de auga para mellorar o regadío e ter a tódolos homes armados con petas e sachos para recibilo e poder comenzar a obra. Pero como non hai mal que por ben non veña, conseguiu outra axuda para levar a auga dende a fonte do Outeiro e facer un tanque na Aldea para non ter que ir buscala ao río da Chousiña.  Recorda tamén con orgullo cando o Delegado de Información e Turismo (utilizando a obrigatoria recomendación previa dun amigo) lle informou persoalmante dunha subvención que lle outorgaba para realizar o coñecido como “Tele-club”, lugar de encontro e reunión dos veciños. Foi alí onde moitos descubrimos xogos tan “raros” coma o parchís, as  damas ou o xadrez, e onde puidemos ver por primeira vez aquel aparato rectangular que ademais de escoitar, tamén podíamos ver aos que estaban falando, e que entraba nas nosas vidas con tanta forza que recordo asombrado como a tía Elena lle respondía educadamente cun “buenas tardes” cando dende o outro lado da pantalla saudaba o presentador do telexornal. Outra das súas contribucións foi a das melloras na reitoral, aínda que tivo que custear parte da galería co seu arañeirado  peto; mais o que se lle resistiu foi a autorización do Señor Bispo (Rvdo. Ángel Temiño Sáiz) para facer un cuarto de baño, xa que dende a curia ourensá considerábano un luxo terreal, condenándoo a seguir tirando da trapela do sobrado cando tiña que relaxar os esfínteres e depositar directamente no curral.

Os nenos daquela descubrimos con ledicia que a catequese entraba mellor na “horta do cura” debaixo dunha cerdeira ca nos bancos da igrexa; ou que aquel “repoboado” onde nos obrigaban a ir ao monte coas vacas, ou buscar piñas e “candos”, tiña outro encanto cando o cura nos levaba de excursión ao Castro e zampabamos de xantar aquela rebanda de pan con sardiñas acompañadas coa aquela bebida que facía cóxegas na boca feita de sobres de “sanitex”; ou cando de mañanciña cantaba o galo e nos erguiamos desacougados por chegar primeiro á igrexa e poder gañar unha peseta que nos daba o Señor Abade por axudar á misa das sete; ou aqueles partidos de fubol que organizaba os domingos, onde puidemos ver por primeira vez un balón de coiro, dos de verdade, que segundo me lembra don Manuel fora un regalo persoal de “Ibarreche” aquel porteiro famoso do Clube Deportivo Ourense da época prodixiosa dos 60, cando militaba en Segunda División, logo de perder unha eliminatoria da copa do Xeneralísimo contra a Unión Deportiva Salamanca.

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Equipo de fútbol de Parderrubias nos anos sesenta

Non me quero esquecer do labor que levou a cabo tamén coa mocidade e coa xente maior. Dá fe desta prolífera tarefa o arquivo fotográfico que tiven a honra que me cedera no ano 2008 e que xa no seu día o dei a coñecer a toda parroquia no Local Social Don Isolino Camba, quedando en exposición permanente, e que contribuíu a lubricar os nosos recordos. Así se fixeron famosas as súas obras de teatro interpretadas pola propia mocidade, repartindo os papeis segundo as características de cada quen; aquelas comidas na Chousiña onde nos xuntabamos as familias compartindo mesa e mantel con tódolos veciños; as carreiras de burros que se engalanaban para a ocasión, ou as de bicicletas que se facían pola estrada nacional sen permiso expreso das forzas da orde, para non ter que cortar o escaso tráfico da época; aqueles concursos de doces que facían as mulleres entre as localidades de Aldea, Barrio, Outeiro e Nigueiroá, e onde as nenas facían de espías para descubrir que cocían as rivais.

