Categoría: Noticias de Sociedad

E13. Magosto en Parderrubias: exaltación de las castañas. Por Juan Carlos Sierra Freire

E13. Magosto en Parderrubias: exaltación de las castañas. Por Juan Carlos Sierra Freire

Once de noviembre. Ourense honra a San Martiño. El día de San Martiño aparece en el calendario asociado a la llegada del frío y al inicio de la época de las matanzas de cerdo (“A todo porco lle chega o seu San Martiño”).  Pero, sobre todo, San Martiño significa magosto o exaltación de la castaña, una de las fiestas tradicionales más populares de toda la provincia de Ourense. El refranero gallego así lo acredita: “Polo San Martiño, castañas e viño” y “Castañas, noces e viño son a ledicia de San Martiño”. En el magosto se asan castañas, se degusta el vino nuevo, se comen chorizos. Y todo ello, a ser posible, al aire libre, en el monte. El magosto es sinónimo de hogueras en el monte, alrededor de las cuales se reúnen los amigos. Los montes de Ourense se llenan de fuegos mágicos que delatan la preparación de purificadoras brasas que servirán de lecho a los aquenios que posteriormente serán degustados tanto por vivos como por muertos. Porque el magosto es mágico, el magosto se impregna de tradiciones ancestrales de los celtas, en las que ambos mundos interactúan, el nuestro y el de los que se han ido.

Su origen se remonta, como otras muchas tradiciones de Galicia, a la Cultura Celta. Los celtas no tenían grandes templos y muchas de sus ceremonias tenían lugar en el monte. El magosto se hace en el monte. A principios de noviembre, con la fiesta de  Samaín, se celebraba el fin de las cosechas, inaugurándose oficialmente el invierno, el inicio de la época oscura, la apertura del año nuevo y la intercomunicación entre el mundo de los vivos y el de los muertos. En Samaín, el 1 de noviembre, los celtas encendían el primer fuego, el origen de todos los fuegos. Las castañas se asaban sobre una gran hoguera visible desde todos los puntos (Mandianes, 2006). Como ocurrió con otras muchas fiestas paganas, la celebración del magosto acabó cristianizándose con la festividad de Todos los Santos (1 de noviembre) o la de San Martiño (11 de noviembre). Por ello ambas jornadas son días de magostos. En Ourense, probablemente debido a que las castañas tardan más tiempo en secarse que en otros lugares de Galicia, el día del magosto por excelencia es el día de San Martiño.

El magosto requiere de dos elementos indispensables: fuego y castañas. El uso de las castañas como alimento básico de supervivencia se remonta al Paleolítico, pero serán los romanos quienes se encarguen de generalizar su consumo entre la población gallega y, por tanto, la propagación de las plantaciones de castaños, especialmente por todo el interior de Galicia. Sin duda, una de las estampas más bellas de la provincia de Ourense la dibujan sus “soutos”: bosques de castaños. Todo pueblo, toda aldea, del interior de Galicia tiene su “souto”. Bien dice el refrán que “Polo San Martiño vai ver o teu soutiño”. En Parderrubias no podía ser menos, aunque algunos hayan ya desaparecido, como el que se ubicaba entre Barrio y O Outeiro a principios del siglo pasado, y que llegó a acoger maniobras militares y misas de campaña, tal como se señala en Sección de Fiestas y Tradiciones. La tradición dice que cuando un “souto” está al lado de un camino, las castañas que a él caen, no se recogen, son de los pobres y los peregrinos. A partir del siglo XVIII, la patata y el maíz traídos de América hacen que la castaña pierda parte de su relevancia en la alimentación de los gallegos. El magosto trata de reivindicar ese protagonismo perdido.

Souto de la provincia de Ourense
Souto de la provincia de Ourense

El término “magosto” probablemente tenga su origen en Magnus Ustus (gran fuego) o tal vez Magnum Ustum (carácter mágico del fuego). Básicamente, el magosto consiste en encender una gran hoguera, a ser posible perceptible desde cualquier punto del entorno, que permita obtener una buena cantidad de brasas sobre las que se puedan asar, las costillas de cerdo, los chorizos y las castañas, y todo ello regado con el vino nuevo que semanas atrás ya dejó de fermentar. A todo esto se unen los cuentos, las leyendas, las risas, los cánticos y la música. ¿Quién no entonó al ocaso de las castañas asadas y el vino, y ya degustando la purificadora queimada, aquello de “vivir en Ourense qué bonito é, andar de parrando e dormir de pé” o un “ai Pepiño adiós, ai Pepiño adiós, ai Pepiño, por Dios non te vaías”? Las castañas deben pincharse antes de ser colocadas sobre las brasas, aunque siempre alguna acabará explotando en la cara de quien las remueve, hecho que obviamente es celebrado de forma efusiva por el resto de participantes.

Magosto de 1979
Magosto de 1979
Magosto de 1982
Magosto de 1982

Es habitual que una vez degustadas las castañas, los comensales se tiznen las caras unos a otros, canten, bailen y salten sobre el fuego. No faltan supersticiones relacionadas con la celebración, especialmente relativas al carácter sagrado del fuego: no se puede escupir sobre él, no se puede echar ningún resto sobre él y no se puede, bajo ningún concepto, apagar el fuego, las brasas deberán apagarse solas, pues las ánimas las necesitarán esa noche para calentarse. Es costumbre también dejar algunas castañas entre las brasas para alimento de las ánimas. ¿Y las que nos comemos? Por cada castaña que nos comemos liberamos un alma del purgatorio.

Magosto de 1980
Magosto de 1980

En Parderrubias, al igual que en muchas parroquias cercanas, e independientemente de las celebraciones particulares -es habitual que en cada casa se hagan magostos familiares en la “lareira” a lo largo de todo el mes de noviembre-, desde hace dos décadas aproximadamente se viene celebrando un magosto popular que reúne a todos los vecinos de la Parroquia en torno a las castañas. El sábado más próximo a San Martiño todos aquellos que tienen vinculación con la Parroquia se congregan para dar culto a las castañas y al fuego. La churrascada, a base de costillas y chorizos, da paso a las castañas asadas, todo ello regado con vino de la nueva cosecha. Una queimada purificadora y protectora contra maleficios y malos espíritus clausura el banquete. En una primera época, el evento tenía lugar al anochecer y se celebraba en A Carretera. Posteriormente, pasó a hacerse en A Iglesia y, finalmente, debido al elevado número de asistentes volvió a la Carretera, teniendo lugar a mediodía y alargándose hasta bien entrado el anochecer. En las siguientes fotografías se muestran diferentes momentos de los Magostos de los años 2012, 2013, 2014 y 2015.

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Queimada en el Magosto de 2012

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En una época previa a esta celebración popular, allá por la década de los años 80, los jóvenes del pueblo ya nos reuníamos al atardecer en el monte, más allá del Trabazo, a celebrar el magosto, alargando la velada hasta bien entrada la noche, a la espera de que las últimas brasas diesen calor a aquellos espíritus con los que habíamos compartido las horas de un frío anochecer de noviembre.

Magosto 1982
Magosto año 1982

Que mejor colofón para este texto de aprendiz de etnografía de magostos que citar textualmente al gran antropólogo ourensano Florentino Cuevillas:

Dirédesme que os follatos murchos das viñas son sinal da morte que o inverno trae consigo. Dirédesme que o magosto é o final do froito dos castiñeiros; e teredes razón; mais teredes que confesar que as viñas trocadas en xardín son ben belidas, e que as castañas se queiman entre risas e entre amores. Porque na nosa terra, astra a morte ten engado. E se non o credes, vinde ver a Galicia, no mes de San Martiño”  (Prosas Galegas, 1948).


 

Referencias.

Mandianes, M. (2006). El origen del magosto. Recuperado de http://www.delmorrazo.com/tribuna/origen-del-magosto.html, el 1 de noviembre de 2015.

E12. Festa do Corpus en Parderrubias. Por Juan Carlos Sierra Freire

E12. Festa do Corpus en Parderrubias. Por Juan Carlos Sierra Freire

La festividad del Corpus Christi tiene su origen en la ciudad de Lieja, convirtiéndose en una fiesta universal de la Iglesia Católica en el año 1264 por orden de Urbano IV, siendo fijada en el jueves siguiente a la octava de Pentecostés. Desde el primer momento la celebración giró en torno a una procesión eucarística. Existe evidencia de que en España se comenzó a celebrar en el siglo XIII, difundiéndose ya por todo el territorio gallego durante los siglos XV y XVI. En Ourense la festividad data su inicio en el año 1437 (González Montañés, 2002).

Dice el refranero español que “tres jueves hay en el año que relucen más que el Sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión”. El Corpus Christi constituye una de las celebraciones más importantes que la Iglesia Católica conmemora durante el año, en la cual se rinde culto a la Eucaristía. Tiene lugar el jueves posterior a la celebración de la Santísima Trinidad, la cual se celebra el domingo siguiente al de Pentecostés; es decir, el Corpus tiene lugar 60 días después del Domingo de Resurrección. Actualmente, en la mayor parte de España, la celebración se trasladó al domingo siguiente, salvo en algunas poblaciones como Granada, Sevilla o Toledo, por ejemplo. Destaca de forma muy significativa el Corpus de Granada, pues fueron los mismos Reyes Católicos quienes lo instauran como Fiesta Mayor de la ciudad hace ya más de 500 años, procesionando ese día una espectacular Custodia, regalo de Isabel la Católica a los granadinos.

Por lo que respecta a Parderrubias, la festividad del Corpus Christi probablemente se venga celebrando desde el momento en que se generalizó en toda Galicia allá por el siglo XVI. Existen evidencias fotográficas y periodísticas de su celebración a principios del siglo pasado. Así, una fotografía realizada por Manuel Garrido (Os Escultores) en esa época muestra la Procesión a la altura del Trabazo presidida por varios candelabros y numerosos estandartes y pendones.

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Procesión de Corpus en el primer tercio del siglo XX. Fotografía de Manuel Garrido cedida por Mesón Labrego

El 29 de mayo de 1942, el diario ourensano La Región publicaba la siguiente crónica sobre la inminente festividad del Corpus en Parderrubias:

El día 3 del próximo mes de junio se celebrarán en esta localidad los tradicionales festejos de Corpus, que durarán varios días. Amenizarán los festejos las afamadas bandas de música de Sobrado del Obispo y Souto Penedo, al mando del director don Antonio Valdés. También habrá animadas verbenas. El día cuatro, festividad del Santísimo Christi, se celebrará una misa solemne a toda orquesta en la Iglesia Parroquial con asistencia de las autoridades locales. El Padre don José Sueiro pronunciará un sermón. Este mismo día saldrá la procesión del Corpus que recorrerá las principales calles de la villa. Existe gran animación en todo el pueblo. Durante los festejos se disparará profusión de fuego fijo y volador”.

Cabe suponer, por tanto, que la celebración del Corpus ha estado asociada desde hace muchas décadas a las fiestas parroquiales de Parderrubias. Actualmente es la fiesta más importante que se celebra en la Parroquia. Se conmemoran también, aunque a menor escala, la Fiesta del Rosario a principios de octubre y la Festividad de la Patrona, Santa Eulalia (Olaia), en diciembre. Antiguamente se celebraba también la Fiesta del Sagrado Corazón, dos domingos después del día de Pentecostés.

Hasta el año 1990, la festividad se celebraba en jueves, por lo que las fiestas parroquiales del Corpus tenían lugar durante dos días: jueves (día de Corpus) y viernes (refestexo). Desde 1990, se celebran las “vísperas” el sábado y el día grande, el domingo. En esa víspera tienen lugar actividades deportivas, juegos infantiles y alguna otra actividad lúdica como, por ejemplo, el concurso de tartas que se recuperó en el año 2015 o el de pinchos que celebró su primera edición en 2016.

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Carrera de bicicletas Fiestas del Corpus. Fotografía cedida por Xulio Outumuro
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Concurso de tartas Fiestas del Corpus 2015. Fotografía cedida por María Grande Rodríguez
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Concurso de pinchos Fiestas del Corpus 2016. Fotografía cedida por María Grande Rodríguez

El día previo a la celebración del Corpus, en torno al mediodía, se dispara un buen surtido de bombas y cohetes anunciando los días grandes de la Parroquia. Era común, que los niños corriésemos detrás de las varillas de los fuegos, superando muros, matorrales o cualquier otro obstáculo que se nos interpusiese, y así hacer el mayor acopio de ellas con el fin de demostrar quién era más agudo y veloz en estos avatares. Antiguamente, en las vísperas del Corpus, una de las tradiciones era la visita del “Tío Servando” con un rebaño de corderos (“años”) y cabritos que iba sacrificando a demanda de los vecinos, sobre el mismo terreno, para el banquete del día siguiente. La víspera de Corpus, por la tarde, también llegaban a las casas los roscones encargados, hechos con huevos caseros que se reservaban durante días para que el obrador los emplease para dicho fin. Las mujeres acometían también ese día la preparación de una buena cantidad de rosquillas caseras, tradición que se sigue manteniendo a fecha de hoy.

En el día de Corpus se engalanan con banderas españolas y gallegas los balcones de las casas por donde pasa la procesión, y se alfombran las calles con espadañas y flores para el paso de la Custodia. A mediodía se oficia una solemne misa cantada que termina con la procesión, en la que el cura lleva la Custodia bajo palio, desde la iglesia hasta el Cruceiro del Trabazo (véase https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2015/09/19/cruceiros-de-parderrubias/). El cortejo es acompañado durante todo el trayecto de ida y vuelta por el repique constante de las campanas de la iglesia, los sones de una banda de música y el disparo continuo de bombas y fuegos de artificio. El repique de campanas (tocar las campanas a “repenicado”) es un arte que no está al alcance de cualquiera, requiriéndose experiencia y destreza, pues se hace sin imprimir movimientos a las campanas, sino con las manos (véase https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/2016/02/03/campanas-de-parderrubias-cuando-os-oigo-tocar-por-juan-carlos-sierra-freire/. Ese día celebran su Primera Comunión los niños de la Parroquia, quienes dan un colorido especial a la procesión.

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Salida de la Procesión de Corpus del año 1981. Fotografía cedida por Merche Grande Gallego
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Procesión de Corpus del año 1981. Fotografía cedida por Merche Grande Gallego
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Procesión de Corpus del año 1981. Fotografía cedida por Merche Grande Gallego
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Primeras comuniones en la Procesión de Corpus del año 1975
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Primeras Comuniones en la Procesión de Corpus del año 1986
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Procesión de Corpus del año 1996. Fotografía cedida por Modesto Madarnás
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Procesión de Corpus del año 1996. Fotografía cedida por Modesto Madarnás
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Procesión de Corpus de año 2009. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Procesión de Corpus del año 2009. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Procesión de Corpus del año 2009. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Procesión de Corpus del año 2012
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Procesión de Corpus del año 2012
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Procesión de Corpus del año 2016
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Procesión de Corpus del año 2018

Finalizado el acto religioso los vecinos con sus respectivos invitados se reúnen en torno a la mesa -que ese día habitualmente se queda pequeña- a degustar un excelente y copioso banquete. Por la tarde tiene lugar el baile amenizado por alguna orquesta, banda de música, charanga o grupo musical. Antiguamente, la fiesta tenía lugar en O Trabazo, al lado de la escuela, en donde se reunían todos los vecinos e invitados a disfrutar de la orquesta de turno, a bailar y a tomar en el Auto Bar alguna cerveza San Martín o El León, alguna copa de licor café o alguna Mirinda. El interés de los niños estaba centrado en las “rosquilleiras”. Así, una figura en torno a la cual giraba gran parte de nuestra atención era “A Garabasia” de Bentraces. Recuerdo el sueño de “hacernos mayores” comprando y disparando petardos, o la ilusión que provocaba abrir aquellos sobres llenos de soldados de plástico que nos transportaban literalmente a otros mundos. Con el paso de los años, el espacio del Trabazo se quedó pequeño y la fiesta se trasladó al Campo de Fútbol en donde se llegó a construir un palco de obra para ubicar a las orquestas. En este lugar, las orquestas tradicionales y las bandas de música poco a poco fueron dejando paso a modernos y magnos espectáculos como el que brindó la orquesta París de Noia en los años 2010 y 2012. Los tiempos cambian.

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Actuación de la orquesta París de Noia en el año 2010. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Actuación de la orquesta París de Noia en el año 2010. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm
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Actuación de la orquesta París de Noia en el año 2010. Fotografía tomada de http://parderrubias2010.es.tl/_-Galer%EDa/index.htm

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Referencias

González-Montañes, J. I. (2002). Teatro y espectáculos públicos en Galicia. De los orígenes a 1670. Recuperado de http://www.teatroengalicia.es/corpus.htm, el 31 de octubre de 2015.

E11. DON AURELIO GRANDE FERNANDEZ (1930-2001). Por Merche Grande Gallego

E11. DON AURELIO GRANDE FERNANDEZ (1930-2001). Por Merche Grande Gallego

El 5 de octubre de 1930 nace en nuestra querida Parderrubias, Don Aurelio Grande Fernández, Aurelio, en una familia de nueve hermanos. Cursa estudios en el Seminario de Ourense y en el año 1953 obtiene el Título de Licenciado en Historia Eclesiástica por la Universidad Gregoriana de Roma. Ese mismo año es ordenado sacerdote diocesano y comienza su labor como Profesor de Historia de la Iglesia en el Seminario Mayor de Orense, actividad que mantuvo durante cuarenta años, siendo recordado como un hombre alegre, muy conversador, que divagaba en sus clases hasta el punto de salirse completamente de su tema inicial. Le encantaba hablar, le encantaban las personas.

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Recordatorio Ordenación Sacerdotal y Primera Misa en Parderrubias. Fotografía cedida por José Luis Camba

Aurelio era un hombre sencillo, pero que fue grande en su vida y que tocó la vida de las personas que estaban cerca de él. Su faceta más importante fue la de Delegado Diocesano de Misiones, cargo que llevó su nombre treinta y seis años (1965-2001).

Aurelio hizo una labor  única en la Delegación de Misiones de Ourense. Su pasión por las Misiones y los misioneros, los viajes que hizo para conocer “in situ” su situación en diferentes países, su ilusión con la Misión Diocesana en Jipijapa (Ecuador) son pequeñas pinceladas de la grandeza interior de este hombre pequeño en su constitución pero     enorme en su corazón.

Sin duda, su gran legado en Ourense fueron y son los Festivales de la Canción Misionera, en sus ediciones Infantil y Juvenil. A día de hoy son los únicos festivales que se mantienen en España en las dos ediciones con una alta participación. A raíz de su fallecimiento, la Delegación de Misiones de Ourense creó los premios “Aurelio Grande” a los misioneros   de “aquí” y de “allá”, buscando reconocer la labor de nuestros religiosos y religiosas, laicos y organizaciones que viven en territorio de Misiones o colaboran arduamente para hacer un poco más feliz las vidas de otras personas.

Como Delegado de Misiones guiaba un grupo de jóvenes colaboradores y voluntarios de la Delegación para hacernos entender la labor misionera y la importancia de ayudar a nuestros misioneros allá donde estuviesen. Mantener contacto con ellos, hacerles sentir que estábamos a su disposición, que no estaban solos era algo en lo que Aurelio se empeñaba de forma especial.

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Don Aurelio Grande Fernández. Fotografía cedida por Merche Grande Gallego

Aurelio fallece el 29 de septiembre de 2001, y en nuestra Parroquia no se recuerdan precedentes de un entierro ni siquiera parecido. Todos queríamos despedirnos de él y darle nuestras más sinceras Gracias.

Podríamos citar muchos más cargos, títulos y logros académicos de Aurelio, como el de Canónigo de nuestra S. I. Catedral de Ourense, desde 1992, pero lo más importante y   relevante de Aurelio era su corazón y su amor incondicional con todas aquellas personas que coincidían en su vida. Dejó un vacío enorme no solo en su familia, hermanos, sobrinos y bisobrinos. En la Delegación aún huele a Aurelio, y en Jipi Japa, y en tantos y tantos lugares por donde pasó.

Buen Sacerdote, buen hermano, buen hijo, buen delegado, buen vecino, BUEN AMIGO!   Sin duda, Don Aurelio es un ejemplo a seguir para todos los vecinos de esta pequeña Parroquia, a la que él siempre, allá a donde iba, por lejos que fuese, nombraba con orgullo:

EU SON DE PARDERRUBIAS”.

Gracias Aurelio.

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Fotografía cedida por Merche Grande Gallego
E10. Parderrubias y el XIII Centenario de la Unidad Católica promovido por los Carlistas. Por Juan Carlos Sierra Freire

E10. Parderrubias y el XIII Centenario de la Unidad Católica promovido por los Carlistas. Por Juan Carlos Sierra Freire

En el año 1889, los Carlistas, tanto los leales a don Carlos VII, pretendiente al trono de España, como los escindidos integristas, celebran, apropiándose del aniversario, el XIII centenario de la conversión de Recaredo, rey de los Visigodos, al catolicismo y su abjuración del arrianismo en el III Concilio de Toledo (589), consiguiéndose de esa manera la unificación religiosa de visigodos e hispanorromanos en la Península. Hay que destacar que esta  magna celebración se había pensado, además de para conmemorar la unidad católica, para mostrar la oposición del carlismo a la Revolución Francesa, que cumplía su primer centenario. Recuérdese que el trilema de los carlistas era “Dios, Patria, Rey”, es decir, Dios por encima de todo (Fernández Escudero, 2014). La escisión carlista de 1888 fue protagonizada por Ramón Nocedal, fundador del Partido Integrista Español, de corte mucho más conservador que los leales, y del periódico tradicionalista El Siglo Futuro, medio que trató de centralizar el protagonismo del XIII Centenario. El  Partido Integrista Español estaba formado básicamente por religiosos y laicos ilustrados con fuerte preocupación religiosa (Fernández Escudero, 2014).