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Don José Manuel Fernández Rúas con mozos e mozas de Parderrubias

Tamén recordo as excursións que facía cos maiores, chegando a medio financialas co seu propio peto (algunhas con ata 600 pesetas). Os maiores aínda lembran a feita a Vigo onde quedaron impresionados con aquelas cidades flotantes amarradas no porto, descubrindo alguns e algunhas por primeira vez o mar e deixándose acariñar por aqueles aires que, segundo dicía o médico, abrían o apetito e eran bos para o reuma. A de Coruña onde as nosas nais e avoas escandalizábanse coa xente case espida que estaba na praia de Riazor, indicándolle a que, como cura, non mirara para aquelas “puercas” que só invitaban a tentación da carne; aínda que no fondo a tía María chegoulle a confesar: “Don Manuel, ¡e eu ía morrer sen coñecer mundo!”.

Como todo bo ten data de caducidade, o de don Manuel non ia ser menos. A él non o colleu por sorpresa, xa que a súa andaina por Parderrubias era unha interinidade; e dicir, algo de paso. O Señor Bispo tiñalle destinado que debía pastorear na súa terra. E así foi, marchouse para parroquia de Santa María de Arcos no Carballiño (terra de polbeiras) a ali leva exercendo a súa pastoral preto de 48 años que compaxinou con outras tarefas tales coma a de dar clases, xa que tamén fixo Maxisterio, tendo a honra de coincidir con él e intercambiar apuntes alá por finais da época dos 70. Actualmente, e debido os seus ben levados 82 anos, aparte da parroquia tamén presta auxilio espiritual nunha residencia de monxas alí no Carballiño.

Por toda esta historia viva, que eu non sería quen de recordar na súa totalidade (debido á miña escasa idade que tiña cando don Manuel era párroco de Parderrubias) senón fora polo que me tivo contado xa de mozo a miña tía María (q.e.p.d.) e polas longas e gratas conversas que levo tido con don Manuel nestes últimos anos cando quedamos de cando en vez cuns bos amigos que temos en común, eu quero adicarlle este recordatorio a ese home, a ese cura bo e xeneroso, que, abofé, deixou forte pegada na parroquia de Parderrubias e dun xeito notable contribuíu a engrandecer a súa historia e a ser o que hoxe é, tanto no seu contorno coma a súa xente.

Vaia a miña e a nosa gratitude para vostede.


VERSION EN CASTELLANO

Conocido por todos como don Manuel Rúas, párroco de Parderrubias entre los años 1962 y 1967. De aspecto frágil, con vista aguda y una mirada limpia a través de sus gafas, de verbo fácil y ágil, buen conversador, impresionante memoria, espléndido, cosmopolita, nada encorsetado, de pensamiento libre e ilustrado, creyente, pero no dogmático, comprometido con la gente y, en especial, con los más desfavorecidos. Así es como se puede definir a este cura de 82 años, nacido en la comarca de Carballiño, que le ha tocado vivir en su juventud una de las épocas más penosas de nuestra historia reciente, pero que tuvo el don y la sabiduría de saberla interpretar y hacer la vida más fácil a todas aquellas personas que tuvieron o tuvimos la suerte de conocerle y tratarle.

Llegó a Parderrubias en el año 1962 junto con su inseparable hermana, Maruja, recién salido del horno, pues a sus 29 años solo había tenido tiempo para hacer una breve parada de tres años en la parroquia de Fátima (Ourense). Venía para sustituir al que conocíamos como “cura vello”, don José, que debido a su edad y a los achaque se retiró a su tierra, Allariz. Sus recuerdos de esos primeros momentos reflejan una situación de atraso y de miseria en aquella su primera parroquia rural, en contradicción con las abundantes “cajas fuertes” instaladas entre las piedras de las paredes de los pajares. Un recuerdo simbólico de aquella sociedad en forma de foto fija es la gente yendo de noche con un candil o un hacho para alumbrarse por caminos y senderos. En ese momento se dio cuenta de cuál debía ser su misión en la parroquia.

En uno de los huecos de su alforja vital traía las enseñanzas eclesiásticas de un Seminario rígido, clásico y culto, aderezadas con un tremendismo religioso propio de aquella época. En el otro hueco de la alforja, como si fuera para compensar, traía toda la ilusión de un cura joven dispuesto a romper con “corsés” y dogmatismos, y humanizar su Iglesia, tratando de influir directamente sobre la realidad social de aquella parroquia rural, atávica, cargada de supersticiones y mitos, que bien podrían recrear algunos de los episodios de la propia Edad Media.

Aquella bocanada de aire fresco oxigenó las relaciones sociales y la convivencia de los vecinos de la parroquia, aunque ello supusiese “resfriar” a algunos de sus colegas del Arciprestazgo, instalados en el inmovilismo y en el status quo establecido, y que no entendían tanto empeño y entusiasmo por romper con aquella situación de atraso que experimentaban muchos de los agricultores de esa época. Total, ¿para qué?

Por lo tanto, la idea de ayuda, de modernización, de acabar con mitos y supersticiones, de servir a la gente, de culturizar, de sacar del atraso y la miseria, de abrir nuevos horizontes a los niños y a los jóvenes fueron las metas que se marcó don Manuel en su paso por la parroquia, En este afán de cambio y mejora de la calidad de vida del vecindario se mostró decidido y eficaz, pero nunca temerario, tal como se caracteriza a los prudentes, teniendo que dejar para mejor ocasión y seguir consintiendo, muy a su pesar, tradiciones como cobrar por los responsos, recibir el maíz y el trigo que los vecinos le llevaban como ofrenda a los santos o como paga en especies por la labor de cura.

En esta tarea de modernización y compromiso con la gente, en especial con los niños, contó con un aliado inestimable, el “Señor Maestro”, don Isolino Camba, haciendo un tándem perfecto. Todavía recuerda su consigna de “Isolino, tú aquí y yo allá”, refiriéndose a que a él le tocaba pedir e influir en las autoridades civiles y eclesiásticas de la época en Ourense, mientras que don Isolino debía movilizar y motivar a la gente para que asumieran y colaborasen en las mejoras que trataban de implantar.

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Don Isolino Camba y don José Ramón Fernández Rúas

Así, todavía recuerda con amargura cuando le dio plantón el Jefe de Colonización Agraria de Ourense, después de haberle prometido la construcción de una balsa con su correspondiente canalización de agua para mejorar el regadío, estando los hombres del pueblo preparados con picos y azadas para recibirlo y empezar inmediatamente la obra. Pero como no hay mal que por bien no venga, consiguió otra ayuda para llevar el agua desde la fuente del Outeiro y hacer un tanque en la Aldea, para que de este modo los vecinos no tuvieran que ir a buscarla al río de A Chousiña. Don Manuel recuerda también con orgullo al Delegado de Información y Turismo, que, después de emplear la obligatoria recomendación previa de un amigo, le informó personalmente de una subvención que le otorgaba para construir el Teleclub, lugar de encuentro y reunión de los vecinos. Fue aquí donde muchos descubrimos juegos tan “raros” como el parchís, las damas o el ajedrez, y donde pudimos encontrar por primera vez aquel aparato rectangular que además de escuchar, también podíamos ver a los que hablaban, y que entraba en nuestras vidas con tanta fuerza, que recuerdo asombrado como la tía Elena le respondía educadamente con unas “buenas tardes” cuando desde el otro lado de la pantalla saludaba el presentador del telediario. Otra de las contribuciones de don Manuel fueron las mejoras realizadas en la casa rectoral, a pesar de que tuvo que costear parte de la galería con su hucha cargada de telarañas. Pero lo que se le resistió fue la autorización del Señor Obispo (Rvdo. Ángel Temiño Sáiz) para construir un cuarto de baño, ya que desde la curia ourensana lo consideraban un lujo terrenal, condenándolo a seguir tirando de la trampilla del piso cuanto tenía que relajar los esfínteres depositando directamente en el corral.

En aquel tiempo, los niños descubrimos con alegría que la catequesis entraba mejor en la Huerta del Cura, debajo de un cerezo, que en los bancos de la iglesia, o que aquel repoblado a donde nos obligaban a ir con las vacas “al monte” o a buscar piñas y leña tenía otro encanto cuando el cura nos llevaba de excursión al Castro y zampábamos de almuerzo una rebanada de pan con sardinas acompañada de aquella bebida hecha a base de sobres de “sanitex” que producía cosquillas en la boca. O cuando al alba cantaba el gallo y nos levantábamos inquietos por llegar el primero a la iglesia y así poder ganar una peseta que nos daba el Señor Abad por ayudar a misa de siete. O aquellos partidos de fútbol que organizaba los domingos, en los que pudimos ver por primea vez un balón de cuero, de los de verdad, que tal como recuerda don Manuel, había sido un regalo personal de Ibarreche, aquel portero famoso del Club Deportivo Ourense de la época prodigiosa de  los años sesenta, cuando militaba en Segunda División, después de perder la eliminatoria de Copa del Generalísimo contra la Unión Deportiva Salamanca.