Teniendo en cuenta que había sido el 8 de mayo del año 589 cuando Recaredo abjuraba del arrianismo, será en ese mes cuando se concentre el mayor número de actos religiosos del XIII Centenario a lo largo de más de mil lugares de toda la Península (Fernández Escudero, 2012). Así, en la misa solemnemente celebrada en Ourense, con motivo del centenario del establecimiento de la Unidad Católica en España, se cantó el Himno de Recaredo (Fernández Escudero, 2014).

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Himno del XIII Centenario de la Conversión de Recaredo. Fotografía tomada de http://cloud1.todocoleccion.net/coleccionismo/tc/2015/05/31/12/49598828.jpg

Uno de los múltiples lugares en los que se conmemoró el evento fue la comarca en donde se ubica la Parroquia de Parderrubias. El multitudinario acto de celebración del centenario tuvo lugar el 30 de mayo de 1889 en As Maravillas, participando de forma activa la Parroquia de Parderrubias.  Un artículo firmado por don José Álvarez publicado por el diario El Siglo Futuro, el 11 de junio de 1889, describe con todo lujo de detalles lo que allí tuvo lugar. Con el objetivo de ser lo más fidedignos posible, transcribimos literalmente dicho documento.

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Requetés con la Cruz de Borgoña. Fotografía tomada de http://joseantoniobru.blogspot.com.es/2013/05/batalla-sierra-de-guadarrama-ricardo-de.html

 

“Señor director de EL SIGLO FUTURO.

ORENSE (Proente), Junio, 1º de 1889.

Muy señor mío y de mi particular afecto:

Convencido de los sentimientos de Vd. hacia todo lo que contribuya al bien espiritual de las almas, me tomo la libertad de poner en su conocimiento, por si juzga conveniente publicarlo en el periódico de su digno cargo, un maravilloso hecho que, si otra mejor pluma describiera, podría ponerse al lado de las más elevadas manifestaciones que diariamente estamos leyendo en EL SIGLO FUTURO, relativas a la celebración del XIII Centenario de la Unidad Católica. Desde el 8 de Mayo último, que en la parroquia de San Miguel de Soutopenedo se celebró la primera y primorosa función del Centenario, todos los días festivos, y casi en todas las parroquias de este Arciprestazgo de la Merca, procuraron imitarla. En una de las funciones se dio a conocer una voz que en tono exclamatorio dijo: “¡Si esto se hiciese por todos en el Campo de las Maravillas!”. Aunque en el acto ni se esplanó ni se propuso ponerla en ejecución, hizo tal eco entre los asistentes, que hiriendo sus corazones cual chispa eléctrica, los puso en disposición de obrar, y con sólo un Párroco haber pedido licencia y consejo para celebrar la función en la magnífica capilla de Nuestra Señora de las Maravillas en el día 22 del dicho Mayo, para efectuarlo el 30, día de la Ascensión, fue lo bastante para que se verificase Io que a continuación consigno.

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Santuario de As Maravillas

Obtenido el permiso del Licenciado Don José Iglesias, Párroco de San Miguel de Espinoso, en donde radica dicha capilla, y ofreciendo cooperar a tan laudable obra con todas sus fuerzas (hizo algo sobrehumano), pasé a la villa de Allariz el 24, y con sólo indicar al ínclito hijo de San Francisco de Paula, don Ricardo Rodríguez Rivas, el pensamiento, aceptó predicar en la función, verificándolo con tanta elocuencia y maestría como pudiera hacerlo el que más en la mayor población del mundo católico.

Creo que a todos, aunque el tiempo era corto (¡¡¡seis días!!!) les pareció un año, por el gran deseo de presenciar tal acto. Apareció la aurora del 30, y las campanas de todas las iglesias en el radio de dos muy largas leguas, anunciaban la solemnidad del día. Cada parroquia emprendió su viaje al centro en la hora que juzgó necesaria para llegar a tiempo. Las más cercanas esperaban por las más lejanas, y fueron formándose gruesos grupos, que cantando desde la salida del Santísimo Rosario y varías coplas de la Misiones, llegaron a las alturas que coronan el lugar del santuario a las once de la mañana.

Bajaron al centro, entrando por tres partes, tres gruesas procesiones que, colocándose frente al altar formado en la parte posterior de los muros del grandioso templo, presentaba una visión arrebatadora. El campo es espaciosísimo. Pueden, sin exageración, maniobrar treinta mil hombres en simulacro de guerra, dejando sitio seguro para otros tantos espectadores y sin peligro.

La capilla está rodeada de robles y de seculares pinos. El altar, lujosamente formado por él señor Abad de Espinoso, y el de Santa Eulalia de Anfeoz, ayudados por los sacerdotes de sus parroquias, contuvo en lugares a propósito las varias preciosas imágenes que de las parroquias salieron en procesión. Al frente de este peregrino altar se hallaba la casi total gente de veinte y tres parroquias, presididas por sus Párrocos y sacerdotes, y muchísima gente que concurrió de otras parroquias lejanas que no se avisaron. Todo este inmenso gentío se hallaba rodeado de cuarenta pendones, cuarenta banderas, algunas con el lema “¡Viva el Papa!”, “¡Viva la Unidad Católica!”, treinta cruces, muchos estandartes y bonitos ramos.

Varios jóvenes, por ver y oír mejor el sermón, trepando por las gruesas ramas, se subieron a los árboles de enfrente, habiendo alguno de éstos que contenía cincuenta personas. De dos leguas de distancia llegó el señor Abad de Queiroás con varios coros de hijas de María, y tres de ellas representaban las tres virtudes, Fe, Esperanza y Caridad, y colocadas en la escalinata que daba acceso al altar, formaba una maravillosa perspectiva. Cuando estaba ultimándose la colocación de personas y cosas, un gran murmullo nos hizo mirar hacia la izquierda, y era procedido de la llegada del nunca bien ponderado señor Abad de Parderrubias*, capitaneando una gruesa procesión precedida de varios coros de hijas de María, montado en su yegua, y permaneciendo en este estado hasta dejar unida su gente a la que ya estaba colocada. No fue solo a mí a quien se le ocurrió, con tal visita, la frase “Santiago y Cierra España”. Se dio principio a la solemne Misa, cantada por preciosas voces y acompañada por música magnífica. A su tiempo subió al pulpito el predicador, y después de exponer el objeto de la reunión y de dividir su sermón en dos partes:

1º Celebración del XIII Centenario de la proclamación de la Unidad Católica en España por el rey Recaredo, y confirmada por el Concilio de Toledo.

2º. Pedir a Dios nuestro Señor la restauración de la misma, hoy conculcada por las leyes, que autorizan la libertad de cultos y todo género de libertades infernales; probó en largo discurso con hechos históricos, antiguos y contemporáneos, los inmensos favores y gracias que han hecho a España la mayor de las naciones, al calor de la Unidad Católica, protegida por los reyes, y los aterradores males que acarreó y sigue acarreando con la protección de gobiernos impíos.

Probó también que el Liberalismo es la recopilación del Protestantismo, racionalismo e indiferentismo, así como de todas las herejías desde los primeros hasta el actual siglo. Estuvo admirable. Concluyó con la lectura de la indulgenciada oración “Omnipotente Dios…” diariamente regalada por Vd., encomiando su lectura, y coronó la obra con una atronadora pero suavísimo voz diciendo: ¡¡Viva el Papa León XIII!!, ¡¡Viva la Unidad Católica!!, ¡¡Viva la Virgen de las Maravillas!!, ¡¡Reine Jesucristo en todo el mundo!! Que, contestadas entre sollozos por la mayor parte de los concurrentes, presentó un magnífico cuadro de alegría y fervor.

No porque, señor director, haga especial mención de cuatro o cinco Párrocos, es mi ánimo ocultar los deseos y magníficos hechos de todos los demás, salvo la insignificancia, sin duda por imprescindibles ocupaciones, de las faltas de asistencia de algunos, sino porque me haría interminable. ¿Cómo ocultaría el celo del señor Arcipreste, D. Camilo Enríquez, Párroco de la Merced? ¿Cómo me olvidaría de la cooperación de los dignísimos Párrocos de San Victorio de Soutomayor, Santa Comba, Pereyra, Sabucedo, Entranbarrios, Penela, Barja, Bobadela, los dos Urrós San Mamed y Santa Eulalia, Olás, Corvillón, Mezquita y Rabal, representadas respectivamente te por los incansables y fervorosos sacerdotes D. José Saborido y D. Emilio Fernandez Atrio? ¿Cómo no consignaría los nombres y hechos de los demás dignos sacerdotes don Paulino, que a dos leguas de distancia fue con Misa, por si hacía falta, y la celebró también solemnemente antes de la principal; de don José González, de ésta, que tuvo que privarse de presenciar tan magnífico suceso por sustituir al predicador en una Misa solemne para lo que estaba comprometido D. Ramón Quintayros, D. Antonio Álvarez y otros muchos que no recuerdo, visto el celo que han desplegado para solemnizar la función?

El ayuntamiento, no sólo correspondió a la súplica de que mandase una comisión, sino que asistió en masa, y llamó guardias para la custodia del orden, que no se alteró en lo más mínimo, a pesar de la concurrencia, cooperando a esta obra afectuosamente el vecino y empleado D. Javier Blanco, a todos los que les damos las más rendidas gracias. Aún hay, señor director, fe en Israel. Si todos los que deseamos la restauración de la Unidad Católica obramos como deseamos, o mejor dicho, trabajamos eficazmente, con la ayuda de Dios, protección de José y María, y la de Santiago y Santos de España, podremos esperar ver la coronación de nuestros deseos. Mil veces sea Dios alabado y bendito por todo cuanto hemos recibido, estamos recibiendo y esperamos recibir; pero especialmente por haber coronado nuestros pequeños esfuerzos con tan prodigiosas obras.

Anticipa a Vd. las gracias, señor director, y le autoriza para publicar este tosco escrito, añadiendo o quitando todo lo que juzgue oportuno, su atento servidor Capellán y suscriptor, Q. B. S. M.,

JOSÉ ALVAREZ”.

El Siglo Futuro, 11 de junio de 1889.

*Se presupone que el abad en cuestión es don Manuel Belvís.


Referencias

Fernández-Escudero, A. (2012). El XVII Marqués de Cerralbo (1845-1922). Iglesia y Carlismo, distintas formas de ver el centenario de la Unidad Católica. Studium. Revista de Humanidades, 18, 125-154.

Fernández-Escudero, A. (2012). La contracelebración carlista del centenario de la Revolución Francesa.  Hispania Sacra, LXVI, 661-687.

E9. Noticias de Sociedad de Parderrubias siglo a siglo. Por Juan Carlos Sierra Freire

En otro artículo hicimos referencia a aquellos hechos relacionados con Parderrubias que aparecieron en las páginas de sucesos de la prensa escrita hasta mediados del siglo pasado. En esta ocasión traemos un listado de noticias publicadas en distintos medios de comunicación relativas a la vida social de la parroquia, que también las hubo. La lista se inicia en el siglo XVI y termina  con los hechos más actuales. Como es lógico, la lista está incompleta y se irá actualizando a medida que vayamos teniendo acceso a otros hechos documentados.

Galicia 114
A Touza
  • 1596: El 25 de octubre fallece el párroco de Parderrubias, Juan García Andrés de la Calle, natural de Huércanos (La Rioja), siendo enterrado en la propia iglesia parroquial (http://desdehuercanos.blogspot.com.es/2014/09/juan-garcia-fundador-de-una-obra-pia.html).
  • 1702: El 7 de julio es bautizado Francisco de las Casas, vecino de Nigueiroá, posterior tatarabuelo de Don Pedro Casas y Souto, quien llegó a ser Obispo de Plasencia (Biografía de Don Pedro Casas y Souto. Madrid: Imprenta de San Francisco de Sales).
  • 1867: El párroco de Santa Eulalia de Parderrubias denuncia al Ayuntamiento el gran estorbo que ocasiona para las procesiones y demás servicios públicos el balcón de la casa propiedad de José Resvie (Boletín Oficial de la Provincia de Segovia, 1 de marzo de 1867).
  • 1889: Macroacto religioso, en el campo de As Maravillas, con el objeto de celebrar el XIII Centenario de la Unidad Católica y, de paso, arremeter contra “los males y las desgracias del Liberalismo”. Está presente un importante séquito de la Parroquia de Parderrubias (El Siglo Futuro, 11 de junio de 1889). [Noticia ampliada en la entrada E10 de este Blog].
  • 1889: Don Manuel Belvis, Párroco de Parderrubias, publica una carta en contra el monumento al apóstata Giordano Bruno (El Siglo Futuro, 23 de diciembre de 1889). [Noticia ampliada en la Sección de Noticias y acontecimientos históricos de este Blog].
  • 1890: Asignación de la plaza de maestro de Parderrubias a doña Matilde Quintas Cid (El Magisterio Gallego, 25 de agosto 1890).
  • 1891: Se cita a doña Elvira Álvarez Vilata para que comparezca a su puesto de maestra de la escuela mixta de Parderrubias. Se encuentra en paradero desconocido (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 8 de agosto de 1891).
  • 1894: Se nombra a doña Dolores Rodríguez Pérez como maestra de la escuela de Parderrubias (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 12 de febrero de 1894).
  • 1896: Se hace pública la lista de vecinos de Parderrubias, propietarios de las fincas que en todo o en parte serán ocupadas con las obras de la carretera de Orense a Portugal (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 20 de julio de 1896; Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 21 de julio de 1896). [Noticia ampliada en la Sección de Noticias y acontecimientos históricos de este Blog].
  • 1900: Nombramiento de doña Matilde Seara como maestra de Parderrubias (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 8 de junio de 1900).
  • 1903: Nombramiento de don Antonio Rollón como maestro de Parderrubias (La Correspondencia Gallega, 6 de octubre de 1903).
  • 1907: Nombramiento de don Cesáreo Pérez Rodríguez como maestro de Parderrubias (El Correo de Galicia, 9 de abril de 1907).
  • 1907: Visita del Obispo de la Diócesis a Parderrubias con el objeto de administrar el sacramento de la Confirmación (La Correspondencia Gallega, 18 de abril de 1907).
  • 1915: Expuesto en uno de los escaparates de la Casa Bravo, en la calle del Príncipe de Vigo, un magnífico retablo con dos estatuas religiosas, procedente de los grandes talleres de escultura religiosa José Garrido y Hermanos, de Parderrubias (El Progreso, 10 de agosto de 1915).
  • 1916: El Excmo. Sr. Obispo de la Diócesis ha encargado de explicar la cátedra de Latín y Humanidades al Sr. Don Adolfo Outumuro Outumuro (El Correo de Galicia, 6 de octubre de 1916).
  • 1923: Los jefes y oficiales del Batallón de Cazadores de Orense visitan los importantes talleres de escultura religiosa que tienen los hermanos Garrido en Parderrubias (Vida Gallega, 20 de noviembre de 1923).
  • 1924: Fallece en Parderrubias don Adolfo Outumuro Outumuro, cura ecónomo de la Parroquia (Vida Gallega, 20 de mayo de 1924).
  • 1926: Toma posesión de maestro de la escuela de Parderrubias don Félix S. del Moral Biempiea (El Heraldo Gallego, 25 de julio de 1926).
  • 1927: Colocación de la primera piedra de la Escuela de Parderrubias (La Zarpa, 13 de enero de 1927). [Noticia ampliada en la Sección de Noticias y acontecimientos históricos de este Blog].
  • 1928: Coincidiendo con la fiesta de San Antonio, el culto y entusiasta maestro de Quintela de Leirado fue con los niños de la escuela a esperar el nuevo San Antonio adquirido en los acreditados talleres de Parderrubias (El Pueblo Gallego, 22 de febrero de 1928).
  • 1928: Inauguración de la Escuela de Parderrubias (La Zarpa, 14 de agosto de 1928). [Noticia ampliada en la Sección de Noticias y acontecimientos históricos de este Blog].
  • 1929: Segundo premio, valorado en 20 pesetas, al novillo de José Garrido, de Parderrubias, en el Concurso Provincial de Ganados, en los festejos de Corpus de Orense (El Pueblo Gallego, 28 de mayo de 1929).
  • 1933: Los Garrido, en Parderrubias, celebran en su casa solariega la fiesta de la patrona de la casa, la Virgen de Lourdes. Hubo misa solemne en el oratorio en la que la Banda de Música de la Manchica interpretó temas de Perosi. A continuación se sirve una suculenta comida a cerca de cien invitados. Se termina por la tarde con una fiesta popular en los patios de la fábrica de escultura (La Región, 30 de julio de 1933).
  • 1936: Las niñas de Parderrubias entregan al Gobernador trece jerseys de punto realizados por ellas con ayuda de sus maestras (La Región, octubre de 1936).
  • 1937: Se reabre al culto la iglesia parroquial de Barbadás que había sido incendiada el Jueves Santo de 1936. Los Escultores de Parderrubias, Hermanos Garrido, regalaron la imagen de San Juan Bautista, patrono de la Parroquia (La Región, 31 de octubre de 1937).
  • 1939: La prueba ciclista Orense-Celanova-Allariz-Orense pasa por Parderrubias a las 5 de la tarde. El pelotón cruza el pueblo liderado por Julio Carrasco Rojo (La Región, 10 de junio de 1939).
  • 1940: La carrera ciclista “Gran Premio de Corpus” pasa por Parderrubias bajo una lluvia torrencial (La Región, 28 de mayo de 1940).
  • 1940: Nombramiento de don José Rodríguez Barreiros como párroco de Parderrubias (Boletín Oficial Eclesiástico del Obispado de Orense, 9 de octubre de 1940).
  • 1941: Mercedes Seara Outumuro obtiene el tercer premio, valorado en 100 pesetas, en la categoría de novillas en el Concurso Provincial de Ganado Vacuno (La Región, 8 de noviembre de 1941).
  • 1942: Confirmación en el cargo de maestro de Parderrubias a don José Rodríguez Portela (La Región, 16 de enero de 1942).
  • 1942: Anuncio de los tradicionales festejos de Corpus en Parderrubias (La Región, 29 de mayo de 1942). [Noticia ampliada en la Sección de Fiestas, tradiciones y costumbres de este Blog].
  • 1942: Fallece el seminarista, natural de Parderrubias, Manuel Grande Seara (La Región, 26 de septiembre de 1942).
  • 1948: El párroco don José Rodríguez Barreiros dona 1.000 pesetas, recaudadas en la Parroquia, como donativo para la construcción del nuevo seminario de Orense (La Región, 18 de junio de 1948).
  • 1954: En la entrevista realizada al Rector del Seminario Divino Maestro de Orense (Manuel Gil Atrio), éste afirma que la parroquia de la provincia que cuenta con un mayor número de seminaristas es la de Parderrubias, junto con la de la Santísima Trinidad, 13 cada una de ellas (La Región, 18 de marzo de 1954).
  • 1961: Don Felisindo Grande Seara publica su novela Don Proleterio y Valdomino, en la que un trabajador de ideología marxista lucha contra el capitalismo.
  • 1963: La escuela de Parderrubias obtiene el sexto puesto en la Sexta Edición del Concurso “La mejor escuela” en la que participaron 237 escuelas de toda la provincia de Ourense. Únicamente es superada por las escuelas de San Clodio, Verín, Celanova, Carballiño y Boborás (El Pueblo Gallego, 14 de julio de 1963).
  • 1963: Se celebran en Parderrubias los solemnes funerales por el eterno descanso de don Nicanor Lorenzo Sueiro, industrial que contaba con muchas amistades en Vigo (El Pueblo Gallego, 27 de diciembre de 1963).
  • 1964: Don Isolino Camba Casas, maestro de la escuela de Parderrubias, es premiado con 10.000 pesetas en la inauguración del curso 1964/65. El premio es entregado por el Ministro de Educación Nacional en Pontevedra (El Pueblo Gallego, 30 de agosto de 1964).
  • 1965: Se casan en Parderrubias los jóvenes Paulino Sierra Fernández y Aurora Freire Seara (La Región, 5 de agosto de 1965).
  • 1974: El Decreto 2318/1974 de 20 de julio declara de utilidad pública la concentración parcelaria de la zona de Parderrubias (Boletín Oficial del Estado, 19 de agosto de 1974).
  • 1975: Se aprueba el plan de mejoras territoriales y obras de la zona de concentración parcelaria de Parderrubias: red de caminos, red de saneamientos y eliminación de lindes (Boletín Oficial del Estado, 13 de junio de 1975).
  • 1977: Se aprueba el plan de obras de red de caminos y roturación de monte bajo en la zona de concentración parcelaria de Parderrubias (Boletín Oficial del Estado, 2 de agosto de 1977).
  • 1982: Concluye el proceso de la concentración parcelaria con la entrega de los títulos de propiedad de las fincas concentradas (Boletín Oficial de las Cortes Generales, 5 de marzo de 1982).
  • 2007: Fallece Monseñor Miguel Anxo Araújo, obispo emérito de Mondoñedo-Ferrol y miembro numerario de la Real Academia Galega. Su primera misa la había oficiado en Parderrubias en el año 1945 (La Región, 23 de julio de 2007).
  • 2008: Inauguración oficial de las obras de recuperación del paraje de A Chousiña (La Región, 13 de agosto de 2008).
  • 2009: Laura PS crea el Grupo de Facebook “A min tamen me gusta Parderrubias” bajo el lema “Un lugar precioso con xente auténtica de verdade, onde sempre que marchas tes ganas de voltar, e cando voltas tes ganas de non marchar”, constituyéndose en un punto de encuentro para vecinos, y enamorados de Parderrubias, de distintas generaciones repartidos por muchos lugares de la geografía española, de Europa, América y Oceanía (https://www.facebook.com/groups/50364541178/).
  • 2015: Juan Carlos Sierra Freire crea el grupo Mozos de Parderrubias con el fin de mantener y consolidar lazos de unión entre mozos de varias generaciones a los que el destino no les permite coincidir todo lo que quisieran. A mediados del año 2016 el grupo cuenta con 72 miembros.
  • 2015: Los Profesores Sierra Freire y Fernández Seara crean el Blog “Parderrubias. Parroquia de Santa Olaia” con el fin de que constituya un centro de documentación, relacionado con Parderrubias, abierto a todo tipo de colaboraciones documentales (https://aparroquiadeparderrubias.wordpress.com/).
E8. Don José Manuel Fernández Rúas: impulsor de la modernización de Parderrubias. Por Manuel Outumuro Seara