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Equipo de fútbol de Parderrubias en los años sesenta

No me quiero olvidar de la labor que también llevó a cabo con la juventud y la gente mayor. De esta prolífera tarea da fe el archivo fotográfico que tuve el honor de que me cediera en el año 2008 y que ya en su día di a conocer a toda la parroquia en el Local Social don Isolino Camba, quedando en exposición permanente y que contribuyó a lubricar nuestros recuerdos. Así, fueron famosas sus obras de teatro interpretadas por los mozos y mozas del pueblo, distribuyéndose los papeles en función de las características de cada cual. Aquellas comidas en A Chousiña, en donde nos reuníamos las familias compartiendo mesa y mantel todos los vecinos. Las carreras de burros que se engalanaban para la ocasión, o las de bicicletas que se hacían por la carretera nacional sin permiso expreso de las fuerzas del orden público para no tener que cortar el escaso tráfico de la época. Los concursos de dulces que hacían las mujeres de A Aldea, Barrio, Outeiro y Nigueiroá, y en los que las niñas ejercían de espías para descubrir que preparaban las rivales.

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Don Manuel Rúas con mozos e mozas de Parderrubias

También recuerdo las excursiones que hacía con las personas mayores, llegando a cofinanciarlas con su propia hucha, alguna hasta con 600 pesetas. Los mayores aun recuerdan la que se hizo a Vigo, en donde quedaron impresionados con aquellas ciudades flotantes amarradas en el puerto, descubriendo algunos y algunas el mar por primera vez, dejándose acariciar por aquella brisa que, tal como decía el médico, abría el apetito y era buena para el reuma. Y la excursión a Coruña, en donde nuestras madres y abuelas se escandalizaron con las personas casi desnudas que tomaban el sol en la playa de Riazor, indicándole a don Manuel que como cura no mirara a aquellas “cochinas” que solo invitaban a la tentación de la carne. De todas maneras, la tía María le llegó a confesar: “Don Manuel, ¡y yo iba a morirme sin conocer mundo!”

Como todo lo bueno tiene fecha de caducidad, lo de don Manuel no iba a ser menos. A él no le cogió por sorpresa, ya que su paso por Parderrubias era una interinidad, algo de paso. El Señor Obispo le tenía preparado como destino pastorear en su tierra. Y así fue, se marchó para la parroquia de Santa María de Arcos en la comarca de Carballiño (tierra de «pulpeiras»), y allí sigue ejerciendo su pastoral desde hace 48 años, la cual compaginó con otras actividades como la de dar clases, ya que también hizo Magisterio, teniendo uno la honra de coincidir con él e intercambiar apuntes allá por finales de los años setenta. Actualmente, y debido a sus bien llevados 82 años, aparte de la parroquia también presta auxilio espiritual en una residencia de monjas en Carballiño.

Por toda esta historia viva, que yo no sería quien de recordar en su totalidad (debido a mi edad cuando don Manuel fue párroco de Parderrubias) sino fuera por lo que me ha contado, ya de mozo, mi tía María (q.e.p.d.) y por las largas y gratas conversaciones que vengo teniendo con don Manuel en estos últimos años cuando quedamos de vez en cuando con unos buenos amigos comunes, quiero dedicar este recordatorio a este hombre, a este cura bueno y generoso, que sin lugar a dudas dejó una fuerte huella en la parroquia de Parderrubias y de una manera muy notable contribuyó a engrandecer su historia y a ser lo que hoy es, tanto en su contorno como en sus gentes.

Mi gratitud, nuestra gratitud para usted.