E8. Don José Manuel Fernández Rúas: impulsor de la modernización de Parderrubias. Por Manuel Outumuro Seara

Las generaciones más recientes de Parderrubias hemos escuchado en múltiples ocasiones el nombre de Don Manuel Rúas asociado a un cambio de ciclo y a la llegada de la modernidad a la Parroquia. Las generaciones que precedieron a la nuestra tuvieron la oportunidad de ser, junto a él, parte activa de ese proceso en la década de los años sesenta.

A pesar de la terrible dictadura que padecíamos, la España de los años sesenta empezó a experimentar algunos cambios sociales muy significativos como consecuencia de la ligera apertura que se estaba produciendo. Cualquier innovación que se produjese, por pequeña que fuese, se hacía más llamativa en poblaciones pequeñas, tradicionales y arraigadas en la moral y las costumbres del pasado, como era el caso de Parderrubias en los años sesenta. Todo cambio requiere de un impulsor, un líder, que a pesar de las enormes reticencias y dificultades, muestra capacidad para llevar a la práctica sus ideales. Esa persona que cambió Parderrubias fue Don José Manuel Fernández Rúas, conocido por todos como Don Manuel Rúas.

En esta colaboración para el Blog, Manuel Outumuro Seara, vecino de Parderrubias y amigo de Don Manuel, describe mejor que nadie la figura de Don Manuel Rúas y todo lo que supuso su breve, pero fructífero, paso por la Parroquia.

Muchas gracias, Manolo, por este brillantísimo aporte, que nos ayuda a conocer de primera mano una etapa de nuestra historia y así poder reconocer la figura de un cura que será siempre bien recordado.

Juan Carlos Sierra Freire


Nota. Dado que el documento ha sido escrito originalmente en gallego, éste ha sido traducido, apareciendo primero en gallego y, justo a continuación, en castellano.

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Fachada de la Iglesia de Parderrubias

Don José Manuel Fernández Rúas: impulsor da modernización de Parderrubias. Por Manuel Outumuro Seara

Coñecido por todos como Don Manuel Rúas, párroco de Parderrubias entre os anos 1962 e 1967. De aspecto fráxil, alegre, con ollos agudos e unha mirada limpa a través dos seus lentes, de verbo fácil e rápido, bo conversador, memoria impresionante, espléndido, cosmopolita, nada encorsetado, de pensamento libre e ilustrado, crente mais non dogmático, comprometido coa xente e en especial cos máis desfavorecido. Deste xeito, é como se pode definir este cura de 82 anos nacido na comarca do Carballiño, que lle tocou vivir na súa etapa moza unha das épocas máis penosas da nosa historia recente, pero que tivo o don maila sabedoría de sabela interpretar e de facerlle a vida máis doada a todos aqueles que tiveron e tivemos a sorte de coñecelo e tratalo.

Chegou a Parderrubias alá polo ano 1962 xunto coa súa inseperable irmá “Maruja”, recén saído do forno como quen di xa que, cos seus 29 anos, só lle dera tempo de facer parada e fonda preto de 3 anos na parroquia de Fátima. Viña para substituír ao coñecido como “cura vello” Don José, que debido a súa idade mailos seus achaques retirouse para súa terra de Allariz. Os seus primeiros recordos lembran a situación de atraso e de miseria daquela primeira parroquia do rural (en contradicción coas abundantes “caixas fortes” instaladas entre as pedras das paredes das palleiras) interiorizando como lembranza simbólica de todo aquel mundo a foto fixa da xente andando de noite co candil e co fachuco para alumearse polos camiños e carreiras. Daquela foi cando se decatou da cal debía ser a súa misión neste lugar.

Traía nun dos ocos da súa alforxa vital as ensinanzas eclesiásticas dun Seminario ríxido, clásico e culto, aderezado co tremendismo relixioso daquela época, mais no outro oco da alforxa, e como se fora para compensar, viña toda a ilusión dun cura xove disposto a romper con “corsés” e dogmatismos, e facer a súa Igrexa máis humanizada, tratando de influír directamente na realidade social daquela parroquia rural, atávica, chea de supesticións e mitos, que ben parecían recrear algúns dos episodios da propia Idade Media.

Aquela bocalada de aire fresco, osixenou as relacións sociais e de convivencia dos veciños da parroquia, aínda que, por outra banda, arrefriou algúns dos seus colegas do arciprestazgo instalados no inmovilismo e no status-quo establecido que non entendían tanto empeño e entusiasmo para rachar aquela situación de atraso que estaban a vivir moitos daqueles labregos. Total, ¿para qué?

Polo tanto, a idea de axuda, de modernización, de rachar con mitos e supersticións, de servir a xente, de culturizar, de sacar do atraso e da miseria, de abrir novos horizontes aos nenos e xente moza foron as metas que se marcou Don Manuel ao seu paso pola nosa parroquia. Neste afán de cambio e mellora da calidade de vida da veciñanza mostrouse decidido e eficaz, mais non temerario, tal e como se caracteriza aos prudentes, tendo que deixar para mellor ocasión e seguir consentindo, moi ao seu pesar, tradicións tales como cobrar os responsos, coller o millo e mailo trigo que os veciños lles levaban ofrecidos aos santos ou a “paga” en especies que lle daban ao cura.

Nesta tarefa de modernización e compromiso coa xente, en especial cos nenos e nenas, contou cun aliado inestimable, o “Señor Maestro” Don Isolino Camba (que merece capítulo á parte, e así se fará na sección de Persoas relevantes do Blog) facendo un tándem perfecto. Como lle gusta recordar a súa consigna: “Isolino ti aquí e eu alá”, ao referirse a que a el lle tocaba pedir e influenciar nas autoridades civis e eclesiásticas da época en Ourense  e a Don Isolino mobilizar e motivar a xente para que asumiran e colaboraran nas melloras que tentaban implantar.

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Don Isolino Camba e Don Manuel Rúas. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara

Así lembra,  aínda con amargura, cando o deixou plantado o Xefe de Colonización Agraria de Ourense logo de terlle prometido facer unha balsa coa súa canalización de auga para mellorar o regadío e ter a tódolos homes armados con petas e sachos para recibilo e poder comenzar a obra. Pero como non hai mal que por ben non veña, conseguiu outra axuda para levar a auga dende a fonte do Outeiro e facer un tanque na Aldea para non ter que ir buscala ao río da Chousiña.  Recorda tamén con orgullo cando o Delegado de Información e Turismo (utilizando a obrigatoria recomendación previa dun amigo) lle informou persoalmante dunha subvención que lle outorgaba para realizar o coñecido como “Tele-club”, lugar de encontro e reunión dos veciños. Foi alí onde moitos descubrimos xogos tan “raros” coma o parchís, as  damas ou o xadrez, e onde puidemos ver por primeira vez aquel aparato rectangular que ademais de escoitar, tamén podíamos ver aos que estaban falando, e que entraba nas nosas vidas con tanta forza que recordo asombrado como a tía Elena lle respondía educadamente cun “buenas tardes” cando dende o outro lado da pantalla saudaba o presentador do telexornal. Outra das súas contribucións foi a das melloras na reitoral, aínda que tivo que custear parte da galería co seu arañeirado  peto; mais o que se lle resistiu foi a autorización do Señor Bispo (Rvdo. Ángel Temiño Sáiz) para facer un cuarto de baño, xa que dende a curia ourensá considerábano un luxo terreal, condenándoo a seguir tirando da trapela do sobrado cando tiña que relaxar os esfínteres e depositar directamente no curral.

Os nenos daquela descubrimos con ledicia que a catequese entraba mellor na “horta do cura” debaixo dunha cerdeira ca nos bancos da igrexa; ou que aquel “repoboado” onde nos obrigaban a ir ao monte coas vacas, ou buscar piñas e “candos”, tiña outro encanto cando o cura nos levaba de excursión ao Castro e zampabamos de xantar aquela rebanda de pan con sardiñas acompañadas coa aquela bebida que facía cóxegas na boca feita de sobres de “sanitex”; ou cando de mañanciña cantaba o galo e nos erguiamos desacougados por chegar primeiro á igrexa e poder gañar unha peseta que nos daba o Señor Abade por axudar á misa das sete; ou aqueles partidos de fubol que organizaba os domingos, onde puidemos ver por primeira vez un balón de coiro, dos de verdade, que segundo me lembra Don Manuel fora un regalo persoal de “Ibarreche” aquel porteiro famoso do Clube Deportivo Ourense da época prodixiosa dos 60, cando militaba en Segunda División, logo de perder unha eliminatoria da copa do Xeneralísimo contra a Unión Deportiva Salamanca.

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Equipo de fútbol de Parderrubias nos anos sesenta. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara

Non me quero esquecer do labor que levou a cabo tamén coa mocidade e coa xente maior. Dá fe desta prolífera tarefa o arquivo fotográfico que tiven a honra que me cedera no ano 2008 e que xa no seu día o dei a coñecer a toda parroquia no local da Asociación, quedando en exposición permanente, e que contribuíu a lubricar os nosos recordos. Así se fixeron famosas as súas obras de teatro interpretadas pola propia mocidade, repartindo os papeis segundo as características de cada quen; aquelas comidas na Chousiña onde nos xuntabamos as familias compartindo mesa e mantel con tódolos veciños; as carreiras de burros que se engalanaban para a ocasión, ou as de bicicletas que se facían pola estrada nacional sen permiso expreso das forzas da orde, para non ter que cortar o escaso tráfico da época; aqueles concursos de doces que facían as mulleres entre as localidades de Aldea, Barrio, Outeiro e Nigueiroa, e onde as nenas facían de espías para descubrir que cocían as rivais.

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Don Manuel Rúas con mozos e mozas de Parderrubias. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara
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Comida campestre en A Chousiña. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara

 

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Carreira de burros. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara
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Carreira de bicicletas. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara
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Concurso de doces. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara

Tamén recordo as excursións que facía cos maiores, chegando a medio financialas co seu propio peto (algunhas con ata 600 pts). Os maiores aínda lembran a feita a Vigo onde quedaron impresionados con aquelas cidades flotantes amarradas no porto, descubrindo alguns/has por primeira vez o mar e deixándose acariñar por aqueles aires que, segundo dicía o médico, abrían o apetito e eran bos para o reuma. A de Coruña onde as nosas nais e avoas escandalizábanse coa xente case espida que estaba na praia de Riazor, indicándolle a que, como cura, non mirara para aquelas “puercas” que só invitaban a tentación da carne; aínda que no fondo a tía María chegoulle a confesar: “D. Manuel, ¡e eu ía morrer sen coñecer mundo!”.

Como todo bo ten data de caducidade, o de Don Manuel non ia ser menos. A él non o colleu por sorpresa, xa que a súa andaina por Parderrubias era unha interinidade; e dicir, algo de paso. O Señor Bispo tiñalle destinado que debía pastorear na súa terra. E así foi, marchouse para Parroquia de Santa María de Arcos no Carballiño (terra de polbeiras) a ali leva exercendo a súa pastoral preto de 48 años que compaxinou con outras tarefas tales coma a de dar clases, xa que tamén fixo Maxisterio, tendo a honra de coincidir con el e intercambiar apuntes alá por finais da época dos 70. Actualmente,  e debido os seus ben levados 82 anos,aparte da Parroquia tamén presta auxilio espiritual nunha residencia de monxas ali no Carballiño.

Por toda esta historia viva, que eu non sería quen de recordar na súa totalidade (debido á miña escasa idade que tiña cando Don Manuel era párroco de Parderrubias) senón fora polo que me tivo contado xa de mozo a miña tía Maria (q.e.d) e polas longas e gratas conversas que levo tido con Don Manuel nestes últimos anos cando quedamos de cando en vez cuns bos amigos que temos en común, eu quero adicarlle este recordatorio a ese home, a ese cura bo e xeneroso, que, abofé, deixou forte pegada na Parroquia de Parderrubias e dun xeito notable contribuíu a engrandecer a súa historia e a ser o que hoxe é, tanto no seu contorno coma a súa xente.

Vaia a miña e a nosa gratitude para vostede.


VERSION EN CASTELLANO

Don José Manuel Fenández Rúas: impulsor de la modernización de Parderrubias. Por Manuel Outumuro Seara

Conocido por todos como Don Manuel Rúas, párroco de Parderrubias entre los años 1962 y 1967. De aspecto frágil, con vista aguda y una mirada limpia a través de sus gafas, de verbo fácil y ágil, buen conversador, impresionante memoria, espléndido, cosmopolita, nada encorsetado, de pensamiento libre e ilustrado, creyente, pero no dogmático, comprometido con la gente y, en especial, con los más desfavorecidos. Así es como se puede definir a este cura de 82 años, nacido en la comarca de Carballiño, que le ha tocado vivir en su juventud una de las épocas más penosas de nuestra historia reciente, pero que tuvo el don y la sabiduría de saberla interpretar y hacer la vida más fácil a todas aquellas personas que tuvieron o tuvimos la suerte de conocerle y tratarle.

Llegó a Parderrubias en el año 1962 junto con su inseparable hermana, Maruja, recién salido del horno, pues a sus 29 años solo había tenido tiempo para hacer una breve parada de tres años en la Parroquia de Fátima. Venía para sustituir al que conocíamos como “cura vello”, Don José, que debido a su edad y a los achaque se retiró a su tierra, Allariz. Sus recuerdos de esos primeros momentos reflejan una situación de atraso y de miseria en aquella su primera parroquia rural, en contradicción con las abundantes “cajas fuertes” instaladas entre las piedras de las paredes de los pajares. Un recuerdo simbólico de aquella sociedad en forma de foto fija es la gente yendo de noche con un candil o un hacho para alumbrarse por caminos y senderos. En ese momento se dio cuenta de cuál debería ser su misión en la Parroquia.

En uno de los huecos de su alforja vital traía las enseñanzas eclesiásticas de un Seminario rígido, clásico y culto, aderezadas con un tremendismo religioso propio de aquella época. En el otro hueco de la alforja, como si fuera para compensar, traía toda la ilusión de un cura joven dispuesto a romper con “corsés” y dogmatismos, y humanizar su Iglesia, tratando de influir directamente sobre la realidad social de aquella parroquia rural, atávica, cargada de supersticiones y mitos, que bien podrían recrear algunos de los episodios de la propia Edad Media.

Aquella bocanada de aire fresco oxigenó las relaciones sociales y la convivencia de los vecinos de la parroquia, aunque ello supusiese “resfriar” a algunos de sus colegas del Arciprestazgo, instalados en el inmovilismo y en el status quo establecido, y que no entendían tanto empeño y entusiasmo por romper con aquella situación de atraso que experimentaban muchos de los agricultores de esa época. Total, ¿para qué?

Por lo tanto, la idea de ayuda, de modernización, de acabar con mitos y supersticiones, de servir a la gente, de culturizar, de sacar del atraso y la miseria, de abrir nuevos horizontes a los niños y a los jóvenes fueron las metas que se marcó Don Manuel en su paso por la Parroquia, En este afán de cambio y mejora de la calidad de vida del vecindario se mostró decidido y eficaz, pero nunca temerario, tal como se caracteriza a los prudentes, teniendo que dejar para mejor ocasión y seguir consintiendo muy a su pesar tradiciones como cobrar por los responsos, recibir el maíz y el trigo que los vecinos le llevaban como ofrenda a los santos o como paga en especies por la labor de cura.

En esta tarea de modernización y compromiso con la gente, en especial con los niños, contó con un aliado inestimable, el “Señor Maestro”, Don Isolino Camba (al que dedicaremos un capítulo en la Sección de Personas relevantes del Blog), haciendo un tándem perfecto. Todavía recuerda su consigna de “Isolino, tú aquí y yo allá”, refiriéndose a que a él le tocaba pedir e influir en las autoridades civiles y eclesiásticas de la época en Ourense, mientras que Don Isolino debía movilizar y motivar a la gente para que asumieran y colaborasen en las mejoras que trataban de implantar.

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Don Isolino Camba y Don Ramón Rúas. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara

Así, todavía recuerda con amargura cuando le dio plantón el Jefe de Colonización Agraria de Ourense, después de haberle prometido la construcción de una balsa con su correspondiente canalización de agua para mejorar el regadío, estando los hombres del pueblo preparados con picos y azadas para recibirlo y empezar inmediatamente la obra. Pero como no hay mal que por bien no venga, consiguió otra ayuda para llevar el agua desde la fuente del Outeiro y hacer un tanque en la Aldea, para que de este modo los vecinos no tuvieran que ir a buscarla al río de A Chousiña. Don Manuel recuerda también con orgullo al Delegado de Información y Turismo, que, después de emplear la obligatoria recomendación previa de un amigo, le informó personalmente de una subvención que le otorgaba para construir el Teleclub, lugar de encuentro y reunión de los vecinos. Fue aquí donde muchos descubrimos juegos tan “raros” como el parchís, las damas o el ajedrez, y donde pudimos ver primera vez aquel aparato rectangular que además de escuchar, también podíamos ver a los que hablaban, y que entraba en nuestras vidas con tanta fuerza que recuerdo asombrado como la tía Elena le respondía educadamente con unas “buenas tardes” cuando desde el otro lado de la pantalla saludaba el presentador del telediario. Otra de las contribuciones de Don Manuel fueron las mejoras realizadas en la casa rectoral, a pesar de que tuvo que costear parte de la galería con su hucha cargada de telarañas. Pero lo que se le resistió fue la autorización del Señor Obispo (Rvdo. Ángel Temiño Sáiz) para construir un cuarto de baño, ya que desde la curia ourensana lo consideraban un lujo terrenal, condenándolo a seguir tirando de la trampilla del piso cuanto tenía que relajar los esfínteres depositando directamente en el corral.

En aquel tiempo los niños descubrimos con alegría que la catequesis entraba mejor en la Huerta del Cura, debajo de un cerezo, que en los bancos de la iglesia, o que aquel repoblado a donde nos obligaban a ir con las vacas “al monte” o a buscar piñas y leña tenía otro encanto cuando el cura nos llevaba de excursión al Castro y zampábamos de almuerzo una rebanada de pan con sardinas acompañada de aquella bebida hecha a base de sobres de “sanitex” que producía cosquillas en la boca. O cuando al alba cantaba el gallo y nos levantábamos inquietos por llegar el primero a la iglesia y así poder ganar una peseta que nos daba el Señor Abad por ayudar a misa de siete. O aquellos partidos de fútbol que organizaba los domingos, en los que pudimos ver por primea vez un balón de cuero, de los de verdad, que tal como recuerda Don Manuel, había sido un regalo personal de Ibarreche, aquel portero famoso del Club Deportivo Ourense de la época prodigiosa de  los años sesenta, cuando militaba en Segunda División, después de perder la eliminatoria de Copa del Generalísimo contra la Unión Deportiva Salamanca.

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Equipo de fútbol de Parderrubias en los años sesenta. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara

No me quiero olvidar de la labor que también llevó a cabo con la juventud y la gente mayor. De esta prolífera tarea da fe el archivo fotográfico que tuve el honor de que me cediera en el año 2008 y que ya en su día lo di a conocer a toda la Parroquia en el local de la Asociación, quedando en exposición permanente y que contribuyó a lubricar nuestros recuerdos. Así, fueron famosas sus obras de teatro interpretadas por los mozos y mozas del pueblo, distribuyéndose los papeles en función de las características de cada cual. Aquellas comidas en A Chousiña, en donde nos reuníamos las familias compartiendo mesa y mantel todos los vecinos. Las carreras de burros que se engalanaban para la ocasión, o las de bicicletas que se hacían por la carretera nacional sin permiso expreso de las fuerzas del orden para no tener que cortar el escaso tráfico de la época. Los concursos de dulces que hacían las mujeres de A Aldea, Barrio, Outeiro y Nigueiroá, y en los que las niñas ejercían de espías para descubrir que preparaban las rivales.

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Don Manuel Rúas con mozos e mozas de Parderrubias. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara

 

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Comida campestre en A Chousiña. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara

 

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Carrera de burros. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara
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Carrera de bicicletas. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara
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Concurso de tartas. Fotografía de Don Manuel Rúas, cedida por Manuel Outumuro Seara

También recuerdo las excursiones que hacía con las personas mayores, llegando a cofinanciarlas con su propia hucha, alguna hasta con 600 pesetas. Los mayores aún recuerdan la que se hizo a Vigo, en donde quedaron impresionados con aquellas ciudades flotantes amarradas en el puerto, descubriendo algunos y algunas el mar por primera vez, dejándose acariciar por aquella brisa que, tal como decía el médico, abría el apetito y era buena para el reuma. Y la excursión a Coruña, en donde nuestras madres y abuelas se escandalizaban con las personas casi desnudas que tomaban el sol en la playa de Riazor, indicándole a Don Manuel que como cura no mirara a aquellas “cochinas” que solo invitaban a la tentación de la carne. De todas maneras, tía María le llegó a confesar: “Don Manuel, ¡y yo iba a morirme sin conocer mundo!”

Como todo lo bueno tiene fecha de caducidad, lo de Don Manuel no iba a ser menos. A él no le cogió por sorpresa, ya que su paso por Parderrubias era una interinidad, algo de paso. El Señor Obispo le tenía preparado como destino pastorear en su tierra. Y así fue, se marchó para la Parroquia de Santa María de Arcos en la comarca de Carballiño (tierra de pulpeiras), y allí sigue ejerciendo su pastoral desde hace 48 años, la cual compaginó con otras actividades como la de dar clases, ya que también hizo Magisterio, teniendo uno la honra de coincidir con él e intercambiar apuntes allá por finales de los años setenta. Actualmente, y debido a sus bien llevados 82 años, aparte de la Parroquia también presta auxilio espiritual en una residencia de monjas en Carballiño.

Por toda esta historia viva, que yo no sería quien de recordar en su totalidad (debido a mi edad cuando Don Manuel fue párroco de Parderrubias) sino fuera por lo que me ha contado, ya de mozo, mi tía María (q.e.d.) y por las largas y gratas conversaciones que vengo teniendo con Don Manuel en estos últimos años cuando quedamos de vez en cuando con unos buenos amigos comunes, quiero dedicar este recordatorio a este hombre, a este cura bueno y generoso, que sin lugar a dudas dejó una fuerte huella en la Parroquia de Parderrubias y de una manera muy notable contribuyó a engrandecer su historia y a ser lo que hoy es, tanto en su contorno como en sus gentes.

Mi gratitud, nuestra gratitud para usted.

E7. Parderrubias a principios de la década de los cuarenta desde una particular perspectiva. Por Juan Carlos Sierra Freire

E7. Parderrubias a principios de la década de los cuarenta desde una particular perspectiva. Por Juan Carlos Sierra Freire

Hablar de la España de la Posguerra es hablar de necesidades, miseria, atraso y aislamiento. En Parderrubias no era diferente. Más allá de la memoria colectiva de nuestros abuelos y de nuestros padres, apenas existe documentación que describa la realidad de la Parroquia de Parderrubias durante la década de los años cuarenta del pasado siglo.

Buceando en las hemerotecas me encontré  con una columna publicada en el diario La Región, firmada por José Aldea el 30 de julio de 1941, en la cual, a partir de un hecho muy concreto, como es la primera misa de un sacerdote de la Parroquia, el autor realiza un relato social del Parderrubias de aquellos años. Siendo consciente del discurso rancio que impregna a todo el texto, me he otorgado la libertad de hacer una transcripción literal del mismo, pues creo que permite vislumbrar algo, o mucho, acerca de cómo era ese Parderrubias que vio nacer y/o crecer a nuestros padres.

Descripción


 

DE ESTO Y DE LO OTRO. UNA MISA NUEVA (Por José Aldea)

“Estos días han ido diciendo su primera misa los diez u once recien ordenados ahora para el sacerdocio. A una de ellas fui yo el domingo ahí en Parderrubias. A las once de la mañana montamos en una camioneta con sillas porque en otros lujos quién hoy piensa, y bastante bien se fue, aunque un poco estrujaditos.

Allí iban entre otros, doña Elena Arias viuda de Cerviño la grande doña Elena, para quien una primera misa es la mayor alegría de su alma. Pero cuán pocos este año, doña Elena cuán pocos. Año venga, que usted vea en que sean tantos los nuevos sacerdotes cuantos el mejor día que usted tuvo soñó su misión ilusionada. Buenos son éstos y escogidos, pero ¡es tanta la mies no recogida y que se pierde…! Los niños que usted ahora llama para el Seminario Dios quiera que arriben todos a feliz puerto y El quiera también que usted muera feliz con la gloria que usted quiso que alcanzaran.

Otro era don Fernando, el coadjutor de Santo Domingo. El y doña Elena son los que en esta iglesia mandan y todo lo disponen, y así la tienen de lucida y de bonita. Buenas manos tiene el  otro don Fernando, el grande, buenas, buenas. Con los tres la parroquia está completa, según juzgan los feligreses, y sin cualquiera de ellos tal vez estos se la imaginaran otra porque les faltara algo.

Otro era Jaime Fernández López, que conoce casi a todos los curas de la diócesis y con muchos pasa grandes ratos. Gran compañero de viaje y de mesa. De viaje porque nos va pintando la munificiencia de los anfitreones, los hermanos Garrido, y regalándonos el gusto con la memoria de las comidas que le tienen dado, y de mesa porque con su buen apetito no cesa de espolearnos el nuestro. Y no es que coma ni beba mucho, sino porque lo que come y bebe lo encarece tanto, que uno se avergonzara un poco si se lo encarceciera menos.

En Barbadanes se nos adjuntó Ingusto Merino, el médico de allí. Otro gran compañero muchacho excelente, cuya amistad, como la de Jaime, es una honra y una delicia para cualquiera, buen animador de fiestas gratas y comidas entre unos pocos amigos, aunque no bebe sino agua, si bien no tanta como yo: una verdadera calamidad ésta porque toda alegría sin vino lanquidece y se hace sosita al cabo. Pero un día es un día, y aquel del domingo Merino y yo empinamos lo nuestro, porque Jaime no dijera.

Acaban poco más arriba de Barbadanes las tierras de vino, y empiezan las de maiz y pan en Loiro, reanundándose también la viña ya cerca de Parderrubias, tierra roja. Excusado decir que en todas éstas también patatas. Era cosa de hacer un canto a la patata ahora, pero conténtense ustedes con comérselas.

Llegamos a la casa principal de los Garrido, que salen a recibirnos como ellos saben hacerlo. Nos presentan a los que no le conocíamos al nuevo sacerdote, que está inquieto y anda de un lado para otro un poco turbado y un mucho conmovido. Tiene el rostro aniñado aun y se halla tan recogido en sí, que de la animación y alegría que le rodea tal vez se de cuenta solo por rasgos y trazos sueltos.

Allí saludamos a muchos amigos. Concurren veintitantos sacerdotes, casi todos los de los Ayuntamientos de Barbadanes, La Merca y Cartelle, y algunos otros.

A las doce partimos todos, en grupos, para la iglesia de Parderrubias. No sé por qué le llaman así al pueblo que abunda en morenas, y morenas bonitas. Nos lleva allá un camino bastante empinado y arcilloso, bordeado de muros de piedra y de taludes cortados con el pico. Llegamos al atrio. ¡Qué iglesa hermosa! Fachada lindísisma con una ornamentación llena de gracia recoleta y de esbeltez airosa, y arriba una espadaña robusta y partida en los dos vanos de arco redondo y amplio para las campanas, y encima el frontón calado con un ojo muy rasgado hacia acá, y de la punta surgiendo la cruz de hierro delicadamente labrada y a su pie el gallo de los vientos de finas patas y cresta muy dentada y orgullosa.

Todo el pueblo, toda la parroquia está allí. Es la fiesta mayor de uno de sus hijos más queridos. Pueblo de acendrada religiosidad, de fe grande, tan metida dentro de sus almas, que solo por ella se explica la pureza y mucha honra que en él hay y siempre hubo.

Los hermanos Garrido ejercen aquí una especie de patronato con su palabra, su fe, su ejemplo, su obra, su amor a todo lo que de tan grandes padres estos hombres suyos recibieron. Sin ellos acaso no se pudieran mantener en los tiempos difíciles las grandes virtudes de esta tierra sin desmayos y quebrantos. Todas las vocaciones para el más grande misterio que aquí apuntan ellos las recogen y estimulan, y las guían y protegen hasta el día feliz igual a éste. Hay que oirlos cuando hablan de sus seminaristas, con el mismo cariño y la misma ilusión que si fueran hijos, suyos.

El párroco de aquí asiste al misacantano y le son padrinos Modesto Garrido y su esposa. Vase animando y robusteciendo la voz que al principio aparecía poco segura y tranquila del nuevo sacerdote.

Desde el púlpito nos habla de la dignidad y grandeza del sacerdocio un compañero de estudios, convecino y pariente de él, y luego del Felisindo, hijo de esta parroquia, del Felisindo seminarista, del Felisindo ungido ya con el don más excelso del Señor.

Sigue la misa. Viene la consagracion de la divina Víctima, y al alzarla las manos tiemblan de pavor y maravilla. Ahora el nuevo formado en la divina institución se atreve a decir el Padre Nuestro y luego consumir el Pan y el Vino. Ya la mano suya se vuelve y traza en el aire el signo que recibimos sobre nuestras cabezas, postrados. Pasamos todos después a besar aquella mano que ya todo lo puede en la tierra y en el cielo.

Volvemos a la casa de los Garridos un poco tarde. Hay allí tres o cuatro mesas inmensas. En la nuestra, la más grande, están el nuevo presbítero y sus padrinos y los más de los sacerdotes. A mi me toca comer frente al cura de Loiro y al lado de Merino. “Veña a comida, que o pan rabea”. A todos los que estamos allí nos ha dado Dios por lo visto un buen apetito. Pasan las fuentes, incansablemente.

Jaime, maestro de diplomacia, doctorado en nuestra vida campesina, se sienta al lado de un señor con el que estaba reñido hacía años, y a los dos minutos el señor le deshace en obsequios y cumplidos y está pendiente de su vaso de vino para colmárselo a cada paso. Al despedírsele al final para volver a su aldea  le quitó el sombrero hasta los pies no sé cuantas veces.

El de Loiro me habla de don Isaac, el de la Trinidad, cuando era cuadjunto de Santa Eufemia, él sacristán menor y don Indalecio Rodríguez,  mayor; don Indalecio, tan grande cacho de pan con el que se puede llenar un libro de las cosas que de él se cuentan.

En los postres entran en la sala en donde estábamos las muchachas que habían comido en otra mesa y las señoras cantando al son de un acordeón que terciaba un joven los fulgurantes alalás de nuestra noche de San Juan y de nuestras trillas y rastrojeras, música para mi divina. Salen luego al paseo emparrado, y allí ajustan una joven y otra que ya hacía un rato largo que no lo era el punto suelto y vagarosa de una gentil muñeira.

En una de las mesas de afuera que la fronda entoldaba del sol ceniciento no habían esperado a los postres y ya se habían puesto cuatro a jugar al tresillo y los demás a mirarlos. En la cocina ya acaba el ajetreo y las mozas de brazos remangados se ponían a su vez a la mesa que allí había. Entra en el patio de la casa una pequeña banda que nos regala con el tonante metal de sus instrumentos un buen rato.

¡Cuánto me gustan a mi estas músicas de pueblo! Algún día habrá que hablar de la vida heróica de estos hombres de la aldea. ¡Qué gloria de ver como los rapazuelos a los que cruzan sus madres las tiras con las que sostienen sus pantaloncillos que ya lo fueron remendados de sus padres o abuelos, qué gloria de verlos tan seriotes y engallados sostener con los brazos desplegados el papel pautado muy estiradito, pinzándolo con las puntas de los dedos por el escaso margen, los ojos clavados de admiración y pasmo en el rostro del músico a que sirven de atril, y tan envidiosos de la maravilla de aquellos dedos que suben y bajan y van y vuelven y corren pulsando el teclado sonoro, que gloria de verlos…”.

José Aldea

E5. Sucesos relacionados con Parderrubias publicados en prensa: finales del siglo XIX y primera mitad del XX. Por Juan Carlos Sierra Freire

E5. Sucesos relacionados con Parderrubias publicados en prensa: finales del siglo XIX y primera mitad del XX. Por Juan Carlos Sierra Freire

El nombre de poblaciones pequeñas, como es el caso de la Parroquia de Parderrubias, suele aparecer en la prensa escrita cuando se produce algún suceso o acto delictivo. A lo largo de la historia, muchas de las veces en las que Parderrubias saltó a las páginas de los periódicos se corresponden con hechos de este tipo. El conocimiento y la información de estos acontecimientos nos ayuda a comprender mejor la sociedad de una determinada época.

A continuación se presenta un listado de sucesos (incompleto, probablemente) relacionados, directa o indirectamente, con la Parroquia de Parderrubias que han visto la luz en la prensa escrita de finales del siglo XIX y primera mitad del XX. En un próximo artículo haremos referencia a aquellos hechos más positivos relacionados con la vida social de la Parroquia.

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Luna sobre A Touza, Parderrubias
  • 1837: Asalto y robo a la casa de Francisco y María Outumuro, vecinos de Barrio, por parte de unos 10-12 hombres desconocidos, llevándose una gran cantidad de efectos (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 12 de mayo de 1837). [Noticia ampliada en la Sección de Noticias y acontecimientos históricos de este Blog].
  • 1849: Hurto de un pollino propiedad de Miguel Garrido, de Parderrubias, por parte de Gregorio Outumuro, vecino de Proente (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 19 de junio de 1849).
  • 1867: Asalto durante la noche a la casa de Tomás Justo, de Parderrubias, por parte de seis desconocidos, y ante la oposición de éste a entregarles el dinero, lo conducen a un monte próximo en donde le mutilan (La Época, 15 de enero de 1867; La Correspondencia de España, 17 de enero de 1867).
  • 1893: Aparición en el monte, entre Parderrubias y Pereira, del cadáver de Manuel Rodríguez Santos, vecino de Seixalvo, que padecía un trastorno mental grave y había abandonado su casa días atrás (El Lucense, 3 de marzo de 1893).
  • 1900: Búsqueda de María Seara Iglesias, vecina de Parderrubias, por abandono de la casa paterna (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 7 de septiembre de 1900).
  • 1902: Estallido de dos bombas de dinamita en Parderrubias colocadas por “manos criminales” (El Noroeste, 27 de febrero de 1902).
  • 1902: Robo en la tienda de José Álvarez, de Parderrubias, apropiándose los ladrones de tabaco, dinero y géneros que allí había (La Correspondencia Gallega, 26 de diciembre de 1902; El Regional, 28 de diciembre de 1902)
  • 1903: Pérdida de la yegua de José Álvarez Pascual (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 3 de octubre de 1903).
  • 1906: Robo del pollino de Jesusa Seara, de Nigueiroá, a manos de Antonia Iglesias, tendera ambulante natural de Oviedo (Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 13 de octubre de 1906).
  • 1907: Don Aurelio Álvarez Belvis, joven y estimadísimo médico de Soutopenedo, cuando se dirigía a Parderrubias, a ser Padrino en la Confirmación, recibe dos coces de su caballo, produciéndole heridas de bastante gravedad (La Correspondencia Gallega, 20 de abril de 1907).
  • 1907: Reyerta entre mozos del pueblo de Solveira (feligresía de Parderrubias) y los de la Merca en la Romería de San Miguel, con el saldo de un muerto y varios heridos (El Noroeste, 15 de mayo de 1907).
  • 1910: Detención, por parte de la Guardia Civil de Celanova, de María Seara Iglesias, de 30 años, vecina de Parderrubias, por abandono de un bebé que había dado a luz (El Correo de Galicia, 18 de febrero de 1910; Gaceta de Galicia, 21 de febrero de 1910).
  • 1913: Denuncia de Manuel Rodríguez, vecino de Luintra, contra Benigno Fernández, natural de Parderrubias, por la venta de una vaca agresiva que embistió a un viandante (El Progreso, 10 de mayo de 1913).
  • 1919: Accidente del automóvil correo de Orense a Entrimo en A Manchica. Un viajero sale despedido del coche sufriendo fuerte hemorragia en la cara, de la cual es atendido en Parderrubias a donde fue trasladado en un colchón (El Eco de Santiago, 8 de octubre de 1919).
  • 1921: Se declara un violento incendio en la casa del industrial don Bernardo Mueso, junto al Jardín de Posío. En el garaje de la planta baja se hallaban dos camiones pertenecientes a Garrido Hermanos, de Parderrubias. Uno de ellos estaba abarrotado de cajas de petróleo, aceite y sacos de harina. Quedó todo reducido a cenizas. Se supone que el fuego comenzó por la imprudencia de alguna persona que fumaba junto a los bidones de gasolina almacenados en el garaje. Las pérdidas se calculan en 120.000 pesetas (El Compostelano, 26 de octubre de 1921).
  • 1922: Cae en Parderrubias una granizada tan grande que no se recuerda otra igual, quedando muchos vecinos en la miseria al perderse prácticamente todas sus cosechas, llegando el Gobernador Civil a comunicar tal desgracia a los Ministros de Gobernación y Fomento (El Ideal Gallego, 2 de junio de 1922).
  • 1923: Violento incendio en la casa de Claudino Fernández sofocado gracias a la pericia de los vecinos, terminando herido por quemaduras Manuel Pascual Domuro (El Correo de Galicia, 24 de octubre de 1923).
  • 1926: Nicanor Lorenzo, como Cabo del Somatén de Parderrubias, detiene al súbdito portugués Juan Alfonso por haber sustraído una cartera a una vecina del pueblo, de nombre Rosa. El ladrón venía huyendo de otro robo que había perpetrado en una casa de La Rabaza. Queda a disposición del Somatén de A Merca (La Zarpa, 9 de febrero de 1926).
  • 1926: Choque de camionetas en el puente de Parderrubias y vuelco de la que fue embestida con resultado de tres heridos, que son recogidos por el automóvil de línea y conducidos a la Casa de Socorro de Orense (El Orzán, 18 de septiembre de 1926).
  • 1927: Atestado contra Evaristo Seara, vecino de la Iglesia, por causar heridas de pronóstico reservado a María Conde Otero, vecina de Matusiños (El Heraldo Gallego, 23 de enero de 1927).
  • 1927: Nicanor Lorenzo, industrial de Parderrubias, sufre en Vigo un intento de timo de la estampita. Percatándose de lo que se trataba, el Sr. Lorenzo “reparte una colección de puñetazos” al fracasado timador que huye perseguido por varias personas (El Diario de Pontevedra, 18 de octubre de 1927).
  • 1927: Denuncia presentada por Emilio Rodríguez Álvarez, vecino de Nogueira de Ramuín, contra Antonio Rodríguez Garrido, de Parderrubias, al que compró una vaca por 562,50 pesetas, condicionada la compra a que el animal tuviese determinadas características, y cuando entiende que no las tiene, pide la devolución de los cuartos, a lo cual se opone el vendedor (El Heraldo Gallego, 25 de diciembre de 1927).
  • 1929: Atestado contra Jacinto Iglesias Seara por daños causados en la finca de David Outumuro, vecinos ambos de Parderrubias (El Pueblo Gallego, 5 de diciembre de 1929).
  • 1936: Asalto a la casa del Párroco de Parderrubias don Alfonso Losada Fernández y ante el intento de evitar que le robasen resulta gravemente herido por disparos. Fallece a los pocos días en el hospital. Sus asesinos son detenidos en O Furriolo por la Guardia Civil (El Compostelano, 15 de junio de 1936; El Pueblo Gallego, 25 de junio de 1936; La Libertad, 26 de junio de 1936; La Vanguardia, 14 de junio de 1936). [Noticia ampliada en la Sección de Noticias y acontecimientos históricos de este Blog].
  • 1940: Un voraz incendio ocurrido a las tres de la tarde, en la Aira de Parderrubias, destruye 14 medas de centeno valoradas en 45.000 pesetas (La Región, 2 de agosto de 1940). [Noticia ampliada en la Sección de Noticias y acontecimientos históricos de este Blog].
  • 1942: Robo de 30.000 pesetas en metálico en la casa de la vecina Josefa Iglesias Sueiro (El Compostelano, 7 de agosto de 1942).
  • 1942: Fallece el seminarista, natural de Parderrubias, Manuel Grande Seara (La Región, 26 de septiembre de 1942).
  • 1943: Tala y sustracción de pinos maderables en el Coto das Pías, parroquia de Parderrubias, siendo denunciados varios vecinos de la parroquia de San Jorge (El Pueblo Gallego, 21 de abril de 1943).
  • 1948: Manuel Outumuro, de Parderrubias, denuncia a la Guardia Civil el intento de forzar la puerta de su casa mediante un disparo. Es detenido el convecino Antonio Martínez (El Pueblo Gallego, 2 de enero de 1948).
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Atardecer en Parderrubias